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DEVOCIONALES DIARIOS

Sábdo 15 de agosto, 2026

“La fragancia que nos precede”
 
“Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.” Juan 12:3
 
El apóstol Juan hizo una observación especial y la registró para que sea notorio a todos. Juan estuvo ahí, fue testigo presencial de ese momento. Estaban cenando en la casa de unos queridos amigos del Señor y todo parecía seguir su ritmo normal. Marta servía (pero esta vez no se estaba quejando), Lázaro estaba sentado a la mesa participando de las conversaciones, Tomás dudaba de qué queso comer, y María estaba sentada a los… ¿Dónde está María?
 
De pronto, apareció con un frasco de perfume, pero no cualquier perfume, uno por el que había que trabajar un año entero para poder comprarlo. Se acercó al Señor, quebró la tapa y lo derramó absolutamente todo sobre los pies de Jesús, y luego los secó con sus cabellos. Puedes imaginar la fragancia que invadió esa casa. Pero a María no le importaba el olor en la casa ni en sus cabellos, su único propósito era expresarle adoración al Hijo de Dios. ¡Qué lección de entrega!
 
¿Y qué tal nuestra adoración? ¿Cómo expresamos nuestro amor a Jesús? ¿Somos capaces de sacrificar algo que nos cuesta para rendírselo a Cristo?
 
Observa lo que dice el apóstol Pablo: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquellos, olor de vida para vida.” (2 Corintios 2:14-16). Nosotros manifestamos en todo lugar “el olor de su conocimiento”. Nuestras experiencias diarias con Jesús nos anteceden como un perfume para otros. ¡Es imposible que pasemos desapercibidos!
 
Quiera Dios que hoy alguien pueda sentir la fragancia de tu testimonio a tal punto que te pregunten de dónde viene ese “perfume” y puedas decir: “He estado a los pies de Jesús”.
 
Pastor Pablo Giovanini

Más devocionales en los libros "Reposo para el alma" y "Tiempos de Refrigerio". Puedes adquirirlos por Amazon.

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"Redescubriendo al Espíritu Santo"

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Viernes 14 de agosto, 2026

“Jesús te dirá qué decir”
 
“Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.” Lucas 21:14-15.
 
Es imposible pasar desapercibido como cristiano en un mundo corrompido. Una persona comprometida con Cristo afecta a otros y mucho. Jesús dijo que vamos a sentir la presión social por vivir la verdad de la Palabra de Dios, a tal punto que podemos ser el centro de burlas, críticas y calumnias sin fundamento.
 
Generalmente, cuando escuchamos lo que otros dicen de nosotros, comenzamos a preocuparnos y a buscar posibles soluciones a los conflictos. ¡Cuánto tiempo perdemos pensando en defendernos! Incluso podemos pasar muchas horas sin dormir al pensar cómo salir de una u otra situación.
 
Sin embargo, en lo que debemos pensar, es en lo que nos prometió el Señor: Él va a defendernos y tomará nuestras causas en sus manos. Es una excelente promesa para descansar en Él. Jesús dijo que debemos proponernos no pensar cómo responder. ¿Cómo es posible esto?
 
La palabra griega para “proponed” es tídsemi que significa “colocarse en una postura pasiva u horizontal”, es decir, no preocuparse por encontrar una salida sino más bien descansar (espiritualmente). Así como usamos la mente para defendernos, debemos usarla para descansar. Quizás podemos repetirnos a nosotros mismos: “Dios tiene control de esta situación”. “Descanso en la justicia de Cristo”. “Jesús es mi abogado y Dios es el juez”. “Confío que el Señor me dará palabra cuando deba hablar”.
 
El propósito del Señor con este mandamiento es que podamos depender del Espíritu Santo en todo momento y para todas las cosas. Esta debe ser una práctica habitual, constante, diaria. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos debemos estar en comunión con Dios para entender cómo debemos actuar y también para recibir su paz que guardará nuestra mente y corazón.
 
Entrégale ahora mismo la situación que te preocupa. Confía que el Espíritu Santo es tu guía permanente. Él te dará las palabras que debas decir y tu espíritu tendrá descanso al saber que Él guía tu vida.
 
Pastor Pablo Giovanini

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Jueves 13 de agosto, 2026

“Retener la Palabra”
 
“Por lo cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano”. 1 Corintios 15:2.
 
¡Qué maravilloso fue el día en que recibimos a Jesús como Salvador y Señor de nuestra vida! Experimentamos perdón, liberación de la culpa, paz, gozo por sabernos hijos de Dios. Pero eso no fue todo. Sabemos por la Biblia que ese día fue solo el inicio de nuestro crecimiento espiritual, transformación personal y vivir experimentando la presencia y poder del Señor diariamente.
 
Si todo esto está siendo realidad en nuestra vida, significa que hemos “retenido” la Palabra de Dios que fue sembrada en nuestro corazón. En griego, retener es el vocablo katéjo que significa “sostener, sujetar, mantener firme, apoderarse”. Es hacer propio lo que se ha recibido. Muchos reciben un regalo pero no se apropian de él. Esta palabra nos dice que debemos agarrar la Palabra como si se hubiese escrito para nosotros. La Palabra de Dios es para ti y debes conservarla en tu corazón.
 
¿Será posible que alguien después de haber escuchado el tremendo mensaje de salvación no lo retenga? Jesús dijo que sí. Cuando explicó la parábola del sembrador, dijo que una parte de la semilla “cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron” (Marcos 4:4) y eso simbolizaba a quienes, después de oír la Palabra, permiten que Satanás quite lo que se sembró en sus corazones. (Mr. 4:15).
 
El diablo es el enemigo número uno de Dios, su pueblo y la Palabra. Hará todo lo posible por quitar de nuestro corazón las palabras que nos habla el Señor. Él susurra a nuestros oídos: “Esa palabra no es para ti, es para un cristiano más maduro”. Otras veces nos genera temor: “Si crees a esa Palabra, te van a venir más pruebas”. Incluso mal interpreta la Palabra: “Ese versículo era solo para Israel”. ¡Y adiós a la palabra sembrada!
 
El antídoto contra los ponzoñosos ataques del diablo es nuestra fe en lo que Dios ha dicho. “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.” (Santiago 1:21).
 
¿Qué te ha hablado Dios a través de su Palabra? ¿Qué promesas te ha dado y aún no puedes creer? Retén y cree lo que Dios te habló porque ciertísimamente Él cumplirá su palabra.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Miércoles 12 de agosto, 2026

“Confianza renovada”
 
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Salmo 22:1.
 
Desamparado. Un sentimiento extraño que nos invade independientemente de que haya personas a nuestro alrededor, aunque pertenezcamos a una maravillosa iglesia, e incluso aunque sepamos que somos hijos de Dios. Hasta Jesús experimentó este sentimiento en carne propia cuando en la cruz exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
 
Este salmo lo escribió David y sin saberlo estaba profetizando lo que sentiría el Mesías sufriente en la cruz. La palabra “desamparar” en hebreo es azáb que significa “soltar, abandonar, dejar, fallar”. ¿Has experimentado esto alguna vez? A veces sentimos que Dios nos soltó la mano, que nos ha dejado solos, que nos ha abandonado, aunque sea temporalmente, o que renunció a nosotros porque lo cansamos… Sentimientos meramente humanos.
 
Este sentimiento no es pecado, pero si comenzamos a dudar e incluso dejamos de creer lo que Dios nos dice en su Palabra, estaremos pecando.
 
En el Salmo 94:14 leemos: “Tú, mi Dios, jamás abandonarás a tu pueblo”. En el Salmo 37:25a, David nos vuelve a recordar: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado”. David era consciente de que Dios está sobre toda circunstancia y nunca olvidó encomendarse a Él con fe y confianza sabiendo que cambiaría ese sentimiento por descanso y paz.
 
Mira lo que dice el Salmo 68:6: “Dios hace habitar en familia a los desamparados; saca a los cautivos a prosperidad; mas los rebeldes habitan en tierra seca.” El que confía en Dios, jamás estará desamparado, aun Dios lo rodea de personas que lo hacen parte de una familia espiritual.
 
¿Estás sintiéndote desamparado? No te culpo por sentirte así, pero te animo a ir al Señor y dejar que Él le dé descanso a tu alma. “…por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.” Salmos 9:10b.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 11 de agosto, 2026

“Dios nunca nos deja en vergüenza”
 
“Y daré por respuesta a mi avergonzador, que en tu palabra he confiado.” Salmo 119:42.
 
El salmista tiene un avergonzador. No sabemos de quién se trata, pero podemos imaginar a una persona que está buscando que en cualquier momento tropiece, que su fe se esfume, que su confianza en Dios se desvanezca. “Avergonzador” en hebreo es kjaráf y se refiere a una persona que critica, difama, afrenta, agravia, blasfema, desafía, deshonra, injuria, provoca o vitupera. ¿Tienes algún avergonzador cercano?
 
Sea por envidia, culpabilidad, celos o cristianofobia, hay muchos que no solo quieren vernos tropezar sino caer y que no nos levantemos más. Cuántas veces hemos orado para que desaparezcan, pero la Biblia nos dice que estarán a nuestro alrededor mientras el diablo siga suelto. Así que debemos orar para que Dios nos arme de valor, autoridad y firmeza en nuestras convicciones.
 
En la Biblia encontramos muchísimas promesas que nos ha dado Dios para que en momentos críticos sigamos dependiendo de Él. Si estás siendo objeto de ataques de personas que quieren dejarte mal parado, recurre a la Palabra de Dios.
 
“Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.” (Jeremías 20:10).
 
“Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo”. (1 Pedro 3:16).
 
“El Señor conoce la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. En tiempos difíciles no serán avergonzados.” (Salmo 37:18-19a).
 
“Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado.” (1 Pedro 2:6).
 
Recuerda las promesas de Dios y créelas. Tienes un Poderoso Gigante guardando tu vida.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 10 de agosto, 2026

“Confiado y sin temor”
 
“Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.” Salmo 27:3.
 
Sin duda David escribió este salmo en tiempos de angustia. Sabemos de qué se trata. Hay momentos en que nuestros sentimientos se inclinan hacia el desaliento porque vemos que estamos siendo atacados, perseguidos, malinterpretados. Entonces nos preguntamos: ¿Podremos mantenernos firmes en nuestra fe a pesar de las habladurías y críticas? ¿Podremos permanecer confiados en Dios a pesar de la oposición, la intimidación, e incluso el temor de los que nos rodean?
 
El salmista nos recuerda que la confianza en Dios es un asunto de decisión. Yo decido permanecer confiado, aunque haya un ejército en mi contra. David siempre vio la mano de Dios sobre su vida porque en todo tiempo confiaba en Él. A este rey de Israel no sólo lo perseguían los enemigos de la nación sino también sus amigos, confidentes, ¡y hasta su propia familia! Pero su decisión era irrevocable: confiaría en Dios, aunque la tierra fuera removida.
 
¿Cómo podemos tener tal confianza? David nos enseña cómo en el último versículo del Salmo: “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.” (v. 14).
 
1. “Aguarda a Jehová”. La palabra “aguarda” en hebreo es cavá que significa “atar, ligar, unir”. Lo primero que debes hacer es profundizar tu comunión con el Señor. Unirte a Él más íntimamente. Lo que Dios dice de sus hijos, debes creerlo y hacerlo parte de ti. Vas a poder aguardar a Dios porque tu fe está sustentada en su Palabra.
 
2. “Esfuérzate”. Tienes al Espíritu Santo en ti que te da poder, fuerza y determinación cuando crees que no puedes más. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7). Cuando estés a punto de tirar la toalla, Él te impulsará con nuevas fuerzas, afirmará tus convicciones y te mantendrás firme.
 
3. “Aliéntese tu corazón”. Alentarse en hebreo es amats que significa “estar de pie, afirmar, animar, consolidar, fortalecer”. ¡Levántate que el Señor pelea tus batallas y te da la victoria!
 
4. “Espera a Jehová”. No desesperes, Dios siempre responde y nunca falla. Como leemos en el Salmo 42:5:
 “Espera en Dios, porque aún he de alabarlo, salvación mía y Dios mío”.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 9 de agosto, 2026

Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 

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"La Palabra en casa"

"Al día siguiente, salimos y nos dirigimos a Cesarea; allí nos hospedamos en casa de Felipe el evangelista… que tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban." Hechos 21:8-9
 
Felipe el evangelista y diácono de la iglesia primitiva era tan hospitalario que su casa siempre estaba abierta para los que quisieran escuchar el mensaje de Cristo. La vida espiritual en ese lugar era muy especial. Él tenía cuatro hijas que profetizaban. ¡Qué privilegio hubiera sido pasar tiempo en ese hogar!

La palabra “profetizar” en griego es profeuo y significa proclamar la mente y consejo de Dios, hablar por inspiración directa del Señor, declarar algo que sólo puede ser conocido por revelación espiritual. Para que esto sea posible debe haber una relación íntima y profunda con Dios reconociendo su voz. ¡Estas chicas sin duda estaban llenas del Espíritu Santo!

Esto no fue producto de la casualidad. Las cuatro doncellas habían visto a su padre orar y buscar a Dios, servirle con alegría, pero sobre todo, vieron al Señor actuar. Ellas recibieron a Cristo como su Salvador desde temprana edad, lo experimentaron y se consagraron a Dios para servirle. Felipe llevó a muchas personas a los pies de Jesús, incluyendo al funcionario etíope, a Simón el mago, a gente de Azoto, de Cesarea, de Jerusalén, pero su gozo más grande era ver a sus propias hijas rendidas al Señor. Podemos ganar a muchos, pero los primeros que necesitan salvación son los de nuestra casa.

Estamos viviendo tiempos peligrosos. Necesitamos sabiduría, valor y autoridad espiritual para transmitir la Palabra de Dios en nuestro hogar. Nunca es tarde para comenzar. Lo que recibas del Señor, transmítelo. Comparte devocionales y tiempo de oración con tu familia. Y si tus hijos ya son adultos, de todas maneras tus acciones y tus palabras siguen teniendo un gran impacto sobre sus vidas.
No hay alegría mayor que ver a nuestros hijos amando y obedeciendo al Señor, no solo mientras son pequeños, sino cada día de sus vidas. ¡Sigue sembrando!

Pastor Pablo Giovanini


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Sábado 8 de agosto, 2026

“Porque Dios nos ama…”
 
“Yo corrijo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé diligente y arrepiéntete.” Apocalipsis 3:19.
 
Muchas personas solo creen que Jesús tiene un solo atributo divino: el amor. Ay… terrible error. Jesús es el Hijo de Dios y como tal tiene todos los atributos divinos, igual que el Padre y el Espíritu Santo. Él es amor, y también es recto, santo, fiel, verdadero… Entonces es infinitamente bueno, pero también infinitamente justo.
 
Como Dios nos ama tanto, no va a pasar por alto aquellas cosas que nos apartan de Él. Cuando pensamos que podemos salirnos con la nuestra, que podemos buscar la excepción a una ley divina, que podemos seguir coqueteando con el diablo y que no pasará nada, nos estamos auto engañando.
 
Como Dios nos ama tanto, nos reprende. Lo hace con su Palabra y a través de la voz del Espíritu Santo que habla a nuestra conciencia. Nos recuerda de dónde nos sacó y hacia dónde nos dirigimos. Nos amonesta haciéndonos ver quiénes somos en Él. El fin es enderezar nuestro rumbo antes de que suframos las consecuencias de la desobediencia.
 
Si ignoramos su reprensión, entonces pasa a la segunda fase: nos disciplina. Esta palabra en griego es paideia que significa “educar, corregir, enseñar”. Por supuesto Dios no disciplina a ningún hijo obediente, pero sí lo hace con el rebelde y desobediente. La finalidad es evitar un mal mayor a través de la disciplina.
 
Dios no quiere hijos rebeldes a quienes tenga que disciplinar permanentemente. Su deseo es que seamos sensibles y estemos dispuestos a obedecer bajo cualquier circunstancia. Si somos celosos por Dios y su Palabra, estaremos en el camino correcto, sin desviarnos.
 
Si últimamente hemos tenido pensamientos que no le agradan al Señor, o hemos dicho palabras o hecho cosas que desaprueba, entonces Dios nos exhorta a arrepentirnos. Si el Espíritu Santo está trayendo convicción a tu vida, no esperes, ve ahora mismo al Señor y pídele perdón y ayuda para no volver a pecar. No hay mayor gozo y paz que el que produce el perdón del Señor. Recuerda, “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 7 de agosto, 2026

“Hermoso en su tiempo”
 
“Todo lo hizo hermoso en su tiempo…” Eclesiastés 3:11a
 
El Señor es un Dios de orden. Él no empieza una construcción por el techo. Cuando creó los cielos y la tierra, primero hizo el mar para después crear los peces; la hierba verde para luego crear los animales. Y al final, como sello de su creación hizo al hombre. ¿Te imaginas si hubiera hecho al ser humano antes que la luz, o antes que los vegetales con los que podría alimentarse? Sí, Dios sabe cómo funcionan todas las cosas y su orden es esencial para la vida.
 
El plan y diseño de Dios original era perfecto y hermoso, es decir, agradable a la vista, bellamente adornado, sin imperfecciones. Dios mismo vio todo lo creado y dijo que era bueno. Pero, ¿qué pasó con todo eso? Bueno, todo ha sido alterado por causa del pecado. Sin embargo, Dios trazó un plan de redención para recuperar todas las cosas. ¿Cuándo? A su debido tiempo.
 
Dios hace las cosas en orden, y en “su tiempo”. La palabra se refiere a tiempo específico. Es el “ahora” de Dios. Es el momento exacto en que se cumple su plan. Ni un segundo antes ni después. Por eso es “su” tiempo, no el nuestro.
 
Recuerdo cuando era niño (sí, puedes decir, “uuuh…”) mi mamá me enseñó a hacer mi primera torta (cake). Seguí cada paso con cuidado y después puse el cake en el horno. Estaba tan ansioso por el ver cómo iba todo, que abría a cada rato la puerta del horno. Lamentablemente, por mi ansiedad, el cake quedó apelmazado. Debía aprender a esperar el tiempo justo.
 
Dios está trabajando en ti y en tu entorno. Hay planes que trazó para ti que están en “su horno”, cocinándose, y si intentas apresurarlos los vas a malograr. No desesperes, ni te rindas. Escucha lo que el Señor tiene que decirte cada vez que le preguntes: “¿Ya está listo? ¿Falta mucho?”
 
Si puedes esperar el tiempo de Dios para el cumplimiento de todo lo que esperas en Él, verás que te sorprenderá.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 6 de agosto, 2026

“Sin tiempo…”
 
“Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.” Daniel 6:10.
 
Si piensas que eres una persona muy ocupada, ¡ni te imaginas los horarios de Daniel! Era un gobernador que estaba sobre otros 120 gobernadores, no de un país, sino de todo un imperio. Por favor, ve a internet y fíjate en un mapa los territorios que abarcaba el imperio persa. Te sorprenderás de ver lo inmenso que era.
 
Daniel no solo era una persona con muchas responsabilidades, sino que las cumplía con excelencia, a tal punto que destacaba entre todos los sabios y principales del imperio. Si consideramos todo esto, podemos llegar a pensar: ¿Quién puede tener tiempo para orar? Bueno… Daniel sí.
 
Este hombre de Dios no solo se tomaba un tiempo en la mañana para comunicarse con el Señor y encomendar su día en sus manos, sino que también oraba al mediodía y a la tarde. Tres veces al día, ininterrumpidamente. Adiós a nuestros argumentos de que no podemos encontrar el momento…
 
Todas estas cosas despertaron envidia entre sus colegas que buscaron la manera de acabar con él. Fue entonces que forzaron al rey a establecer un edicto prohibiendo la oración a cualquier otro dios que no fuera persa y quien no cumpliera esta orden, debía ser echado al foso de los leones. ¡Qué buena oportunidad para argumentar que ya no se podía orar! Con semejante presión, ¿quién ora? Bueno… Daniel sí.
 
La mayoría de nosotros conocemos el resto de la historia, Dios no libró a Daniel del foso de los leones porque oraba, sino que lo libró “en” el foso. Eso fue un testimonio no solo para el rey sino para todo el imperio. Por la oración constante de Daniel ahora todos debían orar al Dios de Israel.
 
¿Qué tal nosotros? ¿Tenemos algún tipo de justificativo para no orar? La vida de Daniel nos enseña que no hay excusas. Si realmente queremos el respaldo de Dios, su guía, acercar a otros a Dios, evidenciar el propósito de nuestra existencia, debemos orar. Orar en serio. Tomar tiempo, como dijo Jesús, en nuestro lugar secreto, y compartir oraciones profundas con nuestro Padre Celestial.
 
Pasto Pablo Giovanini


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Miércoles 5 de agosto, 2026

“En el tiempo señalado”
 
“Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.” Génesis 21:1-2.
 
