DEVOCIONALES DIARIOS
Miércoles 16 de abril, 2026
“No lo niegues”
“Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.” Marcos 8:38
Vivimos en una generación adúltera y pecadora, indudablemente. El ritmo que sigue este mundo va en contra de los deseos de Dios. Cuando la Iglesia se levanta para presentar lo que Cristo vino a ofrecer a todo ser humano, la mayoría escucha el evangelio del amor y gracia de Dios, pero cuando llegamos a la parte de reconocer el pecado y arrepentirnos, los oídos se cierran y el corazón se endurece. En ese momento se multiplican aún más las burlas y desprecios hacia el verdadero pueblo de Dios.
Es muy difícil tratar de ser un buen cristiano y mantenernos en silencio frente a tanto pecado. Somos llamados a ser la sal y la luz del mundo, y Jesús dijo que es imposible escondernos (Mateo 5:14). En algún momento, el verdadero cristiano debe darse a conocer en su ambiente de trabajo, de estudios, en su círculo de amigos, incluso entre sus vecinos. Pero el diablo hace todo lo posible para que esto no suceda, susurrándonos que si queremos vivir tranquilos y evitarnos problemas, nos callemos. Su invitación en realidad es a negar nuestra fe. ¿Qué hacemos entonces? ¿Cedemos a sus engaños o escogemos la verdad?
Jesús fue contundente sobre esto: si nos avergonzamos de Él, cuidado… Él también se avergonzará de nosotros. Es más, el Señor también dijo: “El que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios” (Lucas 12:9). No hay entrada al cielo ni al reino eterno para el que se avergüenza y niega a Jesús. No hay excepciones.
Necesitamos el fuego interior que tenían los apóstoles cuando fueron llenos del Espíritu Santo para no dejar de decir la verdad. El amor al Señor era mayor que la aceptación del mundo. No solo estaban dispuestos a perder amigos, familiares, trabajos, posición social, ¡sino hasta sus propias vidas!
Nos espera un reino eterno, maravilloso, viviendo bajo la presencia de Jesús y en comunión con millones que no se avergüenzan de llamarse cristianos. Los burladores terminarán en el lago de fuego y azufre. ¿Vale la pena buscar la aceptación de ellos? Sé fiel al Señor.
Pastor Pablo Giovanini
Más devocionales en los libros "Reposo para el alma" y "Tiempos de Refrigerio". Puedes adquirirlos por Amazon.
“No lo niegues”
“Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.” Marcos 8:38
Vivimos en una generación adúltera y pecadora, indudablemente. El ritmo que sigue este mundo va en contra de los deseos de Dios. Cuando la Iglesia se levanta para presentar lo que Cristo vino a ofrecer a todo ser humano, la mayoría escucha el evangelio del amor y gracia de Dios, pero cuando llegamos a la parte de reconocer el pecado y arrepentirnos, los oídos se cierran y el corazón se endurece. En ese momento se multiplican aún más las burlas y desprecios hacia el verdadero pueblo de Dios.
Es muy difícil tratar de ser un buen cristiano y mantenernos en silencio frente a tanto pecado. Somos llamados a ser la sal y la luz del mundo, y Jesús dijo que es imposible escondernos (Mateo 5:14). En algún momento, el verdadero cristiano debe darse a conocer en su ambiente de trabajo, de estudios, en su círculo de amigos, incluso entre sus vecinos. Pero el diablo hace todo lo posible para que esto no suceda, susurrándonos que si queremos vivir tranquilos y evitarnos problemas, nos callemos. Su invitación en realidad es a negar nuestra fe. ¿Qué hacemos entonces? ¿Cedemos a sus engaños o escogemos la verdad?
Jesús fue contundente sobre esto: si nos avergonzamos de Él, cuidado… Él también se avergonzará de nosotros. Es más, el Señor también dijo: “El que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios” (Lucas 12:9). No hay entrada al cielo ni al reino eterno para el que se avergüenza y niega a Jesús. No hay excepciones.
Necesitamos el fuego interior que tenían los apóstoles cuando fueron llenos del Espíritu Santo para no dejar de decir la verdad. El amor al Señor era mayor que la aceptación del mundo. No solo estaban dispuestos a perder amigos, familiares, trabajos, posición social, ¡sino hasta sus propias vidas!
Nos espera un reino eterno, maravilloso, viviendo bajo la presencia de Jesús y en comunión con millones que no se avergüenzan de llamarse cristianos. Los burladores terminarán en el lago de fuego y azufre. ¿Vale la pena buscar la aceptación de ellos? Sé fiel al Señor.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 15 de abril, 2026
“Llevado por el Espíritu”
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto… Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea...” Lucas 4:1,14b.
Jesús, como Hijo de Dios, tiene todos los atributos divinos, sin embargo no los usó cuando hizo su obra en la tierra durante tres años y medio. El Señor “se despojó a sí mismo” (Filipenses 2:6-7) para hacerse hombre, de tal modo que pueda identificarse totalmente con nosotros. Entonces, ¿cómo hizo tantos milagros? La respuesta está en los versículos de Lucas: Por el poder del Espíritu Santo.
En el bautismo de Jesús, el Espíritu Santo descendió sobre Él y a partir de allí comenzó su ministerio. Sin el Espíritu Santo no hubiera sido posible su obra total y perfecta. Cuando lees los evangelios, concluyes que el Espíritu actuó en Él permanentemente.
Por medio del Espíritu fue llevado al desierto para ser tentado por el diablo. Era necesario pasar por esa prueba. Salió victorioso usando la Palabra de Dios contra Satanás. Después de la tentación volvió a Galilea a comenzar su ministerio “en el poder del Espíritu”. Pedro dice que todas las obras de Cristo las hizo porque fue ungido por el Espíritu de Dios. “Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, y Él anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” (Hechos 10:38).
Todo esto tiene sentido para nosotros porque el mismo Señor dijo que nosotros haríamos “mayores obras” que Él (Juan 14:12). ¿Mayores en calidad? No, el Espíritu es el mismo. ¿Mayores en cantidad? Por supuesto. La Iglesia de Cristo ha sido usada por Dios a través del poder del Espíritu Santo por más de dos mil años para cumplir la misión que Jesús le encomendó.
Hoy, el mismo Espíritu Santo que estuvo en Jesús está en nosotros. Nos da poder para vencer las tentaciones, nos impulsa para hacer la voluntad del Padre, nos da sabiduría para tomar buenas decisiones y nos capacita con poder sobrenatural para hacer la obra.
Necesitamos hacer lo mismo que hizo Jesús, despojarnos de nosotros mismos y darle lugar al Espíritu Santo en nuestra vida. Comienza tu día estrechando tu relación con el Espíritu Santo y antes de acostarte, dale gracias por todo, porque la diferencia la ha hecho Él en ti.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 14 de abril, 2026
“Caminatas con Dios”
“Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” Génesis 5:22, 24
Si hoy queremos conocer a una persona nos reunimos en un restaurante o un café para conversar y pasar un buen tiempo juntos. En la antigüedad lo hacían caminando, dando paseos prolongados. Durante esas caminatas las personas conversaban, compartían sus inquietudes, sus conocimientos, se conocían mejor.
Enoc, séptima descendencia de Adán, descubrió la satisfacción de dar caminatas diarias con Dios. No tenemos mucha información sobre esos maravillosos tiempos que compartían, pero sabemos que este hombre de Dios pasaba tiempo en su presencia y recibía revelaciones extraordinarias, incluso de los últimos tiempos. “De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares para hacer juicio contra todos…” Judas 1:14-15.
Fue tan intensa esa relación con Dios, que el Señor decidió llevárselo a su presencia sin experimentar la muerte. Hebreos 11:5 dice que “por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios”. Le agradó tanto a Dios que lo quiso tener a su lado para siempre.
Aunque hoy literalmente no podamos ver a Dios caminando a nuestro lado, sabemos que nos acompaña con su presencia en todo momento. Tenemos muchos pasajes bíblicos que nos dicen que Dios está a nuestro lado siempre, que nos escucha, nos habla, nos alienta, nos guía, que responde nuestras oraciones.
El Señor nos invita a caminar con Él todo el día. No se trata de dar “un paseo” con Jesús por la mañana y el resto del día olvidarnos de Él. Caminar con Dios es un estilo de vida.
Hoy puedes comenzar tus “caminatas” con el Señor. Al Padre Celestial le encanta pasar tiempo contigo, a tal punto que en algún momento te “arrebatará” de esta tierra para que estés con Él para siempre.
¿Cómo van tus caminatas con el Creador?
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 13 de abril, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Aguarda con paciencia"
"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié". Isaías 55:10-11
Aquí está hablando Dios directamente. No es un sueño que hay que interpretar ni una mano que escribe en la pared palabras que hay que traducir. El Señor le dice a su pueblo que así como Él tiene el control de la vida en la tierra, también tiene en sus manos el destino de su Palabra. Esto significa que Dios no es “puro hablar.” Cuando Él habla, sus palabras cumplen el propósito que ya estableció.
No siempre entendemos por qué Dios actúa de la manera en que lo hace, pero podemos estar seguros de que cada suceso en nuestra vida está bajo su control, y siempre obra para cumplir su perfecta voluntad en nosotros y por medio nuestro.
Tenemos muchos ejemplos en la Biblia para afirmar nuestra fe en sus promesas. Observa las vidas de Abraham, Jacob, sus doce hijos, David, Salomón, Jonás, Sansón, Jefté, Pedro, Tomás. A pesar de los errores humanos, debilidades, equivocaciones e incluso pecados, Dios siempre cumplió su Palabra.
¿Recibiste una Palabra de Dios que sacudió tu espíritu? Él la hará prosperar. Así como debemos esperar que una semilla crezca, madure y produzca frutos, también debemos esperar el tiempo dispuesto por Dios para el cumplimiento de sus promesas. Lee el Salmo 40:1-3 para afirmar tu fe.
Siempre que te sientas invadido por una sensación de urgencia o incertidumbre, recuerda quién es Dios. Aunque es posible que no todo se resuelva como nosotros quisiéramos o según nuestras formas de hacer las cosas, se hará de acuerdo con la sabiduría perfecta de Dios, en su tiempo y pensando en nuestro bien.
Alguien dijo: “Dios hace una promesa, la fe la cree, la esperanza la aguarda y la paciencia espera tranquilamente su cumplimiento”.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 12 de abril, 2026
“¿Te sientes solo?”
“Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme” Romanos 11:3.
Hasta Elías, profeta que hizo descender fuego del cielo y controlar las lluvias con sus oraciones, se deprimió. Las razones para que se sintiera así era que nada de lo que había hecho para Dios produjo una real transformación espiritual en el pueblo, y para hacer más complicada la situación, la reina Jezabel quería matarlo. Me imagino a Elías pensando: “Si con todas las señales que hizo Dios las cosas no cambiaron, entonces, hasta aquí llegué… ¿Para qué seguir en un ministerio improductivo? ¡Señor, llévame contigo!”
Ni tú ni yo podemos juzgar a Elías. Si estuviésemos en sus zapatos, quizás haríamos la misma oración: “¡Señor, llévame contigo!”
Muchas veces, cuando pasamos por situaciones que nos desgastan, nos entristecen, nos agotan, podemos llegar a pensar que somos los únicos que experimentamos tales cosas. Nadie tiene nuestra pasión, amor, fe, paciencia, doctrina, sensibilidad, sentido de excelencia. ¡Solo nosotros hemos quedado! Pero esto no es cierto.
El apóstol Pablo sufrió en carne propia lo que le pasó a Elías, ¡y muchas veces! Sin embargo, podía recordar la respuesta de Dios que levantó a Elías y a él también: “Me he reservado siete mil hombres que no han doblado las rodillas delante de Baal. De la misma manera, aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.” (Romanos 11:4-5). ¡No estamos solos! ¡Hay miles de cristianos fieles en todo el mundo dispuestos a dar su vida por la Verdad de la Palabra de Dios!
Te pregunto, ¿sientes que a pesar de no ver resultados hay un “fuego ardiendo en tus huesos” que no te permite dejar de servir a Dios? ¡No estás solo! Hay miles que sienten lo mismo y siguen escuchando a Dios, testificando de Cristo, viviendo en la Verdad y siendo fieles a Su Palabra.
Levántate que Dios quiere hablarte, tiene instrucciones nuevas para ti. Y como Elías, solo tienes que dar el próximo paso, del resto se encargará el Todopoderoso que está a tu lado. ¡No estás solo!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 10 de abril, 2026
“Uno tomado, otro dejado”
“Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado”. Lucas 17:34-36.
Jesús está hablando acerca del arrebatamiento de su pueblo, de aquellos que le aman y esperan su venida. Él dijo muchas veces que volvería otra vez, pero antes de que esto suceda, será necesario “tomar”, llevarse, quitar de este mundo a los justos para que no pasen por el juicio que vendrá sobre los pecadores.
El Señor dijo que no todos serán arrebatados en el día de la resurrección. Los que no han sido justificados por Cristo se quedarán. Todo sucederá muy rápido, “como un abrir y cerrar de ojos”. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).
Puede suceder en cualquier momento; las señales ya están cumplidas. En un segundo pasaremos a la eternidad para disfrutar de todo lo que el Señor nos ha prometido.
Pensando en lo que sucederá, tengo dos preguntas para ti. Primero, ¿eres uno de los que se irán con Cristo? El Espíritu Santo es el que declara a tu corazón si eres parte del pueblo de Dios. Y segunda pregunta: ¿Qué sientes por los que podrían quedarse? Como dijo Jesús, muchos de tus familiares, compañeros de trabajo, amigos, pueden estar en este grupo, incluso aquel con quien duermes noche a noche. ¿Sientes tristeza por su condición? ¿O crees que no merecen ir con Cristo por todo el sufrimiento que algunos de ellos te han provocado?
Somos llamados a tener el corazón de Jesús. El Señor no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9b). ¿Qué podemos hacer por los que por el momento parece que se quedarán? En primer lugar, orar. Podemos interceder por ellos para que tengan un corazón dócil al escuchar la Palabra de Dios y que el diablo no ciegue su entendimiento.
En segundo lugar, podemos y debemos compartirles el mensaje de salvación. Los primeros instrumentos de Dios somos nosotros. Pidámosle al Señor que nos valor y ponga sus palabras en nuestra boca, el Espíritu Santo luego hará su trabajo convenciendo de pecado. No pierdas ninguna oportunidad, la vendida del Señor está cerca.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 9 de abril, 2026
“Sin puertas customizadas”
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” Mateo 7:13-14.
Tristemente, son muchos los que se pierden, lo dijo Jesús. Eso significa que no todos gozarán de la eternidad al lado del Señor, aunque Él ama a todo el mundo.
Entrar por la puerta estrecha significa arrepentirnos de todos nuestros pecados y vivir la vida según las normas que fijó Dios. Siguiendo la analogía de Jesús, no se puede “customizar” la puerta. No puedo idear una salvación según mis deseos, tomando lo que me conviene y rechazando lo que no me gusta. Las bendiciones sí, las demandas no; el amor sí, la responsabilidad no. Cuando recibo a Jesús como mi Salvador, estoy entregando mi vida de manera incondicional a Él.
A veces somos tentados por el diablo para “ampliar” la puerta estrecha. Hay pseudos predicadores que nos ofrecen puertas personalizadas, hechas a nuestra medida. El mensaje es: “No hace falta dejar todo, puedes pasar con mucho equipaje, incluso con el que no está permitido”, pero nunca te van a decir que lo que te espera detrás de esa puerta es un camino ancho que te lleva a la perdición eterna.
No podemos cambiar la puerta, no podemos ensanchar el camino, no podemos customizar la entrada. Jesús dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9).
El mensaje sigue siendo el mismo: Arrepentirnos de nuestros pecados, poner nuestra fe en Jesucristo porque solo Él murió por nosotros, y caminar al ritmo del Espíritu Santo quien nos guiará por el camino angosto.
¡Elige la puerta correcta!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 8 de abril, 2026
“Leche espiritual no adulterada”
“Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”. 1 Pedro 1:25, 2:2.
Cuando mi hijo tenía unos pocos meses de vida, sin darme cuenta le preparé su biberón con la cantidad incorrecta de leche de fórmula y agua. Al primer sorbo mi hijo rechazó el biberón y su cara parecía decir: “¿Qué es esto? ¡Esta leche está adulterada…!” Él ya sabía cómo debía saber su leche, y esta no se parecía a la que tomaba normalmente.
El apóstol Pedro nos dice que debemos ser como un bebé en relación a la Palabra de Dios, desearla, pero también prestar atención a las enseñanzas que recibimos.
Como cristianos debemos darnos cuenta que hoy por hoy muchos adulteran la Palabra de Dios, la adaptan a su conveniencia, la recortan para ser aceptados por todo el mundo, le añaden “saborizantes” para que resulte apetecible para muchos, pero lejos de alimentar, esas enseñanzas debilitan la fe y alejan de la verdad. Por eso es tan importante que diariamente vayamos a la Palabra de Dios, cuando nos alimentamos de la verdad nuestro “paladar espiritual” puede reconocer fácilmente lo auténtico de lo falso, lo genuino de lo adulterado.
Desear la leche es algo natural en un niño, y desear el alimento espiritual también debería ser una señal de nuestro deseo de crecer. Una vez que vemos nuestra necesidad de la Palabra de Dios y empezamos a hallar los nutrientes que necesitamos, nuestro apetito espiritual aumentará y comenzaremos a madurar.
Jesús dijo que debemos ser como niños. Comencemos por aquí: alimentándonos sanamente de la Palabra de Dios. Toma un tiempo significativo para leer y estudiar la Biblia. Si no sabes por dónde comenzar, empieza por Mateo, el primer libro del Nuevo Testamento y deja que el Espíritu Santo te hable.
Recuerda, el crecimiento sano radica en un alimento sano.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 7 de abril, 2026
“Regocijarse, un estilo de vida”
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Filipenses 4:4.
La palabra “regocijarse” en griego es jaíro que significa “estar alegre, estar calmadamente feliz, gozarse, alegrarse”. Muchos la usaban como un saludo al despedirse y significaba “que estés bien”. ¡Qué buen saludo para animarnos mutuamente!
Quizás alguno de los que están leyendo este devocional piensen: “Si supieras por lo que estoy pasando…, no tengo motivos para regocijarme”. Es cierto, muchas veces enfrentamos situaciones que no ameritan una expresión ruidosa de alegría. Sin embargo, “estar alegre” es una disposición del corazón más que una alegría momentánea. Se refiere más bien a un estilo de vida. Por eso Pablo dice que nos regocijemos en el Señor… siempre.
Cuando se nos hace difícil encontrar algún motivo para regocijarnos, podemos ir a la Palabra de Dios y recordar que:
Podemos regocijarnos al recordar que nuestros nombres están escritos en el libro de la vida (Lucas 10:20). ¡Aleluya! A pesar de las pruebas, hemos sido registrados en el cielo como hijos de Dios. Ningún susurro del diablo debe quitarnos este gozo.
Podemos regocijarnos al experimentar su presencia (Salmo 16:11). Jesús nos prometió estar con nosotros “todos los días hasta el fin del mundo”. ¡No estamos solos! Su presencia nos acompaña las 24 horas.
Podemos regocijarnos al confiar en la protección y cuidado de Dios (Salmo 5:11-12). Dios bendice al justo y lo rodea como un escudo.
Podemos regocijarnos esperando por fe en el tiempo en que Dios cumplirá sus promesas. Hoy tal vez estamos sembrando con lágrimas, pero vamos a cosechar con regocijo (Salmo 126:5).
Podemos regocijarnos al creer que este día ha sido planeado por Dios para que todas las cosas nos ayuden a bien (Romanos 8:28).
“Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.” (Salmo 118:24). ¡Regocíjate!
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 6 de abril, 2026
“Más bienaventurado es dar”
“Y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir”. Hechos 20:35b.
El Señor usó muchas veces la palabra “bienaventurado”. Este vocablo en el original griego es makarios que significa “supremamente bendecido, afortunado, dichoso, glorioso”.
A la mayoría de las personas les encanta recibir. Hacemos muchas cosas para que nos den lo que deseamos… Pero Jesús dice que la prioridad es dar antes que recibir.
Bienaventurados los que dan… bienes materiales a quienes lo necesitan. Los generosos, los que tienen un corazón desprendido, que hacen de sus bienes recursos para extender el evangelio y bendecir a otros.
Bienaventurados los que dan… de su tiempo. Para ellos no existe el “perder” tiempo atendiendo a un indigente, despreciado, un alma necesitada de Jesús. Son felices invirtiendo en el presente y en la eternidad.
Bienaventurados los que dan… el mensaje de salvación. Ofrecen esperanza al arrepentido, guía al que decide obedecer la Palabra de Dios y acepta que Jesús sea el Señor de su vida.
Bienaventurados los que dan… amor inmerecido. Los que hacen misericordia. Los que dan sin esperar nada a cambio. Los que dan aunque sean despreciados.
Bienaventurados los que dan… la preeminencia a otros. Ellos manifiestan verdadera humildad, saben que las verdaderas recompensas y posiciones están en los cielos. Saben distinguir entre lo temporal y eterno.
Bienaventurados los que dan… de sí mismos para que otros sean bendecidos. Dios puede usarlos porque son instrumentos dóciles en sus manos.
Malaventurados los que solo quieren recibir, porque no han comprendido el mensaje eterno. Pero que gozo inunda los corazones de aquellos que diariamente pueden experimentar que es mejor dar que recibir.
¿Eres un bienaventurado?
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 5 de abril, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Sobrellevando cargas"
"Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo." Gálatas 6:2
¡Cuántas cargas sobre nuestros hombros pueden producir agotamiento! Responsabilidades espirituales, laborales, ministeriales, educativas, sociales, familiares, y tantas otras que se añaden diariamente a nuestra vida.
En griego hay dos palabras diferentes para referirse a una “carga”. Una de ellas es fortion, que significa algo que se puede transportar, algo que tiene que ser llevado sin importar el peso. Esta palabra se usaba para hablar de la mochila que un soldado debía cargar todo el tiempo. Simbólicamente hace referencia a la propia responsabilidad. Es el peso que todos podemos y debemos llevar diariamente, como por ejemplo, el laboral. El mismo apóstol Pablo nos dice que cada uno debe llevar su propia carga o responsabilidad personal (ver Gálatas 6:5).
La otra palabra es barós, que alude a un peso exagerado, aquello que nos oprime físicamente, que nos demanda fuerzas que sobrepasan nuestras energías, algo que es muy gravoso. Esta palabra se usaba para referirse a una carga que era tan pesada que solo se podía mover con la ayuda de otra persona. Justamente de este tipo de carga está hablando el pasaje. Una carga que es muy difícil de llevarla solo.
Ayudarnos unos a otros a sobrellevar las cargas es algo que el Señor nos ha encomendado. Así como nos gusta recibir ayuda, también debemos ofrecerla a los demás. El amor de Cristo nos mueve a ayudar a otros, aunque nosotros también estemos llevando algunas cargas.
Podemos suplir necesidades materiales de muchas maneras, pero hay otras cargas que solo se suplen con una palabra de aliento, de esperanza, de consuelo, de fortaleza, apartando tiempo para escuchar y orar.
La respuesta de Dios a nuestras necesidades es siempre una clara demostración de cuán importante es ayudar a otros. Toma un momento ahora mismo y piensa en tres personas a las que puedes bendecir antes de que termine esta semana. Ahora, da el paso.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 4 de abril, 2026
“La compasión de Jesús”
“Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor...” Marcos 6:34a
Es importante leer el contexto de este versículo para saber por qué Marcos hizo énfasis en una característica en particular de Jesús.
Hacía poco tiempo que el Señor se había enterado que Herodes había decapitado a su primo Juan. Sin duda el Señor, tan humano como nosotros, sintió esa pérdida. Además, su trabajo no se detenía nunca, a tal punto que les dijo a sus discípulos: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer” (v. 31). El Señor y sus discípulos estaban exhaustos. Necesitaban descansar y comer algo. Entonces se subieron a una barca y cruzaron el lago de Genesaret, pero allí los esperaba una multitud (v. 32). ¡Se acabó el descanso!
Así era la vida de Jesús. No tenía tiempo para descansar, no tenía tranquilidad para comer, no tenía vacaciones. Además, como Hijo de Dios, sabía que lo iban a dejar solo en la cruz, que lo iban a negar, traicionar, y muchos de los que le seguían estarían entre la multitud que gritaría “¡Crucifícale!”. Entonces, ¿por qué atendía las necesidades que se le presentaban a cada paso? ¿Cómo es que nunca abandonó su tarea a pesar de todo lo que le esperaba?
La respuesta la tiene Marcos: “Tuvo compasión”. Una palabra que significa “sentir que las entrañas se conmueven, sentir pena, movido por misericordia, amor entrañable”. El sentimiento de Jesús era muy profundo. Podía sentir el dolor de las personas, la soledad, la angustia, la tristeza y la desesperación. Jesús sabía todo, sentía todo, “y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.” (Juan 2:25).
Hoy es igual, el Señor sabe lo que estamos pasando, conoce nuestro dolor, se identifica con nuestros sentimientos y su compasión lo mueve hacia nosotros. Su amor entrañable hace que sus brazos se extiendan hacia nosotros cuando clamamos por ayuda.
Jesús no es indiferente a lo que puedas estar enfrentando. Solo te pide que te acerques con fe, pongas tu confianza en Él, esperes con paciencia su respuesta y cuando llegue, lo alabes por su gran amor y misericordia. Él no se ha olvidado de ti.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 3 de abril, 2026
“Que no se enfríe tu amor”
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.” Mateo 24:12-13.
Jesús dice que en los últimos tiempos el amor se iba a enfriar. No se refiere al amor pasional, tampoco al amor a uno mismo, sino el amor a Dios.
El Señor menciona la causa de la pérdida de ese amor: la maldad. Definamos correctamente “maldad”. Hay siete palabras griegas para definirla, pero aquí se usa el término anomía que significa: “Iniquidad. Actuar y vivir al margen de la ley de Dios. Rebeldía. Rechazo de la voluntad de Dios y sustitución por la voluntad de uno mismo”. ¿Tienes alguna duda de que esto está sucediendo en nuestros días?
La cultura ejerce una gran presión sobre los cristianos verdaderos para cambiar nuestra nuestros valores, nuestra manera de pensar y comportarnos. Si vamos en contra de la cultura nos catalogan de anticuados, irracionales, fanáticos religiosos, intolerantes, y esto genera temor en algunos. Temor a ser rechazados, a perder el trabajo, amistades.
Déjame decirte que cuando estos miedos se instalan en nuestra vida se debilita nuestro fundamento y comenzamos a justificar el pecado, y si aceptamos que la ley de Dios se puede cambiar o torcer, entonces nos volvemos insensibles a lo malo. En este punto, comenzamos a aceptar los valores seculares por sobre los bíblicos y empieza el proceso de enfriamiento. Nuestro amor por Dios y su Palabra se enfrían.
Este es el asunto que cada cristiano debe enfrentar en estos últimos días: ¿Cambiarás la verdad que te transforma, que te guía, que destruye lo que te separa de Dios? O ¿permanecerás firme, amando y viviendo para Cristo, sabiendo que si perseveras hasta el fin, te espera una recompensa eterna?
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 2 de abril, 2026
“Seguridad que libra del temor”
“Hizo salir a su pueblo como ovejas, y los llevó por el desierto como un rebaño. Los guio con seguridad, de modo que no tuvieran temor…” Salmo 78:52-53
Las ovejas son los animales más indefensos que existen en el planeta. ¿Te preguntaste alguna vez cómo es que sobrevivieron desde su creación hasta hoy? La respuesta es muy simple: según la Biblia, los seres humanos las cuidaron siempre. Adán y sus hijos, viendo que necesitaban protección y guía, se hicieron cargo de ellas. (Génesis 4:2).
Así como las ovejas necesitan guía y protección, el ser humano también. El salmista expresa que Dios sacó a Israel de Egipto y fue conducido hasta Canaán por Él durante todo el trayecto. Fíjate qué fue lo más importante que les dio: seguridad. Esta palabra en hebreo significa “lugar de refugio, que da confianza, tener esperanza, estar tranquilo y reposado”.
Pero las ovejas también son tozudas, como lo fue Israel (hablamos de Israel, no de nosotros…). A veces el pastor debe usar su vara y cayado para evitar que se desbarranquen, sean presas de algún lobo, o se alimenten de malos pastos. El mismo salmo dice que “ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios; sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres” (Sal. 78:56-57). Obviamente, tuvieron que sufrir las consecuencias. Aun así, Dios mismo los fue a buscar para que llegaran a la tierra prometida. A pesar de la rebeldía del hombre, el Señor sigue siendo fiel a sus promesas.
Jesús hizo eso mismo por nosotros. “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). En la cruz pagó nuestro rescate para darnos salvación y ¡seguridad eterna! El Buen Pastor dijo: “Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28). ¡Qué seguridad tremenda es estar en los brazos del Señor!
Si Jesús es tu Buen Pastor, puedes entregarle a Él todos tus temores y entonces te sentirás seguro. No importa lo difícil que a veces sea el camino, el Señor siempre estará contigo dondequiera que vayas.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 1 de abril, 2026
“Libres de todas nuestras angustias”
“Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.” Salmo 34:15,17
Nadie está exento de pasar por tiempos de angustia. Sí, sabemos que Dios es amoroso, protector, proveedor, hacedor de milagros y maravillas, pero eso no significa que nunca vayamos a pasar por pruebas.
En el original hebreo, la palabra “angustia” es tsará que significa estar en aprieto, calamidad, conflicto, enfrentado por un rival, tribulación. Todas estas cosas han pasado a formar parte de la vida del ser humano desde el momento que el pecado entró al mundo. Sin embargo, cada hijo de Dios tiene la opción de recibir ayuda en sus tiempos de aflicción.
El salmista David pasó por muchos momentos de angustia, pero sabía que podía recibir ayuda del Señor porque sus ojos y oídos están siempre atentos al clamor de los justos.
Si aún no has recibido una respuesta a tu clamor, no significa que Dios te haya ha olvidado. El Señor siempre responde cuando le buscamos y nos apoyamos en Él.
Mientras esperas su respuesta, sigue descansando en los brazos amorosos de tu Padre Celestial. Él está trabajando en tu caso y la respuesta está en camino. No desesperes, cuando los justos claman, Él los libra de todas sus angustias.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 31 de marzo, 2026
“Cantando bajo la lluvia… de pruebas”
“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.” Hechos 16:25-26.
Cantamos cuando estamos alegres, cuando las cosas marchan bien y parece que la vida nos sonríe. Pero es difícil cantar cuando estamos tristes, cuando tenemos necesidades o en medio de circunstancias difíciles. Sin embargo, Pablo y Silas lo hicieron mientras estaban en la cárcel, lastimados, con dolor y en un cepo tortuoso e incómodo.
Sus canciones no eran de tristeza, dolor y angustia, ellos cantaban “alabanzas”. Esta palabra en griego es humnéo y significa “cantar himnos, cantar una oda religioso; celebrar a Dios en canción”.
Si conoces el resto de la historia, recordarás que Dios envió un terremoto, las cadenas se soltaron y fueron liberados. Es imposible pasar por alto la relación que hubo entre sus himnos de alabanza a Dios y su liberación sobrenatural. ¡Qué distinta hubiera sido esta historia si Pablo y Silas se hubieran pasado la noche quejándose y preguntándole a Dios por qué tenían que pasar por todo eso!
Qué buena lección para nuestra vida. El Señor quiere que le alabemos mientras atravesamos nuestras pruebas, antes de que nos muestre la salida. Si mantenemos nuestros pensamientos centrados en Dios, recordando su bondad y fidelidad, entonces podremos “bendecir a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo 34:1).
¿Estás pasando una prueba difícil? ¿Parece que es más fácil quejarse y buscar las causas? Hoy Dios te dice que lo alabes y su paz inundará tu corazón. El verdadero descanso y fuerzas que necesitas solo pueden venir de su presencia. Acércate a Él con alabanzas.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 30 de mazro, 2026
“Vareo espiritual”
“Cuando sacudas tus olivos, no recojas las ramas que hayas dejado detrás de ti…” Deuteronomio 24:20ª.
El aceite de oliva era un producto básico en las casas del pueblo de Israel. Con él no solo cocinaban, también lo usaban como combustible para sus lámparas, como lubricante, y hasta como ungüento medicinal. Israel tenía muchos olivos en su territorio.
Lo que me llama la atención es su cosecha. Dicen los expertos que a la aceituna hay que recogerla en su punto justo de maduración, porque si está verde se puede extraer menos aceite, y si se deja madurar demasiado, se echa a perder.
Actualmente, hay dos maneras de recolectar las aceitunas: a mano y mecánicamente. La primera consiste en el “vareo”, o lo que es lo mismo, sacudir las ramas con una vara para que las olivas caigan. La segunda, se realiza a través de brazos mecánicos que se agarran al olivo y lo sacuden rápidamente para que caiga el fruto. Si nunca has visto este tipo de recolección, por favor, busca un video en internet sobre recolección de aceitunas con maquinaria agrícola y terminarás diciendo: “¡Ay, pobre olivito… cómo lo sacuden… se va a quebrar!”
Cuando vi esas imágenes pensé en un cristiano. Firme como un olivo, lleno de fruto maduro, listo para bendecir a muchos, pero si permanece inmóvil ese fruto se perderá. Por eso, de tanto en tanto, es necesaria una sacudida. Creo que entiendes la metáfora.
Muchas veces Dios tiene que incomodarnos, movernos, sacudirnos un poco para que soltemos lo que tenemos que dar. Permite desafíos para que pongamos por obra lo que ya hemos aprendido y no retengamos lo que tenemos que invertir en Su reino.
Si estás atravesando circunstancias que te están “sacudiendo”, seguramente tienen el propósito de sacar lo mejor de ti. En las sacudidas oramos más, escuchamos más, aumenta nuestra fe y dependencia de Dios, y al fin, producimos los resultados que el Señor espera.
No te asustes por el “vareo”, es el proceso de Dios para que abundes en frutos para su gloria.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 29 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Reino inconmovible"
"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia." Hebreos 12:28
Cuando Jesús comenzó su ministerio, su primer mensaje fue: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. Reino, se refiere al gobierno de Dios, su soberanía sobre todo lo creado.
Cuando aceptamos a Cristo como Salvador, inseparablemente lo aceptamos como Rey. Él es el que gobierna nuestra vida, el Señor a quien obedecemos en todo.
Aunque actualmente su reino es invisible a los ojos humanos, se manifiesta en nuestra vida de manera evidente. Cristo nos guía, nos habla, nos alienta, pero también nos ama, nos protege, nos llena de gozo y paz inalterables.
Muchas veces nos levantamos pensando en los problemas que parecen imposibles de resolver, olvidándonos quién es Dios. Su reino, gobierno y poder son inconmovibles. La palabra “inconmovible” en griego es asaleutos y significa algo que no puede ser movido, que no puede ser sacudido. ¿Habrá algo o alguien que mínimamente pueda mover el fundamento del Reino de Dios? ¡Imposible!
Nada ni nadie puede mover a Dios de su trono. Él es el Soberano del universo. Nuestras vidas descansan en las manos de Aquel que reina por la eternidad.
Nunca olvides que Él tiene el poder para ayudarte a resolver cualquier problema. Puede encargarse de cada situación de nuestra vida. Pero hay un principio que rige esta verdad, y Jesús lo dijo claramente a todos sus seguidores: Debemos buscar primero su reino, y todas las demás cosas (sí, dice “todas”) serán añadidas (ver Mateo 6:33). ¡Aquí está el secreto! Si buscamos primeramente que Él reine en nuestro corazón, entonces vamos a verlo en acción más allá de lo que podamos pedir o entender porque actuará según su buena voluntad.
No te preocupes por las añadiduras, de eso se encarga nuestro Dios. Ocúpate de que hoy Cristo sea el Rey de tu vida, y manifiéstalo a través de todo lo que digas y hagas.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 28 de marzo, 2026
“Sin miedo a pavor repentino”
“No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere, porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de quedar preso.” Proverbios 3:25-26
No hay ningún lugar completamente seguro en este mundo. No hay ninguna corporación financiera que pueda prometer que jamás estará en bancarrota. No hay ningún médico que pueda asegurarnos que viviremos hasta los cien años. No hay seguridad absoluta en este mundo… excepto en Dios.
Todos podemos llegar a recibir alguna noticia que nos provoque “pavor repentino”. La palabra hebrea para pavor es pakjád que significa “alarma súbita; espanto, miedo, temible, temor”. Probablemente, todos los que leen este devocional hoy vivan en países en donde a diario escuchen noticias sobre rumores de guerra, terrorismo, hambre, sequías, inundaciones, colapsos financieros, y todo eso genera temor y nos impide mirar al futuro con esperanza.
La pregunta entonces es: ¿Habrá alguien que pueda vivir confiado y seguro en medio de tanta inestabilidad? La respuesta es sí. Los que confían en Jesucristo pueden estar libres de pavor repentino. Los que han depositado su fe en el Salvador y descansan en sus promesas, son los que pueden vivir confiados. Los hijos de Dios saben que el Padre Celestial se hace cargo, porque confían en que es el Protector, Proveedor, Providente, Soberano, lleno de misericordia y bondad.
¿Qué puede pasar que Dios no sepa? ¿Le falta poder a Dios para crear salidas para sus hijos en tiempos difíciles? ¡No! Pero debemos poner nuestra confianza solo en Él, en nadie más.
Si han llegado a tus oídos noticias que te han inquietado, pon tu confianza en Jesucristo. Cuando rendimos nuestra vida a Él, nos sometemos a su voluntad y vivimos bajo la guía del Espíritu Santo, la paz que el Señor nos ha prometido comienza a tomar control de nosotros.
Tu futuro está en sus manos. Si tu fe está en Él, Dios cumplirá su propósito en ti y lo que pase a tu alrededor redundará para bien.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 27 de marzo, 2026
“Libres de toda maldición”
“Cristo nos rescató de la maldición de la Ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: Maldito todo el que es colgado de un madero”. Gálatas 3:13.
¿Crees que el sacrificio de Cristo en la cruz fue completo? Entonces no hay nada que debas hacer para completar la obra salvadora. ¿Crees que la redención de Jesús fue total? Entonces no hay nada que puedas pagarle o devolverle. ¿Crees que su muerte en la cruz fue el sacrificio perfecto? Entonces no hay nada más que decir.
Lamentablemente, hay muchos cristianos que piensan que están bajo maldición porque las cosas no les van bien. Incluso algunos creen que han heredado maldiciones de generaciones pasadas y deben hacer algo por sí mismos para poder ser libres. ¿Cómo es posible que alguien llegue a creer que puede y debe completar el sacrificio de Cristo en la cruz?
La Palabra de Dios es clara al decirnos que Jesús se hizo maldición por nosotros al morir en el madero (Deuteronomio 21:23). Al tomar sobre sí la maldición de la Ley, Jesucristo nos redimió de ella. Colosenses 2:14 dice: “...anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.
Por eso, todo aquel que cree en Jesucristo como su Salvador y acepta que Él fue el único substituto perfecto para perdón de sus pecados pasa a ser un hijo de Dios. No existe ninguna posibilidad de vivir bajo maldición si estamos en Cristo.
Observemos juntos este pasaje bíblico: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3). ¡Vivimos bajo la bendición del Padre!
Además, Satanás no puede tocar a un hijo de Dios con ningún tipo de mal. 1 Juan 5:18b lo dice claramente: “Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”. No solo nos guarda, sino que el Señor nos delegó su autoridad para deshacer toda obra de Satanás: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará” (Lucas 10:19).
El diablo es un mentiroso y padre de los mentirosos. No creas a sus engaños. Jesús en la cruz logró tu salvación, perfecta y final. Ahora somos hijos de Dios y por su gracia vivimos eternamente ligados a su bendición.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 26 de marzo, 2026
“Ex-negadores”
“Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.” Mateo 26:75.
Sin duda, el apóstol Pedro era impulsivo por naturaleza. Durante los días previos a la crucifixión de Jesús, Pedro no hizo nada bien. Se había quedado dormido en Getsemaní mientras Jesús había pedido que intercedieran por él porque estaba muy triste. Cuando apareció la turba guiada por el traidor Judas desenvainó una espada y le cortó la oreja a un siervo del sumo sacerdote, y cuando ve que atan a Jesús y se lo llevan, huye con los demás discípulos.
Más tarde se entera que juzgarían a Jesús, y a escondidas se acerca para ver lo que sucedería. Pero alguien lo reconoce y le pregunta si era uno de los discípulos de Jesús. ¡Qué buena oportunidad para declarar a los cuatro vientos su amor por Cristo! Pero el miedo lo llevó a que se cumpliera la profecía de Jesús, y antes que el gallo cantara dos veces, ya lo había negado tres veces. Y si algo más podía salir mal, pudo ver de lejos a Jesús y sus miradas se encontraron. Una mirada de amor y no de condenación que conmovió profundamente a Pedro, y se retiró a llorar amargamente.
Puedes imaginar las cosas que pasarían por la mente de Pedro: “¿Cómo puede ser que haya negado a mi Señor? ¡No hice nada por salvarlo! ¿Qué se hace después de negar al Rey de reyes y Señor de señores? Ay… no…”
Pausa. Detengamos la historia. ¿Estamos hablando de Pedro o de nosotros? ¿Acaso muchas veces no actuamos de alguna manera como este discípulo? Prometimos amar a Jesús con todo nuestro corazón, obedecerle y testificar a otros lo que es para nosotros, pero… terminamos negándolo a través de nuestro silencio o conducta.
El llanto amargo de Pedro fue un punto de inflexión. Fue una evidencia de arrepentimiento, fe y esperanza en lo que siempre dijo Jesús. Él es el Salvador que perdona, restaura y da vida nueva a los que van a Él con sinceridad. La historia bíblica dice que Jesús perdonó a Pedro, lo restauró e incluso le dio un ministerio tremendo. Ese final nos consuela, nos alienta, nos da esperanza.
Somos muchos los que hemos pasado de “negadores” a testigos transformados por el poder del Espíritu Santo. Jesús ha cambiado nuestro llanto en gozo, nuestra culpa en paz, nuestra condena en salvación eterna. ¡Gracias, Señor!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 25 de marzo,2026
“Fieles en toda circunstancia”
“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.” Juan 19:25.
Cuando Jesús fue apresado, condenado y crucificado, dice Mateo que todos sus discípulos lo abandonaron. Bueno, todos los discípulos no, solo los discípulos varones, a excepción de Juan.
Durante los tres años y medio que Jesús ejerció su ministerio en la tierra, ellas le sirvieron con fidelidad, ¿cómo iban a dejar a Jesús solo en sus horas más terribles? Su madre y el resto de las mujeres que estaban con ella, vieron cómo los soldados se repartían la ropa del Señor, vieron cómo le dieron vinagre en lugar de agua para calmar su sed, y escucharon la declaración del Rey en agonía: “Consumado es”. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
En ese momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron (Mt. 27:51). El Hijo de Dios había muerto. Las mujeres y Juan vieron como bajaban a Jesús de la cruz, y entregaban su cuerpo a José de Arimatea para ser sepultado. Pero ¿sería este el final?
El domingo temprano, apenas amanecía, las mujeres se levantaron y fueron al sepulcro con especies aromáticas. ¿Qué las motivaba a hacer esto? La respuesta es una sola: Amaban al Señor. Y llegando al lugar, hallaron removida la piedra y a dos varones con vestiduras resplandecientes que les dijeron: ¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con gran gozo, fueron corriendo a dar la noticia a los discípulos. (Mt. 28:1-6)
¿A quién podía el Señor encomendarle el mensaje de su resurrección? ¿Quién no se quedaría callado? Las mujeres que amaban a Jesús. Las primeras reporteras de la gracia hicieron correr la voz hasta que todos supieron la verdad, la única verdad: Jesús ya no estaba en la tumba, ¡había resucitado!
La noticia sigue corriendo hasta el día de hoy. ¡Jesús no está en la tumba, Él ha resucitado! Aquellos que amamos a Jesús, seguimos siendo los portadores de este mensaje. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 24 de marzo, 2026
“Alabanza de los redimidos”
“Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación”. Apocalipsis 5:9.
El apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, recibió la última y sorprendente revelación de los planes eternos de Dios. En un momento vio la gloria celestial, el trono de Dios y escuchó la alabanza de los salvados de todas partes del mundo.
El apóstol dice que es un cántico nuevo, nunca antes escuchado. Se trata de la alabanza de los redimidos. La única redención es la que hizo Jesucristo en la cruz. Con su sangre pagó el precio de nuestro rescate. Tan alto es el valor de su sacrificio que ya no queda nada por pagar, ni nada que agregar. En el Gólgota crucificó nuestros pecados y nuestra culpa. Somos libres por la fe en lo que el Señor ha hecho por nosotros.
Tú y yo hemos sido redimidos por Jesucristo. Su sangre en la cruz nos ha limpiado de todo pecado, de tal manera que Dios ya no se acuerda de ellos. ¡Bendito olvido intencional! Ya no se necesitan más sacrificios. Ya no más flagelación, autocastigos, rígidas disciplinas. Solo la gracia de Dios ha hecho posible nuestra relación con Él.
¿No te parecen suficientes razones para alabar y adorar a Cristo por toda la eternidad? Cuando estemos todos juntos en el cielo seremos parte de ese coro celestial; un coro que reunirá voces “de todo linaje y lengua y pueblo y nación”.
Nos estamos preparando para ese día, “ensayando” alabanzas a nuestro Redentor. ¡Qué glorioso será ese encuentro!
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 23 de marzo, 2026
“La mano de Dios sobre ti”
“Y yo, fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí, reuní a los principales de Israel para que subiesen conmigo.” Esdras 7:28b
El desafío que tenía Esdras por delante no era nada sencillo. Guiar una expedición de más de 2000 personas de Persia a Jerusalén, llevando objetos muy caros y pertenencias personales a través de un camino inhóspito lleno de ladrones y asesinos. Pero este hombre sabía que la “mano de Dios estaba sobre él”.
¿Puedes imaginar una mano gigantesca sobre Esdras y el pueblo, protegiéndolos y guiándolos en todo tiempo? La diestra de Dios estaba sobre ellos y esto había fortalecido a Esdras para avanzar hacia la meta que el Señor había puesto en su corazón.
Nuestros desafíos no son los mismos que debió enfrentar Esdras, pero nuestros miedos y temores pueden ser muy parecidos, por eso necesitamos un toque sobrenatural que nos dé seguridad para actuar. Necesitamos ser “fortalecidos”.
La palabra hebrea para fortalecido es kjazác y significa: “ser fuerte, valiente, con deseos de conquistar, alentado, hacerse poderoso, prevalecer, reanimado, estar resuelto”. Wow, sí que necesitamos ese fortalecimiento, y solo lo podemos encontrar en el Señor.
¿Qué hizo Esdras para tener semejante confianza y fe en Dios? La respuesta la encontramos en los primeros versículos de este capítulo: “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla” (v. 10a). ¡Todo comenzó cuando este levita se dispuso a leer, estudiar y cumplir la Palabra de Dios!
¿En serio la Biblia nos llena de valor para enfrentar nuestros desafíos? ¡Por supuesto! Dios mismo nos dice que todo comienza cuando creemos y obedecemos lo que Él ya nos dijo en su Palabra. Observa esto: “Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos” (Deuteronomio 11:8a).
La Palabra de Dios está llena de promesas para ti. Debes leerla, estudiarla y aplicarla a tu vida, solo así podrás estar seguro de que la mano poderosa de Dios está sobre ti y te guía y fortalece para enfrentar lo que tengas por delante.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 22 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Jehová Rafa"
"…Yo soy Jehová tu sanador." Éxodo 15:26.
Los nombres de Dios en hebreo reflejan su carácter y sus obras. Uno de ellos es Jehová Rafa, que se traduce en nuestra Biblia como “Tu Sanador”. Sin embargo, la palabra hebrea rafa tiene un significado más amplio. Puede traducirse curar, arreglar, sanar, remendar con puntadas y restaurar.
Al leer toda la Biblia, aprendemos que la enfermedad es producto del pecado original. Desde Adán y Eva la enfermedad está entre nosotros y solo será erradicada totalmente cuando Jesucristo venga a reinar y restaure todas las cosas.
Cualquier creyente en Cristo puede enfermarse más allá de su condición espiritual. El apóstol Pablo se refirió a esto en 2 Corintios 11:29 y Gálatas 4:13-14 cuando dijo que por causa de una enfermedad del cuerpo les había anunciado el evangelio. Incluso grandes hombres de Dios que fueron usados para sanar enfermos padecieron enfermedades. Todos somos vulnerables.
Sin embargo, a menos que Dios tenga algún propósito especial con una enfermedad, Él es nuestro Sanador. Cuando Jesús murió en la cruz se llevó nuestros dolores y enfermedades (ver Isaías 53:4-5). Jesús mismo durante su ministerio terrenal sanó a muchos. Incluso nos ha delegado su poder y autoridad para orar por los enfermos para que sean sanados. Si Jesucristo sigue siendo el mismo ayer, hoy, y por los siglos (ver Hebreos 13:8), entonces hoy también tiene poder para sanar nuestro cuerpo de enfermedades y dolencias.
La palabra rafa también se aplica a la sanidad del alma. Las heridas emocionales pueden doler como una enfermedad del cuerpo, pero Jesús sabe cómo sanar un corazón herido y cambiar la tristeza por paz, gozo y esperanza.
¿Está enfermo tu cuerpo? ¿Está herida tu alma? Dios puede obrar a través de la oración de fe o puede usar a profesionales de la salud; puede hacerlo instantáneamente o progresivamente como lo hizo con el ciego de Betsaida (ver Marcos 8:22-26). Él no pasa por alto tus necesidades.
Cuando pidas al Señor que restaure tu salud, ora con fe y con confianza en su voluntad perfecta.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 21 de marzo, 2026
“Espera con paciencia”
“Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación”. Job 14:14b.
¡Cuántas penurias pasó Job! Cuando leemos su libro, pensamos que son demasiadas pruebas juntas para una sola persona. Algunos también llegan a pensar como los amigos de Job: “Y, algo habrá hecho…”. Pero leyendo todo el libro descubrimos que este hombre era justo delante de Dios y todas sus pruebas no eran producto de vivir impíamente. Había una discusión en el cielo, y Satanás finalmente tuvo que aceptar que Job no dejaría de amar a Dios aunque estuviera a punto de perder la vida.
En medio de las acusaciones de sus amigos, Job nos dejó el versículo que hemos leído al comienzo como una declaración de esperanza. Él esperaría solo en Dios, porque solo de Él podría venir su liberación.
Cuántas lecciones aprendemos de Job, pero fíjate que Santiago, el hermano de Jesús, destaca lo más importante: “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” (Santiago 5:11). Lo que destaca es… ¡la paciencia!
Esperar la salida que Dios hará cuando estamos atravesando dificultades demanda paciencia. Él nunca nos hará perder el tiempo o retrasará una respuesta porque quiere mortificarnos. Durante el tiempo de espera siempre hay propósitos que se están cumpliendo en nuestra vida, y si actuamos en nuestras fuerzas, sin ir al ritmo del Señor, podemos retrasar las respuestas que necesitamos.
Debes estar seguro de que desde el mismo momento que entregaste tu problema a Dios, Él comenzó a trabajar. Ahora debes recurrir a la ayuda sobrenatural del Espíritu Santo para que puedas espera con paciencia y descansar en la seguridad de que Él hace más de lo que le pedimos o entendemos por amor a nosotros.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 20 de marzo, 2026
“Sana mi corazón”
“Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.” Jeremías 17:14.
El maltrato que sufrió Jeremías fue terrible. Acusado falsamente, golpeado, echado en una cisterna con el propósito de matarlo, puesto en la cárcel, aborrecido por sus parientes y compatriotas. Sus mayores quejas no fueron por los daños que recibió externamente, sino más bien internamente. El dolor que produce el ser defraudados, traicionados, engañados, acusados y olvidados puede ser más intenso que el dolor físico. Este era el caso de Jeremías; por eso su corazón necesitaba sanidad.
Proverbios 12:18 dice: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada”. De manera intencional, hay personas que hablan con el propósito de causar daño, sienten placer lastimando a otros con palabras destructivas. Abren heridas que apagan el gozo y matan la esperanza.
Hay otras personas que tienen el corazón lleno de amargura, desilusiones, enojos, que piensan que todos los seres humanos son iguales y transfieren su resentimiento a todo el que se le cruza. Romanos 3:13-14 dice: “Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios. Su boca está llena de maldición y de amargura”.
Si hemos sido blanco de este tipo de personas, existe la posibilidad que hayamos dejado entrar algo de veneno en nuestro corazón y lo dañara. Si es así, debemos correr a la presencia del Señor como hizo Jeremías y pedirle que sane nuestro corazón. Sus palabras son medicina.
Dios nos quiere dar un corazón sano para que podamos decir como Jeremías: “porque tú eres mi alabanza”. Que de nuestros labios ya no salga más queja, enojo, dolor, sino alabanzas al Señor por lo que está haciendo dentro de nosotros.
No creas más las mentiras del enemigo. Ya no permitas que tus pensamientos y decisiones estén condicionados por lo que dicen los demás. Tienes una nueva vida en Cristo. Deja que Dios sea tu abogado y tu Juez. Escucha sus palabras: “Porque a mis ojos eres de gran estima, eres honorable y yo te he amado” (Isaías 43:4a). Esta es la verdad.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 19 de marzo, 2026
“Tome aliento tu corazón”
“Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.” Salmo 31:24.
Si lees todo el Salmo 31 verás que David lo escribió en un momento de angustia, tristeza, dolor y agotamiento. No sabemos exactamente qué provocó ese estado de ánimo, pero si has leído sus historias en la Biblia sabrás que este rey pasó por situaciones muy difíciles.
Por años fue perseguido por el rey Saúl, por los filisteos, por los amonitas y moabitas, por los de la tribu de Benjamín, por su amigo íntimo, ¡hasta por sus hijos!, pero cuando se encontraba en cualquiera de esas situaciones, clamaba a Dios y confiaba que Él lo ayudaría en su necesidad.
Hay momentos en que sentimos que no tenemos en quién confiar. Nuestros seres queridos están sobrellevando sus propios problemas, nuestros amigos no nos entienden como quisiéramos, y quienes podrían darnos un buen consejo no están disponibles. ¿Será esta una estrategia del cielo para encontrarnos con el Soberano Señor?
Fíjate lo que hacía este rey de Israel: Se refugiaba en el Señor. Puedes volver a leer nuestro versículo de cabecera y lo vas a encontrar en cada una de sus situaciones límite. Las respuestas venías exclusivamente de Dios. Siempre encontró fortaleza en la debilidad, esperanza en las crisis, perdón en el arrepentimiento, nuevas fuerzas en el agotamiento, y aliento al corazón cuando parecía desmayar.
Puede parecer obvio, pero la manera de mostrar nuestra confianza en Dios cuando estamos abrumados es apartándonos del problema y volviéndonos a Él. Hacerlo podría parecer poco aconsejable, ya que un problema puede ser tan grande que exija que le prestemos nuestra total atención. Sin embargo, confiar en Dios durante una prueba significa llevar nuestra necesidad primero a Él.
En medio de dificultades, algunas veces nos inclinamos a superarlas utilizando nuestras propias fuerzas, pero la realidad es que eso nunca es efectivo, al menos no por mucho tiempo. En cambio, el Señor quiere que nos acerquemos a Él y creamos que es nuestro Ayudador.
Las tormentas de la vida vendrán, pero al confiar en Dios a través de ellas, nuestro corazón volverá a tomar aliento y nos mantendremos firmes sabiendo que, pase lo que pase, estamos cerca de Aquel que nos ayudará a superarlas.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 18 de marzo 2026
“El gozo de servir”
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26
Cuando Jesús habla de servirle, utiliza una palabra (diako) que se usaba para describir a un ayudante, un mesero, o aquel que hacía tareas domésticas. También se usaba para describir a la persona que ayudaba al anfitrión de un banquete.
En el pasaje de Juan, el Señor está invitándonos a ser sus siervos. ¡Qué privilegio es poder hacer cualquier tarea para Jesús! Sin embargo, en los tiempos que corren, pocas aceptan y valoran esta invitación. Hoy se persigue con más empeño ser servido que servir, olvidando el ejemplo que nos dio el Señor que se despojó voluntariamente de su gloria y se hizo siervo, humillándose a sí mismo por amor a nosotros
El Señor ha planeado para cada uno de sus hijos diferentes oportunidades para servir a otros. Y no solo hizo un plan, sino que junto con el plan vienen los recursos. Nadie puede decir que no es apto para servir al Señor, porque en realidad no se trata de lo que nosotros podemos hacer, sino de lo que le dejamos hacer a Él través de nosotros.
Además, Jesús se adelanta a nuestros pensamientos y nos dice: “mi Padre le honrará”. Hay una recompensa para el que sirve a Jesucristo. ¿No vale la pena recibir una recompensa eterna, que una temporal y pasajera? El Señor también nos dijo que hasta por darle un vaso de agua a un pequeño no perderemos recompensa (Mateo 10:42). Por supuesto que un buen siervo fiel no hace la tarea motivado por una recompensa, sino por el gozo de servir al Rey de reyes. ¡No hay mayor recompensa que recibir una sonrisa de aprobación de Cristo por haber hecho algo en su nombre!
Recuerda, servir no se trata ver cuánto tiempo te sobra para hacer algo en tu iglesia o a favor de alguien. Servir es una manera más de manifestar nuestro amor al Señor y nuestro compromiso con la comisión que nos ha dado.
Las tareas son diversas, los ministerios variados, pero lo más importante no es lo que hacemos, sino a Quién servimos. No pierdas más tiempo, sirve al Señor, y que cuando llegue el momento de encontrarte cara a cara con Él, que puedas escuchar: “Bien, buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor”.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 17 de mazo, 2026
“Acercarme a Dios”
“Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras”. Salmo 73:28.
Este salmo fue escrito por Asaf, un levita dedicado a servir a Dios. Después de sentirte perturbado al ver como los malos prosperaban, fue al Señor para tener una respuesta, y en su presencia encontró descanso (v. 17). Al final, hace una declaración de propósito en su vida: El único bien resulta de acercarme a Dios sinceramente.
La palabra “acercar” en hebreo es querabá que significa “abordar”. Esta palabra era muy usada en el ámbito de la navegación. Cuando alguien se acercaba a otro barco con la intención de subir a él, lo abordaba. Es decir, se metía adentro del barco. Entonces, acercarse a Dios es abordarlo, es meterse de lleno, indagar en su corazón, tener una relación íntima y estrecha para conocerlo más.
El salmista había entendido que si seguía navegando por la vida en su propio barco, iba a naufragar en cualquier momento. Necesitaba salirse de su frágil embarcación y abordar el “transatlántico” de Dios. Sólo bajo su capitanía arribaría a un puerto seguro.
Sólo en Dios hay protección y fortaleza constantes en las tormentas de la vida. Cuando todo está oscuro a nuestro alrededor, cuando no vemos la salida, debemos confiar en la protección divina. Aunque las más terribles olas nos golpeen, vamos a resistir y permanecer firmes porque Dios nos guarda.
No debemos tener miedo a las tormentas de la vida, porque si el Señor está al mando, esas serán experiencias que nos ayudarán a crecer, a conocerlo más, y sobre todo serán oportunidades para testificar de su poder y fidelidad. Asaf dijo: “Para contar todas tus obras”.
Quizás hoy estés atravesando momentos difíciles, oscuros, sin respuestas, pero si pones tu confianza en el Señor, Él mandará al “viento y al mar” que se tranquilicen y se hará bonanza en tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
Lunes 16 de marzo, 2026
“Mayor es el que está en nosotros”
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” 1 Juan 4:4
“¡Ay… qué difícil está el mundo! ¡Cuántas tentaciones…!” “¡La carne es débil, siempre me vence…!” “¡Es imposible luchar contra tanta presión…!” Tal vez hayas escuchado alguna de estas frases en la boca de algún cristiano, es más, tal vez las hayas dicho en alguna oportunidad. Pero, ¿es verdad que no podemos contra las presiones y tentaciones que nos ofrece el mundo?
No, bíblicamente no es cierto. A pesar de nuestras debilidades, la Palabra dice que somos poderosos en Cristo para ser vencedores. En la cruz Jesús venció al diablo, y todo aquel que aceptó a Cristo como su Salvador y Señor recibió autoridad para deshacer toda obra de maldad. El secreto no está en nuestras capacidades, valor, esfuerzo o convencimiento personal. El poder radica en Quién está “en” nosotros. ¡Aleluya!
Antes de ascender a los cielos, Jesús les dijo a sus discípulos que les convenía que Él se fuera porque les enviaría una ayuda extraordinaria: el Espíritu Santo. “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7). A partir del descenso del Espíritu Santo en Pentecostés (Hechos 2), el Consolador habita en cada hijo de Dios. Observa esta declaración de Jesús: “El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Juan 14:17). El mismo Dios está morando en nuestro espíritu, por eso es posible la victoria sobre el diablo y el mundo.
Pero el problema se presenta cuando en lugar de resistir al diablo y obedecer a Dios, comenzamos a coquetear con la tentación hasta caer en las trampas que el enemigo nos pone. No debemos olvidar que el diablo persigue nuestra destrucción, pero el Señor solo quiere lo mejor para nuestra vida. Por eso, si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).
La victoria es nuestra si realmente ponemos nuestra fe en el Señor. “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:4-5). No hay ninguna presión que sea más fuerte que el poder de Cristo. No hay ninguna tentación que el mismo Señor no nos ayude a vencer.
Necesitamos comenzar nuestro día conectados con el Espíritu Santo y ser obediente a su guía. Cuando vengan las presiones, no olvides que ¡mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo!
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 15 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Todo coordinado desde el cielo"
"Y mientras él estaba contando al rey cómo había hecho vivir a un muerto, he aquí que la mujer, a cuyo hijo él había hecho vivir, vino para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: Rey señor mío, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual Eliseo hizo vivir." 2 Reyes 8:5
Dios iba a enviar siete años de hambruna al pueblo de Israel con la intención de que se arrepintiera de la idolatría, corrupción y violencia. Antes de esto, el profeta Eliseo le dijo a la mujer sunamita que se fuera con su familia temporalmente a otro lugar para salvar su vida. Ella obedeció y se fue a la tierra de los filisteos. Al finalizar el tiempo estipulado regresó a Sunem y descubrió que habían tomado sus tierras, sus bienes, su casa, y no tenía dónde vivir. ¿Qué haría ahora? Lo había perdido todo.
Pero esta mujer no se iba a quedar llorando y con los brazos cruzados. Fue hasta el rey a pedirle que le devolvieran lo que le pertenecía. Quizás pensó mientras iba de camino: “¿Realmente habrá sido una palabra de Dios que me fuera de mi tierra…? ¡Sí! Conozco a Dios y al profeta. Algo va a hacer el Señor”.
La mujer y su hijo se presentaron ante el rey, y al ingresar escucha: “¡Esta es la mujer! ¡Justamente de ella te estaba hablando; y su hijo resucitado es este!” El rey quedó maravillado. El testimonio de Giezi se estaba corroborando en ese preciso instante. Entonces el rey dio la orden de que le devolvieran todas sus cosas, sus tierras e incluso los frutos que recogieron durante ese tiempo (v. 7). ¡Aleluya! ¡No perdió nada! ¡Qué gozo para esta mujer y su familia!
La providencia de nuestro Dios es maravillosa. Tiene todo coordinado, sus planes son perfectos. Cuando da una palabra, la cumple al pie de la letra. Él inquietó al rey para pedirle a Giezi que le contara sobre los milagros que había hecho Eliseo. Eran muchos, pero el Señor hizo coincidir el relato de la mujer y su hijo resucitado justo cuando ella se presentó en ese lugar. ¡Dios tiene el control de la vida de los justos!
¿Estás preocupado porque hay planes que parecen retrasados o detenidos? ¿Obedeciste una palabra de Dios y sientes que fue un error? ¿Alguien te ha quitado algo que Dios te dio? Toma el ejemplo de la sunamita. Haz tu parte y espera la respuesta en el tiempo del Señor.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 14 de marzo, 2026
“Esfuércense y cobren ánimo”
Israel estaba a las puertas de Canaán, listos para conquistarla. La generación incrédula había quedado sepultada en el desierto y ahora la nueva generación había aprendido a depender de Dios.
El pueblo sabía que iba a enfrentar a enemigos mejor entrenados para la guerra y que conocían bien la geografía del terreno, sin embargo, el Señor les había dado una promesa y ellos creyeron la palabra de Dios.
Pero además de creer, Israel tenía que hacer su parte en la batalla. En Deuteronomio 31:6 encontramos los detalles: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.”
En primer lugar, debían esforzarse. Conquistar Canaán no era irse a una tierra con sol y playas para retirarse, requería “esfuerzo”. Esta palabra en hebreo es kjazác y significa “ser fuerte, apoderarse, arrebatar, echar mano, estar resuelto, vencer”. No había que dar ninguna batalla por ganada hasta acabarla. La celebración vendría después.
En segundo lugar, debían “cobrar ánimo”. En hebreo es amats que significa “estar alerta, de pie; afirmar, consolidar, ser fuerte y valiente”. No era tiempo de paralizarse, sino de estar firmes en las promesas que Dios les había hecho. Avanzar con seguridad.
En tercer lugar, no debían tener “miedo”. En hebreo es yaré que significa “asustarse, amedrentar, atemorizar, espantarse, estar temeroso”. Había que entregarle los miedos a Dios, no dejarse amedrentar y confiar en Aquel que iba delante de ellos en la batalla.
¿Estás enfrentando algunas luchas? ¿Tu fe está siendo atacada? ¿El diablo y sus huestes se han levantado contra ti? Dios te dice: Esfuérzate, cobra ánimo, no tengas miedo, Yo Soy quien pelea tus batallas.
¡Si Dios es por ti, quién contra ti!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 13 de marzo, 2026
“Pero tú sí puedes, con su Espíritu”
“Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos”. Daniel 4:18.
Nabucodonosor estaba desesperado. Había tenido un sueño extraordinario y tenía la certeza de que su significado era especial, por eso llamó a todos sus sabios, astrólogos, magos y adivinos, pero ninguno pudo descifrar su sueño. “¡Increíble! -parece que puedo escucharlo- Tanto sabelotodo y ninguno puede darme la interpretación. ¿Dónde está Daniel? ¡Tráiganme a Danieeel!”
Cuando este hombre de Dios se presentó delante del soberano, recién ahí comenzó a tranquilizarse. Me llama la atención la manera en que Nabucodonosor se dirigió a Daniel: “Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos” (v. 18). Presta atención: “Nadie ha podido interpretar mi sueño, pero tú… ¡tú sí puedes! porque en ti mora el espíritu de los dioses santos”. ¡Qué seguridad la de este rey pagano! Nabucodonosor no sabía mucho de Jehová, pero si sabía que en Daniel había algo diferente. Esa diferencia era la misma presencia del Espíritu de Dios en su vida.
Daniel tenía claro que no era él quien podía darle la respuesta al rey, si no Dios. Ya se lo había dicho en otra ocasión: “Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer” (Daniel 2:27-28). Daniel recibió la interpretación de Dios, y todo se cumplió al pie de la letra.
¿Te has enfrentado a alguna situación que desafía tu fe? ¿Alguien te ha pedido que ores por una necesidad usando la frase: “porque tú estás más cerca de Dios”? ¿Qué observan en ti las personas que están a tu alrededor?
Somos llamados a andar en el Espíritu, a depender de su guía y sabiduría para todas las cosas. Si le das el control de todo tu ser, entonces los verás hacer grandes cosas en ti y a través de ti para la gloria de Dios.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 12 de marzo, 2026
“Hola, soy Eva”
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3:6
Hola, soy Eva. Sí, la esposa de Adán. Mientras mi marido salió a buscar algo para comer, yo sigo añorando esos días en que vivíamos en el Huerto del Edén. ¡Qué tiempos maravillosos! Vivíamos con el máximo gozo que se pueda experimentar. No teníamos miedos, no había intranquilidad ni incertidumbre acerca del futuro. Nuestra relación con Dios era perfecta.
Pero ahora… Ay, no quiero recordarlo. ¡Por qué le hice caso a esa serpiente! Desobedecer a Dios fue lo peor que nos pasó. El mismo diablo me habló a través de ese animal y yo no me di cuenta. Me dijo que Dios nos estaba ocultando la verdad y le creí. De pronto, el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal me pareció más apetitoso que el resto de los frutos. Lo seguí mirando y pasó lo peor: lo codicié. Ese fue mi primer pecado, desobedecí la prohibición de Dios, y Adán hizo lo mismo que yo. A partir de ese momento todo cambió para mal.
Después de lo que hicimos, creo que merecíamos la muerte instantánea. Dios había sido claro: “el día que de él comiereis, moriréis”. Sin embargo, es tan grande su amor que nos permitió vivir; y además nos hizo una promesa: un día nos iba a redimir a través de uno de nuestros descendientes. Pero mientras tanto, íbamos a sufrir las consecuencias de nuestra desobediencia.
Si en el futuro alguien lee esta carta le diría que no desobedezca a Dios, tiene un final trágico. La codicia es mortal, te lleva a desear lo prohibido, lo que no te conviene. Lo que te diga el diablo siempre es mentira. Nunca vas a poder escapar de las consecuencias del pecado. El sentimiento de culpa y la vergüenza de haber defraudado a Dios es terrible.
No permitas que nada te aparte de Él. Si no está Dios en tu vida, en realidad no tienes nada. Yo lo descubrí cuando ya era tarde. Si de alguna manera te sientes débil o estás siendo tentado, acude a Dios, Él es el único que puede ayudarte. Escucha su voz y obedece sus palabras, entonces estarás seguro y el diablo no podrá robarte nada.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 11 de marzo, 2026
“Fuerzas para la pelea”
“Dios es el que me ciñe de poder… Quien adiestra mis manos para la batalla… Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea”. Salmo 18:32, 34, 39.
Si lees las historias de David verás que él no iba a buscar a sus enemigos, sino que ellos se levantaban contra él. Estaba obligado a pelear aunque no quisiera. Era Saúl quien lo perseguía por los celos que sentía. Los filisteos habían acogido a David por un año y medio, pero cuando supieron que era nombrado rey de Israel, salieron a pelear contra él. También lo hacían sus pueblos vecinos, y David sabía que muchas veces debería luchar aunque no tuviera fuerzas.
Creo que podemos identificarnos con él. Atravesamos días en que el mismo diablo y sus demonios se levantan contra nosotros a través de injurias, chismes, intimidación, amenazas, boicot en el trabajo, y un sinnúmero de dificultades que no quisiéramos tener que enfrentar. Sabemos que nosotros no provocamos la guerra espiritual, sin embargo estamos en medio de ella. No tenemos deseos de pelear, pero sabemos que si no nos levantamos el enemigo tomará ventaja.
David tenía claro esto, pero también que ganaría sus batallas si contaba con la intervención de Dios y permitía que Él lo “ciñera de poder”. Esta frase significa “rodeado de un ejército, de fortaleza”. ¿Quién puede resistir a un ejército celestial dispuesto a defender a un hijo de Dios?
Además sabía que era el Señor quien podía “adiestrar sus manos” para la batalla y darle “fuerza para la pelea”. Eso significa que nosotros también contamos con la dirección y sabiduría que nos da el Espíritu Santo para enfrentar al enemigo, y fuerzas físicas renovadas para pelear.
¿Comenzaste la semana enfrentando alguna batalla espiritual? ¿Sientes que no tienes fuerzas? Recuerda que el Todopoderoso está contigo. Toma tus armas espirituales y hazle frente al enemigo. El diablo no tiene nada que hacer frente a un hijo de Dios que hace uso de su autoridad espiritual. ¡No olvides que el diablo ya fue vencido!
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 10 de marzo, 2026
“Vuelve al redil”
“Ando sin rumbo, como oveja perdida; ven en busca de este siervo tuyo que no ha olvidado tus mandamientos”. Salmo 119:176.
Puede ser que no le hayamos prestado la debida atención a las palabras de este versículo. Sí, ya sé, pertenece al capítulo más largo de la Biblia, pero eso no significa que solo persigamos completar su lectura y después no recordemos nada de lo que dice. A ver… volvamos a leerlo. Ah, sí, el salmista se compara con una oveja descarriada.
Dicen lo que saben, que los animales más torpes y fáciles de extraviar son las ovejas. Por algo Dios siempre compara a su pueblo con este animal.
Todos nacimos descarriamos, incluyendo los que nacieron en un hogar cristiano. Alguien dijo: “No por nacer en un garaje soy un carro, tampoco por nacer en un hogar cristiano soy cristiano”. Estábamos fuera del redil a merced del león rugiente, el diablo, pero Dios no quiso dejar las cosas así. Él mismo se preocupó por rescatarnos. El Padre envió a su Hijo Unigénito como el Buen Pastor que “da su vida por las ovejas” (Juan 10:11), y cuando le recibimos como nuestro Salvador y Señor, pasamos a formar parte de su redil y comenzamos a disfrutar de su cuidado.
Sin embargo, a veces alguna oveja ve pastos que parecen más verdes más allá del rebaño y termina descarriada, apartada de la protección del Buen Pastor y sufriendo las consecuencias del desvío: culpa, vergüenza, miedo... entre otras cosas. ¿Qué hacer para remediar esto? ¿Se puede regresar otra vez al seno del Padre después de haberle fallado?
Esta es la respuesta del salmista: “Ven en busca de tu siervo”. Y justamente eso hace el Señor Jesús. Va a buscar a la descarriada, la toma en sus brazos, venda sus heridas y la trae otra vez al lugar de protección y bendición. ¡Siempre hay restauración para aquel que regresa a Cristo!
Déjame preguntarte: ¿Eres una de esas “ovejas” que se ha alejado de Jesús? Hoy el Señor vuelve a decirte: regresa. Él perdona a aquel que se arrepiente sinceramente y confiesa sus pecados. Dice la Palabra de Dios en Miqueas 7:19 que los arroja al fondo del mar y no se acuerda más de ellos.
Sus brazos permanecen abiertos, esperando que vuelvas a Él. Debes hacer una decisión. Regresa a tu Buen Pastor.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 9 de marzo, 2026
“Liberación en el día de la angustia”
“Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”. Salmo 50:15.
Dios sabe que algunas veces tenemos nuestros “días de angustia” y Él no pasa por alto nuestras aflicciones. “Angustia”, en el original hebreo, significa “estar en aprieto, en medio de un problema, confrontado por un rival; aflicción, calamidad, conflicto, tribulación, padeciendo una venganza”. ¿Te sientes identificado con algunos de estos significados?
Cuando estamos en aprietos por circunstancias desfavorables como una enfermedad, un problema laboral o económico, sentimos angustia principalmente porque no sabemos lo que nos espera en los días por venir. Sin embargo, creo que hay una aflicción más difícil de sobrellevar y es la provocada por una persona que nos conoce, tal vez un familiar, un amigo o un hermano.
El dolor en el alma puede llegar a ser más intenso que el dolor en el cuerpo. Cuando alguien que aparentemente era amable, atento, amigable, de pronto actúa como nuestro enemigo, nos produce un tipo de angustia difícil de describir con palabras y si no la tratamos debidamente, puede provocarnos un daño mayor y abrir nuestro corazón al rencor.
En ese momento es cuando Dios nos dice: “Ven a mí, dame tu carga, entrégame tu angustia y deja que yo me haga cargo”. Cuando le damos lugar para actúe como Él cree que es mejor, cuando dejamos de luchar en nuestras fuerzas y damos lugar a la justicia de Dios, entonces podemos experimentar paz.
¿Cuál es el fin de todo este proceso? Dios dice: “Tú me honrarás”. ¡Aleluya! No olvidemos que cuando Dios interviene poderosamente debe llevarse la gloria de lo que suceda. Lo honramos con nuestro testimonio, con nuestro agradecimiento, al proclamar su salvación y liberación de las angustias. No te olvides de honrar a Jesús, porque su nombre nos recuerda que es el Salvador.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 8 de marzo, 2026
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"Zarandeados"
"Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos." Lucas 22:31-32
La palabra zarandeo en griego es siniazo que significa apalear, aventar o cernir. Pedro tenía en su mente la imagen del trigo siendo sacudido en el tamiz para quitar la paja y dejar la semilla limpia. Más de una vez habría leído en Amós 9:9 lo que Dios iba a hacer con el pueblo de Israel para que volvieran a Él: Iba a zarandearlos fuertemente.
Pedro habrá pensado: “¿Zarandeados Señor… en serio?”. Y como no era de los que primero pensaba y después hablaba, le dijo al Señor que estaba dispuesto a seguirlo no sólo a la cárcel, ¡sino también a la muerte! (v. 33). ¡Wow! Qué tremenda confianza… en sí mismo. Pocas horas después, el segundo canto de un simple gallo lo volvió a la realidad.
¿Por qué el Señor permitió que el diablo zarandeara a sus discípulos? Si el Señor los amaba tanto, ¿por qué meterlos en presiones tan grandes? Si hubiéramos estado ahí, quizás le habríamos dicho al Señor: “Mira a estos pobres muchachos… ¡No permitas que un fiel seguidor te niegue! ¿En serio quieres que todos te dejen solo en la cruz…?” Pero Jesús sabía que el zarandeo era necesario para que la fe de ellos creciera. De hecho, le dijo a Pedro que una vez que superara esa prueba ¡él ayudaría a sus hermanos a permanecer fieles al Señor!
Algo pasó en Pedro después de haber negado a Jesús. ¡Su fe en Cristo fue mucho más fuerte! Lleno del Espíritu Santo se atrevió a lo imposible. Fue usado con poder para sanar paralíticos, resucitar muertos, ¡hasta su sombra sanaba enfermos! Incluso dice la historia que murió crucificado cabeza abajo porque no se sentía digno de morir como su Maestro.
No todos los zarandeos son iguales, tampoco son eternos. Él sabe lo que permite en nuestras vidas porque no hace nada sin tener un propósito en mente. Es necesario que el orgullo y la autosuficiencia salgan fuera del tamiz; es paja inservible. Necesitamos depender de Él para todo.
Cuando te parezca que el tamiz se mueve demasiado, recuerda esta promesa: “Yo ruego por ti para que no te falte la fe”.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 7 de marzo, 2026
“En el secreto de Jehová”
“Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó? Jeremías 23:18.
Dios habló, habla y seguirá hablando a su pueblo… que quiera escuchar. Dios habla de muchas maneras, aunque nos encantaría que lo haga con voz audible y a cada momento. Sin embargo, Dios es espíritu y se comunica espiritualmente (Juan 4:24).
Para comunicarse con Dios y poder escucharlo es necesario que tengamos el requisito básico e indispensable para hacerlo: Que nuestro espíritu este vivo. Esto es posible cuando recibimos a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros y da vida a nuestro espíritu. A partir de allí, tenemos una nueva naturaleza, capaz de relacionarnos con Dios, teniendo la seguridad de ser su hijo para poder escucharlo en nuestro espíritu. Sí, amén, nos habla diariamente a nuestro espíritu.
Cada día estamos rodeados de voces que nos dan perspectivas diferentes, puntos de vista opuestos, órdenes que traen consecuencias buenas o malas. Algunas voces suenan muy dulces pero nos llevan a tomar muy malas decisiones. Otras son confusas porque no sabemos distinguirlas. ¿Cómo reconocer la voz de Dios en nuestro espíritu?
Dios habló al profeta Jeremías y le dijo que muchas voces se habían levantado en Israel con la presunción de ser divinas, pero nadie estaba hablando realmente de parte suya. Sin embargo, podrían haber hablado su palabra, si hubieran estado en su “secreto”. Esta palabra en hebreo es sod que significa “compañía estrecha, comunión, consultar, sentarse junto, íntimo”. Dios está hablando de tener intimidad con Él. Apagar todas las demás voces y aprender a escuchar la suya. Para que esto sea posible, necesitamos pasar tiempo a solas con Dios.
Jesús nos dejó una enseñanza práctica para hacerlo: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6). Fíjate que Jesús dice que debemos estar a solas con el Padre. No es lo mismo orar conduciendo el carro donde tienes los ojos puestos en la carretera y el tráfico. No es lo mismo orar mientras estás haciendo compras y tu mente está haciendo cuentas. Necesitas parar, buscar un lugar tranquilo y comunicarte con el Señor.
Dios quiere hablarte y nunca te dirá algo contrario a lo que Él ya estableció en la Biblia, su Palabra viva. El Espíritu Santo que mora en ti te recordará lo que ya dijo Jesús y te ayudará a discernir su voz de otras que quieran competir. Toma tiempo ahora mismo para orar a través del Espíritu Santo. Permítele que te enseñe a hacerlo, a esperar en su presencia, a discernir su voz y a obedecerla. Tu espíritu comenzará a avivarse y la seguridad de hacer la voluntad de Dios será cada vez más firme.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 6 de marzo, 2026
“Dios no contesta todas las peticiones”
“El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos”. Marcos 15:32
Un borracho se paró en medio de la calle y comenzó a gritar: “¡Si Dios existe, que me mate ahora mismo!” ¿Tú crees que Dios contestaría esa petición? ¡Si la contesta, ese borracho se va directo al infierno! Y Dios nunca quiere eso; anhela que toda persona se arrepienta y viva.
“Señor, convierte las piedras en pan para que no tenga que trabajar!”. Tampoco contesta esa petición, porque Dios quiere que cada uno trabaje con sus manos para ganarse el pan con el sudor de su frente.
“Señor, bendice mi concubinato”. ¿En serio? ¿Acaso la Biblia no dice que Dios bendice el matrimonio que se unen bajo un pacto hasta que la muerte los separe?
“Señor, ¡quita a ese hermano del ministerio y dámelo a mí!” Tampoco Dios procede de esa manera y no contradice sus formas estipuladas en su palabra”.
Podemos seguir mencionando “peticiones” que no están de acuerdo a la voluntad de Dios. Habría miles, pero estoy seguro de que ya sabes en tu espíritu que hay oraciones que Dios no contesta, como por ejemplo, la que hicieron los religiosos bajo la cruz. Cristo no iba a descender de la cruz, iba a resucitar al tercer día. No iba a cambiar el plan por un corazón duro que ni se hubiera arrepentido si su petición hubiera sido contestada.
Dios contesta las peticiones que se hacen de acuerdo con su voluntad. Necesitamos conocer su Palabra para alinear nuestras oraciones con su corazón.
Dios contesta las peticiones que se hacen con un corazón humilde. Desafiar a Dios para que haga una cosa y prometerle que haremos otra, no funciona, principalmente porque no nosotros no somos capaces de cumplir con nuestras promesas.
Dios contesta las peticiones que se hacen con fe. Orar por las dudas tampoco funciona. Hay que orar creyendo que lo que pedimos está en su voluntad y que Él puede hacer lo que pedimos.
Si tienes una petición que hacerle a Dios, cerciórate de hacerla de acuerdo a su voluntad. Hazla con humildad y fe, porque el Padre Celestial sigue respondiendo a sus hijos que claman a Él sinceramente.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 5 de marzo, 2026
“El mensaje que trastorna al mundo”
“Y comenzaron a acusarle, diciendo: A este hemos hallado que pervierte a la nación…” Lucas 23:2
A Jesús lo acusaron de “pervertir” la nación. Esta palabra en hebreo es diastréfo, que entre otras cosas significa “trastornar o apartar”. Viene de stréfo que significa “hacer dar la vuelta o revertir; volver, convertirse”.
Jesús no vino para hacer cambios políticos, culturales ni económicos; vino para deshacer las obras del diablo y sacar de la oscuridad a todo aquel que cree en Él. Sí, Jesús vino para “trastornar” al mundo pecador para que se vuelva a Dios. Su mensaje sigue resonando hasta nuestros días: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”.
No se puede recibir el reino, el gobierno de Dios en nuestro corazón sin arrepentimiento de pecados. El mensaje del evangelio “trastorna” a quienes adoran falsos dioses, a quienes se han hecho un ídolo de sí mismos, a quienes solo buscan satisfacer sus malos deseos. Por supuesto que Jesús trastorna al mundo entero. Él nos confronta con nosotros mismos para que tengamos la oportunidad de reconocer que nos hemos apartado de Dios, que lo hemos ofendido con nuestras acciones, pensamientos y palabras, y que no podemos salvarnos a nosotros mismos.
Jesús no “pervierte” nuestro estilo de vida, sino que busca enderezar lo que nosotros hemos torcido. Él busca restaurar lo destruido y dar una nueva vida al que pone su fe en Él. Este es el evangelio. Para esto vino Jesús. Si alguien se atreve a cambiar el mensaje, dice el apóstol Pablo en Gálatas 1:8-9, sea anatema.
A los primeros discípulos, imitadores de Cristo, los acusaron de lo mismo que a Jesús: “Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá” (Hechos 17:6). El evangelio tiene poder para transformar, hacer una metamorfosis en una persona, nunca tuvo el propósito de que nos mimetizáramos, que pasáramos desapercibidos en un mundo sufriente.
Tú y yo tenemos a Jesús, somos sus discípulos, y se nos ha encomendado dar a conocer este mensaje: Todo aquel que se arrepiente de sus pecados, cree que Jesús lo perdona gracias a su sacrificio en la cruz, y quiere vivir como Él, tiene vida eterna. No hay otro mensaje, aunque pueda “trastornar” a muchos.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 4 de marzo, 2026
“¿Arrojarás la piedra?”
“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: ‘Déjame sacar la paja de tu ojo’, cuando tienes una viga en el tuyo?” Mateo 7:3-4.
La Hermana Cleta miraba por la ventana de su casa al patio de su vecina cuando vio que colgaba sábanas recién lavadas para que se secaran al sol. Ella no podía creer lo sucias que se veían aunque las acababa de lavar. “¡Increíble! ¡Qué mujer sucia! ¡No sabe lavar la ropa! ¡Así debe estar toda su casa…!” Y mientras seguía hablando mal de su vecina se acercó un poco más a su ventana y se dio cuenta que los que estaban realmente sucios eran sus vidrios.
¿Te sientes identificado de alguna manera con la “Hermana Cleta”? Creo que todos, en mayor o en menor medida, miramos primero lo que está mal en otros, pero nos resulta difícil reconocer nuestras propias faltas. Parece que siempre tenemos un justificativo para nuestros errores.
En este pasaje el Señor deja claro que no podemos asumir el papel de jueces mientras pasamos por alto nuestros propios pecados. Y lo ilustró de manera simple: el que tiene una viga en su propio ojo no puede ocuparse de una pajita en el ojo ajeno. Literalmente puede haber una basurita en el ojo de alguien, pero obviamente no habrá una viga, sin embargo, el Señor usó estas imágenes para que no quedaran dudas acerca del mensaje que quería transmitir.
Un ejemplo de esto lo encontramos en la historia de los religiosos que llevaron ante Jesús a la mujer sorprendida en adulterio. Por supuesto ella había pecado, pero ellos actuaron como si sus vidas fueran intachables. Por eso la respuesta del Señor fue: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”.
¿Prohíbe entonces Jesús que saquemos la “paja” del ojo de nuestro hermano? No. En el versículo 5 leemos: “…saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Lo que Jesús nos pide es que primero tengamos la actitud correcta ante nuestras propias faltas.
Que podamos actuar como el publicano que ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo, sino que se daba golpes en el pecho y decía: ¡Dios, ten compasión de mí, y perdóname por todo lo malo que he hecho! (Lucas 18:13).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 3 de marzo, 2026
“Guarda su Palabra”
“Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida”. Job 23:12.
¿Has contado alguna vez cuántas veces aparece la frase “guardar su Palabra” en la Biblia? Yo había empezado a contarlas, pero cuando estaba cerca de cincuenta, perdí la cuenta. Para todos los hombres y mujeres de la Biblia, lo más importante para que les fuera bien en todos sus caminos era guardar Su Palabra.
En hebreo, guardar es el vocablo tsafán que significa “proteger, preservar, cuidar”. Da la idea de atesorar lo que dice la Biblia en el corazón, proteger la Palabra para que no se corrompa, preservarla intacta, resguardarla para que nadie la robe. Frente a tantas tergiversaciones, y cuando muchos buscan acomodar la Palabra a sus gustos y preferencias, cada verdadero hijo de Dios debe defenderla y vivirla. “No añadan ni quiten una sola palabra de lo que yo les mando, sino cumplan los mandamientos del Señor su Dios, que yo les ordeno observar”. (Deuteronomio 4:2).
Es interesante la comparación que hace Job cuando alude a cuidar las Palabras de la boca de Dios: “Más que mi comida”. Cuando alguien es menesteroso, su meta diaria es obtener comida para sobrevivir, pero Job dice que prefería la Palabra de Dios antes que la comida, que se preocupó de cuidar la Palabra más que a sus graneros. Podía privarse varios días de su sustento material, pero no podía vivir sin el alimento espiritual diario. Job tenía hambre de las palabras que salen de la boca de Dios.
Cuando Jesús fue tentado por el diablo para que convirtiera piedras en pan, la respuesta del Señor fue: “Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4). Si algo no te tiene que faltar diariamente es Su Palabra, es vital.
¿Quieres que los caminos de tu juventud sean siempre limpios y claros? Guarda su Palabra (Salmo 119:9).
¿Quieres prosperar en todo lo que emprendas? Guarda su Palabra (Deuteronomio 29:9).
¿Quieres ser preservado y no descarriarte? Guarda su Palabra (Salmo 119:67).
¿Quieres ser una persona bienaventurada, muy feliz? Guarda su Palabra (Lucas 11:28).
¿Quieres vivir por la eternidad libre de condenación? Guarda su Palabra (Juan 8:51).
¿Amas a Jesús? Guarda su Palabra (Juan 14:23-24).
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 2 de marzo, 2026
“No te vencerán”
“Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” Jeremías 1:19
Creo que a nadie le gusta enfrentar conflictos y tampoco a personas difíciles, pero vivimos en un mundo hostil, en donde las relaciones son cada vez más difíciles y desafiantes como consecuencia del pecado. La verdad es que si somos verdaderos discípulos de Jesús, muchas veces sufriremos el rechazo por vivir nuestra fe.
Le pasó a Jeremías. Dios le llamó a proclamar lo que le iba a suceder a Su pueblo por haberlo ignorado, y pronto comenzaron las dificultades para el profeta por obedecer a Dios. Pero el Señor le dio una palabra que sostuvo a Jeremías todos los días de su vida, y fue: “No te vencerán”. ¡Qué seguridad nos da saber que el Señor peleará nuestras batallas siempre!
¡Nadie te vencerá si haces la voluntad de Dios! El respaldo de Dios sobre sus hijos es fuerte. Puede que en ciertas ocasiones sientas los golpes y te tambalees, incluso te caigas más de una vez, pero vuelves a levantarte en el nombre de Jesús. “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmo 37:24).
“Yo estoy contigo”. ¡Aleluya! Su presencia nos acompañará siempre. No hay maneras de que Dios nos deje solos. Siempre nos fortalecerá con el descanso y el gozo de su presencia. “No temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. (Josué 1:9b).
“Estoy para librarte”. La palabra hebrea usada aquí es natsál que significa “arrebatar de una situación mala, defender, libertar, librar del opresor, redimir, salvar”. Esto es lo que Dios te ha prometido. ¡Siempre llega a tiempo!
¿Estás pasando por una situación difícil? Aprópiate de estas promesas. Dios está contigo siempre, nadie te podrá vencer si estás confiando en Él, y serás librado de cualquier situación, por muy difícil que sea.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 1 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"La palabra renovadora de Dios"
"Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzatey aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido." Daniel 10:18-19
Después de haber leído y escudriñado los escritos del profeta Jeremías, Daniel sabía que estaba cerca el tiempo de la restauración de Israel. Después de setenta años, el pueblo de Dios volvería a su tierra y se levantaría otra vez como nación. Pero, ¿estaban preparados para enfrentar esta nueva etapa?
El profeta Daniel había buscado a Dios por espacio de tres semanas para tener respuestas y estaba exhausto, a tal punto que no podía ponerse en pie. Ya no era el adolescente que había sido traído de Jerusalén a Babilonia.
¡Pero Dios siempre interviene a tiempo y envió un ángel para darle nuevas fuerzas! Con cada palabra que escuchaba, Daniel sentía que estaba siendo renovado. Veamos con atención cuáles fueron esas palabras:
“Muy amado”: Todo hijo de Dios debe saber que es muy amado por el Padre Celestial. La Biblia dice que Él no hace diferencias, el amor que te tiene a ti es el mismo que le tuvo a Daniel. Cuando recordamos cuánto nos ama y experimentamos ese amor aun en los pequeños detalles de nuestro día a día, aumenta nuestra motivación para seguir adelante.
“No temas, la paz sea contigo”: Cuando la paz del Señor llena nuestra mente y corazón los temores se van. ¡Su paz nos da seguridad, firmeza y confianza!
“Esfuérzate y aliéntate”: Hay una parte que debemos hacer nosotros. Dios renueva nuestras fuerzas, pero nosotros debemos decidir seguir adelante. Si nos dice que debemos levantarnos, eso es lo que tenemos que hacer. Si nos dice “esfuérzate”, significa que debemos emplear esas fuerzas en lo que nos pida. Si nos dice “aliéntate”, debemos creer que el Espíritu Santo nos dará el apoyo necesario para avanzar.
“Mientras él hablaba recobré las fuerzas”. No necesitas que venga literalmente un ángel del cielo a fortalecerte porque Dios ya te ha dado las palabras que renovarán tu vida como la de Daniel. Sólo cree en lo que te ha dicho en su Palabra.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 28 de febrero, 2026
“Verdaderos influencers”
“El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado.” Proverbios 13:20.
Si hay una palabra que hoy leemos o escuchamos en cualquier lado es la palabra “influencers”, y se refiere a ese grupo de personas que esperan alterar la forma de pensar o de actuar de sus seguidores a través de sus opiniones o estilo de vida. Lamentablemente, mucho de lo que se ve o escucha no se corresponde con la que la Biblia llama sabio.
La Palabra de Dios nos exhorta a escuchar a personas sabias y maduras espirituales para que nosotros también actuemos con sabiduría de lo alto. Este fue uno de los consejos que Pablo le dio a Timoteo: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).
Esto debería llevarnos a evaluar con mucho cuidado hacia dónde nos están conduciendo ciertas influencia y qué tipo de influencia ejercemos en otros.
Empieza por evaluar qué tipo de influencia has recibido. ¿Tienes opiniones que se contradicen con lo que estás aprendiendo de la Palabra? Puede que hayas sido influenciado por algún ser querido que tienes en alta estima, pero que te ha transmitido principios que te alejan de la verdad. No puedes culpar a tus antepasados por esto o usarlo como un medio de justificación para seguir actuando incorrectamente. Una vez que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Señor, Él hace todo nuevo y espera que corregimos nuestro rumbo en la medida que conocemos su Palabra y a través de la ayuda del Espíritu Santo.
Evalúa también lo que tú mismo seleccionas, aquello por lo que te gusta ser influenciado. Nuestra tendencia es escuchar a aquellos que nos dicen lo que queremos oír, o elegir lo que nos provoca una gratificación casi instantánea aunque las consecuencias a corto o mediano plazo nos sean buenas. Por eso necesitamos ajustar nuestros deseos a lo que nos edifica, santifica, y nos ayuda a crecer espiritualmente.
Y por último, debes evaluar qué tipo de influencia eres. ¿Sobre quién estás influyendo? Tal vez sean tus hijos, tu cónyuge, tus familiares, tus amigos, compañeros de trabajo, hermanos de la iglesia. ¿Qué valores y herencia espiritual les estás dejando?
Sé intencionalmente influyente. Jesús dijo que somos su luz y no podemos dejar nuestra lámpara debajo de la mesa. Alimenta espiritualmente a otros. Anima al que está caído. Suple una necesidad. Acompaña al solitario. Comparte tus vivencias con Jesús a los que te rodean. Sé un verdadero “influencer”.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 27 de febrero, 2026
“Jehová se arrepintió”
“¿No temió a Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra nuestras almas?” Jeremías 26:18b
Eran tiempos difíciles en Judá. El pecado abundaba y lo que era peor, nadie quería arrepentirse. Entonces Dios le dice a Jeremías: “Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé hablarles; no retengas palabra. Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino, y me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.” (vs. 2-3).
La palabra hebrea usada aquí para “arrepentirse” nada tiene que ver con arrepentirse por haber hecho algo malo. Aquí se usa la palabra nakjám que significa “suspirar, respirar fuertemente, lamentar, compadecer, aplacarse, misericordia”. En otras palabras, Dios tuvo misericordia cuando vio el arrepentimiento del pueblo y por compasión no ejecutó su juicio.
Cuando alguien reconoce su pecado y se vuelve a Dios, alcanza perdón y restauración. Dios se “arrepiente”, extiende su misericordia para que las consecuencias de la condenación eterna no lo alcancen.
El corazón misericordioso de Dios no cambia. Él sigue llamando a la puerta de nuestros corazones para que abandonemos todo lo que nos aleja de Él, lo que daña nuestra alma, espíritu y cuerpo, y seamos restaurados. Dios ha trazado el único camino a través de su Hijo Jesucristo. Todo aquel que confiesa sus pecados, pide perdón por ellos con el deseo de no volver atrás, es perdonado instantáneamente.
Hoy es día de evaluación. ¿Todavía tenemos deseos destructivos? ¿Hay pecados guardados en nuestro corazón que no queremos confesar? ¿Encontramos placer en desobedecer lo que Dios ha prohibido? Necesitamos volvernos a Dios, recibir su perdón, y crecer en santidad, glorificándole con nuestros pensamientos, palabras y conducta.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 26 de febrero, 2026
“¿Qué visión tienes de Jesús?”
“Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” Apocalipsis 19:16.
Hay muchas personas que solo mantienen en sus mentes la imagen del Jesús bebé. Lo ven con ternura y simpatía, pero les parece una criatura frágil y necesitada de cuidados. En el caso de los hispanos con tradición religiosa, la mayoría tienen la imagen del Jesús sufriente, clavado en la cruz con una corona de espinas, en eterna agonía. Les resulta difícil acerarse a Él porque creen que necesita más ayuda que ellos mismos. Como se escuchó decir a alguien en un cine mientras veía la película La Pasión: “¡Ay, pobre Jesús!”
Sin embargo, hay muchos que pueden vislumbrarlo en todo su poder y gloria. Pueden creer que el Jesús glorioso está sentado en su trono, preparándose para venir a juzgar al mundo y a reinar por la eternidad. Han leído toda la Palabra de Dios y saben, por el relato de Juan en Apocalipsis 1:13-16, cómo se ve nuestro Señor: “Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.
Sí, adoramos a Jesús porque sabemos a qué vino al mundo: a salvarnos y a perdonar nuestros pecados (Mateo 1:21). Se hizo hombre con el propósito de identificarse con nosotros, tomar nuestros pecados, crucificarlos en la cruz y regalarnos la vida eterna.
¡El Jesús glorioso es el Rey de reyes y Señor de señores, digno de toda alabanza y adoración! En el cielo hay fiesta permanente, ¡cómo no va a haberla también aquí en la tierra!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 25 de febrero, 2026
“Corazón cercado”
“Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios”. Josué 23:11.
La emoción de las primeras conquistas había pasado. Israel ya no comía el maná del cielo sino que disfrutaba de las delicias de la tierra de Canaán. Habían visto la mano poderosa de Dios en todas las batallas, se maravillaron de los acontecimientos sobrenaturales que les acompañaron como el granizo contra los ejércitos enemigos, el río Jordán seco, el sol y la luna manteniéndose en la misma posición hasta acabar una pelea, y tantas promesas cumplidas.
Pero Josué ya era anciano, y conocía muy bien al pueblo. Sabía que debía exhortarlos a cuidar sus corazones para no dejar de hacer la voluntad de Dios. Por eso, antes de morir, les dice que “guardaran” sus almas para amar a Dios fielmente. Esta palabra en hebreo es shamár que significa “cercar alrededor, proteger, cuidar, ser centinela, custodiar, vigilar”. Cuando un campesino quería “guardar” un pedazo de tierra para que el ganado no lo tocara y no se echara a perder lo sembrado, lo cercaba muy bien.
La misma exhortación aplica para nuestras vidas hoy. Sabemos que el diablo no descansa, su propósito es apartarnos del Señor y destruir nuestras vidas. Él tiene muchos recursos y envía sus dardos de fuego a nuestro corazón constantemente a través de mensajes de texto, películas, sitios de internet, redes sociales, y hasta en encuentros personales. Por eso necesitamos pedirle al Espíritu Santo que nos alerte y nos ayude a mantenernos firme en la fe, pero también debemos ser intencionales y proactivos para guardar nuestro corazón. Debemos hacerlo “diligentemente”. Vamos a tener que decir que “¡no!” a muchas cosas que nos ofrecen diariamente, incluso a favores que nos desvían del Camino o quieren afectar nuestra integridad.
Evaluemos los “enamoramientos” del corazón a cosas superficiales o lo que es peor, a lo que nos destruye. Si tomamos la decisión de amar a Dios por sobre todas las cosas, seguiremos por el camino correcto y nuestro corazón cada día estará más seguro y confiado.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 24 de febrero, 2026
“Libres del lazo del cazador”
“Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo, y escapamos nosotros.” Salmo 124:7
Tenía un primo al que le gustaba cazar pájaros jilgueros. Colocaba en el patio de su casa a uno de ellos en una jaula y al otro lado una jaula con comida llamada “trampera". Cuando algún jilguero entraba en ella, la jaula se cerraba rápidamente. ¿Cómo era atraído a esa trampa? Por el canto del ave encerrada. Un apuesto jilguero atrapado por el canto seductor de una jilguerita. Mmm… me suena haber escuchado esta historia entre los humanos.
David compara al alma con un ave (ya lo había hecho en el Salmo 11:1). Él sabía lo que era ser atraído hacia una trampa del enemigo, caer en ella y quedar atrapado por mucho tiempo. Así sucede con el pecado. Cuando el alma es seducida por una tentación y cedemos, caemos en la trampa y sufrimos las trágicas consecuencias.
Dios no quiere que nuestras almas vivan atrapadas por los engaños del diablo, por eso ha provisto una salida y es a través del sacrificio de Jesucristo. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). ¡Jesús ha roto el lazo que nos tenía esclavizados!
Ahora, por su sacrificio, podemos escapar del pecado y de la culpa. La palabra “escapar” en hebreo es malat y sigifica “librar o rescatar; fugar, huir, libertar, salvar”. Malat también significa “sacar jóvenes”, es decir, liberar a los jóvenes que están atrapados. ¡Jesús les da vida! Él es el único que puede dar libertad. “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8). ¡Aleluya!
Si te sientes atrapado por una tentación o por la culpa debido a malas decisiones que en algún momento hiciste, debes ir a los brazos de Jesús para alcanzar plena libertad. Su poder rompe las ataduras del diablo. Su amor es restaurador. Su guía es segura. ¡Jesús rompe el lazo del cazador!
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 23 de febrero, 2026
“Defensa del evangelio”
“Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio”. Filipenses 1:15-17.
¿Puedes creer que haya personas que prediquen el evangelio para contender con otros, para provocar envidia y celos, para alcanzar popularidad y obtener dinero y poder? Sí, creo que lo sabes. Ya nada de esto nos sorprende. Hay muchos que se llaman cristianos pero bajo las demandas de Dios no lo son. Y tristemente, muchas personas han confundido el Mensaje con los mensajeros.
A través de estos versículos el apóstol nos señala las verdaderas y falsas motivaciones a la hora de predicar el evangelio. Pablo siempre expuso a los falsos maestros y profetas que destruyen la Iglesia de Cristo. En muchas oportunidades hizo referencia a aquellos que predican “otro evangelio”, más atractivo y flexible para el que quiere seguir enredado en el pecado, y más conveniente para el que solo busca prosperidad. Pero él sabía muy bien para qué había venido Cristo al mundo y cuáles son las verdaderas Buenas Noticias.
Quizás podamos llegar a pensar: “Que se encargue Dios de los que tienen malas motivaciones o pervierten el evangelio”, pero Pablo nunca lo vio de esta manera. Él dijo que siempre sería un defensor del evangelio. La palabra “defensa” en griego es apología que significa “dar cuentas en una declaración legal, alegar, decir o hablar en defensa”. Los verdaderos cristianos somos llamados a declarar la verdad, a hablar en favor de lo que dijo Dios y a dar el mensaje correcto.
Si conocemos bien el Mensaje, entonces también debes transmitirlo con la motivación correcta y recordando cuál es el destino de los que rechazan el evangelio. ¡Cuántas personas queridas caminan hacia la condenación eterna! No podemos quedarnos callados. Debemos compartir la verdad del evangelio en amor.
¿Qué sientes cuando escuchas a personas difamar el evangelio? ¿Te indignas cuando otros hacen tropezar a quienes desean creer? ¿Te quedas callado cuando tergiversan la Verdad? Por supuesto, no estamos para contender sino para decir la verdad en amor. Callarnos no hará diferencia, pero nuestras palabras, guiadas por el Espíritu Santo, pueden dar vida eterna a los que aceptan a Cristo como su Salvador.
Tú también debes ser un defensor del Evangelio.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 22 de febrero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
¡Tenemos un problema!
"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas." Proverbios 3:5-6
“¡Houston, tenemos un problema…!” ¡Quién no ha repetido alguna vez esta famosa frase del astronauta Jack Swigert durante el viaje accidentado del Apolo 13! Este pedido de ayuda se inmortalizó después de que el astronauta observara una gran cantidad de luces de emergencia encendidas indicando la pérdida de dos de las tres fuentes generadoras de energía. Esto les obligó a tomar varias medidas antes de poder regresar a la Tierra sanos y salvos.
A todos nos pueden sorprender situaciones potencialmente peligrosas en nuestra vida que requieren atención inmediata. Cuando se “encienden esas luces” en nuestro carácter, matrimonio, relaciones con nuestra familia, con amigos, con hermanos en la fe… ¿Qué hacemos?
En primer lugar, actuar antes de que sea demasiado tarde. No hagas como un amigo que cuando se encendió la luz roja que señalaba problemas con el aceite de su auto, le puso una pegatina sobre la luz para que no le molestara… Como te imaginarás, se fundió el motor. Nunca deberíamos ver las advertencias como señales molestas que perturban nuestra comodidad. Si nuestra vida está perdiendo el rumbo, debemos actuar o esperar lo peor.
En segundo lugar, debemos buscar ayuda en el lugar correcto. Los astronautas no llamaron a Home Depot ni al desarmadero de Don Carlos para pedir ayuda. Ellos recurrieron a la torre de control de Houston, los únicos que podían ayudarles en esa situación. Lo mismo sucede con nosotros. Si ante las fuertes señales de peligro solo acudimos a las personas que nos dirán lo que queremos escuchar, estaremos perdidos. Dios es la “Torre de Control” a donde debemos acudir.
En tercer lugar, debemos obedecer la dirección que recibimos de Dios con precisión absoluta. No alcanza con desviar la dirección 1 grado cuando se nos ha dicho 5 grados. No podemos cambiar los manuales de aeronavegación. Dios dispondrá de los recursos que crea necesarios para ayudarnos a enderezar el rumbo y nosotros debemos obedecerlo.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 21 de febrero, 2026
“Serás salvo, tú y tu casa”
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:31.
Pablo y Silas habían ido a Filipos siguiendo la dirección del Espíritu Santo; sin embargo, terminaron en la cárcel de la ciudad. Si yo fuera Silas le hubiera preguntado a Pablo: ¿Estabas seguro de que debíamos venir a esta ciudad? ¿Fue Dios quién te dirigió? ¿No habrá sido el diablo? Bueno, la verdad es que tanto Pablo como Silas sabían que eso era propósito de Dios. En vez de quejarse, comenzaron a cantar y alabar a Dios hasta que un terremoto milagroso los liberó, y para abreviar la historia, el carcelero le preguntó a estos siervos de Dios qué debía hacer para ser salvo. La respuesta fue: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.
Observa los planes y propósitos de Dios. Pablo y Silas terminaron presos en Filipos porque había un carcelero que necesitaba salvación. No solo él, sino toda su familia; y por este hecho comenzó la iglesia de los filipenses. El carcelero escuchó la Palabra de Dios y creyó. Ese mismo día, toda su familia se bautizó como señal de haber aceptado el mensaje del evangelio.
¿Qué hay de ti? ¿Te ha hablado Dios con esta misma promesa? Si prestamos atención a lo que nos dice la Escritura, sabremos que para que una promesa se cumpla, muchas veces nosotros debemos hacer una parte. En este caso, sembrar la Palabra de Dios. Fíjate que Dios no produce plantas con solo declarar una verdad. ¡Hay que sembrar!
Si creemos que nuestra casa será salva, entonces nosotros somos los responsables de hablar de Jesús a nuestra familia. Por eso, déjame darte tres recomendaciones:
Debes hacerlo con regularidad, continuidad. No alcanza con hablar a la familia una vez y “que sea lo que Dios quiera”. Debes persistir en sembrar y regar la semilla. Mira lo que Dios les dice a los padres: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:6-9).
Habla la verdad con amor. “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:15). Decir versículos bíblicos con ira, amargura o miedo, no permite que la semilla penetre en el corazón de nadie. Nuestras palabras deben ser acompañadas con amor y paciencia.
Cree tú mismo lo que dice Dios. No solo debes dar testimonio con tus palabras, debes demostrar lo que crees con tu conducta. Nuestra familia nos conoce muy bien, saben si vivimos lo que creemos.
No te canses de sembrar la verdad con amor. Dios dará el crecimiento. Haz tu parte y cree que tu familia será salva.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 20 de febrero, 2026
“Recupera lo robado”
“Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.” 1 Samuel 30:6.
¿Te han robado alguna vez? A mí me asaltaron a mano armada tres veces. Da escalofríos solo recordar un revólver calibre 32 apuntándome en la cabeza. Sin embargo, Dios siempre resguardó mi vida; incluso, en una de esas oportunidades, pude hablarle de Cristo al ladrón.
La situación de David fue mucho peor. Había sido llamado para ir a una guerra en donde no debía estar, y al regresar, la ciudad donde vivía y su ejército, había sido saqueado. Se llevaron todo: mujeres, niños, bienes materiales, hasta los alimentos. Imagínate el cuadro. Los “valientes de David” estaban tan dolidos que pensaron en apedrearlo. ¡Wow, qué seguidores más inestables! Pero la situación era desesperante. ¿Qué iba a hacer ahora David?
“Pero David se fortaleció en Dios”. Fortalecerse en hebreo es kjazác que significa “agarrarse fuerte, ser valiente, conquistar, ampararse, reanimarse, reparar, sostenerse”. Antes de hacer algo, David se agarró de Dios. Obtuvo fuerzas, sabiduría, valentía y determinación para recuperar todo lo que el enemigo les había robado. Al final de la historia, leemos que obtuvo un botín mayor que el que se habían llevado. ¡Qué tremenda es la ayuda divina!
Aprendemos mucho de esta historia. Como David, podemos angustiarnos mucho por lo que el diablo, el enemigo de Dios, nos ha robado, o decidimos levantarnos y fortalecernos en Dios.
El Señor ya nos advirtió que el “el ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir...” (Juan 10:10a). El trata de hurtarnos la fe, la paz, el gozo, la esperanza, pero también nuestra familia, hijos, cónyuges, relaciones, ministerios, bienes materiales. Sin embargo, Jesús vino para darnos vida abundante.
Por eso, ya no más lamentos y angustias que te paralizan. Hoy es día de levantarte y fortalecerte en Dios. El Señor quiere que clames a Él y des pasos de fe para recuperar lo que el enemigo te robó. ¡Tu Poderoso Gigante pelea tus batallas! ¡Él ya venció al enemigo!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 19 de febrero, 2026
“Te alabo 7 veces al día”
“Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios”. Salmo 119:164.
Si tomamos el promedio de horas que aprovecha una persona por día, quitando las horas de descanso, para identificarnos con el salmista deberíamos estar cantando alguna alabanza cada 2 horas. ¿Hacemos esto? Mmm… no lo creo, por lo menos audiblemente. Quizás cantemos “en nuestra mente”…
La palabra “alabar” usada en este pasaje es jalál que significa “dar un sonido claro, brillar, celebrar, aclamar, cantar, glorificar, júbilo”. Bueno, definitivamente no es cantar bajito o con el pensamiento, es exaltar a Dios con júbilo.
Si lees el contexto, podrás descubrir por qué el salmista le cantaba a Dios de esta manera, ¡y siete veces al día! Veamos algunas de las cosas que motivaban su alabanza.
V. 162: Se gozaba en la Palabra de Dios al descubrir verdades espirituales para su vida. ¡Me encantaría ver algún video en el cielo de los tiempos devocionales que tenía este salmista! Realmente disfrutaba estar en la presencia de Dios.
V. 165: Por la paz que Dios le da a los que le obedecen, porque pueden caminar confiados sin tropezar. ¡Cómo no alabar a Dios si nuestro corazón puede sentirse seguro y confiado en su Palabra!
V. 166: Por la salvación. Teníamos un destino de perdición, pero Jesús lo cambió desde que le recibimos como Salvador y Señor. ¡Alabado sea Él por su obra perfecta en la cruz!
V. 167: Cantaba porque amaba sus mandamientos y se complacía en obedecerlos. ¡Qué bendición es cumplir los mandatos del Señor! Nos libra de tantos dolores de cabeza…
V. 168: Alababa a Dios porque sabía que si todas sus decisiones estaban de acuerdo con su Palabra, podría esperar un final feliz. Cada día el salmista se proponía vivir con el gozo de Dios, y antes de tomar una decisión, oraba, meditaba y se cercioraba de hacer su voluntad.
Comienza tu día alabando. Ojalá que tengas siete o más oportunidades de hacerlo. Suceden cosas maravillosas en nuestra vida cuando alabamos al Señor.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 18 de febrero, 2026
“Tú eres valioso para Dios”
“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. 1 Pedro 1:18-19
Tú eres muy valioso. Fuiste comprado con la “sangre preciosa de Cristo”. ¿Sabes el alto costo de esa sangre?
El mundo no entiende, no conoce, no sabe de “negocios eternos”. Pueden ponerle precio a un automóvil, una casa, una joya, pero no pueden valorar el alma de una persona. Solo Dios lo sabe y puede hacerlo. Él consideró que tu vida era tan valiosa que no tuvo reparos en enviar a su Hijo Unigénito a pagar el costo en la cruz (Juan 3:16).
Jesús no vino al mundo para salvar un territorio, al arrecife de coral, a una empresa multinacional o a los osos polares. Todo eso tiene su valor, pero no se comparan con una vida humana. Es increíble que celebrities e influencers hagan campañas para salvar a los pulpos mientras día a día mueren miles de niños por abortos despiadados. Este mundo no sabe apreciar el valor de la vida. Hay muchos que hablan y filosofan sobre ella, pero no la conocen. Nunca han tenido un encuentro real con la Vida (Juan 14:6) como para entender que los humanos sin Cristo estamos perdidos.
Tú eres diferente. Desde que recibiste a Jesucristo como tu Salvador y Señor, eres un hijo de Dios (Juan 1:12). Millones de ángeles en el cielo hicieron fiesta ese día. Tú has sido y eres el motivo de las fiestas eternas en los cielos (Lucas 15:7). Tienes un propósito que cumplir en esta vida. Dios te ha diseñado en la eternidad y sus planes se desarrollarán en ti porque has puesto tu fe en Él. Recibes ayuda extraordinaria. El mismo Espíritu Santo que habita en ti es tu Consejero, Ayudador, Amigo fiel. Además te capacita con poder para ser vencedor en cada uno de tus días.
Tú tienes que valorar lo que Cristo ha hecho, hace y hará en ti. No puedes permitir que nadie te quite el valor que Dios te ha dado. Pablo le dice a su discípulo: “Nadie te menosprecie” (Tito 2:15). Puede que muchos se burlen de ti por ser cristiano, pero deberás dejar pasar esas ofensas para que ninguna se instale en tu corazón. No le creas a las mentiras del enemigo. Escucha lo que Dios dice de ti en Isaías 43:4: “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” Levanta tus ojos al cielo, que de allí viene tu identidad. ¡Eres hijo amado del Padre Eterno!
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 17 de febrero, 2026
“El día de mi retoño”
“…Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación.” Job 14:14
Hay una realidad espiritual que acontece alrededor nuestro que no podemos verla a menos que Dios quiera revelarla. Pasamos pruebas severas, enfrentamos tentaciones, vienen desafíos inesperados que no habíamos planeado, y llegan a nuestra vida con el propósito de que crezcamos en la fe. Le pasó a Job, pero nunca imaginó que las pruebas iban a ser tan duras.
Job buscó y buscó en su corazón si había alguna situación que él hubiera generado para merecerlo, si algún pecado no hubiera confesado, si hubiera faltado a algunos de los mandamientos de Dios, pero nada podía quebrar el fundamento de su integridad. Vinieron tres amigos para consolarlo, y terminaron siendo jueces condenatorios dando solo argumentos humanos para tratar de dar una explicación a algo que desconocían. Al fin, Job sabe que de esas pruebas tan duras solo podía librarlo el Señor.
La confianza de este hombre en Dios fue total, a tal punto que proclama que iba a esperar si fuera necesario hasta el último día de su vida con tal de ver la liberación divina. La palabra “liberación” en hebreo es kjalifá que tiene el significado de “alternación, mudar, cambiar el turno, pasar, saltar, renovar, retoñar”. Me encanta la palabra “retoñar”. En la región de New England donde vivimos, los inviernos arrasan con toda la vegetación. Si tú vieras por primera vez las tormentas de nieve y sintieras los 20 grados bajo cero, pensarías que nada verde volvería a crecer. Sin embargo, en cada primavera las plantas vuelven a “retoñar”, los árboles florecen y reverdecen. Como dice Eclesiastés, “todo tiene su tiempo”.
Job tenía su fe puesta en el Señor de manera tal que aunque estuviera pasando los peores inviernos, sabía que un día todo volvería a retoñar. De hecho, su confianza era tan firme que se atrevió a decir: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15). Wow, Job, ¡qué confianza!
No estoy seguro de que tú estés pasando las mismas pruebas que Job, pero quizás te sientas muy familiarizado con él. No te identifiques solo con sus pruebas como para consolarte de manera temporal. Aprópiate de su fe y esperanza. Job esperó pacientemente hasta el día en que llegó su liberación, el día de su retoño. Dios fue quien lo vindicó, levantó su cabeza, y además le prosperó mucho más de lo que tenía antes de las pruebas.
¿Sabes que tu día de liberación llegará? ¿Tienes tu confianza puesta en Cristo hasta las últimas consecuencias? ¿Le has entregado todas tus cargas a Él, tus temores, fracasos, angustias? Hoy el Señor quiere renovar tu fe, recordarte que sus promesas se cumplirán en el momento oportuno. Espera con paciencia la intervención divina, porque tu tiempo de retoño será maravilloso.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 16 de febrero, 2026
“En tierra de aflicción”
“Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.” Génesis 41:52
Inmigrante involuntario. Eso fue José, el hijo predilecto de Jacob. Por ser obediente a su padre, fue a ver cómo estaban sus hermanos sin saber que terminaría vendido como esclavo a unos mercaderes madianitas. Invisiblemente, el camino providencial de Dios tenía a Egipto como destino. De la casa de Potifar, a la cárcel, y de allí a gobernador de Egipto. No creas que todo pasó muy rápido. No, fueron trece largos años de sufrimiento, dolor, agotamiento, castigo, soledad, desprecio y olvido. Para José, Egipto fue la tierra de su aflicción.
“Aflicción” en hebreo es oní que significa “depresión, miseria, angustia, esfuerzo, pobreza”. ¿Tienes alguna circunstancia, persona, situación o lugar que signifique para ti una “tierra de aflicción”? Puede ser que incluso hayas tenido altas expectativas de un nuevo comienzo y de pronto, en solo tres días, todo se vino abajo y terminaste solo, sin ayuda, desprotegido, sin recursos. Quizás pusiste tu confianza en una persona y te defraudó. Me atrevo a decir que hasta tuviste una supuesta “palabra de Dios” que alguien te dio, creíste que era revelación y terminaste muy mal… Por lo menos hasta ahora.
De pronto, en un minuto todo puede cambiar, como le pasó a José. Hay un tiempo señalado en el reloj de Dios que dice “ahora es el comienzo de la fructificación”. A partir de ese momento, comienzas a ver cambios favorables que tú no controlas, se abren puertas que parecían cerradas, hay personas que empiezan a mirarte de manera positiva. Quizás estabas orando y clamando a Dios que te sacara de la tierra de aflicción, y resulta ser que esa misma tierra es… ¡de fructificación!
“Fructificación” es hebreo es pará que significa “llevar fruto”, es decir, producir resultados favorables como manifestación de la gracia de Dios. Esos resultados pueden ser espirituales, emocionales, materiales, ministeriales. Para que una planta produzca fruto hay que darle tiempo. Cuando recién está creciendo y echando raíces, hay que abonarla, podarla, regarla, quitarle insectos dañinos, hasta que llega el día del primer fruto. ¡Qué alegría para el que ha cultivado con tanto esmero esa planta! Vale la pena el esfuerzo.
El secreto es permanecer con esperanza, mantener la fe a pesar de la realidad, afirmar la confianza en Dios que tiene el control de todo, sin dejar de esperar en su Providencia y Soberanía, porque sus planes son lo mejor que nos puede pasar en esta vida. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29:11).
Dios me guio a escribir este devocional para ti, para animarte en fe, levantarte el espíritu y recordarte las promesas que Él te ha hecho. Dios quiere fructificarte en la tierra de aflicción. Tu fe manifestará la expectativa de lo que el Señor hará a partir de hoy.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 15 de febrero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"La cama doble-King del enemigo"
"Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro… es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre." Deuteronomio 3:11
El rey Og dormía en una cama que medía más de ¡13 pies de largo por 6 pies de ancho! Si estás acostumbrado al sistema métrico, son 4,11 metros de largo por 1,82 m de ancho. La medida americana de la cama “King” tiene 76 x 80 pulgadas. ¡La de este rey media el doble! ¿Puedes hacerte una idea de su tamaño? Comparémoslo con Goliat que medía “solo” 9.3 pies (2.85 m). Este rey intimidaba con solo verlo. ¿Alguien podría tener el valor suficiente para enfrentarlo? Sí, si Dios le prometía la victoria, pero había que creer en la promesa.
La generación de israelitas que salió de Egipto no pasó la prueba y murieron en el desierto. Pero sus hijos, la siguiente generación, creyeron y avanzaron confiando en las promesas de Dios y conquistaron por fe la tierra prometida.
Casi al final de los 40 años de peregrinación por el desierto, el pueblo de Israel se encontraba al este del Jordán, y el rey Og los enfrentó sorpresivamente. Allí mismo Dios le habló a Moisés y le dijo que no tuviera miedo porque le entregaría a este rey y a todo su ejército (ver Números 21:34-35).
La generación que Dios levantó en el desierto aprendió a tener mentalidad conquistadora, así que arrasaron con Og y con todos los que se les opusieron (ver Deuteronomio 3:13). La tierra de los gigantes de Anac ahora era la tierra de los ¡gigantes de Dios!
¿Estás enfrentando una situación que te parece demasiado compleja, imposible de que tenga solución? Las victorias sobre el enemigo y las circunstancias que parecen más grandes que nuestras posibilidades vienen cuando avanzamos con fe en las promesas de Dios.
Recuerda las veces en las que el Señor intervino y te dio la victoria. ¡Cuántas veces te salvó justo a tiempo!
No mires con miedo a aquello que te está intimidando, mira al Señor. Él es más grande. ¡Dios es el Poderoso Gigante que pelea por ti!
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 14 de febrero, 2026
“Muro de fuego”
“Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.” Zacarías 2:5
Si tú le hubieras tomado una fotografía a Jerusalén en tiempos del profeta Zacarías, tendrías un panorama desolador; no encontrarías ningún lado bueno para fotografiar. Después de casi 70 años, la ciudad se veía destruida, quemada, abandonada, producto del ataque de los babilonios en el 586 a.C. Si miraras todos los días esa foto podrías llegar a pensar que ya no habría posibilidad de reconstrucción de la ciudad que en sus tiempos de apogeo llegó a ser la más esplendorosa del mundo.
La profecía decía que los cautivos iban a regresar y que Dios haría el milagro de la restitución. Mucho más que el ave Fénix, Jerusalén se volvería a levantar, pero ahora no con gloria humana sino divina. Por esa misma ciudad el mismo Mesías iba a caminar por ella. Sin embargo, para que la profecía tuviera cumplimiento, había una parte que el pueblo de Dios debía hacer: Trabajar duro para reconstruir.
¿Cómo comenzar si ni siquiera tenían protección de los enemigos? ¿Cómo empezar a sembrar en un lugar desbastado por los robos de las naciones vecinas? ¿Valía la pena comenzar sin protección? Tantas preguntas detenían al pueblo para no dar un paso de fe y marchar hacia adelante. Entonces Dios responde con una promesa que tuvo su cumplimiento para ese tiempo, para hoy y para el reinado de Cristo. Dios mismo sería un muro de fuego alrededor de su pueblo. ¡Qué tremenda promesa! Les hacía recordar a la muralla de fuego que Dios había puesto entre los israelitas y el ejército de Faraón cuando salieron de Egipto. Había que confiar en esa promesa y poner manos a la obra.
La historia de Esdras y Nehemías nos dicen que reconstruyeron el templo, la ciudad y las murallas, y en el proceso, el Señor intervino milagrosamente. ¡Dios siempre cumple sus promesas!
Estoy seguro que esta palabra de Dios es para ti. Tienes muchas fotos en tu mente de fracasos pasados, de proyectos que se cayeron, de una devastación del enemigo en tu alma, incluso parece que solo quedaran cenizas de tu relación con Dios. ¡Hoy es día de recomenzar! Dios te da una promesa que debes apropiarte. Desde hoy en adelante, el Señor mismo será un muro de fuego alrededor de ti, protegiéndote, animándote, respaldándote con su palabra, si tomas la decisión de creerle y actuar en base a su promesa.
No tengas miedo, su muro es impenetrable. No tengas vergüenza, su intervención levanta tu cabeza. No te detengas, Dios mismo pelea tus batallas. Eres más que vencedor en Cristo. Confía que Jehová de los ejércitos está de tu lado, y su promesa es ser un muro de fuego a tu alrededor.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 13 de febrero, 2026
“Fuerzas para comenzar”
“Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, de reprensión y de blasfemia; porque los hijos están a punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas… por tanto, eleva oración por el remanente que aún queda”. 2 Reyes 19:3-4
Los habitantes de Jerusalén en el tiempo del rey Ezequías estaban gozando de prosperidad, paz y crecimiento. Las familias estaban estables y muchas de ellas con la ilusión de un nuevo miembro en la casa. Las embarazadas habían hecho sus baby showers y todo parecía ir a ritmo de fiesta. ¡Qué ilusiones generan los bebés a punto de nacer! Pero algo sucedió que conmovió a toda la ciudad. Los asirios habían llegado con todo su ejército con la intención de tomar la ciudad, matar a los líderes y llevarse cautivos a los niños. La idea de un futuro terrible mató la ilusión de muchos hogares hebreos, a tal punto que el rey expresa: “la que da a luz no tiene fuerzas”. Ya empezaban a surgir preguntas como: ¿qué haremos con nuestros hijos? ¿cómo los alimentaremos? ¿y si se los llevan cautivos? Incluso alguien podría haber pensado para qué traer hijos a este mundo lleno de dolor. A las madres parturientas les estaba faltando las fuerzas. La única solución era clamar a Dios para que la ayuda venga del cielo.
Si lees la historia verás cómo el Señor intervino poderosamente dando liberación extraordinaria. Ni un solo asirio sobrevivió. Ya las familias podían celebrar sus nacimientos, sus cumpleaños y la esperanza de un futuro seguro en las manos de Dios.
Pensemos en nosotros y nuestra realidad. ¡Qué animados estamos cuando nos hemos motivado para comenzar una nueva atapa! Tal vez inconscientemente recordamos los días en que comenzábamos un cuaderno nuevo: escribíamos prolijo y sin manchas, por lo menos los primeros tres días antes de que los extremos de las hojas comenzaran a enrizarse. Nos encanta comenzar un nuevo tiempo lleno de esperanza. Nuestras ilusiones crecen y damos rienda suelta a nuestra imaginación.
Sin embargo, para comenzar una nueva etapa no solo hace falta motivación inicial sino fuerzas para emprenderla. Cuando vienen las dificultades, la oposición, los desafíos, problemas inesperados, parece que no tenemos la fuerza para que nuestros proyectos salgan a la luz, que nuestras resoluciones se lleven a cabo, que nuestras determinaciones espirituales se concreten. Parece que es fácil “concebir” ideas fantásticas, pero otra cosa es que “den a luz” bajo presión. Necesitamos ayuda sobrenatural.
¿Cómo estás tú? ¿Está naciendo en ti una fe dependiente de Dios? ¿Tienes la motivación de emprender nuevas cosas para Dios? Necesitas “elevar tu oración” pidiendo las fuerzas espirituales para alcanzar la victoria. Para que una nueva etapa nazca, la tenemos que acompañar de fuerzas del Espíritu para no detenernos más. Que nada ni nadie te quite el impulso de agradar a Dios con tu vida entera.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 12 de febrero, 2026
“Alumbra hacia adelante”
“Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero.” Números 8:2
Dios le ordenó a Moisés construir un candelero de oro con siete brazos y en cada uno de ellos había una lámpara que debía estar encendida permanentemente en el lugar santo del tabernáculo. Llama la atención la disposición que tenían las lámparas. No estaban allí para alumbrar a los costados o hacia atrás; debían alumbrar hacia adelante. Interesante.
Tiene una buena aplicación para nuestra vida. Dios es luz y alumbra nuestro caminar diario. Nos ha dado su Palabra que es “lumbrera a nuestro camino” (Salmo 119). La luz está enfocada hacia adelante. Dios no quiere que retrocedamos o nos quedemos detenidos en situaciones que no nos ayudan a crecer. Debemos seguir su luz y avanzar.
El apóstol Pablo lo tenía claro: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:13-14). ¿Sabes cuántas historias oscuras tuvo el apóstol persiguiendo a la iglesia? ¿Cuántos motivos para culparse por lo que había hecho en el pasado? Sin embargo, sabía que el Señor lo había perdonado y ahora tenía una nueva vida. La luz estaba iluminando hacia adelante.
Muchos hermanos de la iglesia de Corinto tenían un pasado cargado de pecados. Fíjate lo que dice 1 Corintios 6:9-11: “No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos…” Habían vivido dejando mucho que desear según la ley de Dios. Pero ahora habían recibido a Jesucristo como Salvador y Señor de sus vidas, sus pecados fueron perdonados, y eran hijos de Dios. Terminemos de leer el versículo 11: “…mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”. ¡Aleluya! ¡Ahora libres el pecado podían mirar hacia adelante y construir un nuevo rumbo en Cristo!
¿Y tú? ¿Eres más propenso a enfocarte en el pasado que en el presente y el futuro? ¿Te paralizan tus viejas historias al punto de detenerte y no avanzar? ¿Las malas decisiones que has tomado hace mucho tiempo todavía están vivas en tu memoria que no te ayudan a mirar hacia adelante?
Hoy el Señor te recuerda que tus pecados han sido perdonados, tu pasado está crucificado con Cristo y tienes un nuevo camino para avanzar hacia adelante. ¡Sigue la luz de Jesús!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 11 de febrero, 2026
“Visión de eternidad”
“Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” Marcos 14:62
Faltaban pocas horas para que Jesús fuera crucificado. Para darle sentencia final era necesario un juicio justo, pero nunca lo tuvo. La comparecencia ante las autoridades religiosas fue un mero trámite, porque hacía tiempo que estaban buscando a Jesús para matarlo. Les había llegado la oportunidad, y ante la pregunta “¿Eres tú el Hijo de Dios?”, la respuesta era obvia para los que veían las evidencias. Yo Soy, en presente, la misma frase del hebreo antiguo que se escribía “Jehová”.
El ”Yo soy el que soy” les estaba mostrando el plan eterno y ninguno de ellos lo quiso ver. Jesús podía proyectarse hacia el fututo y declarar que el mundo vería “al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo”. Les estaba diciendo que el sufrimiento y muerte que ellos estaban planificando en sus corazones era temporal, pasajero.
Jesús tenía visión de eternidad. Estaba viendo más allá de la realidad inmediata. Jesús estaba pasando por alto los sufrimientos para verse glorificado eternamente, sentado en el trono y volviendo a reinar. ¿Cómo pudo pasar Jesús los momentos tan difíciles? Hebreos 12:2 nos ayuda a comprender su motivación y fuerza: “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Jesús se veía sentado en su trono y el gozo del triunfo final era mucho mayor que el sufrimiento temporal.
Recuerda que Jesús era tan humano como nosotros. Por supuesto que era Hijo de Dios. Nunca dejó de serlo. Pero se despojó de su gloria, no hizo uso de su divinidad para ir a la cruz. Totalmente hombre para ser nuestro sustituto perfecto y pagar nuestra redención, y para sernos ejemplo.
Como hombre, nos muestra el camino: vivir cada día con visión de eternidad. Lo que suframos en esta vida es temporal. El gozo que nos sostiene, nos motiva a seguir adelante y nos da las fuerzas diariamente es nuestro destino final. Solo pensar en la eternidad con Cristo, su iglesia, y siendo coherederos de todas las cosas debería ser suficiente motivación para enfrentar cualquier prueba.
¿Estás siendo víctima de burlas, desprecios, chismes, injurias por causa de Cristo? ¿Estás pasando sufrimientos sin entender las causas? ¿Parece que todo lo que haces para el Señor no da resultado, no vale la pena? Necesitas reforzar tu visión de eternidad. Del presente se encarga el Señor. No lo dudes. Él es tu Proveedor, Sustentador, Protector, Sanador, y sobre todas las cosas tienes un Padre Celestial que te ama como nadie jamás podría haberlo hecho.
No te enfoques en lo temporal, porque te espera el gozo indescriptible de una eternidad con Cristo reinando a su lado colmado de favores eternos. Lo que te está sucediendo hoy, también pasará. Lo que permanecerá es lo que hayas sembrado para la eternidad.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 10 de febrero, 2026
“No vendas la Verdad”
“Compra la verdad, y no la vendas.” Proverbios 23:23
Siempre pensamos que antes de compartir lo que escribimos es necesario “editar”. Antes de que el libro de devocionales “Reposo para el alma” fuera publicado, tuvo que pasar por la edición. Había muchas palabras que podían interpretarse de manera diferente para alguna cultura, mal interpretarse en otras, frases que podían traer confusión, en fin, un sinnúmero de correcciones necesarias para que quien lo leyera, se quedara con la idea del autor.
Para nuestro diccionario, editar significa “preparar o dirigir la publicación de un texto, una revista o un libro, cuidando de su forma y su contenido y añadiendo en ocasiones notas o comentarios”. En muchos casos, la edición es tan exhaustiva que queda poco del original.
En cierta ocasión, varios líderes de diferentes denominaciones y religiones se reunieron para compartir el Padrenuestro, la oración modelo de Jesús. Pero alguien comenzó a argumentar que no estaba tan seguro de que Dios estaría en los cielos. Otro dio una versión diferente de cómo santificar su Nombre. Un liberal también alegó que era difícil aceptar que su reino viniera físicamente al mundo y que su voluntad jamás se haría en la tierra como en el cielo. Uno tras otro comenzaron a dar sus puntos de vista de la oración de Jesús… En fin, la conclusión de esa reunión fue que la única frase del Padrenuestro aceptada por todos era “Padre nuestro”, y nada más. ¡Que terrible es cuando editamos la Verdad de Dios a nuestras ideas!
Dios nos dice en su Palabra que debemos adquirir su Verdad y no venderla. En otras palabras, no es negociable. Se acepta o se rechaza, pero no se “edita”. Dios es nuestro Padre si todos somos sus hijos. La única manera de llegar a serlo es a través de Jesucristo. No hay manera de llegar a Él por otros caminos. Jesús es el Camino. Nadie tiene el derecho de editar esta verdad dicha por el Creador.
No podemos parcializar la Verdad. Observa el Salmo 119:160: “La suma de tu palabra es verdad”. La vida cristiana no está basada en un solo versículo. Nos basamos en la suma de todo lo que Dios ha dicho.
Tampoco podemos añadir algo más a la Verdad de Dios. También esto está claro en la Biblia: “Toda palabra de Dios es limpia, Él es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.” (Proverbios 30:5-6).
Y lo más importante es aplicarla. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Santiago 1:22).
¿Qué te ha dicho últimamente el Señor? ¿Cuánto has obedecido? ¿Lo que leíste se quedó en teoría o lo hiciste práctico en tu vida? Eso es lo que realmente hace la diferencia.
Tienes la Verdad. Que nadie te la edite. Dios no necesita corrección.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 9 de febrero, 2026
“¿Descubriste tu tesoro?”
“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” Mateo 13:44
Las parábolas de Jesús son maravillosas, porque están relatadas de manera sencilla que hasta un niño las puede entender, pero contiene valores trascendentes, profundos, que transforman el alma sensible. En esta ocasión, el Señor expuso esta perla espiritual en una playa a un grupo de gente que vino para escucharle, cerca de su casa en Capernaúm. Después de compartirles varias enseñanzas acerca de cómo ser parte del Reino de los cielos, ahora quiere mostrar el alto valor de ser parte de él.
Imaginemos, solo imaginemos a Juan, un simple hombre que trabaja en el campo con sus herramientas de mano para hacer surcos, pozos, zanjas para el agua. De pronto, no había cavado ni a un metro de profundidad cuando siente algo duro en el suelo. Cree que es una piedra, entonces comienza a ampliar el espacio alrededor para quitarla, cuando se da cuenta que es una caja de madera. Ahora está intrigado acerca de ese objeto y comienza a trabajar con más entusiasmo. El suspenso, el deseo de saber lo que había allí lo ha motivado. Hasta parece que hoy ya es un día diferente, algo nuevo estaba pasando. Sigue cavando, profundizando y cuanto más despeja el área más grande se abren sus ojos. ¡Es la tapa de un viejo cofre! La abre despacio para ver qué encontraría allí, y ¡no lo puede creer! ¡Es un baúl lleno de alhajas de oro, prendedores de piedras preciosas, collares, anillos, monedas…! ¡Un tesoro incalculable! De pronto le viene una idea sorprendente: Volverlo a enterrar y dejarlo como si nunca hubiera pasado nada, vender todo lo que tenía y comprar ese campo. El que tiene el campo, tiene el tesoro.
Con esta enseñanza, Jesús destaca el valor del Reino. Tiene un precio altísimo que nadie puede pagar. Solo Jesús lo ha hecho en la cruz. Pero requiere que cada persona que desee entrar en él, esté dispuesta a renunciar a todo por obtenerlo. Los que abrazan el evangelio con todo su ser son los que han descubierto el valor de ser gobernados por Jesús aquí y en la eternidad. ¡No hay mayor tesoro que Jesucristo!
Juan descubrió el tesoro por accidente, pero se dio cuenta del tremendo valor que tenía. Pero hay otros que ya son dueños del campo y nunca son capaces de descubrir lo que tienen. Pueden ser cristianos por años sin haber experimentado el gozo de tener a Cristo como centro de sus vidas. Han pasado años orando sin fe, hablando del evangelio sin conocerlo, y a la hora de defender su valor, no saben lo que tienen.
¡Qué diferentes son nuestras vidas cuando experimentamos a Jesús en todo nuestro ser! El gozo nos desborda, la paz controla nuestra alma, la esperanza nos motiva cada día para extender este maravilloso Reino en un mundo perdido y desquiciado. Lo más valioso que puede haber en este mundo es invisible a los ojos porque tiene valor de eternidad. Sólo los que han recibido la luz divina pueden alcanzar a descubrirlo. Sembremos valores eternos y cosecharemos riquezas imperecederas.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 8 de febrero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Instrumentos disponibles"
"Después de Aod fue Samgar, hijo de Anat, quien rescató a Israel. En una ocasión mató a seiscientos filisteos con una aguijada para bueyes." Jueces 3:31
Después de que murió Josué, el sucesor de Moisés que introdujo a Israel en la tierra prometida, Dios levantó jueces para liberar al pueblo de la opresión de sus enemigos. Samgar fue uno de ellos. Es interesante notar que el significado de su nombre en hebreo es “El que huye”. El nombre que le habían puesto sus padres no concordaba con el llamado de Dios para él. Yo le habría cambiado el nombre por ¡“No-más-Samgar”!
Durante una batalla, este campesino mató a 600 enemigos solo con una vara larga con punta de hierro que usaba para arrear a los bueyes. Seiscientas personas son un gran batallón. Si recuerdas, este era el número del ejército de David antes de ser nombrado rey. ¡Una persona puesta en las manos de Dios puede más que un numeroso batallón de soldados adiestrados para la guerra!
Presta atención al instrumento con el que libró esa batalla, una aguijada. Por favor, busca en Google una imagen de este instrumento y podrás decir conmigo: “¿Con esto mató a 600 filisteos…?” ¡Tremendo!
¿Y por qué una aguijada y no una espada? Es que los filisteos siempre les quitaban las armas y hasta se llevaban a los herreros de Israel. Entonces, como no había espadas, había que usar lo que tuvieran a mano. El instrumento que servía para que los bueyes trabajaran ¡se convirtió en un arma mortal!
Cuántas veces nos sentimos como una aguijada cuando el Señor nos llama a hacer algo para Él y decimos: “Yo no sirvo para esto, no soy apto para este trabajo, nunca enfrenté grandes desafíos…”. Cuando el Señor nos llama a hacer algo, no se trata de nosotros, sino de Quién nos capacita. No importa el instrumento cuando es Dios quien da la fuerza y el poder.
Cuanto más insignificante es el instrumento, más gloria trae al Señor. Sansón mató a mil con una quijada de burro. Dios habló a Balaam por medio de una burra. Una simple piedra derribó a Goliat. El poder de Dios es el que hace útil a un simple instrumento.
Dios quiere usarte para su gloria. No huyas más de su llamado. Confía, el “Yo Soy está contigo”.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 7 de febrero, 2026
“¿Qué estás viendo en el espejo?”
“El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que mira su cara en un espejo y en cuanto se va, se olvida de cómo era”. Santiago 1:23-24
Santiago nos presenta esta comparación para hablarnos acerca de lo que nos puede pasar si solo leemos o escuchamos la Palabra de Dios y no hacemos nada con lo que el Señor nos enseña. Hay pasajes que nos motivan a seguir adelante, otros que nos exhortan a cuidar nuestra vida espiritual, o abandonar el pecado. ¿Qué estamos haciendo con esas verdades?
Cuando te ves despeinado, no esperas a que abra la peluquería para que hagan algo. De la misma manera, cuando Dios te habla, no puedes esperar a ir a la iglesia el domingo para comenzar a hacer cambios en tu vida. Debe haber una acción inmediata.
Tampoco deberíamos mirarnos en el espejo de la Palabra para pensar en los cambios que otros tienen que hacer. La actitud correcta es “recibir con humildad el mensaje que Dios nos ha dado” (v. 21), y aceptar ser perfeccionados.
Si vamos a compararnos con alguien, que sea con Cristo. Leemos en 2 Corintios 3:18: “Por tanto, todos nosotros, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen por la acción del Espíritu del Señor”.
Aquí está la clave para nuestra transformación: dejar que el Espíritu Santo trabaje en nosotros. Aunque nos esmeremos mucho, no tenemos la capacidad de asemejarnos a Cristo con nuestras propias fuerzas, por eso el Espíritu Santo vino a morar en nosotros. Él es quien produce los cambios; nuestra parte en el proceso es someternos a Él cada día y obedecerle.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 6 de febrero, 2026
“Refresco al alma exhausta”
“Abundante lluvia esparciste, oh Dios; a tu heredad exhausta tú la reanimaste.” Salmo 68:9
Muchas veces Israel padeció fuertes sequías y como consecuencia les faltó alimento, pero la falta de lluvia no había sido porque Dios se había olvidado de su pueblo. En muchas ocasiones el Señor permitió circunstancias desfavorables porque Israel se había volcado a los ídolos. La única manera de hacerlos regresar era a través de situaciones donde se sentían atrapados con necesidades.
Me imagino que recordarás la historia de Elías y Acab. En esa época, el pueblo se había apartado de Dios y seguía a Baal. Elías profetiza que no llovería hasta que él diera una palabra diferente. Y así fue. Al fin el pueblo fue confrontado, y a través del fuego divino en el Monte Carmelo, reconocieron que el único Dios verdadero era Jehová. Elías vuelve a orar por lluvia, y el Señor interviene. Otra vez la tierra volvió a reverdecer y a producir fruto.