Sara tuvo a su hijo Isaac a los noventa años. ¡Noventa! Y tú crees que a veces esperamos demasiado tiempo por una respuesta divina…
 
Presta atención al pasaje bíblico. Dice que Sara dio a luz “en el tiempo que Dios le había dicho”. La palabra hebrea para “tiempo” es moéd que significa “tiempo señalado o establecido; temporada, hora, ocasión, plazo”. Isaac nació en el momento señalado en la agenda eterna de Dios.
 
Cuando Dios les dio la promesa de un hijo, a Abraham y Sara les pareció una broma. “Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rio, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?” (Génesis 17:17). “Se rio, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?” (Génesis 18:12). La cuestión no era que una mujer estéril pudiera dar a luz, cosa que ya era un milagro, sino el tiempo.
 
“Ay… el tiempo pasa y no pasa nada”. ¿Te suena esa frase? ¿Por qué Dios se toma tanto tiempo para responder? ¿Acaso se goza con nuestra desesperación? No, por supuesto que no. Lo que debemos recordar siempre es que Él trabaja dentro y fuera de nosotros para concretar sus planes y llevar a cabo las transformaciones necesarias en nuestra vida. Como sabemos, Dios es un Dios de orden, y no hará nada sin un propósito y en el tiempo perfecto.
 
Abraham y Sara nos dejaron el camino marcado para perseverar cuando el tiempo pasa y todavía no veamos la respuesta. “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios” (Romanos 4:20). El secreto es fortalecernos en fe dándole gloria a Dos anticipadamente por lo que hará.
 
¿Estás esperando el cumplimiento de una promesa que Dios te hizo? ¿Tus amigos te dicen que la olvides y seas realista? Toma el ejemplo de Sara: “Por la fe, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.” (Hebreos 11:11). No desesperes. Alimenta tu fe. La promesa se cumplirá en el tiempo señalado por Dios.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 4 de agosto, 2026

“Vivifícame”
 
“Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra.” Salmo 119:25.
 
El escritor de este salmo expresa toda su pasión por Dios y su Palabra a lo largo de todo el capítulo 119. No le alcanzan un par de renglones, tiene mucho que decir, a tal punto que termina siendo ¡el capítulo más largo de la Biblia! Sin embargo, eso no significa que muchas veces haya pasado por momentos muy difíciles, complicados, extraños, inciertos, que lo han llevado a decir que su alma estaba abatida.
 
¿Conoces el sentimiento de “abatimiento”? Esa sensación de tener el ánimo por el piso, sin querer levantarte de ahí. La expresión en hebreo connota que el alma está “pegada” al suelo. Más bajo que eso sería estar enterrado.
 
Estoy seguro que más de una vez lo has experimentado. Una promesa incumplida, un fracaso inesperado, la ruptura de una relación que parecía fuerte. Ay… cuánto abatimiento, qué difícil es sacudirnos ese sentimiento. Sin embargo, no podemos quedarnos en esa situación por siempre. Seguramente deberemos hacer un duelo, pero después debemos levantarnos. Dios no nos creó para vivir “pegados” al suelo. ¿Pero cómo hacerlo? Necesitamos algo que nos impulse. La fuerza viene de las ¡promesas de Dios en su Palabra!
 
El salmista sabía que el remedio para el abatimiento era la Palabra de Dios. Muchas veces lo había experimentado y ahora nuevamente se aplica el remedio eficaz. “Vivifícame según tu palabra”. Si a ti todavía te queda un granito de mostaza de fe en algún rincón de tu corazón, entonces cree en lo que te dice Dios y tu alma será “vivificada”. Es la palabra hebrea kjaiá que significa “revivir, avivar, reanimar, resucitar, infundir vida”. ¡Aleluya!
 
¿Qué promesa de Dios está viniendo a tu corazón? ¿Un salmo? ¿Una exhortación de Pablo? A mi mente viene esta promesa: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).
 
El Señor Jesús te levanta como lo hizo con Pedro cuando estaba a punto de ahogarse, como a la hija de Jairo, como a Lázaro. ¡Porque Él vino para darte vida y vida en abundancia!
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 3 de agosto, 2026

“Yo te vi”
 
“Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.  Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Juan 1:47-48.
 
Según lo dicho por Jesús, Natanael era un israelita que realmente buscaba la verdad. Este hombre era un conocido de Felipe, quien lo llevó a encontrarse con Jesús. Para sorpresa de Natanael, antes de que se produjera cualquier presentación, el Señor se refirió a él como un sincero y verdadero israelita. Entonces le preguntó: “¿De dónde me conoces?”. Y Jesús le respondió: “Cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Esas palabras fueron suficientes para que Natanael declarara: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel”. Wow, qué declaración tan profunda solo por saber que Jesús lo había visto debajo de la higuera.
 
Es que la mirada de Jesús revela que Él es omnisciente. Todo lo sabe. Conoce aun nuestros más íntimos pensamientos. No hay nada oculto ante Él. Muchas veces Jesús les dijo a sus discípulos lo que estaban pensando. “Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones?” (Marcos 2:8; Lucas 5:22).
 
La mirada de Jesús también revela que es omnipresente. Él está con nosotros siempre. Mientras Jesús oraba a solas con el Padre, podía “ver” a sus discípulos remando en una tormenta. “Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario…” (Marcos 6:46-48). El Señor nos ve en toda situación.
 
Jesús le respondió a Natanael: “Yo te vi”, y esa respuesta es válida también para hoy y siempre. Él sigue siendo el mismo Dios. Conoce nuestras inquietudes nunca expresadas, temores y dudas, nuestros fracasos y éxitos, nuestros sentimientos más íntimos. Jesús nos sigue diciendo “Yo te vi, yo te veo, y te seguiré viendo”. Su expresión no tiene la connotación de vigilancia policial sino la de un padre que está atento a todo lo que hace y necesita su hijo.
 
Hay algo en tu corazón que hasta ahora creías que nadie sabía. Jesús lo sabe y está a tu lado para levantarte, restaurarte, y darte una nueva dirección. Él espera cumplir un propósito muy especial contigo.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 2 de agosto, 2026

"Mi ayuda viene del Señor"

"Oh Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder defiéndeme. He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida". Salmo 54:1, 4
 
Increíblemente, un ungido de Jehová perseguía a otro ungido para matarlo. ¡Dios mío, hasta dónde nos pueden llevar los celos! Saúl había sido desechado por el Señor como rey por haberle desobedecido dos veces, pero creyó que si eliminaba a su sucesor, la profecía no se cumpliría. Además de celoso, ¡necio! En serio, piénsalo bien, ¿quién puede torcer los planes de Dios?

David parecía no tener escapatoria porque Saúl y su ejército lo habían encerrado. David iba por un lado del monte y Saúl por el otro, presintiendo un desenlace desastroso (ver 1 Samuel 23:26). Parecía ser el fin, pero David clamó a Dios en ese mismo momento y su oración quedó registrada en el Salmo 54.

“¡Sálvame por tu nombre!”, oró en su desesperación. Dios actuó inmediatamente en su favor levantando al ejército filisteo, obligando a Saúl y a sus hombres a pelear contra ellos (ver 1 Samuel 23:27-28). ¡Justo a tiempo! ¿Te imaginas el alivio de David al verlos retroceder? Una vez más, Dios respondió a la oración de su siervo.

Muchas veces nosotros también nos encontramos atrapados en situaciones que parecen no tener solución. Nos sentimos como David, “entre la espada y la pared”, y hasta podemos escuchar al enemigo susurrándonos: “De esta no saldrás”. ¿Qué hacemos entonces? ¿Actuamos por nuestra cuenta, nos dejamos vencer, o clamamos al Señor por su ayuda?

El Señor Todopoderoso nunca se olvida de su pueblo. Él gobierna soberanamente sobre cada situación que enfrentamos, conoce cada paso que damos y también lo que necesitamos.

El Padre está atento a cada uno de sus hijos. Sabe lo que necesitan y cómo suplir lo que les falta. Siempre hay una salida a los que esperan en Él.

Cuando la vida se vuelva difícil y te preguntes de dónde vendrá tu ayuda, recuerda que viene del Señor, el que hizo el cielo y la tierra.


Pastor Pablo Giovanini

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Sábado 1 de agosto, 2026

“Que nadie te quite el gozo”
 
“También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.” Juan 16:22.
 
Muchas veces Jesús les anunció a sus discípulos que era necesario que Él muriera pero también que iba a resucitar. Parece que sus seguidores estaban confundidos y no podían sobrellevar este anuncio, sus ojos espirituales estaban velados. Ahora Jesús iba a ser entregado para ser sentenciado en pocas horas y el tiempo de tristeza estaba por comenzar. Tres días de angustia, soledad, desesperanza, desamparo. Pero sería temporal.
 
El cumplimiento total de este anuncio tuvo lugar en la resurrección y a partir de allí desaparecieron todos esos sentimientos de tristeza para dar lugar al gozo permanente. Ya nunca más los discípulos de Jesús estarían solos, perdidos, sin esperanza ni dirección. Saber que Cristo vive para siempre implica que el gozo también lo es. De hecho, ¡Jesús mismo era su gozo! Aun si había alguna tristeza de que el Señor ascendiera a los cielos, envió a su Espíritu Santo para que morara dentro de ellos y mantuviera ese gozo en sus corazones.
 
Jesús dijo que nadie nos quitará nuestro gozo. La frase es absoluta: Nadie. Nada externo a nosotros puede apagar lo que Él ha encendido en nuestro corazón. Pueden venir situaciones extremas, momentos difíciles, tribulaciones, angustias, sin embargo, el gozo no se va. ¿Cómo es posible?
 
No debemos confundir la alegría con el gozo. La alegría es circunstancial, el gozo de Jesús no es un sentimiento, es una virtud, así como lo son el resto del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23). Si el amor, la paz, la paciencia, la benignidad, y hasta la templanza fueran meros sentimientos, los perderíamos constantemente. Realmente son virtudes que produce el Espíritu de Dios en nuestra alma, fortalezas en nuestro carácter, el fundamento que motiva nuestra conducta. Según los comentaristas bíblicos, el gozo es el deleite permanente del corazón como resultado de una calidad de vida basada en la eterna y segura relación de hijo con el Padre Celestial. Cuando las circunstancias lo ameritan, hay manifestaciones externas de ese gozo interno.
 
Cuando Jesús es nuestro gozo, tenemos una seguridad constante de saber que Él tiene el control de lo que sucede a nuestro alrededor, que Él se encarga de nuestras necesidades y que cada detalle de nuestra vida está seguro en sus manos. Incluso Jesús, dos versículos más adelante, nos dice que nuestro gozo se cumplirá al ver las respuestas de nuestras oraciones: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.” (v. 24).
 
¿Estás experimentando el gozo de Jesús? Recuerda que viene como resultado de la obra del Espíritu en tu carácter. Afirma tu fe diariamente en la Palabra de Dios, escucha su voz en tu corazón, toma tiempo para estar en su presencia, permítele que llene tu alma constantemente y no dejes que nada ni nadie te quite tu gozo.
 
Pastor Pablo Giovanini

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Viernes 31 de julio, 2026

“Que Dios aumente sus maravillas”
 
“Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.” Salmo 40:5.
 
¡Quién no desea las maravillas de Dios! Que el Señor cumpla sus propósitos en nuestras vidas, que sus pensamientos de paz y no de mal no acompañen a lo largo de todo el año, es el deseo de todo creyente. Si lees todo el Salmo 40 descubrirás algunas consideraciones que menciona el salmista para que Dios aumente sus maravillas.
 
En primer lugar, hay que esperar en Él con fe. El v. 1 dice: “Pacientemente esperé a Jehová”. ¿Cómo está tu nivel de paciencia? A veces queremos maravillas instantáneas, pero Dios muchas veces se toma su tiempo, viendo el momento justo para traer mayor gloria a su nombre. Debemos estar en sincronía con el tiempo de Dios.
 
En segundo lugar, el v. 4 dice: “Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.” Ah, es poner nuestra confianza solo en el Señor y no en otras alternativas “por las dudas”.
 
Y no olvidemos el v. 8a: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado.” Si podemos despojarnos de los deseos del mundo a través de la ayuda del Espíritu Santo, entonces vamos a descubrir que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). Recuerda que el ejemplo perfecto es Jesús y la circunstancia más dramática fue cuando estaba en Getsemaní a minutos de ser entregado por Judas. Él dijo: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22:42).
 
Si puedes decir como el salmista “tu ley está en medio de mi corazón” (v. 8b) entonces sabes que toda promesa de Dios está disponible para los que creen y esperan en Él.
 
Dios está atento a las oraciones de los que claman con fe para aumentar sus maravillas.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 30 de julio, 2026

“Di la palabra”
 
“Pero di la palabra, y mi siervo será sano” Lucas 7:7b.
 
Imagina a un centurión romano en medio de judíos sometidos. Ellos odiaban a los romanos porque los habían invadido, despreciado, maltratado y esclavizado. De hecho, los israelitas estaban esperando un Mesías que los liberara del yugo opresor.
 
Pero no todos los romanos eran perversos. Había un líder militar que respetaba al pueblo, se había hecho querer por los judíos y hasta les había construido una sinagoga. Para la gente de Capernaúm, era una persona “digna” de recibir un milagro de Jesús. Y esto es lo que este hombre necesitaba, pero no para él, sino para uno de sus siervos que estaba muy enfermo, a punto de morir.
 
Cuando Jesús supo esto, se levantó con sus discípulos para ir a la casa de este líder militar, pero por el camino fueron detenidos por unas personas que le dijeron al Señor de parte del centurión: “No te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano” (vs. 6-7).
 
Jesús quedó maravillado al oír estas palabras. Entonces les respondió: “Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe”. Un gentil creía más en Jesús que un fariseo. ¡Wow!
 
El centurión fue el primero en saber que la palabra del Señor era suficiente. No eran necesarios protocolos, ni ritos extraños. Él tenía toda autoridad para sanar dando solo una palabra.
 
Presta atención a este acontecimiento. Sucedió antes que Pedro le pida a Jesús que le dé la palabra para caminar sobre las aguas. “Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” (Mateo 14:28). Quizás Pedro haya aprendido por el evento del centurión que si Jesús da una palabra de autoridad, las cosas suceden sobrenaturalmente. Y la respuesta es que Pedro dio pasos sobre el agua por orden del Hijo de Dios.
 
¿Cuál es tu necesidad? ¿Tienes fe en Jesús? Lo que Él diga, sucede. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Hebreos 13:8). Sigue haciendo milagros en los que creen y a través de los que creen.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Miércoles 29 de julio, 2026

“A qué vino Jesús”
 
“Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.” Juan 8:42.
 
Jesús siempre tuvo claro a qué había venido al mundo. Desde su infancia les había dicho a José y María que “en los negocios de su Padre Celestial debía estar” (Lucas 2:49). Vino enviado de Dios para hacer su voluntad. ¿Cuál era su misión principal? La respuesta nos ayudará a entender por qué debemos buscar a Jesús.
 
El Señor vino para traer un mensaje de esperanza: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” (Lucas 5:32). Todo aquel que se arrepiente de sus pecados y cree en Él, recibe salvación. ¿Imaginas una eternidad de gozo permanente junto al Señor y su pueblo redimido?
 
El deseo de Jesús es que toda persona sea salva. “… porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.” (Juan 12:47b). Pero quien le rechaza, entonces deberá ser juzgado por Dios al final de los tiempos.
 
Jesús vino para traer salvación más allá de Israel. “Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.” (Marcos 1:38). Ese mensaje también nos ha llegado a nosotros. No importa tu nacionalidad, lugar de procedencia, ahora podemos tener una nueva ciudadanía celestial.
 
Jesús vino para sacarnos de la oscuridad del pecado, de la potestad de las tinieblas. “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” (Juan 12:46). El Señor fue claro al marcar la diferencia entre lo que el diablo vino a hacer y lo que Él vino a hacer. “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). ¡Vino para darnos vida eterna y abundante al deshacer las obras del diablo!
 
Es la Verdad Absoluta. El Rey de reyes se lo dijo claramente a Pilato: “Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.” (Juan 18:37). El mensaje ya está dado. Su Palabra es la Verdad. Todo aquel que le oye, cree en Él y vive su verdad tiene vida eterna.
 
¿Eres parte de los que Él ha rescatado? Si sabemos por qué Jesús vino al mundo, entonces digámoslo a los que nos rodean.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 28 de julio, 2026

“Lo decidimos con el Espíritu Santo”
 
“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias.” Hechos 15:28.
 
¡Qué tremenda declaración de la Iglesia Primitiva! Los apóstoles se habían reunido para hacer una “clínica doctrinal” con los apóstoles, maestros, misioneros. La Iglesia necesitaba definir la entrada de los gentiles (no judíos) a la iglesia que hasta el momento había sido integrada solo por judíos. El Espíritu Santo había descendido sobre el auditorio de Pedro en la casa de Cornelio, de manera tan evidente, que la iglesia no tuvo más que aceptar la integración de todas las personas sin importar a qué nación, pueblo o lengua pertenecieran. La resolución fue tomada, firmada y acatada por todos. Pero la expresión más sobresaliente de este concilio fue quienes firmaron la declaración: “El Espíritu Santo y nosotros”.
 
“Pareció”, en griego es dokeo que significa “ser de opinión, lo que se piensa, se cree o se supone”. Habla de tener el mismo parecer.
 
Eso es coparticipación. El Espíritu Santo habla, y lo que decidamos, debemos estar en acuerdo. El Consolador nunca impone sus criterios y consejos, sino que espera que voluntariamente nosotros tomemos la decisión. Tampoco lo hacemos por nuestra cuenta con solo alguna referencia o idea vaga de lo que quisiera el Espíritu. No. Estamos en un mismo parecer. Lo que desea el Espíritu Santo es lo que deseamos nosotros. El acuerdo es mutuo.
 
Cuando hemos aceptado a Cristo como Salvador y Señor de nuestra vida, el Espíritu Santo mora en nuestro espíritu. Él es quien nos consuela en momentos de angustia y soledad, es el que nos renueva cuando las fuerzas nos faltan, es el que nos da sabiduría para tomar decisiones, es el que nos capacita con poder para hacer aquello que naturalmente no podemos hacer. Jesús dijo que nos convenía tener al Espíritu Santo dentro de nosotros. En esos momentos de debilidad espiritual, también estará dándonos la ayuda necesaria para salir vencedores de las situaciones. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad…” Romanos 8:26. Así que no estás solo, tienes al Consolador, el Amigo y Ayudador de tu lado.
 
Para llegar a acuerdos con el Espíritu Santo debemos disponer nuestro corazón para escucharlo, aceptar su consejo y obedecerlo. Para que esto ocurra, nuestros deseos deben estar sometidos a los suyos y de esa manera viviremos nuestro día caminando al ritmo del Espíritu. Gálatas 5:24-25: “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”
 
¿Cómo enfrentarás tu día? Si lo anhelas lleno de sabiduría, entonces desde este mismo momento necesitas relacionarte con el Espíritu de Dios para ser conducido por Él. Te recordará la Palabra de Dios, te mostrará su voluntad e incluso te capacitará para hacerla.
 
Que las decisiones que tomes evidencien que las has hecho junto con el Espíritu Santo porque Él te conducirá a toda verdad y nunca se saldrá de lo que dice la Palabra de Dios.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 27 de julio, 2026

“No confíes en Egipto”
 
“¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová! …Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando.” Isaías 31:1, 5
 
La población de Jerusalén estaba en aprietos. Las noticias no eran para nada esperanzadoras. Asiria se estaba levantando como una potencia mundial y había puesto los ojos en Jerusalén para atacarla, destruirla y llevarse los tesoros más preciados, incluyendo a personas para hacerlas esclavas. El ejército de Senaquerib parecía poderoso e invencible. Ya habían conquistado muchas naciones que se habían puesto a su paso y Jerusalén no estaría exenta. ¿A dónde acudirían para obtener ayuda? ¿Acaso Egipto no era un país con un gran ejército, un buen historial de victorias, incluso una nación de alguna manera amigable con Israel? Para muchos la ayuda venía de las tierras del Nilo.
 
Entonces se levantó el profeta Isaías y les dio una advertencia a quienes querían depositar su confianza en Egipto antes que en Dios. ¡Ay de ellos! Y esta frase es terrible. En contraste, Dios dice que Él mismo los cuidaría, como un ave cuida a sus polluelos.
 
Hay cuatro acciones que haría Dios por su pueblo, que valen también para hoy.
 
1. “Amparar”. Esta palabra en hebreo da la idea de “proteger”. Aunque la situación sea difícil y sin esperanza, el amparo de Dios da la confianza y seguridad de que Él está “por encima” de nosotros para protegernos de cualquier ataque repentino.
 
2. “Librar”. Esta palabra se traduce como “arrebatar, defender, despojar, libertar del opresor, recobrar lo perdido, redimir.” Aun si el enemigo hubiese tomado algo, sería temporal, porque será recobrado por Dios. Jesús no solo nos ha redimido del pecado, sino también de las consecuencias de haber estado en las garras del diablo. ¡Hay libertad en Cristo!
 
3. “Preservar”. Esta palabra en hebreo es pasákj (sí, es la palabra de donde proviene “Pascua”) y significa “pasar por alto, brincar, saltar encima para librar, danzar”. Así como el ángel de la muerte pasó por alto las casas de los hebreos, ¡justamente en Egipto!, ahora también somos cuidados por Dios.
 
4. “Salvar”. Es la palabra significa “librar o rescatar; conservar, guardar”. Seremos salvos “de” o “en” las situaciones que le encomendemos al Señor.
 
No confíes en promesas humanas o en recursos materiales, confía solo en Dios, porque de Él viene tu liberación.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 26 de julio, 2026

Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 



"Alza tus ojos y mira" 

"Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra." Génesis 13:10
 
A veces nuestros ojos están más conectados con nuestro corazón que con nuestro cerebro… Realmente vemos lo que queremos ver y lo obvio no lo vemos. Le pasó a Lot, sobrino de Abraham.

Ambos tenían muchos animales y tiendas, a tal punto que la tierra no era suficiente para los dos. Entonces Abraham le dijo a Lot que escogiera la tierra donde quería vivir y él iría en la dirección opuesta.

Subieron entonces a un monte para ver bien la tierra y Lot se dejó llevar por su corazón egoísta, ambicioso y materialista eligiendo la llanura del Jordán cerca de la ciudad de Sodoma. Según el pasaje, Lot “alzó sus ojos” y lo que vio le pareció ¡“el huerto de Jehová”! Ay…

Abraham hizo lo contrario a Lot. Según el v. 14, Dios le dijo que “alzara su mirada”. El patriarca recién fijó su mirada en la tierra cuando Dios le dio la orden, y recibió una promesa maravillosa.  El Señor le dijo que desde el lugar donde estaba hacia el norte y el sur, al oriente y al occidente, toda esa tierra se la daría a él y a su descendencia para siempre (vs. 14-15).

¿Conoces el final de Lot? Este hombre terminó huyendo de Sodoma y perdiendo absolutamente todo lo que había adquirido, incluso su esposa quedó convertida en estatua de sal al mirar hacia atrás. El hombre que creyó que había visto el huerto de Dios, terminó viendo un infierno en su ciudad. Sí que necesitamos buena vista espiritual…

¡Qué diferente fue el final de Abraham! Este hombre supo confiar en Dios y finalmente recibió en herencia todo ese territorio, incluyendo el que había elegido Lot. Dios recompensó su fe y obediencia a su Palabra.

Cada día tenemos muchas decisiones que tomar. Podemos actuar como Lot o como Abraham. Sigamos el ejemplo del padre de la fe. Escuchemos primero a Dios y avancemos según su dirección. ¡Hay un final dichoso para el que pone su confianza en Él!

Pastor Pablo Giovanini


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Sábado 25 de julio, 2026

“La gloria de Cristo”

“Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.” Mateo 17:4-5.
 
¡Que tremenda experiencia tuvieron Pedro, Jacobo y Juan cuando vieron la gloria de Dios en Cristo! Su cuerpo se iluminó, aun sus vestidos se volvieron resplandecientes, y en ese momento aparecen a su lado Moisés y Elías. Pedro quedó en shock que solo atinó a decir: “Hagamos tres enramadas… no nos vayamos de aquí”. El Padre tuvo que corregir esa declaración diciéndole que solo debía escuchar a Su Hijo amado.
 
No todos experimentaron en plenitud la gloria de Cristo. De sus doce discípulos, solo el 25% fueron testigos directos mientras Jesús estuvo en la tierra. Los que más cerca querían estar de Él, los amigos incondicionales, los “pegajosos”, los que nunca querían perderse nada. Fíjense que los otros nueve nunca se quejaron de no haberlo experimentado, o que Jesús había hecho diferencia con ellos. Jesús siempre daba más al que le buscaba más, pero nunca hizo acepción de personas. Todo el que se acerca a Cristo recibe de Él hasta donde lo busque.
 
Los que diariamente tienen un encuentro con Cristo obedecen al mandamiento del Padre: “A Él oíd”. Ya no es oír a Moisés con la vieja Ley que nadie pudo cumplir; ahora Cristo es el único Camino para salvarnos. Ya no es Elías, el profeta del fuego consumidor; ahora Jesús trae el fuego del Espíritu; ahora hay salvación. Jesucristo cambia la situación, nos libra de condenación y culpa a los que creemos en Él.
 
Podemos imaginar hoy a Jesús en su humanidad desde la perspectiva de los Evangelios, pero pocos lo pueden ver en su gloria celestial. Juan lo pudo ver y experimentar en todo su esplendor en la isla de Patmos. Su visión nos cambia la perspectiva de Cristo. A partir de allí lo vemos rodeado de gloria y poder. Observe la descripción de Juan: “…uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando le vi, caí como muerto a sus pies.” (Apocalipsis 1:13-17).
 
¡Que glorioso es nuestro Salvador! ¡Que maravilloso resplandor que le rodea! ¡Que poder y autoridad eternos controla nuestro Señor! Nadie puede asemejarse a Él en lo más mínimo. Cuando estemos a su lado, solo podremos exclamar alabanza y adoración por la eternidad. Nuestro agradecimiento será constante y disfrutaremos su gloria por siempre. ¿Estas comenzando a experimentar su gloria cada mañana en tu habitación, en tu lugar de devocional, en los tiempos en donde estás con él en íntima comunión? Recuerda lo que dijo el Padre: “A Él oíd”.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 24 de julio, 2026

“Cuando Dios es favorable”
 
“Y fueron ayudados contra ellos, y los agarenos y todos los que con ellos estaban se rindieron en sus manos; porque clamaron a Dios en la guerra, y les fue favorable, porque esperaron en él.” 1 Crónicas 5:20.
 
Era tiempo de conquista. Había que poner en práctica la teoría aprendida en los últimos cuarenta años en el desierto. Ya no estaba Moisés, ahora había que moverse por la propia fe en lo que Dios había dicho. Cada una de las tribus tenía que apoderarse de la tierra que le había tocado. ¿Cómo conquistar la tierra de moradores que la conocían a la perfección? La respuesta estaba en Dios. Debían confiar en el Todopoderoso, no se podía negociar la dependencia de Dios.
 
Al depender del Señor, Él les era “favorable”. Esta palabra en hebreo es atár que significa “recibir el aroma del incienso que se consume durante la adoración, oír la oración, intercesión y súplica; ser clemente, ser propicio”. Observa que Dios responde a los que le enaltecen, le adoran, le claman confiando en Él. Ya no quemamos incienso, porque ahora son nuestras oraciones en el nombre de Jesús las que llegan al mismo trono de Dios.
 
Al igual que con Israel, Dios quiere glorificarse en cada batalla de nuestras vidas. No podemos confiar en nuestros propios recursos, en nuestras fuerzas, inteligencia, estrategias. Tampoco en nuestra experiencia y preparación. Necesitamos someternos totalmente a Dios, a tal punto que Él sea nuestra única alternativa, esperanza, dirección. Dios es favorable a todos los que confían en Él.
 
Cuidado con el orgullo, puede llevarnos a cometer errores en cualquier momento. La humildad nos sujetará a los planes del Señor. La autosuficiencia no nos conduce a la victoria espiritual nunca. El sometimiento es el paso necesario para después darle la gloria a Dios por nuestras victorias.
 
Hay muchos de los que nos rodean que “confían en sus ‘carros de guerra’, otros confían ‘en sus caballos’, pero nosotros sólo confiamos en nuestro Dios”. (Salmo 20:7).
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 23 de julio, 2026

“Como el incienso”
 
“Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí; escucha mi voz cuando te invocare. Suba mi oración delante de ti como el incienso…” Salmo 141:1-2.
 
David necesitaba ayuda divina. Clama a Dios con intensidad y su primera petición es que su oración suba a su misma presencia como el incienso. La palabra hebrea para incienso (quetóret) es la misma que se usaba en el tabernáculo, cuando se lo quemaba con fuego y el humo con aroma perfumado parecía subir hasta los cielos.
 
En el tabernáculo construido por Moisés, en el lugar santo estaba el altar de incienso donde el sacerdote debía ofrecerlo a Dios por la mañana y por la noche (Éxodo 30:7-8). El incienso debía tener una preparación especial, con otros elementos específicos según lo había ordenado Dios (Éxodo 30:34) y era de uso exclusivo para Dios. Estaba prohibido hacer esa composición y usarla para otra cosa (Éxodo 30:37). Aunque Dios es espíritu, se agradaba del incienso que le ofrecían. “Y todo el incienso que está sobre la ofrenda, y lo hará arder sobre el altar por memorial en olor grato a Jehová.” (Levítico 6:15).
 
Mientras se quemaba el incienso, simultáneamente había oración, se bendecía y honraba al Señor (1 Crónicas 23:13). No era meramente un rito para perfumar el ambiente, había adoración. En medio del humo estaba el sacerdote con las manos levantadas dándole gracias a Dios por sus bendiciones, adorándolo por su carácter y obras.  
 
Además de adoración, a veces el incienso era usado para interceder por el pueblo. El sumo sacerdote ofrecía incienso en medio del pueblo para pedir perdón por su pecado y evitar una mortandad como castigo (Números 16:47). Dios escuchaba la oración del sacerdote.
 
David imaginaba que su oración ascendía a los cielos como el incienso quemado. En ella había clamor, peticiones, pero también acción de gracias, alabanza y adoración. El salmista tal vez no imaginaba cuán acertado estaba en la interpretación del símbolo, porque cuando Juan ve la última revelación celestial, observa que las oraciones de los creyentes son como un incienso en la presencia de Dios. “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos" (Apocalipsis 5:8). Y lo repite nuevamente: “Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.” (Apocalipsis 8:4).
 
El sacrificio de Cristo en la cruz ha sido para el Padre el incienso perfecto y eterno en su presencia. Nosotros ya no ofrecemos sacrificios ni incienso para hacer nuestras oraciones. En el tiempo de la gracia, expresamos a Dios nuestra devoción, intercesión, agradecimiento y peticiones estando en su presencia dialogando con Él.
 
Nuestras oraciones simbólicamente rodean el trono de Dios como el incienso del sacerdote. Pero también nos ilustra que ninguna oración de un hijo de Dios ha quedado en el olvido. Dios recuerda cada una de ellas y en las que todavía no han tenido respuesta, tendrán su momento preciso de cumplimiento. Mientras tanto, allí están en el trono de Dios como un incienso agradable. Si tu corazón está adorando permanentemente al Rey de reyes y Señor de señores todas tus oraciones serán como un incienso que sube hasta su misma presencia. Confía que de las respuestas a tus peticiones se encarga el Todopoderoso.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Miércoles 22 de julio, 2026

“Mi Redentor vive”
 
“Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo”. Job 19:25.
 
¡Quién no ha escuchado de las pruebas de Job! La Biblia narra en su libro homónimo cómo una persona pasó por todas las pruebas más severas que pudiéramos imaginar. Observemos sus pérdidas: el ganado como fuente de ingreso, sus bienes materiales, su casa, sus sirvientes, sus hijos e hijas, la confianza de su esposa, y su salud. No le quedaba nada más que perder, solo su alma, pero con ella mantuvo su integridad.
 
Dios conocía el corazón de Job, sabía sus intenciones, sus motivaciones, su sensibilidad espiritual. Estas son las palabras de Dios: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (Job 1:8). ¡Qué hermosas palabras de Dios para este hombre! ¡Ojalá que el Señor pueda decir lo mismo de nosotros! Sin embargo, bajo las peores circunstancias, su corazón siguió siendo el mismo, su integridad no cambió cuando las cosas iban humanamente mal.
 
En el momento más crítico de su vida, rodeado de amigos acusadores, lleno de llagas dolorosas, y en duelo por la pérdida de sus hijos, aun pudo clamar con fe: “¡Yo sé que mi Redentor vive!” Wow… ¡Qué tremendo hombre de Dios!
 
Redentor es hebreo es la palabra gaal que significa “cercano, defensor, pariente, el que liberta, el que paga el rescate”. Esta palabra se usaba para redimir o rescatar las posesiones perdidas de un pariente cercano, aun su propia vida si había sido vendido como esclavo (Levítico 25:26, 48). Esta palabra aparece por primera vez en la Biblia cuando Dios habló a Israel para liberarlos de la esclavitud de Egipto: “Yo soy Jehová; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes” (Éxodo 6:6). ¡Dios mismo le dice a su pueblo que Él es su Redentor!
 
Job confiaba en Dios como ese Pariente Redentor que se haría cargo de su vida a tal punto que si además de todo lo que había pasado también le tocaba morir, hace la mayor declaración de fe que puede decir un mortal: “…al fin se levantará sobre el polvo”. Está diciendo que aunque él terminara siendo solo un montón de cenizas, ¡Dios lo iba a resucitar! Y así sucederá. Un día Job resucitará junto con todos los que han muerto en esperanza para vivir eternamente con Cristo y su Iglesia.
 
Nosotros pasamos muchas pruebas severas, pero estoy seguro que ni tú ni yo nos hemos acercado a lo que Job pasó. Lo que nos une es que tenemos al mismo Dios Redentor, que puede rescatarnos del hoyo más profundo en donde pudiéramos encontrarnos. Su obra redentora se selló en la cruz del Calvario donde Jesucristo pagó la deuda desorbitante que teníamos por causa del pecado. ¡Él nos redimió para ser hijos de Dios! Y como hijos, somos coherederos con Cristo de todas las cosas. ¡Cómo no nos ayudará a salir de la prueba que estamos pasando! El ave Fénix es solo un mito, pero Dios realmente levanta del polvo al que confía en Él porque es su eterno Redentor.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 21 de julio, 2026

“Moviendo la tienda poco a poco”
 
“Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.” Génesis 13:12.
 
Lot era considerado por Dios un justo para su época (2 Pedro 2:7). Había aprendido acerca del verdadero Dios a través de las enseñanzas de su tío Abram, y fue tan bendecido con ganado y posesiones que la tierra ya no era suficiente para que habitasen juntos. Entonces Abram tomó la iniciativa para resolver esto y permitió que Lot escogiera las tierras que quería ocupar.
 
Lot eligió la región más verde y con mejor proyección humanamente hablando, pero no consideró que eso significaba vivir cerca de Sodoma, una ciudad conocida para su pecado. Con el tiempo, Lot no solo estaba cerca de Sodoma, sino que poco a poco fue moviendo sus tiendas hasta habitar en esa ciudad.
 
Al principio todo parecía ir bien, pero el pecado que le rodeaba comenzó a angustiarle hasta llegar a estar “abrumado por la conducta desenfrenada de los malvados” (2 Pedro 2:7). Pensar que su decisión de habitar en Sodoma no traería graves consecuencias fue un gran error de Lot. La influencia pecaminosa de Sodoma hizo que Lot lo perdiera todo, y si no hubiera sido por la intervención de Dios, también hubiera perdido su vida.
 
Hoy vivimos rodeados del “espíritu de Sodoma”. El pecado nos rodea, trata de seducirnos, influenciar a nuestra familia con el fin de matar convicciones espirituales y vivir como la mayoría. Si no prestamos atención a esta realidad y ponemos nuestra mirada en el Señor, día a día iremos “moviendo nuestras tiendas” hasta quedar atrapados. Este sistema sodomita también tiene un triste y trágico final. Y si estamos todavía aquí es para rescatar a otros que están atrapados en las garras del diablo, no para ser atrapados por él.
 
El Señor nos urge a responder esta pregunta: ¿Has movido tu “tienda” más cerca del pecado? Quizás deberíamos pedirle a Dios que perdone nuestra tolerancia con el pecado y nos haga más fuertes y determinados a vivir en santidad. “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración”. (1 Pedro 4:7).
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 20 de julio, 2026

“¿Dónde está el Dios de Elías?”
 
“Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.” 2 Reyes 2:14.
 
Eliseo estaba frente al Jordán, un río largo, ancho y profundo. La corriente impetuosa arrastraba todo lo que estaba a su paso. No era fácil atravesarlo con un bote y mucho menos a nado. ¿Cómo iba a cruzarlo entonces? El único método que conocía era divino y sobrenatural: que Dios mismo abriera las aguas para pasar en seco. Ya había sido testigo de este milagro unas horas antes cuando Elías golpeó con su manto las aguas y éstas se abrieron.
 
Hasta ese momento, Eliseo no era más que el siervo del profeta. Había visto toda clase de milagros extraordinarios, pero su maestro ya no estaba. Acababa de verlo irse al cielo en un carro de fuego, sin embargo, tenía una promesa de su predecesor: si lo veía irse, recibiría una doble porción del Espíritu de Dios. En teoría sonaba maravilloso, pero Eliseo nunca había actuado solo, había dependido siempre de la fe de su maestro. Pero ya era hora de comenzar a ejercitar su propia fe.
 
Ahí, frente al Jordán, Eliseo da un primer paso. Con el manto que se le había caído a Elías, golpea las aguas del río y exclama: “¿Dónde está el Dios de Elías?” En ese momento sucedió lo extraordinario, las aguas comenzaron a separarse hacia un lado y el otro, contenidas por unas manos invisibles. ¡Tremendo! El Dios de Elías era ahora también el Dios de Eliseo.
 
Dios intervino en el cauce natural de las aguas porque un hijo suyo clamó con fe. Estoy seguro que Eliseo no imaginó el impacto que su decisión tendría 2800 años después en los lectores de este devocional.
 
Nosotros hoy, como Eliseo, debemos dar nuestros propios pasos de fe. Quizás para ti sea la primera vez que te enfrentes a un desafío que requiera fe verdadera. La Palabra nos dice que tenemos al mismo Espíritu de Dios que los profetas de antaño, pero debemos atrevernos a experimentarlo. No hacen falta mantos ni objetos especiales, solo fe en Jesucristo, el único que hace milagros.
 
Hoy es el día de decidir si darás el paso de fe o solo te quedarás mirando “las aguas”. Si haces tu parte, Dios abrirá tus Jordanes.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 19 de julio, 2026

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Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 



"Huéspedes de Dios"

"La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo." Levítico 25:23
 
Dios estableció leyes de propiedad muy interesantes para Israel, pero el punto central de ellas es que la tierra le pertenece y Él es quien establece cómo debe administrarse. Dios es el Dueño y su pueblo era extranjero en su tierra.

La palabra “extranjero” en este versículo es ger en el original hebreo y hace alusión a un invitado, un forastero, alguien que mora en tierra ajena, a personas que eran habitantes temporales o recién llegados. La raíz hebrea de esta palabra da la idea de volverse a un lado del camino para hospedarse, residir como invitado, ser un huésped.

Dios le estaba diciendo a su pueblo: “La tierra es mía, y ustedes son mis huéspedes”. ¡Qué hermosa expresión del Señor! Aunque nada nos pertenece, decidió compartirlo con nosotros y nuestra responsabilidad es ser buenos administradores de todo lo que el Señor ponga en nuestras manos.

Siempre hemos escuchado decir que “en esta vida estamos de paso”, y eso es exactamente lo que nos enseña la Biblia. El tiempo es corto y enfocarnos únicamente en obtener riquezas o bienes materiales descuidando lo espiritual es cosa de insensatos. No olvidemos la parábola del hombre rico y necio. Dios le dijo que esa noche vendrían a buscar su alma y ni siquiera sabía para quién sería todo lo que había acumulado (ver Lucas 12:20).

Mientras estemos en este mundo no debemos olvidar que somos huéspedes de Dios. Si vivimos bajo su hospitalidad, Él se encargará de suplir nuestras necesidades. Dios prometió ser el Proveedor de su pueblo (ver Salmo 34:9).

Además tenemos la promesa de vida eterna. Pronto ya no seremos más huéspedes sino coherederos con Cristo de todas las cosas bajo su reinado eterno.

Decide depender de la hospitalidad de Dios en el lugar donde te ha tocado vivir, pero con la mirada puesta en la eternidad.

Pastor Pablo Giovanini


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Sabado 18 de julio, 2026

“Ay… volvámonos a Egipto”
 
“Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto... Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.” Números 14:4, 9.
 
Israel estaba a un paso de conquistar la Tierra Prometida. Sin embargo, los enemigos parecían demasiado grandes, así que en un momento la ilusión de un nuevo hogar se esfumó. No solo se olvidaron de las promesas de Dios sino de todas las experiencias que habían vivido durante la travesía por el desierto: Pan del cielo, codornices en abundancia, agua de la roca, preservación de la ropa y calzado, sombra de día y luz de noche. ¡Increíble!
 