Estas historias tienen una aplicación espiritual para nosotros. Muchas veces pasamos situaciones como el pueblo de Israel. Tomamos decisiones fuera de la voluntad de Dios y las consecuencias son nefastas. Sentimos como dice el salmista que estamos “exhaustos”. Esta palabra en hebreo es laá y significa “estar sumamente cansado, disgustado, desalentado, fatigado, molesto, hastiado”. Ay, cuántas veces nos hemos sentido así, tan agotados que parece que no tenemos fuerzas para avanzar.
Cuando las presiones nos ahogan y las necesidades son apremiantes, acudimos a Dios reconociendo nuestras faltas y pecados. Y Dios, siempre Dios, nos perdona por su gracia y misericordia. A partir de esos encuentros divinos es que comenzamos a sentirnos “reanimados”. La palabra hebrea es kun y significa “levantarse, restaurar, prosperar, afirmar, consolidar, enderezar, proveer, reparar, restablecer, robustecer”. ¡Aleluya! Dios siempre llega a tiempo para traer renovación. Cuando parece que hasta podemos perder la vida, Dios nos reanima con su presencia para llenarnos de fe, valor, confianza y seguridad en sus promesas.
¿Cómo está tu alma? ¿Sientes que vives en una sequía prolongada? ¿Parece que a todo lo que te rodea le falta vida? ¿Te sientes exhausto sin ganas de continuar? ¡Dios es tu fortaleza! Él se levanta delante de ti para darte nuevas esperanzas, una nueva visión, nuevas fuerzas para avanzar.
Dios manda lluvia a nuestro corazón sediento; trae frescura en nuestros desiertos; restaura lo que parece que se está muriendo. ¡Hay nueva vida en Jesús!
Toma tiempo para pasar en la presencia de Dios en oración. Permítele al Espíritu Santo que comience a brotar sus ríos de agua viva, y deja que Él haga su obra en ti. Hay nuevo ánimo para el alma exhausta.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 5 de febrero, 2026
“Guardarnos irreprensibles”
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.” 1 Corintios 9:25
El apóstol Pablo, al referirse a la lucha, está pensando en el combate greco-romana, en donde solo triunfaban los que procedían bajo las condiciones establecidas. Para participar de la competencia, se debía entrenar fuerte y dejar de lado todo aquello que afectaba la agilidad, rapidez y fortaleza. Para hacer más clara esta idea, Pablo usa la palabra griega “abstenerse”, enkrateúomai, que significa “ejercer dominio propio, ser fuerte, bien controlado, dueño de sí mismo”.
De la misma manera, para alcanzar la meta en la vida cristiana y recibir la corona, debemos abstenernos de todo aquello que nos impida correr la carrera con eficacia.
Debemos abstenerse de todo lo que perjudique nuestro espíritu. Cuando recibimos a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo ha venido a morar a nuestro espíritu, dándonos una nueva dirección. Hemos abandonado el pecado para andar en santidad. Indudablemente, cada día debemos alimentarnos espiritualmente para poder hacer frente a las tentaciones y ataques del diablo.
Es necesario abstenerse de todo lo que perjudique nuestra alma. Nuestras emociones y sentimientos deben mantenerse estables, nuestra conciencia limpia y sensible, y nuestra manera de pensar renovada. Diariamente estamos siendo bombardeados por cosas que intentan quitar nuestra mirada de Jesús y ponerla en cosas superficiales.
También hay que cuidar nuestro cuerpo, porque es el templo del Espíritu Santo. Las adicciones de cualquier tipo nos destruyen y alejan de Dios. Debemos cuidarnos para vivir saludables el tiempo que Dios haya determinado para nosotros.
Cualquier cosa que nos haga daño, definitivamente debemos rechazarla. El apóstol fue bien claro al decir: “Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22). Debemos asegurarnos de no darle lugar al enemigo evitando situaciones de tentación y concentrándonos en obedecer a Dios.
La petición final de Pablo es que todo hijo de Dios sea completamente santificado, espíritu, alma y cuerpo rendidos a la voluntad de Dios. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (v. 23).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 4 de febrero, 2026
“Por un dólar más”
“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. Lucas 12:15.
Jaime era un cristiano gozoso, servicial, trabajador, muy responsable en el cuidado de su familia y obediente a Dios en todo. Un día le ofrecieron un trabajo en el que ganaría un dólar más la hora. Empezó a hacer cuentas, y vio que con ese aumento podría pagar la cuota de un nuevo automóvil. Pero Jaime no consideró que el nuevo trabajo le quedaba más lejos y que eso le robaría tiempo para estar con su familia.
Al poco tiempo, Jaime pensó que si añadía otro dólar más a sus ganancias podía pagar la cuota de un pequeño bote para salir a pescar los fines de semana con su familia. Aunque la pesca no era el deporte favorito de sus hijos, le permitiría pasar tiempo con ellos. Pero no podía pedir un aumento de sueldo, entonces la solución fue trabajar horas extras, lo que hizo que al llegar a su casa solo pudiera ver a sus hijos durmiendo; pero se consolaba pensando que los vería al día siguiente.
Luego del carro y el bote, siguieron otras cosas, pero necesitaba ganar un dólar más para cubrir esos gastos. Entonces decidió trabajar los fines de semana. “El Señor entiende -pensó-. Si por unas semanas no voy a la iglesia y miro los servicios por internet es lo mismo”. Entonces dejó de congregarse y su esposa e hijos asistían solos a la iglesia.
Con el tiempo comenzaron los problemas en la familia, y Jaime solo podía pensar que nadie valoraba los esfuerzos que estaba haciendo. Entonces empezó a compartir más tiempo con una compañera de trabajo que parecía más divertida, comprensible y cariñosa que su esposa… Tal vez puedas imaginar el resto de la historia…
Jaime perdió a su esposa, a sus hijos, su iglesia y su relación con Dios. Y todo comenzó por ganar un dólar más. En realidad el problema no fue el dinero, sino la avaricia, la ambición desmedida terminó atrapándolo.
Crecer y prosperar financieramente no es malo, pero si lo hacemos sin contar con la sabiduría que Dios promete darnos, terminaremos cambiando las prioridades, atrapados en el materialismo y perdiendo lo que es realmente valioso.
Jesús terminó su mensaje con un principio que debe regir nuestra vida: “Mas buscad primeramente el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” (v. 31). Si Dios está en primer lugar en tu vida, entonces lo que debe seguir es tu familia. Las demás cosas, si confías en Él, las añadirá a su tiempo.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 3 de febrero, 2026
“El enemigo tiene un límite”
“Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron... Dios es el que me ciñe de poder… Quien adiestra mis manos para la batalla”. Salmo 18:4,32,34.
Hay días espiritualmente malos, en donde sentimos que el diablo lanzó todo su arsenal sobre nosotros. David lo expresó con esta frase: “Torrentes de perversidad me atemorizaron”. En el original hebreo dice “torrentes de Belial”, la misma palabra que usa el apóstol Pablo para hablar de Satanás (2 Corintios 6:15).
También el profeta Isaías hace una descripción similar. “Porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.” (Isaías 59:19b). Tanto David como Isaías mencionan que el enemigo de Dios y de su pueblo en algunos momentos fue contra ellos como un río furioso, moviéndose con mucho ímpetu. Sin embargo, nunca pasó, ni podrá pasar más allá del límite que Dios le ha establecido.
Tienes que saber que en la cruz Jesús le quitó toda autoridad al diablo y sus huestes. “Despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). Aunque ya ha sido derrotado por Cristo, todavía está bajo “libertad condicional” hasta que llegue el día de su sentencia final. Mientras tanto, “el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12).
El salmista David dice que frente a esas batallas, Dios nos ciñe de poder. ¡Aleluya! ¡Satanás no puede avanzar cuando ejercemos la autoridad espiritual que nos fue delegada por Dios! Hay poder del Espíritu Santo sobre nosotros para ser vencedores. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8).
Aunque experimentes un día malo, con ataques semejantes a un río impetuoso, permanece firme en la posición de victoria que Cristo te concedió. Satanás no puede hacer nada contra un hijo de Dios que vive en obediencia al Señor.
Pastor Pablo Giovanini
Lunes 2 de febrero, 2026
“La obediencia es superior a la opinión”
“Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu. Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, para que esto sea señal entre vosotros”. Josué 4:4-6a
Doce hombres entraron al río Jordán, cada uno con una gran piedra en sus hombros. Estaban pisando en seco en medio de un río que se había abierto milagrosamente por mandato divino. Mientras estos hombres llevaban sus piedras al centro del río podían ver las paredes de agua como si un cristal detuviera su paso. Uno a uno, fueron dejando sus rocas hasta levantar un altar que se conservó por mucho tiempo como testimonio del poder de Dios.
Cuarenta años antes de este evento, Dios también había escogido a doce hombres, uno de cada tribu, para observar la tierra de Canaán y dar una descripción de lo que Dios les había prometido. Pero fracasaron porque atemorizaron al pueblo al decirles lo imposible que sería la misión. Dios nunca les pidió sus opiniones, solo les dio un mandato, y al no creer en lo que Él les había prometido, ninguno de esa generación entró a la tierra prometida.
¡Qué diferentes fueron los hombres enviados por Josué! Sus opiniones personales estaban sujetas a la obediencia. Si Dios les había dado la orden de pisar el Jordán, eso había que hacer. No se movían por el criterio de la mayoría, sino por mandato de Dios.
Tremenda lección para nosotros. Muchas veces nuestra percepción de la realidad se contradice con lo que Dios nos está diciendo y resolvemos actuar de acuerdo con lo que percibimos humanamente, olvidándonos de lo que Dios nos habló. ¡Qué error! Actuar fuera de lo que Dios nos dice solo nos aleja de lo que nos ha prometido. Cuando Dios habla, hay que hacer silencio y obedecer. Esa siempre ha sido la clave de toda victoria. Menos opiniones y más pasos de fe.
¿Qué promesas te ha dado Dios? ¿Vas a discutir con Él o te vas a mover en dirección a esas promesas? Dios sigue abriendo “Jordanes” a aquellos que le obedecen.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 1 de febrero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Rondando por tu cabeza"
"Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor." 2 Timoteo 2:22
Timoteo era un joven llamado por Dios para servirle. En sus primeros años, el apóstol Pablo le aconsejó llenarse del Espíritu Santo, dejar de lado la cobardía, la vergüenza, el qué dirán, y avanzar con fe en el ministerio. Pero también sabía que en la ciudad de Éfeso estaría expuesto a un sinnúmero de tentaciones y ataques del diablo para apartarlo de la voluntad de Dios. Por eso Pablo es muy contundente al decirle que no juguetee con las pasiones juveniles, sino que ¡huya!
La expresión “pasiones juveniles” en griego es epithumía, y se refiere al intenso anhelo de nuestra baja naturaleza, los malos deseos. Santiago usa esta misma palabra cuando dice que somos tentados por nuestra propia concupiscencia (ver Santiago 1:14). Santiago y Pablo no se están enfocando en una tentación en particular, sino en cualquier tentación que enciende nuestros malos deseos.
Si observamos con atención, estamos siendo permanentemente bombardeados a través de los medios de comunicación con una oferta de productos que buscan despertar esas pasiones. El blanco normalmente son los jóvenes, sin embargo, esas pasiones también seducen a los adultos, muchos que, dicho sea de paso, ¡manifiestan comportamientos de adolescentes!
Martín Lutero, el padre del protestantismo, dijo en cierta ocasión: “No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero puedes evitar que hagan nido en ella”, haciendo alusión a las tentaciones.
Un nido no se construye en un día, pero si permaneces demasiado tiempo debajo de una bandada de pájaros, llegará el momento en que habrá suficientes “plumas” sobre tu cabeza para construirlo. Un pequeño desliz lleva a otro, y a otro, hasta que terminamos aceptando lo que es malo como bueno. El diablo no desaprovechará ninguna oportunidad para debilitarnos y que finalmente cedamos a las tentaciones.
Si alguna “pluma” ha quedado en tu cabeza, deja que el viento del Espíritu de Dios sople nuevamente en ti y se lleve aquello que el enemigo puede usar para separarte del Señor.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 31 de enero, 2026
“¿Izquierda o derecha?”
“Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda… Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” Lucas 23:33, 39-42.
Dos ladrones fueron crucificados al lado de Jesús, uno a la derecha y el otro a la izquierda. El malhechor de la derecha se dirigió a Jesús burlonamente, tentándole para que se bajara de la cruz y los librara a ellos también de esa terrible sentencia. Este hombre es un prototipo de las personas que hablan de Jesús como si fuera un simple mortal. No creen que es el Hijo de Dios. Hacen comentarios sarcásticos y se burlan de los que creen en Él. No tienen interés en la vida eterna, solo creen en lo temporal. La palabra Dios está en sus bocas solo si se encuentran en apuros.
El ladrón de la izquierda es diferente. Sabe que es culpable y merece el castigo. Está arrepentido aunque entiende que es demasiado tarde para reparar los daños que provocó. Sin embargo, pone su esperanza en Jesús. Para él es evidente que el Señor está recibiendo un castigo que no merece. Su único pedido es que se acuerde de Él en su reino. La respuesta de Jesús a estas sencillas palabras fue: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Te pregunto: ¿De qué lado estás tú? La discusión no es si eres un pecador a los ojos de Dios. Eso está claro; todos hemos nacido bajo pecado y separados de Dios. La pregunta es si eres la persona de la derecha o de la izquierda. La posición del primero te lleva a la condenación eterna, pero del otro lado hay esperanza de vida eterna.
El mensaje sigue siendo el mismo: “La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:7b-9).
¡Haz la decisión correcta!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 30 de enero, 2026
“Sabios para el bien, ingenuos para el mal”
“Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.” Romanos 16:19.
El apóstol Pablo les escribe a los hermanos de Roma con mucho gozo porque mostraban obediencia a Dios en todo lo que hacían y ese testimonio recorría el mundo. Sin embargo, conocía muy bien el contexto que les rodeaba. En la capital del imperio todo estaba centralizado en el placer, la lujuria y el desenfreno.
¿Te resulta familiar esto? Por supuesto, son las mismas cosas a las que nos enfrentamos cada día porque el “príncipe de este mundo” es el mismo de todos los tiempos. Satanás está detrás de la filosofía que impera en el mundo con el mismo propósito de siempre: Cegar el entendimiento de las personas enredándolas en los placeres del mundo para alejarlas del plan de salvación de Dios.
Sabiendo esto, el apóstol Pablo da dos consejos a los que debemos prestar mucha atención: “Ser sabios para el bien e ingenuos para el mal”.
Debemos ser “sabios” para el bien, sofós en griego, que significa “ser claro, sensato, sagaz, de carácter cauto; prudente, cuerdo”. En estos tiempos es necesario proceder con prudencia. Analizar muy bien todo antes de tomar cualquier decisión. Es preferible esperar para estar seguros de lo que el Señor quiere, que actuar precipitadamente y meternos en problemas.
Además debemos ser “ingenuos” para el mal. En griego es la palabra akéraios que significa “sin mezcla, inocente, sencillo”. Esta palabra está relacionada con una expresión usada para decir que algo no estaba mezclado con otra cosa. Así es como el apóstol aconseja a no mezclarse con el mal, ni siquiera un poco, porque ese ínfimo porcentaje será el veneno mortal que nos perjudique por completo.
Cuidado que el orden de los factores en este caso sí altera el producto. No seamos ingenuos para el bien y sabios para el mal. En Isaías 5:20 leemos: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”
La Palabra de Dios es la verdad objetiva y absoluta para todos, por eso necesitamos hacer decisiones que estén respaldadas por la Palabra, no por las circunstancias o emociones.
Deja que el Espíritu Santo te guie a toda verdad y que tu obediencia al Señor sea un claro testimonio que le hable al mundo de Dios.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 29 de enero, 2026
“Agua para el sediento”
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Juan 7:37-38
¡Qué desesperación produce tener sed y no hallar nada para beber! Recuerdo en mi niñez haber ido a una zona suburbana para jugar al fútbol con mis amigos de la iglesia. Estuvimos mucho tiempo bajo el sol y nadie había llevado agua para beber. Hasta que alguien recordó que había una canilla de agua potable cerca. Corrimos a ese lugar y desesperados bebimos agua hasta saciarnos. Nunca había sentido una satisfacción tan grande después de haber experimentado la sed más profunda. ¿Tienes alguna historia parecida a esta? Entonces sabes de qué estoy hablando.
Dios usa muchas veces en su Palabra el ejemplo de la sed para simbolizar los deseos y las necesidades profundas del alma que solo puede saciar Él. No hay ninguna fuente fuera del Señor que pueda hacer esto. Sin embargo, a veces pensamos que es posible.
Tenemos el ejemplo del pueblo de Israel, muchas veces creyó que podía arreglárselas sin Dios y sufrió las consecuencias. El profeta Jeremías lo dijo de esta manera: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”. (Jeremías 2:3). La sed interior jamás fue satisfecha desconectados de la Fuente Eterna.
Sin Dios nos resquebrajamos, nos secamos y todo muere. Lo único que puede revertir esta condición es ir al Manantial de Vida que es Cristo.
¿Te sientes seco interiormente? ¿Tu sed espiritual no se ha apagado? ¿Has buscado fuera del Señor calmar tu sed y solo estás más sediento? Jesús te llama a volver a Él. Nunca echa fuera al que se acerca arrepentido y reconociendo su necesidad. Jesús te sigue diciendo: “Si tienes sed, ven a mí y bebe del agua de vida”. En el Señor, hay abundancia y satisfacción plena. No es solo un poco de agua, correrán ríos de agua viva desde tu interior.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 28 de enero, 2026
“Sin cobardía”
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7
Timoteo necesitaba un empujón para avanzar. Las “pasiones juveniles” lo asediaban como a cualquiera, y tal vez su juventud era menospreciada por muchos cristianos mayores. Frente a tanta presión, Pablo le exhorta a no tener nunca un “espíritu de cobardía”. La palabra cobardía en griego es deilós que significa “timidez, temor, miedo, amedrentarse, avergonzarse, tener pavor”.
El ambiente en el que se movía Timoteo no era fácil, y tampoco el nuestro. Aunque siempre esperamos tiempos mejores, entiendo por la Palabra de Dios que no será así, sino que las cosas se pondrán cada vez peor. Sin embargo, la Iglesia de Cristo está llamada a ser siempre luz en las tinieblas, y sal en un mundo corrompido, por lo que no podemos actuar con un espíritu de “cobardía”.
Cuando recibimos a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo viene a morar a nuestro espíritu y nos capacita de manera sobrenatural para enfrentar con valor cualquier situación. El apóstol Pablo menciona tres de estas capacitaciones:
1. Poder. Dynamis: “Fuerza de todo tipo; específicamente poder milagroso; eficacia, capacidad, potencia”. ¡No hay nada que nos puedas detener con su poder!
2. Amor. Agápe: Amor que viene de Dios. Es sacrificial, abnegado, incondicional, da sin esperar nada a cambio. Es un amor inalterable.
3. Dominio propio. Sofronismós: “Ser disciplinado; control de uno mismo, templanza”. El Espíritu Santo nos ayuda a ser equilibrados al estar bajo su control.
¿Te has dado cuenta que el mismo Espíritu Santo que estaba en Pablo y Timoteo está también dentro de ti? ¡Maravilloso! Los efectos serán los mismos en tu vida si diariamente estás sujeto a su guía, consejo, capacitación y obediencia a la Palabra de Dios.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 27 de enero, 2026
“Diálogos interiores”
“Despierta, despierta, Débora; despierta, despierta, entona cántico… Marcha, oh alma mía, con poder.” Jueces 5:12a, 21b
Israel estaba siendo hostigado y oprimido por sus enemigos canaanitas hasta que clamaron a Jehová y Él les respondió. Dios levantó a Débora, una verdadera profetiza en el pueblo, con un mensaje convincente y un llamado a pelear la batalla. Dios les dio una victoria tremenda y para conmemorarla, Débora fue inspirada a escribir la canción del capítulo 5 de Jueces.
Si lees todo el capítulo, notarás que muchas veces la misma Débora se habla a sí misma y se responde. Hay un diálogo interno muy interesante.
Nosotros sabemos bastante de diálogos internos, para bien o para mal. Cuántas veces nos hablamos a nosotros mismos con frases negativas como resultado de aquellas palabras inapropiadas que escuchamos mientras crecíamos. “Haces todo mal”, “eres un inútil”, “no sirves para nada”, y tantas otras que han condicionado nuestra manera de vivir y también de recibir el amor de Dios.
Una de las primeras cosas que se dijo Débora fue que era tiempo de despertarse. Aunque ella estaba en sintonía con Dios, necesitaba levantarse del adormecimiento para no permitir que el enemigo le siguiera robando. Había que dejar atrás el sometimiento, el conformismo y tomar acción para obtener la victoria.
También, en su diálogo interno, se dijo: “Basta de quejas y lamentos. Ya es tiempo de alabar a Dios por lo que hizo y por lo que hará a nuestro favor”. Cambiar los lloriqueos por una actitud de agradecimiento y de fe.
Y por último, Débora se dijo a sí misma que era tiempo de marchar con poder. Nuestras convicciones espirituales se renuevan cuando nos afirmamos en la Palabra de Dios. Nuestro diálogo interno debe expresar la victoria que nos fue dada por Cristo.
Y si las situaciones parecen complicarse más, debemos recordar en Quién tenemos nuestra esperanza. “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”. (Salmo 42:5). “Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza”. (Salmo 62:5).
¿Qué es lo que más te repites a ti mismo? ¿Cómo son tus diálogos internos? Deja que el Señor renueve tus pensamientos y escucha lo que Él tiene que decirte. Sus palabras serán medicina para tu mente y corazón.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 26 de enero, 2026
“Verdaderos discípulos”
“Como grandes multitudes lo seguían, Jesús se volvió a ellos y les dijo: «Si alguno viene a mí, y no renuncia a su padre y a su madre, ni a su mujer y sus hijos, ni a sus hermanos y hermanas, y ni siquiera a su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Así también, cualquiera de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:25-27,33.
Los nuevos influencers reciben miles y hasta millones de “me gusta” por sus fotos, comentarios y videos en internet. No conozco a ninguno que quiera reducir su número de seguidores usando filtros que no le agradan al público. Todo gira entorno a lo que otros quieren ver o escuchar. Hoy por hoy el mensaje está condicionando por los “likes”.
¡Qué diferente el ejemplo que nos dejó Jesús! Él nunca dijo lo que la gente quería escuchar, sino lo que necesitaba escuchar. Él no vino a remendar un sistema quebrado y corrompido, ¡vino para mostrar el único camino de salvación y a hacer todo nuevo!
Pero para que la obra de Cristo tenga efecto, no solo es necesario recibirlo en nuestro corazón como Salvador, sino “renunciar” a todo por obtenerlo todo en Él. Cuando Jesús habló de “renuncia” usó la palabra apotásomai que literalmente significa “decir adiós”. Es decir, despedirse de los remiendos que nos ofrece el mundo para encontrar en Cristo el rumbo y satisfacción verdadera y eterna.
Muchos “discípulos likes” se alejan a la hora de renunciar a todo por seguir a Cristo. “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?” (Juan 6:66-67).
Solo los verdaderos discípulos se quedan y perseveran a su lado. Así lo expresó el apóstol Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Solo tú tienes palabras de vida eterna”. (Juan. 6:68).
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 25 de enero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Un desayuno restaurador"
"Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No… Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan… Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado". Juan 21:5, 9, 13
Jesús fue abandonado por los discípulos en sus momentos más críticos. Después de que Judas le traicionara, los que habían prometido seguirle hasta la muerte huyeron. Pedro le negó, Tomás estaría dudando sobre qué hacer, Simón el Zelote, que se suponía era el más valiente, no hizo nada a favor de su Maestro.
Para empeorar las cosas, los discípulos volvieron a sus tareas de pescadores olvidando todo lo que les había dicho el Señor. ¿En serio Jesús quería transformar el mundo con estas personas? Sin embargo, Él los fue a buscar al lago donde estaban pescando… bueno, tratando de pescar, e hizo algo inesperado: les preparó un desayuno.
¡Qué amor inquebrantable el de Jesús! ¡Hacerles un desayuno a estos “amigos”! ¿Qué hubiéramos hecho nosotros? Hum… tal vez si cayeran algunos carbones encendidos sobre la barca aprenderían algo… Si soplara el viento Euroclidón podrían despertar. O quizás recapacitarían si un gran pez los retuviera en su vientre por algunos días como a Jonás… Pero no, Jesús tiene otro corazón. Él es perdonador por naturaleza y no puede negarse a sí mismo.
Este desayuno fue restaurador. El Señor compartió la comida y un tiempo íntimo con ellos. Todos podían ver en los ojos de Jesús su perdón. Su mirada desprendía amor y misericordia. Una sola mirada del Maestro era suficiente para recordarles que sus planes seguían en pie. ¡Hasta Pedro fue restaurado después de haberle negado!
Muchas veces no estamos tan lejos de la realidad espiritual de los discípulos. Durante las presiones le abandonamos, no le hemos creído a la hora de actuar con fe, le negamos más de una vez para salvar nuestro pellejo. Sin embargo, su amor nunca cambia. Nos sigue perdonando y levantando. ¡Gracias Jesús!
Hoy el Señor quiere “desayunar” contigo. Quiere recordarte lo valioso que eres. Que no te ha olvidado. Puede ser que te hayas alejado del Señor, sin embargo, Él sigue extendiéndote sus manos para levantarte.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 24 de enero, 2026
“Cuando todo se derrumba”
“Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” Mateo 7:27
Hay personas que construyen su vida alrededor de un trabajo. Todos sus esfuerzos están dirigidos a hacerse de un nombre y posición, y cuando creen que ya tienen su futuro asegurado, lo que parecía estable se vuelve volátil y sus días se ven cubiertos por densas nubes negras.
Otros desarrollan sus vidas alrededor de una relación. Alguna vez habrás escuchado decir: “Yo sin él/ella no puedo vivir”. La felicidad, realización y seguridad dependen de una persona; pero una promesa rota o una huida inesperada y todo se derrumba.
¡Cuántos tenían sus vidas aseguradas en sus propiedades y cuentas bancarias hasta que llegó la temida bancarrota!
También, muchos edifican su vida a partir de un ministerio. Creen que sus aptitudes comunicativas, sus destrezas administrativas, sus habilidades financieras son suficientes para asegurar su futuro. Pero en algún momento todo lo construido sin tener en cuenta a Dios se derrumbó.
Ya lo dijo el Señor, si alguien construye su casa sobre fundamentos superficiales y pasajeros, se derrumbará. El único fundamento correcto es Cristo, la Roca, y la forma de construir para que algo permanezca eternamente es obedeciendo su Palabra. “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” (Matero 7:24-25).
¿Es Cristo el fundamento de tu vida? Todo lo demás puede fallar, pero su Palabra es la que permanece para siempre. La única seguridad está en Él. Aunque vengan las peores tormentas a tu vida, vas a permanecer firme porque Cristo es tu fundamento.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 23 de enero, 2026
“Tu fe te ha salvado”
“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.” Mateo 9:22.
Era difícil para Jesús pasar desapercibido. Apenas alguien escuchaba que el Maestro estaba cerca, la voz corría rápidamente y multitudes se acercaban a Él.
Entre las personas que querían encontrarse con el Señor había una mujer que llevaba doce años enferma. Ya había sido desahuciada por los médicos y su única esperanza era Jesús. Pero, cómo llegar a Él. Físicamente estaba débil, pero además, según la ley de Moisés, su enfermedad la hacía inmunda, lo que la obligaba a vivir apartada de la sociedad.
Sin embargo, pensó: “Voy a tocar el manto del Señor y seré sana”. La verdad es que el manto de Jesús no era milagroso. Jesús vestía como todos los varones de Israel. Hasta ahora no se sabía que por la vestimenta del Señor hubiera ocurrido un milagro. Pero ella pensó que si no lo podía tocar por su condición física y social, ¡aunque sea tocaría su vestido! Así fue que, abriéndose paso entre la multitud, logró tocar el manto del Maestro y fue sana instantáneamente. Entonces Jesús comenzó a preguntar quién había tocado sus vestidos porque poder había salido de él.
¡Qué presión para esta mujer! Si relataba lo sucedido, probablemente los religiosos la castigarían, pero no le importó y temblando, se postró delante del Señor y le dijo la verdad. Entonces Jesús dio su veredicto final a través de tres poderosas declaraciones:
1. “Ten ánimo”. ¡Qué alivio que Jesús te anime frente a tanta presión! La palabra “ánimo” en griego es dsarséo y significa “tener valor, confianza; atreverse a confiar.
2. “Hija”. ¡Qué expresión tan paternal! Jesús le dijo que por depositar su fe en Él ahora era hija de Dios y podía acudir a la presencia del Padre Celestial en todo tiempo.
3. “Tu fe te ha salvado”. No vayas a creer que fue el manto, ha sido tu fe puesta en Jesús. Lo demás es secundario. Es la misma regla para cada persona que necesita del Señor. Sólo creer en Él, acercarse con fe y ver lo que Jesús hará.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 22 de enero, 2026
“Alabaré de mañana”
“Pero yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.” Salmo 59:16.
Cuando David escribe estas palabras se encontraba huyendo de Saúl quien lo buscaba para matarlo. Aunque David reconoce que se ha sentido angustiado, también dice que en medio de su aflicción cantaría del poder de Dios y “alabaría de mañana su misericordia”.
La palabra que usa aquí el salmista para “alabar” en hebreo es ranán que significa “emitir un sonido estridente, gritar de alegría; alegrar, aplaudir, cantar, clamar, gritar de gozo, júbilo, regocijarse”. Así empezó David su mañana después de escapar de Saúl. Déjame preguntarte: ¿Cómo empiezas tus mañanas?
Nuestra perspectiva cambia cuando comenzamos cada día con una actitud de alabanza, reconociendo la misericordia de Dios. Es cierto que pasamos por situaciones difíciles, pero nunca sabremos de cuántas el Señor nos libra día a día. ¡Cada mañana Él nos renueva su misericordia! “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lam. 3:22-23).
Cuando alabamos a Dios manifestamos que nuestra confianza está puesta en el Señor. “Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza”. (Is. 30:15).
Cuando alabamos a Dios estamos creyendo en sus planes perfectos. “Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.” (Sal. 139:14).
Cuando alabamos a Dios recordamos su fidelidad. “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” (2 Timoteo 2:13).
Comienza tu día alabando a Dios y verás que tu fe comienza a crecer y tendrás la seguridad de que Él obrará en medio de tus desafíos.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 21 de enero, 2026
“Levántate y avanza”
“Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.” Josué 1:2
Después de completar la travesía por el desierto durante cuarenta años, Moisés ya no estaba. Nadie lo vio morir, sólo recuerdan que dijo que subía al monte para partir a la eternidad.
Muchas preguntas daban vuelta por la mente de Josué. ¿Y ahora, qué hacemos? ¿Cumplirá Dios lo que nos prometió? ¿Podremos conquistar un territorio tan amplio con enemigos sanguinarios y de estatura más grande que la nuestra? La última vez que enviamos espías… Bueno, mejor no recordarlo. Yo no sé si tendré las fuerzas para hacerlo. El futuro puede ser maravilloso, pero el presente es complicado. Ay… si estuviera Moisés, él sabría qué hacer…
En ese momento Dios le habló a Josué. No dice que fue una voz audible, pero él sabía que el Libertador de Israel le estaba hablando. Sus palabras respondieron cada una de sus preguntas y entendió que era tiempo de poner toda su confianza en Dios y avanzar con fe.
A todos nos llega el momento en que ya no podemos seguir avanzando con las “varas” de otros, las oraciones de otros, las motivaciones de otros. Debemos movernos ejercitando nuestra fe, haciendo nuestras oraciones y apoyados en Dios.
Si te encuentras inmovilizado por temor al futuro, paralizado por lo que puedan demandarte los nuevos desafíos, Dios tiene una palabra para ti: “¡Levántate y avanza!” Especular, dudar, reprender o declarar no son los verbos que Dios tiene en mente cuando ya nos dio una orden. Tienes que levantarte y atreverte a creer lo que Dios te prometió.
¿Estás sentado mirando tu “Jordán”? ¿Te sientes solo porque ya no tienes los “bastones” en los que antes te apoyabas? Hoy Dios te dice: “¡Levántate y pasa tu Jordán porque yo estoy contigo!
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 20 de enero, 2026
“¿Por qué sufren los justos?”
“Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos.” Eclesiastés 8:14.
El sufrimiento es resultado de un mundo caído. No formaba parte del plan de Dios, pero cuando el pecado entró en acción, el ser humano comenzó a experimentar las consecuencias.
Pero, ¿por qué Dios permite que sufran sus hijos? A veces podemos preguntarnos por qué el Señor no responde a mis oraciones más rápido. ¿Por qué otros no pasan por situaciones tan difíciles como las que yo atravieso? Tenemos muchas preguntas y a veces pocas respuestas.
Hay muchos asuntos que se están desarrollando en la esfera celestial que no llegaremos a entender aquí en la tierra. Pregúntale a Job sobre esto. En el cielo se estaba dando una disputa entre Dios y Satanás mientras él atravesaba por las peores situaciones que un humano puede pasar.
David tampoco tuvo todas las respuestas a sus luchas. Algunas las conocía porque eran resultado de sus malas decisiones, pero otras no, y solo decidió confiar en la soberanía de Dios. Tampoco tuvieron todas las respuestas a sus sufrimientos los discípulos, o el apóstol Pablo; pero todos decidieron poner su confianza en Dios y permitir que Él cumpliera los propósitos que había dispuesto en sus vidas.
Con el sufrimiento aprendemos cosas que de otra manera no aprenderíamos. También se desarrolla nuestro carácter, nos da mayor capacidad para entender y consolar al que sufre. En medio del dolor tenemos oportunidad de experimentar la presencia de Dios de una manera única y sobrenatural. Una cosa es ver la liberación de Dios de un posible sufrimiento, y otra es sentir su presencia en medio de las circunstancias más difíciles.
Todo lo que suframos al final será transitorio; pero mientras tanto debemos creer, como dijo el apóstol Pablo, “que esta tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” (2 Co. 4:17-18).
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 19 de enero, 2026
“Atados en una cisterna”
“Ataron mi vida en cisterna, pusieron piedra sobre mí; aguas cubrieron mi cabeza; yo dije: Muerto soy. Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la cárcel profunda oíste mi voz; no escondas tu oído al clamor de mis suspiros. Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas. Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida”. Lamentaciones 3:53-58.
La fidelidad de Jeremías a Dios y a su Verdad era bien conocida. Los sufrimientos de este hombre de Dios por causa de su ministerio son innumerables. Su predicación iba dirigida al corazón y la conciencia del rebelde pueblo de Judá. No había manera de callarlo. Incluso creyeron que metiéndolo en una cisterna terminarían con él. “Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron echar en la cisterna de Malquías hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías con sogas. Y en la cisterna no había agua, sino cieno, y se hundió Jeremías en el cieno.” (Jeremías 38:6).
La descripción que hace Jeremías de ese lugar es “cárcel” profunda. En hebreo es bor que significa “prisión, abismo, fosa, mazmorra, sepultura”. Literalmente, ese pozo profundo estaba a punto de convertirse en su sepultura.
No es necesario estar en una cisterna para llegar a sentirnos como Jeremías, encerrados, en el fondo de un pozo, a oscuras y creyendo que ya no hay salida. El profeta podría haberse dejado vencer, sin embargo decidió clamar a Dios por liberación y fue escuchado.
Lo primero que Dios le dijo fue: “No temas”. Cuando realmente le entregamos a Dios nuestra situación debemos confiar en su ayuda. Entonces su paz sobrenatural se apodera de nosotros y podemos estar seguros de que su ayuda está en camino.
Por la providencia divina, unas personas con temor de Dios fueron movidos para sacar a Jeremías de la cisterna, y de esa manera su vida fue preservada. “Y dijo el etíope Ebed-melec a Jeremías: Ponte estos trapos debajo de tus axilas para protegerte de las sogas. Y lo hizo así Jeremías. De este modo sacaron a Jeremías con sogas, y lo subieron de la cisterna” (Jeremías 38:12).
Si te encuentras en un “pozo oscuro”, clama a Dios. Él vendrá en tu ayuda, te levantará con su poder y otra vez podrás sentirte seguro. Las manos de Dios están extendidas hacia ti en este momento.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 18 de enero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Algo que dejar"
"Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús". Marcos 10:49-50
Bartimeo era un hombre ciego conocido por todos. Siempre se sentaba en el mismo lugar, pedía limosna a todo el que pasaba y tal vez conversaría con algunos. Cuando este ciego se enteró de que Jesús estaba cerca, comenzó a llamarle a gritos. La gente hizo todo lo posible para que se callara, pero fue imposible. Él había escuchado sobre los milagros que hacía el Señor y no quería dejar pasar su única oportunidad de ser sanado.
Cuando Jesús se detuvo y mandó llamarle, leemos que Bartimeo “arrojó su capa” y le ayudaron a ir a su encuentro. Es importante notar que no dice que “dejó” su capa, sino que la arrojó lejos. ¿Por qué lo hizo?
La palabra capa en griego es himation y era la vestimenta que necesitaba para sobrevivir. Parece ser que en tiempos bíblicos se podía tomar la túnica de una persona como fianza, pero nunca la capa porque era indispensable. Algunos comentaristas han dicho que la capa de Bartimeo incluso tenía una inscripción que decía “ciego” para que los transeúntes lo supieran y estuvieran dispuestos a ayudarle con limosnas.
Bartimeo arrojó lo único que tenía, lo que le identificaba como menesteroso y se dirigió a Jesús. Esa acción nos habla de su fe. Él estaba seguro de que recobraría la vista. El hijo de Timeo fue sano y también salvo. Jesús le dijo que podía irse tranquilo porque su fe le había salvado, pero en vez de irse a su casa, siguió a Jesús en el camino (v. 52).
Y tú, ¿qué tienes que dejar para venir a Jesús? ¿Qué te impide dar ese paso de fe? ¿Qué te mantiene atado? ¿Qué debes “arrojar lejos”?
Puede ser que tu “capa” sea el temor y la duda que no te dejan ver la realidad espiritual. Tal vez sean tus recuerdos. O quizás tu formación familiar o religiosa que te impide creer en lo que te dice Jesús.
Estoy seguro que sabes muy bien los pasos que debes dar para poner toda tu confianza en Él. No tengas temor, “arroja tu capa”, levántate y pon tu fe en marcha.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 17 de enero, 2026
“Las tentaciones de Jesús”
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15.
La palabra “tentar” en griego es peirazo, que significa “poner a prueba, incentivar” y el propósito es negativo: hacernos pecar, independizarnos de Dios, vivir a nuestro antojo y que le demos lugar a los deseos más bajos de nuestra vieja naturaleza.
Jesús fue tentado… en todo. Eso significa que aunque hayan pasado más de dos mil años y lo tiempos cambien, el propósito de una tentación sigue siendo el mismo.
Hay tres áreas en donde todos somos tentados. Observa la descripción de Juan: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16). Justamente Jesús fue tentado en estas tres áreas: Los deseos de la carne: Que convirtiera las piedras en pan. Los deseos de los ojos: La gloria de los reinos del mundo. La vanagloria de la vida: Que se arrojara del pináculo del templo. Jesús venció las tres formas de tentación cuando estuvo en el desierto. (Mt. 4:1-11).
El Señor fue tentado en todo para identificarse con nosotros, de modo que podemos estar seguros que nos entiende cuando estamos bajo cualquier presión. Pero no solo nos entiende, también nos ofrece su poder para ser vencedores. Si Él fue vencedor, también podemos serlo nosotros.
Jesús venció cada tentación con la Palabra de Dios. Le respondió una y otra vez al mismo diablo: “¡Escrito está!”, y asunto terminado. Su Palabra debe ser nuestra arma para deshacer todos sus engaños.
Permitamos que el Espíritu Santo nos recuerde la Palabra y nos muestre la salida a cada tentación. Él es nuestro Ayudador.
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y lo habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. 1 Juan 4:4.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 16 de enero, 2026
“¡Voy a vivir!”
“No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de Jehová”. Salmo 118:17
Dios es el único que tiene contados nuestros días. Él sabía cuándo íbamos a nacer, y también sabe cuándo vamos a partir hacia la eternidad. A pesar de saber esto, muchas veces tenemos temor de perder la vida cuando no podemos controlar las circunstancias y parece que estamos a merced de ellas.
El rey David sintió esto cuando fue rodeado por sus enemigos y parecía que ya no tenía salida. Los discípulos creyeron que iban a morir cuando enfrentaron una gran tormenta en el mar de Galilea (lo sorprendente es que Jesús iba con ellos). ¿Y qué me dices del apóstol Pablo? En un momento de su vida llegó a decir: “Pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida”. (2 Co. 1:8).
Las circunstancias que rodean nuestra vida pueden ser diferentes a las de David, los discípulos o el apóstol Pablo, sin embargo, tenemos al mismo Señor con nosotros. ¿Qué haremos entonces? ¿Nos dejaremos arrastrar por las circunstancias? ¿Le haremos caso al diablo? ¿Aceptaremos sus mentiras? ¿Vamos a olvidar Quién está a cargo de nuestra vida?
Al diablo no le conviene verte motivado y viviendo para la gloria de Dios. Por el contrario, quiere verte derrotado, desanimado y con ganas de morir. Él sabe que si logra esto, tiene la mitad de la batalla ganada.
Es hora de poner tu fe en marcha y gritar como el salmista: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?” (Sal. 73:25). ¡Tenemos un Dios Todopoderoso que calma la tempestad, que pone límites a nuestros enemigos y nos fortalece cuando estamos débiles!
Levántate en el nombre del Señor y proclama con fe: “¡No moriré, sino que viviré, y contaré las obras del Señor!”
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 15 de enero, 2026
“Dios te pone en lugar espacioso”
“Desde la angustia invoqué a Jehová, y me respondió Jehová, poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo; no temeré.” Salmo 118:5-6a.
Muchas veces, cuando las presiones nos agobian, nos parece estar entre dos paredes que se van acercando peligrosamente hacia nosotros y nos comienza a faltar el aire. Hablamos de asfixia emocional, mental, espiritual y hasta física.
El salmista usó la palabra angustia para referirse a esta condición. “Angustia”, en hebreo, es metsár que significa “algo apretado, estar asfixiado por problemas, sentir estrechura”.
Cualquiera que se sienta así tiene dos opciones: Dejarse aplastar por las presiones o decidir como el salmista, invocar a Dios. La palabra hebrea para “invocar” es cará y significa “asediar a una persona para que nos escuche, llamar por nombre, gritar, nombrar, dar voces”. En la desesperación hay que llamar a Dios con intensidad, tal vez hasta en voz alta. “¡Señor, ayúdame!”
Dios no es indiferente a una petición cuando lo invocan de veras. “Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.” (Salmo 145:18). Él quiere que le pidamos ayuda. Nos ha dado el libre albedrío para que voluntariamente pidamos su intervención. Cuando lo hacemos, los cielos se abren y llega la respuesta.
Dios nos saca de la angustia a “un lugar espacioso”. Esta expresión en hebreo significa “agrandamiento, espacio abierto, libertar, anchura, bien amplio”. Volvemos a respirar tranquila y profundamente porque el Señor hizo una la salida.
No pierdas un minuto más, ve al Señor en este momento, y deja que Él intervenga en tu situación apremiante.
Entonces podrás decir como el salmista: “¡Jehová está conmigo; no temeré!”
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 14 de enero, 2026
“Con la cara descubierta”
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18.
“¿Por qué no cambio más rápido? ¿Qué pasa con mi carácter? A esta altura debería ser mucho mejor persona, mejor hijo, mejor cónyuge, mejor padre, mejor siervo…” Sí, todos nos hacemos estas preguntas de vez en cuando. Se supone que debemos cambiar para bien y todavía hay aspectos de nuestra conducta o nuestro carácter que nos dan algún que otro dolor de cabeza.
A pesar de lo que no vemos todavía, el apóstol Pablo nos dice, según la forma gramatical griega, que “estamos siendo transformados”, una acción continua, como si Dios nunca se detuviera. Entonces, vamos a tener que creerlo.
Pablo dice que la manera de ver los cambios internos son como “por espejo”. Si estás pensando en los espejos que tienes en tu casa, olvídate. Los espejos de la antigüedad eran de metal, de bronce pulido, y las imágenes que reflejaban no eran claras. Pablo también dice en 1 Corintios 13:12: “Ahora vemos por espejo, oscuramente…”. Aaaaah, oscuramente… A veces no se ven tan claros los cambios, pero se están llevando a cabo poco a poco.
Pero también es importante decir que puede ser que realmente los cambios no se vean, y es porque no estamos permitiendo que el Señor nos transforme. Aparentamos haber sido cambiados, pero no es así. Más bien nos volvemos especialistas en usar diferentes máscaras. La máscara de santidad los domingos a la mañana, o la del arrepentimiento los sábados por la noche, la de buen padre en reuniones familiares, o la de buen trabajador los lunes por la mañana. Pero eso no es lo que Dios tiene para nosotros.
La verdadera transformación nos lleva a abandonar nuestras máscaras y mostrarnos con nuestra “cara descubierta”. Debemos presentarnos ante Señor tal cual somos y dejar que el Espíritu Santo trabaje en nuestros corazones. Llegar a ser como Cristo es una experiencia progresiva. Cuanto más cerca sigamos al Señor, más nos asemejaremos a Él.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 13 de enero, 2026
“Cómo sana un corazón quebrantado”
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.” Salmo 34:18
¿Puede un cristiano tener el corazón quebrantado? Por supuesto. “Quebrantado”, del hebreo shabár, significa “dañado, partido, derribado, roto”. Las enfermedades físicas, tanto nuestras como de nuestros seres queridos nos quebrantan. Las pérdidas nos derriban. La rebeldía de un hijo nos destroza. Las presiones externas nos dañan. Sí, a cualquiera le puede pasar. ¿Qué hacer entonces?
La respuesta está en el versículo anterior: “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.” (Sal. 34:17). Los que obtienen una respuesta son los que “claman”. Esta palabra en hebreo es tsaác que significa “dar un grito desgarrador, dar voces, gritar, implorar, levantar la voz”. Es un grito de angustia que solo puede entender el Señor.
Dios oye el clamor de sus hijos. Puede que no sean oraciones con fina homilética, argumentos bien desarrollados o palabras altisonantes, pero para Dios lo único importante es que sean oraciones que salen del corazón y manifiestan confianza y dependencia de Él. ¡Qué descanso!
Si lees todo el salmo, te darás cuenta que Dios cambió el quebrantamiento en alabanza. El salmista dice: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca... Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores” (vs. 1,4). A pesar de las circunstancias, podemos alabar a Dios en todo tiempo. Incluso si las circunstancias no cambian enseguida, por la fe podemos bendecir a Dios y alabarlo porque hará una salida.
Tu corazón necesita el verdadero descanso que está en Jesús. Clama a Él entregándole todas tus cargas y Él te levantará de tu abatimiento.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 12 de enero, 2026
“Eres libre de culpa”
“Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.” Salmo 32:2.
El Salmo 32 fue escrito por David, alguien que fue perdonado muchas veces. Él mismo dice que la persona cuyo pecado es perdonado es bienaventurada, muy feliz, bendecida. No hay pecado confesado que Dios no pueda perdonar.
Ahora, puede ser que hayas pedido perdón por tus pecados pero todavía te queda un sentimiento de culpa. Esto no es algo que viene del Señor, por el contario, el diablo está detrás de esto para impedir que experimentes victorias espirituales.
Cuidado con los susurros del enemigo. El diablo sabe usar algún mal recuerdo, palabras de personas mal intencionadas, o incluso enseñanzas que parecen bíblicas pero que en realidad no está alineadas con la Palabra de Dios. Por eso nunca debemos olvidar que las acusaciones de Satanás no tienen validez cuando estamos bajo la sangre de Cristo. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Romanos 8:33-34.
El salmo de David nos dice que es bienaventurado el perdonado, esto significa que el peso de la culpa es quitado porque no hay nada que pagar. ¡Aleluya!
Eres un hijo de Dios justificado. Deja que el Señor siga santificando tu vida diariamente. No escuches las mentiras de Satanás. “Por lo tanto, ya que fuimos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros”. Romanos 5:1.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 11 de enero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Delicias a su diestra"
"Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre." Salmo 16:11
Tengo una atracción especial con este salmo, no porque sea mejor que otro, sino porque fue con el que Dios me habló en mi adolescencia. En esa etapa de la vida en que tenemos muchas preguntas, dudas y temores, el Señor respondió a todos mis interrogantes con este salmo.
Si lees con atención, encontrarás en el último versículo una síntesis de lo que Dios hará en aquellos que confían en Él.
Cuando ponemos nuestra confianza en el Señor, el primer resultado que veremos es que Él “nos muestra el camino de la vida”. Antes de cada batalla, David oraba para saber qué estrategia debía usar y hasta que no escuchaba a Dios no se movía. Este rey pudo experimentar lo que es ser dirigido por la “senda de la vida”.
Antes de dar cada paso debemos estar seguros de haber escuchado a Dios. Movernos por emociones, presiones, comentarios, por temor, no manifiesta su guía. Necesitamos depender del Señor siempre.
Lo segundo es que David no “sobrevivía espiritualmente”, sino que vivía disfrutando la presencia de Dios. No le resultaba pesado orar, adorar, usar sus instrumentos musicales para cantarle o crear salmos. Estar en su presencia era el tiempo que más disfrutaba. ¡Tenía “plenitud de gozo”! Una relación placentera con Dios trae satisfacción al alma.
Lo último que descubrió David fue que en la mano derecha de Dios había delicias que durarían para siempre. Escuché una ilustración en una reunión de varones que me encantó. El dueño de un mercado le dijo al hijo de un amigo que tomara un puñado de caramelos del frasco que había delante de él. El niño le dio las gracias pero no agarró ningún caramelo. Entonces el hombre sacó un buen puñado de dulces y se los dio al niño quien ahora sí los recibió. Al salir del mercado el padre le preguntó por qué no había tomado los caramelos cuando su amigo se los ofreció la primera vez. El niño le respondió con una sonrisa: “¿Papá, no viste qué manos grandes tenía ese señor…?”
En las manos de Dios están todos los recursos que necesitamos, solo debemos tomarlos.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 10 de enero, 2026
“Se echó a perder”
“Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano...” Jeremías 18:4
Para tener un nuevo diseño, hay que descartar el viejo. Jeremías estaba en el taller del alfarero y vio cómo una hermosa vasija se desarmó en las manos del artista. “Se echó a perder”. Esta expresión en hebreo corresponde a la palabra shakját que significa “malograr, decaer, arruinar, dañar, deshacer, estropear, perder, quebrantar”. ¡Ay…! ¿Están hablando de mí…?
Muchas veces podemos sentirnos así. Lo que ayer parecía perfecto, hoy es nuestra peor pesadilla. Los sentimientos empiezan a jugarnos una mala pasada y parece que la única oración que podemos hacer es la que una vez salió de la boca de Elías: “¡Señor, quítame la vida!”… Y Dios nunca responderá a esa oración. ¡Nunca!
Una cosa es sufrir el shakját fuera de Dios, y otra es en Sus manos. De hecho, en esta historia el Señor le dice a Jeremías si Él no podía hacer como ese alfarero con su pueblo. Está claro que Dios quería amasarlos hasta hacerlos barro dócil porque si no les esperaba un final terrible. Presta atención: Es preferible un shakját en las manos de Dios que terminar como barro inservible en el horno de fuego eterno.
El barro desmenuzado y aplastado en las manos de Dios es más valioso que las mejores obras de arte expuestas en los grandes museos. ¡El Señor nunca permite pruebas que no podemos superar, tentaciones que no podamos vencer, resbalones de los que no nos podamos levantar! Los propósitos de Dios son más elevados que nuestros pensamientos y el fin es más maravilloso de lo que podamos imaginar.
¿Sabes cómo continúa el versículo cuatro de Jeremías dieciocho? “…y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla”. Lo que Dios ha planeado para nosotros desde ahora en adelante es lo mejor que nos podría pasar. Dios no quiere que nuestra vida termine como un amasijo. Tiene un plan para el que está en sus manos.
Una nueva etapa está delante de ti. Las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas. ¡Levántate que el Alfarero está haciendo algo bueno en tu vida!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 9 de enero, 2026
“Dios saca todo a luz”
“Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.” Daniel 2:20-22
Daniel no lo tenía fácil. Una cosa era interpretar un sueño y otra muy diferente revelar un sueño olvidado. Pero eso es lo que el rey Nabucodonosor les demandó a sus sabios, astrólogos y consejeros; y aunque todos le dijeron que no había hombre sobre la tierra que pudiera hacer eso, el rey fue terminante: Si no lo hacen, todos morirán.
Cuando Daniel supo esto, le pidió al rey que le diese tiempo y él le mostraría la interpretación. Daniel sabía que no estaba en sus posibilidades, pero se atrevió a confiar en el Dios que todo lo revela. Él mismo le dijo al rey: “El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios…” (Daniel 2:27-28). ¡Aleluya! ¡Conocía al único Dios Omnisciente! Y así fue, el Señor no solo le mostró el sueño sino también su significado.
Dios “revela lo profundo y escondido”. Esta declaración está en presente, eso significa que así como le mostró a Daniel lo que había pasado por la mente del rey mientras dormía, también sabe lo que está sucediendo hoy en nuestra vida y a nuestro alrededor.
Hay muchas cosas que hoy están ocultas, pero Dios las sacará a la luz. El Señor todo lo sabe, no hay lugar a donde nos podamos esconder de Él, o pensamiento e intención del corazón que esté oculto a sus ojos.
En el plan de Dios, está registrado el momento en que todo saldrá a luz, para bien o para mal de muchos. “Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse.” (Mateo 10:26). Los creyentes en Cristo debemos estar tranquilos y seguros si estamos siendo transparentes a los ojos de Dios y de los demás. Nada deberíamos temer, ya que el Espíritu Santo guía nuestra vida.
¿Estás sufriendo injusticias, burlas, acusaciones falsas, estafas, calumnias o injurias? El Omnisciente todo lo sabe y todo lo ve. Confía en Él, llegará el momento en que pondrá cada cosa en su lugar y la verdad será manifestada.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 8 de enero, 2026
“Al fin sucederá lo que Dios ha planificado”
“Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí… que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”. Isaías 46:9b-10
Vivimos en un mundo lleno de incertidumbres. Las enfermedades pandémicas (¡y las gripes cada vez más fuertes!), la inseguridad nacional, la inestabilidad económica… Hoy, tener un trabajo estable ya es un motivo diario de agradecimiento. Sin embargo, los hijos de Dios podemos vivir confiados y seguros en medio de todas estas situaciones porque quien nos sustenta es el mismo Dios Todopoderoso quien nos dice: “Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”.
Presta atención a los detalles de esta declaración. La palabra “consejo” en hebreo es etsá que significa “plan, designio, propósito, asunto determinado”. Dios ha trazado un plan desde la eternidad y tiene todos los medios para llevarlo a cabo. ¿Acaso podemos pensar que sus propósitos pueden ser frustrados? Al aceptar a Jesús como nuestro Salvador y Señor, ese propósito comienza a cumplirse en sus hijos y nada puede cambiarlo.
Quizás pienses: “¿Será que el plan de Dios para mí es realmente bueno?” ¡Por supuesto! Dios mismo dice que hará todo lo que Él ha dispuesto. “Lo que quiero” en hebreo es kjéfets y significa “mi placer, deleite o delicia; mi deseo; cosa valiosa; lo que me agrada o me complace, lo que me produce contentamiento”. ¿Acaso no podemos confiar en que Dios sabe lo que es mejor para nosotros?
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” (Jeremías 29:11-13). ¿Lo crees?
Comienza a buscar al Señor de todo corazón, clama hasta estar seguro de que Dios tiene el control de tu vida y su paz te dé descanso. Asegúrate de dejar todo en las manos de Dios y el Espíritu Santo te ayudará a avanzar según su plan. Entonces podrás decir como el salmista: “Jehová cumplirá su propósito en mí” (Salmo 138:8a).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 7 de enero, 2026
“Te vas a levantar”
“Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.” Salmo 20:8.
Esta declaración la hace David inspirado por el Espíritu Santo. Por un lado menciona a los que confían en sus “carros” de batalla, sus estrategias de guerra, sus bienes materiales, sus contactos, su posición social y su propio poder para vencer. Y por el otro, habla de “nosotros”, los que vivimos bajo la voluntad del Padre Celestial. Los primeros terminan “flaqueando y caen”, pero los que confían en Dios, aunque pueden resbalar, ¡se levantan! “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse...” (Proverbios 24:16). ¡No permanecemos caídos! Hay algo dentro de nosotros que nos impulsa hacia arriba en las peores circunstancias.
La palabra hebrea para “levantarse” es cum que significa “afirmar, alzar, renovar, confirmar, elevar, establecer, resucitar”. Dios nos levanta, renueva, eleva y si es necesario, resucita. ¡Aleluya!
Es difícil levantarse solo, por eso la diestra de Dios está extendida hacia sus hijos para levantarlos. “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”. (Isaías 41:13).
Tengamos en cuenta que las palabras de David no nos animan a caernos y levantarnos como algo normal. Eso está bien para los bebés que recién empiezan a caminar. Por el contrario, el salmista dice que nos levantamos, “y estamos en pie”. Para esta expresión hay otra palabra hebrea muy interesante, es el vocablo ud que significa “restaurar, certificar, exaltar, notificar, sostener, dar testimonio”. Es decir, nos levantamos y permanecemos en pie dando testimonio y mostrando las evidencias de que Dios es quien nos sostiene.
¿Te sientes abatido? ¿Has experimentado una nueva caída? ¡Levántate en el nombre de Jesús! Dios tiene todo el poder para ayudarte a volver a tu posición de victoria, perdonar tus pecados, restaurarte y ayudarte a permanecer de pie para que puedas dar testimonio de que Él es quien afirma tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 6 de enero, 2026
“Enojo controlado”
“Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?” Jonás 4:4.
Jonás conocía a Dios bastante bien. Como profeta estaba acostumbrado a escucharlo y hablar de parte suya al pueblo. Conocía su carácter en muchos aspectos y también su obra. El profeta había sido enviado a predicarles a los ninivitas, un pueblo sanguinario, vengativo, cruel, despiadado, idólatra. Cuando fracasó su primer intento de unas vacaciones en un crucero a Tarsis, no tuvo más remedio que ir a predicar a Nínive. Y sorpresa, ¡la ciudad entera se convirtió! ¡Aleluya! ¡Qué avivamiento Jonás…! ¿Jonás? ¿Estás bien…?
Jonás estaba enojado, muy enojado. Ahora esta ciudad rebelde estaba siendo perdonada por Dios y para Jonás eso era injusto. “¡Merecían el castigo! ¡Yo sabía que esto iba a pasar! ¡Dios perdona al que debe ser condenado!”. Jonás olvidó la misericordia de Dios.
Quizás “tengamos razón” para enojarnos, pero “perdemos la razón” cuando nos airamos. Nadie dice que no podemos enojarnos, pero todo tiene un límite. Fíjate cómo responde Dios a la oración iracunda de Jonás: “¿Haces bien?” ¿Estás seguro que tu enojo tiene sentido? ¿Hasta dónde puede llevarte el enojo? ¿Has considerado todos los aspectos de esta situación para saber lo que es realmente justo y dónde aplica la misericordia?
Pero lo que más me llama la atención de la pregunta de Dios es la última palabra: “¿Haces tú bien en enojarte… tanto?”. En otras palabras: “¿Estás enojado hasta el punto de querer morirte, es decir, cortar todos los procesos y propósitos que tengo con tu vida Jonás?
Actuar con ira descontrolada es darle lugar al diablo. Ya lo dijo Pablo en Efesios 4:26-27: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.” Podemos enojarnos por conductas pecaminosas, injusticias, falta de temor de Dios, pero cuando nuestro enojo es resultado de nuestro orgullo, entonces comenzamos a darle lugar al diablo. Sus malos pensamientos, como darnos de fuego, comienzan a hacer su trabajo en nuestra mente y corazón.
No sabemos cómo termina la historia personal de Jonás, pero su libro nos habla de la misericordia, perdón, compasión y amor de Dios. Nos recuerda que todos necesitamos su misericordia, por lo tanto, si Dios me perdonó, yo debo perdonar; si Dios tuvo misericordia conmigo, yo debo tener misericordia.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 5 de enero, 2026
“Cuando estés bajo presión”
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:13.
Muchas veces, al atravesar momentos difíciles, se nos escapa un “ya no doy más…” Nos parece imposible continuar bajo el peso de tantas cargas, sin embargo, Pablo vio las pruebas y tentaciones desde otra perspectiva, sabía que Dios las permite con el propósito de que crezcamos.
El apóstol dice que en los momentos difíciles debemos “resistir”. La palabra en griego es dynamai que significa “ser capaz o posible, capacidad para hacer algo, poder, poderoso”. Está diciendo que Dios no va a permitir una prueba sin darnos el poder para sobrellevarla. El mismo Espíritu Santo nos capacita con recursos sobrenaturales para vencer. ¡Tenemos al mismo Dios dentro de nosotros dándonos su poder glorioso!
También señala que podemos “soportar” la tentación. En griego la palabra es hypoféro que significa sobrellevar la adversidad, capacidad para poder sufrirlo”. Cuando las fuerzas parecen faltarnos, cuando los recursos se agotan, cuando no tenemos más ayuda humana, Dios mismo nos da las fuerzas para soportar el momento, la capacidad para permanecer firmes sin quebrarnos, la entereza para permanecer arraigados a nuestra fe. ¡El Señor no permitirá que la prueba sea más pesada que la fuerza de su poder!
Siempre hay una salida en el Señor, una puerta abierta que no hemos visto antes, un camino que sorpresivamente se abre ante nosotros. Las respuestas de Dios siempre llegan a tiempo, solo debemos permanecer firmes.
Si estás pasando por pruebas o tentaciones, recuerda las palabras que el Señor le habló a Pablo en medio de su prueba: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Y el apóstol respondió: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Corintios 12:9-10.
Resiste con el poder del Espíritu, soporta con la fuerzas del Señor. Tu salida está cerca.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 4 de enero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Inténtalo una vez más"
"Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red." Lucas 5:5
Pedro y sus compañeros pasaron toda la noche, tal vez unas ocho horas pescando… bueno, intentando pescar. Ni a la derecha ni a la izquierda, ni cerca de la ribera ni en lo profundo. Los peces parecían estar agazapados en algún rincón del mar de Galilea esperando la señal del Hijo de Dios. Mientras tanto, los pescadores regresaban cansados, frustrados, desanimados y con las manos vacías.
¿Te sientes así? Parece que has agotado todos los recursos para que algunas cosas cambien sin ningún resultado. Tus oraciones han sido intensas, sinceras, persistentes, pero sin aparentes respuestas. Has compartido el evangelio pero nadie abrió su corazón para recibir a Cristo, y ahora te sientes como estos pescadores: cansado, triste, frustrado y desalentado.
Sin embargo, Jesús no se olvidó de ti. Pronto recibirás, como los pescadores, la palabra que estás necesitando. “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar…” ¿Otra vez? ¡Si toda la noche lo hemos intentado! ¿Cuántas veces habremos tirado la red? ¿30, 40 veces…? Pero ahora es diferente. Hay una orden directa y precisa del Hijo de Dios. Si el Creador del universo dice ahora, es ahora; y si dice mar adentro, no es en la orilla. Hay que ponerse a trabajar una vez más, como si fuera la primera vez.
¿Por qué Dios permitiría que estos pescadores volvieran sin resultados esa noche? Podemos descubrirlo a través de las palabras de Pedro. Cuando el Hijo de Dios le ordena ir mar adentro y tirar las redes, le responde con la palabra “Maestro”. Pero cuando vuelve trayendo la red repleta de peces, lo llama “Señor” (v. 8). Wow, ¡qué cambio!
El próximo pescador de hombres ahora tiene otra percepción de quién es Jesús. Ya no es simplemente el Maestro que enseña y explica la Palabra de Dios como nadie. Para Pedro, ahora Jesús ¡es el Señor de su vida! ¡Qué impacto produce experimentar a Cristo!
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 3 de enero, 2026
“Que no te falte el amor ni la verdad”
“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”. Efesios 4:15.
Si solo tuviéramos en cuenta un solo atributo de Dios, estaríamos “mutilando” su persona. Dios es amor, es cierto, pero también es Sabio, Fiel, Justo, Santo, Soberano, Todopoderoso, entre tantas otras características que nos permiten conocerle.
En este caso quiero resaltar dos virtudes que menciona el apóstol Pablo y que nos llama a imitar: Amor y Verdad.
Muchas veces manifestamos solo una de ellas. Podemos decir una verdad, pero si no lo hacemos con amor podemos sonar como un “metal que resuena, o címbalo que retiñe” (1 Co. 13:1). El amor es la llave que puede abrir el corazón para que esa verdad eche raíz.
Por otro lado, puede ser que actuemos con amor pero no digamos la verdad. Podemos amar a nuestros hijos, pero si no los corregimos con la verdad, nuestro amor deja mucho que desear. Podemos amar a nuestros amigos que no conocen a Cristo, pero si nunca les hablamos de Él, nuestro amor es discutible. También podemos decir que amamos al Señor con todo nuestro corazón, pero si no le obedecemos ese amor no es verdadero. Debemos decir y vivir la verdad en amor.
La oración del apóstol Pablo por los creyentes siempre fue en esta dirección: “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor.” Filipenses 1:9. ¿Tenemos el amor de Cristo? Excelente, pero también debemos tener la ciencia y el conocimiento que viene de su Palabra. Es la manera de poder aprobar lo que es mejor.
Nunca dejes de amar al decir la verdad, pero tampoco dejes de decir la verdad a quienes amas. Es la manera de vivir equilibradamente en medio de un contexto que necesita oír la verdad y ver el verdadero amor de Cristo a través de nosotros.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 2 de enero, 2026
“Señor, hazme humilde como tú”
“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos” Salmo 138:6
Si vas a hacer resoluciones para este año, no olvides incluir los relacionados a tu carácter. Uno de ellos es la humildad. ¡Señor, haznos humildes como tú!
En este salmo descubrimos, en pocas palabras, la manera de proceder de Dios con dos grupos muy diferentes de personas: los humildes y los altivos.
La palabra humildad en hebreo es shafál y hace alusión a las personas que han abatido su orgullo, que su altivez ha sido rebajada hasta el piso, que han tirado por tierra su soberbia. Tienen la disposición a escuchar el consejo de Dios y obedecerlo a pesar de ir contra sus propios gustos o beneficios personales.
El salmista dice que Dios “atiende” al humilde. Lo observa en sus luchas y pruebas para darle una salida a tiempo. Lo levanta cuando ha tropezado para que nunca permanezca caído. Le da fuerzas cuando parece que es imposible seguir adelante. Les promete una recompensa eterna, porque solo los humildes recibirán la tierra por heredad.
Dios se goza con los humildes porque tienen un corazón dócil y están siempre dispuestos a aprender y obedecer. ¡Que fácil es para Dios tratar con personas así!
Pero también está el otro grupo, los “altivos”. Esta palabra en hebreo es gaboáj y significa “elevado, alzado, arrogante; ponerse en alto, sobrepasarse, querer ser sublime”. Sabemos que Dios es amor, pero al altivo “lo mira de lejos”. No hay relación con él, porque una persona altiva no busca al Señor. Como podemos leer en
Santiago 4:6 y 1 Pd. 5:5, “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”
Jesús vino a ser nuestro ejemplo. Como Hijo de Dios tenía todo el derecho de mostrarse como el más grande de todos, pero nunca lo hizo. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).
Hoy tenemos la oportunidad de aprovechar las circunstancias que vayamos a atravesar para crecer en humildad. Como diría Juan el Bautista: “Más de Jesús y menos de nosotros”.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 1 de enero de 2026
“Resplandece en este nuevo año”
“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”. Isaías 60:1.
¡Estás comenzando un nuevo año con Jesús! No sé cómo habrá sido tu 2025, pero tu fe y tu visión renovada en Cristo te harán experimentar un nuevo comienzo. No mires hacia atrás. La noche pasó y estás vislumbrando la luz.
Cuando llega la luz a nuestra vida debemos hacer dos cosas: Levantarnos y resplandecer. “Levántate” en hebreo es cum que significa “afirmar, confirmar, despertar, permanecer en pie”. Hay que tomar la decisión de abandonar todo adormecimiento, temor, abatimiento, y comenzar a andar con fe.
“¡Resplandece!”. Esta palabra en hebreo es or que significa “alumbrar, iluminar, amanecer, dar luz, encender, glorioso”. Observa que no dice brillar ni reflejar. Lo que debemos hacer es irradiar la gloria del Señor momento a momento.
Hay días que parece que no tenemos las fuerzas para levantarnos y mucho menos la actitud de resplandecer, sin embargo, la promesa es que la Luz celestial ha llegado a nuestras vidas y la gloria de Dios ha nacido sobre nosotros, y esto ha sido así a través de Jesucristo, así que solo debemos permitir que Él manifieste su a través de nuestras vidas.
Isaías profetizó que la luz divina vendría al mundo. “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” (Isaías 9:2). La profecía de Isaías se cumplirá completa y literalmente cuando Cristo venga a reinar.
Mientras tanto, debemos recordar que estamos viviendo los últimos tiempos. Jesús viene otra vez a buscar a su pueblo y no podemos permanecer dormidos y sin esperanza. Tenemos vida eterna y un mensaje para compartir con los que nos rodean. Debemos levantarnos y resplandecer cada día donde nos encontremos.
“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. (Romanos 13:11).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 31 de diciembre, 2025
“La fidelidad de Dios en el año que ha pasado”
“Palabra fiel es esta… si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”. 2 Timoteo 2:11a,13.
¡Qué rápido parece haber pasado el 2025! Hoy podemos hacer memoria de la fidelidad de Dios en sus bendiciones dadas durante cada uno de los días pasados.
La palabra fiel en griego es pistós que significa “digno de confianza, fiable”. Esta palabra se aplicaba a las personas que se mostraban fieles en la tramitación de negocios, la ejecución de mandatos o el desempeño de funciones oficiales. Todo el mundo podía estar tranquilo cuando una persona que era pistós estaba a cargo.
Por la manera en que nos relacionamos cotidianamente, podemos llegar a concluir que Dios es fiel mientras nosotros lo seamos. ¡Tremendo error! Dios tiene otro corazón. Él entregó a su Hijo para salvarnos aunque no lo merecíamos. Nos dio vida cuando habíamos elegido la perdición. Decidió amarnos cuando nosotros éramos sus enemigos. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”. (Romanos 5:8,10).
También podemos llegar a pensar que la fidelidad de Dios tiene límites. Quizás hemos visto personas alejarse de nosotros porque no cubrimos sus expectativas o porque les fallamos de alguna manera y podemos llegar a creer que Dios será fiel mientras no nos equivoquemos en algo. Segundo error. Dios nos ama incondicionalmente y su fidelidad es inalterable.
Hemos visto tristemente como algunas personas faltan a su palabra, e incluso rompen promesas de fidelidad fácilmente. Pero Dios no es así. Él siempre cumple su Palabra. Sus promesas son fieles y verdaderas. “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”. (Deuteronomio 7:9).
El Señor ha sido fiel hasta aquí, y tenemos la promesa de que Él no cambia: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. (Hebreos 13:8).
Que hoy puedas hacer memoria de las bendiciones que recibiste del Señor y le des gracias por su fidelidad.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 30 de diciembre, 2025
“Luminares en el mundo”
“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”. Filipenses 2:15
No vivimos lejos de una generación maligna y perversa, vivimos en medio de ella, y El Señor nos ha llamado a ser “luminares” en el mundo. Esta palabra en griego es fostér que significa “iluminar, fulgor; manifestar rayos de luz, resplandor”. Somos portadores de la luz de Cristo desde el mismo momento que le aceptamos como nuestro Salvador. “Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hechos 26:18).
La luz de Cristo en nosotros se manifiesta a través de nuestra conducta. “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8). El apóstol Pablo en el pasaje de Filipenses menciona tres actitudes que debemos manifestar como luminares en el mundo.
- Irreprensibles. Que nadie encuentre ningún motivo real para culparte de algo malo. Cuando nuestra conducta imita la de Cristo, evidentemente vamos a ser ejemplo en medio de nuestra familia, trabajo, comunidad, iglesia y el mundo.
- Sencillos. Inocentes en nuestra manera de pensar y actuar. Podemos estar en el mundo siempre y cuando el mundo no esté en nosotros. Nuestra misión es llenarlo de la luz de Jesús, no que las tinieblas nos apaguen. “Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.” (Jeremías 15:19b). ¡Tú puedes marcar la diferencia!