La orden de Dios era ir hacia adelante, sin embargo, a excepción de Josué y Caleb, todo decidieron que lo mejor era volver a Egipto. A partir de ese momento, sentenciaron su destino, y toda esa generación quedó sepultada en el desierto. La incredulidad y la rebeldía los llevó a perder todo lo que Dios les había prometido.
 
Pasaron miles de años desde ese evento, pero los miedos producto de la incredulidad siguen siendo los mismos. Por eso, aquellos que no tienen fe, que no quiere experimentar las hazañas del Dios Todopoderoso, nos recomendarán “volvernos a Egipto”. Volvernos a lo seguro, a donde no hay desafíos, donde podemos alimentar los deseos de la carne. ¡Qué locura! Si ya sabemos lo que significa la esclavitud, ¿cómo se nos ocurre que retroceder es mejor que avanzar?
 
Necesitamos escuchar a esos dos o tres que no dudan de las promesas de Dios, que caminan seguros porque saben Quién los guía, aquellos que pueden alimentar nuestra fe, como Josué y Caleb. Personas maduras espiritualmente que nos recuerden que Dios sabe el camino que nos está haciendo recorrer, los desafíos que va a permitir, y los milagros que hará para mostrarnos su poder.
 
Por eso, abandona cualquier duda, no vuelvas atrás. No sigas los consejos de aquellos que te hablan desde las oscuras arenas del desierto. Avanza con fe. El Señor cumplirá cada una de las promesas que te hizo. “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios”. 2 Corintios 1:20.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 17 de julio, 2026

“Reconocer al Espíritu de Dios”
 
“Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como este, en quien esté el espíritu de Dios?” Génesis 41:38.
 
Observa bien el versículo. Fíjate que esta declaración no la hacen los levitas, gente hebrea prominente, ni siquiera gente que temiera a Dios. El rey de Egipto, dedicado a todo tipo de idolatría, es quien habla. Alguien que no conocía a Dios se da cuenta que en José había algo sobrenatural. ¡Claro que sí, era el mismo Espíritu de Dios!
 
Este joven marcaba la diferencia en donde estaba, sea en la casa de Potifar o en la cárcel egipcia. Sus actitudes eran diferentes, sus palabras llenas de gracia, su deseo de ayudar y servir como ninguno. Y todo esto también se manifestó en la corte del Faraón, interpretando un sueño muy extraño.
 
José, como tantos otros personajes de la Biblia, dejaron huellas porque el Espíritu Santo se movió a través de sus vidas. Entonces, ¿no debería ser igual en nosotros? El mismo Espíritu está dentro de ti. ¡Debería ser imposible pasar desapercibidos en un mundo como el que vivimos!
 
Para que nosotros podamos hacer una diferencia como la hizo José, necesitamos darle lugar al Espíritu Santo y atrevernos a seguir su dirección. Muchas veces nos podrá parecer una locura lo que nos pida, pero créeme, Él siempre sabe lo que está haciendo.
 
¿Qué hará hoy el Espíritu Santo a través de ti? ¿Estás dispuesto a hacer lo que te pida, a decir lo que te diga, a moverte en la dirección que te señale, aunque a otros les parezca una locura? En algún momento tienen que darse cuenta: “Tú eres diferente”. Deberían comenzar a preguntarse: ¿Qué tienes? ¿Por qué no haces lo que hacen todos? ¿Por qué siempre eres agradecido? ¿Por qué sienten paz cuando están contigo?
 
Atrévete a ser diferente. Hoy puede ser un día en donde vean a Dios en acción a través de ti.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 16 de julio, 2026

“¿De dónde proviene?”
 
“Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey. Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.” Daniel 1:15, 19, 20.
 
¡Quién no quisiera alimentarse todos los días de la comida de un rey! Imagina a los mejores chefs del mundo cocinando sus mejores recetas y con los mejores productos traídos de todas partes del mundo. Quién se negaría a disfrutar de desayunos, almuerzos y cenas de este tipo. Bueno… Daniel, Ananías, Misael y Azarías se negaron.
 
Estos cuatro jóvenes hebreos sabían que todo ese lujo estaba sustentado en algo que Dios había prohibido a sus hijos: todo estaba consagrado y ofrecido a los ídolos babilónicos. Eso era suficiente para estos cuatro amigos. Si Dios no está en este asunto, mejor ni nos metemos.
 
Aunque no era fácil desafiar al rey y su sistema de gobierno, ellos confiaron en el Rey que rige el universo. Así que Daniel decidió ir a hablar con el encargado de cuidar de él y de sus amigos, y le pidió que por diez días los pusiera a prueba alimentándolos solo con legumbres y agua. ¿Solo frijolitos? ¿Ni una alita de pollo babilónica? Pues no, comieron solo cosas que no estaban sacrificadas a los ídolos y eso fue suficiente. Al cabo de diez días, ¡fueron hallados diez veces mejores que todos los jóvenes del imperio! ¡Qué tremendo el respaldo de Dios a los que le obedecen!
 
Nosotros también vamos a ser probados. Hay muchos placeres con los que podemos ser tentados diariamente. El sistema nos empuja a la vanidad, la ostentación, el disfrute descontrolado, y sabemos que en nada de esto está Dios. Sin embargo, algunos prefieren vivir como “reyes” aunque tengan que hacer concesiones a su moralidad, integridad y hasta en su relación con el Señor.
 
El principio de Daniel fue sencillo y firme: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía” (v. 8). La palabra “contaminarse” en el original significa “ensuciarse, profanar, deshonrar, hacerse inmundo, manchar”. Este joven no quiso que el pecado manchara su vida espiritual y Dios lo respaldó. Si lees todo el libro de Daniel verás que el Señor fue fiel con él hasta su ancianidad.
 
Mantente firme en tus convicciones. Que no te seduzcan los cantos de sirenas, el placer fuera de la voluntad de Dios. Los que permanecen fieles al Señor y obedientes a su Palabra vivirán por una eternidad como reyes y sacerdotes. Y créeme, ¡nada puede compararse con esto!
 
Pastor Pablo Giovanini


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Miércoles 15 de julio, 2026

“En la dirección correcta”
 
“Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová”. Lamentaciones 3:40.
 
¿Has conducido alguna vez sin darte cuenta que ibas por la calle incorrecta? Pensaste que había que doblar a la derecha y luego seguir algunas millas más hasta que… terminaste en otro lugar. Y que de aquellos que por manejar mirando su celular han avanzado por una calle que es contramano. Cuántos accidentes ocurren por no prestar atención al camino.
 
Algo parecido puede ocurrirnos en nuestra vida espiritual cuando avanzamos en dirección contraria a la voluntad de Dios. Por eso Jeremías nos exhorta a analizar bien hacia dónde nos dirigimos.
 
Necesitamos “escudriñar” nuestro camino. Esta palabra en hebreo es kjafás que significa “buscar o dejar que lo busquen; inquirir exactamente, investigación”. Tiene el sentido tanto de investigar como de ser investigado. El que se escudriña a sí mismo se dispone a que su corazón sea analizado, se muestra vulnerable y acepta ser corregido. Esta es una clara manifestación de humildad.
 
Una vez que nos disponemos a analizar nuestro camino, debemos estar dispuestos a enderezar el rumbo. Jeremías dice que debemos “buscar”. La palabra que él señaló en hebreo es kjacár que significa “penetrar; examinar íntimamente, explorar bien”. Fíjate que es una expresión más específica que la anterior. Ahora es buscar la causa del extravío y arrepentirnos ante Dios. No podemos buscar al Señor sin permitirle que Él nos cambie. Cuando le buscamos de veras, estamos listos para ser transformados.
 
Y por último, Jeremías nos exhorta a “volvernos” a Jehová. Esta palabra significa “cambiar de sentido”, es decir, dar un giro de 180 grados. No alcanza con llorar en su presencia, reconocer las faltas si después seguimos haciendo las mismas cosas. Debemos cambiar de dirección y seguir el camino que el Señor trazó para nuestra vida.
 
Si queremos las bendiciones de Dios debemos andar en el camino de Dios. Los atajos y caminos torcidos no están en su mapa. La Biblia, la Palabra de Dios, es luz en nuestro camino y el Espíritu Santo el mejor GPS para nuestro espíritu.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 14 de julio, 2026

“Las bendiciones de los que le temen”
 
“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.” Salmo 145:18-19.
 
¡Quién no desea que sus deseos sean concedidos! Pero esto puede resultar muy peligroso dependiendo de lo que realmente deseemos. El salmista dice que Dios cumplirá el deseo de los que le temen. Entonces el principio del cumplimiento está en temer a Dios. A partir de allí, todos nuestros deseos deberían alinearse con lo que Dios desea para nuestra vida.
 
La palabra hebrea para deseo es ratsón que significa “deleite, agradable, benevolencia, contentamiento, grato, voluntad”. No se refiere a deseos malos, pecaminosos, peligrosos, corrompidos o mundanos. Habla de la satisfacción de aquello que es agradable a Dios y en consecuencia también lo es para el que ha sido justificado por Cristo. Así que Dios concede los deseos que están de acuerdo con su voluntad y honran su nombre.
 
¡Quién no desea que su clamor sea oído por Dios! Cuando nos acercamos a Él con fe y ponemos nuestras necesidades en sus manos, debemos estar seguros que desde ese mismo momento nos ha escuchado y actuará en nuestro favor.
 
¡Y quién no quiere ser salvado por la gracia y misericordia de Dios! Hay salvación en Jesucristo. Salvación del alma, salvación del infierno, salvación de los peligros, salvación de las trampas del diablo, salvación completa y segura lograda por nuestro Redentor.
 
Todas estas bendiciones están a disposición de los que le temen a Dios, pero hay algo más que dice el salmista: Hay que invocarlo, ¡e invocarlo de veras! No basta con hacer una oración superficial, sino que necesitamos acercarnos a Dios de manera auténtica y humilde. Invocarlo de veras implica una entrega total y un deseo de que se haga su voluntad en nuestra vida.
 
Haz una pausa en tu día e invócalo de veras. Experimenta su presencia. Entrégale tus cargas y confía que Él hará lo mejor para ti.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 13 de julio, 2026

“Conforme al Espíritu”
 
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” Romanos 8:1
 
Antes de conocer a Cristo estábamos condenados. Nuestros pecados evidenciaban que no podíamos tener una relación con Dios y estábamos alejados de sus planes eternos. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador, lo reconocimos como Hijo de Dios y Señor de nuestra vida, entonces todo cambió. Nos dio una nueva vida, el Espíritu Santo vino a morar a nuestro espíritu, nos inscribió en el Libro de la Vida y nos dio como destino una eternidad junto a Él. ¡Qué tremenda ha sido la obra del Señor!
 
Pero la obra de Cristo no quedó terminada el día que lo aceptamos como Salvador. El apóstol Pablo, en Romanos, nos dice que la clave es estar “en” Cristo, en presente continuo, en una relación permanente con Él. La evidencia de esto es que no andamos “conforme a la carne”. Obviamente aquí hay un simbolismo. La “carne” se refiere a nuestra baja naturaleza viciada por el pecado, los malos deseos que nos llevan a desobedecer a Dios, nuestros pensamientos contaminados por nuestro viejo estilo de vida sin Jesús. Si decimos estar en Cristo, pero seguimos viviendo como antes de conocerlo, deberíamos preguntarnos si realmente le entregamos nuestra vida a Él.
 
Nosotros vivimos “conforme al Espíritu”, eso significa que vamos siendo transformados por el Espíritu Santo en la medida que obedecemos su voz y lo que dice la Palabra de Dios. Nadie llegará a ser perfecto en la tierra y tampoco la transformación se produce en un día, pero sí debemos ver cambios en nuestra vida que nos indiquen que le estamos dando lugar al Espíritu para transformarnos.
 
El desafío es diario. No podemos volver atrás porque sabemos que significa perdición. Hacia adelante y en Cristo está nuestro destino eterno. Observa todo el párrafo de Romanos 8:1-27 y podrás descubrir aquellas cosas que nos ayudan en nuestro crecimiento como hijos de Dios:
- V. 5. Pensar en las cosas del Espíritu.
- V. 6. Ocuparse en las cosas que nos edifican espiritualmente.
- V. 14. Buscar la guía continua del Espíritu para cualquier decisión.
- V. 15. Relacionarnos con Dios como nuestro Padre que nos ama incondicionalmente.
- V. 18. Recordar que somos coherederos con Jesús de todas las cosas.
- V. 26. Orar en el Espíritu Santo y escuchar lo que tiene para decirnos.
 
Estas son algunas de las cosas que debemos poner en práctica, comenzando ahora mismo. Si lo haces, los resultados estarán a la vista. Recuerda, el Espíritu Santo es tu Ayudador.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 12 de julio, 2026

Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 



"¿Qué hay en tu espejo retrovisor?" 

"…Nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto." Hechos 7:39
 
Cuando el diácono Esteban estaba siendo interrogado por los judíos religiosos acerca de su fe en Cristo, con mucha sabiduría y elocuencia les habló sobre la dureza del corazón de Israel para obedecer a Dios con estas palabras: “En su corazón se volvieron a Egipto”.

Los israelitas iban rumbo a Canaán, pero mirando siempre por el espejo retrovisor a Egipto. La mirada la tenían puesta en lo que habían dejado en lugar de pensar en lo que iban a alcanzar. Preferían los ajos y las cebollas en esclavitud que el maná en libertad. Siempre recordaban el pescado que comían en Egipto, los pepinos, los melones, los puerros, quejándose del pan que Dios les daba del cielo (ver Números 11:5-6).

Como hijos de Dios, cada vez que deseamos volver a lo que dejamos por seguir a Cristo, nos detenemos e incluso podemos retroceder. Cuando pensamos: “Antes no teníamos ataques del diablo”, “me divertía más”, “tenía más amigos”, “todo el mundo me amaba”, “mentía más, pero tenía más dinero…”, nuestro corazón se vuelve al mundo aunque sigamos realizando algunas prácticas cristianas.

En Gálatas 5:1 Pablo exhorta a sus destinatarios a vivir día a día en la libertad con que Jesucristo les hizo libres, pero a la vez les hace un llamamiento a mantenerse firmes en la posición que el Señor les dio, no sometiéndose nuevamente al yugo de la esclavitud.
Para que esto suceda debemos experimentar un cambio radical de mentalidad, dejar de pensar como esclavos y aceptar de verdad la libertad que Cristo puso a nuestra disposición.

¡Cuántas oportunidades de ser bendecidos podemos perder si seguimos mirando por el “espejo retrovisor”! Cada vez que elegimos la “seguridad de las cebollas y los ajos” que nos ofrece el mundo, cerramos nuestras manos a las bendiciones del Señor.
Lo que Cristo vino a ofrecernos no está en el lugar de donde nos rescató, sino adelante. ¡Avanza con libertad!

Pastor Pablo Giovanini


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Sábado 11 de julio, 2026

“Acabará lo que ha determinado”
 
“Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. Él, pues, acabará lo que ha determinado de mí; y muchas cosas como estas hay en él.” Job 23:13-14.
 
No se le puede añadir más pruebas a una sola persona. En un solo día Job perdió sus bienes, sus hijos, su casa, sus criados, sus animales… Wow, demasiado para un justo.
 
Pero lo más impactante de su historia no fueron las pérdidas sino la fe en los propósitos de Dios. Cuando se enteró de todo lo que estaba pasando, solo pudo decir que el Señor le había dado todo, y si Él quería quitárselo, estaba bien, que su nombre fuera bendito. En Job 1:22 leemos: “En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno”. Ahí estaba la clave de su confianza: Job sabía que no hay “despropósitos” en lo que Dios hace.
 
Lo que Dios “determina” lo cumplirá. Esta palabra en hebreo es kjoc y significa “promulgación, decreto, ordenación, plazo”. Dios trazó el plan eterno y dictamina cuándo y cómo se cumplirá, no hay nada que pueda impedir lo que Él ha establecido.
 
Si conoces la historia sabrás que al final Dios bendijo a Job doblemente después de sus pruebas. ¿Ese sería el propósito primordial de Dios? No, la verdad es que no. El Señor quería que Job lo conociera más profundamente, se relacionara con Él de una manera nueva, única, y dependiera para todo de Él. Esto queda claro por lo que afirma Job: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (42:5).
 
¿Estás pasando por alguna prueba severa? ¿Te sientes como el Job de este tiempo? Contágiate de la fe de este hombre de Dios hasta el punto de decir que esperarás en Él hasta que cumpla los propósitos que trazó para tu vida. El Señor no hace nada sin tener un propósito en mente.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 10 de julio, 2026

“¿Alguien en contra?”
 
“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Romanos 8:31.
 
La respuesta a la pregunta de Pablo en Romanos es obvia: Nadie en contra de nosotros. ¡Aleluya! ¡Qué verdad tan reconfortante! Y esto es a pesar de cómo nos sintamos. A veces nuestros sentimientos nos juegan una mala pasada y pensamos que esta promesa debe ser para algunos hijos especiales. Y no, no es así porque Dios no tiene favoritos.
 
¿Cómo afirmar entonces nuestra fe para creer que la promesa de victoria espiritual es para nosotros? Esta pregunta requiere de su contexto. Por favor, lee con cuidado todo el párrafo de Romanos 8:28-39 y verás los beneficios de pertenecer a Jesucristo.
 
- Estamos libres de condenación. V. 34. Nadie ni nada puede condenarnos porque Jesucristo pagó por nuestra liberación. Las acusaciones del diablo no tienen fundamento cuando alguien ha hecho a Jesucristo Señor de su vida.
 
- La culpa no puede contra nosotros. V. 33. Sí, todos sabemos lo culposos que nos sentimos por causa de nuestros pecados. Pero la Palabra de Dios dice que hemos sido perdonados, nuestros pecados borrados y limpiado nuestro historial, a tal punto que Dios no se acuerda más de ellos. ¡Maravilloso!
 
- Nuestras necesidades están satisfechas por Dios. Jesucristo nos dijo que no debemos afanarnos (Mateo 6:34) porque el Padre se ocupa de nuestras necesidades. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (v. 32).
 
- Nada ni nadie nos puede separar del amor de Cristo. ¿Leíste la lista que presenta este pasaje? Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada, la muerte, la vida, ángeles, principados, potestades, lo presente, lo por venir, lo alto, lo profundo, ni ninguna otra cosa creada… ¡Absolutamente nada nos puede separar del Señor!
 
Por eso es que el apóstol Pablo puede decirnos con toda certeza que “en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó” (v. 37). El secreto de tus victorias no está en ti mismo sino en el que te rescató. ¡Y toda la gloria sean dadas al Rey de reyes y Señor de señores por siempre!
 
Pastor Pablo Giovanini

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Jueves 9 de julio, 2026

“Camino derecho”
 
“Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes.” Esdras 8:21.
 
Esdras tenía un desafío inmenso por delante: debía llevar a una gran parte de la población judía desde Babilonia a Jerusalén. Estaban volviendo del cautiverio a su tierra llevando bienes materiales, los rollos de las Escrituras, y a muchas familias.
 
En sus manos estaba la seguridad de toda esa gente y sabía que necesitaba mucho más que un grupo de soldados acompañándolos. Por eso invitó al pueblo a ayunar y orar a Dios para pedir que Él les dé un “camino derecho”.
 
La palabra hebrea para camino es dérek que significa “sendero transitado; conducir, rumbo, viaje”, y la palabra derecho es yashar, que significa “recto, bueno, justo”. Necesitaban una dirección que se ajustara a la voluntad de Dios, sin desviaciones en el camino, sin alianzas perjudiciales, sin cambiar de dirección por miedo a los enemigos. ¡Excelente enseñanza para nosotros!
 
En primer lugar, pedían un camino recto para cada uno de ellos. Por supuesto, si queremos guiar a otros debemos comenzar por nosotros mismos, siendo guiados por el Señor en todos los aspectos de nuestra vida. Nosotros como ellos necesitamos dirección, pero también integridad; necesitamos ayuda, pero que sea divina.
 
En segundo lugar, para sus niños. ¡Qué pedido tan actual! Nuestros niños están siendo guiados por maestros y medios sociales ateos y humanistas más que por padres comprometidos con las enseñanzas bíblicas. Es hora de unirnos a la oración de Esdras para comenzar a conducir a nuestros hijos en el temor de Dios, para que cuando sean mayores no se aparten del Camino.
 
Y por último, también necesitamos dirección para saber administrar los bienes que Dios nos dé. No somos dueños, somos mayordomos. Necesitamos sabiduría para tomar decisiones que estén de acuerdo con la voluntad de Dios, el dueño de todas las cosas.
 
Tenemos al mismo Dios de Esdras, y Él actúa a favor de los que le invocan. Comencemos cada día pidiéndole más sabiduría, dirección y protección.
 