- Sin mancha. Que ningún pecado esté arraigado en ti y afecte tu manera de proceder. Recuerda que Jesús viene a buscar una Iglesia “sin mancha ni arruga” (Ef. 5:27). Esta debe ser una motivación constante para rechazar lo que a Dios no le agrada.
Recuerda que nada de esto es posible sin la ayuda del Espíritu Santo. Él es quien te capacita para que seas luz en donde te encuentres.
Comienza tu día conectándote con Él, escuchándole y obedeciéndole. Verás que con su poder será posible resplandecer entre los que te rodean para la gloria de Dios.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 29 de diciembre, 2025
“Cuando Jesús no pudo hacer milagros”
“Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.” Marcos 6:5-6a.
Pocas veces se lo vio a Jesús “asombrado”, pero así se sentía al recorrer los lugares en donde había crecido. Cuando intentó cruzar su mirada con el viejo panadero del lugar, sorprendentemente volteó la cara para otro lado. Cuando saludó al pescadero solo recibió un movimiento de cabeza. Sus amigos de la infancia estaban escondidos en sus casas. Era evidente que nadie creí que fuera un profeta, mucho menos el Mesías que estaban esperando. El Señor estaba dispuesto a hacer señales, milagros y maravillas entre ellos pero no pudo. ¡No pudo! ¿Cómo que Jesús no pudo? ¿Acaso no es el Hijo de Dios?
Sí, Jesús es el Dios Todopoderoso, pero no hace nada si no creen en Él. No obliga a nadie a dar pasos de fe. Jesús se enojó, se asombró, lloró y también se frustró. ¡Si tan solo pudieran creer, sus vidas serían tan diferentes…! Pero la incredulidad ató las manos del Señor para hacer milagros.
Religiosamente todos en el pueblo creían en Dios. Estaban convencidos de que podía abrir el Mar Rojo, parar el sol y la luna, mandar pan del cielo, y hasta enviar al Mesías Libertador. Pero creer en Jesús era otra cosa. ¿Cómo creer en Aquel que en lugar de destruir a los romanos les dice que deben amar a sus enemigos? ¿Cómo creer en Él si les pide que lo sigan, incluso a una cruz? Ay, no…
Nuestros corazones no han cambiado mucho desde esa época hasta hoy. En lugar de creer que Jesús todo lo puede, seguimos cuestionando su existencia, su poder, sus intenciones, sus enseñanzas… Y el Señor solo nos sigue pidiendo fe, porque sin fe no hará nada. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6).
No es cuestión de tener una gran fe, sino la seguridad de que Dios puede hacer todo lo que prometió. Tú solo debes creer, los milagros déjaselos a Él.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 28 de diciembre, 2025
"Jesús me abrió los ojos"
"Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos". Juan 9:30
Cuando esté en la eternidad con Cristo y su Iglesia, voy a sentarme al lado de este hombre sanado por Jesús para que me cuente esta historia con lujo de detalles. He leído docenas de veces este pasaje y siempre disfruto el relato. Puedo imaginarme la escena y me gozo por lo que hizo Jesús en él. Admiro su valentía y sagacidad para enfrentarse a los religiosos hipócritas de su época.
El relato de esta historia comienza con una pregunta para Jesús. La gente tenía la idea de que si alguien nacía con alguna discapacidad o enfermedad era por consecuencia del pecado sus padres. Tremendo error que Jesús se encargó de corregir. El Señor dijo que esta enfermedad tenía el propósito de glorificar a Dios. ¡Y vaya si lo hizo!
Creo que este ciego jamás se imaginó los problemas que iba a enfrentar al ser sanado. Los religiosos lo abrumaron con preguntas, investigaron la vida de sus padres, y al final ¡lo expulsaron de la sinagoga! Para mucha gente, su situación era mejor cuando estaba ciego que ahora que había sido sanado por el Mesías. Increíble…
Este hombre confrontó a los religiosos de tal forma que hasta hay detalles de su humor y sarcasmo. “¿Por qué me preguntan tanto? ¿Quieren ustedes también hacerse discípulos de Jesús…?” Uf, eso los enfureció, y siguieron acosándolo: “¡Nosotros no sabemos de dónde es Jesús ni de dónde procede!” “¿En serio? ¿Ustedes los sabelotodo no saben quién es el que me sanó milagrosamente…?” ¡Tenían al Mesías, el Hijo de Dios frente a sus narices y no le conocían!
Hoy hay muchos que hablan de Jesús; conocen sus historias pero no le conocen a Él. En contraste, hay personas que se han acercado con sencillez, humildad, y el Señor les ha dado vista espiritual. Como el ciego sanado, son los que pueden adorarle porque han conocido al Salvador de sus vidas (v. 38).
Que el Señor nos use para guiar hacia Él a los que están ciegos espiritualmente porque es el único que puede darles la vista.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 27 de diciembre, 2025
“La batalla de la fe”
“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.” 1 Timoteo 6:12.
El Señor te ha sacado de las tinieblas a su luz admirable. Eres distinto, creado para marcar una diferencia para Dios. Perteneces al grupo selecto de los valientes que heredan promesas. Además, Dios te ha capacitado con el poder del Espíritu Santo y autoridad espiritual para permanecer firme. Sin embargo, puede que no todos los días te sientas así. Quizás estés en medio de un conflicto de intereses espirituales y materiales, un dilema entre actuar por fe o dejarte llevar por lo que hace la mayoría…
Si te has sentido así, Dios te dice a través del apóstol Pablo que pelees la buena batalla de la fe. Obviamente no es una lucha física sino espiritual y mental. La palabra griega para “pelea” es agonízomai y significa “luchar, contender con un adversario, esforzarse para lograr algo”. Esta pelea demanda de ti argumentos firmes y convincentes, una determinación inquebrantable para mantener tu fe, valor para permanecer y dar a conocer la verdad.
Diariamente Satanás y sus secuaces tratan de impedir que crezcas en fe. Lanzará dardos de dudas, intimidación, miedo, amenazas. Por supuesto que lo hace a través de personas, incluso de las que menos imaginamos.
Sin embargo, no debes olvidar que la batalla de la fe es una “buena batalla”. A través de ella maduras, creces en dependencia de Dios, escuchas mejor la voz del Espíritu Santo y puedes ver sus intervenciones en situaciones difíciles y desafiantes.
Te animo a no bajar los brazos. No permitas que nadie te robe tu decisión de creer. No dejes de compartir las maravillosas experiencias que tienes diariamente con el Señor. Muchos necesitan saber que hay esperanza en medio de las pérdidas, que hay amor en medio del odio, que hay aceptación en la discriminación, que hay libertad para la esclavitud del pecado, que hay vida eterna en Jesucristo. ¡Pelea tu buena batalla!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 26 de diciembre, 2025
“La maravillosa Palabra de Dios”
“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos.” Salmo 19:7-9.
¡Que bendición es tener en nuestras manos la Biblia y ser edificados diariamente con ella! El rey David la conocía muy bien porque la leía, estudiaba, meditaba y obedecía. Aquí nos da siete beneficios de conocer la Palabra de Dios:
1. Convierte el alma: La palabra hebrea para “convierte” es shub que significa “volverse, alejarse, arrepentirse”, dando la idea de abandonar el pecado para seguir la santidad de Dios; pero también “revivir, renovar, conducir, confortar, recobrar, recuperar, refrigerio, restaurar”. ¡Qué trabajo maravilloso que hace su Palabra en nuestra alma!
2. Hace sabio al sencillo: La Palabra de Dios nos da sabiduría para tomar buenas decisiones. No es mero conocimiento, sino palabras aplicables a nuestra vida.
3. Alegra el corazón: Quien conoce y aplica sus principios encuentra satisfacción. Su corazón se regocija.
4. Alumbra los ojos: Las tinieblas quedaron atrás, ahora nuestros ojos espirituales tienen claridad para ver los beneficios de vivir agradando a Dios.
5. Permanece para siempre: La Palabra de Dios jamás dejará de ser. Todo lo material se marchita y perece, pero su Palabra “permanece para siempre”. Sus valores son eternos y sus principios guían al pueblo de Dios de generación en generación.
6. Produce el temor de Jehová. Al meditar en su Palabra crece el temor reverente a Dios.
7. Manifiesta la verdad y justicia: No hay nada falso, imperfecto o injusto en la Biblia. Debemos leerla, meditarla y aplicarla sin preconceptos ni sospechas.
¡Qué privilegiados somos nosotros de tener todo el consejo de Dios, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, que nos conducen a la salvación, la santificación y la vida eterna! Toma un buen tiempo para alimentarte de ella cada día y permite que guíe tus pasos.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 25 de diciembre, 2025
"Los nombres de Jesús"
"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite..." Isaías 9:6-7
Después de setecientos años, esta profecía se cumplió en Jesús. En ella se mencionan cinco nombres que describen su carácter y su obra.
1. Admirable. Significa que causa admiración o es digno de ser admirado. En el hebreo, admirar significa estar atónito, maravillarse, estar pasmado. Jesucristo es sublime y al conocerlo quedamos extasiados por sus atributos extraordinarios. Jesús nunca pasaba desapercibido; por donde iba la multitud que le seguía quedaba maravillada por sus obras; pero también escuchando sus enseñanzas llenas de sabiduría y gracia.
2. Consejero. Él es la Palabra viva, el guía infalible, la sabiduría inagotable, la verdad y el camino. Conoce desde la eternidad los designios del Padre Celestial. Jesús siempre invitaba a la gente a recurrir a Él para todo lo que necesitaban. Aunque Jesús ascendió a los cielos y está a la diestra del Padre, envió al Espíritu Santo que nos conduce y aconseja diariamente.
3. Dios Fuerte. Jesucristo es Dios encarnado. La palabra traducida como “fuerte” tiene el significado de héroe o campeón de batallas. ¡Aleluya! Como Jesús es cien por ciento Dios, tiene todos los atributos divinos. El Señor es el héroe infinito de su pueblo, el guerrero divino que ha triunfado sobre el pecado y la muerte.
4. Padre Eterno. Jesús revela al Padre invisible. El que ha visto a Jesús, ha visto al Padre (ver Juan 14:9). Este nombre expresa su cuidado paternal sobre sus hijos. “Eterno” también significa siempre presente. El Señor habita en los corazones de sus redimidos.
5. Príncipe de Paz. Su reino estará caracterizado por el conocido “shalom” hebreo, que incluye sanidad, bienestar, prosperidad, gozo y cese de la enemistad. Su gobierno es de justicia y paz. Él mismo nos invita a recibir su paz verdadera (ver Juan 14:27).
¡Qué maravilloso es nuestro Salvador y Rey! ¡Cómo no alabarlo, adorarlo, exaltarlo y darle gracias eternamente por la obra que ha hecho a nuestro favor!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 24 de diciembre, 2025
“Adoración al Rey”
“¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Mateo 2:2.
Los magos de oriente estaban seguros que el Rey había nacido, sin embargo, en Jerusalén nadie se había percatado de semejante acontecimiento.
Estos hombres dejaron su país y emprendieron el largo camino a Judea con el propósito de adorar al niño que había nacido. La misma estrella que les había señalado la llegada del Mesías también los dirigió hasta la casa donde estaba Jesús. Suena tan desconcertante que personas paganas tuvieran más deseos de adorar al Rey que había nacido que el mismo pueblo de Dios.
Las acciones de los magos estaban enfocadas en la exaltación del recién nacido Rey de los judíos. Eran hombres que creyeron la señal que Dios les había dado. Cuando llegaron a la casa donde estaba Jesús, “postrándose, lo adoraron” con temor reverente y humildad. Entonces le ofrecieron presentes dignos de un rey. Ya nada fue igual para estos hombres después del encuentro con el Salvador del mundo.
El Rey ha nacido hace más de 2000 años y se encuentra preparando su segunda venida para reinar literalmente en el mundo. Mientras tanto, sigue buscando adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Personas que se han rendido completamente a Él y le han hecho Señor de sus vidas.
El verdadero adorador es una persona que refleja con todo su ser la relación en la que está profundamente envuelto. La adoración es, en última instancia, el resultado de un profundo encuentro con Dios.
Como dijera en una oportunidad el autor y predicador A. W. Tozer: “Nunca podremos ofrecer verdadera adoración a Dios hasta que sean perdonados nuestros pecados y nos ofrezcamos sobre el altar, listos para morir y darle el primer lugar a Dios en nuestras vidas. Entonces, el resultado serán vidas que entren en una íntima comunión con Él y ardan como una zarza en adoración”.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 23 de diciembre, 2025
“¿Cómo lees?”
“Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?” Lucas 10:26.
Un intérprete de la ley se había acercado a Jesús para probarlo. Los religiosos estaban tratando de encontrar algún error o contradicción que pudiesen usar contra Jesús. Entonces, como si estuviese realmente interesado en aprender, le preguntan al Señor: “Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?” Jesús sabiendo lo que había en su corazón le pregunta: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?”
La pregunta de Jesús era válida porque este era un intérprete de la ley que prácticamente se sabía la Biblia de memoria. Sin embargo, el Señor quería llegar a lo más profundo de su corazón y descubrir sus intenciones. No le preguntó “qué lees” porque era obvio, la pregunta fue: “¿Cómo lees?”. Interesante.
Este hombre leía e interpretaba para otros. Diariamente, muchas personas se acercaban a él para hacerle preguntas y estaba obligado a responder bien. Estudiaba mucho la Palabra, investigaba. En teoría la conocía a la perfección. En la práctica, había muy poco de las Escrituras que había aplicado a su propia vida. Este hombre leía con los lentes de los hipócritas religiosos.
A la pregunta que le hizo a Jesús, él ya tenía la respuesta. No robaba, no adulteraba, guardaba el día de reposo, no tenía que arrepentirse de nada… Si algo había que hacer para heredar la vida eterna, él creía que ya lo había hecho, aunque su conciencia lo declarara culpable.
La pregunta de Jesús sigue en pie para nosotros. ¿Cómo leemos la Palabra de Dios? ¿La leemos para otros, con ideas preconcebidas, buscando errores, para auto justificarnos? ¿O la leemos como la Palabra que nos revela a Jesucristo y su plan eterno, la Palabra que cambia nuestras vidas?
Permite que la Palabra de Dios llegue a lo más profundo de tu corazón. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 22 de diciembre, 2025
“Mi porción es Dios”
“Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.” Lamentaciones 3:24.
Jeremías, un profeta que supo sobrevivir a tiempos de frialdad y corrupción en Israel, tenía muy pocas cosas materiales a las que aferrarse. Los negocios y el trabajo eran totalmente inestables. Solo el que obedecía a Dios tenía la seguridad de permanecer. El profeta menciona en este pasaje que Dios era “su porción” y con eso le bastaba.
La palabra “porción” en hebreo es kjélec y significa “herencia, campo, galardón, hacienda, parte”. Desde un principio Josué había asignado los territorios a las diferentes tribus de Israel, pero luego ellos debían distribuir esos territorios a las distintas familias de esas tribus. El terreno asignado era posesión perpetua de la familia.
Dios había dicho que la tierra era suya y la daba a quien quería (Ex. 19:5; Lv. 25:23). Por lo tanto, los integrantes de cada familia debían estar agradecidos por lo que les había tocado, trabajar esa tierra y hacerla fructífera. No había lugar para las quejas o codiciar otros lugares que parecían más verdes. Además, las tierras podían perderse bajo los asedios de las naciones enemigas, pero nunca se perdería la misericordia y fidelidad de Dios. Por eso Jeremías podía decir: “Mi porción es Jehová”. ¡El Señor era todo para él!
Todos los que eligieron a Dios antes que a sus bendiciones han dicho lo mismo. David en el Salmo 16:5: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.” Asaf en el Salmo 73:26: “Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” Esdras en el Salmo 119:57: “Mi porción es Jehová; he dicho que guardaré tus palabras.” ¿Y qué dices tú?
Piensa en todo lo que tienes, no en lo que te falta. Piensa que Dios te ha dado las fuerzas para trabajar, la sabiduría para hacer negocios y la prudencia para saber administrar. Él ha estado presente en cada momento de tu vida. Todo lo que tienes es de Dios y merece que le agradezcas diariamente sus bendiciones. Que hoy podamos decir: “¡Él Señor es mi porción, en Él esperaré!”
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 21 de diciembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Raíces profundas"
"Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto." Jeremías 17:7-8
Los expertos en árboles recomiendan estudiar bien los terrenos antes de decidir dónde plantarlos. No es lo mismo un árbol plantado junto al agua que uno plantado en un terreno que depende exclusivamente de la lluvia para crecer. Y si el suelo está compuesto de piedra caliza, las raíces no llegan a tener profundidad y difícilmente el árbol resista vientos fuertes. En cambio, si se planta en un terreno fértil, con suficiente agua, crecerá y desarrollará raíces bien profundas que le permitan resistir hasta vientos huracanados.
Así es el que confía en Dios. Sus raíces llegan a ser tan profundas que nunca le falta el agua que lo alimente. Puede cambiar el clima e incluso atravesar temporadas de sequías, pero él siempre permanece verde.
También es cierto que los árboles que más crecen y que más años viven son los que están junto a otros árboles. Árboles débiles son protegidos por otros más fuertes. ¡Qué buena enseñanza para los cristianos! Crecemos más fuertes y más sanos cuando estamos juntos recibiendo el alimento espiritual que el Señor proporciona a su Iglesia.
Pero si no confiamos en Dios y actuamos con autosuficiencia o dependiendo de lo que nos promete el hombre, Jeremías dice que terminaremos siendo como una “retama” en el desierto, que gira y gira llevada por el viento sin ningún destino certero (vs. 5-6). ¿Has visto en alguna película las retamas secas llevadas por el viento sin dirección alguna? Son inservibles, sin valor.
Dios quiere que crezcamos fuertes, sanos y que demos fruto en todo tiempo. Eso es posible si estamos unidos a Él, alimentando nuestro espíritu diariamente. La oración, la Palabra, la comunión con el Cuerpo de Cristo, el servicio, nutren nuestra alma y nos permiten estar firmes y confiados cuando llegue la hora de la prueba.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 20 de diciembre, 2025
“¿Hacia dónde te diriges?”
“El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.” Proverbios 16:9.
Creí que iba en la dirección correcta hasta que mi esposa me dijo: “Creo que estamos perdidos… preguntémosle a alguien”. ¿Perdidos…? Si todavía estamos dentro del planeta tierra… ¿Preguntar a alguien? Jamás me lo permitiría mi orgullo. “No… vamos bien…”. Hasta que tuve que detenerme en una gasolinera y preguntar por el camino que debía seguir para llegar a nuestro destino. ¡Qué bendición fue cuando el GPS llegó a mi vida!
Como no siempre conocemos lo que tenemos por delante en nuestra vida, necesitamos asegurarnos permanentemente de ir en la dirección correcta, y solo Dios puede ayudarnos con esto. La palabra “enderezar”, en hebreo kun, también significa “establecer, asegurar, confirmar, consolidar, ordenar”. Nosotros podemos planificar nuestro camino, pero el único que nos ayudará a ordenar nuestros pasos y evitar desvíos es el Señor.
No podemos mantenernos en la dirección equivocada simplemente por no querer doblegar nuestro orgullo. Necesitamos reconocer nuestras malas decisiones, nuestras percepciones erróneas, nuestros caprichos injustificados, y rendirnos totalmente a la dirección de Dios. No existen mapas que te lleven al destino eterno correcto fuera de la Palabra de Dios. Cuanto más la leas y apliques a tu vida, más claro verás tu camino. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. (Salmo 119:105).
Además, Dios ha provisto una ayuda sobrenatural para todos los que han recibido a Jesús como Salvador y Señor de sus vidas: El Espíritu Santo. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13a). Semejante a un GPS, es la guía permanente para tu andar diario. Su voz interior te asegurará ir en la dirección correcta, o por el contrario, te avisará de caminos peligrosos o atajos que finalmente te conducirán a calles cerradas.
¿Hacia dónde se dirigen tus pasos? ¿Estás seguro de ir en dirección correcta? ¿Será que tienes que detenerte y evaluar el camino que has elegido seguir? Escucha la voz del Señor, medita en su Palabra, toma un consejo sabio y maduro espiritualmente, y da un giro rápido al “volante” de tu vida a tiempo.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 19 de diciembre, 2025
“Verdaderos héroes”
“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles… anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras… de los cuales el mundo no era digno… proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.” Hebreos 11:36-40
Si hiciéramos películas de los héroes de la fe de Hebreos 11, no todas tendrían finales felices como en la ficción. Nos encanta imaginar a Sansón destrozando a un león, a David venciendo a Goliat, o a Gedeón ganar una batalla con solo trescientos hombres. Pero hubo hombres y mujeres que tuvieron que pasar momentos muy difíciles en sus vidas, y no parece que este mundo los haya reconocido como merecían. De hecho, el autor de Hebreos dice que “el mundo no era digno” de tenerlos. Para Dios eran héroes encubiertos, que pasaban desapercibidos. A la hora de la “foto” siempre estaban detrás.
Hoy los verdaderos héroes de la fe son los que diariamente ponen en práctica su fe en Jesucristo y no se dejan intimidar por nada. Hacen frente a este sistema con valor, autoridad espiritual y son instrumentos de la gracia de Dios.
Los que nos precedieron en el camino del evangelio dejaron sus huellas. Son los “testigos” que menciona Hebreos 12:1, cuyas vidas nos alientan a seguir adelante hasta que Cristo venga.
Aquellos antecesores no fueron “perfeccionados aparte de nosotros” porque Dios tenía “algo mejor para nosotros”. Aquellos vieron de lejos la obra de Cristo, nosotros hoy podemos experimentarlo en carne propia. Ellos prestaron atención a las profecías, nosotros vemos su cumplimiento. A ellos se les dio una muestra de la vida eterna otorgada por gracia, nosotros la disfrutamos.
Puede ser que hoy tengas que enfrentar situaciones incomodas, difíciles y desafiantes. Puede ser que este mundo no recompense tus esfuerzos como mereces, pero tu esperanza te dice que pronto serás gobernante del reino de los cielos, dándole gloria a Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 18 de diciembre, 2025
“Torre fuerte”
“Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado.” Proverbios 18:10.
Cuando las circunstancias que atravesamos son difíciles y abrumadoras, no podemos ver más allá de lo que nos está pasando. Nuestro enfoque suele estar solo en la solución a ese problema o desafío y olvidamos que hay propósitos de Dios que se están cumpliendo en nosotros.
¿Qué hacer frente a las peores circunstancias? Aquí está el mejor consejo que podemos tener para esos tiempos de incertidumbre y desesperación: Ir a nuestra Torre Fuerte, Dios. La palabra hebrea para “fuerte” es oz que significa “fuerza, seguridad, fortaleza, fortificar, magnificencia, poderío, refugio, vigor”. En tiempos antiguos, los poblados construían una torre fortificada en el muro o en los linderos desde donde el atalaya podía ver si se acercaban sus enemigos y dar la voz de alarma. Pero también las construían altas y anchas para que muchas personas pudieran refugiarse en caso de que la ciudad fuera tomada.
Justamente este proverbio nos señala a Dios como nuestra Torre fuerte. Su protección es amplia y segura. Su poderío incomparable. Su resistencia, eterna; pero hay que “correr” a la torre de fuerza. Es nuestra parte de acción, nuestro paso de fe. Debemos confiar en su salvación y refugiarnos en Él. Si nos quedamos dubitativos en la puerta de la torre, analizando las posibilidades y pidiendo alguna señal antes de entrar, puede que sea demasiado tarde. Nuestra decisión de refugiarnos en Dios debe ser determinante, inmediata y pronta.
¿Cuál es el resultado? El justo “será levantado”. ¡Aleluya! Cuanto más alto estemos, más lejos veremos. Desde arriba podemos tener una visión muy diferente de las circunstancias y podremos descansar en sus planes eternos.
Dios está en su trono controlando nuestra vida, la prueba pasará y al final, todo lo que nos suceda redundará en bendición porque lo hemos puesto a Dios como prioridad en nuestra vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 17 de diciembre, 2025
“No te saltees ninguna etapa”
“Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor.” Hechos 7:30-31.
Por cuarenta años Moisés había sido criado en el palacio del faraón. No le faltaba nada. La mejor comida, medicina, educación, cuidados, todo estaba al alcance de su mano. Cualquiera podría haber dicho que tenía una vida bendecida… Pero no para Dios. Esa fue la primera etapa de formación de Moisés, pero esa etapa debía dar paso a otra muy, muy diferente que se llevaría a cabo en el desierto.
Desde el punto de vista humano, vivir en el desierto por cuarenta años era una absoluta pérdida de tiempo, pero desde el punto de vista divino era indispensable. Durante ese tiempo Moisés debía someter su orgullo, morir a su impetuosidad, adquirir paciencia, aprender a cuidar a otros y ver la importancia de tener hijos que amen, teman y sirvan al Dios Verdadero. Cuarenta años aparentemente improductivos, pero que en realidad lo estaban preparando para lo que Dios quería hacer a través de su vida.
Entonces llegó el día en que la etapa de formación en el desierto terminó y Dios dio inicio a una nueva y última etapa en la vida de Moisés. Increíblemente la más productiva, revolucionaria y desafiante que jamás hubiera imaginado. Él fue el hombre escogido por Dios para guiar a Israel a la tierra prometida.
Qué difíciles y desconcertantes pueden ser los desiertos, pero qué necesarios. Dios muchas veces se vale de este recurso para enseñarnos y eliminar todo aquello que se interpone en sus planes y propósitos.
¿Estás pasando por un desierto? ¿Te cuesta entender el por qué Dios lo ha permitido? No trates de saltearte esta etapa. Confía en Dios, permítele que siga trabajando en tu corazón hasta que aparezca tu zarza ardiendo y te muestre lo próximo que preparó para tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 16 de diciembre, 2025
“Nadie prevalecerá contra ti”
“Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti”. Josué 10:8
No era un rey contra Josué, ¡eran cinco! Si un enemigo es preocupante, imagínate cinco. Además eran reyes experimentados en la guerra que conocían muy bien el lugar. A los ojos humanos, Josué era un novato, pero tenía un arma secreta, bueno… no tan secreta: ¡Al Dios Todopoderoso! Ya había visto lo que podía hacer con un río imposible de cruzar, con unas murallas impenetrables, con una ciudad infranqueable. Debía seguir confiando en Él.
En esa situación, Dios le da una promesa a Josué: “Yo los he entregado en tu mano, y ninguno prevalecerá contra ti”. ¡Qué palabra reconfortante! Sus enemigos podrían ser muchos, tener grandes estrategias de combate, usar nuevas armas, pero no le vencerían.
Por favor, lee esta historia. Dios interviene directamente en la guerra. “Jehová los llenó de consternación delante de Israel” (v. 10). “Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos” (v.11). “Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel” (v. 12). Y como si esto fuera poco, oyó la oración de Josué e hizo detener la puesta del sol por casi un día entero (v. 3). “¿Necesitas algo más?”, parecía decirle el Señor. “Yo hago todo por ti”. ¡Aleluya!
Presta atención a otro detalle: No hubo ni una sola baja en el ejército israelí. “Todo el pueblo volvió sano y salvo a Josué, al campamento en Maceda; no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.” (v. 21).
Josué capturó a los cinco reyes amorreos y les dio una lección de fe y valor a los líderes del pueblo. “Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos. Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.” (vs. 24-25). El enemigo está sometido bajo los pies de los hijos de Dios que se mueven con fe y autoridad.
¿Estás siendo atacado espiritualmente por el enemigo? Ya sabes que nuestra lucha no es contra las personas sino contra las huestes del diablo. “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies.” (Romanos 16:20). Nuestra fe y confianza debe ser la misma que la de Josué. Dios pelea por ti. Nadie podrá hacerte frente. No tengas temor, ese enemigo interno que nos debilita, ni te intimides, porque el Poderoso Gigante pelea por ti.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 15 de diciembre, 2025
“Dios me recibe en sus brazos”
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”. Salmo 27:10.
David sabía muy bien que la protección y cuidado de Dios son superiores a las que nos ofrecen las relaciones humanas más estrechas. Aun así, sabía muy bien que Dios les había dado responsabilidades a los padres que no podían ignorar.
La palabra hebrea para “dejar” es azáb y significa “soltar, renunciar, abandonar, apartar, cesar, desamparar, desechar, fallar”. Qué triste es ver hijos abandonados, rechazados, abusados y olvidados por sus padres cuando en realidad deberían ser valorados, protegidos, guiados y amados.
¡Qué contraste con el Padre Celestial! La palabra “recogerá”, en hebreo asaf, significa “reunir para un propósito; recibir, acoger, buscar, juntar, sanar, tomar, traer, unir”. Esto es la que el Señor hace por nosotros. Jamás se olvida ni deja de atender las necesidades de sus hijos.
Quizás, algunos de los que lean este devocional, aún carguen con heridas provocadas por aquellos que debían amarlos y no lo hicieron. Si es tu caso, quiero que sepas el Señor vino para hacerte libre de esa prisión de dolor, amargura y resentimiento. No permanezcas llorando en silencio el resto de tu vida por lo que debió haber sido y no fue. Ve al Señor, Él puede sanar tus heridas y llenar tu corazón de su amor, un amor perfecto y desbordante.
Nuestra relación con Jesús es mucho más que sustituir a aquellos que nos desampararon. ¡Él es la Vida! ¡Es todo lo que necesitamos de aquí a la eternidad! Sin Jesús nada podemos hacer, y sin Jesús, nada somos.
En momentos de soledad, si hacemos silencio y ajustamos nuestro oído espiritual, vamos a escuchar a Dios decirnos: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida”. Isaías 49:15-16a. ¡Aleluya!
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 14 de diciembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
¡Maranata!
"El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene". 1 Corintios 16:22
La expresión “el Señor viene” en el original griego es una palabra traducida directamente de un vocablo en arameo, el idioma familiar de los judíos del tiempo del Nuevo Testamento. La palabra es “maran-atha”, que significa “nuestro Señor viene” o “nuestro Señor ha llegado”. El contexto indica el deseo de que ocurra de inmediato el retorno de Cristo.
Esta frase era muy usada por los creyentes de los primeros siglos. Hay registros de sus oraciones pidiendo reunirse en el Reino que Él ha preparado y terminan mencionando la palabra Maranata. Este deseo se expresa en Apocalipsis 22:20, justamente al final del libro a modo de último saludo pidiendo que Él venga en breve.
El apóstol Pablo manifiesta en este saludo la esperanza gloriosa de todo creyente en Jesucristo. No tenía miedo alguno de tener que comparecer ante Él, por el contrario, ¡era su ferviente deseo! Este hombre de Dios vivía cada día esperando el regreso del Señor. Sabía que a partir de su venida, la verdadera justicia se impondría en el mundo, el reinado perfecto se le otorgaría a Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores.
El deseo de que Cristo regrese es también el deseo de la verdadera Iglesia, su esposa (ver Apocalipsis 22:17). Si somos parte de ella, debemos tener siempre presente en nuestro espíritu que Jesús regresará otra vez a buscar a su pueblo.
La Palabra de Dios dice que su venida será sorpresiva, como un ladrón que aparece en la noche (ver 1 Tesalonicenses 5:2). Sonará la trompeta, los muertos en Cristo resucitarán primero y luego los que viven serán transformados (ver 1 Tesalonicenses 4:16-17). ¡Aleluya!
Aunque seguimos planificando nuestro futuro, vivimos pendientes del arrebatamiento porque en cualquier momento podemos pasar a la eternidad. El mismo Señor nos dijo que debemos estar preparados, velando, en santidad, siendo luz al mundo como una lámpara encendida. ¿Estás listo si el Señor viniera hoy?
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 13 de diciembe, 2025
“El ancla del alma”
“…hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma.” Hebreos 6:18-19.
No hace mucho tiempo, leí esta noticia. Cinco náufragos fueron rescatados por los servicios de emergencias después de escribir la palabra SOS en la arena de una pequeña y desierta isla situada en el este de Australia. Según los informes, este grupo había quedado atrapado en ese islote durante varias horas hasta que fueron encontrados. Menos mal que la historia terminó bien.
Pero lo interesante de esta historia, fue cómo terminaron en esa isla. Ese día, este grupo de personas decidieron salir a bucear en una zona de rocas y bancos de arena. Al llegar al lugar, se encargaron de anclar su pequeña embarcación y se lanzaron al agua. La sorpresa se la llevaron cuando volvieron a la superficie. ¡El barco ya no estaba! Había perdido el ancla y terminó a la deriva empujado por la marea…
El ancla de un barco es fundamental para mantenerse firme en un lugar sin ser llevado por las olas de una parte a otra. Imagínate en una tormenta. Toda embarcación andaría a la deriva sin un ancla que la mantenga firme.
¡Qué ilustración tan clara sobre nuestra vida espiritual! El mundo es más inestable que un mar embravecido y a menos que afirmemos bien nuestra ancla para permanecer firmes, seremos arrastrados de un lugar a otro.
El autor de Hebreos nos dice que los creyentes hemos puesta nuestra esperanza y seguridad en Cristo, de tal manera que es nuestra “ancla del alma”. A veces nuestros pensamientos pueden confundirse, quizás nuestros sentimientos se vuelven muy inestables o nuestra voluntad flaquee a la hora de tomar decisiones por eso necesitamos permanentemente un ancla para estar estable, y es Jesucristo.
En las tormentas más difíciles que podamos soportar, debemos afirmarnos por fe en lo que Él nos ha prometido. Hay confianza en la incertidumbre, hay fe en los mares de dudas, hay seguridad en la inestabilidad, hay gozo en las tribulaciones. Estamos arraigados en Cristo y nada nos podrá mover de nuestras convicciones.
Afirma tu vida en Cristo. ¡No pierdas tu ancla!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 12 de diciembre, 2025
“Ni mires para atrás”
“Acordaos de la mujer de Lot.” Lucas 17:32
Dios había sido muy claro con Lot y su familia. Debían escapar dejando atrás la ciudad de Sodoma, caso contrario el juicio podría alcanzarlos. “Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad” (Génesis 19:15). El pecado de las ciudades de Sodoma y Gomorra llegó a un punto en el que Dios decidió exterminarlas “poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente” (2 Pedro 2:6).
Lot había conocido a Dios, principalmente viendo la relación que Abraham tenía con el Señor, y aunque no conocemos detalles de su vida espiritual, Dios lo consideraba justo comparándolo con los hombres de su época. Sin embargo, al momento de elegir una tierra para establecerse, fue cautivado por la hermosura del valle de Sodoma y poco a poco fue extendiendo sus tiendas hasta vivir en esa ciudad pervertida. Esa decisión fue terrible, porque la comodidad y los lujos de su época empezaron a atrapar su corazón y su relación con Dios ya no era la misma. Pero el Señor quiso darle una nueva oportunidad a él y a su familia sacándolos de ese lugar.
Había que escapar urgentemente de Sodoma. No había tiempo para pensar en las cosas que iban a dejar. No se trataba de un paseo, sino de un escape. Ni siquiera debían mirar atrás. Pero alguien desobedeció. Ay… la esposa de Lot. Puedo escuchar los gritos de Lot y de sus dos hijas, pero ella se dio vuelta y se convirtió en una estatua de sal.
¿En qué posición habrá quedado como estatua? ¿Cómo la imaginas? ¿Levantando los brazos al cielo en alabanza por los juicios de Dios? No creo… ¿Haciendo señas para que otros también escapen y sean salvos? Tampoco. ¿Tal vez con un gesto de espanto por las cosas que estaba perdiendo? Qué triste final.
La Palabra de Dios dice que estas cosas se escribieron como enseñanza para nosotros. Al igual que Lot y su familia, somos llamados a dejar atrás lo que nos aleja de Dios. ¿Cómo es posible entonces que de vez en cuando echemos una mirada hacia “Sodoma” añorando volver a lo que nos estaba destruyendo? Creo que cuando ponemos nuestra mirada en el mundo, en vez de ser sal, solo somos estatuas que no hacen ninguna diferencia.
Tú y yo somos llamados a correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, poniendo nuestra mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2). No podemos mirar hacia atrás añorando con tristeza lo que hemos dejado. ¡Dios tiene una vida eterna llena de sus tesoros incalculables, con bendiciones diarias y la manifestación de su presencia en nuestras vidas! Cuando sabemos hacia donde nos dirigimos, ya no anhelamos volver al lugar de donde salimos.
“Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:52). Pon tus ojos en Jesús. ¡En su presencia hay plenitud de gozo!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 11 de diciembre, 2025
“Amor proactivo”
“El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies…. Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.” 2 Samuel 9:3,13.
En cierta ocasión, David expresó su deseo de hacer misericordia a la descendencia de Saúl, más específicamente, a la de Jonatán. Si lees el pasaje con atención notarás que no vinieron a hablarle de una necesidad, sino que David buscó la oportunidad de bendecir a alguien. Esa persona fue Mefi-boset.
David mandó a buscar al hijo de su mejor amigo y lo sacó de la miseria, le devolvió las tierras de su familia y además compartió su mesa con él todos los días. Este hijo de Jonatán, lisiado de ambos pies debido a una trágica caída por un descuido de su niñera, ahora era reivindicado, podía vivir con dignidad y disfrutar de todo lo que David puso a su disposición.
Esta historia es un ejemplo en menor escala de lo que es el amor de Dios por nosotros. Estábamos hundidos en la miseria del pecado, sin valor alguno, incapacitados para avanzar por nosotros mismos, perdidos, pero fuimos rescatados por Dios al aceptar a Cristo como nuestro Salvador. Desde ese día pasamos a ser hijos adoptados de Dios, recibiendo sus bendiciones continuas, descubriendo su amor incondicional e incluso con la promesa de ser coherederos con Cristo de todas las cosas. ¡Aleluya!
Dios no nos amó porque nosotros se lo pedimos o porque nosotros lo merecíamos. Dios tomó la iniciativa de amarnos aun siendo sus enemigos. Y ahora “nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
Como hijos de Dios, debemos imitar al Padre manifestando un amor proactivo. No ames solo cuando alguien lo merezca. Toma la iniciativa de dar sin esperar nada a cambio. Cuando amas de esa manera, el mundo sabrá que ese amor no es de este mundo. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. (Juan 13:35).
¿Hay alguien a quien hoy puedas mostrarle misericordia como Dios lo ha hecho contigo?
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 10 de diciembre, 2025
“¿Se agrada Dios de todas las oraciones?”
“El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios”. Proverbios 28:9,14a.
¿Dios se agrada de todas las oraciones? No, definitivamente. Lo acabamos de leer. Por más increíble que nos parezca, hay oraciones “abominables”. Esta palabra en hebreo es toebá que significa “algo repugnante, asqueroso; una abominación como la idolatría”. Dios dice claramente que hay oraciones que le resultan aborrecibles.
¿Cuándo sucede esto? Cuando perseveramos en un pecado. El pecado es una barrera que se levanta entre Dios y nosotros. Por eso no podemos pedirle a Dios que nos bendiga mientras continuamos en pecado. Esa oración le resulta repugnante al Señor.
Dios dice en su Palabra que Él perdonará todo pecado confesado, no importa el tipo ni la cantidad, siempre hay perdón. “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (v.13). Si encubrimos nuestro pecado no vamos a prosperar. Antes de decir: “Señor bendíceme”, debemos decir: “Señor perdóname”.
Observa con atención este pasaje: “No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Isaías 1:13-16). Los sacrificios, ofrendas, ayunos, oraciones, incluso las fiestas, son insoportables para Dios si no nos apartamos del pecado.
Recuerda la oración del fariseo y la del publicano (Lc. 18:9-14). El pecador fue justificado delante de Dios porque su oración expresaba arrepentimiento. En cambio, el fariseo, “oraba consigo mismo”. Dios no escucha oraciones hipócritas, aunque sean bien expresadas o políticamente correctas. Una oración es atendida por el Señor cuando caminamos en obediencia.
Dios oye las oraciones “de los justos”, es decir, de los que ya expresaron arrepentimiento y viven bajo la justicia de Cristo. Son los eternamente bendecidos por el Padre (Efesios 1:3). “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones” (1 Pero 3:12a).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 9 de diciembre, 2025
“Alumbra mis ojos”
“Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos… Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación”. Salmo 13:3,5.
Hay muchas circunstancias que pueden empañar nuestra visión espiritual. Cuando pasamos por pruebas severas y no podemos ver la intervención de Dios; cuando somos tentados y no vemos que el enemigo es quien está detrás de la escena; cuando las tormentas de la vida nos ahogan y no vemos a Jesús caminando sobre esas circunstancias y llamándonos a caminar con Él, se nos “nubla la vista” espiritual.
David lo sabía muy bien. Más de una vez puso su mirada en las situaciones antes que en Dios, y por eso necesitó pedirle que alumbrara sus ojos.
La palabra hebrea para “alumbrar” es or que significa “aclarar, dar luz, encender, iluminar”. Cuando el salmista ora pidiendo una respuesta divina, también pide que el discernimiento del Espíritu invada su ser para poder ver con claridad desde perspectiva de Dios.
Puede ser que nuestra vista física esté perfecta, pero en nuestro interior sentimos que algo no marcha bien. Necesitamos esa revelación de Dios sentado sobre su trono reinando, manifestando su autoridad sobre todas las cosas y viendo cómo se cumple su voluntad perfecta. Necesitamos una experiencia con el Oculista Divino.
David podía levantar sus ojos al cielo y clamar al que está reinando. Sabía con certeza que la solución a cualquier circunstancia difícil vendría de arriba. Por fe podía asegurar: “Mi corazón se alegrará en tu salvación”. ¡Aleluya! Ya podía ver la victoria.
¿Cómo está tu visión espiritual? ¿Ves las cosas desde la perspectiva de Dios? Es la manera en que tu alma halle descanso y seguridad. Mira a Jesús. Toma tiempo en su presencia para experimentarlo y cree que Él está interviniendo en tus circunstancias difíciles.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 7 de diciembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Gracia para cada prueba"
"En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas". 1 Pedro 1:6
Pedro mencionó que nos produce gozo saber que tenemos una herencia en los cielos, pero mientras tanto, y si es necesario, debemos aceptar que podemos pasar por diversas pruebas.
La palabra griega para “diversas” es poikilos y significa algo que es multicolor, variado, que tiene diversas formas. La raíz de la primera sílaba es pik, de donde deriva la palabra “pictórico” en español; de ahí que signifique diverso o multicolor. Pedro está usando esta palabra para decirnos que los creyentes en Cristo podemos pasar por diferentes pruebas.
A veces tenemos la idea de que toda prueba es un castigo, una disciplina o consecuencia de algo que hicimos mal. Pero Pedro nos dice que no debemos sorprendernos por atravesar alguna prueba como si algo extraño nos estuviera sucediendo (ver 1 Pedro 4:12-13), sino que debemos alegrarnos porque estamos pasando por lo mismo que Cristo experimentó y también saldremos victoriosos.
Para cada prueba hay una manifestación especial de la gracia de Dios. Es muy interesante notar que Pedro en su primera carta solo usa dos veces la palabra poikilos. La primera para describir la variedad de pruebas, y la segunda para expresar que la gracia de Dios también es muy diversa, multicolor: la multiforme gracia (ver 1 Pedro 4:10). ¡Hay una manifestación de la gracia de Dios que se ajusta perfectamente al tipo de prueba que estemos pasando!
El Señor no siempre actúa de la misma manera en cada tribulación. A veces nos da una salida rápida, otras veces nos capacita con fortaleza para soportarla. En algunas pruebas sabemos exactamente lo que Dios quiere hacer, en otras no. A veces nos envía ayuda, y en otras ocasiones solo contaremos con su presencia. Nuestras pruebas pueden ser muy variadas, pero la gracia de Dios también lo es.
Pedro, al final de su primera carta, nos dice que el propósito por el cual el Señor aplica su multiforme gracia a nuestras pruebas es para perfeccionarnos, afirmarnos, fortalecernos y establecernos.
Hoy el Señor quiere recordarte que Él siempre prepara una salida. Su gracia es abundante y te ayudará a salir victorioso una vez más.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 6 de diciembre, 2025
“Ay, Evita… evita la tentación”
De tanto en tanto necesitamos que nos recuerden que hay un tentador invisible observando nuestros pasos para ponernos algún tropiezo en el camino. “Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. (1 Pedro 5:8).
Eva caminaba fascinada por el huerto del Edén contemplando las obras perfectas y majestuosas de Dios. Sabía que todo le era permitido excepto comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Había millones de beneficios en ese nuevo mundo a disposición del ser humano, pero de manera imprevista llegó una tentación a través de la serpiente. “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”. (Génesis 3:4-5).
A partir de ese momento, Eva comenzó a observar el árbol de manera distinta. Su mirada inocente ahora se volvió inquietante, curiosa. “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría…” (Génesis 3:6ª).
Me parece escuchar a uno de los ángeles diciéndole a Dios: “Uy… esto no parece terminar bien… Señor, ¿intervenimos? ¿Quitamos el árbol o matamos a la serpiente?” Silencio celestial. No hay órdenes divinas nuevas. El árbol se queda y la serpiente también. Ay… “y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” (Génesis 3:6b). Adiós a la inocencia.
Somos más parecidos a Eva de lo que estamos dispuestos a aceptar. El apóstol Pablo se lo hizo saber a los corintios con estas palabras: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”. 2 Corintios 11:3.
De maneras inesperadas, sin aviso, aparecen situaciones que tratan de menoscabar nuestra fe, fidelidad y amor al Señor. Las oportunidades de pecar golpean diariamente a nuestra puerta y debemos saber que Dios no quitará la tentación ni al tentador. Sin embargo, ha trazado un nuevo camino para que seamos victoriosos sobre las tentaciones. ¡La obra redentora de Jesucristo! Él ha vencido al diablo en la cruz, está sentado en su trono y ha enviado al Espíritu Santo para darnos poder contra el enemigo. No vencemos con nuestro “poder”, sino con el poder de Aquel que vive en nosotros.
Cuando seas acosado por el enemigo, recuerda: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Corintios 10:13). ¡Hay victoria en Cristo!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 5 de diciembre, 2025
“Me oyó en mi angustia”
“En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.” Salmo 18:6.
Todos podemos pasar tiempos de “angustia”. Esta palabra en hebreo es tsar y significa “estar estrecho; en lugar apretado; sufrir oposición; tener adversarios, estar en aflicción, congoja o tribulación.” Sabemos muy bien de qué se trata esta palabra.
Cuando pasamos por situaciones apremiantes hasta nos cuesta articular palabras delante del Señor. Tal vez lo único que podemos expresar desde lo más profundo de nuestro corazón es: “Señor, ayúdame por favor…” ¿Será que Dios puede escuchar una oración tan corta y sin tantos detalles? ¿Atiende el Señor una oración sin largos prólogos ni argumentos coloridos?
La Palabra de Dios nos dice que Él escucha todas las oraciones que se hacen con fe. Más allá de las palabras que usemos, se trata de Quién es el que escucha la oración. De acuerdo al Salmo 18, lo primero que hizo el salmista fue “invocar” a Jehová. ¡Ahí radica el secreto! Invocar significa “llamar por nombre, dar voces”. ¿Podemos creer que tan solo mencionando el nombre de Dios en nuestra angustia Él viene en nuestra ayuda?
El Señor siempre está atento a nuestras oraciones. El apóstol Pablo nos dice que para alcanzar salvación todo comienza con una invocación al Dios verdadero. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Romanos 10:13.
Después de invocar a Dios en la angustia, debemos saber que Él estará con nosotros durante ese tiempo difícil, pero también traerá la respuesta en el momento indicado, nos mostrará la salida. “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”. Salmo 91:15.
No esperes ni un minuto más. Acércate a la misma presencia de Dios, allí donde te encuentras e invoca el nombre del Señor. ¡La respuesta está en camino!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 4 de diciembre, 2025
“Segundas oportunidades”
“La palabra del Señor vino a Jonás por segunda vez, y le dijo: Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive, y proclama allí el mensaje que yo te daré. Jonás se levantó y, conforme a la palabra del Señor, fue a Nínive…” Jonás 3:1-3a
El profeta Jonás estaba disgustado con Dios. Su sentimiento nacionalista no le permitía aceptar que Él amara también a sus enemigos y estuviera dispuesto a perdonarlos y darles otra oportunidad; por eso huyó en la dirección opuesta a Nínive. Conocemos la historia. Los marineros arrojaron al profeta del barco, la tempestad se calmó y Jonás tomó el “bus subacuático” hacia donde le había indicado Dios.
Jonás prefería morir antes que hacer lo que Dios le había pedido. ¡Vaya profeta! Sin embargo, después de tres días en el vientre del pez, dijo: “Me acordé de Jehová”. Menos mal. Y allí, entre algas y vaya uno a saber qué otras cosas, el profeta hizo una oración sincera y decidió obedecer a Dios y el pez lo vomitó en tierra. Entonces “vino palabra del Señor a Jonás por segunda vez”.
¡Qué grande es la misericordia del Señor! No tendría por qué haber dado una nueva oportunidad a Jonás, pero lo hizo.
¡Qué lección para el profeta y también para nosotros! No podemos huir de Dios y tampoco negarnos a obedecerle. Aunque los planes del Señor no se ajusten a “nuestros deseos”, o no entendamos las circunstancias por las que debemos atravesar, debemos recordar que Dios es soberano y siempre sabe lo que hace.
Si has estado eludiendo una palabra que Dios te habló, vuélvete a Él y acepta su segunda oportunidad. Los planes que Dios trazó para tu vida son perfectos. Ríndete al Señor sin reservas. No escapes o eludas lo que Él te habló y obedece. En la obediencia siempre hay bendición.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 3 de diciembre, 2025
“El Dios que te esfuerza”
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10.
Como seres humanos tenemos límites. Podemos enfermarnos, quebrarnos un hueso, lastimarnos un músculo, torcernos un tobillo… todos somos vulnerables. Otras veces tenemos las fuerzas físicas pero nos faltan las fuerzas emocionales, mentales y hasta espirituales. El desánimo, la frustración, la tristeza, la ansiedad puede dejarnos más debilitados que el maratón de Boston.
Dios conoce a su pueblo; sabe cuáles son sus límites. Cuando llegamos al final de lo que nosotros podemos hacer, Dios nos dice: “Yo soy tu Dios que te esfuerzo”.
La palabra hebrea usada aquí para la expresión “te esfuerzo” es amats que significa “estar alerta, tanto física como mentalmente; afirmar, alentar, animar, ayudar, confirmar, consolidar, fortalecer, hacer fuerte, prevalecer, ser valiente”. Vuelve a leer esta definición y presta atención a lo que Dios hace en ti. ¡Es extraordinario!
¿Cómo podemos estar seguros de que Dios lo hará si nunca lo hemos experimentado? ¿Cómo podemos saber que veremos actuar a Dios al enfrentarnos a nuestros límites? Lee todo el versículo y verás sobre qué apoyar tu confianza.
El Señor promete “ayudarnos” siempre. Por supuesto que no hace todo el trabajo, pero nos ayuda en nuestra debilidad. Cuando las fuerzas nos fallan, Él obra milagrosamente.
Promete “sustentarnos” siempre. Dios es justo para perdonarnos, limpiarnos, santificarnos; pero también es nuestra justicia, nuestra fuente de todo bien y el que suple nuestras necesidades.
Nos toma de la mano cuando caemos, nos levanta y fortalece. Jamás nos dejará caídos, nos da las fuerzas y el ánimo para avanzar.
“Yo estoy contigo” te dice el Señor, por tanto no debes temer. El autor de Hebreos también nos anima para depositar nuestra fe en el Dios que nunca falla: “De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. (Hebreos 13:6).
Toma tiempo para estar en la presencia de Dios en oración. Recibe del Señor las fuerzas que necesitas. Él es quien te esfuerza en este día.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 2 de diciembre, 2025
“Dios en las tribulaciones”
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos…” Salmo 46:1-2a.
¿Tribulaciones? ¿Alguien ha pasado por alguna de ellas? Claro que sí… Sabemos lo que significa soportar presiones de todo tipo, enfrentar desafíos más grandes de los que imaginamos, situaciones que producen angustia, estrés, ansiedad.
La diferencia entre salir o no airoso de esas presiones la hace en Quién nos apoyamos. Si le preguntamos a los salmistas hijos de Coré, la respuesta es clara: ¡Dios! El Señor hace la diferencia.
De acuerdo con las palabras del Salmo 46, Dios hace tres cosas por nosotros al pasar por momentos difíciles. En primer lugar es nuestro “amparo”. En hebreo es makjasé que significa “refugio, confianza, esperanza”. En momentos de persecuciones y guerras, los hebreos tenían refugios para protegerse de los ataques inesperados. Hoy, Dios es ese refugio para los que confían en Él. En el Señor encontramos protección y cuidado oportunos.
Dios también es nuestra “fortaleza”. La palabra hebrea es oz y significa “fuerza, fortificar, fuerte, poderío, potencia, vigor.” ¡El poder viene de Dios! Cuando algo parece imposible para nuestras capacidades humanas, Dios interviene con su poder y obra de manera sobrenatural para ofrecernos seguridad.
En tercer lugar, Dios es nuestro pronto “auxilio”. En hebreo es la palabra ezrá que significa “ayuda, socorrer, esperar la respuesta”. Observa que no dice que Dios hace todo el trabajo, sino que nos ayuda oportunamente. Hay una coparticipación con Él. Nosotros cumplimos con nuestras responsabilidades y Dios hace los milagros. ¡Nunca es al revés! El Señor siempre provee los recursos necesarios para vencer a los que ya están en marcha; da las armas a los que están listos para la batalla.
Conociendo lo que nos promete el Señor, ¡no temeremos! No importa cuán fuerte ruja la tormenta o cuánto tiemble la tierra, tenemos un Dios Todopoderoso en quien podemos confiar y estar seguros.
No tengas temor, el que creó los cielos y la tierra es tu Ayudador.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 1 de diciembre, 2025
“Yo caminé sobre las aguas”
“Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.” Mateo 14:28.
Imagino al apóstol Pedro escribiendo en su diario las experiencias que tuvo con Jesús.
“Queridos hermanos y hermanas que llegarán a leer estas palabras, soy Pedro, sí, el pescador rescatado por la gracia de Jesús. Hoy me pasó algo fascinante, espectacular. Si no lo cuento ¡exploto!
Todos los discípulos de Jesús salimos en la barca de mi familia al otro lado del lago de Genesaret. En realidad le decimos Mar de Galilea porque es bastante grande como para decirle solo lago. Jesús nos dijo que se reuniría con nosotros más tarde. No quise preguntar sobre sus motivos y tampoco en qué barca llegaría. En fin, los doce salimos hacia allá. A la mitad de nuestro viaje se levantó una tormenta feroz. Entraba agua por todos lados. Todos intentamos hacer algo porque sabíamos que teníamos pocas probabilidades de salir vivos. Hasta Tomas dejó sus dudas y nos ayudó a mantenernos a flote.
De pronto vimos que algo se movía, venía caminando sobre las olas hacia nosotros y creímos que era un fantasma, pero al acercarse un poco más nos dimos cuenta que era ¡Jesús! Con su voz inconfundible nos dijo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” Wooow… ¡¿Jesús también camina sobre el agua?! ¡Increíble! Enseguida me olvidé de la tempestad. Me fascinaba ver caminar a Jesús. Era como si el agua se hiciera hielo bajo sus pies.
Desde la barca le grité: “¡Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”! Y para mi sorpresa la respuesta fue: “Ven”. Para serles honesto, no lo pensé mucho. Simplemente obedecí. Pegué un salto y no sé si me creerán, pero… ¡el agua estaba firme bajo mis pies! ¡Qué sensación extraordinaria! Pero de repente, una ola golpeó mi cara y me di cuenta que era una locura lo que estaba haciendo. Entonces, en un instante, mi atención volvió a estar en la tormenta. Al dar lugar al temor y a la razón sobre la fe, comencé a hundirme. Jesús se dio cuenta y se acercó para darme la mano, levantarme y ayudarme a volver a la barca. Después de esto, me hizo una pregunta que hasta el día de hoy resuena en mis oídos: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”
Algunos de mis amigos estaban tentados a burlarse de mi fracaso, pero yo les dije: “Muchachos, ¿qué hacían ustedes en la barca mientras yo paseaba con Jesús sobre las aguas?” Silencio.
De esa experiencia aprendí que si Jesús da una palabra la cumple y no hay nada imposible para Él; pero que yo debo tener una fe real. Como dijo el Señor: “Al que cree, todo le es posible”. Y tú, ¿crees?
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 30 de noviembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"¡Aleluya!"
"Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!"
Apocalipsis 19:6
¿Sabías que la Biblia te menciona a ti? Aunque tu nombre no aparezca específicamente, estás entre la gran multitud de los salvos por Jesucristo que dirán ¡Aleluya!, y alabarán eternamente al único Redentor de la humanidad.
“Aleluya” es una palabra compuesta por dos palabras hebreas: Halal, que significa hablar elogiosamente, celebrar, gritar, glorificar grandemente; y Yah que es una abreviatura o contracción de la palabra Jehová.
La palabra aleluya estaba asociada con las personas que servían en el tabernáculo alabando a Dios por la mañana y por la tarde (ver 1 Crónicas 23:30). Los salmistas la usaban para movilizar y animar a toda la creación a alabar al Señor, incluyendo también instrumentos musicales.
Exhortaban al pueblo a alabar al Señor al son de bocina, con salterio y arpa, con pandero y danza, con címbalos resonantes, con cuerdas y flautas, con címbalos de júbilo. Porque todo lo que respira debe alabar a Jehová (ver Salmo 150:3-6). Así es como durante toda la historia de Israel y de la Iglesia de Cristo, la palabra aleluya ha sido la expresión más significativa para alabar a Dios.
Cuando estemos por la eternidad con Cristo, según Apocalipsis 19, la vamos a seguir usando, sobre todo porque veremos que sus eternos propósitos se cumplieron a la perfección y porque Él estuvo y siempre estará sentado en su trono reinando (ver Salmo 146:10).
Cada vez que veas a Dios obrar, glorifícale, celebra, di: ¡Aleluya! El Señor merece ser alabado por cada intervención en nuestras vidas. Dios es bueno y siempre actúa con misericordia. Su fidelidad es infinita y su gracia desbordante (ver Salmo 106:1).
Comienza a ensayar la canción que todos los que hemos recibido a Cristo como Salvador vamos a entonar al unísono por la eternidad: “¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 29 de noviembre, 2025
“Sin doblez de corazón”
“De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón.” 1 Crónicas 12:33.
Durante el reinado de David, la tribu de Zabulón tenía un ejército muy bueno. Si algo destacaba en este grupo de personas es que “peleaban sin doblez de corazón”. En el original hebreo, literalmente dice: “Peleaban sin corazón y corazón”, es decir, iban hacia adelante sin tener un corazón doble.
La palabra “corazón” en hebreo es leb, que además de aludir al órgano vital, tiene otras connotaciones importantes. Se usa para referirse a los sentimientos, la voluntad e incluso el intelecto. También se traduce como “ánimo, atención, cordura, decidir, deseo, entendimiento, juicio, pensamiento y voluntad”.
El escritor de Crónicas, inspirado por el Espíritu Santo, nos deja saber que estos guerreros no batallaban con una doble personalidad o con sentimientos desencontrados. Siempre los íbamos a encontrar con un espíritu desafiante y conquistador. Nunca se dejaban intimidar por el enemigo. Ellos confiaban en Dios y en nadie más. No había lugar para confiar en sus propias fuerzas, en estrategias humanas o en sus armas. Ganaban las batallas porque mantenían su ánimo firme y se apoyaban en Dios.
¡Qué buena enseñanza para nosotros! Cada día nos enfrentamos a luchas espirituales y debemos saber cómo mantenernos firmes. Pablo le dice a Timoteo: “Pelea la buena batalla de la fe”. Nadie está exento de los ataques del enemigo, el mismo diablo. Pero todos los hijos de Dios contamos con las armas espirituales que Dios nos entregó y con las mismas promesas de victoria que han sido ganadas por Cristo en la cruz para nosotros. Si esperamos vencer con un “corazón dividido”, fracasaremos. La Palabra de Dios es clara al mencionar lo que puede esperar el hombre de doble ánimo. (Santiago 1:6-8).
Mantener tu corazón de una sola pieza es una decisión personal. Es posible depositando toda tu fe en la obra de Cristo y parándote firme en sus promesas. Las victorias se ganan “sin doblez de corazón”.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 28 de noviembre, 2025
“Fuerzas renovadas”
“Y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.” Daniel 10:19.
Sabemos lo que significa enfrentar un día sin fuerzas. Aunque tomemos café y abramos las ventanas para que el aire nos despeje, todo nos cuesta el doble. Los motivos pueden ser muy variados. Podemos sentirnos físicamente agotados por alguna actividad intensa, o también debido a alguna enfermedad. Hay situaciones que nos agotan emocionalmente, como relaciones rotas, personas difíciles, estrés laboral… Mentalmente también podemos desgastarnos. Y por supuesto espiritualmente. Las batallas contra el mismo diablo nos roban fuerzas.
Daniel sabía muy bien lo que era quedarse sin fuerzas, pero en el pasaje citado, nos descubre cómo recuperarlas.
Al ir a la presencia de Dios en oración, él escuchó estas palabras: “Esfuérzate y aliéntate”. Es interesante notar que en hebreo se usa la misma palabra para las dos. Esta palabra, kjazác, significa “fijarse en, ser fuerte, valiente, abrazar, afirmar, ceñirse, echar mano, reforzar, resistir, estar resuelto”. Este fue el mensaje que recibió Daniel: “Fija tus ojos en Dios, agárrate fuerte de Él, abrázalo, refuerza tu fe, resuelve depender del Señor en todo”. Este es el mensaje que Dios quiere hacerte llegar hoy a ti.
Cuando Dios toca nuestro espíritu, comenzamos a ser renovados en las demás áreas de nuestra vida. Nuestras emociones comienzan a aquietarse, nuestra mente a despejarse y hasta nuestro cuerpo experimenta renovación. Daniel pudo decir: “¡Me has fortalecido!”.
Hoy el Padre Celestial tiene sus ojos puestos en ti. Es tu Fuente de fortaleza. Si lo buscas sabrás lo que significa ser renovado, y podrás continuar con tu día agradecido por la obra que hizo en ti.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 27 de noviembre, 2025
"Gracias te damos"
"Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas. Pero yo siempre anunciaré y cantaré alabanzas al Dios de Jacob." Salmo 75:1, 9
Hoy es día de darle gracias a Dios por todo lo que hace. El salmista dice: “Los hombres cuentan tus maravillas”. Dejemos de lado las peticiones y concentrémonos en agradecer por lo que ha hecho hasta aquí.
Nuestro primer agradecimiento a Dios es por habernos salvado. Las cosas materiales van y vienen, pero su salvación es eterna. Merecíamos la condenación, pero Él envió a su Hijo para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna (ver Juan 3:16). ¡Qué privilegio tenemos de ser sus hijos! Tenemos acceso directo a su presencia en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia.
Demos gracias por nuestra familia. Aunque de vez en cuando puede haber alguna desavenencia, podemos seguir perdonándonos, amándonos y ayudándonos para permanecer unidos. Dios nos da los recursos para seguir creciendo juntos.
Demos gracias por nuestro trabajo, medio a través del cual el Señor nos provee para nuestras necesidades y en donde podemos invertir nuestras capacidades.
Agradezcamos al Señor por habernos dado una familia espiritual a través de la iglesia. No estamos solos en nuestras luchas espirituales. Recibimos apoyo, consejo, amor y cuidado en el Cuerpo de Cristo.
Pongamos atención hoy en lo que tenemos y no en lo que nos falta. A pesar de las situaciones difíciles, ¿no hemos visto la provisión y cuidado de Dios?
Si Dios usó a alguien para bendecirnos, démosle gracias también a esa persona. Si nos hemos mantenido saludables, seamos agradecidos; si estuvimos enfermos, démosle gracias a Dios porque ha estado a nuestro lado continuamente. Tal vez hubo momentos en que no lo hayamos sentido cerca, pero la Biblia dice que siempre está con nosotros.
Démosle gracias por todo lo que nos ha dado y enumeremos todas sus obras (ver Salmo 103:2). Que nuestra alma bendiga a Jehová sin olvidar ninguno de sus beneficios
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 26 de noviembre, 2025
“Cuando las cosas se ponen difíciles”
“Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado… Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.” Daniel 3:19, 25.
Sadrac, Mesac y Abed-nego habían desafiado al rey. Mientras todos se arrodillaban con orgullo ante la estatua del monarca, estos tres valientes decidieron mantener su postura de fe a pesar de la presión social, política y religiosa. Ellos sabían que solo podían adorar a Dios, al Creador de todas las cosas.
Estos tres amigos de Daniel no estaban pensando que el rey haría una excepción con ellos porque eran hijos de Dios. Había un horno de fuego muy real esperando a los que desobedecieran las órdenes oficiales. Y esto fue lo que respondieron frente a esta amenaza: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (vs. 17-18). Vuelve a leer otra vez estos versículos. ¿Notaste la frase “y si no”? Ese “y si no” significa que estaban dispuestos a enfrentar la muerte porque nunca cambiarían sus convicciones.
¿Seríamos capaces de ponernos en sus zapatos? ¿Obedeceríamos a Dios o nos rendiríamos ante las presiones? La amenaza de un horno de fuego es algo poco probable en nuestro tiempo, pero todos los días enfrentamos presiones que demandan de nosotros una decisión: Mantenernos firmes en lo que creemos o darle la espalda a Dios.
¿Conoces el final de la historia? El mismo ángel de Dios se paseó en medio del fuego con estos tres valientes. Fueron librados, no “del” fuego, sino “en” en el fuego. ¡Aleluya!
El diablo quiere que te doblegues ante sus ídolos contemporáneos, que cedas a las tentaciones, que retrocedas en tu compromiso con el Señor, pero Dios promete ayudarte y estar a tu lado en medio de tus luchas. Esta es su promesa: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni las llamas arderán en ti. Yo soy el Señor, tu Dios. Yo soy tu Salvador…” (Isaías 43:2-3a).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 25 de noviembre, 2025
“Entre Mara y Elim”
“Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas… Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron…Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.” Éxodo 15:23-27.
Israel había visto la mano poderosa de Dios secando el Mar Rojo para que cruzaran al otro lado, y luego haciendo que las aguas recuperaran su curso normal y sepultaran a todo el ejército egipcio. Un milagro tremendo, pero había que seguir adelante y atravesar el desierto para llegar a la tierra de la promesa.
No hay tierra de leche y miel sin antes pasar por tierra seca y amarga. “¿Falta mucho para llegar? El GPS dice que no hay gasolineras en los próximos ¡mil kilómetros!” “Los chicos están cansados y aburridos. Aquí no hay wi-fi”. “A la abuela le duele la cintura y tiene sed”. “¡Ya no tenemos agua… buaaaa!”. ¿Te imaginas lo que habrá sido llevar a este pueblo a la tierra prometida?
Aunque ellos no lo sabían, Dios había preparado una parada maravillosa con setenta palmeras y doce fuentes de agua. Un verdadero oasis en el desierto, pero antes Israel debía pasar por Mara. El agua de ese lugar no se podía beber porque era amarga, y en vez de clamar a Dios por ayuda, el pueblo siguió quejándose. Sin embargo, Dios les mostró una vez más que estaba cuidándoles e hizo que las aguas se volvieran dulces. Un nuevo milagro que no detuvo las murmuraciones. Uf… complicado. Y ya te adelanto que ni siquiera Elim detuvo las quejas.
Tal vez no somos tan diferentes a los israelitas. Empezamos proyectos confiando en el Señor, pero ante la primera adversidad nos detenemos a protestar. Las quejas y la murmuración nos estancan, nos paralizan, nos consumen las fuerzas y no nos permiten ver que después de “Mara” hay un “Elim”. Dios siempre tiene los recursos necesarios para sacarnos de la amargura temporal. Siempre hay respuestas cuando le buscamos de la manera correcta.
El oasis está muy cerca. Ya falta poco para llegar a “Elim”. No te quedes estancado en la amargura y las quejas. Entrégale a Dios lo que te molesta, lo que te ha desgastado y te ha quitado las energías y sigue avanzando. Mira hacia adelante. El lugar de descanso y calma que el Señor preparó para ti puede estar más cerca de lo que crees.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 23 de noviembre, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Los que tiemblan ante su Palabra"
"Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra". Isaías 66:2
Dios pone su mirada en los humildes, en los que reconocen su necesidad espiritual y están dispuestos a satisfacerla en su presencia. Los pobres en espíritu son los que tienen sed de Dios, hambre de Cristo, los que saben que sin Él no pueden hacer nada.
Jesús dijo que los pobres en espíritu son “bienaventurados” porque de ellos es el Reino de los Cielos (ver Mateo 5:3), es decir, son los que tienen un corazón dispuesto para que el Rey de reyes gobierne sus corazones, ahora y en la eternidad.
Cuando Dios habla a una persona pobre y humilde de espíritu la hace “temblar”. Esta palabra en hebreo es jared que significa temer, asombrar, sobresaltar. El significado que más se aplica en este contexto es “estremecer”. La persona que depende de Dios no tiene miedo ni se atemoriza cuando Él habla, sino que en su corazón hay un sentimiento de admiración, reverencia y deseo de obedecerle inmediatamente.
Necesitamos ser sensibles a la Palabra de Dios. Las corrientes liberales actuales han desplazado al Creador de todo escenario posible y creen que la Biblia es un libro obsoleto porque no han creído y experimentado al Dios vivo. En contraste, la Iglesia verdadera y fiel al Señor guarda su Palabra, la oye y la pone en práctica.
Dios sigue hablando, y cuando lo hace, estremece a sus hijos para movilizarles a hacer su voluntad. Ellos son los que marcan la diferencia. En tiempos de crisis, pandemia, revueltas políticas y sociales, quienes han sido estremecidos por la Palabra tienen paz y proclaman un mensaje de esperanza a todo aquel que quiera refugiarse en el verdadero Dios.
Los que tiemblan ante la Palabra de Dios son los que preservan este mundo, los que interceden por los que se pierden, los que sirven al necesitado, los que hablan de Cristo y predican su salvación a toda criatura.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 22 de noviembre, 2025
“Persiste”
“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” 2 Timoteo 3:14-15.
La mayoría de nosotros tendemos a buscar respuestas y salidas rápidas cuando estamos en apuros, pero una vez que todo se estabiliza volvemos a nuestras viejas costumbres. Somos más “utilitarios” de lo que podemos admitir. Buscamos ayuda divina en las pruebas, vemos la obra de Dios, le damos gracias, y a la semana siguiente dejamos de lado al Señor. Nos sucede lo mismo con nuestro crecimiento espiritual. Nos interesamos por un momento y al siguiente algo ocupa el tiempo que deberíamos dedicarle al Señor.
El apóstol Pablo le da una palabra a Timoteo que indudablemente nos sirve a todos. “¡Persiste!”. Esta palabra en el original griego es méno que significa “quedarse en un lugar, morar, ser perdurable, permanecer, proseguir”. Definitivamente es mantenerse firme, perseverar en el crecimiento espiritual a través del conocimiento y práctica de la Palabra de Dios y profundizar nuestra relación con Él.
“Sabiendo de quién has aprendido”. Timoteo había aprendido de Pablo. ¿De quién has aprendido tú a persistir? Tal vez sea un amigo o hermano de la iglesia, algún familiar, un pastor, un líder. Seguramente tengas muchos ejemplos cercanos y no te has dado cuenta. A nuestro alrededor hay personas que han permanecido fieles al Señor por años y siguen creciendo. De veras, somos muchos los que perseveramos diariamente y ponemos atención a nuestro crecimiento espiritual.
Tenía un profesor en el seminario que siempre nos decía: “¡Camarón (shrimp) que se duerme se lo lleva la corriente!”. Sus últimos días de vida los pasó enseñando en el seminario. Nunca dejó de buscar a Dios y de servirle. Ha sido una de las muchas personas que me han enseñado a persistir.
Persiste en la fe y en la Palabra de Dios porque “te pueden hacer sabio”. Los necios e insensatos desprecian la instrucción y la enseñanza, pero los sabios la buscan, la anhelan y se ocupan de aplicar inmediatamente a su vida lo que han aprendido.
“Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace”. Santiago 1:25.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 21 de noviembre, 2025
“Muro de fuego”
“Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.” Zacarías 2:5.