Pastor Pablo Giovanini

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Miércoles 8 de julio, 2026

“El Señor nos ama multientrañablemente”
 
“He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo”. Santiago 5:11.
 
Nadie quiere sufrir gratuitamente o pasar por momentos dolorosos ni por un segundo. Sin embargo, Santiago nos dice que se puede sacar algo bueno del sufrimiento ineludible, siempre y cuando hayamos puesto nuestra confianza en el Señor.
 
Con el sufrimiento aprendemos mucho. Aprendemos a depender y confiar más en Dios; a tener empatía por aquel que sufre por una situación que nosotros mismos hemos experimentado. Podemos aprender el verdadero significado de la obediencia. Es fácil obedecer lo que nos gusta, pero distinto es someternos a la voluntad de Dios abandonando nuestros deseos.
 
Es interesante que Santiago nos lleve a recordar que al final de cada prueba reconoceremos que el Señor es “muy misericordioso”. Esta palabra en griego es polysplancnos y significa “multientrañable”. Que Dios nos ame con amor entrañable nos recuerda a Jesús, el que tiene las mismas entrañas que nosotros y siente como nosotros. Pero también su misericordia es “poly”, y eso significa que se manifiesta de múltiples maneras. El Señor puede manifestar su multiforme misericordia librándonos del sufrimiento, pero también durante el proceso de sufrimiento.
 
¿Estás pasando por una etapa de sufrimiento? Jesús te conoce, sabe lo que sientes. Pero sobre todo, sabe hasta dónde puedes soportar, cuáles son tus límites. “Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla” (1 Corintios 10:13).
 
Depende de su gracia y misericordia, Él te sostendrá y guiará hacia la salida de esa prueba.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 7 de julio, 2026

“Queremos ver a Jesús”
 
“Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.” Juan 12:20-22.
 
Todos querían conocer a Jesús. Muchos querían saber a quién iban a crucificar, pero otros lo buscaban sinceramente porque reconocían que nadie podía hacer las señales sobrenaturales que Él hacía si no hubiera sido enviado de Dios.
 
Jesús era admirado, aun hasta por sus enemigos. Tenía una forma de relacionarse única. Una mirada suya y las vidas eran impactadas. Un abrazo suyo y los leprosos eran limpiados. Jesús transformaba vidas (no pienses que sólo lo hacía en el pasado, sigue cambiando vidas, incluyendo la del que escribe este devocional). Los que se encontraban con Jesús eran transformados.
 
Hasta unos griegos se acercaron para conocerlo. Cuando vieron a Felipe y Andrés, los protagonistas del milagro de la multiplicación de los panes y peces, les pidieron ver a Jesús. Ellos no estamos interesados en un encuentro con sus discípulos, sino con el Maestro. Menos mal que Felipe y Andrés era conscientes de que ellos no tenían nada que dar si no fuera por Jesús.
 
La transformación de una vida viene por un encuentro directo con Cristo, no por las voces de un grupo de alabanza, no por la elocuencia de un predicador, no por las actividades de un ministerio, ni tampoco por un gran edificio. Solo Jesús nos transforma.
 
La gente necesita a Jesús y debemos llevarlos a Él. De hecho, nuestra oración debería ser que no nos vean a nosotros, sino a Jesús a través de nosotros. La tarea que nos encomendó el Señor es hacer discípulos, no nuestros sino suyos. Si solo nos siguen a nosotros, ay…
 
Ojalá que nunca obstaculicemos la llegada de las personas a los pies de Cristo, por el contrario, que seamos los instrumentos que Él pueda usar. De la transformación, se encarga Cristo.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 6 de julio, 2026

“¿Qué hay en tu zurrón?”
 
“Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.” 1 Samuel 17:40.
 
La pelea de David era despareja… Qué podemos añadir al relato de la historia cuando todo el mundo sabe quién era Goliat. Imposible que un muchacho que nunca había sido entrenado para la guerra pudiera competirle de igual a igual a un gigante experimentado.
 
Por eso el rey Saúl intentó equipar a David para la pelea con su armadura, pero la rechazó porque no sabía usarla y le pesaba. En cambio, fue al lecho de un arroyo y escogió cinco piedras lisas que guardó en su zurrón junto con su honda.
 
Cinco piedras en una bolsa no atemorizan a ningún enemigo, pero no se trataba de las piedras sino en el nombre de Quién serían arrojadas esas piedras. Goliat no sabía que David tenía un Dios Todopoderoso que se manifiesta a favor de los que confían en Él.
 
“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.  Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré…” (1 Samuel 17:45-46).
 
Ya conocemos el final de la historia: una sola piedra incrustada en la frente de Goliat por el poder de Dios fue la foto principal de las portadas del diario matutino. El gigante fue vencido.
 
¿Qué tienes hoy en tus manos que Dios pueda usar para manifestar su poder? ¿Qué hay en tu “zurrón”? Aquello que tú puedes llamar común, Dios lo puede usar para glorificarse.
 
Llena tu “zurrón” de fe y cree que Dios te puede usar para su gloria. Atrévete a enfrentar a tus “gigantes” en el nombre del Señor y Él te dará la victoria.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 5 de julio, 2026

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Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 



"El Dios que me pastorea" 

"Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día". Génesis 48:15
 
Jacob se encontraba en sus últimos días de vida y antes de partir a la presencia de Dios llamó a los hijos de José para bendecirlos. Con sentido profético coloca su mano derecha sobre Efraín, el menor, y su mano izquierda sobre Manases dándoles su bendición.

Cuando un hombre o una mujer de Dios oran, sus palabras dicen mucho acerca de su relación con el Señor. Y hay una frase en este versículo que me llama poderosamente la atención: “El Dios que me mantiene desde que existo hasta hoy”. La palabra “mantener” en hebreo es raah que significa cuidar, pastorear, gobernar, alimentar y nutrir. Jacob estaba diciendo que Dios fue quien le había sustentado hasta ese día.

Esta palabra se aplica a todas las áreas de nuestra vida. En primer lugar, Dios es el “sustentador” de nuestro espíritu. ¡Cuántas veces nos hemos sentido débiles o abatidos y el Señor nos ha levantado con su poder! Él siempre nos extiende su mano y nos dice: “No temas, yo te ayudo”.

Dios también “nutre” diariamente nuestra alma. Cuando nos sentimos emocionalmente vulnerables, el Espíritu Santo es nuestro Ayudador. La tarea del Espíritu incluye abrir nuestra mente a la verdad de Dios, darnos fuerzas sobrenaturales, reconfortarnos durante el dolor y afirmar nuestra fe.

Además, Dios “suple” nuestras necesidades materiales. ¿Acaso no tienes algún testimonio de su provisión? Si nuestra situación económica es difícil, el Señor utilizará los recursos que sean necesarios para suplir nuestras necesidades. David escribió el Salmo 37:25 siendo anciano y allí testifica que nunca había visto una persona justificada por Dios que haya estado desamparada ni que su descendencia mendigara pan. ¡El Señor siempre provee!

Cuando descubras que todo lo que necesitas hoy y cada día de tu vida viene del Señor, podrás descansar en su fidelidad. Permítele que te pastoree confiando en su provisión y cuidado.

Pastor Pablo Giovanini


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Sábado 4 de julio, 2026

“Vasijas saludables”
 
“Y toda vasija abierta, cuya tapa no esté bien ajustada, será inmunda” (Números 19:15).
 
En la Biblia muchas veces Dios usa elementos comunes, cotidianos, usuales para darnos enseñanzas espirituales. En la época bíblica, obviamente no tenían contenedores de plástico, y en la mayoría de las casas hebreas había recipientes de arcilla. Una vasija era un envase ultra conocido.
 
En el contexto de este pasaje Dios establece leyes para el pueblo de Israel a favor de la preservación de la salud, evitando contagio de enfermedades principalmente de la lepra, incurable para esos tiempos. La ley decía que si alguien moría en una casa, tal vez por una enfermedad, debían revisar todo el recinto para ver si se había infectado lo que había a su alrededor. En este caso, si había una vasija abierta o semi abierta, debían separarla porque muy probablemente estaba contaminada, pero si estaba bien tapada, entonces su contenido seguía siendo puro.
 
Recordemos que el apóstol Pablo en sus cartas nos anima a prestar atención a lo que se ha escrito en la Palabra porque para nuestra enseñanza se han escrito. Aquí hay una enseñanza espiritual para nuestras vidas. Muchas veces nos toca estar en un lugar donde lo que nos rodea intente contaminar nuestra vida espiritual. Para que esto no suceda, debemos estar herméticamente cerrados al pecado, a las palabras de doble sentido, a las propuestas tentadoras, a todo aquello que nos separe del Señor. Es cierto que la Biblia nos dice que debemos huir de las pasiones juveniles, pero me refiero a los lugares donde debemos estar obligados: En nuestro trabajo, centro de estudios, reuniones familiares, ir de compras, u otro lugar donde es necesario estar, pero el ambiente no es el mejor espiritualmente hablando.
 
Jesús nos entiende, sabe de qué estamos hablando. Por eso, antes de ir a la cruz, hace una oración al Padre y dice: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” (Juan 17:15-17). Como dijo alguien alguna vez: “Un cristiano puede estar en el mundo siempre y cuando el mundo no esté en el cristiano”. Debemos ponerle una “tapa” a la entrada de nuestro corazón para que nada que ofenda a Dios se aloje allí.
 
¿En qué lugares debes estar hoy? Sabes que el Señor estará contigo donde quiera que vayas ayudándote a permanecer firme. Sean lugares físicos o virtuales. ¿Qué recursos tecnológicos tienes disponibles? El celular, una laptop, tablet, computadora, son indispensables para muchas cosas que debemos hacer, pero debes ponerte una “tapa” a tu corazón a las propuestas nocivas del mundo que puedan infiltrarse por estos medios. Jesús intercede por ti en todo tiempo, para que seas guardado del mal.
 
Hoy tendrás victoria si tu convicción es andar en el camino de la santidad, acercándote cada día más al Señor. “Ponle una tapa a tu vasija” que Dios hará el resto: “Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma.” (Salmo 121:7).
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 3 de julio, 2026

“El fuego inolvidable”
 
“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Mateo 3:11.
 
Cuando estaba en la secundaria tuve que estudiar las declaraciones físicas y matemáticas de Pascal sin saber que era un hombre que tuvo una experiencia con Dios. De haberlo sabido, me hubiera ayudado a defender mucho más el evangelio ante mis compañeros y profesores.
 
Blas Pascal fue uno de los grandes matemáticos del siglo XVII. Desde su adolescencia comenzó a escribir libros avanzados de álgebra que dejaba impresionados a sus maestros, además de ser un gran pensador y filósofo. Pascal presentó una discusión sobre la creencia en Dios, lo que originó la famosa “Apuesta de Pascal”, un razonamiento basado en la probabilidad, y que lleva una invitación a creer: “Si Dios no existe, uno no pierde nada al creer en él, mientras que si existe, uno pierde todo por no creer”. En cierta ocasión, este genio dijo abiertamente: “¡Dios existe! No es solo una probabilidad matemática, sino una vivencia que hace feliz a quien la tiene.”
 
Un 23 de noviembre de 1654 tuvo una experiencia con el Señor que cambió su vida para siempre y la registró en un papel. Llevaba ese papel a dondequiera que iba, incluso ¡lo tenía cosido a su abrigo!  El día de su conversión tuvo una visión de la gloria de Dios y lo escribió en esa pequeña nota. Estas fueron sus palabras: “Fuego. Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, no de filósofos ni de eruditos”, y terminaba con el versículo del Salmo 119:16: “Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras”. Dicen que Pascal había pasado dos horas en la presencia de Dios con esa visión. Lo que más lo marcó fue… el fuego de Dios.
 
Necesitamos accionar nuestra fe hasta que tengamos reales experiencias con Dios. Esto es posible a través del Espíritu Santo. Cuando Juan el Bautista comenzó su ministerio, dijo claramente a sus seguidores acerca del Mesías: “…él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” (Mateo 3:11).
 
Necesitamos experimentar ese fuego santo, que consume nuestro egoísmo, superficialidad, vanidad, deseos carnales, y que al fin nos santifica, nos transforma, nos purifica para que cada día nos parezcamos más a Jesucristo.
 
Comienza tu día buscando el fuego de Dios. Permítele al Espíritu Santo que te envuelva y tome el control de todo tu ser. Tu vida no será igual después de experimentarlo.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 2 de julio, 2026

“Solo creer”
 
“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.” Juan 20:29.
 
¿Sabías que hay más evidencias de la existencia de Jesús que del filósofo griego Sócrates? Aparte de los Evangelios, hubo historiadores seculares como Flavio Josefo, Tácito, Suetonio, Plinio el joven que mencionaron a Jesús llamado el Cristo en sus escritos. Puedes investigar todo esto en internet, no es ningún secreto. Sin embargo, todavía existan personas que no crean que Jesús existió.
 
La historia dice que existió, hizo milagros, habló de parte de Dios, fue crucificado, murió en una cruz, fue sepultado, pero nadie encontró los huesos de Jesús. Por supuesto, ¡es que ya resucitó! Hubo más de 500 personas (1 Corintios 15:6) que fueron testigos presenciales de la resurrección de Cristo. ¡Más de 500!
 
Además, piensa en esto: durante casi 2000 años, millones de personas (sí, millones) dicen haber experimentado su presencia, sus intervenciones milagrosas y la transformación de sus vidas. ¡Es difícil presuponer que Jesús no existe!
 
Ahora, si sabemos que Jesús existió, debemos seguir creyendo en todo lo que dice la Biblia. Ella dice que Jesús resucitó y ascendió a los cielos, ¡y reina desde el trono celestial! También dice que regresará otra vez a reinar en este mundo junto a todos los que creen en Él. Esa es la condición: creer.
 
¿Cuál es tu evidencia de que Jesús existe y es el Rey de tu vida? Seguramente tengas muchas pruebas, cada una de ellas te ayudará a sostener tu fe y a compartirla con otros.
 
Jesús dijo que somos bienaventurados, muy felices y bendecidos, si creemos en Él sin haberle visto. Una aparición física no haría a Jesús más real de lo que ahora es. Aunque nuestros ojos físicos no puedan verle, nuestra vida da testimonio de que Él está vivo.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Miércoles 1 de julio, 2026

“¿Problema u oportunidad?”
 
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” 1 Pedro 4:12-13.
 
A veces nos parece que atravesamos todos los momentos difíciles de la vida en una sola semana. En medio de tantas dificultades podemos llegar a pensar que todo se debe a un “error de cálculos” divino. ¡Cómo nos podrían pasar a nosotros, hijos del Rey!
 
El apóstol Pedro se ocupó de esclarecernos el tema de las pruebas y no solo mencionó en su segunda epístola que no debíamos sorprendernos cuando llegaran a nuestra vida, sino que en 1 Pedro 5:9 añade que “los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”.
 
Uno de los propósitos de las pruebas es ayudarnos a crecer y transformarnos en las personas que Dios quiere que seamos. Las pruebas, como parte del proceso de refinamiento, consumen toda impureza, fortalecen nuestra fe y nos hacen más útiles para el Señor.
 
Quizás no te guste la forma en la que Dios está interviniendo en tu vida. Recuerda que muchas veces nosotros somos los que hacemos más difícil el proceso porque nos cuesta rendirnos, escuchar su voz y aceptar seguir su dirección.
 
Piensa por un momento en los desafíos que has tenido que enfrentar… ¿Puedes ver sólo los problemas o reconoces una oportunidad para crecer?
 
Si aún no puedes entender qué propósitos tienen esas pruebas, toma un tiempo a solas con Dios y pregúntale: “Señor, ¿estás tratando de decirme algo?” Cuando lo escuches, no ignores sus palabras o dejes para “más adelante” lo que quiere hacer. Confía y da ese primer paso que comenzará a transformar tu vida.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 30 de junio, 2026

“Santidad al Señor”
 
“Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ. Y la sujetarás con un cordón azul, y estará sobre la mitra; por la parte delantera de la mitra estará.” Éxodo 28:36-37.
 
Dios mismo le dijo a Moisés cómo debía construir el Tabernáculo, incluyendo las vestiduras de los sacerdotes. No dejó nada a libre elección o deseo del pueblo, sino que les ordenó cumplir con todo. Y Moisés siguió todas las indicaciones.
 
Dios tenía un propósito con todo lo que había ordenado. Cada elemento del Tabernáculo, incluso, es un símbolo de la obra de Cristo para redimir a la humanidad. Por eso hay que prestar atención a las enseñanzas que tiene para nosotros.
 
Es el caso de las vestiduras del sumo sacerdote, el principal de los levitas a cargo de la alabanza y adoración a Dios. En los versículos que mencionamos al principio Dios mandó que tuviera una mitra, un sombrero, con un detalle muy especial, visible para todo el que lo observara. En la parte frontal de la mitra debía incluirse una placa de oro con la frase: “Santidad a Jehová”. ¿Qué enseñanza nos deja esto?
 
No es difícil la aplicación de este símbolo para nosotros. Como creyentes en Cristo, hemos sido constituidos sus sacerdotes desde el momento que recibimos a Cristo como nuestro Salvador y Señor. Observa cómo lo dice Juan: “Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre” (Apocalipsis 1:5-6).
 
Como sacerdotes de Dios somos llamados a vivir en santidad y la santidad comienza en nuestra mente. No es en las acciones, porque ellas son resultado de lo que procesamos en nuestra mente (Romanos 8:5-9). Podemos cantar bonito, ayudar a los necesitados, servir a todo el mundo, pero si nuestros pensamientos son pecaminosos, de nada sirve todo lo que hagamos.
 
Dios nos llama a santificar nuestra mente. ¿Cuáles son los pensamientos santos? Pablo lo dice claramente: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8).
 
¿Qué piensas las 24 horas del día? ¿En qué te concentras durante tus tiempos de ocio? Las canciones que retumban en tu mente, ¿glorifican a Dios? ¿Qué imágenes grabas en tu mente después de estar conectado a internet? ¿En qué tipo de lectura te enfocas? Las respuestas a estas y otras tantas preguntas te indicarán si tu mente está siendo santificada.
 
Tenemos ayuda sobrenatural, el Espíritu Santo es el encargado de perfeccionar la santidad en nuestras vidas. Si nos relacionamos más profundamente con Él, si le encomendamos nuestros pensamientos, y dejamos que nos guíe a toda verdad, entonces nuestra mente será un tabernáculo de Dios, un lugar de alabanza permanente para su gloria.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 29 de junio, 2026

“En la familia del Padre”
 
“Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados...” Salmo 68:5-6.
 
No hace mucho tiempo atrás presencié una ceremonia de adopción que impactó mucho mi corazón. Ver niños que no tenían hogar y ahora que sean parte de una familia que les da amor, cuidado, y que los hayan incorporado como miembros no tiene precio. Dios aún sigue poniendo su amor en muchas personas para que sigan desarrollando la tarea de paternidad que Él mismo realiza en la vida de todos sus hijos.
 
La Biblia describe a los huérfanos, viudas y extranjeros como los “desamparados” de la tierra. Esta palabra en hebreo es yajid que significa “solitario, solo, un hijo sin hermanos”. Esta palabra hace referencia a la falta de relaciones humanas para desarrollarse saludablemente. Abarca a los niños y adolescentes que no tienen padres o tutores para criarlos, a personas que no tienen un cónyuge para apoyarse, a los que han emigrado a un país donde no tienen familiares, a los que por diversos motivos están luchando solos para poder sobrevivir.
 
Dios está atento al que no tiene padres, cónyuge, hermanos; a los padres rechazados por sus hijos, personas que no tienen a nadie que pueda asistirle en momentos de necesidad, pero que confían en Él como el Padre Celestial. “Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene” (Salmo 146:9). Cuando no tienen a quién acudir, cuando pasan por momentos difíciles, Dios será su Defensor. Esta palabra en hebreo es dayan, que significa “juez, abogado, el que defiende su causa”. Él mismo les hace justicia porque tienen la confianza puesta exclusivamente en Él. Dios dice “que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.” (Deuteronomio 10:18).
 
Puede ser que en esta vida nuestros seres queridos nos hayan abandonado, se hayan alejado, o directamente nos hayan rechazado expresando su deseo de no vernos nunca más. La Palabra de Dios dice que si confiamos en Él, será todo lo que necesitemos, suplirá todo lo que nos falta, nos dará el amor suficiente. “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.” (Salmo 27:10).
 
En otras ocasiones, podemos estar rodeados de mucha gente pero tener el sentimiento de “desamparo”, cuando nadie nos entiende, nadie puede ayudarnos a sobrellevar una carga demasiado pesada, cuando ninguna palabra de ánimo nos conforta, cuando parece que nadie puede ponerse en nuestros zapatos. Ahí es cuando debemos venir a la presencia del Padre Celestial, recordando que somos sus hijos amados, que nos ha prometido estar con nosotros siempre, que nunca nos dejará ni abandonará, “porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).
 