Jerusalén había sido destruida por los babilonios. Sus muros de piedra fueron derribados e incluso quemados. Sin embargo, Dios promete restaurarla, traer de vuelta a sus moradores, y por los muros no debían preocuparse porque Él mismo sería “un muro de fuego” a su alrededor. Esto comenzó a hacerse realidad en tiempos de Esdras y Nehemías, pero tendrá su cumplimiento total cuando Jesucristo venga por segunda vez y Jerusalén sea el centro de su reinado en el milenio.
Cuando Israel salió de Egipto, el ejército de Faraón corrió tras ellos para volverlos a tomar como esclavos, pero Dios fue para ellos un muro de fuego literal. “Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios, y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.” (Éxodo 14:24-25). ¡La nube de fuego estaba allí para proteger a su pueblo!
Aunque hoy no hay muros literales a nuestro alrededor, la protección de Dios sobre cada uno de sus hijos es real. Satanás podrá intentar venir contra nosotros una y otra vez pero no podrá tocarnos porque el Señor nos tiene cercados. El mismo diablo dijo que no podía hacer nada mientras esa protección estuviera alrededor del justo Job: “¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene?” (Job 1:10a). Nuestra parte es no dejarnos intimidar por el enemigo y mantenernos bajo la protección del Señor.
Quizás debamos enfrentar grandes desafíos o estar rodeados de personas que se nos oponen continuamente, pero nunca debemos olvidar que cuando alguien se mete con un hijo de Dios, se mete directamente con el Todopoderoso. El Señor es nuestro protector, nuestra justicia, nuestro Poderoso Gigante. Aunque no lo veamos, hay un muro de fuego rodeando a aquellos que han depositado su fe en Jesucristo.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 20 de noviembre, 2025
“La voluntad de Dios”
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2.
Hacer la voluntad de Dios… ¿es un placer o una carga? ¿Qué piensas?
Según el pasaje de Romanos, depende de una decisión. Podemos conformarnos al sistema o dejarnos transformar por el Espíritu Santo. Si nos adaptamos al sistema, hacer la voluntad de Dios nos parecerá difícil, aburrido y una carga. Por el contrario, si damos lugar al Señor para que transforme nuestra vida vamos a comprobar que es un placer hacer la voluntad de Dios.
La primera característica de la voluntad de Dios es que es “buena”. Esta palabra en el original griego es agathós que significa “bueno en cualquier sentido; que tiene favor, que son buenas cosas; algo hermoso, valioso, virtuoso”. ¡Nada mejor que agradar a Dios para un cristiano! Lo que Dios quiere para nuestra vida siempre es lo mejor.
La segunda característica es que es “agradable”. Esta palabra en griego es euárestos que significa “completamente gustoso, que trae contentamiento, que es bien apropiado, justo lo que se necesita”. Cuando vemos la intervención del Señor en nuestras vidas al obedecerle experimentamos una alegría y paz desbordantes.
La tercera característica es que es “perfecta”, del griego téleios que significa “completo; alcanzar madurez, ser perfeccionado”. Ajustarnos a su plan nos lleva a crecer, madurar, estar completos en Cristo.
Tendremos esta perspectiva de la voluntad de Dios si primero el Espíritu Santo transforma nuestros deseos, motivaciones, intenciones, forma de pensar, para que cada día nos parezcamos más al Señor Jesús. Todo comienza con un primer paso de obediencia, para luego dar el segundo y ya no detenernos más.
Según la Palabra de Dios, “el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. 1 Juan 2:17.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 19 de noviembre, 2025
“La clave de la vida victoriosa”
“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Romanos 6:11.
“Sé lo que debo hacer de acuerdo con la Palabra de Dios, pero en este momento me conviene hacer otra cosa…” ¿Has pensado alguna vez de esta manera? Hay cosas que nos atraen, nos seducen, y por naturaleza hacemos lo que nos dijeron que era peligroso y mortal. Ay… nuestra “carne”, parece que no hay remedio para nuestras debilidades.
Sí, hay remedio, pero no está en este mundo, ni en nosotros mismos, sino en la persona del Espíritu Santo. Sin Él es imposible, aunque lo intentemos muchas veces. Ni siquiera es simplemente un recurso de Él o su poder. Es mucho más que eso. Es Él mismo dentro de nosotros. Podemos vencer los malos deseos construyendo una relación diaria con el Espíritu desde el mismo momento que aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, porque viene a habitar dentro de nosotros.
Será siempre una coparticipación con Él. Hay una parte que debemos hacer nosotros, y el apóstol Pablo lo expresa de esta manera: “Debemos considerarnos muertos al pecado”.
Sin Él es imposible, aunque lo intentemos muchas veces.
La palabra “considerar”, en griego logízomai, significa “tener por cierto, concluir, tomar en cuenta, pensar”. Se refiere a recordarnos a nosotros mismos las decisiones que tomamos. De hecho, esta palabra está relacionada con logos, que significa “algo dicho, inclusive en el pensamiento; palabra, plática, discurso”.
A la hora de la tentación debemos recordar, traer a nuestra mente el compromiso que hicimos con el Señor: “Soy un hijo de Dios y vivo para Él. No voy a ser un juguete del diablo. Sé que las consecuencias de una mala decisión serán desastrosas. ¡Espíritu Santo, toma el control, ayúdame a vivir para agradar a Dios!” Y además considera que estás vivo por la gracia de Dios, porque Él te sostiene, porque Jesucristo ha vencido a Satanás, el mundo y al pecado para darte esa victoria a ti. ¡La victoria está ganada por Él!
Cuando te enfrentes a la próxima tentación, considérate muerto al pecado. Si has alimentado tu relación con el Espíritu Santo, tus deseos estarán sometidos a Él y te ayudará a vencer. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Cor. 5:17).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 18 de noviembre, 2025
“Nunca nos desamparará”
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.” Hebreos 13:6
El deseo desmedido de cosas materiales con el afán de amontonarlas sin compartirlas con otros no es la actitud de un verdadero discípulo de Cristo. En contraste, vivimos agradecidos a Dios por cada bendición provista.
¿Cómo sabemos que tendremos todo lo suficiente? ¡Porque Dios mismo es nuestro Protector, Proveedor y Ayudador! El Señor dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”. En este pasaje, en el original griego contiene ¡cinco veces la palabra “no”! Spurgeon, reconocido predicador del siglo XIX, dijo sobre este versículo: “Aquí la palabra “no” tienen una fuerza quíntuple. Es como si Dios dijera: ‘No, no te dejaré, Yo nunca, no, nunca te desampararé’”. Bajo ninguna circunstancia Dios va a desampararnos y mucho menos abandonarnos. ¿No te hace sentir seguro saber esto?
Observa que el Señor es nuestro “Ayudador”. Eso no significa que Él hace todo. Hay una parte que nosotros debemos hacer. Debemos afrontar nuestras responsabilidades con solicitud y diligencia, pero también con gozo y agradecimiento. Es nuestro deber permanecer firmes en la fe, alimentar nuestro espíritu y poner en práctica la Palabra de Dios. Entonces Dios nos ayudará en aquello que no podemos hacer, para lo que no estamos capacitados o no tenemos las fuerzas suficientes.
Tampoco “temeremos a lo que nos pueda hacer la gente”. No vivimos para agradar a todas las personas, sino en primer lugar a Dios. Cuando nuestro enfoque es el Señor y sabemos que Él está con nosotros, el miedo se va y las dudas se despejan.
¿Estás pasando por un tiempo difícil? ¡Dios nunca desampara a sus hijos! Podemos decir confiadamente que Él es nuestro Ayudador. Haz tu parte y deja que Dios se encargue de los milagros. Vive este día tomado de la mano del Señor, porque está claro que Él nunca, y cinco veces nunca, te dejará.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 17 de noviembre, 2025
“El muro caerá”
“Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.” Hebreos 11:30.
Josué, los sacerdotes, los soldados y el pueblo iban caminando alrededor de la ciudad de Jericó. Estaban allí por obediencia al mandato de Dios. Debían rodear la ciudad durante siete días. Los primeros seis días debían dar una vuelta, pero el séptimo día debían completar siete vueltas.
El muro era imponente. Tan alto que era imposible de subir, tan ancho que no había herramienta o arma que lo pudiera atravesar, tan largo que… ya dolían los pies de tanto caminar. ¿Cómo entrarían a la ciudad? ¿Cómo conquistarían Jericó con semejante obstáculo?
Me imagino a Josué preguntándole a Caleb: “Esta es la última vuelta, ¿no?” Habían girado y girado, pero no había ninguna señal de que el muro comenzara a debilitarse. Pero al completar las vueltas que Dios les había ordenado, comenzaron a gritar con todas sus fuerzas y la tierra empezó a temblar y ¡los muros cayeron estrepitosamente! ¡Aleluyaaaaa, Jericó es nuestra!
La victoria fue aplastante. No quedó nadie en Jericó, excepto Rahab y su familia que fueron tratados bondadosamente por haber protegido a los dos espías que habían ido a observar la ciudad. Dios cumplió su promesa y fue la primera de muchas ciudades conquistadas. ¡Qué lección de fe poderosa!
Creo que todos decimos que tenemos fe en Dios, pero son muy pocos los que se atreven a caminar alrededor del desafío imposible creyendo que Dios cumplirá su Palabra. Si decimos que tenemos fe, entonces hay que actuar como si Dios ya hubiera hecho lo que prometió.
¿Cuáles son tus desafíos? ¿Crees que Dios intervendrá con su poder? Puede que el muro que tengas delante de ti sea impenetrable, demasiado complicado como para sortearlo, con muchos enemigos detrás esperando que desmayes, pero el Señor te pide que creas, que obedezcas su Palabra y actúes bajo la guía del Espíritu Santo.
Si Dios dijo que el muro caerá, avanza y espera ver la intervención sobrenatural del Todopoderoso. ¡Él cumple lo que ha prometido!
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 16 de noviembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Siempre pastoreados"
"Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan." Isaías 58:11
¡Cuántas bendiciones contiene este versículo! Isaías comienza diciendo que el Señor es nuestro Pastor y que siempre estará a nuestro lado para cuidarnos. Luego continúa diciendo que Él “sacia el alma”. La palabra “saciar” en hebreo es saba y significa llenarse de satisfacción, tener abundancia, estar colmado. Todo lo que nuestro ser interior necesite lo provee el Señor ¡y en abundancia!
Nuestra alma se puede fatigar, entristecer, quebrantar, llenar de ansiedad, pero nuestro Pastor sabe atender cada necesidad y darnos protección, paz, consuelo, esperanza y gozo.
El Señor se encargará de nuestros tiempos de sequía. Cuántas veces hemos atravesado desiertos de los que pensamos que nunca saldríamos. Sin embargo, nuestras vidas recuperaron el verdor original y volvieron a ser fructíferas luego de ser tocadas por Dios.
Dará vigor a tus huesos. Él nos promete renovar nuestra vitalidad, recibir nuevas fuerzas para mantenernos firmes.
Seremos como un huerto regado y como un manantial al que nunca le faltará agua. Aquel que es refrescado por Dios tiene la capacidad de entender al que necesita el agua fresca y sabe guiar a la Fuente que puede saciar su vida.
Aprópiate de estas bendiciones. Aunque las fuerzas no estén de tu lado en este momento, di desde lo más profundo de tu ser: “¡Jehová me pastoreará siempre, y en las sequías saciará mi alma, y dará vigor a mis huesos; y seré como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan!”
Ser una de las ovejas de Cristo es la condición más segura y alentadora que existe. Él nos conoce a cada uno de manera personal, nos llama por nuestro nombre, nos cuida y guía nuestros pasos a través de cada circunstancia que tengamos que pasar.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 15 de noviembre, 2025
“La benéfica mano de Dios”
“Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos... Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.” Nehemías 2:4,8b.
Nehemías vivía lejos del hogar de sus antepasados. Desde Susa, la capital del imperio de Artajerjes, le llegó la noticia de que Jerusalén estaba destruida, sin puertas, sin muros, y que los enemigos entraban y salían sin problemas. Al escuchar esto se le partió el corazón y supo que debía movilizarse para restaurar la tierra de sus antepasados.
La tarea que Nehemías tenía por delante era enorme, y se atrevió a hablar con el rey sobre esta situación. Entonces el gobernante le preguntó qué necesitaba, pero antes de responderle oró. Finalmente el rey le concedió todo lo que le pidió porque la mano benéfica de Dios estaba sobre Nehemías. La palabra “benéfica” en hebreo es tob que significa “que hace el bien, que da cosas buenas, en abundancia; agradable, que da bienestar, prosperidad”.
El Señor es bueno y su mano se mueve de acuerdo con su corazón. Si no estás convencido, vuelve a leer la definición de tob y aplícala a tu vida.
La mano de Dios es la extensión de su carácter benevolente. Cuando nos ama, nos abraza; cuando nos consuela, nos acaricia; cuando tenemos necesidades, nos provee; cuando estamos perdidos, nos indica el camino; cuando tropezamos, nos levanta.
Por supuesto, para recibir las bendiciones que vienen de la mano de Dios hay que tener una relación con Él. Esto es posible si has recibido a Jesús como Salvador y Señor de tu vida. A partir de ese momento Él te considera su hijo/a y su mano benefactora estará sobre ti.
“Vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan”. (Mt. 7:11b).
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 14 de noviembre, 2025
“Dios me hizo ensanchar”
“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración”. Salmo 4:1.
David se encontraba bajo mucha presión. Le rodeaban personas que no tenían su mismo corazón. Muchos de ellos estaban esperando el momento en que tropezara para criticarlo y juzgarlo. Le tendían ciertas trampas para ver si caería en ellas con el propósito de condenarlo.
David no quiere orar simplemente por el deber de hacerlo ni que sus palabras sean llevadas por el viento. Quiere que Dios le responda, y ora con fe, sabiendo de antemano que Él siempre escucha la oración, sin importar la elocuencia, verborragia, gramática perfecta o vocabulario fluido. Dios espera un corazón contrito y humillado que quiera escuchar su voz para obedecerle. Él es el Dios de nuestra justicia, por eso podemos venir delante de su presencia para derramar nuestro corazón.
Frente a esta situación el salmista recurre a Dios. Él era el único que podía ayudarlo en su “angustia”. Esta palabra en hebreo es tsar que significa “estar estrecho; apretado; bajo la presión de un problema; aflicción, congoja, tribulación”. Cuántas veces nos hemos sentido así, emocionalmente asfixiados, tan presionados que nos cuesta respirar.
Una vez más, como lo había hecho en el pasado, Dios hizo “ensanchar” a David. Esta palabra en hebreo es rakjáb que significa “ampliar, aumentar, hacer espacioso”. Dios actúa sobre las presiones de tal modo que podemos respirar aliviados. Nuestro corazón se ensancha y hay más “espacio” en nuestra mente para pensar mejor. ¡Gracias Padre! ¡Podemos confiar siempre en ti!
¿Te sientes como David, “apretado” por las presiones, bajo tribulaciones que no te dejan respirar? ¡Dios te hace ensanchar! Él es el Dios de nuestra justicia. Se hace cargo de lo que nos está angustiando y alivia nuestras presiones. Hay descanso y renovación en su presencia.
David sabía que Dios escuchaba sus oraciones y que le respondería. También a nosotros Dios nos escucha y nos responde cuando lo llamamos. Ve a Él y confía en su intervención.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 13 de noviembre, 2025
“Corazón sano”
“Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Salmo 147:3.
Más de una vez hemos usado la expresión “corazón roto” y “herida del alma” cuando queremos expresar nuestra desilusión, frustración, desánimo, soledad, dolor, angustia... Las causas de estas emociones pueden ser muy variadas: Una traición, el rompimiento de una promesa, desengaño, una mentira expuesta, infidelidad, deslealtad, abandono. Estas y tantas otras situaciones pueden quebrantar el corazón y herir el alma al punto de provocar un pesar difícil de explicar.
La palabra hebrea para “quebrantar” es shabár que significa “dañar, derribar, deshacer, desmenuzar, destrozar, destruir, estropear, moler, partir, quebrar, romper”. Y la palabra usada en hebreo para “herida” es atstsébet que significa “dolor, lastimado, tristeza”. El salmista tenía claro el mensaje que quería hacerles llegar a los que se sintieran así.
Hay Alguien que nos conoce perfectamente. Sabe lo que ha pasado cada uno de sus hijos, quién les quebró el corazón y cuánto duele, pero sobre todo, es quien tiene el remedio para curar la herida. Por supuesto, “la medicina” solo trabaja en los que quieren ser sanados. ¿Podría alguien no querer sanar? Sí. Algunos prefieren “lamerse las heridas” que curarlas. Se sienten confortables con ellas, las muestran seguido para ser atendidos, queridos, recordados. No hay sanidad para el que quiere estar enfermo.
Sin embargo, el Señor es el Sanador de todo el que se acerca a Él con fe y decide tomar su “medicina”. Él quiere recordarnos que su plan no es que vivamos con heridas permanentes. Como ejemplo está Jesús, cuyas heridas fueron sanadas y hoy esas cicatrices nos hablan del poder de Dios.
El Señor quiere cuidar a sus hijos. Su deseo es llenar nuestro corazón de gozo, paz, y darnos todos los recursos espirituales que podamos necesitar para vivir sanos. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Cor. 5:17).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 12 de noviembre, 2025
“Pequeñas locuras”
“Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura al que es estimado como sabio y honorable.” Eclesiastés 10:1.
Imagina que te compras un buen perfume, de la mejor marca. Te costó mucho pero estás contento porque al fin lo conseguiste. Llegas a casa, lo abres y te encuentras con una sorpresa… dentro de la botella ¡hay una mosca muerta! ¿Qué harías? ¿Acaso no lo devolverías con cierto malestar? No pensarías: ¡Cómo es posible que esta prestigiosa marca dejara pasar esto! Ya no te importa cuánto querías ese perfume, ni los excelentes comentarios que obtuve de los expertos. ¡Ese perfume ahora es asqueroso!
Salomón usa esta poderosa ilustración para referirse a la integridad de una persona. Podemos pasarnos años construyendo un buen testimonio, una buena familia, un buen ministerio, y de pronto… una “pequeña locura” termina con todo lo bueno que fue sembrado por años.
Una “pequeña locura” no significa insignificante o sin importancia. Una locura, una decisión fuera de la voluntad de Dios, una forma de proceder incorrecta, aunque parezca pequeña, puede tener graves consecuencias. Una mala decisión, quizás tomada en unos segundos, puede hacernos caer hasta lo más bajo.
Aceptar una insinuación amorosa de otra persona que no es tu cónyuge, mantener contacto con un ex novio/a a través de las redes sociales, una mirada “rápida” a una página pornográfica, unos minutos frente a un video basura, hacer un chiste subido de tono a un compañero de trabajo, quedarte con el cambio de una compra que le hiciste a alguien, una media verdad para escapar de una situación comprometida… parecen pequeñas cosas si las comparamos con las locuras de otras personas. Sin embargo, destruyen tu reputación en un segundo.
Satanás siempre siembra la ilusión de que las consecuencias de ese tipo de acciones no son tan “terribles”; que una mentira puede esconder esa locura y permitirte seguir vendiendo una imagen de sabio y honorable.
Alguien dijo que cuanto más nos acercamos a la luz, más manchas podemos ver en nosotros. Cuanto más nos acercamos a Cristo, más conciencia tendremos de la importancia de que el Espíritu Santo perfeccione la santidad en nosotros diariamente. Las locuras a las que antes no le dabas importancia, ahora las verás más peligrosas, destructoras. Es el Espíritu Santo que mora en ti quien te hablará y exhortará a alejarte de todo aquello que es una “locura”.
“El que piensa estar firme, mire que no caiga”. (1 Co. 10:12). Si vas a mantenerte firme, será porque le darás lugar al Señor para que obre en ti y transforme tu vida. “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo...” (2 Co. 2:14-16).
¿Cómo huele el perfume de tu integridad?
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 11 de noviembre, 2025
“Las cosas que no son como si fuesen”
“Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas naciones. Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.” Romanos 4:17.
Dios nos define. Él nos creó para su gloria y nos capacita para cumplir sus propósitos. Tiene el control de nuestra vida y entorno de tal manera que su providencia se manifiesta en nosotros. Al estar en sus manos podemos confiar que seremos lo que Él ha querido que seamos.
Dios definió a Abram. Lo sacó de Ur de los caldeos, lo condujo a Canaán, le prometió una nueva tierra, y lo llamó “padre de multitudes” cambiándole el nombre a Abraham aunque su esposa Sara era estéril. Es que Dios “llama las cosas que no son como si fuesen”. Llamó al anciano Abraham “padre” como si lo fuese. Abraham lo creyó, y al fin la promesa se cumplió.
Dios no hace diferencias entre sus hijos, por lo que espera que conozcamos y creamos en los planes que trazó para nuestra vida. Él quiere compartir tiempo con nosotros, hablarnos, mostrarnos lo que preparó desde la eternidad para llevar a cabo en y a través de nuestra vida, pero debemos escucharlo y poner la fe en marcha.
En Hebreos 11:1 leemos: “La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”. Sería fácil celebrar después de que el plan se completó, pero Dios quiere ver tu gozo desde los inicios, cuando todavía no se vislumbra nada.
¿Qué te ha dicho Dios? ¿Qué planes te ha mostrado? ¿Crees que sus propósitos son demasiados elevados para ti? Dios los ha diseñado porque sabe lo que cumplirá en ti. Aunque no lo veas con ojos físicos o tengas sentimientos desencontrados, escucha lo que Dios dice.
Recuerda, Él llama las cosas que todavía no son, como si ya fuesen. Comienza a vivir como si Dios ya hubiera cumplido su promesa. Tu fe en Él te mostrará el camino a seguir diariamente.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 10 de noviembre, 2025
“Dios no escatima recursos”
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Romanos 8:32.
¿Habrá algo que sea bueno y que Dios no quiera dárselo a sus hijos? Según la Palabra, no. Si el Padre no escatimó a su Hijo Amado y lo envió a este mundo para morir en nuestro lugar por nuestros pecados, ¡imagínate todo lo que puede hacer a nuestro favor!
La palabra “escatimar” en griego es feidomai que significa “ser cauteloso de, abstenerse de algo, tratar con displicencia”. Dios nunca dudó en entregar a su Hijo. De hecho, lo tenía planeado antes de la fundación del mundo. ¡Qué sabiduría infinita!
Sin embargo, puede haber dos factores que detengan los recursos que Dios tiene para sus hijos. El primero, si lo que estamos pidiendo es “bueno” para nosotros, pero no desde la perspectiva de Dios. Ningún padre terrenal le compra una serpiente cascabel a su hijo de mascota porque se la pidió para su cumpleaños. Mucho menos Dios nos dará algo que pueda perjudicarnos. “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mt. 7:11). Si lo que pides en oración es bueno, Dios te lo dará oportunamente.
El segundo factor que puede detener un recurso de Dios para nosotros es la incredulidad. Dios dijo que siempre deberíamos pedir con fe. “Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.” (Mt. 21:21). Jesús hizo muchos milagros, pero hubo lugares en donde no hizo ninguno a causa de la incredulidad. “Y por la incredulidad de ellos no hizo allí muchos milagros”. (Mt. 13:58). ¡Increíble! Cierto… increíble.
Para poder tener la fe que se requiere y saber que nuestra petición está de acuerdo con la voluntad de Dios, debemos tener siempre como guía su Palabra. Mira lo que dice este versículo: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. (Juan 15:7).
¿Qué necesidades no están cubiertas en tu vida y en la de tu familia? ¿Puedes creer que el Padre Celestial se ocupará de ellas? Dios no escatima sus recursos para sus hijos si piden con fe. Haz tu oración creyendo y espera con expectativas lo que Dios hará.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 9 de noviembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
¿Tienes la espada pegada a tu mano?
"Eleazar… uno de los tres valientes que estaban con David… se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria…" 2 Samuel 23:9-10
¡Qué tremendo fue este valiente general de David! Durante una batalla su mano se cansó, pero no por eso se detuvo, sabía que debía seguir peleando. Al terminar el combate, Eleazar no podía quitarse la espada de la mano… ¡la tenía pegada!
Nosotros somos llamados diariamente a pelear la buena batalla de la fe (ver 1 Timoteo 6:12), y nuestra pelea no es contra nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestro jefe, un hermano, ni el pastor. Nuestro enemigo es el diablo. Todos los días está listo para lanzar ataques contra nuestra fe. Él sabe que si logra debilitarla nos tendrá en sus garras.
En Efesios 6:17 leemos que Dios nos ha dado una armadura espiritual para ser vencedores, y el arma que debemos usar para hacerle frente al enemigo es la espada del Espíritu, la Palabra de Dios. El Señor Jesús nos dio una clase magistral sobre cómo usarla cuando enfrentó la tentación del diablo en el desierto. Su respuesta al ataque del diablo fueron tres versículos, y la batalla terminó.
El problema se presenta cuando no tenemos ni un solo texto en mente. El Espíritu Santo no nos puede recordar lo que no hemos leído todavía. Por eso es vital alimentarnos de la Palabra de Dios cada día. Debes incorporar las Escrituras de manera que queden “pegadas” a tu vida. No puedes ni debes soltar la espada en medio de la batalla.
Pablo le dijo a Timoteo que se ocupara de la lectura (ver 1 Timoteo 4:13), refiriéndose a leer la Palabra; y el mismo consejo aplica para nosotros hoy. Necesitamos leer toda la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, porque según el Salmo 119:160, la suma de toda su Palabra es la verdad.
Si no eres un lector asiduo de la Biblia, te animo a leerla a diario. Comienza por Génesis o un evangelio, pero asegúrate de equiparte bien para la batalla, solo así podrás salir victorioso.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 8 de noviembre, 2025
“Dios no nos olvida”
“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” Isaías 49:15.
El amor de una madre es digno de admirar. Hay una fuerza especial dentro de ellas que las impulsa a levantarse cuando su bebé llora, aunque eso las mantenga despiertas casi toda la noche. A la hora de defender a sus hijos, su instinto de protección es más fuerte y determinante que el de una leona con sus cachorros. Y cuando sus hijos atraviesan momentos de tristeza, no pueden dejar de abrazarlos y llorar junto a ellos. Pasarán los años y el instinto de madre nunca morirá.
Sin embargo, puede haber excepciones. Madres adolescentes que no saben qué hacer con sus vidas, otras atrapadas por una adicción, abrumadas por problemas emocionales profundos, alteraciones mentales. Situaciones con las que ningún hijo quisiera convivir.
Según el profeta Isaías, una madre nunca olvida a sus hijos, y si fuera el caso, hay Alguien que jamás olvida a ninguno de sus hijos. No hay nada que lo altere, nada que cambie su manera de pensar, nada que haga inestable sus emociones o le haga perder la memoria. ¡Dios nunca olvida a ninguno de sus hijos!
Cada uno de nosotros somos especiales para el Señor. ¡Cómo no serlos si Él mismo nos ha formado! “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”. Sal. 139:16. Sabe cuáles son nuestras fortalezas, pero también nuestras debilidades y aun así nos ama incondicionalmente.
Cuántas veces nos ha sucedido que durante tiempos difíciles ponemos nuestra mirada en las circunstancias y nos olvidamos que arriba está nuestro Padre. Comenzamos a sentirnos solos, luchando a nuestra manera, creyendo que Dios se ha olvidado de nosotros. Sin embargo, hay una voz interior que nos sigue diciendo: “Aunque se olviden de ti, Yo nunca lo haré”.
¿Crees que estás solo, que estás luchando sin ayuda? ¿Alguien te ha dicho que Dios no se ocupa de ti? ¿A quién le estás creyendo? Dios nunca miente. Si dice que jamás se olvida de ninguno de sus hijos, esa es la verdad.
Comienza este día creyendo que estás bajo su amada presencia y deja que tu corazón lo experimente una vez más. Otros pueden olvidarse de ti, pero Dios nunca lo hará.
Pastor Pablo Giovanini
Viernes 7 de noviembre, 2025
“El Dios Admirable”
“Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios? Tú eres el Dios que hace maravillas”. Salmo 77:13-14a.
¿Sabemos exactamente en quién estamos depositando nuestra confianza? Si son personas, debemos considerar la posibilidad de que nos fallen, se equivoquen o cambien de parecer. Si son cosas materiales, puede que se pierdan, las roben, o se echen a perder. Si es dinero, ya sabemos que se puede ir tan rápido como llegó. Sin embargo, al confiar en Dios, sabemos que no cambia y que ¡no hay nadie más grande que Él!
El salmista testifica que nuestro Dios es el que hace maravillas. La palabra “maravilla” en hebreo es péle, que significa “milagros, persona admirable, que hace prodigios, que es sorprendente”. ¿Sabías que esta palabra hace referencia directa a Jesucristo? Se encuentra en la profecía de Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” El primer nombre que hace referencia al Salvador es “Admirable”, y en hebreo péle.
Jesús siempre fue admirado por sus palabras, sus acciones, su influencia, su poder. La gente estaba admirada de su doctrina (Mt. 7:28), de su sabiduría (Mr. 6:2). Incluso el apóstol Pablo dice que seguirá siendo admirado por todos nosotros cuando le veamos cara a cara. (2 Tes. 1:10).
Es cierto que cuando atravesamos dificultades nos olvidamos fácilmente del Dios que hace maravillas. Por eso es necesario recordar siempre sus obras. “Acordaos de las maravillas que él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca” (Salmo 105:5). Si Dios ha sido fiel en el pasado, también lo seguirá siendo ahora porque no hay manera de que cambie. Recuerda que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Hebreos 13:8). ¡Aleluya!
Deposita tu confianza en Él y lo verás obrar en todo aquello que te parece imposible de resolver. “Dios mío, los cielos te alaban por tus grandes hechos; todos los ángeles del cielo hablan de tu fidelidad y solo a ti te honran. Eres un Dios incomparable; ¡eres grande y maravilloso! Señor y Dios del universo, ¡no hay Dios como tú, tan fiel y poderoso!” Salmo 89:6-8.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 6 de noviembre, 2025
“Aceptando su dirección”
“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros...” Romanos 8:26.
¡Cuántas veces nos hemos enfrentado a una decisión 50/50! Me refiero al momento en que tenemos frente a nosotros dos opciones buenas, ya sea de trabajo, carrera, lugar donde vivir, ministerio, y no sabemos cuál es la mejor. ¿Qué hacer?
Dios nos ha creado con sentido común para saber qué es lo que se adapta mejor a nuestra personalidad, gustos, necesidades, formación, experiencia, edad, entorno. También nos ha dado una conciencia que nos alerta frente a opciones que no nos edifican espiritualmente. Pero sobre todas las cosas nos ha dado su Espíritu Santo que habita en nuestro espíritu desde el día que aceptamos a Cristo como Salvador y Señor para guiarnos y aconsejarnos.
En la vida nos encontraremos ante la alternativa de escoger entre dos cosas buenas, pero hay una que según el apóstol Pablo “nos conviene”. La palabra griega usada aquí para “conviene” es dei que significa “lo que debe ser, lo preciso”. Hay una opción que encaja perfectamente con los planes de Dios para nuestra vida y el Espíritu Santo quiere ayudarnos a saber cuál es. Pero necesitamos relacionarnos con Él de una manera humilde, sincera y obediente. Si solo queremos tener una “relación utilitaria”, su voz estará apagada en nuestro espíritu.
En una oportunidad escuché esta oración: “Señor, dame la esposa que tú tienes para mí, pero que sea María”. Esto no es pedir dirección para conocer lo que es mejor, sino que Dios apruebe lo que ya decidimos. Si ese es el caso, no deberíamos hacerle “perder tiempo” al Señor porque en realidad solo queremos escuchar nuestra voz.
Si quieres lo mejor de Dios, necesitas rendirte completamente a Él y permitir que el Espíritu Santo te guie. "Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu" (Gálatas 5:25). En otras palabras, si él vive en ti, deja que te ayude a escoger lo que es mejor para tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 5 de noviembre, 2025
“Consuelo que alegra el alma”
“En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma”. Salmo 94:19.
Qué complejo es controlar nuestros pensamientos en momentos difíciles. Una preocupación lleva a la otra y resulta en una cadena de pensamientos que abruman nuestra alma. Sabemos que Dios nos ama y que todo ayuda a bien, pero no encontramos sentido a lo que nos sucede. Comenzamos a experimentar ansiedad, temor, confusión y estas emociones parecen tomar el control de nuestra vida.
Si te sirve de algo, no eres el único, no eres la única. Hay muchas personas que se sintieron así pero encontraron la salida. La persona que escribió este salmo nos cuenta lo que hizo cuando su mente estaba saturada de preocupaciones.
Cuando la mente está dividida entre la realidad y la fe, entre las preocupaciones y las promesas bíblicas, hay que recurrir al Señor. Si hay algo que apacigua nuestros pensamientos y nos da paz es el “consuelo” celestial. Fíjate que el salmista dice “tus consolaciones”, evidentemente son las de Dios. La palabra hebrea para consolación es tankjúm que significa “compasión, solaz, suspirar aliviado, cobrar aliento, aliviar el alma”.
El consuelo de Dios es sobrenatural. Cambia la ansiedad por paz, los miedos por valor, el estrés por quietud, de modo que podemos suspirar aliviados porque nuestra alma encuentra el reposo prometido por Dios. Es tan impactante que el salmista dice que trae “alegría al alma”. La palabra hebrea para “alegrar” es shaá y significa “mirar con complacencia; acariciar, agradar, regocijarse, ser mimado”.
¿Qué necesitas recibir hoy? ¿Puedes sentir al Padre Celestial abrazándote? ¿Su mano secando tus lágrimas? ¿Un gozo inexplicable? ¿Impactado por su presencia?
Si puedes entregarle a Dios cada uno de tus pensamientos, tu espíritu tendrá reposo y tu alma se llenará de la alegría celestial. “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26:3.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 4 de noviembre, 2025
“Sostenidos por su diestra”
“Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido”. Salmo 63:7-8.
Hay tiempos difíciles de sobrellevar que simbólicamente representamos como desiertos. Nos sentimos solos, tratando de ocultarnos de los ataques del enemigo, no vemos mucha vida a nuestro alrededor, no hay agua suficiente para apagar la sed de nuestra alma, no escuchamos ninguna voz más que la nuestra y parece que estamos a punto de desfallecer.
Entonces nos preguntamos: ¿De dónde puedo obtener la fortaleza para atravesar valles de muerte, de tristeza, de pérdidas, de frustración? David nos da la respuesta: “Tu diestra me ha sostenido”. Es la mano de Dios tomando la nuestra, levantándonos, sosteniéndonos y guiándonos a través del desierto hasta llegar al próximo oasis.
Su diestra nos ha “sostenido”. Esta palabra en hebreo es tamák que significa “sustentar, agarrar, mantenerse apegado, ayudar, seguir de cerca, asir, conducir”. Cuando nos tomamos de la mano de Dios, Él no nos suelta nunca, su mano firme nos asegura que no estamos caminando solos y que Él nos conducirá a través de las situaciones que nos toque atravesar.
El Señor nunca está ajeno a lo que nos sucede y nos entiende. De hecho, Jesús pasó también por un desierto, cuarenta días sin tener qué comer y siendo tentado por el diablo. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15). Jamás te deja solo en tus luchas y quebrantos.
La presencia de Dios no significa solo compañía, Él quiere intervenir en nuestra vida para ayudarnos. El salmista David pudo experimentar la ayuda de Dios cada vez que le buscó. Cuando las situaciones se volvían difíciles, sentía el cuidado sobrenatural como “la sombra de sus alas”. Sabía que Dios estaba tocando su alma y su ánimo era levantado a tiempo.
Renueva tu mente y tu corazón recordando las palabras con las que el Señor quiere hablar hoy a tu vida.
“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás...” (Salmo 138:7ª).
“Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.” (Salmo 139:5).
“Tuyo es el brazo potente; fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.” (Salmo 89:13).
“Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmo 37:24).
Extiende tu mano hacia el cielo y dile al Señor: “¡Sé que tu diestra me sostiene!”
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 3 de noviembre, 2025
“Cree y serás salvo, tú y tu casa”
“Y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.” Hechos 16:30-32.
No fue nada fácil el comienzo de la iglesia en Filipos. Pablo y Silas terminaron en la cárcel por predicar el evangelio. Sin embargo, Dios intervino de manera sobrenatural provocando un terremoto, rompiendo las cadenas y abriendo las puertas de las celdas. Cuando el carcelero vio semejante intervención divina, cayó de rodillas rendido ante Dios y dijo: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”
El mensaje era claro y sencillo: Dios nos ofrece la salvación gratuitamente y por su gracia. La condición es creer que la obra de Cristo en la cruz es el único medio para limpiar todos nuestros pecados y reconciliarnos con Dios.
Es necesario escuchar y creer todo el mensaje del evangelio. Pablo y Silas “les hablaron la palabra del Señor” a todos los que habitaban en la casa del carcelero y cada uno puso su fe en marcha y creyó. El resultado fue que toda la casa alcanzó salvación ese día. ¡El gozo había llegado a ese hogar! Ahora Jesucristo era el centro de sus vidas y a partir de ese momento todo sería diferente.
La Palabra de Dios nos sigue hablando de la misma manera. Tal vez tú ya has creído en Cristo pero tu familia no. Muchas veces debemos tener paciencia, sembrar la Palabra con amor y esperar la obra que hará el Espíritu Santo en sus vidas. Si nos desesperamos y solo los intimidamos con las graves consecuencias que vendrán por no ser cristianos, cerraremos sus corazones a la obra que solo puede hacer el Señor.
Nunca dejes de orar, de interceder por tu familia. Dios les ofrecerá cada día oportunidades para le conozcan. Sigue creyendo, obedeciendo a la voz del Espíritu Santo y actuando con sabiduría. Él está obrando.
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3).
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 2 de noviembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Tocar a Jesús"
"Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?" Marcos 5:31
Jesús estaba siendo apretado por la multitud, a tal punto que ya era asfixiante. Todos querían estar al lado del Maestro, abrazarlo, mirarlo a la cara, comprobar quién era realmente. Cualquiera podía apretar al Jesús humano, pero muy pocos podían tocar al Cristo divino.
Una mujer enferma por muchos años, decidió acercarse con fe al Jesús divino. Creía que si solo podía tocar el borde de su manto sería sana. La cultura discriminaba a quienes sufrían su enfermedad y se suponía que no debía estar entre la multitud, pero corrió el riesgo y arrastrándose hasta Jesús, tocó el borde de su manto e inmediatamente fue sana. El Señor se dio cuenta en su espíritu y se detuvo. En medio de una multitud que le “apretaba”, alguien había “tocado” sus vestiduras y poder salió de Él.
La palabra tocar en griego es hapto, que significa conectar, manejar o encender un fuego. Tocamos las perillas de la cocina (estufa) para que se encienda, tocamos el timbre de una casa para que alguien nos abra la puerta, tocamos el ícono de una app en nuestro celular para abrir un mundo de posibilidades. Eso es “tocar”, es actuar sabiendo que algo sucederá.
Jesús no se quejó porque la multitud lo apretaba. Él no tenía problemas de que alguien quisiera comprobar su naturaleza, pero su poder solo se manifestó cuando alguien se acercó a Él con fe.
Hoy, obviamente, no se trata de tocar físicamente al Señor, sino de experimentar lo sobrenatural por fe. Así como la mujer de la historia se propuso llegar a Jesús a pesar de todo, también nosotros debemos movernos con fe hacia Él diariamente. Quizás también debamos superar algunos obstáculos, pero el deseo de encontrarnos con el Señor y experimentarlo debe animarnos a avanzar con determinación.
El poder de Jesús está disponible para sanar nuestro cuerpo y nuestra alma, para restaurar relaciones, para darnos sabiduría, para transformar nuestro carácter. Su poder se manifiesta cuando ponemos en marcha la fe y le permitimos tomar el control de la situación.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 1 de noviembre, 2025
“Victoriosos en las aflicciones”
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33.
La Biblia es clara cuando habla de lo que sucederá en los últimos tiempos. La fe se apagará, el amor se enfriará, las convicciones pasarán por pruebas de fuego, y hasta se levantarán falsos profetas y falsos maestros que se denominarán cristianos pero en realidad Cristo no estará en sus predicaciones y enseñanzas. Jesús dijo que todo esto generará en nosotros aflicciones.
La palabra “aflicción” en griego es thlipsis que significa “presión de todo tipo; estrechez, angustia, persecución, tribulación”. Fíjate que las aflicciones son más espirituales que emocionales o físicas. Nuestro espíritu se aflige por lo que está pasando en nuestra sociedad, en nuestra familia y hasta en la Iglesia de Cristo.
Frente a esta realidad podemos adoptar una de estas posturas: Desánimo y desesperanza creyendo ya no hay nada que hacer, o confianza y esperanza tomando parte activa de los cambios que Jesús quiere hacer. El Señor fue claro al decir que las presiones estarían sobre nosotros, pero debíamos “confiar” en Él. Esta palabra en griego es tharséo que significa “tener valor, ánimo”. Esto es posible porque Jesús está con nosotros y ¡ha vencido al mundo!
El Señor nos ha capacitado a través del Espíritu Santo para ser vencedores. Él nos delegó su autoridad para defender nuestras convicciones, nos da valor para no ser arrastrados por la maldad actual, nos da sabiduría para hablar la verdad a nuestros hijos, y nos impulsa a decir que solo en Él se puede hallar verdadera paz.
A pesar de las noticias que escuchamos a diario, Dios sigue teniendo el control de todas las cosas. Las presiones del mundo podrán cambiar, ¡pero el poder de Jesús no ha cambiado! Su Palabra es la que nos debe sostener aunque la tormenta ruga a nuestro alrededor. “La paz os dejo, mi paz os doy, Yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Juan 14:27.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 31 de octubre, 2025
"Cegar las fuentes al enemigo"
"Viendo, pues, Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén, tuvo consejo con sus príncipes y con sus hombres valientes para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron… ¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan?"
2 Crónicas 32:2-4
Cuando Ezequías asumió el reinado de Judá, encontró a la nación en un estado espiritual deplorable. Los anteriores reyes habían despojado la casa de Dios e hicieron alianzas con el enemigo y sus dioses. Entonces Ezequías comenzó a limpiar a Jerusalén de la idolatría, a volver a establecer la ley de Dios en el pueblo, a celebrar la Pascua, a poner a los sacerdotes y levitas en sus posiciones según lo que Dios había dicho.
Creo que ya sabes lo que sucede cuando comenzamos a buscar al Señor para restaurar nuestra relación con Él: el enemigo intentará detenernos con todo tipo de estrategias. A él no le conviene que Dios tenga el primer lugar en nuestra vida, por eso se movilizará para detener nuestra búsqueda espiritual. Pero hay algo que podemos hacer para contrarrestar sus ataques tomando el ejemplo de Ezequías.
Cuando el rey de Judá se enteró de que los asirios habían destruido a Samaria y se estaban acercando a Jerusalén, fue proactivo, se adelantó a la situación: cortó todas las fuentes de agua externas para no darles oportunidad de establecerse allí, evitando así ser sitiados por mucho tiempo. Sin agua no podrían sobrevivir. Nunca hay que satisfacer la sed del enemigo.
La Biblia dice que Satanás no puede tocar a un hijo de Dios porque todo aquel que ha nacido otra vez, no practica el pecado, porque Dios le guarda, y el maligno no le toca (ver 1 Juan 5:18). Pero puede enviarnos sus dardos de fuego con dudas, temor, ansiedad para distraernos y apartarnos de lo que Dios nos ha dicho.
Conociendo las estrategias y artimañas del enemigo, ¡no lo alimentes! ¡No satisfagas sus deseos! ¡Cierra todas las puertas por donde pueda meterse!
Si estás sometido a Dios, resistes al diablo y huirá de ti (ver Santiago 4:7). El Señor Todopoderoso es tu defensa y siempre te ayudará si acudes a Él.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 30 de octubre, 2025
“Nuestro futuro está en las manos de Dios”
“Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.” 2 Reyes 23:5.
El rey Josías fue tremendamente impactado por la Palabra de Dios cuando fueron hallados los antiguos rollos de la ley en el templo. Después de muchos años, el rey volvió a limpiar a Jerusalén de la idolatría y de todo lo relacionado con “los signos del zodíaco”: astrología, adivinación y hechicería. Cuando ellos se volvieron a Dios y pusieron su confianza en Él, volvió la paz y la prosperidad al pueblo.
Los años han pasado y nada ha cambiado. El hombre sigue tratando de interpretar lo que “dicen” los astros sobre su destino. Muchos siguen creyendo que los signos del zodíaco tienen algo que decirles. Millones de personas diariamente consultan el horóscopo para saber lo que les deparará el día y ponen su confianza en ello. ¡Qué engaño del diablo!
Tengo un amigo en Argentina que antes de conocer a Cristo trabajó en un medio de comunicación. Cuando se ausentaba el astrólogo de turno, encargado de decirle a la gente lo que podía espera ese día según su signo zodiacal, le pedían a él que escribiera algo para el horóscopo del día… ¡Imagínate las cosas que inventaba! Podía escribir lo que se le ocurriera, y muchos seguirían al pie de la letra sus disparates.
Es difícil de creer que tantas personas confíen más en lo que supuestamente “dicen” los astros que en lo que dice el Creador de todo lo que existe.
La verdad sobre nuestro futuro la encontramos en la Palabra de Dios. Si necesitamos dirección, consejo o saber lo que podemos esperar en nuestro día a día, solo debemos abrir la Biblia y leer lo que Dios tiene que decirnos. Él es el único que conoce nuestro presente, pasado y futuro. Él único a quien le debemos confiar nuestra vida.
Como dijo David en el Salmo 16:5, 7,11: “Tú, Señor, eres… mi herencia; tú eres quien me sostiene. Por eso te bendigo, Señor, pues siempre me aconsejas, y aun en las noches me enseña mi conciencia. Tú me enseñas el camino de la vida; con tu presencia me llenas de alegría; ¡estando a tu lado seré siempre dichoso!”
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 29 de octubre, 2025
“Una cosa sé”
“Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.” Juan 9:25.
Nunca había visto nada, pero de pronto se encontró con Jesús y recuperó la vista. ¡Qué milagro! Su vida fue transformada para siempre a partir de ese momento.
Lo que fue un milagro digno de alabanza, para muchos fue un truco, un engaño. Cuando alguien no quiere creer siempre piensa que todos los demás están equivocados. Los religiosos no querían creer que Jesús era el Mesías, por lo tanto todo lo que hacía estaba bajo escrutinio.
Los fariseos presionaron al ciego para sacarle información que pudiera incriminar a Jesús, pero nada, ninguna pista. El ciego estaba frente a ellos con los ojos bien abiertos relatando su testimonio y la conclusión de los eruditos fue que Jesús era un pecador que se hacía pasar por el Hijo de Dios. A estas palabras el ciego respondió de manera sencilla pero rotunda: “Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”. Quién podía refutar esto. Intentar cambiar esta realidad sería el verdadero fraude.
Podemos pasarnos la vida entera buscando argumentos que nos ayuden a creer, pero lo único que dará lugar a la fe es decidir si realmente queremos creer. Los fariseos tenían frente a ellos al hombre que había recuperado la vista y no querían aceptar la realidad.
¿Qué es lo que tú sabes que nadie puede objetar? ¿Jesús te abrió los ojos a su realidad? ¿Has experimentado transformaciones sobrenaturales en tu conducta, carácter? ¿Puedes dar testimonio de alguna intervención del Señor en tu vida, tu familia o tu trabajo? Jesús actúa constantemente en nuestra vida y entorno, tal vez debamos prestar más atención para no pasar nada por alto.
Muchos nos pedirán razones de nuestra fe y no debemos callar la verdad. Con convicción y firmeza debemos decir que Jesús es real, cambia vidas, hace milagros, y es el único camino para alcanzar salvación. Lo sabemos porque antes éramos “ciegos”, pero ahora vemos claramente. Nada más que añadir.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 28 de octubre, 2025
“Estimado a los ojos de Dios”
“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” Isaías 43:4.
¿Qué vio el Señor en nosotros para amarnos? Sigue siendo la pregunta del millón.
¿Has visto la mirada de una madre ante su hijo recién nacido? Creo que se aproxima un poquito al amor que Dios siente por nosotros. Ella ama a ese bebé sin haberlo visto y sin importar lo que sucederá a partir del momento de su nacimiento. Está dispuesta a dar su vida por alguien que solo llora y pide comida. Sin embargo, sabe que es parte de ella, lo ha llevado en su vientre por varios meses y siente algo que… ¿Cómo explicarlo? No soy madre, pero he visto esa mirada. Si tú eres mamá, entiendes lo que quiero decir.
Dios nos mira con ojos llenos de amor; para Él somos de “gran estima”. Pero no nos confundamos, no somos valiosos por nosotros mismos sino a través del sacrificio de Cristo en la cruz. Fuimos comprados con su sangre y valemos su misma vida. Además para Él somos “honorables”. Esta palabra en hebreo es kabad que significa “con honor, distinguido, ilustre, insigne, noble, renombrado”. ¡Wow Señor! ¿Así nos ves? ¡Qué amor!
Observa que Dios no dice “yo te amaré”, dice “yo te amé”. Tiempo pasado. Nos ama desde la eternidad y nada ni nadie puede cambiar eso. Su amor es inalterable, infinito, incondicional, ininterrumpido. Dios tiene su mirada sobre ti, no se cansa de contemplarte. Te ama porque te creó, pero además porque te volvió a comprar para que seas doblemente suyo.
Cuando comprendemos que somos amados sin merecerlo, solo podemos corresponder a ese amor entregando nuestra vida al Señor sin reservas. A través de esa relación de amor Padre-hijo llegamos a entender para qué fuimos creados y nos envuelve una profunda seguridad de que el Señor cumplirá sus planes en nuestra vida, hoy y por la eternidad. Si esa es tu confianza, ¿cómo no creer que Él se ocupará de cada detalle de tu vida?
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 27 de octubre, 2025
“Lágrimas que producen grandes cosechas”
“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.” Salmo 126:5.
Los tiempos de alegría muchas veces son precedidos por épocas de lágrimas. El salmista lo sabía muy bien y en este salmo expresa lo que sintió el pueblo de Dios al salir de la cautividad babilónica. Habían perdido seres queridos, tierras, casas, y hasta su misma dignidad, pero Dios les había prometido restauración y su promesa se cumplió. Israel pudo ver la misericordia de Dios no solo en esa época, sino a lo largo de toda su historia.
Las lágrimas derramadas en la presencia de Dios son como semillas que a su tiempo producirán fruto. Jesús dijo que son “bienaventurados los que lloran”, los que reconocen su necesidad espiritual y ponen su vida en las manos de Dios. “Ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4).
Muchas de nuestras lágrimas brotan en tiempos de intercesión por nuestros hijos. Cuando vemos que no toman buenas decisiones, que su fe se tambalea, que escuchan más a sus amigos que no conocen al Señor que al consejo de la Palabra de Dios, que atraviesan situaciones difíciles. Nuestro corazón, como dice Jeremías, parece derramarse como agua. “Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos…” (Lamentaciones 2:19). Jamás Dios pasa por alto las oraciones que hacemos por nuestros hijos.
Otras lágrimas son producto de la frustración que sentimos al ver desaprovechadas las oportunidades que Dios les da a nuestros seres queridos para acercarse a Él. O también por la tristeza que nos produce ver un mundo hundido en toda clase de pecados, que ignora o se burla de Dios.
Aunque haya momentos en que te sientas desalentado, recuerda que las lágrimas que derramadas en la presencia de Dios producirán fruto. No te impacientes, el Señor está obrando. Ningún suspiro, ninguna lágrima, ninguna oración inspirada por el Espíritu de Dios será improductiva.
La respuesta llegará, la promesa se cumplirá. “¡Con regocijo segarán!”. El tiempo de gozo por la respuesta a la oración está cercano. Sigue confiando, Dios siempre cumple sus promesas.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 26 de octubre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Tomado de su mano"
"Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso… y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios." Daniel 6:23
Este hombre de Dios ya anciano, tal vez tenía unos 80 años, tuvo que pasar por una prueba muy dura: la acusación de sus compañeros de trabajo. Tú sabes, no todos los que parecen amigos realmente lo son. Quisieron quitarse a Daniel de en medio porque les molestaba su sabiduría, integridad y forma de trabajar. Cuando todos holgazaneaban, Daniel daba lo mejor de sí.
Mientras los demás contaban sus andanzas del fin de semana, él se tomaba un recreo para orar. Claro, las diferencias eran notables, entonces les pareció que lo mejor que podían hacer era deshacerse de él. Lo que no sabían sus enemigos era que si se metían con Daniel, realmente se estaban metiendo con el mismo Señor.
Daniel había “confiado” en su Dios. Esta palabra en hebreo es amán, y significa rendirse, estar firme, ser fiel, permanecer, estar quieto, ir a mano derecha del ayo o llevado por la nodriza. Se aplica a un niño que es llevado de la mano por su tutor. ¡Qué linda imagen para un hijo de Dios! No importa lo difícil que sea el camino, siempre podemos ir tomados de la mano del Señor.
Daniel bajó al foso de los leones agarrado de la mano de Dios, como un niño pequeño agarrado de la mano de su padre. Su confianza en el Señor le daba seguridad. No era la primera vez que lo libraba de una situación peligrosa. La historia bíblica nos dice que Daniel fue salvado y sus enemigos devorados por los leones.
Dios se encarga de hacer justicia en su tiempo y levantar la cabeza de sus hijos cuando han decidido mantenerse firmes y confiando en Él bajo cualquier circunstancia.
Difícilmente pasemos por una situación como la de Daniel, pero las presiones que sufrimos por la envidia y los celos de otros todavía existen. No tengas temor de las amenazas e intimidaciones; sigue actuando con responsabilidad y da lo mejor de ti. Dios siempre estará de tu parte.
Daniel conocía la Palabra de Dios. Seguramente habría leído muchas veces el Salmo 91:11-14. ¡Tenemos al mismo Dios Protector!
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 25 de octubre, 2025
“De dónde viene la ayuda”.
“Entonces, aunque quiero hacer el bien, descubro esta ley: que el mal está en mí. Porque, según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero encuentro que hay otra ley en mis miembros, la cual se rebela contra la ley de mi mente y me tiene cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”. Romanos 7:21-23.
No sé si te ha pasado que al encontrarte bajo presión haces promesas que en otras circunstancias no harías. Cuando las presiones surgen en la familia, nos comprometemos a pasar más tiempo con ellos. Cuando tienen que ver con nuestra salud, prometemos que vamos a hacer ejercicio y a comer más saludable, incluso estamos dispuestos a renunciar a los ¡chocolates! En lo espiritual, es más de lo mismo… Te pregunto, ¿realmente cumplimos esas promesas? Si los hacemos, ¿por cuánto tiempo? Creo saber la respuesta.
El problema no son las promesas, de acuerdo con lo que dice la Palabra de Dios, el problema está en nuestro interior. Dentro de nosotros conviven dos naturalezas: la natural o carnal que está propensa a hacer las cosas que desagradan a Dios, y la naturaleza espiritual donde habita el Espíritu Santo que nos lleva a hacer la voluntad de Dios. Esa es la lucha que describe el apóstol Pablo en Romanos 7.
Entonces, qué hacer, de dónde viene la ayuda. Jesús dijo que nos convenía que Él ascendiera a los cielos para que el Espíritu Santo viniera a vivir en nosotros para siempre. ¡Él es nuestro Ayudador! En Juan 14:17 leemos: “Estará ‘en’ nosotros”. El mismo Espíritu que ungió a Jesús, que lo capacitó para ser vencedor sobre las tentaciones y le dio dominio propio, ahora nos ayudará a inclinar nuestro corazón hacia el bien.
Pero Él no trabaja solo, lo hace “con” nosotros; se trata de una coparticipación. Debemos buscar su ayuda y someternos a Él, entonces nos dará poder para alinear nuestra voluntad con la de Dios y producirá en nosotros el fruto de la templanza y el dominio propio. Allí está la clave.
Permite que el Espíritu Santo sea tu Ayudador. Recurre a Él cuando luches con tu vieja naturaleza. Él puede producir el “querer como el hacer” lo bueno. No lo intentes solo. Recuerda: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu…” Zacarías 4:6.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 24 de octubre, 2025
“Jehová-Asá”
“Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.” Isaías 44:2.
Dios no se apartó del mundo después que lo creó. Es una herejía pensar que Dios dejó funcionando al mundo y lo abandonó completamente. En la Biblia podemos leer muchísimos pasajes que hablan de la intervención permanente de Dios y como está llevando a cabo sus planes.
Sin embargo, cuando Israel era disciplinado por sus pecados, pensaban que Dios los olvidaría para siempre, que ya no tendrían oportunidad de recuperar lo perdido. ¡Pero Dios nunca abandona a su pueblo! Y se lo hizo saber a través del profeta Isaías. Si Israel se humillaba y se alejaba de sus malos caminos Dios actuaría con misericordia, gracia y perdón porque era su “Hacedor”.
La palabra hebrea para Hacedor es Asá, que significa: “El que actúa, administra, aprovecha, cambia, concede, construye, dispone, consuma, ejecuta, crea, cumple, designa, favorece, que se ocupa, ordena, el que trabaja con sus manos”. ¡Wow! ¡Que Dios tan activo tenemos! No hay nada que Él no pueda hacer.
La palabra “Asá” está acompañada por la palabra “Formador”, que en el original hebreo significa “moldear; dar forma como el alfarero; determinar; forjar, idear, labrar”. Observa que Isaías dice que Él es nuestro Formador desde el vientre de nuestra madre. Él nos dio características especiales que nos hacen únicos para su gloria. Y no solamente en el aspecto físico, sino también en nuestra personalidad. Nos creó con un propósito y ha intervenido siempre para que sus planes se cumplan en nosotros.
No creas que estamos terminados ni mucho menos. Como el Alfarero, Dios nos sigue formando momento a momento. Puede ser que en este mismo instante esté usando situaciones complejas, difíciles de entender, pero Él sabe exactamente lo que está haciendo, y siempre es bueno. No te ha abandonado.
Dios conoce tu situación y quiere ayudarte. Da lugar a su amor, cuidado, fuerza y visión renovada. ¡Él es tu Hacedor y Formador! Por eso, aplica lo que dice Isaías a tu corazón: ¡No temas, porque Él te ha escogido y cumplirá lo que ha planeado para ti!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 23 de octubre, 2025
“¿Maestro y Señor, o Señor y Maestro?”
“Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros”. Juan 13:13-14.
Jesús y los discípulos estaban reunimos para celebrar la Pascua y nadie dio el primer paso para lavar los pies de los demás como era costumbre. A Simón el celote no lo movieron sus fuertes impulsos. Tomás estaba dudando si hacerlo era conveniente. Judas estaba haciendo cálculos para ahorrar agua. Juan pensaba en recostarse sobre el pecho de Jesús bien lejos de sus pies, y Pedro tal vez estaría pensando que él no era el sirviente de nadie. Mientras se miraban unos a otros, Jesús tomó el lebrillo, la toalla y comenzó a hacer el trabajo sucio.
Después de terminar su lección objetiva, Jesús los miró a todos y les dijo: “Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro…”. ¡Jesús cambió el orden de las palabras! Fue como decirles: “Ustedes me llaman Maestro y Señor y es verdad, porque lo soy, pero el orden es incorrecto. Ustedes siempre esperan que les enseñe lo que deben hacer, que les dé explicaciones del por qué deben servir. A ustedes les encantan mis enseñanzas, pero parece que no las ponen en práctica. Pues sepan que primero soy su Señor y después su Maestro. Primero les digo lo que deben hacer y después, si lo creo conveniente, les doy las explicaciones. Si son mis discípulos deben ser hacedores de la Palabra más que oidores. Si yo, el Señor y Maestro, les he servido, ustedes deben hacerlo también en obediencia a mi mandato”.
Esta enseñanza sigue siendo tan cierta como en esos días. Cada hijo de Dios debe tener claro que Él sigue siendo primero Señor y después Maestro. Un verdadero discípulo obedece a todo lo que Jesús le mande. Si Él dijo que debemos “amarnos unos a otros”, no hay excepciones. Si dijo: “Amarás al Señor tu Dios de todo corazón”, esto no significa amar más las cosas materiales que a Dios. Si dijo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y las demás cosas serán añadidas”, no podemos alterar el orden. Y si dijo que debemos perdonar a todo aquel que nos ofenda, no debemos esperar que primero nos explique por qué.
Te pregunto, ¿qué lugar ocupa el Señor en tu vida? ¿Es tu Señor? ¿Le obedeces sin cuestionamientos, quejas, o reproches? Cuando le hemos rendido todo nuestro ser al Rey de reyes y Señor de señores, nuestra voluntad debe estar sometida a Él. El Señor mismo nos enseñó que aun en las peores circunstancias debemos responder: “Hágase tu voluntad y no la mía”.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 22 de octubre, 2025
“Dios hace cosas tremendas”
“Será cosa tremenda la que yo haré contigo”. Éxodo 34:10b.
Dios hace la diferencia a través de las personas que están dispuestas a creerle y obedecerle. No importa el trasfondo que tengan, su estatus social, nivel económico, profesión. Cuando Dios toma a la persona que quiere usar, hace “cosas tremendas” a través de ella.
Así fue como sucedió con Moisés. Cuando Dios se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza, era un fugitivo de la justicia egipcia, un llanero solitario despreciado por su pueblo, acomplejado por su carácter y forma de hablar, miedoso al extremo. Sin embargo, Dios vio algo en él que nadie veía, ni siquiera el mismo pastor de las ovejas de Jetro.
El Señor lo llama para liberar a su pueblo y, a pesar de su resistencia inicial, creyó que Él libertaria a su pueblo y le obedece. Dios no lo envió solo con promesas sino con evidencia de su poder, con milagros persuasivos que movilizaron el corazón de toda una nación. Cuando la situación se puso difícil al comienzo del viaje a Canaán, Dios le dijo lo que tenía pensado hacer a través de él: “Será cosa tremenda la que yo haré contigo”.
A pesar de su resistencia inicial, Moisés obedeció y Dios lo respaldó haciendo muchos milagros que tocarían el corazón de toda una nación. Dios hizo una cosa tremenda. La expresión “cosa tremenda” en hebreo corresponde a la palabra yaré, que significa “que produce temor, reverencia, susto; asombro, atemorizar; algo estupendo, formidable, maravilloso”.
Dios hizo “cosas tremendas” a través de Moisés y continúa haciéndolas a través de aquellos que están dispuestos a creer y obedecer. Dios busca personas que digan “pronto estoy” (Ro. 1:15), que se sometan a su dirección, que escuchen su voz y respondan con valentía a su llamado.
Este mundo en caos necesita hombres y mujeres que no teman a las provocaciones del enemigo y que hagan evidente el poder de Dios a través de sus vidas para que muchos se rindan a Cristo.
Todo comienza con un llamado de Dios. Algunos responden a una zarza ardiendo, otros a un devocional.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 21 de octubre, 2025
“Plenamente convencido”
“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”. Romanos 4:20-21.
¿Hasta cuánto tiempo estás dispuesto a esperar por el cumplimiento de una promesa de Dios? Tal vez te parezca demasiado una semana o un mes, pero tenemos el ejemplo de un hombre que supo esperar… ¡hasta los cien años! Creo que ya sabes que estamos hablando de Abraham, el padre de la fe.
Abraham nunca “dudó por incredulidad”. Puede ser que haya dudado acerca del momento, de las formas, incluso alguna vez dudó si Sara sería la madre del hijo que Dios le había prometido, pero nunca pensó que Dios no cumpliría lo que le había dicho. Luchó “esperanza contra esperanza” hasta ver el cumplimiento.
¿Cuál fue el secreto de Abraham para permanecer firme tantos años? El apóstol Pablo nos da la respuesta: Estaba “plenamente convencido”. Esta frase corresponde a una sola palabra griega, pleroforéo, que significa “completamente seguro, ciertísimo; sin espacio para la duda”. Se refiere a una persona que después de haber analizado la situación, ha llegado a la conclusión que no hay manera de que no suceda lo esperado porque todas las evidencias están a su favor.
A través de los años de espera, Abraham fue conociendo más y más a Dios. Cuanto más se acercaba a Él, más crecía su fe. Tuvo que pasar momentos difíciles en su viaje de Ur a Canaán, perdiendo a su padre y dejando a su familia en Harán. Tuvo varios sustos en Canaán, Egipto y la tierra de los filisteos, pero siempre vio la mano poderosa de Dios obrando sobre su vida, familia y posesiones. Sus experiencias con Dios afirmaron su fe. Sabía que cuando Él promete algo lo cumple sí o sí.
Entre otras cosas, aprendemos de la historia de Abraham que si nos hemos encontrado con Dios y Él nos ha dado una promesa, debemos esperar pacientemente su cumplimiento. Nuestra confianza debe estar puesta en Aquel que habló a nuestro corazón.
¿Qué promesas te hizo Dios? ¿Estás plenamente convencido de que Él nunca falla? ¿Crees que Él ha fijado un tiempo para el cumplimiento de las promesas que te hizo y que nada ni nadie pueden cambiar esto? Si nos ocupamos de conocer más a Dios nuestra fe se desarrollará y en consecuencia estaremos preparados y esperando con expectativas lo que el Señor hará.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 20 de octubre, 2021
“Compasión inalterable”
“¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel?... Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión”. Oseas 11:8.
Durante el ministerio del profeta Oseas, la nación de Israel estaba apartada de Dios, volcada a la idolatría y dirigida por líderes corruptos. Si pudiéramos resumir en una palabra la condición del corazón del pueblo sería rebeldía. Sin embargo, ni siquiera en ese estado Dios dejó de amar a su pueblo.
Cada vez que leo el capítulo 11 de Oseas me impacta la descripción que Dios hace de su amor incondicional. Él se coloca en su posición de Padre y dice: “Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí” (v. 2). A pesar de su incipiente rebeldía, “le enseñaba a andar… tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba” (v. 3). Cuando tenían hambre, “puse delante de ellos la comida” (v. 4). Sin embargo, una y otra vez sus hijos le daban la espalda. ¿Qué más hacer con un pueblo que parecía no tener remedio?
Pero Dios nunca se da por vencido. Él usa la expresión “se inflama toda mi compasión” para que podamos entender lo que impulsa su amor. La palabra hebrea para “inflamar” es kamár que significa “estar profundamente afectado por la pasión, conmoverse”. Cuando su pueblo se apartaba de Él, su compasión no le permitía quedarse quieto mientras veía cómo sufría por sus malas decisiones. A pesar de todo, siempre actuó a favor de su pueblo. ¡Qué inmenso amor!
El amor del Padre Celestial es eterno, infinito e inalterable. Dios sigue amando con la misma pasión y actuando con la misma compasión a pesar de nuestra rebeldía y rechazo. Él nos sigue llamando porque quiere relacionarse con nosotros cada día. Sigue proveyendo para nuestras necesidades, nos sigue consolando en momentos difíciles, nos tiende su mano bondadosa cuando caemos y nos toma entre sus brazos ofreciéndonos su tierno cuidado.
¿Cómo es posible estar indiferentes a ese amor? Como verdaderos hijos de Dios debemos corresponderle dándole gracias, alabándole, adorándole y profundizando nuestra relación con Él.
Que podamos decir como el apóstol Pablo: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor”. Romanos 8:38-39.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 19 de actubre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Plata afinada"
"Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata". Salmo 66:10
Muchas veces Dios considera necesario hacernos pasar por diversas pruebas para cumplir algunos propósitos en nuestra vida. La palabra probar en hebreo es bajan y hace referencia a testear metales, investigar, escudriñar o examinar. Si lo pensamos bien, Dios no necesita una prueba para saber cómo estamos, pero nosotros sí.
Dice su Palabra que Él nos afina como a la plata. La palabra “afinar” en hebreo también significa fundir, acrisolar, limpiar; describe el proceso de purificación que lleva a cabo un refinador, calentando el metal y sacando las impurezas que tuviera. En el caso de la plata, cuando se extrae de las minas está llena de escoria que hay que purificar (ver Proverbios 25:4).
La plata es preciada y tiene mayor valor cuanto más se purifica. Los antiguos herreros que trabajaban este metal, decían que la plata estaba purificada y lista para ser sacada del crisol cuando podían ver su rostro reflejado en ella. Creo que ya sabes hacia dónde va la aplicación de esta enseñanza. ¡Exacto! Hasta que nuestro carácter no refleje a Cristo no pasamos la prueba.
Entonces, si al atravesar la primera prueba dejamos de lado la fe en el Señor, hemos fallado el test. Seguramente, y por la misericordia de Dios, nos conceda una segunda oportunidad para terminar la obra que había empezado.
Si hay impurezas que sacar, habrá pruebas que atravesar. Pero debemos saber que Dios nunca nos deja solos en medio de esas presiones. Él está a nuestro lado mientras nos perfecciona y nos capacita para ser vencedores.
En cada prueba somos transformados para parecernos más a Cristo. Pablo dice en 2 Corintios 3:18 que miramos al Señor con la cara descubierta para ser transformados de gloria en gloria.
¿Estás pasando por una prueba severa? ¿Todavía no sabes cuándo terminará? No te concentres solo en las circunstancias, sino en el proceso. El Señor ya preparó la salida y tú podrás honrarle con la transformación que se lleve a cabo en tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 18 de octubre, 2025
“Seguros en un mundo inestable”
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33.
Vivimos en tiempos de mucha incertidumbre. La paz mundial se resquebraja, la salud sigue siendo un tema de preocupación, la economía se tambalea y las preocupaciones por el futuro se acrecientan. Pero hay un pueblo que tiene paz a pesar de las circunstancias porque sabe que la historia la escribe Aquel que reina desde la eternidad hasta la eternidad, en cuyas manos está el destino de todas las cosas. Ese es el pueblo de Dios que ha sido preparado para esta hora.
Sabíamos desde hace mucho tiempo que vendrían “guerras, rumores de guerra”, que “se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (Mt. 24:6,7), pero Jesús nos dijo que cuando estas cosas comenzaran a suceder, debíamos levantar nuestros ojos al cielo porque de allí vendría nuestra salvación. “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” (Lucas 21:28).
Nuestro futuro no depende de lo que digan o hagan los líderes mundiales, ni de los pronósticos de los economistas. Nuestro futuro está definido desde la eternidad. Nuestra vida está controlada por Aquel que tiene contado “aun los cabellos de nuestra cabeza…” (Lucas 12:7a), y quien es la Fuente de nuestro sustento. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19).
Cuando nuestra alma comience a ser afectada por la angustia, ansiedad o temor, debemos poner nuestras cargas a los pies del Señor y permitir que su paz inunde nuestra alma. “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27).
Eres parte del pueblo adquirido por Dios que descansa en su cuidado y manifiesta al mundo en crisis que solo hay esperanza y paz en Aquel que murió para salvarnos.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 17 de octubre, 2025
“La Roca de nuestro corazón”
“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Salmo 73:25-26.
Nuestros sentimientos pueden ser inestables. El fin de semana estamos llenos de gozo y un día después comenzamos a escuchar las noticias, intervenimos en alguna conversación poco amable, somos testigos de las injusticias que ocurren a nuestro alrededor y comenzamos a desestabilizarnos emocionalmente. Le pasó al levita Asaf y lo describe muy bien en este salmo.
Sabemos de la maldad en el mundo por causa del pecado, conocemos como actúa el diablo, somos conscientes de la debilidad humana y la inclinación a hacer lo malo, pero cuando nos toca de cerca, nuestros sentimientos parecen dominar nuestra mente y ya no pensamos claramente. “Nuestra carne y corazón desfallecen”. Cuando algo así nos sucede, debemos actuar con urgencia. ¿Qué hacer entonces?
El salmista lo expresa claramente en el v.17: “Hasta que entrando en el santuario de Dios...” ¡Esa es la respuesta! El santuario ya no se trata de un lugar físico porque ahora somos el templo del Espíritu Santo, eso significa que podemos encontrarnos con el Señor en cualquier lugar y a cualquier hora. Por lo tanto, en los momentos en que nos sentimos desfallecer, debemos correr a la presencia del Señor.
Lo que Dios hace en nuestro interior es afirmar nuestro corazón recordándonos su Palabra. Trae a nuestra memoria sus promesas, no recuerda que Él sigue sentado en su trono y nada está fuera de su control. Él es “la roca de nuestro corazón”.
Es asombroso ver cuánto bien le hizo a Asaf la visita a la casa del Señor. Renovó su confianza y le dio entendimiento y perspectiva eterna. “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza” (v.28).
Cuando la maldad parece tomar control y nuestro ánimo decae, debemos recordar a Quién tenemos de nuestra parte: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?”. Si levantamos nuestra mirada sabremos que no hay nada más alto que el Altísimo, que todo lo ve, que todo sabe y que tiene todo poder para guardarnos seguros en el hueco de su mano.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 16 de octubre, 2025
“Cartas de Cristo”
“Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”. 2 Corintios 3:3.