¡Dios nos hace “habitar en familia”! En otras versiones dice: “Dios prepara un hogar para los solitarios”. Nunca nos sentiremos solos, porque Dios satisfará nuestra alma a tal punto que experimentaremos su amor diariamente. Además, nos coloca en una familia espiritual, con muchos hermanos y hermanas que nos aman con el verdadero amor de Cristo, que están pendientes unos de otros, que nos sostienen en oración cuando pasemos por dificultades. ¡Nunca estaremos solos si todos tenemos al mismo Padre Celestial!
 
Si estos días te estabas sintiendo “desamparado”, recuerda el amor que el Padre tiene por ti. Tu Hermano Mayor, Jesús, dio su vida para salvarte. Además ha dicho que te sustentará diariamente. Sobre todo, el Espíritu Santo que habita en ti te recordará que eres Su hijo. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo…” (Romanos 8:16-17).
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 28 de junio, 2026

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Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 



"Invertir en la eternidad"

"Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar." 1 Timoteo 6:7
 
Si hay algo que puede frustrarnos después de un largo viaje en avión es descubrir que nuestras maletas se extraviaron. Esto le sucedió a un pastor que era el orador principal de una conferencia. Debía buscar una solución rápida porque esa noche predicaba y solo tenía su maletín de mano. Entonces el pastor anfitrión le dijo que no se preocupara, que se encargaría de hacerle llegar un traje. Y así fue. Ya en la reunión, el pastor quiso guardar algo en uno de los bolsillos del saco y se dio cuenta que no tenía bolsillos, entonces intentó en los bolsillos del pantalón y descubrió que ¡el traje no tenía ningún bolsillo! Al finalizar el servicio, se acercó al pastor amigo y le preguntó por qué le había mandado un traje sin bolsillos. Para su sorpresa, la respuesta fue: “Es que el traje me lo envió un hermano que tiene una funeraria…”

Es verdad, no vamos a necesitar bolsillos para ir a la eternidad. El apóstol Pablo fue claro al decir que no vamos a poder sacar nada de esta tierra para llevar al cielo. Sin duda esto nos debería hacer reflexionar sobre nuestras prioridades.

Jesús usó una parábola para hablar acerca de la eternidad. En cierta ocasión dijo a los que le escuchaban que se cuidaran de la avaricia, porque nuestra vida no consiste en tener bienes en abundancia (ver Lucas 12:15). Inmediatamente les relató la parábola de un hombre rico que había ocupado toda su vida en acumular riquezas. Cuando parecía que estaba listo para disfrutar de una maravillosa jubilación, Dios le dijo que esa misma noche debía partir hacia la eternidad (ver Lucas 12:20). Este hombre equivocó sus prioridades y al fin perdió lo más importante, la salvación de su alma.

Debemos tener cuidado de no caer en el error de proveer solo para nosotros ignorando a los demás, o enfocarnos solo en lo que es temporal olvidándonos de la vida eterna.

¿Es la eternidad una prioridad en nuestra vida? Si queremos saber la respuesta, solo observemos en qué invertimos nuestro tiempo. Piensa siempre en el valor eterno de tus planes y objetivos. Asegúrate de que estén alineados con los deseos de Dios para tu vida.

Pastor Pablo Giovanini


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Sábado 27 de junio, 2026

“Si el Señor no edifica la casa…”
 
“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” Salmo 127:1a
 
Si te pones a investigar en internet cuántas casas se derrumbaron porque han sido mal construidas, te sorprenderá la cantidad que puedes encontrar. A pesar de los miles de ejemplos que tenemos, aun así persistimos en hacer construcciones a bajo costo, con poca mano de obra calificada y en el menor tiempo posible. Los resultados están a la vista.
 
Para que una construcción pueda sobrevivir a las inclemencias del tiempo, la corrosión, el desgaste, es necesario conocer códigos de construcción, elegir buenos materiales, y seleccionar formas de trabajo adecuadas. Cuando se cae un edificio desaparecen los responsables.
 
Algo parecido sucede con nuestra vida espiritual. Podemos creer que con buenas intenciones basta, que con nuestras propias ideas vamos a tener una vida espiritual indestructible. De pronto hasta pensamos que en vez de orar para buscar a Dios podemos reflexionar acerca de la vida; en vez de leer la Biblia, alcanza con mirar algún video cristiano, o en vez de congregarnos en una iglesia es suficiente con escuchar la predicación de algún pastor por internet o televisión. A la hora de la prueba, puede que se nos empiece a caer lo que hayamos edificado.
 
Es necesario tener el fundamento correcto que es Jesucristo. Él traza las pautas de nuestro crecimiento. Cuando nuestro egocentrismo se impone, perdemos la orientación de nuestra edificación. La Palabra de Dios es lámpara a nuestros pies y lumbrera en nuestro camino. Si dejamos de lado los planos de la construcción, el edificio saldrá torcido. Si no usamos materiales imperecederos, puede que seamos frágiles espiritualmente.
 
Si no sometemos nuestra voluntad, nuestros deseos, nuestras opiniones a la Verdad de Dios, por más que pongamos buenas intenciones, espíritu de servicio, dedicación y lindo estilo, en cualquier momento todo se caerá. Habrá sido en vano todo lo que hemos edificado.
 
Necesitamos rever cómo estamos edificando nuestra vida espiritual. Necesitamos pertenecer a la Iglesia que vive en la verdadera gracia de Jesucristo, que espera su pronta venida, que predica salvación a los perdidos, que nos lleva a encuentros personales con Jesucristo. Necesitamos que Él nos edifique, si no, todo lo demás será en vano.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 26 de junio, 2026

“Herederos de promesas”
 
“A fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” Hebreos 6:12
 
Las promesas de Dios se heredan. No se ganan por viveza y astucia, no se arrebatan por violencia, no se obtienen por estrategias humanas. Los que obtienen las promesas de Dios son los descendientes directos que están en su testamento. Los herederos reales que tienen derecho a tomarlas son exclusivamente los hijos de Dios.
 
Sin pertenecer a la familia de Dios no hay vida eterna, no hay salvación, no hay bendiciones. Es necesario estar inscripto en el libro de la vida celestial. Para estar anotado, el paso es sencillo pero determinante. Dios dijo que para ser su hijo es necesario recibir a Jesucristo como Salvador y Señor. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13).
 
Cuando tomamos la decisión de recibir a Cristo y ser sus discípulos, automáticamente nos convertimos en herederos de sus promesas. ¡Y qué tremendas promesas Dios tiene para sus hijos! Comenzando por su presencia con nosotros ininterrumpida, su cuidado en cada detalle de nuestra vida, su provisión diaria, la guía del Espíritu Santo, su sabiduría para tomar buenas decisiones, su protección constante, vida abundante… y siguen tantas promesas que son eternas para los hijos de Dios.
 
Hay dos requisitos para que esas promesas se apliquen a nosotros. En primer lugar, es la “fe”. El escritor de Hebreos nos insta a ser imitadores de la fe de muchos otros herederos que las experimentaron. Puedes saber de memoria todos los versículos bíblicos llenos de promesas del Señor para ti, pero si no las crees, allí se quedan. Cuando crees en alguna de ellas, entonces vas a dar tu paso de fe. Observa esa promesa, ¿cuál es tu parte de acción, y qué es lo que hará Dios? Seguramente tendrás que moverte en dirección a esa promesa, no dejarte vencer por las dudas y los ataques del diablo. Mantente firme en lo que estás creyendo.
 
En segundo lugar, debes tener “paciencia”. Esta palara en griego es makrothymía que significa “longanimidad o largura de ánimo, soporte, aguante, perseverar en el tiempo”. No todas las promesas se cumplan el primer día que la creímos. Algunas de ellas dependerán del tiempo en que Dios quiera cumplirla, porque tiene la intención que dependamos de él, le entreguemos nuestra voluntad y esperemos con la misma fe que tuvimos el primer día. Aprendemos a negarnos a nosotros mismos, a quitar la ansiedad, desesperación, inquietud de nuestro corazón. Los que tienen paciencia podrán ver el cumplimiento de lo que Dios ha prometido en su tiempo oportuno.
 
¿Estás esperando que el Señor cumpla una promesa? No desmayes. Quizás la que está siendo probada es tu paciencia. Debes seguir creyendo que Dios cumplirá lo que prometió en el momento justo.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 25 de junio, 2026

“Los sabios verdaderos”
 
“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.” Hebreos 11:24-26
 
Moisés tenía todo lo que una persona puede anhelar. Vivía en un palacio porque había sido adoptado por la hija del rey con la posibilidad de ser heredero de las riquezas de la corona, incluso del trono. Vivía cómodamente en sus habitaciones, lugares de esparcimiento. Los masters chefs estaban a su disposición. Mujeres, quizás podía elegir entre muchas. Dinero nunca faltaba, oro, joyas, la mejor ropa. Se podría decir que estaba realizado. A sus 40 años tenía el mundo por delante. Sin embargo…
 
Un día Moisés se enteró de su verdadera identidad. Su espíritu no pertenecía a ese entorno lujoso y apartado de Dios. Su pueblo tenía un llamado a ser el elegido según el plan de Dios, pero por el momento eran unos simples esclavos, sin derechos, sin descanso, sin lujos, sin trivialidades. ¿Por qué pueblo se decantaría? ¿Seguiría a los egipcios que lo tenían todo según los criterios del mundo, o se uniría al pueblo de Dios, cuyo único valor era la esperanza en su plan eterno? Moisés fue inteligente. Eligió el plan eterno antes que los placeres temporales. Parece loco, pero es la decisión más sabia que se puede tomar.
 
Los inteligentes no ven solo lo temporal, no se quedan con lo brillante del momento, ni son conformistas con lo inmediato. Los verdaderos sabios son los que tienen una mirada de eternidad, los que saben que las riquezas y lujos materiales son temporales y se pueden perder en cualquier momento. Los sabios prefieren pasar momentos difíciles, pero con la extraordinaria esperanza de que al final lo han ganado todo.
 
Los inteligentes de espíritu tienen su mirada en el galardón celestial. Hay que estar muy loco para quedarse en el palacio del Faraón adoptado por la hija cuando sabes que realmente eres hijo del Padre dueño del universo que te otorga una herencia eterna. Moisés lo supo a tiempo y nos da ejemplo a todos nosotros.
 
Podemos estar embelesados por el oro, joyas y dinero, pero son temporales. Podemos ser seducidos por el placer momentáneo, pero es temporal. Podemos ser atrapados por el poder humano, pero solo es temporal. Los que inteligentemente reciben a Jesús como Salvador de sus vidas, aunque saben que pueden pasar momentáneamente los vituperios de Cristo, su seguridad y esperanza están puestas en la promesa de que un día lo temporal dejará de existir para dar paso a lo eterno. Y allí los únicos que lo disfrutarán serán los verdaderos sabios que tomaron las decisiones correctas a tiempo. ¿Eres uno de ellos?
 
Pastor Pablo Giovanini


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Miércoles 24 de junio, 2026

“Preparar nuestros caminos”
 
“Así que Jotam se hizo fuerte, porque preparó sus caminos delante de Jehová su Dios.” 2 Crónicas 27:6
 
No hay una descripción muy detallada de la vida el rey Jotam, pero por lo que dicen las actas de las crónicas de los reyes fue un rey que “hizo lo recto ante los ojos de Jehová” (v. 2). Realmente esto es lo que define y separa a los reyes buenos de los malos.
 
Jotam tuvo que ser rey a la fuerza cuando su padre Uzías quedó leproso como castigo de Dios por haber entrado al lugar asignado solo para los sacerdotes en el templo queriendo ofrecer incienso. Jotam fue testigo ocular de las terribles consecuencias de hacer las cosas de manera contraria a lo que Dios ha establecido. Eso sin duda le infundió temor del Señor y de sus mandamientos.
 
Este joven rey entendió que lo primero que debía hacer era ordenar su vida bajo la Palabra de Dios. Así fue como comenzó “preparando sus caminos delante del Señor”. ¿Qué significa eso?
 
Cuando tú te preparas para hacer un viaje, haces una lista de las cosas que debes llevar. Ya sabes a dónde vas, pero necesitas los medios para llegar allí. Consigues un pasaje en un transporte seguro que te lleve a tu destino. Quizás necesites pasaporte y documentación al día para poder ingresar. Hay que saber administrar con sabiduría los recursos que tengas en ese lugar. Tal vez necesites también cierta preparación, conocer algo de la cultura del lugar, en fin, tienes que prepararte para todo esto.
 
Es un buen ejemplo para entender que Jotam debía prepararse para todo lo que le venía por delante. No era fácil ser rey en un país que siempre se desviaban de la adoración al único Dios. El éxito vino en consecuencia: Dios lo sostuvo, le dio victoria sobre los enemigos, provisión y sabiduría para una variada construcción de edificios y ciudades, incluyendo un pórtico del templo.
 
Fíjate que en el original, “preparar” es la palabra hebrea kun que también se traduce como “establecer, arreglar, asegurar, afirmar, alistar, consolidar, fundar, restablecer”. Puede que tú ya tengas tu camino dispuesto para el Señor, pero de tanto en tanto quizás tengas que ajustar tu rumbo, o arreglar algo en tu conducta. Cada día debemos analizar cómo estamos y mirar hacia dónde se dirigen nuestros caminos.
 
El secreto también para nosotros es prepararnos espiritualmente con conciencia para todos los desafíos que tengamos por delante. Necesitamos sabiduría para las decisiones que vamos a tomar en todos “nuestros caminos”, y en todas las áreas necesitemos ayuda de Dios.
 
Recuerda el Salmo 37:5: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”. Toma tiempo para orar y entregarle todas las cosas a Dios. Permítele al Espíritu Santo que te guíe por el camino que tiene trazado para ti.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 23 de junio, 2026

“La oración cambia las cosas”
 
“Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.” Hechos 12:5.
 
Tengo en mi memoria una frase que me dijo mi papá cuando era niño: “La oración cambia las cosas”. Hasta el día de hoy resuena en mis oídos, y lo he comprobado durante toda mi vida. Vuelve a leer el versículo de Hechos y presta atención a la manera en que reaccionó la iglesia frente a una situación que parecía sin esperanza.
 
Jacobo ya había muerto martirizado y todo indicaba que el nombre de Pedro seguía en la lista. Hasta aquí llegaba el ministerio de Pedro. ¡Adiós al pescador extrovertido! Pero la iglesia creía en la oración; sabían que Dios puede cambiar cualquier cosa cuando clamamos a Él con fe y pedimos de acuerdo con su voluntad. Lee la historia completa y recuerda su intervención maravillosa para salvar a Pedro.
 
Muchas veces atravesamos situaciones que nos parecen imposibles de cambiar, a tal punto que ni siquiera oramos por eso. Cuando nos dicen que será difícil encontrar un trabajo, o que el pronóstico de nuestra enfermedad no es bueno, o que no tendremos los recursos para completar nuestros estudios…, es en ese momento donde debemos tomar una decisión: aceptamos lo que nos dicen o vamos a Dios con fe pidiendo que intervenga milagrosamente.
 
Recordemos que la incredulidad y la apatía nunca nos va a permitir ver lo que Dios es capaz de hacer. Debemos aprender a perseguir con determinación y entrega lo que Dios nos ha prometido o aquello que solo Él nos puede dar.
 
Tal vez hasta ahora no tomaste la oración como primera opción y ahora te diriges hacia ese final anunciado, pero déjame decirte que estás a tiempo de corregir el rumbo. Ve a al Señor ahora mismo y ora. La Palabra de Dios dice: “Buscad y hallaréis”.
 
Créeme, ¡la oración cambia las cosas!
 
Pastor Pablo Giovanini

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Lunes 22 de junio, 2026

“Como olivo verde”
 
“Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.” Salmo 52:8
 
No creas que este salmo fue escrito por Asaf o los hijos de Coré que estaban todo el día en el templo de Jerusalén. No, fue escrito por David. Incluso el contexto de este salmo es el momento en que estaba escapando de Saúl porque lo quería matar. Esto es importante porque el Dulce Cantor de Israel dice que “está plantado en la casa de Dios” y no significa literalmente en el tabernáculo o en el templo. Se refiere a tener su fundamento de vida conectado a la presencia de Dios.
 
David sabía que la única manera de perdurar en los planes de Dios era depositando toda su confianza en Él siempre, sin tomarse recreos, sin hacer pausas egocéntricas con decisiones fuera de su voluntad. Hacía poco tiempo que David había vencido al gigante Goliat, y él sabía que por su intervención sobrenatural habían tenido la victoria. A pesar de ese éxito notorio, ahora estaba escapando por su vida. Tenía muchas promesas divinas pero todavía no se estaban cumpliendo.
 
Ponte en las sandalias de David. Tenía en su mente el recuerdo permanente de Samuel ungiéndolo en su casa para que fuera rey de Israel. ¿Qué pasó con esa unción? ¿Cuándo llegaría el cumplimiento de asumir el trono? ¿Y si Samuel se equivocó y tenía que haber ungido a Eliab, su hermano mayor? Ay… quizás muchas de estas preguntas se cruzaron por su mente. Pero, David inmediatamente tenía una respuesta: “en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre”. ¡Aleluya! ¡Qué confianza!
 
Para David, lo que Dios diga se cumplirá, en el tiempo que Él crea conveniente. Nada ni nadie lo movería de su dependencia del Señor. A tal punto era su confianza que dice que estaba plantado “como olivo verde” en la casa de Dios. Eligió muy bien el árbol. No era un sicómoro, una vid o una higuera. Dijo olivo. ¿Sabes que los olivos son uno de los árboles que más viven? Hay un olivo en Tarragona, España, que tiene más de 1.700 años. Y si ese es viejo, no sabes lo que ha vivido el que está plantado en la isla de Creta: ¡Tiene casi 4.000 años! Todavía da aceitunas y hacen aceite de oliva con ellas.
 
El que está permanentemente conectado con el Señor permanecerá para siempre. Todo aquel que vivirá eternamente está arraigado de Cristo y ni el diablo puede separarlo. “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 8:38-39). Si estás unido al Señor, todo es posible, porque sin Él, nada podemos hacer.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 21 de junio, 2026

Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 

"Expresiones de alabanza"

"Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!" Salmo 66:1-3
 
Cuando alabamos a Dios estamos reconociendo su grandeza, su majestad, su poder, sus maravillas y todo lo que hace por nosotros. ¡Cómo no expresar lo que sentimos por Él! Pero la Palabra también nos exhorta a alabarle incluso antes de que haga algo a nuestro favor, como una declaración de fe. Así que la alabanza no es una reacción, sino una acción proactiva.

Hay muchas formas de alabar a Dios. David en los primeros versículos de este salmo usa tres palabras hebreas diferentes para expresar nuestra devoción al Señor.

“Aclamar”. En hebreo es rua que significa romper el silencio, gritar por gozo, alzar la voz o hacer un fuerte sonido. Hay momentos en que estallamos de gozo y queremos expresarlo a viva voz. Por supuesto que las formas dependen del carácter de la persona, del tiempo y el lugar, pero debe hacerse con júbilo (ver Salmo 47:1).

“Cantad”. Es la palabra zamar que significa tocar las cuerdas, interpretar un instrumento musical, hacer música acompañada con la voz, cantar con acompañamiento musical. ¿Sabes tocar algún instrumento? ¡Úsalo para alabar a Dios! Y si no es tu caso, usa tus cuerdas vocales. ¡Ellas van contigo a todas partes! (ver Salmo 96:2).

“Decid” (a Dios). Es la palabra hamar que significa hacer una declaración, anunciar, contar, expresar algo verbalmente. Esta palabra alude primeramente a lo que sentimos interiormente para después manifestarlo externamente. Eso significa que tu alabanza comienza en tu mente y corazón. Tal vez estés en un lugar o momento de silencio obligado, pero puedes alabar internamente.

¿Es la alabanza parte de tu vida? Cuando le damos lugar al Señor en nuestro espíritu, en nuestros pensamientos y en nuestro corazón, la alabanza se convierte en una acción sincera y natural. ¡Exaltamos al Señor Todopoderoso!

Pastor Pablo Giovanini


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Sábado 20 de junio, 2026

“¡No entres!”
 
“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. Mateo 26:41
 
Eran horas difíciles para el Señor Jesús. Él sabía que estaba por llegar la turba dirigida por Judas para prenderlo, enjuiciarlo y condenarlo. Les pide a sus discípulos que velaran y oraran porque se les avecinaba una serie de acontecimientos que probarían la fidelidad de ellos. Justamente la palabra “tentación” en griego es el vocablo peirasmós que significa “poner a prueba, experimentar, solicitar, provocación, adversidad”.
 