Cada creyente es como una “carta” (epístola en griego) de Cristo, escrita por el Espíritu Santo en su corazón. El mismo Espíritu que inspiró las Escrituras es el que la aplica ahora en el corazón de cada creyente. Eso significa que a través de nuestro carácter, palabras y conducta manifestamos la Palabra de Dios. ¡Somos una Biblia abierta a los demás!
Recordemos, por ejemplo, la epístola a los Romanos. Allí habla de la salvación por la fe, del gozo de una relación profunda con Dios, la transformación diaria de nuestro entendimiento, la conducta irreprensible del creyente, la comunión manifestada por el verdadero amor… Cuando alguien lee esa carta, debe ver lo mismo en nuestra vida. Pablo dice que somos cartas de Cristo “conocidas y leídas por todos los hombres” (v. 2).
Simbólicamente hablando, si hoy Cristo quisiera enviarle una carta a alguien que está pasando momentos difíciles, ¿cómo lo haría? A través de nosotros. Si el Señor quisiera enviarle un mensaje de amor y fe a un enfermo, ¿no lo haría a través de nosotros que somos sus cartas abiertas? Si quisiera enviar un texto a alguien que está perdido y necesita ser salvo, obviamente lo haría a través de nosotros. Por supuesto, el mensaje que leen en la Biblia y ven en nuestra vida es el mismo. Nunca puede haber discrepancias. Quiera Dios que nunca lean un texto diferente al declarado en Su Palabra.
¿Qué versículos de la Biblia pueden ver en ti? ¿Son solo textos de justicia o también reflejan el amor y misericordia del Padre Celestial? ¿Manifiestan la gracia de Dios en tiempos de crisis? ¿Se evidencian palabras de verdad dichas en amor? ¿Pueden otros “leer” en nosotros sobre la paz de Jesús en medio de la desesperación?
Que el Señor nos ayude a ser una Biblia abierta al mundo que necesita una palabra de salvación, de fe, de esperanza, de amor, de gracia y misericordia. Que otros puedan “leer” a Cristo a través de tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 15 de octubre, 2025
“No dejes de interceder”
“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6:18.
A través de este versículo Pablo nos exhorta a orar por los “santos”, es decir, por los hermanos en la fe que pueden estar pasando momentos muy difíciles. El apóstol dice que debemos hacer “súplicas” por ellos. Esta palabra en griego es déesis que significa “petición, rogativa, clamor a favor de otros”. Cuando llegamos a sentir como propias las necesidades de nuestros hermanos, no podemos dejar de orar hasta que el Señor responda.
A veces no sabemos cómo pedir, pero el Espíritu Santo lo hará a través de nosotros. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Romanos 8:26). ¡Qué tremenda ayuda! No estamos orando solos.
La oración intercesora nos ayuda a pensar menos en nosotros y a enfocarnos más en los demás, de esa manera podemos tener el mismo sentir de Cristo. “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. (Filipenses 2:4-5).
Corrie ten Boom, escritora y predicadora del siglo XIX, dijo en una oportunidad: "Nunca sabemos cómo Dios responderá nuestras oraciones, pero podemos esperar que Él nos involucre en su plan para la respuesta. Si somos verdaderos intercesores, debemos estar listos a participar en la obra de Dios en favor de las personas por quienes oramos".
Un día estaremos todos delante del trono celestial y sabremos exactamente la diferencia que hizo la oración unida y perseverante. ¡No dejes de interceder!
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 14 de octubre, 2025
“El Señor atiende al humilde”
“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás”. Salmo 138:6-7a
David conocía a Dios porque tenía una relación personal y diaria con Él. Podía dar testimonio de su grandeza, pero también de sus intervenciones en los momentos difíciles de su vida. Dios sabe “atendernos” en medio de nuestras necesidades.
La palabra hebrea para “atender” es raá y significa “ver, considerar, levantar, proveer, visitar”. Nosotros usamos mucho esta palabra cuando necesitamos ayuda de un profesional médico o consejero. Decimos: “Hoy mi doctor me puede atender”, o por el contrario, “está ocupado, no me puede atender”. Por supuesto como humanos solo podemos estar en un lugar a la vez, sin embargo, Dios es omnipresente, está disponible para todos sus hijos al mismo tiempo.
El apóstol Pedro lo expresó de esta manera: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones”. (1 Pedro 3:12a). Dios está atento a cada una de nuestras palabras y con toda seguridad atenderá a nuestras súplicas, pero debemos ir a Él con humildad. En el Salmo leemos que “Dios atiende al humilde”, al que dejó su arrogancia y soberbia para someterse a Dios. El que es humilde está dispuesto a obedecer y a darle la gloria al Señor por todo lo que haga.
Por el contrario, el altivo, el orgulloso, el que se eleva por encima de los demás y hasta de Dios mismo, no es atendido por Él. El Señor lo “mira de lejos”, simplemente observa lo que hace, lo deja a su libre albedrio, con la esperanza de que su corazón cambie y decida acercarse a Él.
Cuando atravesamos momentos de angustia podemos ir a Dios con humildad para que nos fortalezca y renueve. El Señor nos atenderá siempre, en toda circunstancia nos mostrará su fidelidad.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 13 de octubre, 2025
“El Alfa y la Omega”
“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” Apocalipsis 1:8.
Cuando Juan vio a Jesucristo glorificado mientras se encontraba en la isla de Patmos, cayó como muerto. Fue tremendamente impactado en espíritu, alma y cuerpo. En ese momento, el Señor se le reveló con un nuevo nombre: “El Alfa y la Omega”.
Alfa es la primera letra del alfabeto griego y Omega la última. Es como decir: “De la A a la Z”. Él es antes de todas las cosas y permanecerá más allá de lo que a este viejo mundo le pase. Si Jesús es el Alfa y la Omega, entonces tiene autoridad sobre todo lo que está en el medio de la primera y la última letra. Eso incluye los planes y propósitos para el futuro. Dios dirige los eventos históricos para que todo se cumpla como Él lo ha dispuesto. Hasta el mismo diablo está sujeto a su plan, ya que un día será lanzado al lago de fuego por la eternidad.
El azar no existe para Dios y se ríe de la suerte. ¿Quién puede contender con Jesucristo? ¿Hay alguien que pueda hacerlo desistir de su voluntad? ¿Podrán manipularlo para que cambie sus estándares? Él dirige la historia de la humanidad, pero también cada detalle de nuestra vida.
Jesucristo es “el que es y que era y que ha de venir”. Es el Hijo del Dios eterno y conoce todo lo que hay en cada corazón. Aun así nos ama y fue a la cruz por nosotros.
En el versículo mencionado, Jesús también se define como el “Todopoderoso”, en griego pantokrátor que significa “Gobernante de todo, que sostiene todas las cosas, Aquel que tiene todo en su mano”. Esta palabra solo se aplica al Señor. ¡Aleluya! Él lo sustenta todo. ¿No crees que estamos en las manos de Aquel que tiene todo bajo su control? ¿Acaso podemos pensar que nuestra situación es demasiado “complicada” para el Señor?
“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.” (Isaías 44:6). Pon tu confianza en tu Redentor y dale el control de toda tu vida. Él jamás te fallará.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 12 de octubre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"La Palabra de Dios no es negociable"
"Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios,
y delante de Dios, hablamos en Cristo." 2 Corintios 2:17
La palabra “medrar” en griego es kapeleuo y hace referencia al que se dedica a la reventa o a traficar; un comerciante al por menor de bagatelas; o un vendedor de cosas de poco valor. Esta palabra se usaba para referirse a la persona que trataba de conseguir ganancias por medios deshonestos. Además Pablo usa la palabra “falsificar”, que significa una burda imitación o una copia falsa, para referirse a los que adulteran la Palabra de Dios para obtener beneficios.
Los que medraban la Palabra no eran solo grandes predicadores, sino cualquier persona que había recibido el evangelio y lo había cambiado. No siempre el beneficio que se quería obtener era monetario, muchas veces buscaban tener una mejor posición social, laboral o ministerial. Otras para evitar burlas y desprecios de ciertos sectores sociales. Incluso para no ser expulsados de la familia por ir en contra de sus tradiciones. Así que, fuera cual fuera la motivación, quien parcializaba la verdad la estaba adulterando.
En contraste, los que seguimos fielmente el evangelio hablamos de Cristo con sinceridad. La palabra “sinceridad” está ligada a lo que es puro y libre de mezclas. Así es el creyente fiel, habla la verdad sin adulterarla.
Hoy somos presionados por la filosofía de esta cultura a modificar la verdad. Somos presionados por amigos y familiares para dejar de lado los principios cristianos y cambiar nuestra ética y moral. Compañeros de trabajo o de estudios muchas veces tratan de intimidarnos a través de burlas, amenazas y confrontaciones para que dejemos pasar muchas cosas que sabemos que a Dios no le agradan.
Sin embargo, somos llamados a ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Aunque muchos cambien la verdad para su propio beneficio, nosotros no lo haremos. Hablaremos siempre con sinceridad de parte de Dios, conscientes de que un día daremos cuenta de nuestras acciones y palabras.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 11 de octubre, 2025
“Somos hijos adoptados”
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Romanos 8:15.
Hay un punto de inflexión en nuestra vida que lo cambia todo para siempre y es el momento en que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Señor. A partir de allí, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros y somos declarados en el cielo hijos adoptados de Dios. Creo que a todos nos cuesta entender en plenitud el significado de ser un hijo de Dios.
La palabra griega para “adopción” es huiothesia, un término legal que significa “colocar como hijo, dar los mismos derechos legales que un hijo biológico”. Eso significa que cuando Dios nos adoptó, ¡recibimos los mismos privilegios que su Hijo Jesucristo! Wooowww…
Como el Padre ama a Jesús, nos ama a nosotros. ¡En serio! Él nos ama al máximo y no hay nada que podamos hacer para que nos ame más, ni nada que podamos dejar de hacer para que nos ame menos. ¡Su amor es inalterable!
Alguien dijo: “He visto muchos hijos biológicos abandonados por sus padres, pero nunca vi a un padre abandonar a un hijo adoptivo porque es un hijo buscado”. Así es el amor de Dios por nosotros. El Padre fue capaz de exponer a su Hijo Amado al sufrimiento de la cruz para que millones llegaran a ser sus hijos. Él nos buscó, nos llamó y nos adoptó.
A veces decaemos en la fe, manifestamos algunos signos de rebeldía, parece que la queja vence a la alabanza, y hasta tenemos algunas reacciones de infidelidad, sin embargo, ¡su amor es incondicional! “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” (2 Ti. 2:13).
Pero cuidado, que su amor sea incondicional y no cambie no significa que podemos dejar el camino de la santidad sin consecuencias. El infierno está lleno de personas que han sido amados por el Señor pero lo rechazaron y prefirieron seguir sus propios caminos. Nuestro destino eterno está siempre en nuestras manos, por eso Dios nos dio libre albedrio.
El Creador ha decidido que todo lo que es suyo sea también de sus hijos y que lo disfruten eternamente. Nos esperan cielo nuevo y tierra nueva para gobernar y administrar juntamente con Jesucristo. “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo…” (Ro. 8:17a). ¡Qué promesa maravillosa!
Levántate con la visión de hijo adoptado. Disfruta el amor de Dios para ti. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Jn. 3:1a)
Pastor Pablo Giovanini
Viernes 10 de octubre, 2025
“Cuando mi pie resbala”
“Cuando yo decía: Mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.” Salmo 94:18.
Los que vivimos en New England sabemos lo que significa resbalarse. Estoy seguro que más de una vez hemos experimentado el efecto del hielo en nuestro cuerpo. Nos ponemos las mejores botas antideslizantes, nos agarramos de todo lo que podemos, caminamos como si fuéramos equilibristas, pero en un segundo terminamos en el suelo. Cuanto más confiados estamos, más probable es que nos resbalemos.
El salmista, en el v. 18, no dice “si yo resbalase” como una posibilidad remota. No, él está afirmando que hubo momentos en que su pie resbalaba. La palabra hebrea para “resbalar” es mot que significa “deslizarse, sacudir, caer, temblar, titubear”. Hum… creo que sabemos a qué se refería.
Tenemos claro que debemos permanecer firmes en el camino del Señor. Cuando descubrimos el sendero que nos conduce a la vida eterna y experimentamos la presencia de Dios, no queremos salirnos de este camino. Pero esto no significa que nunca vayamos a tropezar o resbalar. A veces ponemos nuestra mirada en otro lado, algunas dudas comienzan a infiltrarse en nuestra mente, la impaciencia nos juega una mala pasada, la autosuficiencia hace de las suyas y tropezamos en la fe.
Cuando éramos niños e íbamos de la mano de alguien que nos cuidaba, muchas veces tropezábamos pero no nos caíamos. Esa mano fuerte nos sostenía. Pero cuando corríamos por nuestra cuenta y tropezábamos, terminábamos con alguna herida. No es lo mismo resbalar solos que de la mano del Padre. “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10). El salmista usa la misma palabra que usó Dios en Isaías: “Sustentado”. En hebreo es saád, que significa “sostener, respaldar, confirmar, confortar”.
Si pensabas que nunca ibas a resbalar pero pasó, Dios lo sabe. Sin embargo, Él no te dará la espalda sino que extenderá su mano para levantarte. No habrá reproches ni condenación. Te ofrecerá una vez más su perdón. Recuerda lo que dijo el salmista: “Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba”. Jamás decaen sus misericordias, al contrario, cada día se renuevan.
Revisa a qué está “aferrada tu mano”, si a las posesiones materiales, a promesas humanas, a personas, a recursos terrenales… o a Dios. Si estás fuertemente tomado de la mano del Señor, quizás resbales, pero nunca te dejará caído. “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmo 37:24). ¡Gracias Señor por sostenernos de tu mano!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 9 de octubre, 2025
“¿Difícil para Dios?”
“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”. Jeremías 32:27.
Dios le dijo a Jeremías que Jerusalén no se iba a librar de los babilonios porque habían pecado y se olvidaron de Él, pero después de disciplinarlos los restauraría. Para certificar esa promesa Dios le pide a Jeremías que compre una heredad. El profeta quedó desconcertado y le dijo a Dios: “La ciudad va a ser entregada en manos de los caldeos que pelean contra ella y que con arietes la atacan para tomarla. Por causa de la espada, del hambre y de la peste ha venido a suceder lo que dijiste que sucedería, ¡y ya lo estás viendo! ¡Señor, Señor! ¿Cómo pudiste decirme que compre para mí el terreno, y que lo pague ante testigos, si la ciudad va a caer en manos de los caldeos?” (vs. 24-25).
Entonces Dios le hace la pregunta que todos deberíamos escuchar cuando nos encontramos en dificultades: “¿Habrá algo que sea difícil para mí?”. La palabra “difícil” en hebreo es palá que significa “hacer algo distinguido, grande, maravilloso, especial, un milagro, cosa portentosa”. ¡Ese es nuestro Dios! Nada lo limita. ¿Cómo puede haber algo difícil para el Todopoderoso? ¡Nada que esté dentro de su voluntad dejará de cumplirse!
Cuando leemos la Palabra de Dios nuestra fe se nutre, madura, crece, se desarrolla. Entonces llegamos a creer que Dios todo lo puede. Victorias milagrosas, sanidades instantáneas, vidas transformadas, intervenciones sobrenaturales… Pregúntale a Lázaro, Sara, Elías, Pedro, Pablo, Josué, Gedeón y a millones de cristianos que experimentamos el poder de Dios por la fe.
Para el Señor no existen las palabras: difícil, imposible, desahuciado, irreparable, perdido. Lo que detiene sus obras maravillosas son: la incredulidad, la duda, el pecado, la rebeldía, la autosuficiencia. Pero cuando alguien se acerca a Dios con fe, se hace realidad lo que parecía imposible.
¿Qué hay de ti? ¿Todavía te parece que es difícil para Dios responder tú petición? ¿Crees que es imposible que cambie tu realidad? El Señor Jesús solo te pide que creas, que pongas toda tu confianza en Él. Todavía sigue diciéndonos: “Para los hombres esto es imposible; pero para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 8 de octubre, 2025
“Deléitate en el Señor”
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Salmo 37:4.
David, al final de sus días, nos aconseja por el Espíritu confiar de una manera práctica en Dios. En el Salmo 37 hay mucha sabiduría. La clave para una vida llena de gozo la encontramos en el versículo 4: Debemos aprender a deleitarnos en el Señor.
Deleitarse significa experimentar gran placer y gozo en la presencia de alguien. Esto sucede únicamente cuando conocemos muy bien a esa persona. Por lo tanto, para deleitarnos en el Señor, debemos conocerle mejor. El conocimiento de su gran amor por nosotros nos dará deleite.
¿Te gozas en el Señor cuando te concede las peticiones de tu corazón o te deleitas antes de eso? ¿Disfrutas más las bendiciones de Dios o al Dios de las bendiciones? El consejo es muy claro: Deleitarse en el Señor es prioritario, lo demás viene por añadidura. Que Dios conceda los deseos de tu corazón es el resultado de una relación amorosa e íntima con Él.
Muchos de los salmos de David fueron escritos mientras se encontraba en el campo, el lugar en donde se encontraba a solas con Dios. Desde muchacho aprendió a disfrutar de esa intimidad especial con el Creador. Sus cantos y oraciones expresan los mayores deseos de su corazón: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11).
Las peticiones de David siempre estaban de acuerdo con lo que había en el “corazón de Dios”. De hecho, Dios lo eligió como rey porque tenía esa particularidad: “Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo” (1 Samuel 13:14b). Indudablemente para tener su corazón hay que pasar tiempo en su presencia, anhelar esos encuentros.
El predicador y escritor Charles Spurgeon dijo sobre este versículo: “No pienses primero en los deseos de tu corazón, sino piensa primero en deleitarte en tu Dios. Si lo has aceptado como tu Señor, es tuyo; así que deléitate en él, y entonces te concederá los deseos de tu corazón”.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 7 de octubre, 2025
“Misericordia incomprensible”
“Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó.” Lucas 22:50.
No sé lo que tú crees, pero yo pienso que Pedro no quería cortarle la oreja al siervo del sacerdote, ¡quería matarlo! Le apuntó a la cabeza y erró. No veo al pescador con habilidades de espadachín, pero cuando se enfrentó a una situación de peligro, reaccionó sin pensarlo demasiado.
Juan fue sumamente preciso al describir la situación: “Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.” (Juan 18:10). ¡Fueron momentos imposibles de olvidar!
Sospecho que el siervo del sacerdote fue impactado por el milagro. Debe haber pensado: ¿Cómo es posible que Jesús, a quien fuimos a arrestar, se ocupara de sanar mi herida? ¿Por qué pensó en mi situación en lugar de salir corriendo como lo hicieron los discípulos? Acaso, ¿yo no era un enemigo para Él?
La única respuesta es el amor de Jesús. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros… Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” (Romanos 5:8,10). El Señor fue a la cruz por todos. Por Pedro, por Juan, por su madre María, por Malco, por los soldados romanos, por ti y por mí para salvarnos y darnos vida eterna.
No sabemos nada más de Malco. ¿Habrá aceptado a Jesús como su Salvador? ¿O se habrá burlado de Él en el sanedrín? ¿Se habrá arrepentido de sus pecados? Muchos piensan que si después de este incidente no se lo menciona más, ni siquiera en la tradición judía, no llegó a ser cristiano. Puede ser. Actualmente hay muchos “Malcos” que también fueron sanados y tocados milagrosamente por el Señor y sin embargo siguen indiferentes a Jesús.
El Señor sigue actuando con misericordia, pero no son sus intervenciones poderosas las que salvan. La salvación es el resultado de reconocer que somos pecadores, arrepentirnos de haber fallado a Dios y aceptar que el único que puede perdonarnos y darnos una vida nueva es Jesús. Entonces podremos decir como Jeremías: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lamentaciones 3:22-23).
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 6 de octubre, 2025
“La imaginación del corazón”
“Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres… Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”. Jeremías 9:14,24.
Me impacta mucho la vida de Jeremías, un siervo que mantuvo firmes sus convicciones aún bajo las peores presiones. Dios lo levantó como profeta para llamar al arrepentimiento a Israel. Lo triste fue que nunca vio conversiones genuinas, más bien parecía que sus hermanos cada vez cerraban más su corazón.
Israel había abandonado a Dios y se había vuelto a los dioses de los pueblos vecinos porque seguía la “imaginación de su corazón”. Jeremías usa muchas veces esta expresión (Jeremías 9:14; 11:8; 13:10; 16:12). La palabra imaginación en hebreo es sherirút y significa “pensamiento torcido, obstinado, imaginar torcidamente, con dureza”. Esto indica que sacamos malas conclusiones cuando tenemos ideas torcidas.
Los israelitas querían seguir sus propios deseos, por lo tanto “acomodaban” a Dios según los parámetros de las culturas paganas. “Si los baales dicen que podemos hacer nuestra vida y después entregarle alguna ofenda para contentarlos, entonces Dios debe ser igual”. “Si Asera dice que se puede fornicar, entonces Dios debe pensar lo mismo”. “Si Moloc dice que podemos sacrificar a nuestros hijos para que nos vaya bien, seguramente a Dios no le parecerá mal”. Ya sabes cuáles fueron las consecuencias de seguir sus “imaginaciones”.
Dios fue claro en el segundo mandamiento cuando escribió con su dedo en piedra: “No te harás imagen”. Pero no solo imágenes de piedra, madera o metal, también imágenes mentales distorsionadas que nos pueden llevar a acomodar la Palabra de Dios según nuestra conveniencia.
Quebramos el segundo mandamiento cuando no vamos a la Palabra para conocer Quién es Él exactamente. Por eso Dios mismo le dice a Jeremías que lo que más anhela es que su pueblo pueda alabarse por “entenderlo y conocerlo”.
Para no tener una relación distorsionada con Dios necesitamos leer la Biblia, la única revelación escrita para todas las razas, culturas, lenguajes y épocas. Ella nos mostrará a Jesucristo, la imagen perfecta del Dios invisible y descubriremos cómo tener una relación verdadera con el Padre Celestial.
Te animo a tomar tiempo para leer la Biblia completa, descubrir a Dios en todas sus facetas: Amor, justicia, santidad, misericordia, gracia, soberanía, compasión, perdón, y poder experimentarlo todos los días de tu vida. Cuando el Dios verdadero se apodera de tu corazón, la pasión por conocerlo crece y el gozo de experimentarlo serán indescriptibles.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 5 de octubre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"El propósito de su espera"
"Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios". 2 Crónicas 33:12-13
El rey que más años duró en el trono de Israel fue el peor rey que tuvo en toda su historia. ¡Qué paradoja! Manasés reinó 55 años y Dios dice que no hubo otro rey tan pecador como él. Sin embargo, ¡le permitió vivir más años que a otros reyes que fueron fieles, respetados y consagrados! ¿Por qué? La respuesta está en el corazón de Dios. Él no quería que este hombre se perdiera eternamente en el infierno y le estaba dando más oportunidades para arrepentirse.
Además de hablarle al corazón, Dios le envió mensajeros y profetas a los que despreció, rechazó y enjuició injustamente. Pero finalmente, el Señor permitió que los asirios lo llevaran cautivo por un tiempo a Babilonia, y recién en ese momento reconoció todos sus pecados, le pidió perdón a Dios y pudo volver a Jerusalén para corregir todo el mal que había hecho.
¡Qué maravillosa es la misericordia de Dios! Mientras nosotros lo hubiéramos ajusticiado en los primeros años de su reinado, Dios siguió dándole oportunidades para que se arrepintiera. En la eternidad, cuando todos los hijos de Dios estemos reunidos en su presencia, allí estará Manasés.
El corazón del Señor sigue siendo el mismo, no cambia, su amor y misericordia no tienen fin. Si todavía no ha venido a buscar a su Iglesia es porque está esperando que muchos se arrepientan. Si todavía la persona que más dolor te causa sigue viva y aparentemente feliz, es porque Dios no quiere que se pierda (ver 2 Pedro 3:9). Sin embargo, su justicia sigue activa; el Señor está buscando arrepentimiento o evidencias para el día del juicio.
¿Cómo estás viendo a las personas que no buscan tu bien? ¿Y a tus parientes que se burlan porque eres cristiano? ¿O a los compañeros de trabajo que “te hacen la guerra”? El deseo de Dios es que sean salvos.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 4 de octubre, 2025
“Movidos por el Espíritu”
“Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo.” Lucas 2:25-27.
Simeón era distinto a los demás. Sus palabras, actitudes y acciones reflejaban algo sobrenatural en él. Lucas nos dice exactamente de qué se trataba: “El Espíritu Santo estaba sobre él”.
Este hombre tenía una relación estrecha con el Espíritu Santo. Su conducta manifestaba justicia y piedad, pero también esperanza. Sabía que si alguien podía cambiar el rumbo pecaminoso del pueblo era el Ungido de Dios, el Mesías esperado por tantos años. En uno de sus tiempos de oración diaria escuchó la voz de Dios diciéndole que iba a ver con sus propios ojos la llegada del Salvador. ¡Qué relación tan estrecha con Dios!
Esa relación no era teórica sino que se evidenciaba en sus acciones. Simeón era obediente a la voz de Dios. Cuando José y María llevaron al bebé Jesús al templo para dedicarlo, él supo que debía ir urgentemente, fue “movido” por el Espíritu. Al llegar, supo que estaba en presencia del Hijo de Dios y mientras lo sostenía en sus brazos, no solo lo bendijo sino que el mismo Espíritu Santo le dio una palabra profética acerca de la obra redentora que llevaría a cabo el Mesías.
Esta historia es un ejemplo de lo que el Espíritu de Dios hace en los que tienen una relación estrecha con Él. Jesús es el ejemplo perfecto de esa relación. Toda su obra fue hecha impulsado por el Espíritu Santo. Él se “despojó” de toda su gloria para actuar bajo el poder del Espíritu. Entonces, si el Espíritu Santo actuó con poder en Jesús, también lo hará en nosotros.
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”. (Juan 16:7). Ahora el Espíritu de Dios habita en todo aquel que ha recibido a Cristo como Salvador. Pero no solo vino para morar, sino a estar activo en nuestra vida cada día.
El propósito de Dios para cada uno de sus hijos es que nos rindamos al gobierno del Espíritu Santo. "Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu." (Gálatas 5:25). En otras palabras, si él vive en ti, ¡deja que te dirija!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 3 de octubre, 2025
“En el día de conflicto”
“Jehová te oiga en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda.” Salmo 20:1.
Hay días más difíciles que otros, hay momentos en que el mismo diablo parece haber concentrado todos sus ataques sobre nosotros, nuestra familia, trabajo, iglesia, incluso usando a las personas que menos podríamos imaginar. David lo llama el día de “conflicto”. Esta palabra en hebreo es tsará que significa “aprieto, problema, aflicción, angustia, calamidad, tribulación, ataque de un rival”.
Los días de conflicto nos llegan a todos, a veces inesperadamente, otras veces los vemos venir. Sin embargo, si tenemos un corazón como el de David sabremos recurrir al Señor, el único que nos “defiende”. Otra palabra interesante. En hebreo es sagáb que significa “estar elevado, inaccesible, seguro, fuerte; enaltecer, engrandecer, exaltar, levantar.” ¡Wow! ¿Todo eso hace Dios cuando nos defiende? Es mucho más que hacerse cargo del conflicto, el Señor nos pone en alto, en Él estamos seguros y su nombre es exaltado. ¡Aleluya!
Es tremendo cómo Dios transforma un día de conflicto en día de victoria y celebración. Lo que podría destruirnos Dios lo usa para que crezcamos, lo conozcamos más y tengamos más motivos para dar gracias y alabarlo.
Por favor, toma unos minutos más y lee todo el salmo. Parece que el mismo David estuviera orando por nosotros. Él le pide a Dios que nos envíe ayuda (v. 20), que cumpla los deseos de nuestro corazón (v. 4), que nos alegremos en su salvación y conceda todas nuestras peticiones (v. 5). Si tu corazón está conectado con el de Dios, entonces todos tus deseos serán los mismos que los suyos y verás respuestas a tus peticiones porque estarán de acuerdo con su voluntad.
Además, en el v. 8 vemos que hay una gran diferencia entre los que confían en Dios y los que solo lo hacen en sus propios recursos. Cuando tropiezan, no se pueden levantar. Pero el que está sostenido por la mano poderosa de Dios, ¡siempre se levanta! “Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie”.
¡Bendito sea Dios nuestro Ayudador!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 2 de octubre, 2025
“Preparar nuestros caminos”
“Así que Jotam se hizo fuerte, porque preparó sus caminos delante de Jehová su Dios.” 2 Crónicas 27:6.
Tal vez no conozcas mucho la vida del Jotam porque fue un rey de bajo perfil. No buscó glorias humanas ni trató de hacerse de un nombre, pero el registro bíblico nos dice que “hizo lo recto ante los ojos de Jehová”. Eso es lo que cuenta para Dios.
El comienzo de su reinado estuvo marcado por mucho dolor, temor e incertidumbre. Su padre Uzías, había sido un prolífico rey de mucha fama y renombre, pero cometió un pecado terrible ante los ojos de Dios. Su orgullo y soberbia lo llevaron a ofrecer incienso en el templo, algo que solo los sacerdotes podían hacer, y desde ese día quedó leproso hasta su muerte. Jotam vio con sus propios ojos lo que trajo la desobediencia de su padre y aprendió la lección.
Por eso Jotam “preparó sus caminos delante de Jehová su Dios” antes de comenzar a reinar. La palabra hebrea para “preparar” es kun que significa “estar erguido, recto; establecer, arreglar, afirmar, alistar, enderezar, ordenar, hacer seguro”. Esto es lo que tenía en mente el joven rey al presentarle sus caminos al Señor. Él eligió servir a Jehová como su único Dios y ajustó su vida a la Palabra.
Jotam “edificó la puerta mayor de la casa de Jehová” (v. 3). Los buenos reyes siempre se destacaron por reparar y preservar el templo. Dicen los eruditos que “la puerta mayor” era la entrada por donde pasaba el rey para ir a buscar a Dios. “Preparar el camino” fue literal, ese camino lo conectaba diariamente con la presencia de Dios.
El resultado fue que Dios lo hizo fuerte. Pudo edificar ciudades, construir fortalezas y torres que servían de ayuda en la agricultura y estrategia militar (vs. 3-4). También derrotó a todos los enemigos que le hicieron la guerra y debieron pagarle tributo (v. 5).
Así como hizo Jotam, nosotros también debemos preparar nuestros caminos delante de Dios tomando tiempo para orar, escuchar su voz, obedecerlo y actuar con fe.
¿Quieres victorias espirituales? Somete tu vida a Dios. Se debe preparar el camino antes de las batallas, no solo cuando llegan los momentos difíciles. Debemos estar preparados de antemano, para que al llegar los desafíos inesperados, tentaciones o circunstancias difíciles, dependamos de Dios. Nuestra fuerza viene de Dios. ¡Él es nuestra fortaleza!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 1 de octubre, 2025
“No estoy solo”
“He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo”. Juan 16:32.
Los discípulos de Jesús, en momentos de crisis, solo pensaron en “sálvese quien pueda”. Todos habían afirmado que estarían dispuestos a dar la vida por su Maestro, pero cuando la presión fue fuerte, los compromisos se esfumaron.
Siempre hemos escuchado que los verdaderos amigos se ven en los momentos difíciles. Cuando el Señor no enfrentó dificultades los discípulos estuvieron a su lado y fueron sus fieles seguidores. Pero cuando comenzaron los verdaderos problemas, cuando debían velar una hora con Jesús en Getsemaní, enfrentar a la turba o dar su opinión ante el sanedrín, Jesús estaba solo, humanamente hablando.
El Hijo de Dios tenía claro que su hora había llegado y que nadie podía ayudarlo a redimir al ser humano, nadie podía tomar la cruz y morir por los pecados de la humanidad siendo el sustituto perfecto y sin pecado sino solo Él.
Sin embargo, esta situación de soledad de Jesús también tenía el propósito de manifestar al Hijo de Dios hecho hombre. Él entiende lo que nosotros sentimos porque experimentó dolor, sufrimiento, angustia, soledad. Cuando decimos “me quedé solo”, el Señor sabe lo que significa.
Jesús hace una declaración que debemos tener muy en cuenta: “No estoy solo, porque el Padre está conmigo”. ¡Qué tremenda verdad, no solo para Él sino para nosotros! Jesús nos mostró el camino al Padre, nos relacionó con Él, nos enseñó los beneficios de esa relación para que nosotros pudiéramos experimentar esa cercanía.
Muchas veces vamos a atravesar momentos difíciles que parecen conducirnos a la misma muerte. Jesús te entiende, Él lo pasó. Miramos a cada lado y no hay nadie que nos aliente, nadie que esté a nuestro lado… por lo menos visiblemente. En esas circunstancias es que toman un tremendo significado las palabras de Jesús: “¡No estoy solo, porque el Padre está conmigo!”
Nunca estás solo, sientas o no la presencia del Padre, Él ha prometido estar a tu lado siempre. “… He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Apocalipsis 28:20b.
Pastor Pablo Giovanini
Martes 15 de abril, 2026
“Llevado por el Espíritu”
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto… Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea...” Lucas 4:1,14b.
Jesús, como Hijo de Dios, tiene todos los atributos divinos, sin embargo no los usó cuando hizo su obra en la tierra durante tres años y medio. El Señor “se despojó a sí mismo” (Filipenses 2:6-7) para hacerse hombre, de tal modo que pueda identificarse totalmente con nosotros. Entonces, ¿cómo hizo tantos milagros? La respuesta está en los versículos de Lucas: Por el poder del Espíritu Santo.
En el bautismo de Jesús, el Espíritu Santo descendió sobre Él y a partir de allí comenzó su ministerio. Sin el Espíritu Santo no hubiera sido posible su obra total y perfecta. Cuando lees los evangelios, concluyes que el Espíritu actuó en Él permanentemente.
Por medio del Espíritu fue llevado al desierto para ser tentado por el diablo. Era necesario pasar por esa prueba. Salió victorioso usando la Palabra de Dios contra Satanás. Después de la tentación volvió a Galilea a comenzar su ministerio “en el poder del Espíritu”. Pedro dice que todas las obras de Cristo las hizo porque fue ungido por el Espíritu de Dios. “Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, y Él anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” (Hechos 10:38).
Todo esto tiene sentido para nosotros porque el mismo Señor dijo que nosotros haríamos “mayores obras” que Él (Juan 14:12). ¿Mayores en calidad? No, el Espíritu es el mismo. ¿Mayores en cantidad? Por supuesto. La Iglesia de Cristo ha sido usada por Dios a través del poder del Espíritu Santo por más de dos mil años para cumplir la misión que Jesús le encomendó.
Hoy, el mismo Espíritu Santo que estuvo en Jesús está en nosotros. Nos da poder para vencer las tentaciones, nos impulsa para hacer la voluntad del Padre, nos da sabiduría para tomar buenas decisiones y nos capacita con poder sobrenatural para hacer la obra.
Necesitamos hacer lo mismo que hizo Jesús, despojarnos de nosotros mismos y darle lugar al Espíritu Santo en nuestra vida. Comienza tu día estrechando tu relación con el Espíritu Santo y antes de acostarte, dale gracias por todo, porque la diferencia la ha hecho Él en ti.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 14 de abril, 2026
“Caminatas con Dios”
“Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” Génesis 5:22, 24
Si hoy queremos conocer a una persona nos reunimos en un restaurante o un café para conversar y pasar un buen tiempo juntos. En la antigüedad lo hacían caminando, dando paseos prolongados. Durante esas caminatas las personas conversaban, compartían sus inquietudes, sus conocimientos, se conocían mejor.
Enoc, séptima descendencia de Adán, descubrió la satisfacción de dar caminatas diarias con Dios. No tenemos mucha información sobre esos maravillosos tiempos que compartían, pero sabemos que este hombre de Dios pasaba tiempo en su presencia y recibía revelaciones extraordinarias, incluso de los últimos tiempos. “De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares para hacer juicio contra todos…” Judas 1:14-15.
Fue tan intensa esa relación con Dios, que el Señor decidió llevárselo a su presencia sin experimentar la muerte. Hebreos 11:5 dice que “por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios”. Le agradó tanto a Dios que lo quiso tener a su lado para siempre.
Aunque hoy literalmente no podamos ver a Dios caminando a nuestro lado, sabemos que nos acompaña con su presencia en todo momento. Tenemos muchos pasajes bíblicos que nos dicen que Dios está a nuestro lado siempre, que nos escucha, nos habla, nos alienta, nos guía, que responde nuestras oraciones.
El Señor nos invita a caminar con Él todo el día. No se trata de dar “un paseo” con Jesús por la mañana y el resto del día olvidarnos de Él. Caminar con Dios es un estilo de vida.
Hoy puedes comenzar tus “caminatas” con el Señor. Al Padre Celestial le encanta pasar tiempo contigo, a tal punto que en algún momento te “arrebatará” de esta tierra para que estés con Él para siempre.
¿Cómo van tus caminatas con el Creador?
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 13 de abril, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Aguarda con paciencia"
"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié". Isaías 55:10-11
Aquí está hablando Dios directamente. No es un sueño que hay que interpretar ni una mano que escribe en la pared palabras que hay que traducir. El Señor le dice a su pueblo que así como Él tiene el control de la vida en la tierra, también tiene en sus manos el destino de su Palabra. Esto significa que Dios no es “puro hablar.” Cuando Él habla, sus palabras cumplen el propósito que ya estableció.
No siempre entendemos por qué Dios actúa de la manera en que lo hace, pero podemos estar seguros de que cada suceso en nuestra vida está bajo su control, y siempre obra para cumplir su perfecta voluntad en nosotros y por medio nuestro.
Tenemos muchos ejemplos en la Biblia para afirmar nuestra fe en sus promesas. Observa las vidas de Abraham, Jacob, sus doce hijos, David, Salomón, Jonás, Sansón, Jefté, Pedro, Tomás. A pesar de los errores humanos, debilidades, equivocaciones e incluso pecados, Dios siempre cumplió su Palabra.
¿Recibiste una Palabra de Dios que sacudió tu espíritu? Él la hará prosperar. Así como debemos esperar que una semilla crezca, madure y produzca frutos, también debemos esperar el tiempo dispuesto por Dios para el cumplimiento de sus promesas. Lee el Salmo 40:1-3 para afirmar tu fe.
Siempre que te sientas invadido por una sensación de urgencia o incertidumbre, recuerda quién es Dios. Aunque es posible que no todo se resuelva como nosotros quisiéramos o según nuestras formas de hacer las cosas, se hará de acuerdo con la sabiduría perfecta de Dios, en su tiempo y pensando en nuestro bien.
Alguien dijo: “Dios hace una promesa, la fe la cree, la esperanza la aguarda y la paciencia espera tranquilamente su cumplimiento”.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 12 de abril, 2026
“¿Te sientes solo?”
“Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme” Romanos 11:3.
Hasta Elías, profeta que hizo descender fuego del cielo y controlar las lluvias con sus oraciones, se deprimió. Las razones para que se sintiera así era que nada de lo que había hecho para Dios produjo una real transformación espiritual en el pueblo, y para hacer más complicada la situación, la reina Jezabel quería matarlo. Me imagino a Elías pensando: “Si con todas las señales que hizo Dios las cosas no cambiaron, entonces, hasta aquí llegué… ¿Para qué seguir en un ministerio improductivo? ¡Señor, llévame contigo!”
Ni tú ni yo podemos juzgar a Elías. Si estuviésemos en sus zapatos, quizás haríamos la misma oración: “¡Señor, llévame contigo!”
Muchas veces, cuando pasamos por situaciones que nos desgastan, nos entristecen, nos agotan, podemos llegar a pensar que somos los únicos que experimentamos tales cosas. Nadie tiene nuestra pasión, amor, fe, paciencia, doctrina, sensibilidad, sentido de excelencia. ¡Solo nosotros hemos quedado! Pero esto no es cierto.
El apóstol Pablo sufrió en carne propia lo que le pasó a Elías, ¡y muchas veces! Sin embargo, podía recordar la respuesta de Dios que levantó a Elías y a él también: “Me he reservado siete mil hombres que no han doblado las rodillas delante de Baal. De la misma manera, aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.” (Romanos 11:4-5). ¡No estamos solos! ¡Hay miles de cristianos fieles en todo el mundo dispuestos a dar su vida por la Verdad de la Palabra de Dios!
Te pregunto, ¿sientes que a pesar de no ver resultados hay un “fuego ardiendo en tus huesos” que no te permite dejar de servir a Dios? ¡No estás solo! Hay miles que sienten lo mismo y siguen escuchando a Dios, testificando de Cristo, viviendo en la Verdad y siendo fieles a Su Palabra.
Levántate que Dios quiere hablarte, tiene instrucciones nuevas para ti. Y como Elías, solo tienes que dar el próximo paso, del resto se encargará el Todopoderoso que está a tu lado. ¡No estás solo!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 10 de abril, 2026
“Uno tomado, otro dejado”
“Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado”. Lucas 17:34-36.
Jesús está hablando acerca del arrebatamiento de su pueblo, de aquellos que le aman y esperan su venida. Él dijo muchas veces que volvería otra vez, pero antes de que esto suceda, será necesario “tomar”, llevarse, quitar de este mundo a los justos para que no pasen por el juicio que vendrá sobre los pecadores.
El Señor dijo que no todos serán arrebatados en el día de la resurrección. Los que no han sido justificados por Cristo se quedarán. Todo sucederá muy rápido, “como un abrir y cerrar de ojos”. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).
Puede suceder en cualquier momento; las señales ya están cumplidas. En un segundo pasaremos a la eternidad para disfrutar de todo lo que el Señor nos ha prometido.
Pensando en lo que sucederá, tengo dos preguntas para ti. Primero, ¿eres uno de los que se irán con Cristo? El Espíritu Santo es el que declara a tu corazón si eres parte del pueblo de Dios. Y segunda pregunta: ¿Qué sientes por los que podrían quedarse? Como dijo Jesús, muchos de tus familiares, compañeros de trabajo, amigos, pueden estar en este grupo, incluso aquel con quien duermes noche a noche. ¿Sientes tristeza por su condición? ¿O crees que no merecen ir con Cristo por todo el sufrimiento que algunos de ellos te han provocado?
Somos llamados a tener el corazón de Jesús. El Señor no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9b). ¿Qué podemos hacer por los que por el momento parece que se quedarán? En primer lugar, orar. Podemos interceder por ellos para que tengan un corazón dócil al escuchar la Palabra de Dios y que el diablo no ciegue su entendimiento.
En segundo lugar, podemos y debemos compartirles el mensaje de salvación. Los primeros instrumentos de Dios somos nosotros. Pidámosle al Señor que nos valor y ponga sus palabras en nuestra boca, el Espíritu Santo luego hará su trabajo convenciendo de pecado. No pierdas ninguna oportunidad, la vendida del Señor está cerca.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 9 de abril, 2026
“Sin puertas customizadas”
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” Mateo 7:13-14.
Tristemente, son muchos los que se pierden, lo dijo Jesús. Eso significa que no todos gozarán de la eternidad al lado del Señor, aunque Él ama a todo el mundo.
Entrar por la puerta estrecha significa arrepentirnos de todos nuestros pecados y vivir la vida según las normas que fijó Dios. Siguiendo la analogía de Jesús, no se puede “customizar” la puerta. No puedo idear una salvación según mis deseos, tomando lo que me conviene y rechazando lo que no me gusta. Las bendiciones sí, las demandas no; el amor sí, la responsabilidad no. Cuando recibo a Jesús como mi Salvador, estoy entregando mi vida de manera incondicional a Él.
A veces somos tentados por el diablo para “ampliar” la puerta estrecha. Hay pseudos predicadores que nos ofrecen puertas personalizadas, hechas a nuestra medida. El mensaje es: “No hace falta dejar todo, puedes pasar con mucho equipaje, incluso con el que no está permitido”, pero nunca te van a decir que lo que te espera detrás de esa puerta es un camino ancho que te lleva a la perdición eterna.
No podemos cambiar la puerta, no podemos ensanchar el camino, no podemos customizar la entrada. Jesús dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9).
El mensaje sigue siendo el mismo: Arrepentirnos de nuestros pecados, poner nuestra fe en Jesucristo porque solo Él murió por nosotros, y caminar al ritmo del Espíritu Santo quien nos guiará por el camino angosto.
¡Elige la puerta correcta!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 8 de abril, 2026
“Leche espiritual no adulterada”
“Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”. 1 Pedro 1:25, 2:2.
Cuando mi hijo tenía unos pocos meses de vida, sin darme cuenta le preparé su biberón con la cantidad incorrecta de leche de fórmula y agua. Al primer sorbo mi hijo rechazó el biberón y su cara parecía decir: “¿Qué es esto? ¡Esta leche está adulterada…!” Él ya sabía cómo debía saber su leche, y esta no se parecía a la que tomaba normalmente.
El apóstol Pedro nos dice que debemos ser como un bebé en relación a la Palabra de Dios, desearla, pero también prestar atención a las enseñanzas que recibimos.
Como cristianos debemos darnos cuenta que hoy por hoy muchos adulteran la Palabra de Dios, la adaptan a su conveniencia, la recortan para ser aceptados por todo el mundo, le añaden “saborizantes” para que resulte apetecible para muchos, pero lejos de alimentar, esas enseñanzas debilitan la fe y alejan de la verdad. Por eso es tan importante que diariamente vayamos a la Palabra de Dios, cuando nos alimentamos de la verdad nuestro “paladar espiritual” puede reconocer fácilmente lo auténtico de lo falso, lo genuino de lo adulterado.
Desear la leche es algo natural en un niño, y desear el alimento espiritual también debería ser una señal de nuestro deseo de crecer. Una vez que vemos nuestra necesidad de la Palabra de Dios y empezamos a hallar los nutrientes que necesitamos, nuestro apetito espiritual aumentará y comenzaremos a madurar.
Jesús dijo que debemos ser como niños. Comencemos por aquí: alimentándonos sanamente de la Palabra de Dios. Toma un tiempo significativo para leer y estudiar la Biblia. Si no sabes por dónde comenzar, empieza por Mateo, el primer libro del Nuevo Testamento y deja que el Espíritu Santo te hable.
Recuerda, el crecimiento sano radica en un alimento sano.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 7 de abril, 2026
“Regocijarse, un estilo de vida”
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Filipenses 4:4.
La palabra “regocijarse” en griego es jaíro que significa “estar alegre, estar calmadamente feliz, gozarse, alegrarse”. Muchos la usaban como un saludo al despedirse y significaba “que estés bien”. ¡Qué buen saludo para animarnos mutuamente!
Quizás alguno de los que están leyendo este devocional piensen: “Si supieras por lo que estoy pasando…, no tengo motivos para regocijarme”. Es cierto, muchas veces enfrentamos situaciones que no ameritan una expresión ruidosa de alegría. Sin embargo, “estar alegre” es una disposición del corazón más que una alegría momentánea. Se refiere más bien a un estilo de vida. Por eso Pablo dice que nos regocijemos en el Señor… siempre.
Cuando se nos hace difícil encontrar algún motivo para regocijarnos, podemos ir a la Palabra de Dios y recordar que:
Podemos regocijarnos al recordar que nuestros nombres están escritos en el libro de la vida (Lucas 10:20). ¡Aleluya! A pesar de las pruebas, hemos sido registrados en el cielo como hijos de Dios. Ningún susurro del diablo debe quitarnos este gozo.
Podemos regocijarnos al experimentar su presencia (Salmo 16:11). Jesús nos prometió estar con nosotros “todos los días hasta el fin del mundo”. ¡No estamos solos! Su presencia nos acompaña las 24 horas.
Podemos regocijarnos al confiar en la protección y cuidado de Dios (Salmo 5:11-12). Dios bendice al justo y lo rodea como un escudo.
Podemos regocijarnos esperando por fe en el tiempo en que Dios cumplirá sus promesas. Hoy tal vez estamos sembrando con lágrimas, pero vamos a cosechar con regocijo (Salmo 126:5).
Podemos regocijarnos al creer que este día ha sido planeado por Dios para que todas las cosas nos ayuden a bien (Romanos 8:28).
“Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.” (Salmo 118:24). ¡Regocíjate!
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 6 de abril, 2026
“Más bienaventurado es dar”
“Y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir”. Hechos 20:35b.
El Señor usó muchas veces la palabra “bienaventurado”. Este vocablo en el original griego es makarios que significa “supremamente bendecido, afortunado, dichoso, glorioso”.
A la mayoría de las personas les encanta recibir. Hacemos muchas cosas para que nos den lo que deseamos… Pero Jesús dice que la prioridad es dar antes que recibir.
Bienaventurados los que dan… bienes materiales a quienes lo necesitan. Los generosos, los que tienen un corazón desprendido, que hacen de sus bienes recursos para extender el evangelio y bendecir a otros.
Bienaventurados los que dan… de su tiempo. Para ellos no existe el “perder” tiempo atendiendo a un indigente, despreciado, un alma necesitada de Jesús. Son felices invirtiendo en el presente y en la eternidad.
Bienaventurados los que dan… el mensaje de salvación. Ofrecen esperanza al arrepentido, guía al que decide obedecer la Palabra de Dios y acepta que Jesús sea el Señor de su vida.
Bienaventurados los que dan… amor inmerecido. Los que hacen misericordia. Los que dan sin esperar nada a cambio. Los que dan aunque sean despreciados.
Bienaventurados los que dan… la preeminencia a otros. Ellos manifiestan verdadera humildad, saben que las verdaderas recompensas y posiciones están en los cielos. Saben distinguir entre lo temporal y eterno.
Bienaventurados los que dan… de sí mismos para que otros sean bendecidos. Dios puede usarlos porque son instrumentos dóciles en sus manos.
Malaventurados los que solo quieren recibir, porque no han comprendido el mensaje eterno. Pero que gozo inunda los corazones de aquellos que diariamente pueden experimentar que es mejor dar que recibir.
¿Eres un bienaventurado?
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 5 de abril, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Sobrellevando cargas"
"Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo." Gálatas 6:2
¡Cuántas cargas sobre nuestros hombros pueden producir agotamiento! Responsabilidades espirituales, laborales, ministeriales, educativas, sociales, familiares, y tantas otras que se añaden diariamente a nuestra vida.
En griego hay dos palabras diferentes para referirse a una “carga”. Una de ellas es fortion, que significa algo que se puede transportar, algo que tiene que ser llevado sin importar el peso. Esta palabra se usaba para hablar de la mochila que un soldado debía cargar todo el tiempo. Simbólicamente hace referencia a la propia responsabilidad. Es el peso que todos podemos y debemos llevar diariamente, como por ejemplo, el laboral. El mismo apóstol Pablo nos dice que cada uno debe llevar su propia carga o responsabilidad personal (ver Gálatas 6:5).
La otra palabra es barós, que alude a un peso exagerado, aquello que nos oprime físicamente, que nos demanda fuerzas que sobrepasan nuestras energías, algo que es muy gravoso. Esta palabra se usaba para referirse a una carga que era tan pesada que solo se podía mover con la ayuda de otra persona. Justamente de este tipo de carga está hablando el pasaje. Una carga que es muy difícil de llevarla solo.
Ayudarnos unos a otros a sobrellevar las cargas es algo que el Señor nos ha encomendado. Así como nos gusta recibir ayuda, también debemos ofrecerla a los demás. El amor de Cristo nos mueve a ayudar a otros, aunque nosotros también estemos llevando algunas cargas.
Podemos suplir necesidades materiales de muchas maneras, pero hay otras cargas que solo se suplen con una palabra de aliento, de esperanza, de consuelo, de fortaleza, apartando tiempo para escuchar y orar.
La respuesta de Dios a nuestras necesidades es siempre una clara demostración de cuán importante es ayudar a otros. Toma un momento ahora mismo y piensa en tres personas a las que puedes bendecir antes de que termine esta semana. Ahora, da el paso.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 4 de abril, 2026
“La compasión de Jesús”
“Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor...” Marcos 6:34a
Es importante leer el contexto de este versículo para saber por qué Marcos hizo énfasis en una característica en particular de Jesús.
Hacía poco tiempo que el Señor se había enterado que Herodes había decapitado a su primo Juan. Sin duda el Señor, tan humano como nosotros, sintió esa pérdida. Además, su trabajo no se detenía nunca, a tal punto que les dijo a sus discípulos: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer” (v. 31). El Señor y sus discípulos estaban exhaustos. Necesitaban descansar y comer algo. Entonces se subieron a una barca y cruzaron el lago de Genesaret, pero allí los esperaba una multitud (v. 32). ¡Se acabó el descanso!
Así era la vida de Jesús. No tenía tiempo para descansar, no tenía tranquilidad para comer, no tenía vacaciones. Además, como Hijo de Dios, sabía que lo iban a dejar solo en la cruz, que lo iban a negar, traicionar, y muchos de los que le seguían estarían entre la multitud que gritaría “¡Crucifícale!”. Entonces, ¿por qué atendía las necesidades que se le presentaban a cada paso? ¿Cómo es que nunca abandonó su tarea a pesar de todo lo que le esperaba?
La respuesta la tiene Marcos: “Tuvo compasión”. Una palabra que significa “sentir que las entrañas se conmueven, sentir pena, movido por misericordia, amor entrañable”. El sentimiento de Jesús era muy profundo. Podía sentir el dolor de las personas, la soledad, la angustia, la tristeza y la desesperación. Jesús sabía todo, sentía todo, “y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.” (Juan 2:25).
Hoy es igual, el Señor sabe lo que estamos pasando, conoce nuestro dolor, se identifica con nuestros sentimientos y su compasión lo mueve hacia nosotros. Su amor entrañable hace que sus brazos se extiendan hacia nosotros cuando clamamos por ayuda.
Jesús no es indiferente a lo que puedas estar enfrentando. Solo te pide que te acerques con fe, pongas tu confianza en Él, esperes con paciencia su respuesta y cuando llegue, lo alabes por su gran amor y misericordia. Él no se ha olvidado de ti.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 3 de abril, 2026
“Que no se enfríe tu amor”
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.” Mateo 24:12-13.
Jesús dice que en los últimos tiempos el amor se iba a enfriar. No se refiere al amor pasional, tampoco al amor a uno mismo, sino el amor a Dios.
El Señor menciona la causa de la pérdida de ese amor: la maldad. Definamos correctamente “maldad”. Hay siete palabras griegas para definirla, pero aquí se usa el término anomía que significa: “Iniquidad. Actuar y vivir al margen de la ley de Dios. Rebeldía. Rechazo de la voluntad de Dios y sustitución por la voluntad de uno mismo”. ¿Tienes alguna duda de que esto está sucediendo en nuestros días?
La cultura ejerce una gran presión sobre los cristianos verdaderos para cambiar nuestra nuestros valores, nuestra manera de pensar y comportarnos. Si vamos en contra de la cultura nos catalogan de anticuados, irracionales, fanáticos religiosos, intolerantes, y esto genera temor en algunos. Temor a ser rechazados, a perder el trabajo, amistades.
Déjame decirte que cuando estos miedos se instalan en nuestra vida se debilita nuestro fundamento y comenzamos a justificar el pecado, y si aceptamos que la ley de Dios se puede cambiar o torcer, entonces nos volvemos insensibles a lo malo. En este punto, comenzamos a aceptar los valores seculares por sobre los bíblicos y empieza el proceso de enfriamiento. Nuestro amor por Dios y su Palabra se enfrían.
Este es el asunto que cada cristiano debe enfrentar en estos últimos días: ¿Cambiarás la verdad que te transforma, que te guía, que destruye lo que te separa de Dios? O ¿permanecerás firme, amando y viviendo para Cristo, sabiendo que si perseveras hasta el fin, te espera una recompensa eterna?
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 2 de abril, 2026
“Seguridad que libra del temor”
“Hizo salir a su pueblo como ovejas, y los llevó por el desierto como un rebaño. Los guio con seguridad, de modo que no tuvieran temor…” Salmo 78:52-53
Las ovejas son los animales más indefensos que existen en el planeta. ¿Te preguntaste alguna vez cómo es que sobrevivieron desde su creación hasta hoy? La respuesta es muy simple: según la Biblia, los seres humanos las cuidaron siempre. Adán y sus hijos, viendo que necesitaban protección y guía, se hicieron cargo de ellas. (Génesis 4:2).
Así como las ovejas necesitan guía y protección, el ser humano también. El salmista expresa que Dios sacó a Israel de Egipto y fue conducido hasta Canaán por Él durante todo el trayecto. Fíjate qué fue lo más importante que les dio: seguridad. Esta palabra en hebreo significa “lugar de refugio, que da confianza, tener esperanza, estar tranquilo y reposado”.
Pero las ovejas también son tozudas, como lo fue Israel (hablamos de Israel, no de nosotros…). A veces el pastor debe usar su vara y cayado para evitar que se desbarranquen, sean presas de algún lobo, o se alimenten de malos pastos. El mismo salmo dice que “ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios; sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres” (Sal. 78:56-57). Obviamente, tuvieron que sufrir las consecuencias. Aun así, Dios mismo los fue a buscar para que llegaran a la tierra prometida. A pesar de la rebeldía del hombre, el Señor sigue siendo fiel a sus promesas.
Jesús hizo eso mismo por nosotros. “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). En la cruz pagó nuestro rescate para darnos salvación y ¡seguridad eterna! El Buen Pastor dijo: “Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28). ¡Qué seguridad tremenda es estar en los brazos del Señor!
Si Jesús es tu Buen Pastor, puedes entregarle a Él todos tus temores y entonces te sentirás seguro. No importa lo difícil que a veces sea el camino, el Señor siempre estará contigo dondequiera que vayas.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 1 de abril, 2026
“Libres de todas nuestras angustias”
“Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.” Salmo 34:15,17
Nadie está exento de pasar por tiempos de angustia. Sí, sabemos que Dios es amoroso, protector, proveedor, hacedor de milagros y maravillas, pero eso no significa que nunca vayamos a pasar por pruebas.
En el original hebreo, la palabra “angustia” es tsará que significa estar en aprieto, calamidad, conflicto, enfrentado por un rival, tribulación. Todas estas cosas han pasado a formar parte de la vida del ser humano desde el momento que el pecado entró al mundo. Sin embargo, cada hijo de Dios tiene la opción de recibir ayuda en sus tiempos de aflicción.
El salmista David pasó por muchos momentos de angustia, pero sabía que podía recibir ayuda del Señor porque sus ojos y oídos están siempre atentos al clamor de los justos.
Si aún no has recibido una respuesta a tu clamor, no significa que Dios te haya ha olvidado. El Señor siempre responde cuando le buscamos y nos apoyamos en Él.
Mientras esperas su respuesta, sigue descansando en los brazos amorosos de tu Padre Celestial. Él está trabajando en tu caso y la respuesta está en camino. No desesperes, cuando los justos claman, Él los libra de todas sus angustias.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 31 de marzo, 2026
“Cantando bajo la lluvia… de pruebas”
“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.” Hechos 16:25-26.
Cantamos cuando estamos alegres, cuando las cosas marchan bien y parece que la vida nos sonríe. Pero es difícil cantar cuando estamos tristes, cuando tenemos necesidades o en medio de circunstancias difíciles. Sin embargo, Pablo y Silas lo hicieron mientras estaban en la cárcel, lastimados, con dolor y en un cepo tortuoso e incómodo.
Sus canciones no eran de tristeza, dolor y angustia, ellos cantaban “alabanzas”. Esta palabra en griego es humnéo y significa “cantar himnos, cantar una oda religioso; celebrar a Dios en canción”.
Si conoces el resto de la historia, recordarás que Dios envió un terremoto, las cadenas se soltaron y fueron liberados. Es imposible pasar por alto la relación que hubo entre sus himnos de alabanza a Dios y su liberación sobrenatural. ¡Qué distinta hubiera sido esta historia si Pablo y Silas se hubieran pasado la noche quejándose y preguntándole a Dios por qué tenían que pasar por todo eso!
Qué buena lección para nuestra vida. El Señor quiere que le alabemos mientras atravesamos nuestras pruebas, antes de que nos muestre la salida. Si mantenemos nuestros pensamientos centrados en Dios, recordando su bondad y fidelidad, entonces podremos “bendecir a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo 34:1).
¿Estás pasando una prueba difícil? ¿Parece que es más fácil quejarse y buscar las causas? Hoy Dios te dice que lo alabes y su paz inundará tu corazón. El verdadero descanso y fuerzas que necesitas solo pueden venir de su presencia. Acércate a Él con alabanzas.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 30 de mazro, 2026
“Vareo espiritual”
“Cuando sacudas tus olivos, no recojas las ramas que hayas dejado detrás de ti…” Deuteronomio 24:20ª.
El aceite de oliva era un producto básico en las casas del pueblo de Israel. Con él no solo cocinaban, también lo usaban como combustible para sus lámparas, como lubricante, y hasta como ungüento medicinal. Israel tenía muchos olivos en su territorio.
Lo que me llama la atención es su cosecha. Dicen los expertos que a la aceituna hay que recogerla en su punto justo de maduración, porque si está verde se puede extraer menos aceite, y si se deja madurar demasiado, se echa a perder.
Actualmente, hay dos maneras de recolectar las aceitunas: a mano y mecánicamente. La primera consiste en el “vareo”, o lo que es lo mismo, sacudir las ramas con una vara para que las olivas caigan. La segunda, se realiza a través de brazos mecánicos que se agarran al olivo y lo sacuden rápidamente para que caiga el fruto. Si nunca has visto este tipo de recolección, por favor, busca un video en internet sobre recolección de aceitunas con maquinaria agrícola y terminarás diciendo: “¡Ay, pobre olivito… cómo lo sacuden… se va a quebrar!”
Cuando vi esas imágenes pensé en un cristiano. Firme como un olivo, lleno de fruto maduro, listo para bendecir a muchos, pero si permanece inmóvil ese fruto se perderá. Por eso, de tanto en tanto, es necesaria una sacudida. Creo que entiendes la metáfora.
Muchas veces Dios tiene que incomodarnos, movernos, sacudirnos un poco para que soltemos lo que tenemos que dar. Permite desafíos para que pongamos por obra lo que ya hemos aprendido y no retengamos lo que tenemos que invertir en Su reino.
Si estás atravesando circunstancias que te están “sacudiendo”, seguramente tienen el propósito de sacar lo mejor de ti. En las sacudidas oramos más, escuchamos más, aumenta nuestra fe y dependencia de Dios, y al fin, producimos los resultados que el Señor espera.
No te asustes por el “vareo”, es el proceso de Dios para que abundes en frutos para su gloria.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 29 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Reino inconmovible"
"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia." Hebreos 12:28
Cuando Jesús comenzó su ministerio, su primer mensaje fue: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. Reino, se refiere al gobierno de Dios, su soberanía sobre todo lo creado.
Cuando aceptamos a Cristo como Salvador, inseparablemente lo aceptamos como Rey. Él es el que gobierna nuestra vida, el Señor a quien obedecemos en todo.
Aunque actualmente su reino es invisible a los ojos humanos, se manifiesta en nuestra vida de manera evidente. Cristo nos guía, nos habla, nos alienta, pero también nos ama, nos protege, nos llena de gozo y paz inalterables.
Muchas veces nos levantamos pensando en los problemas que parecen imposibles de resolver, olvidándonos quién es Dios. Su reino, gobierno y poder son inconmovibles. La palabra “inconmovible” en griego es asaleutos y significa algo que no puede ser movido, que no puede ser sacudido. ¿Habrá algo o alguien que mínimamente pueda mover el fundamento del Reino de Dios? ¡Imposible!
Nada ni nadie puede mover a Dios de su trono. Él es el Soberano del universo. Nuestras vidas descansan en las manos de Aquel que reina por la eternidad.
Nunca olvides que Él tiene el poder para ayudarte a resolver cualquier problema. Puede encargarse de cada situación de nuestra vida. Pero hay un principio que rige esta verdad, y Jesús lo dijo claramente a todos sus seguidores: Debemos buscar primero su reino, y todas las demás cosas (sí, dice “todas”) serán añadidas (ver Mateo 6:33). ¡Aquí está el secreto! Si buscamos primeramente que Él reine en nuestro corazón, entonces vamos a verlo en acción más allá de lo que podamos pedir o entender porque actuará según su buena voluntad.
No te preocupes por las añadiduras, de eso se encarga nuestro Dios. Ocúpate de que hoy Cristo sea el Rey de tu vida, y manifiéstalo a través de todo lo que digas y hagas.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 28 de marzo, 2026
“Sin miedo a pavor repentino”
“No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere, porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de quedar preso.” Proverbios 3:25-26
No hay ningún lugar completamente seguro en este mundo. No hay ninguna corporación financiera que pueda prometer que jamás estará en bancarrota. No hay ningún médico que pueda asegurarnos que viviremos hasta los cien años. No hay seguridad absoluta en este mundo… excepto en Dios.
Todos podemos llegar a recibir alguna noticia que nos provoque “pavor repentino”. La palabra hebrea para pavor es pakjád que significa “alarma súbita; espanto, miedo, temible, temor”. Probablemente, todos los que leen este devocional hoy vivan en países en donde a diario escuchen noticias sobre rumores de guerra, terrorismo, hambre, sequías, inundaciones, colapsos financieros, y todo eso genera temor y nos impide mirar al futuro con esperanza.
La pregunta entonces es: ¿Habrá alguien que pueda vivir confiado y seguro en medio de tanta inestabilidad? La respuesta es sí. Los que confían en Jesucristo pueden estar libres de pavor repentino. Los que han depositado su fe en el Salvador y descansan en sus promesas, son los que pueden vivir confiados. Los hijos de Dios saben que el Padre Celestial se hace cargo, porque confían en que es el Protector, Proveedor, Providente, Soberano, lleno de misericordia y bondad.
¿Qué puede pasar que Dios no sepa? ¿Le falta poder a Dios para crear salidas para sus hijos en tiempos difíciles? ¡No! Pero debemos poner nuestra confianza solo en Él, en nadie más.
Si han llegado a tus oídos noticias que te han inquietado, pon tu confianza en Jesucristo. Cuando rendimos nuestra vida a Él, nos sometemos a su voluntad y vivimos bajo la guía del Espíritu Santo, la paz que el Señor nos ha prometido comienza a tomar control de nosotros.
Tu futuro está en sus manos. Si tu fe está en Él, Dios cumplirá su propósito en ti y lo que pase a tu alrededor redundará para bien.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 27 de marzo, 2026
“Libres de toda maldición”
“Cristo nos rescató de la maldición de la Ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: Maldito todo el que es colgado de un madero”. Gálatas 3:13.
¿Crees que el sacrificio de Cristo en la cruz fue completo? Entonces no hay nada que debas hacer para completar la obra salvadora. ¿Crees que la redención de Jesús fue total? Entonces no hay nada que puedas pagarle o devolverle. ¿Crees que su muerte en la cruz fue el sacrificio perfecto? Entonces no hay nada más que decir.
Lamentablemente, hay muchos cristianos que piensan que están bajo maldición porque las cosas no les van bien. Incluso algunos creen que han heredado maldiciones de generaciones pasadas y deben hacer algo por sí mismos para poder ser libres. ¿Cómo es posible que alguien llegue a creer que puede y debe completar el sacrificio de Cristo en la cruz?
La Palabra de Dios es clara al decirnos que Jesús se hizo maldición por nosotros al morir en el madero (Deuteronomio 21:23). Al tomar sobre sí la maldición de la Ley, Jesucristo nos redimió de ella. Colosenses 2:14 dice: “...anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.
Por eso, todo aquel que cree en Jesucristo como su Salvador y acepta que Él fue el único substituto perfecto para perdón de sus pecados pasa a ser un hijo de Dios. No existe ninguna posibilidad de vivir bajo maldición si estamos en Cristo.
Observemos juntos este pasaje bíblico: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3). ¡Vivimos bajo la bendición del Padre!
Además, Satanás no puede tocar a un hijo de Dios con ningún tipo de mal. 1 Juan 5:18b lo dice claramente: “Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”. No solo nos guarda, sino que el Señor nos delegó su autoridad para deshacer toda obra de Satanás: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará” (Lucas 10:19).
El diablo es un mentiroso y padre de los mentirosos. No creas a sus engaños. Jesús en la cruz logró tu salvación, perfecta y final. Ahora somos hijos de Dios y por su gracia vivimos eternamente ligados a su bendición.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 26 de marzo, 2026
“Ex-negadores”
“Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.” Mateo 26:75.
Sin duda, el apóstol Pedro era impulsivo por naturaleza. Durante los días previos a la crucifixión de Jesús, Pedro no hizo nada bien. Se había quedado dormido en Getsemaní mientras Jesús había pedido que intercedieran por él porque estaba muy triste. Cuando apareció la turba guiada por el traidor Judas desenvainó una espada y le cortó la oreja a un siervo del sumo sacerdote, y cuando ve que atan a Jesús y se lo llevan, huye con los demás discípulos.
Más tarde se entera que juzgarían a Jesús, y a escondidas se acerca para ver lo que sucedería. Pero alguien lo reconoce y le pregunta si era uno de los discípulos de Jesús. ¡Qué buena oportunidad para declarar a los cuatro vientos su amor por Cristo! Pero el miedo lo llevó a que se cumpliera la profecía de Jesús, y antes que el gallo cantara dos veces, ya lo había negado tres veces. Y si algo más podía salir mal, pudo ver de lejos a Jesús y sus miradas se encontraron. Una mirada de amor y no de condenación que conmovió profundamente a Pedro, y se retiró a llorar amargamente.
Puedes imaginar las cosas que pasarían por la mente de Pedro: “¿Cómo puede ser que haya negado a mi Señor? ¡No hice nada por salvarlo! ¿Qué se hace después de negar al Rey de reyes y Señor de señores? Ay… no…”
Pausa. Detengamos la historia. ¿Estamos hablando de Pedro o de nosotros? ¿Acaso muchas veces no actuamos de alguna manera como este discípulo? Prometimos amar a Jesús con todo nuestro corazón, obedecerle y testificar a otros lo que es para nosotros, pero… terminamos negándolo a través de nuestro silencio o conducta.
El llanto amargo de Pedro fue un punto de inflexión. Fue una evidencia de arrepentimiento, fe y esperanza en lo que siempre dijo Jesús. Él es el Salvador que perdona, restaura y da vida nueva a los que van a Él con sinceridad. La historia bíblica dice que Jesús perdonó a Pedro, lo restauró e incluso le dio un ministerio tremendo. Ese final nos consuela, nos alienta, nos da esperanza.
Somos muchos los que hemos pasado de “negadores” a testigos transformados por el poder del Espíritu Santo. Jesús ha cambiado nuestro llanto en gozo, nuestra culpa en paz, nuestra condena en salvación eterna. ¡Gracias, Señor!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 25 de marzo,2026
“Fieles en toda circunstancia”
“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.” Juan 19:25.
Cuando Jesús fue apresado, condenado y crucificado, dice Mateo que todos sus discípulos lo abandonaron. Bueno, todos los discípulos no, solo los discípulos varones, a excepción de Juan.
Durante los tres años y medio que Jesús ejerció su ministerio en la tierra, ellas le sirvieron con fidelidad, ¿cómo iban a dejar a Jesús solo en sus horas más terribles? Su madre y el resto de las mujeres que estaban con ella, vieron cómo los soldados se repartían la ropa del Señor, vieron cómo le dieron vinagre en lugar de agua para calmar su sed, y escucharon la declaración del Rey en agonía: “Consumado es”. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
En ese momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron (Mt. 27:51). El Hijo de Dios había muerto. Las mujeres y Juan vieron como bajaban a Jesús de la cruz, y entregaban su cuerpo a José de Arimatea para ser sepultado. Pero ¿sería este el final?
El domingo temprano, apenas amanecía, las mujeres se levantaron y fueron al sepulcro con especies aromáticas. ¿Qué las motivaba a hacer esto? La respuesta es una sola: Amaban al Señor. Y llegando al lugar, hallaron removida la piedra y a dos varones con vestiduras resplandecientes que les dijeron: ¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con gran gozo, fueron corriendo a dar la noticia a los discípulos. (Mt. 28:1-6)
¿A quién podía el Señor encomendarle el mensaje de su resurrección? ¿Quién no se quedaría callado? Las mujeres que amaban a Jesús. Las primeras reporteras de la gracia hicieron correr la voz hasta que todos supieron la verdad, la única verdad: Jesús ya no estaba en la tumba, ¡había resucitado!
La noticia sigue corriendo hasta el día de hoy. ¡Jesús no está en la tumba, Él ha resucitado! Aquellos que amamos a Jesús, seguimos siendo los portadores de este mensaje. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 24 de marzo, 2026
“Alabanza de los redimidos”
“Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación”. Apocalipsis 5:9.
El apóstol Juan, desterrado en la isla de Patmos, recibió la última y sorprendente revelación de los planes eternos de Dios. En un momento vio la gloria celestial, el trono de Dios y escuchó la alabanza de los salvados de todas partes del mundo.
El apóstol dice que es un cántico nuevo, nunca antes escuchado. Se trata de la alabanza de los redimidos. La única redención es la que hizo Jesucristo en la cruz. Con su sangre pagó el precio de nuestro rescate. Tan alto es el valor de su sacrificio que ya no queda nada por pagar, ni nada que agregar. En el Gólgota crucificó nuestros pecados y nuestra culpa. Somos libres por la fe en lo que el Señor ha hecho por nosotros.
Tú y yo hemos sido redimidos por Jesucristo. Su sangre en la cruz nos ha limpiado de todo pecado, de tal manera que Dios ya no se acuerda de ellos. ¡Bendito olvido intencional! Ya no se necesitan más sacrificios. Ya no más flagelación, autocastigos, rígidas disciplinas. Solo la gracia de Dios ha hecho posible nuestra relación con Él.
¿No te parecen suficientes razones para alabar y adorar a Cristo por toda la eternidad? Cuando estemos todos juntos en el cielo seremos parte de ese coro celestial; un coro que reunirá voces “de todo linaje y lengua y pueblo y nación”.
Nos estamos preparando para ese día, “ensayando” alabanzas a nuestro Redentor. ¡Qué glorioso será ese encuentro!
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 23 de marzo, 2026
“La mano de Dios sobre ti”
“Y yo, fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí, reuní a los principales de Israel para que subiesen conmigo.” Esdras 7:28b
El desafío que tenía Esdras por delante no era nada sencillo. Guiar una expedición de más de 2000 personas de Persia a Jerusalén, llevando objetos muy caros y pertenencias personales a través de un camino inhóspito lleno de ladrones y asesinos. Pero este hombre sabía que la “mano de Dios estaba sobre él”.
¿Puedes imaginar una mano gigantesca sobre Esdras y el pueblo, protegiéndolos y guiándolos en todo tiempo? La diestra de Dios estaba sobre ellos y esto había fortalecido a Esdras para avanzar hacia la meta que el Señor había puesto en su corazón.
Nuestros desafíos no son los mismos que debió enfrentar Esdras, pero nuestros miedos y temores pueden ser muy parecidos, por eso necesitamos un toque sobrenatural que nos dé seguridad para actuar. Necesitamos ser “fortalecidos”.
La palabra hebrea para fortalecido es kjazác y significa: “ser fuerte, valiente, con deseos de conquistar, alentado, hacerse poderoso, prevalecer, reanimado, estar resuelto”. Wow, sí que necesitamos ese fortalecimiento, y solo lo podemos encontrar en el Señor.
¿Qué hizo Esdras para tener semejante confianza y fe en Dios? La respuesta la encontramos en los primeros versículos de este capítulo: “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla” (v. 10a). ¡Todo comenzó cuando este levita se dispuso a leer, estudiar y cumplir la Palabra de Dios!
¿En serio la Biblia nos llena de valor para enfrentar nuestros desafíos? ¡Por supuesto! Dios mismo nos dice que todo comienza cuando creemos y obedecemos lo que Él ya nos dijo en su Palabra. Observa esto: “Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos” (Deuteronomio 11:8a).
La Palabra de Dios está llena de promesas para ti. Debes leerla, estudiarla y aplicarla a tu vida, solo así podrás estar seguro de que la mano poderosa de Dios está sobre ti y te guía y fortalece para enfrentar lo que tengas por delante.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 22 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Jehová Rafa"
"…Yo soy Jehová tu sanador." Éxodo 15:26.
Los nombres de Dios en hebreo reflejan su carácter y sus obras. Uno de ellos es Jehová Rafa, que se traduce en nuestra Biblia como “Tu Sanador”. Sin embargo, la palabra hebrea rafa tiene un significado más amplio. Puede traducirse curar, arreglar, sanar, remendar con puntadas y restaurar.
Al leer toda la Biblia, aprendemos que la enfermedad es producto del pecado original. Desde Adán y Eva la enfermedad está entre nosotros y solo será erradicada totalmente cuando Jesucristo venga a reinar y restaure todas las cosas.
Cualquier creyente en Cristo puede enfermarse más allá de su condición espiritual. El apóstol Pablo se refirió a esto en 2 Corintios 11:29 y Gálatas 4:13-14 cuando dijo que por causa de una enfermedad del cuerpo les había anunciado el evangelio. Incluso grandes hombres de Dios que fueron usados para sanar enfermos padecieron enfermedades. Todos somos vulnerables.
Sin embargo, a menos que Dios tenga algún propósito especial con una enfermedad, Él es nuestro Sanador. Cuando Jesús murió en la cruz se llevó nuestros dolores y enfermedades (ver Isaías 53:4-5). Jesús mismo durante su ministerio terrenal sanó a muchos. Incluso nos ha delegado su poder y autoridad para orar por los enfermos para que sean sanados. Si Jesucristo sigue siendo el mismo ayer, hoy, y por los siglos (ver Hebreos 13:8), entonces hoy también tiene poder para sanar nuestro cuerpo de enfermedades y dolencias.
La palabra rafa también se aplica a la sanidad del alma. Las heridas emocionales pueden doler como una enfermedad del cuerpo, pero Jesús sabe cómo sanar un corazón herido y cambiar la tristeza por paz, gozo y esperanza.
¿Está enfermo tu cuerpo? ¿Está herida tu alma? Dios puede obrar a través de la oración de fe o puede usar a profesionales de la salud; puede hacerlo instantáneamente o progresivamente como lo hizo con el ciego de Betsaida (ver Marcos 8:22-26). Él no pasa por alto tus necesidades.
Cuando pidas al Señor que restaure tu salud, ora con fe y con confianza en su voluntad perfecta.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 21 de marzo, 2026
“Espera con paciencia”
“Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación”. Job 14:14b.
¡Cuántas penurias pasó Job! Cuando leemos su libro, pensamos que son demasiadas pruebas juntas para una sola persona. Algunos también llegan a pensar como los amigos de Job: “Y, algo habrá hecho…”. Pero leyendo todo el libro descubrimos que este hombre era justo delante de Dios y todas sus pruebas no eran producto de vivir impíamente. Había una discusión en el cielo, y Satanás finalmente tuvo que aceptar que Job no dejaría de amar a Dios aunque estuviera a punto de perder la vida.
En medio de las acusaciones de sus amigos, Job nos dejó el versículo que hemos leído al comienzo como una declaración de esperanza. Él esperaría solo en Dios, porque solo de Él podría venir su liberación.
Cuántas lecciones aprendemos de Job, pero fíjate que Santiago, el hermano de Jesús, destaca lo más importante: “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” (Santiago 5:11). Lo que destaca es… ¡la paciencia!
Esperar la salida que Dios hará cuando estamos atravesando dificultades demanda paciencia. Él nunca nos hará perder el tiempo o retrasará una respuesta porque quiere mortificarnos. Durante el tiempo de espera siempre hay propósitos que se están cumpliendo en nuestra vida, y si actuamos en nuestras fuerzas, sin ir al ritmo del Señor, podemos retrasar las respuestas que necesitamos.
Debes estar seguro de que desde el mismo momento que entregaste tu problema a Dios, Él comenzó a trabajar. Ahora debes recurrir a la ayuda sobrenatural del Espíritu Santo para que puedas espera con paciencia y descansar en la seguridad de que Él hace más de lo que le pedimos o entendemos por amor a nosotros.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 20 de marzo, 2026
“Sana mi corazón”
“Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.” Jeremías 17:14.
El maltrato que sufrió Jeremías fue terrible. Acusado falsamente, golpeado, echado en una cisterna con el propósito de matarlo, puesto en la cárcel, aborrecido por sus parientes y compatriotas. Sus mayores quejas no fueron por los daños que recibió externamente, sino más bien internamente. El dolor que produce el ser defraudados, traicionados, engañados, acusados y olvidados puede ser más intenso que el dolor físico. Este era el caso de Jeremías; por eso su corazón necesitaba sanidad.
Proverbios 12:18 dice: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada”. De manera intencional, hay personas que hablan con el propósito de causar daño, sienten placer lastimando a otros con palabras destructivas. Abren heridas que apagan el gozo y matan la esperanza.
Hay otras personas que tienen el corazón lleno de amargura, desilusiones, enojos, que piensan que todos los seres humanos son iguales y transfieren su resentimiento a todo el que se le cruza. Romanos 3:13-14 dice: “Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios. Su boca está llena de maldición y de amargura”.
Si hemos sido blanco de este tipo de personas, existe la posibilidad que hayamos dejado entrar algo de veneno en nuestro corazón y lo dañara. Si es así, debemos correr a la presencia del Señor como hizo Jeremías y pedirle que sane nuestro corazón. Sus palabras son medicina.
Dios nos quiere dar un corazón sano para que podamos decir como Jeremías: “porque tú eres mi alabanza”. Que de nuestros labios ya no salga más queja, enojo, dolor, sino alabanzas al Señor por lo que está haciendo dentro de nosotros.
No creas más las mentiras del enemigo. Ya no permitas que tus pensamientos y decisiones estén condicionados por lo que dicen los demás. Tienes una nueva vida en Cristo. Deja que Dios sea tu abogado y tu Juez. Escucha sus palabras: “Porque a mis ojos eres de gran estima, eres honorable y yo te he amado” (Isaías 43:4a). Esta es la verdad.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 19 de marzo, 2026
“Tome aliento tu corazón”
“Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.” Salmo 31:24.
Si lees todo el Salmo 31 verás que David lo escribió en un momento de angustia, tristeza, dolor y agotamiento. No sabemos exactamente qué provocó ese estado de ánimo, pero si has leído sus historias en la Biblia sabrás que este rey pasó por situaciones muy difíciles.
Por años fue perseguido por el rey Saúl, por los filisteos, por los amonitas y moabitas, por los de la tribu de Benjamín, por su amigo íntimo, ¡hasta por sus hijos!, pero cuando se encontraba en cualquiera de esas situaciones, clamaba a Dios y confiaba que Él lo ayudaría en su necesidad.
Hay momentos en que sentimos que no tenemos en quién confiar. Nuestros seres queridos están sobrellevando sus propios problemas, nuestros amigos no nos entienden como quisiéramos, y quienes podrían darnos un buen consejo no están disponibles. ¿Será esta una estrategia del cielo para encontrarnos con el Soberano Señor?
Fíjate lo que hacía este rey de Israel: Se refugiaba en el Señor. Puedes volver a leer nuestro versículo de cabecera y lo vas a encontrar en cada una de sus situaciones límite. Las respuestas venías exclusivamente de Dios. Siempre encontró fortaleza en la debilidad, esperanza en las crisis, perdón en el arrepentimiento, nuevas fuerzas en el agotamiento, y aliento al corazón cuando parecía desmayar.
Puede parecer obvio, pero la manera de mostrar nuestra confianza en Dios cuando estamos abrumados es apartándonos del problema y volviéndonos a Él. Hacerlo podría parecer poco aconsejable, ya que un problema puede ser tan grande que exija que le prestemos nuestra total atención. Sin embargo, confiar en Dios durante una prueba significa llevar nuestra necesidad primero a Él.
En medio de dificultades, algunas veces nos inclinamos a superarlas utilizando nuestras propias fuerzas, pero la realidad es que eso nunca es efectivo, al menos no por mucho tiempo. En cambio, el Señor quiere que nos acerquemos a Él y creamos que es nuestro Ayudador.
Las tormentas de la vida vendrán, pero al confiar en Dios a través de ellas, nuestro corazón volverá a tomar aliento y nos mantendremos firmes sabiendo que, pase lo que pase, estamos cerca de Aquel que nos ayudará a superarlas.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 18 de marzo 2026
“El gozo de servir”
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26
Cuando Jesús habla de servirle, utiliza una palabra (diako) que se usaba para describir a un ayudante, un mesero, o aquel que hacía tareas domésticas. También se usaba para describir a la persona que ayudaba al anfitrión de un banquete.
En el pasaje de Juan, el Señor está invitándonos a ser sus siervos. ¡Qué privilegio es poder hacer cualquier tarea para Jesús! Sin embargo, en los tiempos que corren, pocas aceptan y valoran esta invitación. Hoy se persigue con más empeño ser servido que servir, olvidando el ejemplo que nos dio el Señor que se despojó voluntariamente de su gloria y se hizo siervo, humillándose a sí mismo por amor a nosotros
El Señor ha planeado para cada uno de sus hijos diferentes oportunidades para servir a otros. Y no solo hizo un plan, sino que junto con el plan vienen los recursos. Nadie puede decir que no es apto para servir al Señor, porque en realidad no se trata de lo que nosotros podemos hacer, sino de lo que le dejamos hacer a Él través de nosotros.
Además, Jesús se adelanta a nuestros pensamientos y nos dice: “mi Padre le honrará”. Hay una recompensa para el que sirve a Jesucristo. ¿No vale la pena recibir una recompensa eterna, que una temporal y pasajera? El Señor también nos dijo que hasta por darle un vaso de agua a un pequeño no perderemos recompensa (Mateo 10:42). Por supuesto que un buen siervo fiel no hace la tarea motivado por una recompensa, sino por el gozo de servir al Rey de reyes. ¡No hay mayor recompensa que recibir una sonrisa de aprobación de Cristo por haber hecho algo en su nombre!
Recuerda, servir no se trata ver cuánto tiempo te sobra para hacer algo en tu iglesia o a favor de alguien. Servir es una manera más de manifestar nuestro amor al Señor y nuestro compromiso con la comisión que nos ha dado.
Las tareas son diversas, los ministerios variados, pero lo más importante no es lo que hacemos, sino a Quién servimos. No pierdas más tiempo, sirve al Señor, y que cuando llegue el momento de encontrarte cara a cara con Él, que puedas escuchar: “Bien, buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor”.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 17 de mazo, 2026
“Acercarme a Dios”
“Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras”. Salmo 73:28.
Este salmo fue escrito por Asaf, un levita dedicado a servir a Dios. Después de sentirte perturbado al ver como los malos prosperaban, fue al Señor para tener una respuesta, y en su presencia encontró descanso (v. 17). Al final, hace una declaración de propósito en su vida: El único bien resulta de acercarme a Dios sinceramente.
La palabra “acercar” en hebreo es querabá que significa “abordar”. Esta palabra era muy usada en el ámbito de la navegación. Cuando alguien se acercaba a otro barco con la intención de subir a él, lo abordaba. Es decir, se metía adentro del barco. Entonces, acercarse a Dios es abordarlo, es meterse de lleno, indagar en su corazón, tener una relación íntima y estrecha para conocerlo más.
El salmista había entendido que si seguía navegando por la vida en su propio barco, iba a naufragar en cualquier momento. Necesitaba salirse de su frágil embarcación y abordar el “transatlántico” de Dios. Sólo bajo su capitanía arribaría a un puerto seguro.
Sólo en Dios hay protección y fortaleza constantes en las tormentas de la vida. Cuando todo está oscuro a nuestro alrededor, cuando no vemos la salida, debemos confiar en la protección divina. Aunque las más terribles olas nos golpeen, vamos a resistir y permanecer firmes porque Dios nos guarda.
No debemos tener miedo a las tormentas de la vida, porque si el Señor está al mando, esas serán experiencias que nos ayudarán a crecer, a conocerlo más, y sobre todo serán oportunidades para testificar de su poder y fidelidad. Asaf dijo: “Para contar todas tus obras”.
Quizás hoy estés atravesando momentos difíciles, oscuros, sin respuestas, pero si pones tu confianza en el Señor, Él mandará al “viento y al mar” que se tranquilicen y se hará bonanza en tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
Lunes 16 de marzo, 2026
“Mayor es el que está en nosotros”
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” 1 Juan 4:4
“¡Ay… qué difícil está el mundo! ¡Cuántas tentaciones…!” “¡La carne es débil, siempre me vence…!” “¡Es imposible luchar contra tanta presión…!” Tal vez hayas escuchado alguna de estas frases en la boca de algún cristiano, es más, tal vez las hayas dicho en alguna oportunidad. Pero, ¿es verdad que no podemos contra las presiones y tentaciones que nos ofrece el mundo?
No, bíblicamente no es cierto. A pesar de nuestras debilidades, la Palabra dice que somos poderosos en Cristo para ser vencedores. En la cruz Jesús venció al diablo, y todo aquel que aceptó a Cristo como su Salvador y Señor recibió autoridad para deshacer toda obra de maldad. El secreto no está en nuestras capacidades, valor, esfuerzo o convencimiento personal. El poder radica en Quién está “en” nosotros. ¡Aleluya!
Antes de ascender a los cielos, Jesús les dijo a sus discípulos que les convenía que Él se fuera porque les enviaría una ayuda extraordinaria: el Espíritu Santo. “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7). A partir del descenso del Espíritu Santo en Pentecostés (Hechos 2), el Consolador habita en cada hijo de Dios. Observa esta declaración de Jesús: “El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Juan 14:17). El mismo Dios está morando en nuestro espíritu, por eso es posible la victoria sobre el diablo y el mundo.
Pero el problema se presenta cuando en lugar de resistir al diablo y obedecer a Dios, comenzamos a coquetear con la tentación hasta caer en las trampas que el enemigo nos pone. No debemos olvidar que el diablo persigue nuestra destrucción, pero el Señor solo quiere lo mejor para nuestra vida. Por eso, si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).
La victoria es nuestra si realmente ponemos nuestra fe en el Señor. “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:4-5). No hay ninguna presión que sea más fuerte que el poder de Cristo. No hay ninguna tentación que el mismo Señor no nos ayude a vencer.
Necesitamos comenzar nuestro día conectados con el Espíritu Santo y ser obediente a su guía. Cuando vengan las presiones, no olvides que ¡mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo!
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 15 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Todo coordinado desde el cielo"
"Y mientras él estaba contando al rey cómo había hecho vivir a un muerto, he aquí que la mujer, a cuyo hijo él había hecho vivir, vino para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: Rey señor mío, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual Eliseo hizo vivir." 2 Reyes 8:5
Dios iba a enviar siete años de hambruna al pueblo de Israel con la intención de que se arrepintiera de la idolatría, corrupción y violencia. Antes de esto, el profeta Eliseo le dijo a la mujer sunamita que se fuera con su familia temporalmente a otro lugar para salvar su vida. Ella obedeció y se fue a la tierra de los filisteos. Al finalizar el tiempo estipulado regresó a Sunem y descubrió que habían tomado sus tierras, sus bienes, su casa, y no tenía dónde vivir. ¿Qué haría ahora? Lo había perdido todo.
Pero esta mujer no se iba a quedar llorando y con los brazos cruzados. Fue hasta el rey a pedirle que le devolvieran lo que le pertenecía. Quizás pensó mientras iba de camino: “¿Realmente habrá sido una palabra de Dios que me fuera de mi tierra…? ¡Sí! Conozco a Dios y al profeta. Algo va a hacer el Señor”.
La mujer y su hijo se presentaron ante el rey, y al ingresar escucha: “¡Esta es la mujer! ¡Justamente de ella te estaba hablando; y su hijo resucitado es este!” El rey quedó maravillado. El testimonio de Giezi se estaba corroborando en ese preciso instante. Entonces el rey dio la orden de que le devolvieran todas sus cosas, sus tierras e incluso los frutos que recogieron durante ese tiempo (v. 7). ¡Aleluya! ¡No perdió nada! ¡Qué gozo para esta mujer y su familia!
La providencia de nuestro Dios es maravillosa. Tiene todo coordinado, sus planes son perfectos. Cuando da una palabra, la cumple al pie de la letra. Él inquietó al rey para pedirle a Giezi que le contara sobre los milagros que había hecho Eliseo. Eran muchos, pero el Señor hizo coincidir el relato de la mujer y su hijo resucitado justo cuando ella se presentó en ese lugar. ¡Dios tiene el control de la vida de los justos!
¿Estás preocupado porque hay planes que parecen retrasados o detenidos? ¿Obedeciste una palabra de Dios y sientes que fue un error? ¿Alguien te ha quitado algo que Dios te dio? Toma el ejemplo de la sunamita. Haz tu parte y espera la respuesta en el tiempo del Señor.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 14 de marzo, 2026
“Esfuércense y cobren ánimo”
Israel estaba a las puertas de Canaán, listos para conquistarla. La generación incrédula había quedado sepultada en el desierto y ahora la nueva generación había aprendido a depender de Dios.
El pueblo sabía que iba a enfrentar a enemigos mejor entrenados para la guerra y que conocían bien la geografía del terreno, sin embargo, el Señor les había dado una promesa y ellos creyeron la palabra de Dios.
Pero además de creer, Israel tenía que hacer su parte en la batalla. En Deuteronomio 31:6 encontramos los detalles: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.”
En primer lugar, debían esforzarse. Conquistar Canaán no era irse a una tierra con sol y playas para retirarse, requería “esfuerzo”. Esta palabra en hebreo es kjazác y significa “ser fuerte, apoderarse, arrebatar, echar mano, estar resuelto, vencer”. No había que dar ninguna batalla por ganada hasta acabarla. La celebración vendría después.
En segundo lugar, debían “cobrar ánimo”. En hebreo es amats que significa “estar alerta, de pie; afirmar, consolidar, ser fuerte y valiente”. No era tiempo de paralizarse, sino de estar firmes en las promesas que Dios les había hecho. Avanzar con seguridad.
En tercer lugar, no debían tener “miedo”. En hebreo es yaré que significa “asustarse, amedrentar, atemorizar, espantarse, estar temeroso”. Había que entregarle los miedos a Dios, no dejarse amedrentar y confiar en Aquel que iba delante de ellos en la batalla.
¿Estás enfrentando algunas luchas? ¿Tu fe está siendo atacada? ¿El diablo y sus huestes se han levantado contra ti? Dios te dice: Esfuérzate, cobra ánimo, no tengas miedo, Yo Soy quien pelea tus batallas.
¡Si Dios es por ti, quién contra ti!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 13 de marzo, 2026
“Pero tú sí puedes, con su Espíritu”
“Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos”. Daniel 4:18.
Nabucodonosor estaba desesperado. Había tenido un sueño extraordinario y tenía la certeza de que su significado era especial, por eso llamó a todos sus sabios, astrólogos, magos y adivinos, pero ninguno pudo descifrar su sueño. “¡Increíble! -parece que puedo escucharlo- Tanto sabelotodo y ninguno puede darme la interpretación. ¿Dónde está Daniel? ¡Tráiganme a Danieeel!”
Cuando este hombre de Dios se presentó delante del soberano, recién ahí comenzó a tranquilizarse. Me llama la atención la manera en que Nabucodonosor se dirigió a Daniel: “Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos” (v. 18). Presta atención: “Nadie ha podido interpretar mi sueño, pero tú… ¡tú sí puedes! porque en ti mora el espíritu de los dioses santos”. ¡Qué seguridad la de este rey pagano! Nabucodonosor no sabía mucho de Jehová, pero si sabía que en Daniel había algo diferente. Esa diferencia era la misma presencia del Espíritu de Dios en su vida.
Daniel tenía claro que no era él quien podía darle la respuesta al rey, si no Dios. Ya se lo había dicho en otra ocasión: “Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer” (Daniel 2:27-28). Daniel recibió la interpretación de Dios, y todo se cumplió al pie de la letra.
¿Te has enfrentado a alguna situación que desafía tu fe? ¿Alguien te ha pedido que ores por una necesidad usando la frase: “porque tú estás más cerca de Dios”? ¿Qué observan en ti las personas que están a tu alrededor?
Somos llamados a andar en el Espíritu, a depender de su guía y sabiduría para todas las cosas. Si le das el control de todo tu ser, entonces los verás hacer grandes cosas en ti y a través de ti para la gloria de Dios.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 12 de marzo, 2026
“Hola, soy Eva”
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3:6
Hola, soy Eva. Sí, la esposa de Adán. Mientras mi marido salió a buscar algo para comer, yo sigo añorando esos días en que vivíamos en el Huerto del Edén. ¡Qué tiempos maravillosos! Vivíamos con el máximo gozo que se pueda experimentar. No teníamos miedos, no había intranquilidad ni incertidumbre acerca del futuro. Nuestra relación con Dios era perfecta.
Pero ahora… Ay, no quiero recordarlo. ¡Por qué le hice caso a esa serpiente! Desobedecer a Dios fue lo peor que nos pasó. El mismo diablo me habló a través de ese animal y yo no me di cuenta. Me dijo que Dios nos estaba ocultando la verdad y le creí. De pronto, el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal me pareció más apetitoso que el resto de los frutos. Lo seguí mirando y pasó lo peor: lo codicié. Ese fue mi primer pecado, desobedecí la prohibición de Dios, y Adán hizo lo mismo que yo. A partir de ese momento todo cambió para mal.
Después de lo que hicimos, creo que merecíamos la muerte instantánea. Dios había sido claro: “el día que de él comiereis, moriréis”. Sin embargo, es tan grande su amor que nos permitió vivir; y además nos hizo una promesa: un día nos iba a redimir a través de uno de nuestros descendientes. Pero mientras tanto, íbamos a sufrir las consecuencias de nuestra desobediencia.
Si en el futuro alguien lee esta carta le diría que no desobedezca a Dios, tiene un final trágico. La codicia es mortal, te lleva a desear lo prohibido, lo que no te conviene. Lo que te diga el diablo siempre es mentira. Nunca vas a poder escapar de las consecuencias del pecado. El sentimiento de culpa y la vergüenza de haber defraudado a Dios es terrible.
No permitas que nada te aparte de Él. Si no está Dios en tu vida, en realidad no tienes nada. Yo lo descubrí cuando ya era tarde. Si de alguna manera te sientes débil o estás siendo tentado, acude a Dios, Él es el único que puede ayudarte. Escucha su voz y obedece sus palabras, entonces estarás seguro y el diablo no podrá robarte nada.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 11 de marzo, 2026
“Fuerzas para la pelea”
“Dios es el que me ciñe de poder… Quien adiestra mis manos para la batalla… Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea”. Salmo 18:32, 34, 39.
Si lees las historias de David verás que él no iba a buscar a sus enemigos, sino que ellos se levantaban contra él. Estaba obligado a pelear aunque no quisiera. Era Saúl quien lo perseguía por los celos que sentía. Los filisteos habían acogido a David por un año y medio, pero cuando supieron que era nombrado rey de Israel, salieron a pelear contra él. También lo hacían sus pueblos vecinos, y David sabía que muchas veces debería luchar aunque no tuviera fuerzas.
Creo que podemos identificarnos con él. Atravesamos días en que el mismo diablo y sus demonios se levantan contra nosotros a través de injurias, chismes, intimidación, amenazas, boicot en el trabajo, y un sinnúmero de dificultades que no quisiéramos tener que enfrentar. Sabemos que nosotros no provocamos la guerra espiritual, sin embargo estamos en medio de ella. No tenemos deseos de pelear, pero sabemos que si no nos levantamos el enemigo tomará ventaja.
David tenía claro esto, pero también que ganaría sus batallas si contaba con la intervención de Dios y permitía que Él lo “ciñera de poder”. Esta frase significa “rodeado de un ejército, de fortaleza”. ¿Quién puede resistir a un ejército celestial dispuesto a defender a un hijo de Dios?
Además sabía que era el Señor quien podía “adiestrar sus manos” para la batalla y darle “fuerza para la pelea”. Eso significa que nosotros también contamos con la dirección y sabiduría que nos da el Espíritu Santo para enfrentar al enemigo, y fuerzas físicas renovadas para pelear.
¿Comenzaste la semana enfrentando alguna batalla espiritual? ¿Sientes que no tienes fuerzas? Recuerda que el Todopoderoso está contigo. Toma tus armas espirituales y hazle frente al enemigo. El diablo no tiene nada que hacer frente a un hijo de Dios que hace uso de su autoridad espiritual. ¡No olvides que el diablo ya fue vencido!
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 10 de marzo, 2026
“Vuelve al redil”
“Ando sin rumbo, como oveja perdida; ven en busca de este siervo tuyo que no ha olvidado tus mandamientos”. Salmo 119:176.
Puede ser que no le hayamos prestado la debida atención a las palabras de este versículo. Sí, ya sé, pertenece al capítulo más largo de la Biblia, pero eso no significa que solo persigamos completar su lectura y después no recordemos nada de lo que dice. A ver… volvamos a leerlo. Ah, sí, el salmista se compara con una oveja descarriada.
Dicen lo que saben, que los animales más torpes y fáciles de extraviar son las ovejas. Por algo Dios siempre compara a su pueblo con este animal.
Todos nacimos descarriamos, incluyendo los que nacieron en un hogar cristiano. Alguien dijo: “No por nacer en un garaje soy un carro, tampoco por nacer en un hogar cristiano soy cristiano”. Estábamos fuera del redil a merced del león rugiente, el diablo, pero Dios no quiso dejar las cosas así. Él mismo se preocupó por rescatarnos. El Padre envió a su Hijo Unigénito como el Buen Pastor que “da su vida por las ovejas” (Juan 10:11), y cuando le recibimos como nuestro Salvador y Señor, pasamos a formar parte de su redil y comenzamos a disfrutar de su cuidado.
Sin embargo, a veces alguna oveja ve pastos que parecen más verdes más allá del rebaño y termina descarriada, apartada de la protección del Buen Pastor y sufriendo las consecuencias del desvío: culpa, vergüenza, miedo... entre otras cosas. ¿Qué hacer para remediar esto? ¿Se puede regresar otra vez al seno del Padre después de haberle fallado?
Esta es la respuesta del salmista: “Ven en busca de tu siervo”. Y justamente eso hace el Señor Jesús. Va a buscar a la descarriada, la toma en sus brazos, venda sus heridas y la trae otra vez al lugar de protección y bendición. ¡Siempre hay restauración para aquel que regresa a Cristo!
Déjame preguntarte: ¿Eres una de esas “ovejas” que se ha alejado de Jesús? Hoy el Señor vuelve a decirte: regresa. Él perdona a aquel que se arrepiente sinceramente y confiesa sus pecados. Dice la Palabra de Dios en Miqueas 7:19 que los arroja al fondo del mar y no se acuerda más de ellos.
Sus brazos permanecen abiertos, esperando que vuelvas a Él. Debes hacer una decisión. Regresa a tu Buen Pastor.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 9 de marzo, 2026
“Liberación en el día de la angustia”
“Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”. Salmo 50:15.
Dios sabe que algunas veces tenemos nuestros “días de angustia” y Él no pasa por alto nuestras aflicciones. “Angustia”, en el original hebreo, significa “estar en aprieto, en medio de un problema, confrontado por un rival; aflicción, calamidad, conflicto, tribulación, padeciendo una venganza”. ¿Te sientes identificado con algunos de estos significados?
Cuando estamos en aprietos por circunstancias desfavorables como una enfermedad, un problema laboral o económico, sentimos angustia principalmente porque no sabemos lo que nos espera en los días por venir. Sin embargo, creo que hay una aflicción más difícil de sobrellevar y es la provocada por una persona que nos conoce, tal vez un familiar, un amigo o un hermano.
El dolor en el alma puede llegar a ser más intenso que el dolor en el cuerpo. Cuando alguien que aparentemente era amable, atento, amigable, de pronto actúa como nuestro enemigo, nos produce un tipo de angustia difícil de describir con palabras y si no la tratamos debidamente, puede provocarnos un daño mayor y abrir nuestro corazón al rencor.
En ese momento es cuando Dios nos dice: “Ven a mí, dame tu carga, entrégame tu angustia y deja que yo me haga cargo”. Cuando le damos lugar para actúe como Él cree que es mejor, cuando dejamos de luchar en nuestras fuerzas y damos lugar a la justicia de Dios, entonces podemos experimentar paz.
¿Cuál es el fin de todo este proceso? Dios dice: “Tú me honrarás”. ¡Aleluya! No olvidemos que cuando Dios interviene poderosamente debe llevarse la gloria de lo que suceda. Lo honramos con nuestro testimonio, con nuestro agradecimiento, al proclamar su salvación y liberación de las angustias. No te olvides de honrar a Jesús, porque su nombre nos recuerda que es el Salvador.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 8 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Zarandeados"
"Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos." Lucas 22:31-32
La palabra zarandeo en griego es siniazo que significa apalear, aventar o cernir. Pedro tenía en su mente la imagen del trigo siendo sacudido en el tamiz para quitar la paja y dejar la semilla limpia. Más de una vez habría leído en Amós 9:9 lo que Dios iba a hacer con el pueblo de Israel para que volvieran a Él: Iba a zarandearlos fuertemente.
Pedro habrá pensado: “¿Zarandeados Señor… en serio?”. Y como no era de los que primero pensaba y después hablaba, le dijo al Señor que estaba dispuesto a seguirlo no sólo a la cárcel, ¡sino también a la muerte! (v. 33). ¡Wow! Qué tremenda confianza… en sí mismo. Pocas horas después, el segundo canto de un simple gallo lo volvió a la realidad.
¿Por qué el Señor permitió que el diablo zarandeara a sus discípulos? Si el Señor los amaba tanto, ¿por qué meterlos en presiones tan grandes? Si hubiéramos estado ahí, quizás le habríamos dicho al Señor: “Mira a estos pobres muchachos… ¡No permitas que un fiel seguidor te niegue! ¿En serio quieres que todos te dejen solo en la cruz…?” Pero Jesús sabía que el zarandeo era necesario para que la fe de ellos creciera. De hecho, le dijo a Pedro que una vez que superara esa prueba ¡él ayudaría a sus hermanos a permanecer fieles al Señor!
Algo pasó en Pedro después de haber negado a Jesús. ¡Su fe en Cristo fue mucho más fuerte! Lleno del Espíritu Santo se atrevió a lo imposible. Fue usado con poder para sanar paralíticos, resucitar muertos, ¡hasta su sombra sanaba enfermos! Incluso dice la historia que murió crucificado cabeza abajo porque no se sentía digno de morir como su Maestro.
No todos los zarandeos son iguales, tampoco son eternos. Él sabe lo que permite en nuestras vidas porque no hace nada sin tener un propósito en mente. Es necesario que el orgullo y la autosuficiencia salgan fuera del tamiz; es paja inservible. Necesitamos depender de Él para todo.
Cuando te parezca que el tamiz se mueve demasiado, recuerda esta promesa: “Yo ruego por ti para que no te falte la fe”.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 7 de marzo, 2026
“En el secreto de Jehová”
“Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó? Jeremías 23:18.
Dios habló, habla y seguirá hablando a su pueblo… que quiera escuchar. Dios habla de muchas maneras, aunque nos encantaría que lo haga con voz audible y a cada momento. Sin embargo, Dios es espíritu y se comunica espiritualmente (Juan 4:24).
Para comunicarse con Dios y poder escucharlo es necesario que tengamos el requisito básico e indispensable para hacerlo: Que nuestro espíritu este vivo. Esto es posible cuando recibimos a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros y da vida a nuestro espíritu. A partir de allí, tenemos una nueva naturaleza, capaz de relacionarnos con Dios, teniendo la seguridad de ser su hijo para poder escucharlo en nuestro espíritu. Sí, amén, nos habla diariamente a nuestro espíritu.
Cada día estamos rodeados de voces que nos dan perspectivas diferentes, puntos de vista opuestos, órdenes que traen consecuencias buenas o malas. Algunas voces suenan muy dulces pero nos llevan a tomar muy malas decisiones. Otras son confusas porque no sabemos distinguirlas. ¿Cómo reconocer la voz de Dios en nuestro espíritu?
Dios habló al profeta Jeremías y le dijo que muchas voces se habían levantado en Israel con la presunción de ser divinas, pero nadie estaba hablando realmente de parte suya. Sin embargo, podrían haber hablado su palabra, si hubieran estado en su “secreto”. Esta palabra en hebreo es sod que significa “compañía estrecha, comunión, consultar, sentarse junto, íntimo”. Dios está hablando de tener intimidad con Él. Apagar todas las demás voces y aprender a escuchar la suya. Para que esto sea posible, necesitamos pasar tiempo a solas con Dios.
Jesús nos dejó una enseñanza práctica para hacerlo: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6). Fíjate que Jesús dice que debemos estar a solas con el Padre. No es lo mismo orar conduciendo el carro donde tienes los ojos puestos en la carretera y el tráfico. No es lo mismo orar mientras estás haciendo compras y tu mente está haciendo cuentas. Necesitas parar, buscar un lugar tranquilo y comunicarte con el Señor.
Dios quiere hablarte y nunca te dirá algo contrario a lo que Él ya estableció en la Biblia, su Palabra viva. El Espíritu Santo que mora en ti te recordará lo que ya dijo Jesús y te ayudará a discernir su voz de otras que quieran competir. Toma tiempo ahora mismo para orar a través del Espíritu Santo. Permítele que te enseñe a hacerlo, a esperar en su presencia, a discernir su voz y a obedecerla. Tu espíritu comenzará a avivarse y la seguridad de hacer la voluntad de Dios será cada vez más firme.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 6 de marzo, 2026
“Dios no contesta todas las peticiones”
“El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos”. Marcos 15:32
Un borracho se paró en medio de la calle y comenzó a gritar: “¡Si Dios existe, que me mate ahora mismo!” ¿Tú crees que Dios contestaría esa petición? ¡Si la contesta, ese borracho se va directo al infierno! Y Dios nunca quiere eso; anhela que toda persona se arrepienta y viva.
“Señor, convierte las piedras en pan para que no tenga que trabajar!”. Tampoco contesta esa petición, porque Dios quiere que cada uno trabaje con sus manos para ganarse el pan con el sudor de su frente.
“Señor, bendice mi concubinato”. ¿En serio? ¿Acaso la Biblia no dice que Dios bendice el matrimonio que se unen bajo un pacto hasta que la muerte los separe?
“Señor, ¡quita a ese hermano del ministerio y dámelo a mí!” Tampoco Dios procede de esa manera y no contradice sus formas estipuladas en su palabra”.
Podemos seguir mencionando “peticiones” que no están de acuerdo a la voluntad de Dios. Habría miles, pero estoy seguro de que ya sabes en tu espíritu que hay oraciones que Dios no contesta, como por ejemplo, la que hicieron los religiosos bajo la cruz. Cristo no iba a descender de la cruz, iba a resucitar al tercer día. No iba a cambiar el plan por un corazón duro que ni se hubiera arrepentido si su petición hubiera sido contestada.
Dios contesta las peticiones que se hacen de acuerdo con su voluntad. Necesitamos conocer su Palabra para alinear nuestras oraciones con su corazón.
Dios contesta las peticiones que se hacen con un corazón humilde. Desafiar a Dios para que haga una cosa y prometerle que haremos otra, no funciona, principalmente porque no nosotros no somos capaces de cumplir con nuestras promesas.
Dios contesta las peticiones que se hacen con fe. Orar por las dudas tampoco funciona. Hay que orar creyendo que lo que pedimos está en su voluntad y que Él puede hacer lo que pedimos.
Si tienes una petición que hacerle a Dios, cerciórate de hacerla de acuerdo a su voluntad. Hazla con humildad y fe, porque el Padre Celestial sigue respondiendo a sus hijos que claman a Él sinceramente.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 5 de marzo, 2026
“El mensaje que trastorna al mundo”
“Y comenzaron a acusarle, diciendo: A este hemos hallado que pervierte a la nación…” Lucas 23:2
A Jesús lo acusaron de “pervertir” la nación. Esta palabra en hebreo es diastréfo, que entre otras cosas significa “trastornar o apartar”. Viene de stréfo que significa “hacer dar la vuelta o revertir; volver, convertirse”.
Jesús no vino para hacer cambios políticos, culturales ni económicos; vino para deshacer las obras del diablo y sacar de la oscuridad a todo aquel que cree en Él. Sí, Jesús vino para “trastornar” al mundo pecador para que se vuelva a Dios. Su mensaje sigue resonando hasta nuestros días: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”.
No se puede recibir el reino, el gobierno de Dios en nuestro corazón sin arrepentimiento de pecados. El mensaje del evangelio “trastorna” a quienes adoran falsos dioses, a quienes se han hecho un ídolo de sí mismos, a quienes solo buscan satisfacer sus malos deseos. Por supuesto que Jesús trastorna al mundo entero. Él nos confronta con nosotros mismos para que tengamos la oportunidad de reconocer que nos hemos apartado de Dios, que lo hemos ofendido con nuestras acciones, pensamientos y palabras, y que no podemos salvarnos a nosotros mismos.
Jesús no “pervierte” nuestro estilo de vida, sino que busca enderezar lo que nosotros hemos torcido. Él busca restaurar lo destruido y dar una nueva vida al que pone su fe en Él. Este es el evangelio. Para esto vino Jesús. Si alguien se atreve a cambiar el mensaje, dice el apóstol Pablo en Gálatas 1:8-9, sea anatema.
A los primeros discípulos, imitadores de Cristo, los acusaron de lo mismo que a Jesús: “Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá” (Hechos 17:6). El evangelio tiene poder para transformar, hacer una metamorfosis en una persona, nunca tuvo el propósito de que nos mimetizáramos, que pasáramos desapercibidos en un mundo sufriente.
Tú y yo tenemos a Jesús, somos sus discípulos, y se nos ha encomendado dar a conocer este mensaje: Todo aquel que se arrepiente de sus pecados, cree que Jesús lo perdona gracias a su sacrificio en la cruz, y quiere vivir como Él, tiene vida eterna. No hay otro mensaje, aunque pueda “trastornar” a muchos.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 4 de marzo, 2026
“¿Arrojarás la piedra?”
“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: ‘Déjame sacar la paja de tu ojo’, cuando tienes una viga en el tuyo?” Mateo 7:3-4.
La Hermana Cleta miraba por la ventana de su casa al patio de su vecina cuando vio que colgaba sábanas recién lavadas para que se secaran al sol. Ella no podía creer lo sucias que se veían aunque las acababa de lavar. “¡Increíble! ¡Qué mujer sucia! ¡No sabe lavar la ropa! ¡Así debe estar toda su casa…!” Y mientras seguía hablando mal de su vecina se acercó un poco más a su ventana y se dio cuenta que los que estaban realmente sucios eran sus vidrios.
¿Te sientes identificado de alguna manera con la “Hermana Cleta”? Creo que todos, en mayor o en menor medida, miramos primero lo que está mal en otros, pero nos resulta difícil reconocer nuestras propias faltas. Parece que siempre tenemos un justificativo para nuestros errores.
En este pasaje el Señor deja claro que no podemos asumir el papel de jueces mientras pasamos por alto nuestros propios pecados. Y lo ilustró de manera simple: el que tiene una viga en su propio ojo no puede ocuparse de una pajita en el ojo ajeno. Literalmente puede haber una basurita en el ojo de alguien, pero obviamente no habrá una viga, sin embargo, el Señor usó estas imágenes para que no quedaran dudas acerca del mensaje que quería transmitir.
Un ejemplo de esto lo encontramos en la historia de los religiosos que llevaron ante Jesús a la mujer sorprendida en adulterio. Por supuesto ella había pecado, pero ellos actuaron como si sus vidas fueran intachables. Por eso la respuesta del Señor fue: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”.
¿Prohíbe entonces Jesús que saquemos la “paja” del ojo de nuestro hermano? No. En el versículo 5 leemos: “…saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Lo que Jesús nos pide es que primero tengamos la actitud correcta ante nuestras propias faltas.
Que podamos actuar como el publicano que ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo, sino que se daba golpes en el pecho y decía: ¡Dios, ten compasión de mí, y perdóname por todo lo malo que he hecho! (Lucas 18:13).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 3 de marzo, 2026
“Guarda su Palabra”
“Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida”. Job 23:12.
¿Has contado alguna vez cuántas veces aparece la frase “guardar su Palabra” en la Biblia? Yo había empezado a contarlas, pero cuando estaba cerca de cincuenta, perdí la cuenta. Para todos los hombres y mujeres de la Biblia, lo más importante para que les fuera bien en todos sus caminos era guardar Su Palabra.
En hebreo, guardar es el vocablo tsafán que significa “proteger, preservar, cuidar”. Da la idea de atesorar lo que dice la Biblia en el corazón, proteger la Palabra para que no se corrompa, preservarla intacta, resguardarla para que nadie la robe. Frente a tantas tergiversaciones, y cuando muchos buscan acomodar la Palabra a sus gustos y preferencias, cada verdadero hijo de Dios debe defenderla y vivirla. “No añadan ni quiten una sola palabra de lo que yo les mando, sino cumplan los mandamientos del Señor su Dios, que yo les ordeno observar”. (Deuteronomio 4:2).
Es interesante la comparación que hace Job cuando alude a cuidar las Palabras de la boca de Dios: “Más que mi comida”. Cuando alguien es menesteroso, su meta diaria es obtener comida para sobrevivir, pero Job dice que prefería la Palabra de Dios antes que la comida, que se preocupó de cuidar la Palabra más que a sus graneros. Podía privarse varios días de su sustento material, pero no podía vivir sin el alimento espiritual diario. Job tenía hambre de las palabras que salen de la boca de Dios.
Cuando Jesús fue tentado por el diablo para que convirtiera piedras en pan, la respuesta del Señor fue: “Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4). Si algo no te tiene que faltar diariamente es Su Palabra, es vital.
¿Quieres que los caminos de tu juventud sean siempre limpios y claros? Guarda su Palabra (Salmo 119:9).
¿Quieres prosperar en todo lo que emprendas? Guarda su Palabra (Deuteronomio 29:9).
¿Quieres ser preservado y no descarriarte? Guarda su Palabra (Salmo 119:67).
¿Quieres ser una persona bienaventurada, muy feliz? Guarda su Palabra (Lucas 11:28).
¿Quieres vivir por la eternidad libre de condenación? Guarda su Palabra (Juan 8:51).
¿Amas a Jesús? Guarda su Palabra (Juan 14:23-24).
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 2 de marzo, 2026
“No te vencerán”
“Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” Jeremías 1:19
Creo que a nadie le gusta enfrentar conflictos y tampoco a personas difíciles, pero vivimos en un mundo hostil, en donde las relaciones son cada vez más difíciles y desafiantes como consecuencia del pecado. La verdad es que si somos verdaderos discípulos de Jesús, muchas veces sufriremos el rechazo por vivir nuestra fe.
Le pasó a Jeremías. Dios le llamó a proclamar lo que le iba a suceder a Su pueblo por haberlo ignorado, y pronto comenzaron las dificultades para el profeta por obedecer a Dios. Pero el Señor le dio una palabra que sostuvo a Jeremías todos los días de su vida, y fue: “No te vencerán”. ¡Qué seguridad nos da saber que el Señor peleará nuestras batallas siempre!
¡Nadie te vencerá si haces la voluntad de Dios! El respaldo de Dios sobre sus hijos es fuerte. Puede que en ciertas ocasiones sientas los golpes y te tambalees, incluso te caigas más de una vez, pero vuelves a levantarte en el nombre de Jesús. “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmo 37:24).
“Yo estoy contigo”. ¡Aleluya! Su presencia nos acompañará siempre. No hay maneras de que Dios nos deje solos. Siempre nos fortalecerá con el descanso y el gozo de su presencia. “No temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. (Josué 1:9b).
“Estoy para librarte”. La palabra hebrea usada aquí es natsál que significa “arrebatar de una situación mala, defender, libertar, librar del opresor, redimir, salvar”. Esto es lo que Dios te ha prometido. ¡Siempre llega a tiempo!
¿Estás pasando por una situación difícil? Aprópiate de estas promesas. Dios está contigo siempre, nadie te podrá vencer si estás confiando en Él, y serás librado de cualquier situación, por muy difícil que sea.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 1 de marzo, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"La palabra renovadora de Dios"
"Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzatey aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido." Daniel 10:18-19
Después de haber leído y escudriñado los escritos del profeta Jeremías, Daniel sabía que estaba cerca el tiempo de la restauración de Israel. Después de setenta años, el pueblo de Dios volvería a su tierra y se levantaría otra vez como nación. Pero, ¿estaban preparados para enfrentar esta nueva etapa?
El profeta Daniel había buscado a Dios por espacio de tres semanas para tener respuestas y estaba exhausto, a tal punto que no podía ponerse en pie. Ya no era el adolescente que había sido traído de Jerusalén a Babilonia.
¡Pero Dios siempre interviene a tiempo y envió un ángel para darle nuevas fuerzas! Con cada palabra que escuchaba, Daniel sentía que estaba siendo renovado. Veamos con atención cuáles fueron esas palabras:
“Muy amado”: Todo hijo de Dios debe saber que es muy amado por el Padre Celestial. La Biblia dice que Él no hace diferencias, el amor que te tiene a ti es el mismo que le tuvo a Daniel. Cuando recordamos cuánto nos ama y experimentamos ese amor aun en los pequeños detalles de nuestro día a día, aumenta nuestra motivación para seguir adelante.
“No temas, la paz sea contigo”: Cuando la paz del Señor llena nuestra mente y corazón los temores se van. ¡Su paz nos da seguridad, firmeza y confianza!
“Esfuérzate y aliéntate”: Hay una parte que debemos hacer nosotros. Dios renueva nuestras fuerzas, pero nosotros debemos decidir seguir adelante. Si nos dice que debemos levantarnos, eso es lo que tenemos que hacer. Si nos dice “esfuérzate”, significa que debemos emplear esas fuerzas en lo que nos pida. Si nos dice “aliéntate”, debemos creer que el Espíritu Santo nos dará el apoyo necesario para avanzar.
“Mientras él hablaba recobré las fuerzas”. No necesitas que venga literalmente un ángel del cielo a fortalecerte porque Dios ya te ha dado las palabras que renovarán tu vida como la de Daniel. Sólo cree en lo que te ha dicho en su Palabra.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 28 de febrero, 2026
“Verdaderos influencers”
“El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado.” Proverbios 13:20.
Si hay una palabra que hoy leemos o escuchamos en cualquier lado es la palabra “influencers”, y se refiere a ese grupo de personas que esperan alterar la forma de pensar o de actuar de sus seguidores a través de sus opiniones o estilo de vida. Lamentablemente, mucho de lo que se ve o escucha no se corresponde con la que la Biblia llama sabio.
La Palabra de Dios nos exhorta a escuchar a personas sabias y maduras espirituales para que nosotros también actuemos con sabiduría de lo alto. Este fue uno de los consejos que Pablo le dio a Timoteo: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).
Esto debería llevarnos a evaluar con mucho cuidado hacia dónde nos están conduciendo ciertas influencia y qué tipo de influencia ejercemos en otros.
Empieza por evaluar qué tipo de influencia has recibido. ¿Tienes opiniones que se contradicen con lo que estás aprendiendo de la Palabra? Puede que hayas sido influenciado por algún ser querido que tienes en alta estima, pero que te ha transmitido principios que te alejan de la verdad. No puedes culpar a tus antepasados por esto o usarlo como un medio de justificación para seguir actuando incorrectamente. Una vez que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Señor, Él hace todo nuevo y espera que corregimos nuestro rumbo en la medida que conocemos su Palabra y a través de la ayuda del Espíritu Santo.
Evalúa también lo que tú mismo seleccionas, aquello por lo que te gusta ser influenciado. Nuestra tendencia es escuchar a aquellos que nos dicen lo que queremos oír, o elegir lo que nos provoca una gratificación casi instantánea aunque las consecuencias a corto o mediano plazo nos sean buenas. Por eso necesitamos ajustar nuestros deseos a lo que nos edifica, santifica, y nos ayuda a crecer espiritualmente.
Y por último, debes evaluar qué tipo de influencia eres. ¿Sobre quién estás influyendo? Tal vez sean tus hijos, tu cónyuge, tus familiares, tus amigos, compañeros de trabajo, hermanos de la iglesia. ¿Qué valores y herencia espiritual les estás dejando?
Sé intencionalmente influyente. Jesús dijo que somos su luz y no podemos dejar nuestra lámpara debajo de la mesa. Alimenta espiritualmente a otros. Anima al que está caído. Suple una necesidad. Acompaña al solitario. Comparte tus vivencias con Jesús a los que te rodean. Sé un verdadero “influencer”.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 27 de febrero, 2026
“Jehová se arrepintió”
“¿No temió a Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra nuestras almas?” Jeremías 26:18b
Eran tiempos difíciles en Judá. El pecado abundaba y lo que era peor, nadie quería arrepentirse. Entonces Dios le dice a Jeremías: “Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé hablarles; no retengas palabra. Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino, y me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.” (vs. 2-3).
La palabra hebrea usada aquí para “arrepentirse” nada tiene que ver con arrepentirse por haber hecho algo malo. Aquí se usa la palabra nakjám que significa “suspirar, respirar fuertemente, lamentar, compadecer, aplacarse, misericordia”. En otras palabras, Dios tuvo misericordia cuando vio el arrepentimiento del pueblo y por compasión no ejecutó su juicio.
Cuando alguien reconoce su pecado y se vuelve a Dios, alcanza perdón y restauración. Dios se “arrepiente”, extiende su misericordia para que las consecuencias de la condenación eterna no lo alcancen.
El corazón misericordioso de Dios no cambia. Él sigue llamando a la puerta de nuestros corazones para que abandonemos todo lo que nos aleja de Él, lo que daña nuestra alma, espíritu y cuerpo, y seamos restaurados. Dios ha trazado el único camino a través de su Hijo Jesucristo. Todo aquel que confiesa sus pecados, pide perdón por ellos con el deseo de no volver atrás, es perdonado instantáneamente.
Hoy es día de evaluación. ¿Todavía tenemos deseos destructivos? ¿Hay pecados guardados en nuestro corazón que no queremos confesar? ¿Encontramos placer en desobedecer lo que Dios ha prohibido? Necesitamos volvernos a Dios, recibir su perdón, y crecer en santidad, glorificándole con nuestros pensamientos, palabras y conducta.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 26 de febrero, 2026
“¿Qué visión tienes de Jesús?”
“Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” Apocalipsis 19:16.
Hay muchas personas que solo mantienen en sus mentes la imagen del Jesús bebé. Lo ven con ternura y simpatía, pero les parece una criatura frágil y necesitada de cuidados. En el caso de los hispanos con tradición religiosa, la mayoría tienen la imagen del Jesús sufriente, clavado en la cruz con una corona de espinas, en eterna agonía. Les resulta difícil acerarse a Él porque creen que necesita más ayuda que ellos mismos. Como se escuchó decir a alguien en un cine mientras veía la película La Pasión: “¡Ay, pobre Jesús!”
Sin embargo, hay muchos que pueden vislumbrarlo en todo su poder y gloria. Pueden creer que el Jesús glorioso está sentado en su trono, preparándose para venir a juzgar al mundo y a reinar por la eternidad. Han leído toda la Palabra de Dios y saben, por el relato de Juan en Apocalipsis 1:13-16, cómo se ve nuestro Señor: “Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.
Sí, adoramos a Jesús porque sabemos a qué vino al mundo: a salvarnos y a perdonar nuestros pecados (Mateo 1:21). Se hizo hombre con el propósito de identificarse con nosotros, tomar nuestros pecados, crucificarlos en la cruz y regalarnos la vida eterna.
¡El Jesús glorioso es el Rey de reyes y Señor de señores, digno de toda alabanza y adoración! En el cielo hay fiesta permanente, ¡cómo no va a haberla también aquí en la tierra!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 25 de febrero, 2026
“Corazón cercado”
“Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios”. Josué 23:11.
La emoción de las primeras conquistas había pasado. Israel ya no comía el maná del cielo sino que disfrutaba de las delicias de la tierra de Canaán. Habían visto la mano poderosa de Dios en todas las batallas, se maravillaron de los acontecimientos sobrenaturales que les acompañaron como el granizo contra los ejércitos enemigos, el río Jordán seco, el sol y la luna manteniéndose en la misma posición hasta acabar una pelea, y tantas promesas cumplidas.
Pero Josué ya era anciano, y conocía muy bien al pueblo. Sabía que debía exhortarlos a cuidar sus corazones para no dejar de hacer la voluntad de Dios. Por eso, antes de morir, les dice que “guardaran” sus almas para amar a Dios fielmente. Esta palabra en hebreo es shamár que significa “cercar alrededor, proteger, cuidar, ser centinela, custodiar, vigilar”. Cuando un campesino quería “guardar” un pedazo de tierra para que el ganado no lo tocara y no se echara a perder lo sembrado, lo cercaba muy bien.
La misma exhortación aplica para nuestras vidas hoy. Sabemos que el diablo no descansa, su propósito es apartarnos del Señor y destruir nuestras vidas. Él tiene muchos recursos y envía sus dardos de fuego a nuestro corazón constantemente a través de mensajes de texto, películas, sitios de internet, redes sociales, y hasta en encuentros personales. Por eso necesitamos pedirle al Espíritu Santo que nos alerte y nos ayude a mantenernos firme en la fe, pero también debemos ser intencionales y proactivos para guardar nuestro corazón. Debemos hacerlo “diligentemente”. Vamos a tener que decir que “¡no!” a muchas cosas que nos ofrecen diariamente, incluso a favores que nos desvían del Camino o quieren afectar nuestra integridad.
Evaluemos los “enamoramientos” del corazón a cosas superficiales o lo que es peor, a lo que nos destruye. Si tomamos la decisión de amar a Dios por sobre todas las cosas, seguiremos por el camino correcto y nuestro corazón cada día estará más seguro y confiado.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 24 de febrero, 2026
“Libres del lazo del cazador”
“Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo, y escapamos nosotros.” Salmo 124:7
Tenía un primo al que le gustaba cazar pájaros jilgueros. Colocaba en el patio de su casa a uno de ellos en una jaula y al otro lado una jaula con comida llamada “trampera". Cuando algún jilguero entraba en ella, la jaula se cerraba rápidamente. ¿Cómo era atraído a esa trampa? Por el canto del ave encerrada. Un apuesto jilguero atrapado por el canto seductor de una jilguerita. Mmm… me suena haber escuchado esta historia entre los humanos.
David compara al alma con un ave (ya lo había hecho en el Salmo 11:1). Él sabía lo que era ser atraído hacia una trampa del enemigo, caer en ella y quedar atrapado por mucho tiempo. Así sucede con el pecado. Cuando el alma es seducida por una tentación y cedemos, caemos en la trampa y sufrimos las trágicas consecuencias.
Dios no quiere que nuestras almas vivan atrapadas por los engaños del diablo, por eso ha provisto una salida y es a través del sacrificio de Jesucristo. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). ¡Jesús ha roto el lazo que nos tenía esclavizados!
Ahora, por su sacrificio, podemos escapar del pecado y de la culpa. La palabra “escapar” en hebreo es malat y sigifica “librar o rescatar; fugar, huir, libertar, salvar”. Malat también significa “sacar jóvenes”, es decir, liberar a los jóvenes que están atrapados. ¡Jesús les da vida! Él es el único que puede dar libertad. “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8). ¡Aleluya!
Si te sientes atrapado por una tentación o por la culpa debido a malas decisiones que en algún momento hiciste, debes ir a los brazos de Jesús para alcanzar plena libertad. Su poder rompe las ataduras del diablo. Su amor es restaurador. Su guía es segura. ¡Jesús rompe el lazo del cazador!
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 23 de febrero, 2026
“Defensa del evangelio”
“Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio”. Filipenses 1:15-17.
¿Puedes creer que haya personas que prediquen el evangelio para contender con otros, para provocar envidia y celos, para alcanzar popularidad y obtener dinero y poder? Sí, creo que lo sabes. Ya nada de esto nos sorprende. Hay muchos que se llaman cristianos pero bajo las demandas de Dios no lo son. Y tristemente, muchas personas han confundido el Mensaje con los mensajeros.
A través de estos versículos el apóstol nos señala las verdaderas y falsas motivaciones a la hora de predicar el evangelio. Pablo siempre expuso a los falsos maestros y profetas que destruyen la Iglesia de Cristo. En muchas oportunidades hizo referencia a aquellos que predican “otro evangelio”, más atractivo y flexible para el que quiere seguir enredado en el pecado, y más conveniente para el que solo busca prosperidad. Pero él sabía muy bien para qué había venido Cristo al mundo y cuáles son las verdaderas Buenas Noticias.
Quizás podamos llegar a pensar: “Que se encargue Dios de los que tienen malas motivaciones o pervierten el evangelio”, pero Pablo nunca lo vio de esta manera. Él dijo que siempre sería un defensor del evangelio. La palabra “defensa” en griego es apología que significa “dar cuentas en una declaración legal, alegar, decir o hablar en defensa”. Los verdaderos cristianos somos llamados a declarar la verdad, a hablar en favor de lo que dijo Dios y a dar el mensaje correcto.
Si conocemos bien el Mensaje, entonces también debes transmitirlo con la motivación correcta y recordando cuál es el destino de los que rechazan el evangelio. ¡Cuántas personas queridas caminan hacia la condenación eterna! No podemos quedarnos callados. Debemos compartir la verdad del evangelio en amor.
¿Qué sientes cuando escuchas a personas difamar el evangelio? ¿Te indignas cuando otros hacen tropezar a quienes desean creer? ¿Te quedas callado cuando tergiversan la Verdad? Por supuesto, no estamos para contender sino para decir la verdad en amor. Callarnos no hará diferencia, pero nuestras palabras, guiadas por el Espíritu Santo, pueden dar vida eterna a los que aceptan a Cristo como su Salvador.
Tú también debes ser un defensor del Evangelio.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 22 de febrero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
¡Tenemos un problema!
"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas." Proverbios 3:5-6
“¡Houston, tenemos un problema…!” ¡Quién no ha repetido alguna vez esta famosa frase del astronauta Jack Swigert durante el viaje accidentado del Apolo 13! Este pedido de ayuda se inmortalizó después de que el astronauta observara una gran cantidad de luces de emergencia encendidas indicando la pérdida de dos de las tres fuentes generadoras de energía. Esto les obligó a tomar varias medidas antes de poder regresar a la Tierra sanos y salvos.
A todos nos pueden sorprender situaciones potencialmente peligrosas en nuestra vida que requieren atención inmediata. Cuando se “encienden esas luces” en nuestro carácter, matrimonio, relaciones con nuestra familia, con amigos, con hermanos en la fe… ¿Qué hacemos?
En primer lugar, actuar antes de que sea demasiado tarde. No hagas como un amigo que cuando se encendió la luz roja que señalaba problemas con el aceite de su auto, le puso una pegatina sobre la luz para que no le molestara… Como te imaginarás, se fundió el motor. Nunca deberíamos ver las advertencias como señales molestas que perturban nuestra comodidad. Si nuestra vida está perdiendo el rumbo, debemos actuar o esperar lo peor.
En segundo lugar, debemos buscar ayuda en el lugar correcto. Los astronautas no llamaron a Home Depot ni al desarmadero de Don Carlos para pedir ayuda. Ellos recurrieron a la torre de control de Houston, los únicos que podían ayudarles en esa situación. Lo mismo sucede con nosotros. Si ante las fuertes señales de peligro solo acudimos a las personas que nos dirán lo que queremos escuchar, estaremos perdidos. Dios es la “Torre de Control” a donde debemos acudir.
En tercer lugar, debemos obedecer la dirección que recibimos de Dios con precisión absoluta. No alcanza con desviar la dirección 1 grado cuando se nos ha dicho 5 grados. No podemos cambiar los manuales de aeronavegación. Dios dispondrá de los recursos que crea necesarios para ayudarnos a enderezar el rumbo y nosotros debemos obedecerlo.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 21 de febrero, 2026
“Serás salvo, tú y tu casa”
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:31.
Pablo y Silas habían ido a Filipos siguiendo la dirección del Espíritu Santo; sin embargo, terminaron en la cárcel de la ciudad. Si yo fuera Silas le hubiera preguntado a Pablo: ¿Estabas seguro de que debíamos venir a esta ciudad? ¿Fue Dios quién te dirigió? ¿No habrá sido el diablo? Bueno, la verdad es que tanto Pablo como Silas sabían que eso era propósito de Dios. En vez de quejarse, comenzaron a cantar y alabar a Dios hasta que un terremoto milagroso los liberó, y para abreviar la historia, el carcelero le preguntó a estos siervos de Dios qué debía hacer para ser salvo. La respuesta fue: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.
Observa los planes y propósitos de Dios. Pablo y Silas terminaron presos en Filipos porque había un carcelero que necesitaba salvación. No solo él, sino toda su familia; y por este hecho comenzó la iglesia de los filipenses. El carcelero escuchó la Palabra de Dios y creyó. Ese mismo día, toda su familia se bautizó como señal de haber aceptado el mensaje del evangelio.
¿Qué hay de ti? ¿Te ha hablado Dios con esta misma promesa? Si prestamos atención a lo que nos dice la Escritura, sabremos que para que una promesa se cumpla, muchas veces nosotros debemos hacer una parte. En este caso, sembrar la Palabra de Dios. Fíjate que Dios no produce plantas con solo declarar una verdad. ¡Hay que sembrar!
Si creemos que nuestra casa será salva, entonces nosotros somos los responsables de hablar de Jesús a nuestra familia. Por eso, déjame darte tres recomendaciones:
Debes hacerlo con regularidad, continuidad. No alcanza con hablar a la familia una vez y “que sea lo que Dios quiera”. Debes persistir en sembrar y regar la semilla. Mira lo que Dios les dice a los padres: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:6-9).
Habla la verdad con amor. “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:15). Decir versículos bíblicos con ira, amargura o miedo, no permite que la semilla penetre en el corazón de nadie. Nuestras palabras deben ser acompañadas con amor y paciencia.
Cree tú mismo lo que dice Dios. No solo debes dar testimonio con tus palabras, debes demostrar lo que crees con tu conducta. Nuestra familia nos conoce muy bien, saben si vivimos lo que creemos.
No te canses de sembrar la verdad con amor. Dios dará el crecimiento. Haz tu parte y cree que tu familia será salva.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 20 de febrero, 2026
“Recupera lo robado”
“Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.” 1 Samuel 30:6.
¿Te han robado alguna vez? A mí me asaltaron a mano armada tres veces. Da escalofríos solo recordar un revólver calibre 32 apuntándome en la cabeza. Sin embargo, Dios siempre resguardó mi vida; incluso, en una de esas oportunidades, pude hablarle de Cristo al ladrón.
La situación de David fue mucho peor. Había sido llamado para ir a una guerra en donde no debía estar, y al regresar, la ciudad donde vivía y su ejército, había sido saqueado. Se llevaron todo: mujeres, niños, bienes materiales, hasta los alimentos. Imagínate el cuadro. Los “valientes de David” estaban tan dolidos que pensaron en apedrearlo. ¡Wow, qué seguidores más inestables! Pero la situación era desesperante. ¿Qué iba a hacer ahora David?
“Pero David se fortaleció en Dios”. Fortalecerse en hebreo es kjazác que significa “agarrarse fuerte, ser valiente, conquistar, ampararse, reanimarse, reparar, sostenerse”. Antes de hacer algo, David se agarró de Dios. Obtuvo fuerzas, sabiduría, valentía y determinación para recuperar todo lo que el enemigo les había robado. Al final de la historia, leemos que obtuvo un botín mayor que el que se habían llevado. ¡Qué tremenda es la ayuda divina!
Aprendemos mucho de esta historia. Como David, podemos angustiarnos mucho por lo que el diablo, el enemigo de Dios, nos ha robado, o decidimos levantarnos y fortalecernos en Dios.
El Señor ya nos advirtió que el “el ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir...” (Juan 10:10a). El trata de hurtarnos la fe, la paz, el gozo, la esperanza, pero también nuestra familia, hijos, cónyuges, relaciones, ministerios, bienes materiales. Sin embargo, Jesús vino para darnos vida abundante.
Por eso, ya no más lamentos y angustias que te paralizan. Hoy es día de levantarte y fortalecerte en Dios. El Señor quiere que clames a Él y des pasos de fe para recuperar lo que el enemigo te robó. ¡Tu Poderoso Gigante pelea tus batallas! ¡Él ya venció al enemigo!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 19 de febrero, 2026
“Te alabo 7 veces al día”
“Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios”. Salmo 119:164.
Si tomamos el promedio de horas que aprovecha una persona por día, quitando las horas de descanso, para identificarnos con el salmista deberíamos estar cantando alguna alabanza cada 2 horas. ¿Hacemos esto? Mmm… no lo creo, por lo menos audiblemente. Quizás cantemos “en nuestra mente”…
La palabra “alabar” usada en este pasaje es jalál que significa “dar un sonido claro, brillar, celebrar, aclamar, cantar, glorificar, júbilo”. Bueno, definitivamente no es cantar bajito o con el pensamiento, es exaltar a Dios con júbilo.
Si lees el contexto, podrás descubrir por qué el salmista le cantaba a Dios de esta manera, ¡y siete veces al día! Veamos algunas de las cosas que motivaban su alabanza.
V. 162: Se gozaba en la Palabra de Dios al descubrir verdades espirituales para su vida. ¡Me encantaría ver algún video en el cielo de los tiempos devocionales que tenía este salmista! Realmente disfrutaba estar en la presencia de Dios.
V. 165: Por la paz que Dios le da a los que le obedecen, porque pueden caminar confiados sin tropezar. ¡Cómo no alabar a Dios si nuestro corazón puede sentirse seguro y confiado en su Palabra!
V. 166: Por la salvación. Teníamos un destino de perdición, pero Jesús lo cambió desde que le recibimos como Salvador y Señor. ¡Alabado sea Él por su obra perfecta en la cruz!
V. 167: Cantaba porque amaba sus mandamientos y se complacía en obedecerlos. ¡Qué bendición es cumplir los mandatos del Señor! Nos libra de tantos dolores de cabeza…
V. 168: Alababa a Dios porque sabía que si todas sus decisiones estaban de acuerdo con su Palabra, podría esperar un final feliz. Cada día el salmista se proponía vivir con el gozo de Dios, y antes de tomar una decisión, oraba, meditaba y se cercioraba de hacer su voluntad.
Comienza tu día alabando. Ojalá que tengas siete o más oportunidades de hacerlo. Suceden cosas maravillosas en nuestra vida cuando alabamos al Señor.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 18 de febrero, 2026
“Tú eres valioso para Dios”
“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. 1 Pedro 1:18-19
Tú eres muy valioso. Fuiste comprado con la “sangre preciosa de Cristo”. ¿Sabes el alto costo de esa sangre?
El mundo no entiende, no conoce, no sabe de “negocios eternos”. Pueden ponerle precio a un automóvil, una casa, una joya, pero no pueden valorar el alma de una persona. Solo Dios lo sabe y puede hacerlo. Él consideró que tu vida era tan valiosa que no tuvo reparos en enviar a su Hijo Unigénito a pagar el costo en la cruz (Juan 3:16).
Jesús no vino al mundo para salvar un territorio, al arrecife de coral, a una empresa multinacional o a los osos polares. Todo eso tiene su valor, pero no se comparan con una vida humana. Es increíble que celebrities e influencers hagan campañas para salvar a los pulpos mientras día a día mueren miles de niños por abortos despiadados. Este mundo no sabe apreciar el valor de la vida. Hay muchos que hablan y filosofan sobre ella, pero no la conocen. Nunca han tenido un encuentro real con la Vida (Juan 14:6) como para entender que los humanos sin Cristo estamos perdidos.
Tú eres diferente. Desde que recibiste a Jesucristo como tu Salvador y Señor, eres un hijo de Dios (Juan 1:12). Millones de ángeles en el cielo hicieron fiesta ese día. Tú has sido y eres el motivo de las fiestas eternas en los cielos (Lucas 15:7). Tienes un propósito que cumplir en esta vida. Dios te ha diseñado en la eternidad y sus planes se desarrollarán en ti porque has puesto tu fe en Él. Recibes ayuda extraordinaria. El mismo Espíritu Santo que habita en ti es tu Consejero, Ayudador, Amigo fiel. Además te capacita con poder para ser vencedor en cada uno de tus días.
Tú tienes que valorar lo que Cristo ha hecho, hace y hará en ti. No puedes permitir que nadie te quite el valor que Dios te ha dado. Pablo le dice a su discípulo: “Nadie te menosprecie” (Tito 2:15). Puede que muchos se burlen de ti por ser cristiano, pero deberás dejar pasar esas ofensas para que ninguna se instale en tu corazón. No le creas a las mentiras del enemigo. Escucha lo que Dios dice de ti en Isaías 43:4: “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” Levanta tus ojos al cielo, que de allí viene tu identidad. ¡Eres hijo amado del Padre Eterno!