El Hijo de Dios ya sabía de antemano lo que iba a ocurrir, pero además también se los había dicho a sus seguidores. “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.” (Lucas 22:31-32). Iban a ser probados, zarandeados, movidos, pero como el que incitaría estos eventos era el mismo diablo con la intención de hacerlos tropezar y caer de su fe, entonces lo entendemos como una tentación.
 
Había que velar y orar, estar con los sentidos espirituales atentos, con el discernimiento espiritual al máximo, vigilando para no caer. La tentación se presentaría como una “puerta atractiva”, pero detrás estaba el mismo Satanás para hacer estragos. Jesús dijo “no entréis” en tentación. Podían pasar por delante de la puerta, pero el problema comenzaría cuando tomaran el picaporte y entraran por ella.
 
Las estrategias del diablo siempre son las mismas. Seducción, provocación, instigación, presión social, atracción placentera. Simbólicamente las puertas de la tentación parecen hermosas, con diseños estrafalarios, con iluminación y música atrapante. El pecado está en abrir la puerta y entrar. A partir de allí, súmale las peores consecuencias.
 
¿Estás siendo tentado? ¿Tienes alguna situación que está probando tu fidelidad a Dios? ¿Algún problema que te hace dudar de tu Dios Todopoderoso? Tenemos un recurso poderoso para momentos como estos: Ir a Jesús en oración confiando en el poder el Espíritu Santo para ser victoriosos.
 
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Corintios 10:13). ¡Ahí está nuestra victoria!
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 19 de junio, 2026

“Derrama tu corazón”
 
“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.” Salmo 62:8
 
Si lees todo este salmo, verás que David relata que estaba pasando un momento muy difícil acosado por muchos enemigos. Si conoces la historia de este salmista sabrás que no sólo tuvo enemigos de países antagónicos a Israel, sino dentro del mismo pueblo y lo que es peor aún, ¡dentro de su misma casa!
 
David descubrió el secreto para sobrellevar las adversidades sin perder la paz, la seguridad y confianza en el Señor: Hay que derramar el corazón delante de Él.
 
En tiempos difíciles, nuestro corazón puede acumular sentimientos negativos como reacción a nuestra realidad. Si un amigo nos traiciona o un familiar nos desilusiona, comenzamos a sentir tristeza por la situación, luego sorpresa por conocer quién nos dañó, y más tarde enojo porque suponíamos que esa persona nos amaba y nunca debía habernos hecho mal. Si seguimos pensando y sacando nuestras conclusiones empezamos a entrar en un terreno de amargura y resentimiento. Y nuestro corazón ya está herido.
 
Muchas veces somos conscientes de que nuestra realidad es porque nosotros mismos hemos tomado malas decisiones y nos arrepentimos de ellas, pero seguimos culpándonos y condenándonos sin remedio. “Siempre me pasa lo mismo”, “soy un fracaso”, “no tengo remedio” y tantas frases típicas que llenan nuestro corazón.
 
En otras ocasiones vemos que las circunstancias no se ajustan a nuestros deseos de prosperidad, salud y tranquilidad y culpamos a Dios por no haber hecho nada. Creemos que como sus hijos somos intocables, invulnerables, siempre fuertes y con sentimiento de victoria constante. Entonces nos desilusionamos con Dios y hasta lo culpamos de todo lo que nos acontece. Y el corazón se cargó de dudas e incredulidad.
 
No nos podemos quedar allí. David dice que debemos “derramar nuestro corazón” delante de Dios. Necesitamos ir a Él en oración y expresarle lo que pensamos, sentimos y lo que nos ha hecho daño. No creamos que vamos a desilusionar al Señor con lo que le digamos. ¡El ya nos conoce! Pero está esperando que nos tiremos en sus brazos para hallar respuestas suyas y el descanso que necesita nuestro corazón.
 
¡Qué hermoso sentimiento de liberación experimentamos cuando nos encontramos con su amor, misericordia, paciencia y la verdad de sus promesas. En su presencia Dios sana nuestro corazón, nos da poder para perdonar, nos da descanso al saber que nuestra situación la hemos puesto en sus manos.
 
No desesperes. Dios dará sus respuestas a tiempo. “Espera en Él en todo tiempo”, porque solamente el Señor es tu refugio.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 18 de junio, 2026

“Socorro en la tentación”
 
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15.
 
Nadie está exento de ser tentado. Desde Adán y Eva hasta hoy, la Serpiente sigue tentando a cada ser humano para que haga su propia voluntad y desobedezca a Dios. Hasta lo hizo con el mismo Señor Jesús (Mateo 4:1-11). 
 
La Biblia nos dice que Jesús fue tentado en todo y por eso se “compadece” de nosotros. Esta palabra en griego es la palabra sumpatheo que significa “sentir simpatía, sufrir con otro, ser afectado similarmente, tener compasión”. Cuando estamos soportando una tentación, Jesús nos entiende porque Él sintió y siente lo mismo que nosotros.
 
Cuando pasemos por una tentación, debemos hacer lo mismo que hizo Jesús, usar la Palabra de Dios y permitir al Espíritu Santo que tome el control y nos ayude en nuestra debilidad. Seguramente, lo primero que oigas de Él sea: “¡No te metas ahí! ¡Huye!”
 
Siempre recuerdo una ilustración que aprendí cuando era niño en la Escuela Dominical. Había una avispa muy orgullosa que se creía muy fuerte y pasaba muy cerca de una telaraña creyendo que nunca iba a caer en ella. Pero un día hizo un mal movimiento y una de sus patas quedó atrapada. Mientras intentaba librarse, vino la araña y le atrapó otra de sus patas con su tela. Ahora era más difícil escapar. Volvió entonces la araña y siguió envolviendo el resto del cuerpo de la avispa hasta inmovilizarla completamente y entonces fue una presa fácil para devorarla. Del mismo modo trabaja el diablo en nuestras vidas a través de sus tentaciones.
 
Si parece que ya tienes una “pata atada” a una tentación, pídele a Dios la fortaleza y sabiduría para huir de ella. No creas que puedes salir solo. Necesitas ayuda sobrenatural. Clama al Señor y te dará la ayuda que necesitas. Él sabe cómo librarnos de cada tentación.
 
“Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” Hebreos 2:18.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Miércoles 17 de junio, 2026

“La mirada de Jesús”
 
“Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.” Lucas 22:61.
 
Si hay un evento que Pedro nunca va a olvidar es cuando vio a Jesús después de haberle negado tres veces. Sólo bastó una mirada del Señor y eso le partió el corazón.
 
Los ojos de Jesús expresan verdad. Con su mirada nos dice: “Te lo dije”, después de haber sido advertidos sobre aquellas cosas que Él no aprueba y sin embargo hacemos. Él lo sabe todo. Sabe de nuestras debilidades y errores, pero también sabe si realmente estamos arrepentidos.
 
A pesar de nuestros fallos, su mirada sigue manifestándonos amor. El Señor no busca herirnos al mostrarnos nuestros errores, sino atraernos hacia Él para recibir su perdón. Por eso después de su resurrección el Señor buscó a Pedro y mirándolo a los ojos le preguntó: “¿Me amas?”. El Señor conocía el corazón de Pedro y sabía de su arrepentimiento y amor sincero por Él. Jesús perdonó y olvidó.
 
Los ojos de Jesús también expresan afirmación y dirección. En otra oportunidad, los religiosos le trajeron al Señor una mujer adúltera condenándola por su pecado. Cuando esta mujer quedó sola porque nadie pudo arrojar su piedra, Jesús la perdonó pero también le dio dirección: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11).
 
La mirada de Jesús nos revela las nuevas oportunidades que nos da después de haber fallado. Él nos rescata de donde nos haya llevado la desobediencia y nos muestra su compasión y bondad. Solo espera que vayamos a Él arrepentidos sinceramente, y aceptemos el regalo de su amor y perdón.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 16 de junio, 2026

“Respuestas a sus intervenciones”
 
“Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y enseguida recibieron la vista; y le siguieron.” Mateo 20:33.
 
Una multitud seguía a Jesús, pero dos hombres no podían ver lo que sucedía a las afueras de Jericó. Eran ciegos y lo único que podían hacer era sentarse junto al camino a pedir limosna. Pero de repente escucharon que el Maestro estaba cerca, y aunque el gentío que se había juntado no les hacía fácil un encuentro con el Hijo de Dios, sabían que la única solución para su ceguera estaba en las manos de Jesús y no iban a dejar pasar la oportunidad. Entonces comenzaron a clamar con todas sus fuerzas: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!” (v. 30).
 
El clamor era fuerte, cada vez gritaban con mayor desesperación hasta el punto que la gente les pedía que se callaran. Para muchos eran dos hombres molestos que interrumpían el gozo del desfile, pero para ellos se trataba del encuentro más importante de sus vidas. Entonces sucedió lo tan esperado, Jesús detuvo a la multitud y los mandó a llamar. ¡Al fin el momento anhelado! Ya estaban listos para el milagro.
 
De pronto Jesús les hizo una pregunta que seguramente confundió a muchos: “¿Qué queréis que os haga?”. ¿En serio? ¿No era obvia la necesidad? Sin embargo, Él quería que expresaran su necesidad: “Señor, que sean abiertos nuestros ojos”.
 
Su pedido y la forma en que lo dijeron tocó a Jesús, a tal punto que “se compadeció”. La palabra griega usada aquí es splagcnizomai que significa “ser movido en las entrañas de uno”. Es un sentimiento de angustia por las necesidades, sufrimiento y dolor del prójimo. Entonces el Señor tocó sus ojos y enseguida recibieron la vista. ¡Aleluya! ¡Qué milagro!
 
El Señor sabe de nuestros dolores, angustias y quebrantos. Su compasión nunca ha cambiado. Cuando clamamos a Él con fe, sabiendo que es el único que puede hacer lo imposible, interviene a nuestro favor.
 
Cuando nos encontramos cara a cara con el Señor y experimentamos su toque poderoso, debería ser imposible alejarnos y olvidarnos de lo que hizo por nosotros. Por el contrario, nuestra respuesta debería ser la de estos dos hombres que fueron sanados: “Le siguieron”.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 15 de junio, 2026

“Esperanza renovada”
 
“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” Hebreos 10:23.
 
La esperanza es una virtud que expresa expectativa de un bien futuro. La palabra griega elpidzo indica “la feliz espera del bien”. Ahora, solo podemos estar seguros de que algo es para nuestro bien cuando vamos a la Palabra de Dios. Allí está expresada la buena voluntad para sus hijos. Cuando estamos alineados a ella, nuestra esperanza tiene un fundamento correcto.
 
Así es como la esperanza nos da la convicción de que Dios está trabajando en una situación para bien. Jeremías lo expresó de esta manera: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29:11). Cuando nuestra espera está relacionada con los buenos deseos de Dios, nuestra fe se afirma en lo que Él hará.
 
La exhortación de Hebreos es a mantener firme nuestra esperanza. Si Dios nos ha hablado, nos ha dado una promesa, debemos vivir como si estuviese por cumplirse hoy mismo. Nunca dejar de creer aunque muchos duden, otros se burlen o cuestionen nuestra confianza.
 
Abraham es un buen ejemplo de vivir con esperanza. Dios le había prometido un hijo y que a través de él su descendencia sería tan numerosa como la arena del mar. Sin embargo, los años pasaban y la respuesta no llegaba. Este patriarca habrá tenido sus luchas como todos nosotros. Sin embargo, vio el cumplimiento de esa promesa. Romanos 4:24 dice que “creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho…”
 
¿Estás esperando una respuesta de Dios? Debes mantenerte sin fluctuar. La palabra fluctuar significa “sin doblarse”, como el mástil de acero de una bandera que enfrenta fuertes vientos y sin embargo sigue firme.
 
A pesar de no ver una respuesta inmediata, y lo difícil que puede ser la espera, sigue creyendo. Dios cumple todo lo que promete, no lo dudes ni un instante.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 14 de junio, 2026

Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 


"No te preocupes por las asnas"

"Y Samuel respondió a Saúl, diciendo… sube delante de mí al lugar alto… y te descubriré todo lo que está en tu corazón. Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado". 1 Samuel 9:19-20
 
¡Dios es asombroso! Cuanto te detienes en los detalles de cada historia bíblica, puedes ver cómo se manifiesta su providencia.

Cis, el padre de Saúl, extrañamente… perdió unas asnas. Si lees todo el capítulo 9 verás que las buscaron en las regiones de Efraín, Salisa, Saalim, Benjamín y en Zuf, pero no las hallaron. Desaparecidas. Como si “Alguien” las hubiera ocultado. Cuando Saúl decidió volver a su casa, su criado le dijo: “En este pueblo hay un profeta a quien todos respetan porque todo lo que anuncia sucede sin falta. ¡Vamos a verlo! A lo mejor nos dice dónde están las asnas”.

Cuando subían por la cuesta de la ciudad, se encontraron con unas jóvenes y les preguntaron por Samuel. Increíblemente… le dijeron que ese día se encontraba allí. Imagino a los ángeles frotándose las manos y diciendo: “Perfecto. Todo marcha de acuerdo al plan”.

Un día antes de que llegara Saúl, Dios le había dicho a Samuel que al otro día a esa misma hora le enviaría un varón de la tierra de Benjamín, a quien debía ungir por príncipe sobre el pueblo Israel (ver 1 Samuel 9:19). ¡Instrucciones clarísimas! Durante ese encuentro, y antes de darle a Saúl el mensaje de parte de Dios, Samuel le dijo: “¡Ah! Y sobre las asnas… no te preocupes que ya las encontraron”. Estos animales habían sido el señuelo para llevar a Saúl al lugar en donde recibiría un llamado divino. Fue el comienzo del plan de Dios con Saúl e Israel.

¿Te han sucedido cosas que no son fáciles de explicar pero que te colocan justo en el centro de la voluntad de Dios para ti? ¿Has podido ver la providencia del Señor en tu vida? ¿De dónde te sacó Dios, a dónde te llevó, con qué personas te has encontrado, qué tipo de provisión milagrosa llegó en el momento que más lo necesitabas? Dios tiene el control de aquellos que ponen sus vidas en sus manos y les guía según sus propósitos eternos.

¿Tienes algunas “asnas perdidas”? Pregúntale a Dios qué tiene entre manos. Te puede sorprender con algo que ni siquiera sospechas.

Pastor Pablo Giovanini


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Sábado 13 de junio, 2026

“El comienzo de un plan eterno”
 
“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.” Salmo 139:16
 
¡Qué hermoso salmo! Por favor, toma tiempo para leerlo completo pensando que se escribió exclusivamente para ti.
 
Cuando eras solamente un pequeño embrión, tan pequeño e imperceptible al ojo humano, Dios ya había puesto su mirada en ti. Ese fue solo el comienzo de su plan eterno para ti.
 
Cuando estabas creciendo, Dios seguía poniendo su mirada en ti. Nadie dijo que ibas a ser perfecto (¡bienvenido al mundo de los humanos!), pero el Señor te amó siempre, tal cual eras. Él encuentra hermosura hasta en las imperfecciones, porque en cada debilidad tiene una oportunidad para intervenir con su poder y gracia.
 
El tiempo ha pasado desde el día en que naciste, pero cada uno de tus días Dios los conoce. Sabe de los momentos difíciles que has pasado, de los días de enfermedad, pero también de tus celebraciones, tus alegrías y tus logros en la vida. No ha sido fácil vivir en un mundo caído como consecuencia del pecado, con conflictos armados, hambre, pestes, y tantos males inventados por el hombre. Dios nunca quiso que fuera así, por eso tiene un plan de restauración maravilloso que comenzará cuando Jesús venga por segunda vez a reinar.
 
Hoy estás aquí, frente a este versículo. Tu pasado ha sido entregado a Cristo desde el mismo día que lo recibiste como Salvador y Señor. Dios te amó, te ama y te seguirá amando, porque no hay nada que haga cambiar lo que siente por ti. Sin embargo, como dijo el escritor Max Lucado: “Dios te ama tal como eres, pero no quiere dejarte así”.
 
Estás en las Manos del Alfarero, que sigue formando tu alma y espíritu. Su plan se está desarrollando en ti. Ten paciencia con sus tiempos. A veces va más rápido de lo que pensamos, y otras veces más lento, pero nunca está inactivo. Él te ha adoptado hijo suyo y se hará cargo de ti hasta la eternidad. Solo te pide que confíes en Él, en sus promesas y sus propósitos. Los resultados que verás serán maravillosos y traerán gloria a Su Nombre.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 12 de junio, 2026

“Realistas, pero avanzando en fe”
 
“¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y también vimos allí a los hijos de Anac. Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos. Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.” Deuteronomio 1:28-30.
 
El pueblo de Dios estaba frente a la tierra prometida y Moisés envió 12 espías para traer un informe de ella. Durante cuarenta días, estos “agentes 007 de Israel”, observaron el lugar y quedaron asombrados. Sin embargo, diez de ellos pusieron su mirada en la estatura de los gigantes a quienes debían conquistar, y ¡adiós a la fe en las promesas de Dios!
 
Sí, era cierto que esos enemigos parecían invencibles, era cierto que le llegaban a la cintura, era cierto que eran guerreros experimentados, y las murallas impenetrables… “¡Hombre, hay que ser realista!”, me parece oírle decir a uno de los espías miedoso. Sin embargo, Dios había dicho que Él iba con ellos y que pelearía por Israel, por lo tanto, tenían la victoria asegurada. Mientras la realidad indicaba imposibilidad, la fe debía movilizarlos a la conquista.
 
¡Qué problema es sacar a Dios de la ecuación! Las dudas en sus promesas terminan provocando incredulidad, y Dios aborrece la incredulidad. Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Además, la incredulidad arrastra a otros. Observa esta frase: “Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón”. Los comentarios de los espías se esparcieron por el pueblo y todos dejaron de creer en la promesa de Dios. El final fue castigo y prohibición de entrar a la tierra prometida por cuarenta años.
 
Hay que ser realista, buen observador, calcular los costos y organizarse bien. Pero después, ¡hay que avanzar! Un hijo de Dios no puede quedarse llorando por la realidad cuando tiene miles de promesas divinas que le aseguran la guía, el cuidado y la provisión de Dios.
 
“Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor”. Salmo 5:11-12.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 11 de junio, 2026

“El deseo que controla nuestras decisiones”
 
“También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma. Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte…” Isaías 26:8-9ª.
 
¿Has tenido que enfrentar consecuencias difíciles de sobrellevar después de haber hecho una mala decisión? ¿Has contraído una deuda de la que no puedes salir? ¿Estás arrepentido de haber hecho lo que hizo la mayoría y ahora no sabes cómo arreglar la situación? Piensa en el momento en donde todo comenzó. No, no fue en la decisión, fue mucho antes, cuando en tu mente y corazón “deseaste” algo que no era bueno.
 
Hay algunos deseos que pueden matar, tanto el espíritu como el alma y el cuerpo. La palabra “deseo” en hebreo es la palabra taavá que significa “anhelo, deleite, satisfacción, encanto, querer”. Pero también esta palabra proviene de avá que significa “codicia, incitar, querer, vehemencia.” De aquí también se desprende la palabra Kibrot-hataava, nombre dado al lugar donde el pueblo de Israel deseó comer carne y se quejaron y menospreciaron la provisión de Dios (Números 11:34). Eso significa que nuestros deseos pueden ser buenos si está enfocados en lo correcto, pero malos si no están alineados con la voluntad de Dios.
 
En los versículos que acabamos de leer, Isaías hace una oración mostrándonos el principio controlador de nuestros deseos: “Tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma “. Si primero deseamos que el nombre de Dios sea honrado en nuestras vidas, los demás deseos serán bien canalizados.
 
Si deseamos la guía de Dios, su dirección, entonces lo vamos a buscar. Así lo dice Isaías: “Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte”. Nuestros deseos nos mueven a buscar con pasión lo que anhelamos. Si anhelamos a Dios y hacer su voluntad, lo vamos a buscar hasta encontrarlo.
 
Comienza tu día deseando conocer más al Señor y eso te llevará a buscarlo con determinación. Entonces tus deseos serán controlados por el Espíritu Santo y tendrás mayor sabiduría para hacer tus decisiones diarias.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Miércoles 10 de junio, 2026

“Dios es Dueño de todo”
 
“Todo lo que hay debajo del cielo es mío”. Job 41:11b.
 
Tenemos la ilusión de ser dueños de nuestras cosas, pero la realidad bíblica es que todo le pertenece a Dios. El Señor fue contundente al recordarle esto a Job.
 
No somos dueños, somos administradores de todo lo que Dios nos dio. ¿Tienes un lugar donde vivir? Es de Dios. ¿Tienes un vehículo? Es de Dios. Tú solo lo administras. Cada elemento que se usó para construir tu casa y tu carro ha sido extraído de la tierra de Dios. ¡Nada viene de otro planeta! Y si hubiera sido así, el universo es de Dios.
 
¿Tienes trabajo? Dios te lo ha provisto para darte sustento, pero la Fuente siempre es el Señor. Quizás tu trabajo sea temporal y Dios tenga en mente uno mejor para ti. Mientras tanto, dale gracias por el trabajo que tienes y da lo mejor de ti.
 
¿Tienes a tu lado personas que te aman? Son de Dios. Tu cónyuge está hecho a imagen de Dios, tus hijos también, tus padres y familiares. Cada persona le pertenece a Dios y un día cada persona deberá rendirle cuentas por la forma en que ha vivido. Dale gracias por las personas que Dios ha puesto a tu lado.
 
Tu iglesia es de Dios. El pastor y los líderes son suyos y ellos darán también cuenta de todo. Dale gracias al Señor por tu iglesia, tus hermanos, tus líderes. Estás siendo formado en ese entorno, creciendo espiritualmente y siendo bendecido. La iglesia no es del pastor ni de una organización, la Iglesia le pertenece a Cristo. “Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio… para que en todo tenga la preeminencia”. (Col. 1:18).
 
Todo lo que amas, todo lo que anhelas, todo lo que disfrutas es de Dios, y un día compareceremos ante su Tribunal para rendirle cuentas como administradores. Recordar esto nos debe servir para evaluarnos como mayordomos de lo que le pertenece al Señor y para ser agradecidos por lo que hace por nosotros.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 9 de junio, 2026

“No somos del mundo”
 
“No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” Juan 17:16-17
 
Jesús nos dio identidad. “Somos” hijos de Dios con un plan eterno en su reino junto a Él. Le pertenecemos a Dios, y a nadie más. En este pasaje, Jesús oraba por los discípulos de su época y también por “los que creerían en Él por el mensaje de ellos” (v. 20), es decir, por ti y por mí, para que seamos guardados del mal que hay en el mundo. Todos los que hemos recibido a Cristo como Salvador y Señor tenemos una ciudadanía celestial.
 
No somos extraterrestres, somos extranjeros. Cuando el Señor dijo que no somos del mundo, quería decir que no pertenecemos al sistema que gobierna este mundo. En griego es kosmos, que significa justamente eso. Este sistema está cargado de ambiciones de poder, vanidad, placer, acumulación de riquezas, orgullo y rebeldía contra todo lo que Dios ha dicho. La Biblia también dice que los que pertenecen a este sistema “siguen la corriente del mundo” (Efesios 2:2).
 
No olvidemos que Satanás es el “príncipe de este mundo” (Juan 16:11). Sí, príncipe, no rey. Solo existe un Rey Eterno y es nuestro Dios. Nadie está a su altura. El diablo ha infectado al sistema con filosofías que él mismo ha sembrado en los corazones de los influencers actuales rebeldes a Dios. Por eso se le llama también “el dios de este siglo” (2 Corintios 4:4), en relación a las filosofías de este tiempo. ¿Acaso podemos “ser” de este mundo controlado por el diablo? ¡Le pertenecemos al Rey de reyes y Señor de señores!
 
Jesús sabía que no iba a ser tan fácil vivir en un mundo apartado de Dios. Por eso intercede por todos sus discípulos, de todos los tiempos y edades, de todas las culturas e idiomas. ¿Cómo hacer para poder vivir santificados en este sistema? La respuesta está en la oración de Jesús. Somos santificados en la Verdad. ¿Cuál verdad? “Tu Palabra es verdad”.
 
La Palabra de Dios es la Verdad Absoluta de su voluntad para nosotros. Sin ella estaríamos confundidos, desorientados, perdidos. Nos ha dado la Biblia para que le conozcamos a Él y sus propósitos eternos para nosotros. Es más, envió a su Espíritu Santo a morar en nuestro espíritu para también recordarnos las palabras que hemos leído.
 
El mundo cada vez está más complicado. Sus explicaciones subjetivas confunden más todavía. La pérdida de identidad es caótica. Nadie tiene la verdad aunque todos la reclaman. Sólo puede haber una Verdad para todos. Necesitamos alimentarnos diariamente de ella. No alcanza con un versículo diario. Necesitamos hacer un plan diario, mensual, anual para incorporar todo el consejo de Dios. Puedes comenzar hoy mismo. Verás que su Palabra es sencilla pero hay que creerla. Todo comienza con “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 8 de junio, 2026

“El Fuerte”
 
“El redentor de ellos es el Fuerte; Jehová de los ejércitos es su nombre; de cierto abogará la causa de ellos…” Jeremías 50:34.
 
En las profecías de Jeremías se ve a Israel siendo oprimido por los babilonios, el recurso extremo que Dios permitió para que se volvieran a Él de todo corazón. El profeta anunció, una y otra vez, que el juicio vendría y ya no había manera de detenerlo. Sin embargo, el Señor les reveló que después de ese tiempo de disciplina en una tierra extraña, los perdonaría, restauraría y los haría regresar a la tierra prometida. Si lees los libros de Esdras y Nehemías verás que Dios cumplió su Palabra.
 
Cuando el Señor habla hay que prestar atención a cada una de sus palabras. En la promesa que le dio a su pueblo a través de Jeremías les dice que iban a ser redimidos por “el Fuerte”. ¡Qué tremendo título para que el pueblo pudiera ver a Dios como el que nunca puede ser vencido! La palabra hebrea para este título es kjazác que significa “firme, fortísimo, audaz, poderoso, recio, valiente”. Nunca es un Dios débil, incapaz, vulnerable, indiferente o pasivo. ¡Es el que se hace cargo de las luchas de su pueblo!
 
Los enemigos de Israel eran superiores en número y armamentos, sin embargo, eran “más los que estaban con ellos que los que estaban en su contra” (2 Reyes 6:16). El Fuerte tiene un ejército celestial invencible. ¿Quién puede contra Él?
 
Israel necesitaba ser liberado de la opresión, esclavitud e injusticia, por eso el Fuerte prometió que “abogaría la causa de ellos”. Abogar en hebreo es la palabra rib que significa “luchar, defender, alegar, amparar, juzgar, sustentar”. Además de ser el Juez de toda la tierra, también es el Abogado defensor de sus hijos. Se hace cargo de cada caso, saca a luz la verdad y hace justicia.
 
¿Estás necesitando que el Fuerte intervenga en tu vida? ¿Tienes situaciones que ya no sabes cómo manejar? Es hora de ponerte en las manos del Todopoderoso para que pelee por ti.
 
Dios te pide que creas en Él. Confiar significa entregarle tu caso sin reservas y esperar en lo que hará a favor de ti. Tú redentor es el Fuerte. ¡No hay nadie como Él!
 
Pastor Pablo Giovanini


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Domingo 7 de junio, 2026

Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí. 

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"¡Qué Padre amoroso!"

"Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó." Lucas 15:20
 
Si eres un padre o una madre que siempre ha tenido una buena relación con sus hijos, te sorprendería y te causaría un enorme dolor si uno de ellos decidiera irse de la casa de manera abrupta y cortara toda comunicación contigo. Tú sabes que no hiciste nada para que las cosas resultaran así y lo único que deseas es que Dios lo traiga de vuelta. Oras, intercedes por él, pero sigues sin tener noticias. Hasta que un día golpean la puerta de tu casa y es tu hijo. Allí está, sucio, delgado, demacrado, y llorando te dice: “Perdóname…” ¿Qué es lo primero que harías? El padre del hijo prodigo “se echó sobre su cuello y lo besó”.

En este versículo, la palabra besar en el original griego no es la palabra que se usa normalmente para hablar de un saludo de bienvenida o despedida. En este caso es katafileo que significa besar fervientemente o besar tiernamente. Esta misma palabra se usa en Lucas 7:38 cuando una mujer ungió con perfume los pies de Jesús y los besaba. O cuando los ancianos de Éfeso se despedían del apóstol Pablo abrazándolo y besándolo porque les había dicho que ya no lo volverían a ver más (ver Hechos 20:37-38).

Mientras escribo este devocional no puedo contener las lágrimas al pensar en el Señor. No hay Padre como Él. Nadie ama como el Señor. Su perdón no es como el mío. En su amor no hay lugar para los reproches. Su misericordia y gracia son infinitas. Es increíble que la rebeldía y el orgullo puedan hacerle creer a alguien que es mejor alejarse de Dios. ¡Qué necedad!

Aunque lo hayamos abandonado, actuado con ingratitud o malgastado todo lo que nos dio, cuando recapacitamos y vemos lo miserable que puede ser nuestra vida lejos de Él, el Señor está listo para recibirnos nuevamente; y no de cualquier manera, sino que irrumpe con su amor, perdón y gracia, nos abraza y ¡besa tiernamente como a un hijo amado!

No hay nada mejor que vivir unidos al Señor y experimentar su presencia, amor y fidelidad cada día.

Pastor Pablo Giovanini


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Sábado 6 de junio, 2026

“No te canses de buscar”
 
“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Lucas 11:6).
 
Hay asuntos espirituales que solo maneja Dios. Las respuestas a nuestras oraciones llegan en el tiempo definido por Él. Por eso la exhortación de la Palabra es perseverar en oración y seguir tocando a la puerta.
 
Buscar ser llenos del Espíritu es muy probable que no sea el resultado de una sola oración. Lo que nos dijo Jesús es que debemos buscar hasta encontrar. Tal vez Dios quiere ver cuánto lo deseamos, si de veras estamos comprometidos con la obra espiritual que quiere llevar a cabo el Espíritu Santo. Dios tiene muchos propósitos al hacernos esperar una respuesta.
 
Esperar con paciencia sin abandonar la búsqueda nos hace más sensibles espiritualmente hablando. Nuestro oído se afina para escuchar mejor a Dios. Estamos más expectantes de lo que Él hará. Nos enfocamos más en las cosas trascendentales que en las pasajeras. Damos prioridad a los asuntos eternos más que a los temporales.
 
Cuando el Espíritu Santo nos llena, debe evidenciarse lo sobrenatural. Fíjate que cuando el Espíritu así lo hacía en los primeros discípulos de la iglesia de Hechos, cosas extraordinarias ocurrían: hablaban en lenguas desconocidas, estaban llenos de gozo aunque sufrían persecución, hablaban proféticamente las maravillas de Dios, predicaban con denuedo, hacían muchos milagros. Nadie detenía a los que eran llenos del Espíritu.
 
No te conformes con una "mojadita" del rio de agua viva cuando lo que necesitas es que te cubra por completo. Puede que lo primero que haga el Señor al comenzar a llenarte sea limpiar tu vaso, purificar tu alma, darte poder para vencer tentaciones. Y eso es solo el principio. Hay mucho más. Quiere seguir llenándote para manifestar sus dones en tu vida. Dios quiere usarte poderosamente, y la única manera es siendo controlado y capacitado por el Espíritu Santo.
 
No te canses de buscar. Sigue orando. Dios cumplirá su promesa.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Viernes 5 de junio, 2026

“Vida espiritual plena”
 
“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Mateo 3:11.
 
Hagamos alusión intencional al apodo de Juan… el “bautista”. Se ganó el segundo nombre por ser obediente al llamado de Dios de predicar y bautizar para arrepentimiento de pecados. Muchos venían para ser sumergidos en las aguas del río Jordán como símbolo de limpieza y purificación de pecados. El simbolismo estaba claro: así como el agua cubría todo el cuerpo, la persona era “sepultada” para morir al pecado y “levantada” a una nueva vida. Atrás quedaba la vieja vida de pecado para vivir por fe en el perdón divino.
 
Sin embargo, este bautismo no era suficiente. Ya lo dijo Juan, quién se definió como un servidor del que haría una obra mayor. “El que viene después de mí” era nada menos que el Mesías, el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios enviado al mundo, no solo para llevar a cabo el sacrificio perfecto en la cruz, sino para “bautizar” en Espíritu Santo y fuego.
 
Si Juan, que bautizaba en agua, dice que hay otro bautismo, hay que prestar atención. Él se refería a una vida sobrenatural, una vida de fe plena, simbolizada por la inmersión en fuego. Definitivamente esta obra la hace el Espíritu Santo, y este es el plan eterno de Jesucristo quien lo enviaría a la iglesia para capacitarla con poder para cumplir la misión que le encomendó.
 
Para recibir este bautismo es necesario anhelarlo, esperarlo con pasión, desearlo como el agua cuando uno tiene sed. Jesús mismo dijo, y presta atención a cada una de sus palabras: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él” (Juan 7:37b-39a).
 
¿Anhelas ser bautizado en el Espíritu? ¿Deseas que tu vida espiritual se desarrolle al máximo de su potencial? ¿Quieres una vida de satisfacción interior desbordante? Presta atención a la exhortación de Pedro: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:39).
 
Pastor Pablo Giovanini


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Jueves 4 de junio, 2026

“Gozo inalterable”
 
“Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.” Hechos 13:52.
 
Pablo y Bernabé habían ido a Antioquía de Pisidia a predicar el evangelio y causaron una revolución en el pueblo. Sin embargo, la oposición del diablo no tardó mucho en aparecer. Un grupo de judíos que no querían aceptar el mensaje de la gracia de Jesucristo, se levantaron en contra de ellos y los expulsaron de la región. Pensaríamos que esto habría apagado el deseo de evangelizar, pero no fue así, por el contrario, Pablo y Bernabé siguieron predicando con mucha más pasión y energía. ¿Qué los movilizaba?
 
Los discípulos estaban “llenos de gozo y del Espíritu Santo”. Si un creyente tiene verdadero gozo, lo es como resultado de la obra del Consolador. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo…” (Gálatas 5:22).
 
La palabra gozo en griego es la palabra jará que significa “estar alegre, bien feliz, deleite, regocijarse”. Claro, podemos estar alegres cuando las circunstancias son favorables. ¡Quién no tiene gozo cuando le aumentan el sueldo! Pero cuando pasamos momentos difíciles, ya es otra cosa. El único gozo que permanece inalterable a pesar de la oposición es el que proviene del Espíritu Santo.
 
Si sigues leyendo la historia de la iglesia verás que siempre que estaban llenos del Espíritu, manifestaban gozo verdadero. Por supuesto que hay circunstancias que no admiten expresiones de júbilo, sin embargo, interiormente el gozo del Señor se mantiene porque estamos creyendo en sus promesas, confiando en su protección, seguridad y cuidado hacia nosotros.
 
Alguien escribió: “Así como toda el agua del mundo no puede apagar el fuego del Espíritu Santo, tampoco pueden todos los problemas del mundo aplastar el gozo que el Espíritu Santo produce en todo hijo de Dios”.
 
Que tu relación con el Espíritu Santo se fortalezca hoy, y produzca en ti un gozo tan real que ninguna circunstancia lo pueda apagar.
 
Pastor Pablo Giovanini


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​Miércoles 3 de junio, 2026

“¿Otro Goliat más?”
 
“Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar.” 2 Samuel 21:19.
 
¿Cómo? ¿Había dos Goliat? ¿No era suficiente con uno que tenía que haber otro? Pues, así era. Varios años después de que el joven David matara al primero con una piedra, apareció otro que también enfrentó al pueblo de Israel. Esta vez el héroe de la fe fue Elhanán. Hasta es difícil pronunciar su nombre.
 
Lo que hizo este guerrero de Israel debe ser celebrado tanto como lo que hizo David con Goliat. El gigante que enfrentó tenía una lanza similar a la de su predecesor: “El asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar”. Venía con la misma intención de destruir al pueblo de Dios, pero Elhanán lo enfrentó y este gigante también cayó.
 
Lamentablemente sabemos poco del hijo de Jaare-oregim, tenemos solo un versículo, pero es suficiente para dejarnos una tremenda lección.
 
¿Tienes tú un nuevo “Goliat” en tu vida? ¿Habías creído que ya nunca más te lo ibas a enfrentar? ¿Pensaste que una victoria te iba a permitir descansar de los ataques del enemigo? Esta historia nos dice que debemos velar diariamente, vigilar por nuestra vida espiritual, nuestra casa, nuestra iglesia.
 
Satanás no descansa. Él usa infinidad de estrategias para intimidarnos, debilitar nuestra autoridad y que nuestra fe desfallezca. Sin embargo, el Espíritu Santo que está dentro de nosotros sabe cómo mantenernos alertas y vigilantes. Él nos recordará que debemos tomar la armadura espiritual cada día y no tenerle miedo al enemigo.
 
Tus victorias pasadas te ayudarán a recordar que Dios sigue peleando tus batallas, y es Él quien te ayudará a vencer. Confía, descansa en sus promesas y actúa con la autoridad que te ha delegado. ¡Hay victoria en Jesús!
 
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Romanos 8:37
 
Pastor Pablo Giovanini


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Martes 2 de junio, 2026

“Nadie estorba a Dios”
 
“Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?” Isaías 43:13.
 
Nuestro Dios es Omnipotente. ¡No hay nada que no pueda hacer! Él existe desde la eternidad y seguirá existiendo hasta la eternidad. Por eso es Eterno e Infinito. A veces tratamos de entender su grandeza con dimensiones naturales y nos equivocamos.
 
Cuando leas que el telescopio Webb ha recopilado una extraordinaria colección de imágenes desde los confines más lejanos del universo, créeme, hay mucho más de lo que pudo observar. Estrellas, planetas, nebulosas, galaxias, todo es pequeño a la luz de Quien los creó.
 
Entonces, ¿crees que algo o alguien podría “estorbar” a Dios o cambiar su plan eterno? Nadie puede “desbaratarlo”, “deshacerlo”, “contrarrestarlo”, “impedirlo”, “torcerlo”, “resistirlo”, estos son algunos de los significados de la palabra estorbar en hebreo. Lo que Dios ha determinado se cumplirá.
 
Dios ha determinado que la salvación de la humanidad es solo a través de Jesucristo, su Hijo Unigénito (Juan 3:16). ¿Alguien puede cambiar esto? ¡Nadie! Él dice que todos los que le recibieron son hechos hijos de Dios (Juan 1:12). ¿Hay algo que pueda separarnos del amor de Dios? ¡Ni el mismo diablo! Jesús dijo que estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. ¿Acaso puede abandonarnos temporalmente? ¡Nunca! Jesús dijo que vendrá otra vez para llevarnos a vivir con Él por la eternidad ¿Faltará a su promesa? ¡No!
 
Con semejantes declaraciones, ¿podríamos pensar que Dios se ha olvidado de nosotros, que no se compadece de nuestras necesidades, que no entiende nuestro quebranto? Jesús mismo, el Hijo de Dios, se hizo hombre para ser nuestro Salvador, intercesor, abogado, amigo fiel.
 
Si has aceptado a Cristo como tu Salvador, eres parte del pueblo de Dios que vive bajo su cuidado permanente. ¡El Dios Omnipotente es tu Padre! ¿Cómo no se ocupará de ti? Pon tu fe en marcha y deja que te guíe a hacer su voluntad. Nadie podrá estorbar lo que Él ya ha planificado para tu vida.
 
Pastor Pablo Giovanini


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Lunes 1 de junio, 2026

“No te ‘apoderes’ de Jesús”
 
“Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.” Juan 6:15.
 
La palabra “apoderar” en griego es jarpázo y significa “arrebatar, tomar para uno mismo”, es decir, manipular, controlar para satisfacción de nuestros deseos, adueñarse de lo que uno cree conveniente. Creo que se explica mejor el término si pensamos en Jesús como el rey que quiero para… La frase podemos terminarla de muchas maneras: “… para que me dé una casa nueva”, “para que sane mi cuerpo”, “para tener suficiente dinero”, “para tener control sobre las personas…”.
 
Eso les pasó a los israelitas cuando Jesús multiplicó los panes y los peces. Pensaron: ¡Este es el rey que buscamos! ¡Alguien que nos dé de comer y no tengamos que trabajar! ¿Te imaginas a Jesús viniendo al mundo para eso? No… Sabes que ese no era el plan de Jesús.
 
El Señor no es el “genio de la lámpara” que vino para cumplir nuestros deseos. ¡Es el Dios Todopoderoso, Rey del universo! Él no existe para hacer realidad nuestras pretensiones, sino que nosotros existimos para llevar a cabo los planes que trazó para nuestra vida. Él traza las normas de su reino y como hijos debemos obedecerlas.
 
Jesús dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Hay una orden, y es buscar su reino, es decir, poner en prioridad lo que Él quiere, hacer su voluntad. También hay una promesa: Todas las cosas que necesitamos las proveerá al cumplir la primer premisa. Si lo buscamos por las añadiduras, entonces buscamos “apoderarnos” de Él de la manera incorrecta.
 
Permite que Jesús se apodere de ti. Cuando Él controla tu vida a través del Espíritu Santo, llega la satisfacción total a tu corazón, el gozo de la salvación se renueva en ti, la seguridad de su venida te llena de esperanza y sabrás que todo lo que necesites será provisto por Aquel que te ama y quiere lo mejor para tu vida.
 

Pastor Pablo Giovanini