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 17 de febrero, 2026
“El día de mi retoño”
“…Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación.” Job 14:14
Hay una realidad espiritual que acontece alrededor nuestro que no podemos verla a menos que Dios quiera revelarla. Pasamos pruebas severas, enfrentamos tentaciones, vienen desafíos inesperados que no habíamos planeado, y llegan a nuestra vida con el propósito de que crezcamos en la fe. Le pasó a Job, pero nunca imaginó que las pruebas iban a ser tan duras.
Job buscó y buscó en su corazón si había alguna situación que él hubiera generado para merecerlo, si algún pecado no hubiera confesado, si hubiera faltado a algunos de los mandamientos de Dios, pero nada podía quebrar el fundamento de su integridad. Vinieron tres amigos para consolarlo, y terminaron siendo jueces condenatorios dando solo argumentos humanos para tratar de dar una explicación a algo que desconocían. Al fin, Job sabe que de esas pruebas tan duras solo podía librarlo el Señor.
La confianza de este hombre en Dios fue total, a tal punto que proclama que iba a esperar si fuera necesario hasta el último día de su vida con tal de ver la liberación divina. La palabra “liberación” en hebreo es kjalifá que tiene el significado de “alternación, mudar, cambiar el turno, pasar, saltar, renovar, retoñar”. Me encanta la palabra “retoñar”. En la región de New England donde vivimos, los inviernos arrasan con toda la vegetación. Si tú vieras por primera vez las tormentas de nieve y sintieras los 20 grados bajo cero, pensarías que nada verde volvería a crecer. Sin embargo, en cada primavera las plantas vuelven a “retoñar”, los árboles florecen y reverdecen. Como dice Eclesiastés, “todo tiene su tiempo”.
Job tenía su fe puesta en el Señor de manera tal que aunque estuviera pasando los peores inviernos, sabía que un día todo volvería a retoñar. De hecho, su confianza era tan firme que se atrevió a decir: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15). Wow, Job, ¡qué confianza!
No estoy seguro de que tú estés pasando las mismas pruebas que Job, pero quizás te sientas muy familiarizado con él. No te identifiques solo con sus pruebas como para consolarte de manera temporal. Aprópiate de su fe y esperanza. Job esperó pacientemente hasta el día en que llegó su liberación, el día de su retoño. Dios fue quien lo vindicó, levantó su cabeza, y además le prosperó mucho más de lo que tenía antes de las pruebas.
¿Sabes que tu día de liberación llegará? ¿Tienes tu confianza puesta en Cristo hasta las últimas consecuencias? ¿Le has entregado todas tus cargas a Él, tus temores, fracasos, angustias? Hoy el Señor quiere renovar tu fe, recordarte que sus promesas se cumplirán en el momento oportuno. Espera con paciencia la intervención divina, porque tu tiempo de retoño será maravilloso.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 16 de febrero, 2026
“En tierra de aflicción”
“Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.” Génesis 41:52
Inmigrante involuntario. Eso fue José, el hijo predilecto de Jacob. Por ser obediente a su padre, fue a ver cómo estaban sus hermanos sin saber que terminaría vendido como esclavo a unos mercaderes madianitas. Invisiblemente, el camino providencial de Dios tenía a Egipto como destino. De la casa de Potifar, a la cárcel, y de allí a gobernador de Egipto. No creas que todo pasó muy rápido. No, fueron trece largos años de sufrimiento, dolor, agotamiento, castigo, soledad, desprecio y olvido. Para José, Egipto fue la tierra de su aflicción.
“Aflicción” en hebreo es oní que significa “depresión, miseria, angustia, esfuerzo, pobreza”. ¿Tienes alguna circunstancia, persona, situación o lugar que signifique para ti una “tierra de aflicción”? Puede ser que incluso hayas tenido altas expectativas de un nuevo comienzo y de pronto, en solo tres días, todo se vino abajo y terminaste solo, sin ayuda, desprotegido, sin recursos. Quizás pusiste tu confianza en una persona y te defraudó. Me atrevo a decir que hasta tuviste una supuesta “palabra de Dios” que alguien te dio, creíste que era revelación y terminaste muy mal… Por lo menos hasta ahora.
De pronto, en un minuto todo puede cambiar, como le pasó a José. Hay un tiempo señalado en el reloj de Dios que dice “ahora es el comienzo de la fructificación”. A partir de ese momento, comienzas a ver cambios favorables que tú no controlas, se abren puertas que parecían cerradas, hay personas que empiezan a mirarte de manera positiva. Quizás estabas orando y clamando a Dios que te sacara de la tierra de aflicción, y resulta ser que esa misma tierra es… ¡de fructificación!
“Fructificación” es hebreo es pará que significa “llevar fruto”, es decir, producir resultados favorables como manifestación de la gracia de Dios. Esos resultados pueden ser espirituales, emocionales, materiales, ministeriales. Para que una planta produzca fruto hay que darle tiempo. Cuando recién está creciendo y echando raíces, hay que abonarla, podarla, regarla, quitarle insectos dañinos, hasta que llega el día del primer fruto. ¡Qué alegría para el que ha cultivado con tanto esmero esa planta! Vale la pena el esfuerzo.
El secreto es permanecer con esperanza, mantener la fe a pesar de la realidad, afirmar la confianza en Dios que tiene el control de todo, sin dejar de esperar en su Providencia y Soberanía, porque sus planes son lo mejor que nos puede pasar en esta vida. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29:11).
Dios me guio a escribir este devocional para ti, para animarte en fe, levantarte el espíritu y recordarte las promesas que Él te ha hecho. Dios quiere fructificarte en la tierra de aflicción. Tu fe manifestará la expectativa de lo que el Señor hará a partir de hoy.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 15 de febrero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"La cama doble-King del enemigo"
"Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro… es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre." Deuteronomio 3:11
El rey Og dormía en una cama que medía más de ¡13 pies de largo por 6 pies de ancho! Si estás acostumbrado al sistema métrico, son 4,11 metros de largo por 1,82 m de ancho. La medida americana de la cama “King” tiene 76 x 80 pulgadas. ¡La de este rey media el doble! ¿Puedes hacerte una idea de su tamaño? Comparémoslo con Goliat que medía “solo” 9.3 pies (2.85 m). Este rey intimidaba con solo verlo. ¿Alguien podría tener el valor suficiente para enfrentarlo? Sí, si Dios le prometía la victoria, pero había que creer en la promesa.
La generación de israelitas que salió de Egipto no pasó la prueba y murieron en el desierto. Pero sus hijos, la siguiente generación, creyeron y avanzaron confiando en las promesas de Dios y conquistaron por fe la tierra prometida.
Casi al final de los 40 años de peregrinación por el desierto, el pueblo de Israel se encontraba al este del Jordán, y el rey Og los enfrentó sorpresivamente. Allí mismo Dios le habló a Moisés y le dijo que no tuviera miedo porque le entregaría a este rey y a todo su ejército (ver Números 21:34-35).
La generación que Dios levantó en el desierto aprendió a tener mentalidad conquistadora, así que arrasaron con Og y con todos los que se les opusieron (ver Deuteronomio 3:13). La tierra de los gigantes de Anac ahora era la tierra de los ¡gigantes de Dios!
¿Estás enfrentando una situación que te parece demasiado compleja, imposible de que tenga solución? Las victorias sobre el enemigo y las circunstancias que parecen más grandes que nuestras posibilidades vienen cuando avanzamos con fe en las promesas de Dios.
Recuerda las veces en las que el Señor intervino y te dio la victoria. ¡Cuántas veces te salvó justo a tiempo!
No mires con miedo a aquello que te está intimidando, mira al Señor. Él es más grande. ¡Dios es el Poderoso Gigante que pelea por ti!
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 14 de febrero, 2026
“Muro de fuego”
“Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.” Zacarías 2:5
Si tú le hubieras tomado una fotografía a Jerusalén en tiempos del profeta Zacarías, tendrías un panorama desolador; no encontrarías ningún lado bueno para fotografiar. Después de casi 70 años, la ciudad se veía destruida, quemada, abandonada, producto del ataque de los babilonios en el 586 a.C. Si miraras todos los días esa foto podrías llegar a pensar que ya no habría posibilidad de reconstrucción de la ciudad que en sus tiempos de apogeo llegó a ser la más esplendorosa del mundo.
La profecía decía que los cautivos iban a regresar y que Dios haría el milagro de la restitución. Mucho más que el ave Fénix, Jerusalén se volvería a levantar, pero ahora no con gloria humana sino divina. Por esa misma ciudad el mismo Mesías iba a caminar por ella. Sin embargo, para que la profecía tuviera cumplimiento, había una parte que el pueblo de Dios debía hacer: Trabajar duro para reconstruir.
¿Cómo comenzar si ni siquiera tenían protección de los enemigos? ¿Cómo empezar a sembrar en un lugar desbastado por los robos de las naciones vecinas? ¿Valía la pena comenzar sin protección? Tantas preguntas detenían al pueblo para no dar un paso de fe y marchar hacia adelante. Entonces Dios responde con una promesa que tuvo su cumplimiento para ese tiempo, para hoy y para el reinado de Cristo. Dios mismo sería un muro de fuego alrededor de su pueblo. ¡Qué tremenda promesa! Les hacía recordar a la muralla de fuego que Dios había puesto entre los israelitas y el ejército de Faraón cuando salieron de Egipto. Había que confiar en esa promesa y poner manos a la obra.
La historia de Esdras y Nehemías nos dicen que reconstruyeron el templo, la ciudad y las murallas, y en el proceso, el Señor intervino milagrosamente. ¡Dios siempre cumple sus promesas!
Estoy seguro que esta palabra de Dios es para ti. Tienes muchas fotos en tu mente de fracasos pasados, de proyectos que se cayeron, de una devastación del enemigo en tu alma, incluso parece que solo quedaran cenizas de tu relación con Dios. ¡Hoy es día de recomenzar! Dios te da una promesa que debes apropiarte. Desde hoy en adelante, el Señor mismo será un muro de fuego alrededor de ti, protegiéndote, animándote, respaldándote con su palabra, si tomas la decisión de creerle y actuar en base a su promesa.
No tengas miedo, su muro es impenetrable. No tengas vergüenza, su intervención levanta tu cabeza. No te detengas, Dios mismo pelea tus batallas. Eres más que vencedor en Cristo. Confía que Jehová de los ejércitos está de tu lado, y su promesa es ser un muro de fuego a tu alrededor.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 13 de febrero, 2026
“Fuerzas para comenzar”
“Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, de reprensión y de blasfemia; porque los hijos están a punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas… por tanto, eleva oración por el remanente que aún queda”. 2 Reyes 19:3-4
Los habitantes de Jerusalén en el tiempo del rey Ezequías estaban gozando de prosperidad, paz y crecimiento. Las familias estaban estables y muchas de ellas con la ilusión de un nuevo miembro en la casa. Las embarazadas habían hecho sus baby showers y todo parecía ir a ritmo de fiesta. ¡Qué ilusiones generan los bebés a punto de nacer! Pero algo sucedió que conmovió a toda la ciudad. Los asirios habían llegado con todo su ejército con la intención de tomar la ciudad, matar a los líderes y llevarse cautivos a los niños. La idea de un futuro terrible mató la ilusión de muchos hogares hebreos, a tal punto que el rey expresa: “la que da a luz no tiene fuerzas”. Ya empezaban a surgir preguntas como: ¿qué haremos con nuestros hijos? ¿cómo los alimentaremos? ¿y si se los llevan cautivos? Incluso alguien podría haber pensado para qué traer hijos a este mundo lleno de dolor. A las madres parturientas les estaba faltando las fuerzas. La única solución era clamar a Dios para que la ayuda venga del cielo.
Si lees la historia verás cómo el Señor intervino poderosamente dando liberación extraordinaria. Ni un solo asirio sobrevivió. Ya las familias podían celebrar sus nacimientos, sus cumpleaños y la esperanza de un futuro seguro en las manos de Dios.
Pensemos en nosotros y nuestra realidad. ¡Qué animados estamos cuando nos hemos motivado para comenzar una nueva atapa! Tal vez inconscientemente recordamos los días en que comenzábamos un cuaderno nuevo: escribíamos prolijo y sin manchas, por lo menos los primeros tres días antes de que los extremos de las hojas comenzaran a enrizarse. Nos encanta comenzar un nuevo tiempo lleno de esperanza. Nuestras ilusiones crecen y damos rienda suelta a nuestra imaginación.
Sin embargo, para comenzar una nueva etapa no solo hace falta motivación inicial sino fuerzas para emprenderla. Cuando vienen las dificultades, la oposición, los desafíos, problemas inesperados, parece que no tenemos la fuerza para que nuestros proyectos salgan a la luz, que nuestras resoluciones se lleven a cabo, que nuestras determinaciones espirituales se concreten. Parece que es fácil “concebir” ideas fantásticas, pero otra cosa es que “den a luz” bajo presión. Necesitamos ayuda sobrenatural.
¿Cómo estás tú? ¿Está naciendo en ti una fe dependiente de Dios? ¿Tienes la motivación de emprender nuevas cosas para Dios? Necesitas “elevar tu oración” pidiendo las fuerzas espirituales para alcanzar la victoria. Para que una nueva etapa nazca, la tenemos que acompañar de fuerzas del Espíritu para no detenernos más. Que nada ni nadie te quite el impulso de agradar a Dios con tu vida entera.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 12 de febrero, 2026
“Alumbra hacia adelante”
“Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero.” Números 8:2
Dios le ordenó a Moisés construir un candelero de oro con siete brazos y en cada uno de ellos había una lámpara que debía estar encendida permanentemente en el lugar santo del tabernáculo. Llama la atención la disposición que tenían las lámparas. No estaban allí para alumbrar a los costados o hacia atrás; debían alumbrar hacia adelante. Interesante.
Tiene una buena aplicación para nuestra vida. Dios es luz y alumbra nuestro caminar diario. Nos ha dado su Palabra que es “lumbrera a nuestro camino” (Salmo 119). La luz está enfocada hacia adelante. Dios no quiere que retrocedamos o nos quedemos detenidos en situaciones que no nos ayudan a crecer. Debemos seguir su luz y avanzar.
El apóstol Pablo lo tenía claro: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:13-14). ¿Sabes cuántas historias oscuras tuvo el apóstol persiguiendo a la iglesia? ¿Cuántos motivos para culparse por lo que había hecho en el pasado? Sin embargo, sabía que el Señor lo había perdonado y ahora tenía una nueva vida. La luz estaba iluminando hacia adelante.
Muchos hermanos de la iglesia de Corinto tenían un pasado cargado de pecados. Fíjate lo que dice 1 Corintios 6:9-11: “No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos…” Habían vivido dejando mucho que desear según la ley de Dios. Pero ahora habían recibido a Jesucristo como Salvador y Señor de sus vidas, sus pecados fueron perdonados, y eran hijos de Dios. Terminemos de leer el versículo 11: “…mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”. ¡Aleluya! ¡Ahora libres el pecado podían mirar hacia adelante y construir un nuevo rumbo en Cristo!
¿Y tú? ¿Eres más propenso a enfocarte en el pasado que en el presente y el futuro? ¿Te paralizan tus viejas historias al punto de detenerte y no avanzar? ¿Las malas decisiones que has tomado hace mucho tiempo todavía están vivas en tu memoria que no te ayudan a mirar hacia adelante?
Hoy el Señor te recuerda que tus pecados han sido perdonados, tu pasado está crucificado con Cristo y tienes un nuevo camino para avanzar hacia adelante. ¡Sigue la luz de Jesús!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 11 de febrero, 2026
“Visión de eternidad”
“Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” Marcos 14:62
Faltaban pocas horas para que Jesús fuera crucificado. Para darle sentencia final era necesario un juicio justo, pero nunca lo tuvo. La comparecencia ante las autoridades religiosas fue un mero trámite, porque hacía tiempo que estaban buscando a Jesús para matarlo. Les había llegado la oportunidad, y ante la pregunta “¿Eres tú el Hijo de Dios?”, la respuesta era obvia para los que veían las evidencias. Yo Soy, en presente, la misma frase del hebreo antiguo que se escribía “Jehová”.
El ”Yo soy el que soy” les estaba mostrando el plan eterno y ninguno de ellos lo quiso ver. Jesús podía proyectarse hacia el fututo y declarar que el mundo vería “al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo”. Les estaba diciendo que el sufrimiento y muerte que ellos estaban planificando en sus corazones era temporal, pasajero.
Jesús tenía visión de eternidad. Estaba viendo más allá de la realidad inmediata. Jesús estaba pasando por alto los sufrimientos para verse glorificado eternamente, sentado en el trono y volviendo a reinar. ¿Cómo pudo pasar Jesús los momentos tan difíciles? Hebreos 12:2 nos ayuda a comprender su motivación y fuerza: “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Jesús se veía sentado en su trono y el gozo del triunfo final era mucho mayor que el sufrimiento temporal.
Recuerda que Jesús era tan humano como nosotros. Por supuesto que era Hijo de Dios. Nunca dejó de serlo. Pero se despojó de su gloria, no hizo uso de su divinidad para ir a la cruz. Totalmente hombre para ser nuestro sustituto perfecto y pagar nuestra redención, y para sernos ejemplo.
Como hombre, nos muestra el camino: vivir cada día con visión de eternidad. Lo que suframos en esta vida es temporal. El gozo que nos sostiene, nos motiva a seguir adelante y nos da las fuerzas diariamente es nuestro destino final. Solo pensar en la eternidad con Cristo, su iglesia, y siendo coherederos de todas las cosas debería ser suficiente motivación para enfrentar cualquier prueba.
¿Estás siendo víctima de burlas, desprecios, chismes, injurias por causa de Cristo? ¿Estás pasando sufrimientos sin entender las causas? ¿Parece que todo lo que haces para el Señor no da resultado, no vale la pena? Necesitas reforzar tu visión de eternidad. Del presente se encarga el Señor. No lo dudes. Él es tu Proveedor, Sustentador, Protector, Sanador, y sobre todas las cosas tienes un Padre Celestial que te ama como nadie jamás podría haberlo hecho.
No te enfoques en lo temporal, porque te espera el gozo indescriptible de una eternidad con Cristo reinando a su lado colmado de favores eternos. Lo que te está sucediendo hoy, también pasará. Lo que permanecerá es lo que hayas sembrado para la eternidad.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 10 de febrero, 2026
“No vendas la Verdad”
“Compra la verdad, y no la vendas.” Proverbios 23:23
Siempre pensamos que antes de compartir lo que escribimos es necesario “editar”. Antes de que el libro de devocionales “Reposo para el alma” fuera publicado, tuvo que pasar por la edición. Había muchas palabras que podían interpretarse de manera diferente para alguna cultura, mal interpretarse en otras, frases que podían traer confusión, en fin, un sinnúmero de correcciones necesarias para que quien lo leyera, se quedara con la idea del autor.
Para nuestro diccionario, editar significa “preparar o dirigir la publicación de un texto, una revista o un libro, cuidando de su forma y su contenido y añadiendo en ocasiones notas o comentarios”. En muchos casos, la edición es tan exhaustiva que queda poco del original.
En cierta ocasión, varios líderes de diferentes denominaciones y religiones se reunieron para compartir el Padrenuestro, la oración modelo de Jesús. Pero alguien comenzó a argumentar que no estaba tan seguro de que Dios estaría en los cielos. Otro dio una versión diferente de cómo santificar su Nombre. Un liberal también alegó que era difícil aceptar que su reino viniera físicamente al mundo y que su voluntad jamás se haría en la tierra como en el cielo. Uno tras otro comenzaron a dar sus puntos de vista de la oración de Jesús… En fin, la conclusión de esa reunión fue que la única frase del Padrenuestro aceptada por todos era “Padre nuestro”, y nada más. ¡Que terrible es cuando editamos la Verdad de Dios a nuestras ideas!
Dios nos dice en su Palabra que debemos adquirir su Verdad y no venderla. En otras palabras, no es negociable. Se acepta o se rechaza, pero no se “edita”. Dios es nuestro Padre si todos somos sus hijos. La única manera de llegar a serlo es a través de Jesucristo. No hay manera de llegar a Él por otros caminos. Jesús es el Camino. Nadie tiene el derecho de editar esta verdad dicha por el Creador.
No podemos parcializar la Verdad. Observa el Salmo 119:160: “La suma de tu palabra es verdad”. La vida cristiana no está basada en un solo versículo. Nos basamos en la suma de todo lo que Dios ha dicho.
Tampoco podemos añadir algo más a la Verdad de Dios. También esto está claro en la Biblia: “Toda palabra de Dios es limpia, Él es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.” (Proverbios 30:5-6).
Y lo más importante es aplicarla. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Santiago 1:22).
¿Qué te ha dicho últimamente el Señor? ¿Cuánto has obedecido? ¿Lo que leíste se quedó en teoría o lo hiciste práctico en tu vida? Eso es lo que realmente hace la diferencia.
Tienes la Verdad. Que nadie te la edite. Dios no necesita corrección.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 9 de febrero, 2026
“¿Descubriste tu tesoro?”
“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” Mateo 13:44
Las parábolas de Jesús son maravillosas, porque están relatadas de manera sencilla que hasta un niño las puede entender, pero contiene valores trascendentes, profundos, que transforman el alma sensible. En esta ocasión, el Señor expuso esta perla espiritual en una playa a un grupo de gente que vino para escucharle, cerca de su casa en Capernaúm. Después de compartirles varias enseñanzas acerca de cómo ser parte del Reino de los cielos, ahora quiere mostrar el alto valor de ser parte de él.
Imaginemos, solo imaginemos a Juan, un simple hombre que trabaja en el campo con sus herramientas de mano para hacer surcos, pozos, zanjas para el agua. De pronto, no había cavado ni a un metro de profundidad cuando siente algo duro en el suelo. Cree que es una piedra, entonces comienza a ampliar el espacio alrededor para quitarla, cuando se da cuenta que es una caja de madera. Ahora está intrigado acerca de ese objeto y comienza a trabajar con más entusiasmo. El suspenso, el deseo de saber lo que había allí lo ha motivado. Hasta parece que hoy ya es un día diferente, algo nuevo estaba pasando. Sigue cavando, profundizando y cuanto más despeja el área más grande se abren sus ojos. ¡Es la tapa de un viejo cofre! La abre despacio para ver qué encontraría allí, y ¡no lo puede creer! ¡Es un baúl lleno de alhajas de oro, prendedores de piedras preciosas, collares, anillos, monedas…! ¡Un tesoro incalculable! De pronto le viene una idea sorprendente: Volverlo a enterrar y dejarlo como si nunca hubiera pasado nada, vender todo lo que tenía y comprar ese campo. El que tiene el campo, tiene el tesoro.
Con esta enseñanza, Jesús destaca el valor del Reino. Tiene un precio altísimo que nadie puede pagar. Solo Jesús lo ha hecho en la cruz. Pero requiere que cada persona que desee entrar en él, esté dispuesta a renunciar a todo por obtenerlo. Los que abrazan el evangelio con todo su ser son los que han descubierto el valor de ser gobernados por Jesús aquí y en la eternidad. ¡No hay mayor tesoro que Jesucristo!
Juan descubrió el tesoro por accidente, pero se dio cuenta del tremendo valor que tenía. Pero hay otros que ya son dueños del campo y nunca son capaces de descubrir lo que tienen. Pueden ser cristianos por años sin haber experimentado el gozo de tener a Cristo como centro de sus vidas. Han pasado años orando sin fe, hablando del evangelio sin conocerlo, y a la hora de defender su valor, no saben lo que tienen.
¡Qué diferentes son nuestras vidas cuando experimentamos a Jesús en todo nuestro ser! El gozo nos desborda, la paz controla nuestra alma, la esperanza nos motiva cada día para extender este maravilloso Reino en un mundo perdido y desquiciado. Lo más valioso que puede haber en este mundo es invisible a los ojos porque tiene valor de eternidad. Sólo los que han recibido la luz divina pueden alcanzar a descubrirlo. Sembremos valores eternos y cosecharemos riquezas imperecederas.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 8 de febrero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Instrumentos disponibles"
"Después de Aod fue Samgar, hijo de Anat, quien rescató a Israel. En una ocasión mató a seiscientos filisteos con una aguijada para bueyes." Jueces 3:31
Después de que murió Josué, el sucesor de Moisés que introdujo a Israel en la tierra prometida, Dios levantó jueces para liberar al pueblo de la opresión de sus enemigos. Samgar fue uno de ellos. Es interesante notar que el significado de su nombre en hebreo es “El que huye”. El nombre que le habían puesto sus padres no concordaba con el llamado de Dios para él. Yo le habría cambiado el nombre por ¡“No-más-Samgar”!
Durante una batalla, este campesino mató a 600 enemigos solo con una vara larga con punta de hierro que usaba para arrear a los bueyes. Seiscientas personas son un gran batallón. Si recuerdas, este era el número del ejército de David antes de ser nombrado rey. ¡Una persona puesta en las manos de Dios puede más que un numeroso batallón de soldados adiestrados para la guerra!
Presta atención al instrumento con el que libró esa batalla, una aguijada. Por favor, busca en Google una imagen de este instrumento y podrás decir conmigo: “¿Con esto mató a 600 filisteos…?” ¡Tremendo!
¿Y por qué una aguijada y no una espada? Es que los filisteos siempre les quitaban las armas y hasta se llevaban a los herreros de Israel. Entonces, como no había espadas, había que usar lo que tuvieran a mano. El instrumento que servía para que los bueyes trabajaran ¡se convirtió en un arma mortal!
Cuántas veces nos sentimos como una aguijada cuando el Señor nos llama a hacer algo para Él y decimos: “Yo no sirvo para esto, no soy apto para este trabajo, nunca enfrenté grandes desafíos…”. Cuando el Señor nos llama a hacer algo, no se trata de nosotros, sino de Quién nos capacita. No importa el instrumento cuando es Dios quien da la fuerza y el poder.
Cuanto más insignificante es el instrumento, más gloria trae al Señor. Sansón mató a mil con una quijada de burro. Dios habló a Balaam por medio de una burra. Una simple piedra derribó a Goliat. El poder de Dios es el que hace útil a un simple instrumento.
Dios quiere usarte para su gloria. No huyas más de su llamado. Confía, el “Yo Soy está contigo”.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 7 de febrero, 2026
“¿Qué estás viendo en el espejo?”
“El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que mira su cara en un espejo y en cuanto se va, se olvida de cómo era”. Santiago 1:23-24
Santiago nos presenta esta comparación para hablarnos acerca de lo que nos puede pasar si solo leemos o escuchamos la Palabra de Dios y no hacemos nada con lo que el Señor nos enseña. Hay pasajes que nos motivan a seguir adelante, otros que nos exhortan a cuidar nuestra vida espiritual, o abandonar el pecado. ¿Qué estamos haciendo con esas verdades?
Cuando te ves despeinado, no esperas a que abra la peluquería para que hagan algo. De la misma manera, cuando Dios te habla, no puedes esperar a ir a la iglesia el domingo para comenzar a hacer cambios en tu vida. Debe haber una acción inmediata.
Tampoco deberíamos mirarnos en el espejo de la Palabra para pensar en los cambios que otros tienen que hacer. La actitud correcta es “recibir con humildad el mensaje que Dios nos ha dado” (v. 21), y aceptar ser perfeccionados.
Si vamos a compararnos con alguien, que sea con Cristo. Leemos en 2 Corintios 3:18: “Por tanto, todos nosotros, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen por la acción del Espíritu del Señor”.
Aquí está la clave para nuestra transformación: dejar que el Espíritu Santo trabaje en nosotros. Aunque nos esmeremos mucho, no tenemos la capacidad de asemejarnos a Cristo con nuestras propias fuerzas, por eso el Espíritu Santo vino a morar en nosotros. Él es quien produce los cambios; nuestra parte en el proceso es someternos a Él cada día y obedecerle.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 6 de febrero, 2026
“Refresco al alma exhausta”
“Abundante lluvia esparciste, oh Dios; a tu heredad exhausta tú la reanimaste.” Salmo 68:9
Muchas veces Israel padeció fuertes sequías y como consecuencia les faltó alimento, pero la falta de lluvia no había sido porque Dios se había olvidado de su pueblo. En muchas ocasiones el Señor permitió circunstancias desfavorables porque Israel se había volcado a los ídolos. La única manera de hacerlos regresar era a través de situaciones donde se sentían atrapados con necesidades.
Me imagino que recordarás la historia de Elías y Acab. En esa época, el pueblo se había apartado de Dios y seguía a Baal. Elías profetiza que no llovería hasta que él diera una palabra diferente. Y así fue. Al fin el pueblo fue confrontado, y a través del fuego divino en el Monte Carmelo, reconocieron que el único Dios verdadero era Jehová. Elías vuelve a orar por lluvia, y el Señor interviene. Otra vez la tierra volvió a reverdecer y a producir fruto.
Estas historias tienen una aplicación espiritual para nosotros. Muchas veces pasamos situaciones como el pueblo de Israel. Tomamos decisiones fuera de la voluntad de Dios y las consecuencias son nefastas. Sentimos como dice el salmista que estamos “exhaustos”. Esta palabra en hebreo es laá y significa “estar sumamente cansado, disgustado, desalentado, fatigado, molesto, hastiado”. Ay, cuántas veces nos hemos sentido así, tan agotados que parece que no tenemos fuerzas para avanzar.
Cuando las presiones nos ahogan y las necesidades son apremiantes, acudimos a Dios reconociendo nuestras faltas y pecados. Y Dios, siempre Dios, nos perdona por su gracia y misericordia. A partir de esos encuentros divinos es que comenzamos a sentirnos “reanimados”. La palabra hebrea es kun y significa “levantarse, restaurar, prosperar, afirmar, consolidar, enderezar, proveer, reparar, restablecer, robustecer”. ¡Aleluya! Dios siempre llega a tiempo para traer renovación. Cuando parece que hasta podemos perder la vida, Dios nos reanima con su presencia para llenarnos de fe, valor, confianza y seguridad en sus promesas.
¿Cómo está tu alma? ¿Sientes que vives en una sequía prolongada? ¿Parece que a todo lo que te rodea le falta vida? ¿Te sientes exhausto sin ganas de continuar? ¡Dios es tu fortaleza! Él se levanta delante de ti para darte nuevas esperanzas, una nueva visión, nuevas fuerzas para avanzar.
Dios manda lluvia a nuestro corazón sediento; trae frescura en nuestros desiertos; restaura lo que parece que se está muriendo. ¡Hay nueva vida en Jesús!
Toma tiempo para pasar en la presencia de Dios en oración. Permítele al Espíritu Santo que comience a brotar sus ríos de agua viva, y deja que Él haga su obra en ti. Hay nuevo ánimo para el alma exhausta.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 5 de febrero, 2026
“Guardarnos irreprensibles”
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.” 1 Corintios 9:25
El apóstol Pablo, al referirse a la lucha, está pensando en el combate greco-romana, en donde solo triunfaban los que procedían bajo las condiciones establecidas. Para participar de la competencia, se debía entrenar fuerte y dejar de lado todo aquello que afectaba la agilidad, rapidez y fortaleza. Para hacer más clara esta idea, Pablo usa la palabra griega “abstenerse”, enkrateúomai, que significa “ejercer dominio propio, ser fuerte, bien controlado, dueño de sí mismo”.
De la misma manera, para alcanzar la meta en la vida cristiana y recibir la corona, debemos abstenernos de todo aquello que nos impida correr la carrera con eficacia.
Debemos abstenerse de todo lo que perjudique nuestro espíritu. Cuando recibimos a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo ha venido a morar a nuestro espíritu, dándonos una nueva dirección. Hemos abandonado el pecado para andar en santidad. Indudablemente, cada día debemos alimentarnos espiritualmente para poder hacer frente a las tentaciones y ataques del diablo.
Es necesario abstenerse de todo lo que perjudique nuestra alma. Nuestras emociones y sentimientos deben mantenerse estables, nuestra conciencia limpia y sensible, y nuestra manera de pensar renovada. Diariamente estamos siendo bombardeados por cosas que intentan quitar nuestra mirada de Jesús y ponerla en cosas superficiales.
También hay que cuidar nuestro cuerpo, porque es el templo del Espíritu Santo. Las adicciones de cualquier tipo nos destruyen y alejan de Dios. Debemos cuidarnos para vivir saludables el tiempo que Dios haya determinado para nosotros.
Cualquier cosa que nos haga daño, definitivamente debemos rechazarla. El apóstol fue bien claro al decir: “Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22). Debemos asegurarnos de no darle lugar al enemigo evitando situaciones de tentación y concentrándonos en obedecer a Dios.
La petición final de Pablo es que todo hijo de Dios sea completamente santificado, espíritu, alma y cuerpo rendidos a la voluntad de Dios. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (v. 23).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 4 de febrero, 2026
“Por un dólar más”
“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. Lucas 12:15.
Jaime era un cristiano gozoso, servicial, trabajador, muy responsable en el cuidado de su familia y obediente a Dios en todo. Un día le ofrecieron un trabajo en el que ganaría un dólar más la hora. Empezó a hacer cuentas, y vio que con ese aumento podría pagar la cuota de un nuevo automóvil. Pero Jaime no consideró que el nuevo trabajo le quedaba más lejos y que eso le robaría tiempo para estar con su familia.
Al poco tiempo, Jaime pensó que si añadía otro dólar más a sus ganancias podía pagar la cuota de un pequeño bote para salir a pescar los fines de semana con su familia. Aunque la pesca no era el deporte favorito de sus hijos, le permitiría pasar tiempo con ellos. Pero no podía pedir un aumento de sueldo, entonces la solución fue trabajar horas extras, lo que hizo que al llegar a su casa solo pudiera ver a sus hijos durmiendo; pero se consolaba pensando que los vería al día siguiente.
Luego del carro y el bote, siguieron otras cosas, pero necesitaba ganar un dólar más para cubrir esos gastos. Entonces decidió trabajar los fines de semana. “El Señor entiende -pensó-. Si por unas semanas no voy a la iglesia y miro los servicios por internet es lo mismo”. Entonces dejó de congregarse y su esposa e hijos asistían solos a la iglesia.
Con el tiempo comenzaron los problemas en la familia, y Jaime solo podía pensar que nadie valoraba los esfuerzos que estaba haciendo. Entonces empezó a compartir más tiempo con una compañera de trabajo que parecía más divertida, comprensible y cariñosa que su esposa… Tal vez puedas imaginar el resto de la historia…
Jaime perdió a su esposa, a sus hijos, su iglesia y su relación con Dios. Y todo comenzó por ganar un dólar más. En realidad el problema no fue el dinero, sino la avaricia, la ambición desmedida terminó atrapándolo.
Crecer y prosperar financieramente no es malo, pero si lo hacemos sin contar con la sabiduría que Dios promete darnos, terminaremos cambiando las prioridades, atrapados en el materialismo y perdiendo lo que es realmente valioso.
Jesús terminó su mensaje con un principio que debe regir nuestra vida: “Mas buscad primeramente el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” (v. 31). Si Dios está en primer lugar en tu vida, entonces lo que debe seguir es tu familia. Las demás cosas, si confías en Él, las añadirá a su tiempo.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 3 de febrero, 2026
“El enemigo tiene un límite”
“Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron... Dios es el que me ciñe de poder… Quien adiestra mis manos para la batalla”. Salmo 18:4,32,34.
Hay días espiritualmente malos, en donde sentimos que el diablo lanzó todo su arsenal sobre nosotros. David lo expresó con esta frase: “Torrentes de perversidad me atemorizaron”. En el original hebreo dice “torrentes de Belial”, la misma palabra que usa el apóstol Pablo para hablar de Satanás (2 Corintios 6:15).
También el profeta Isaías hace una descripción similar. “Porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.” (Isaías 59:19b). Tanto David como Isaías mencionan que el enemigo de Dios y de su pueblo en algunos momentos fue contra ellos como un río furioso, moviéndose con mucho ímpetu. Sin embargo, nunca pasó, ni podrá pasar más allá del límite que Dios le ha establecido.
Tienes que saber que en la cruz Jesús le quitó toda autoridad al diablo y sus huestes. “Despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). Aunque ya ha sido derrotado por Cristo, todavía está bajo “libertad condicional” hasta que llegue el día de su sentencia final. Mientras tanto, “el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12).
El salmista David dice que frente a esas batallas, Dios nos ciñe de poder. ¡Aleluya! ¡Satanás no puede avanzar cuando ejercemos la autoridad espiritual que nos fue delegada por Dios! Hay poder del Espíritu Santo sobre nosotros para ser vencedores. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8).
Aunque experimentes un día malo, con ataques semejantes a un río impetuoso, permanece firme en la posición de victoria que Cristo te concedió. Satanás no puede hacer nada contra un hijo de Dios que vive en obediencia al Señor.
Pastor Pablo Giovanini
Lunes 2 de febrero, 2026
“La obediencia es superior a la opinión”
“Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu. Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, para que esto sea señal entre vosotros”. Josué 4:4-6a
Doce hombres entraron al río Jordán, cada uno con una gran piedra en sus hombros. Estaban pisando en seco en medio de un río que se había abierto milagrosamente por mandato divino. Mientras estos hombres llevaban sus piedras al centro del río podían ver las paredes de agua como si un cristal detuviera su paso. Uno a uno, fueron dejando sus rocas hasta levantar un altar que se conservó por mucho tiempo como testimonio del poder de Dios.
Cuarenta años antes de este evento, Dios también había escogido a doce hombres, uno de cada tribu, para observar la tierra de Canaán y dar una descripción de lo que Dios les había prometido. Pero fracasaron porque atemorizaron al pueblo al decirles lo imposible que sería la misión. Dios nunca les pidió sus opiniones, solo les dio un mandato, y al no creer en lo que Él les había prometido, ninguno de esa generación entró a la tierra prometida.
¡Qué diferentes fueron los hombres enviados por Josué! Sus opiniones personales estaban sujetas a la obediencia. Si Dios les había dado la orden de pisar el Jordán, eso había que hacer. No se movían por el criterio de la mayoría, sino por mandato de Dios.
Tremenda lección para nosotros. Muchas veces nuestra percepción de la realidad se contradice con lo que Dios nos está diciendo y resolvemos actuar de acuerdo con lo que percibimos humanamente, olvidándonos de lo que Dios nos habló. ¡Qué error! Actuar fuera de lo que Dios nos dice solo nos aleja de lo que nos ha prometido. Cuando Dios habla, hay que hacer silencio y obedecer. Esa siempre ha sido la clave de toda victoria. Menos opiniones y más pasos de fe.
¿Qué promesas te ha dado Dios? ¿Vas a discutir con Él o te vas a mover en dirección a esas promesas? Dios sigue abriendo “Jordanes” a aquellos que le obedecen.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 1 de febrero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Rondando por tu cabeza"
"Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor." 2 Timoteo 2:22
Timoteo era un joven llamado por Dios para servirle. En sus primeros años, el apóstol Pablo le aconsejó llenarse del Espíritu Santo, dejar de lado la cobardía, la vergüenza, el qué dirán, y avanzar con fe en el ministerio. Pero también sabía que en la ciudad de Éfeso estaría expuesto a un sinnúmero de tentaciones y ataques del diablo para apartarlo de la voluntad de Dios. Por eso Pablo es muy contundente al decirle que no juguetee con las pasiones juveniles, sino que ¡huya!
La expresión “pasiones juveniles” en griego es epithumía, y se refiere al intenso anhelo de nuestra baja naturaleza, los malos deseos. Santiago usa esta misma palabra cuando dice que somos tentados por nuestra propia concupiscencia (ver Santiago 1:14). Santiago y Pablo no se están enfocando en una tentación en particular, sino en cualquier tentación que enciende nuestros malos deseos.
Si observamos con atención, estamos siendo permanentemente bombardeados a través de los medios de comunicación con una oferta de productos que buscan despertar esas pasiones. El blanco normalmente son los jóvenes, sin embargo, esas pasiones también seducen a los adultos, muchos que, dicho sea de paso, ¡manifiestan comportamientos de adolescentes!
Martín Lutero, el padre del protestantismo, dijo en cierta ocasión: “No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero puedes evitar que hagan nido en ella”, haciendo alusión a las tentaciones.
Un nido no se construye en un día, pero si permaneces demasiado tiempo debajo de una bandada de pájaros, llegará el momento en que habrá suficientes “plumas” sobre tu cabeza para construirlo. Un pequeño desliz lleva a otro, y a otro, hasta que terminamos aceptando lo que es malo como bueno. El diablo no desaprovechará ninguna oportunidad para debilitarnos y que finalmente cedamos a las tentaciones.
Si alguna “pluma” ha quedado en tu cabeza, deja que el viento del Espíritu de Dios sople nuevamente en ti y se lleve aquello que el enemigo puede usar para separarte del Señor.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 31 de enero, 2026
“¿Izquierda o derecha?”
“Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda… Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” Lucas 23:33, 39-42.
Dos ladrones fueron crucificados al lado de Jesús, uno a la derecha y el otro a la izquierda. El malhechor de la derecha se dirigió a Jesús burlonamente, tentándole para que se bajara de la cruz y los librara a ellos también de esa terrible sentencia. Este hombre es un prototipo de las personas que hablan de Jesús como si fuera un simple mortal. No creen que es el Hijo de Dios. Hacen comentarios sarcásticos y se burlan de los que creen en Él. No tienen interés en la vida eterna, solo creen en lo temporal. La palabra Dios está en sus bocas solo si se encuentran en apuros.
El ladrón de la izquierda es diferente. Sabe que es culpable y merece el castigo. Está arrepentido aunque entiende que es demasiado tarde para reparar los daños que provocó. Sin embargo, pone su esperanza en Jesús. Para él es evidente que el Señor está recibiendo un castigo que no merece. Su único pedido es que se acuerde de Él en su reino. La respuesta de Jesús a estas sencillas palabras fue: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Te pregunto: ¿De qué lado estás tú? La discusión no es si eres un pecador a los ojos de Dios. Eso está claro; todos hemos nacido bajo pecado y separados de Dios. La pregunta es si eres la persona de la derecha o de la izquierda. La posición del primero te lleva a la condenación eterna, pero del otro lado hay esperanza de vida eterna.
El mensaje sigue siendo el mismo: “La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:7b-9).
¡Haz la decisión correcta!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 30 de enero, 2026
“Sabios para el bien, ingenuos para el mal”
“Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.” Romanos 16:19.
El apóstol Pablo les escribe a los hermanos de Roma con mucho gozo porque mostraban obediencia a Dios en todo lo que hacían y ese testimonio recorría el mundo. Sin embargo, conocía muy bien el contexto que les rodeaba. En la capital del imperio todo estaba centralizado en el placer, la lujuria y el desenfreno.
¿Te resulta familiar esto? Por supuesto, son las mismas cosas a las que nos enfrentamos cada día porque el “príncipe de este mundo” es el mismo de todos los tiempos. Satanás está detrás de la filosofía que impera en el mundo con el mismo propósito de siempre: Cegar el entendimiento de las personas enredándolas en los placeres del mundo para alejarlas del plan de salvación de Dios.
Sabiendo esto, el apóstol Pablo da dos consejos a los que debemos prestar mucha atención: “Ser sabios para el bien e ingenuos para el mal”.
Debemos ser “sabios” para el bien, sofós en griego, que significa “ser claro, sensato, sagaz, de carácter cauto; prudente, cuerdo”. En estos tiempos es necesario proceder con prudencia. Analizar muy bien todo antes de tomar cualquier decisión. Es preferible esperar para estar seguros de lo que el Señor quiere, que actuar precipitadamente y meternos en problemas.
Además debemos ser “ingenuos” para el mal. En griego es la palabra akéraios que significa “sin mezcla, inocente, sencillo”. Esta palabra está relacionada con una expresión usada para decir que algo no estaba mezclado con otra cosa. Así es como el apóstol aconseja a no mezclarse con el mal, ni siquiera un poco, porque ese ínfimo porcentaje será el veneno mortal que nos perjudique por completo.
Cuidado que el orden de los factores en este caso sí altera el producto. No seamos ingenuos para el bien y sabios para el mal. En Isaías 5:20 leemos: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”
La Palabra de Dios es la verdad objetiva y absoluta para todos, por eso necesitamos hacer decisiones que estén respaldadas por la Palabra, no por las circunstancias o emociones.
Deja que el Espíritu Santo te guie a toda verdad y que tu obediencia al Señor sea un claro testimonio que le hable al mundo de Dios.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 29 de enero, 2026
“Agua para el sediento”
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Juan 7:37-38
¡Qué desesperación produce tener sed y no hallar nada para beber! Recuerdo en mi niñez haber ido a una zona suburbana para jugar al fútbol con mis amigos de la iglesia. Estuvimos mucho tiempo bajo el sol y nadie había llevado agua para beber. Hasta que alguien recordó que había una canilla de agua potable cerca. Corrimos a ese lugar y desesperados bebimos agua hasta saciarnos. Nunca había sentido una satisfacción tan grande después de haber experimentado la sed más profunda. ¿Tienes alguna historia parecida a esta? Entonces sabes de qué estoy hablando.
Dios usa muchas veces en su Palabra el ejemplo de la sed para simbolizar los deseos y las necesidades profundas del alma que solo puede saciar Él. No hay ninguna fuente fuera del Señor que pueda hacer esto. Sin embargo, a veces pensamos que es posible.
Tenemos el ejemplo del pueblo de Israel, muchas veces creyó que podía arreglárselas sin Dios y sufrió las consecuencias. El profeta Jeremías lo dijo de esta manera: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”. (Jeremías 2:3). La sed interior jamás fue satisfecha desconectados de la Fuente Eterna.
Sin Dios nos resquebrajamos, nos secamos y todo muere. Lo único que puede revertir esta condición es ir al Manantial de Vida que es Cristo.
¿Te sientes seco interiormente? ¿Tu sed espiritual no se ha apagado? ¿Has buscado fuera del Señor calmar tu sed y solo estás más sediento? Jesús te llama a volver a Él. Nunca echa fuera al que se acerca arrepentido y reconociendo su necesidad. Jesús te sigue diciendo: “Si tienes sed, ven a mí y bebe del agua de vida”. En el Señor, hay abundancia y satisfacción plena. No es solo un poco de agua, correrán ríos de agua viva desde tu interior.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 28 de enero, 2026
“Sin cobardía”
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7
Timoteo necesitaba un empujón para avanzar. Las “pasiones juveniles” lo asediaban como a cualquiera, y tal vez su juventud era menospreciada por muchos cristianos mayores. Frente a tanta presión, Pablo le exhorta a no tener nunca un “espíritu de cobardía”. La palabra cobardía en griego es deilós que significa “timidez, temor, miedo, amedrentarse, avergonzarse, tener pavor”.
El ambiente en el que se movía Timoteo no era fácil, y tampoco el nuestro. Aunque siempre esperamos tiempos mejores, entiendo por la Palabra de Dios que no será así, sino que las cosas se pondrán cada vez peor. Sin embargo, la Iglesia de Cristo está llamada a ser siempre luz en las tinieblas, y sal en un mundo corrompido, por lo que no podemos actuar con un espíritu de “cobardía”.
Cuando recibimos a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo viene a morar a nuestro espíritu y nos capacita de manera sobrenatural para enfrentar con valor cualquier situación. El apóstol Pablo menciona tres de estas capacitaciones:
1. Poder. Dynamis: “Fuerza de todo tipo; específicamente poder milagroso; eficacia, capacidad, potencia”. ¡No hay nada que nos puedas detener con su poder!
2. Amor. Agápe: Amor que viene de Dios. Es sacrificial, abnegado, incondicional, da sin esperar nada a cambio. Es un amor inalterable.
3. Dominio propio. Sofronismós: “Ser disciplinado; control de uno mismo, templanza”. El Espíritu Santo nos ayuda a ser equilibrados al estar bajo su control.
¿Te has dado cuenta que el mismo Espíritu Santo que estaba en Pablo y Timoteo está también dentro de ti? ¡Maravilloso! Los efectos serán los mismos en tu vida si diariamente estás sujeto a su guía, consejo, capacitación y obediencia a la Palabra de Dios.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 27 de enero, 2026
“Diálogos interiores”
“Despierta, despierta, Débora; despierta, despierta, entona cántico… Marcha, oh alma mía, con poder.” Jueces 5:12a, 21b
Israel estaba siendo hostigado y oprimido por sus enemigos canaanitas hasta que clamaron a Jehová y Él les respondió. Dios levantó a Débora, una verdadera profetiza en el pueblo, con un mensaje convincente y un llamado a pelear la batalla. Dios les dio una victoria tremenda y para conmemorarla, Débora fue inspirada a escribir la canción del capítulo 5 de Jueces.
Si lees todo el capítulo, notarás que muchas veces la misma Débora se habla a sí misma y se responde. Hay un diálogo interno muy interesante.
Nosotros sabemos bastante de diálogos internos, para bien o para mal. Cuántas veces nos hablamos a nosotros mismos con frases negativas como resultado de aquellas palabras inapropiadas que escuchamos mientras crecíamos. “Haces todo mal”, “eres un inútil”, “no sirves para nada”, y tantas otras que han condicionado nuestra manera de vivir y también de recibir el amor de Dios.
Una de las primeras cosas que se dijo Débora fue que era tiempo de despertarse. Aunque ella estaba en sintonía con Dios, necesitaba levantarse del adormecimiento para no permitir que el enemigo le siguiera robando. Había que dejar atrás el sometimiento, el conformismo y tomar acción para obtener la victoria.
También, en su diálogo interno, se dijo: “Basta de quejas y lamentos. Ya es tiempo de alabar a Dios por lo que hizo y por lo que hará a nuestro favor”. Cambiar los lloriqueos por una actitud de agradecimiento y de fe.
Y por último, Débora se dijo a sí misma que era tiempo de marchar con poder. Nuestras convicciones espirituales se renuevan cuando nos afirmamos en la Palabra de Dios. Nuestro diálogo interno debe expresar la victoria que nos fue dada por Cristo.
Y si las situaciones parecen complicarse más, debemos recordar en Quién tenemos nuestra esperanza. “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”. (Salmo 42:5). “Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza”. (Salmo 62:5).
¿Qué es lo que más te repites a ti mismo? ¿Cómo son tus diálogos internos? Deja que el Señor renueve tus pensamientos y escucha lo que Él tiene que decirte. Sus palabras serán medicina para tu mente y corazón.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 26 de enero, 2026
“Verdaderos discípulos”
“Como grandes multitudes lo seguían, Jesús se volvió a ellos y les dijo: «Si alguno viene a mí, y no renuncia a su padre y a su madre, ni a su mujer y sus hijos, ni a sus hermanos y hermanas, y ni siquiera a su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Así también, cualquiera de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:25-27,33.
Los nuevos influencers reciben miles y hasta millones de “me gusta” por sus fotos, comentarios y videos en internet. No conozco a ninguno que quiera reducir su número de seguidores usando filtros que no le agradan al público. Todo gira entorno a lo que otros quieren ver o escuchar. Hoy por hoy el mensaje está condicionando por los “likes”.
¡Qué diferente el ejemplo que nos dejó Jesús! Él nunca dijo lo que la gente quería escuchar, sino lo que necesitaba escuchar. Él no vino a remendar un sistema quebrado y corrompido, ¡vino para mostrar el único camino de salvación y a hacer todo nuevo!
Pero para que la obra de Cristo tenga efecto, no solo es necesario recibirlo en nuestro corazón como Salvador, sino “renunciar” a todo por obtenerlo todo en Él. Cuando Jesús habló de “renuncia” usó la palabra apotásomai que literalmente significa “decir adiós”. Es decir, despedirse de los remiendos que nos ofrece el mundo para encontrar en Cristo el rumbo y satisfacción verdadera y eterna.
Muchos “discípulos likes” se alejan a la hora de renunciar a todo por seguir a Cristo. “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?” (Juan 6:66-67).
Solo los verdaderos discípulos se quedan y perseveran a su lado. Así lo expresó el apóstol Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Solo tú tienes palabras de vida eterna”. (Juan. 6:68).
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 25 de enero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Un desayuno restaurador"
"Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No… Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan… Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado". Juan 21:5, 9, 13
Jesús fue abandonado por los discípulos en sus momentos más críticos. Después de que Judas le traicionara, los que habían prometido seguirle hasta la muerte huyeron. Pedro le negó, Tomás estaría dudando sobre qué hacer, Simón el Zelote, que se suponía era el más valiente, no hizo nada a favor de su Maestro.
Para empeorar las cosas, los discípulos volvieron a sus tareas de pescadores olvidando todo lo que les había dicho el Señor. ¿En serio Jesús quería transformar el mundo con estas personas? Sin embargo, Él los fue a buscar al lago donde estaban pescando… bueno, tratando de pescar, e hizo algo inesperado: les preparó un desayuno.
¡Qué amor inquebrantable el de Jesús! ¡Hacerles un desayuno a estos “amigos”! ¿Qué hubiéramos hecho nosotros? Hum… tal vez si cayeran algunos carbones encendidos sobre la barca aprenderían algo… Si soplara el viento Euroclidón podrían despertar. O quizás recapacitarían si un gran pez los retuviera en su vientre por algunos días como a Jonás… Pero no, Jesús tiene otro corazón. Él es perdonador por naturaleza y no puede negarse a sí mismo.
Este desayuno fue restaurador. El Señor compartió la comida y un tiempo íntimo con ellos. Todos podían ver en los ojos de Jesús su perdón. Su mirada desprendía amor y misericordia. Una sola mirada del Maestro era suficiente para recordarles que sus planes seguían en pie. ¡Hasta Pedro fue restaurado después de haberle negado!
Muchas veces no estamos tan lejos de la realidad espiritual de los discípulos. Durante las presiones le abandonamos, no le hemos creído a la hora de actuar con fe, le negamos más de una vez para salvar nuestro pellejo. Sin embargo, su amor nunca cambia. Nos sigue perdonando y levantando. ¡Gracias Jesús!
Hoy el Señor quiere “desayunar” contigo. Quiere recordarte lo valioso que eres. Que no te ha olvidado. Puede ser que te hayas alejado del Señor, sin embargo, Él sigue extendiéndote sus manos para levantarte.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 24 de enero, 2026
“Cuando todo se derrumba”
“Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” Mateo 7:27
Hay personas que construyen su vida alrededor de un trabajo. Todos sus esfuerzos están dirigidos a hacerse de un nombre y posición, y cuando creen que ya tienen su futuro asegurado, lo que parecía estable se vuelve volátil y sus días se ven cubiertos por densas nubes negras.
Otros desarrollan sus vidas alrededor de una relación. Alguna vez habrás escuchado decir: “Yo sin él/ella no puedo vivir”. La felicidad, realización y seguridad dependen de una persona; pero una promesa rota o una huida inesperada y todo se derrumba.
¡Cuántos tenían sus vidas aseguradas en sus propiedades y cuentas bancarias hasta que llegó la temida bancarrota!
También, muchos edifican su vida a partir de un ministerio. Creen que sus aptitudes comunicativas, sus destrezas administrativas, sus habilidades financieras son suficientes para asegurar su futuro. Pero en algún momento todo lo construido sin tener en cuenta a Dios se derrumbó.
Ya lo dijo el Señor, si alguien construye su casa sobre fundamentos superficiales y pasajeros, se derrumbará. El único fundamento correcto es Cristo, la Roca, y la forma de construir para que algo permanezca eternamente es obedeciendo su Palabra. “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” (Matero 7:24-25).
¿Es Cristo el fundamento de tu vida? Todo lo demás puede fallar, pero su Palabra es la que permanece para siempre. La única seguridad está en Él. Aunque vengan las peores tormentas a tu vida, vas a permanecer firme porque Cristo es tu fundamento.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 23 de enero, 2026
“Tu fe te ha salvado”
“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.” Mateo 9:22.
Era difícil para Jesús pasar desapercibido. Apenas alguien escuchaba que el Maestro estaba cerca, la voz corría rápidamente y multitudes se acercaban a Él.
Entre las personas que querían encontrarse con el Señor había una mujer que llevaba doce años enferma. Ya había sido desahuciada por los médicos y su única esperanza era Jesús. Pero, cómo llegar a Él. Físicamente estaba débil, pero además, según la ley de Moisés, su enfermedad la hacía inmunda, lo que la obligaba a vivir apartada de la sociedad.
Sin embargo, pensó: “Voy a tocar el manto del Señor y seré sana”. La verdad es que el manto de Jesús no era milagroso. Jesús vestía como todos los varones de Israel. Hasta ahora no se sabía que por la vestimenta del Señor hubiera ocurrido un milagro. Pero ella pensó que si no lo podía tocar por su condición física y social, ¡aunque sea tocaría su vestido! Así fue que, abriéndose paso entre la multitud, logró tocar el manto del Maestro y fue sana instantáneamente. Entonces Jesús comenzó a preguntar quién había tocado sus vestidos porque poder había salido de él.
¡Qué presión para esta mujer! Si relataba lo sucedido, probablemente los religiosos la castigarían, pero no le importó y temblando, se postró delante del Señor y le dijo la verdad. Entonces Jesús dio su veredicto final a través de tres poderosas declaraciones:
1. “Ten ánimo”. ¡Qué alivio que Jesús te anime frente a tanta presión! La palabra “ánimo” en griego es dsarséo y significa “tener valor, confianza; atreverse a confiar.
2. “Hija”. ¡Qué expresión tan paternal! Jesús le dijo que por depositar su fe en Él ahora era hija de Dios y podía acudir a la presencia del Padre Celestial en todo tiempo.
3. “Tu fe te ha salvado”. No vayas a creer que fue el manto, ha sido tu fe puesta en Jesús. Lo demás es secundario. Es la misma regla para cada persona que necesita del Señor. Sólo creer en Él, acercarse con fe y ver lo que Jesús hará.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 22 de enero, 2026
“Alabaré de mañana”
“Pero yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.” Salmo 59:16.
Cuando David escribe estas palabras se encontraba huyendo de Saúl quien lo buscaba para matarlo. Aunque David reconoce que se ha sentido angustiado, también dice que en medio de su aflicción cantaría del poder de Dios y “alabaría de mañana su misericordia”.
La palabra que usa aquí el salmista para “alabar” en hebreo es ranán que significa “emitir un sonido estridente, gritar de alegría; alegrar, aplaudir, cantar, clamar, gritar de gozo, júbilo, regocijarse”. Así empezó David su mañana después de escapar de Saúl. Déjame preguntarte: ¿Cómo empiezas tus mañanas?
Nuestra perspectiva cambia cuando comenzamos cada día con una actitud de alabanza, reconociendo la misericordia de Dios. Es cierto que pasamos por situaciones difíciles, pero nunca sabremos de cuántas el Señor nos libra día a día. ¡Cada mañana Él nos renueva su misericordia! “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lam. 3:22-23).
Cuando alabamos a Dios manifestamos que nuestra confianza está puesta en el Señor. “Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza”. (Is. 30:15).
Cuando alabamos a Dios estamos creyendo en sus planes perfectos. “Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.” (Sal. 139:14).
Cuando alabamos a Dios recordamos su fidelidad. “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” (2 Timoteo 2:13).
Comienza tu día alabando a Dios y verás que tu fe comienza a crecer y tendrás la seguridad de que Él obrará en medio de tus desafíos.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 21 de enero, 2026
“Levántate y avanza”
“Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.” Josué 1:2
Después de completar la travesía por el desierto durante cuarenta años, Moisés ya no estaba. Nadie lo vio morir, sólo recuerdan que dijo que subía al monte para partir a la eternidad.
Muchas preguntas daban vuelta por la mente de Josué. ¿Y ahora, qué hacemos? ¿Cumplirá Dios lo que nos prometió? ¿Podremos conquistar un territorio tan amplio con enemigos sanguinarios y de estatura más grande que la nuestra? La última vez que enviamos espías… Bueno, mejor no recordarlo. Yo no sé si tendré las fuerzas para hacerlo. El futuro puede ser maravilloso, pero el presente es complicado. Ay… si estuviera Moisés, él sabría qué hacer…
En ese momento Dios le habló a Josué. No dice que fue una voz audible, pero él sabía que el Libertador de Israel le estaba hablando. Sus palabras respondieron cada una de sus preguntas y entendió que era tiempo de poner toda su confianza en Dios y avanzar con fe.
A todos nos llega el momento en que ya no podemos seguir avanzando con las “varas” de otros, las oraciones de otros, las motivaciones de otros. Debemos movernos ejercitando nuestra fe, haciendo nuestras oraciones y apoyados en Dios.
Si te encuentras inmovilizado por temor al futuro, paralizado por lo que puedan demandarte los nuevos desafíos, Dios tiene una palabra para ti: “¡Levántate y avanza!” Especular, dudar, reprender o declarar no son los verbos que Dios tiene en mente cuando ya nos dio una orden. Tienes que levantarte y atreverte a creer lo que Dios te prometió.
¿Estás sentado mirando tu “Jordán”? ¿Te sientes solo porque ya no tienes los “bastones” en los que antes te apoyabas? Hoy Dios te dice: “¡Levántate y pasa tu Jordán porque yo estoy contigo!
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 20 de enero, 2026
“¿Por qué sufren los justos?”
“Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos.” Eclesiastés 8:14.
El sufrimiento es resultado de un mundo caído. No formaba parte del plan de Dios, pero cuando el pecado entró en acción, el ser humano comenzó a experimentar las consecuencias.
Pero, ¿por qué Dios permite que sufran sus hijos? A veces podemos preguntarnos por qué el Señor no responde a mis oraciones más rápido. ¿Por qué otros no pasan por situaciones tan difíciles como las que yo atravieso? Tenemos muchas preguntas y a veces pocas respuestas.
Hay muchos asuntos que se están desarrollando en la esfera celestial que no llegaremos a entender aquí en la tierra. Pregúntale a Job sobre esto. En el cielo se estaba dando una disputa entre Dios y Satanás mientras él atravesaba por las peores situaciones que un humano puede pasar.
David tampoco tuvo todas las respuestas a sus luchas. Algunas las conocía porque eran resultado de sus malas decisiones, pero otras no, y solo decidió confiar en la soberanía de Dios. Tampoco tuvieron todas las respuestas a sus sufrimientos los discípulos, o el apóstol Pablo; pero todos decidieron poner su confianza en Dios y permitir que Él cumpliera los propósitos que había dispuesto en sus vidas.
Con el sufrimiento aprendemos cosas que de otra manera no aprenderíamos. También se desarrolla nuestro carácter, nos da mayor capacidad para entender y consolar al que sufre. En medio del dolor tenemos oportunidad de experimentar la presencia de Dios de una manera única y sobrenatural. Una cosa es ver la liberación de Dios de un posible sufrimiento, y otra es sentir su presencia en medio de las circunstancias más difíciles.
Todo lo que suframos al final será transitorio; pero mientras tanto debemos creer, como dijo el apóstol Pablo, “que esta tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” (2 Co. 4:17-18).
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 19 de enero, 2026
“Atados en una cisterna”
“Ataron mi vida en cisterna, pusieron piedra sobre mí; aguas cubrieron mi cabeza; yo dije: Muerto soy. Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la cárcel profunda oíste mi voz; no escondas tu oído al clamor de mis suspiros. Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas. Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida”. Lamentaciones 3:53-58.
La fidelidad de Jeremías a Dios y a su Verdad era bien conocida. Los sufrimientos de este hombre de Dios por causa de su ministerio son innumerables. Su predicación iba dirigida al corazón y la conciencia del rebelde pueblo de Judá. No había manera de callarlo. Incluso creyeron que metiéndolo en una cisterna terminarían con él. “Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron echar en la cisterna de Malquías hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías con sogas. Y en la cisterna no había agua, sino cieno, y se hundió Jeremías en el cieno.” (Jeremías 38:6).
La descripción que hace Jeremías de ese lugar es “cárcel” profunda. En hebreo es bor que significa “prisión, abismo, fosa, mazmorra, sepultura”. Literalmente, ese pozo profundo estaba a punto de convertirse en su sepultura.
No es necesario estar en una cisterna para llegar a sentirnos como Jeremías, encerrados, en el fondo de un pozo, a oscuras y creyendo que ya no hay salida. El profeta podría haberse dejado vencer, sin embargo decidió clamar a Dios por liberación y fue escuchado.
Lo primero que Dios le dijo fue: “No temas”. Cuando realmente le entregamos a Dios nuestra situación debemos confiar en su ayuda. Entonces su paz sobrenatural se apodera de nosotros y podemos estar seguros de que su ayuda está en camino.
Por la providencia divina, unas personas con temor de Dios fueron movidos para sacar a Jeremías de la cisterna, y de esa manera su vida fue preservada. “Y dijo el etíope Ebed-melec a Jeremías: Ponte estos trapos debajo de tus axilas para protegerte de las sogas. Y lo hizo así Jeremías. De este modo sacaron a Jeremías con sogas, y lo subieron de la cisterna” (Jeremías 38:12).
Si te encuentras en un “pozo oscuro”, clama a Dios. Él vendrá en tu ayuda, te levantará con su poder y otra vez podrás sentirte seguro. Las manos de Dios están extendidas hacia ti en este momento.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 18 de enero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Algo que dejar"
"Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús". Marcos 10:49-50
Bartimeo era un hombre ciego conocido por todos. Siempre se sentaba en el mismo lugar, pedía limosna a todo el que pasaba y tal vez conversaría con algunos. Cuando este ciego se enteró de que Jesús estaba cerca, comenzó a llamarle a gritos. La gente hizo todo lo posible para que se callara, pero fue imposible. Él había escuchado sobre los milagros que hacía el Señor y no quería dejar pasar su única oportunidad de ser sanado.
Cuando Jesús se detuvo y mandó llamarle, leemos que Bartimeo “arrojó su capa” y le ayudaron a ir a su encuentro. Es importante notar que no dice que “dejó” su capa, sino que la arrojó lejos. ¿Por qué lo hizo?
La palabra capa en griego es himation y era la vestimenta que necesitaba para sobrevivir. Parece ser que en tiempos bíblicos se podía tomar la túnica de una persona como fianza, pero nunca la capa porque era indispensable. Algunos comentaristas han dicho que la capa de Bartimeo incluso tenía una inscripción que decía “ciego” para que los transeúntes lo supieran y estuvieran dispuestos a ayudarle con limosnas.
Bartimeo arrojó lo único que tenía, lo que le identificaba como menesteroso y se dirigió a Jesús. Esa acción nos habla de su fe. Él estaba seguro de que recobraría la vista. El hijo de Timeo fue sano y también salvo. Jesús le dijo que podía irse tranquilo porque su fe le había salvado, pero en vez de irse a su casa, siguió a Jesús en el camino (v. 52).
Y tú, ¿qué tienes que dejar para venir a Jesús? ¿Qué te impide dar ese paso de fe? ¿Qué te mantiene atado? ¿Qué debes “arrojar lejos”?
Puede ser que tu “capa” sea el temor y la duda que no te dejan ver la realidad espiritual. Tal vez sean tus recuerdos. O quizás tu formación familiar o religiosa que te impide creer en lo que te dice Jesús.
Estoy seguro que sabes muy bien los pasos que debes dar para poner toda tu confianza en Él. No tengas temor, “arroja tu capa”, levántate y pon tu fe en marcha.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 17 de enero, 2026
“Las tentaciones de Jesús”
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15.
La palabra “tentar” en griego es peirazo, que significa “poner a prueba, incentivar” y el propósito es negativo: hacernos pecar, independizarnos de Dios, vivir a nuestro antojo y que le demos lugar a los deseos más bajos de nuestra vieja naturaleza.
Jesús fue tentado… en todo. Eso significa que aunque hayan pasado más de dos mil años y lo tiempos cambien, el propósito de una tentación sigue siendo el mismo.
Hay tres áreas en donde todos somos tentados. Observa la descripción de Juan: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16). Justamente Jesús fue tentado en estas tres áreas: Los deseos de la carne: Que convirtiera las piedras en pan. Los deseos de los ojos: La gloria de los reinos del mundo. La vanagloria de la vida: Que se arrojara del pináculo del templo. Jesús venció las tres formas de tentación cuando estuvo en el desierto. (Mt. 4:1-11).
El Señor fue tentado en todo para identificarse con nosotros, de modo que podemos estar seguros que nos entiende cuando estamos bajo cualquier presión. Pero no solo nos entiende, también nos ofrece su poder para ser vencedores. Si Él fue vencedor, también podemos serlo nosotros.
Jesús venció cada tentación con la Palabra de Dios. Le respondió una y otra vez al mismo diablo: “¡Escrito está!”, y asunto terminado. Su Palabra debe ser nuestra arma para deshacer todos sus engaños.
Permitamos que el Espíritu Santo nos recuerde la Palabra y nos muestre la salida a cada tentación. Él es nuestro Ayudador.
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y lo habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. 1 Juan 4:4.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 16 de enero, 2026
“¡Voy a vivir!”
“No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de Jehová”. Salmo 118:17
Dios es el único que tiene contados nuestros días. Él sabía cuándo íbamos a nacer, y también sabe cuándo vamos a partir hacia la eternidad. A pesar de saber esto, muchas veces tenemos temor de perder la vida cuando no podemos controlar las circunstancias y parece que estamos a merced de ellas.
El rey David sintió esto cuando fue rodeado por sus enemigos y parecía que ya no tenía salida. Los discípulos creyeron que iban a morir cuando enfrentaron una gran tormenta en el mar de Galilea (lo sorprendente es que Jesús iba con ellos). ¿Y qué me dices del apóstol Pablo? En un momento de su vida llegó a decir: “Pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida”. (2 Co. 1:8).
Las circunstancias que rodean nuestra vida pueden ser diferentes a las de David, los discípulos o el apóstol Pablo, sin embargo, tenemos al mismo Señor con nosotros. ¿Qué haremos entonces? ¿Nos dejaremos arrastrar por las circunstancias? ¿Le haremos caso al diablo? ¿Aceptaremos sus mentiras? ¿Vamos a olvidar Quién está a cargo de nuestra vida?
Al diablo no le conviene verte motivado y viviendo para la gloria de Dios. Por el contrario, quiere verte derrotado, desanimado y con ganas de morir. Él sabe que si logra esto, tiene la mitad de la batalla ganada.
Es hora de poner tu fe en marcha y gritar como el salmista: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?” (Sal. 73:25). ¡Tenemos un Dios Todopoderoso que calma la tempestad, que pone límites a nuestros enemigos y nos fortalece cuando estamos débiles!
Levántate en el nombre del Señor y proclama con fe: “¡No moriré, sino que viviré, y contaré las obras del Señor!”
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 15 de enero, 2026
“Dios te pone en lugar espacioso”
“Desde la angustia invoqué a Jehová, y me respondió Jehová, poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo; no temeré.” Salmo 118:5-6a.
Muchas veces, cuando las presiones nos agobian, nos parece estar entre dos paredes que se van acercando peligrosamente hacia nosotros y nos comienza a faltar el aire. Hablamos de asfixia emocional, mental, espiritual y hasta física.
El salmista usó la palabra angustia para referirse a esta condición. “Angustia”, en hebreo, es metsár que significa “algo apretado, estar asfixiado por problemas, sentir estrechura”.
Cualquiera que se sienta así tiene dos opciones: Dejarse aplastar por las presiones o decidir como el salmista, invocar a Dios. La palabra hebrea para “invocar” es cará y significa “asediar a una persona para que nos escuche, llamar por nombre, gritar, nombrar, dar voces”. En la desesperación hay que llamar a Dios con intensidad, tal vez hasta en voz alta. “¡Señor, ayúdame!”
Dios no es indiferente a una petición cuando lo invocan de veras. “Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.” (Salmo 145:18). Él quiere que le pidamos ayuda. Nos ha dado el libre albedrío para que voluntariamente pidamos su intervención. Cuando lo hacemos, los cielos se abren y llega la respuesta.
Dios nos saca de la angustia a “un lugar espacioso”. Esta expresión en hebreo significa “agrandamiento, espacio abierto, libertar, anchura, bien amplio”. Volvemos a respirar tranquila y profundamente porque el Señor hizo una la salida.
No pierdas un minuto más, ve al Señor en este momento, y deja que Él intervenga en tu situación apremiante.
Entonces podrás decir como el salmista: “¡Jehová está conmigo; no temeré!”
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 14 de enero, 2026
“Con la cara descubierta”
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18.
“¿Por qué no cambio más rápido? ¿Qué pasa con mi carácter? A esta altura debería ser mucho mejor persona, mejor hijo, mejor cónyuge, mejor padre, mejor siervo…” Sí, todos nos hacemos estas preguntas de vez en cuando. Se supone que debemos cambiar para bien y todavía hay aspectos de nuestra conducta o nuestro carácter que nos dan algún que otro dolor de cabeza.
A pesar de lo que no vemos todavía, el apóstol Pablo nos dice, según la forma gramatical griega, que “estamos siendo transformados”, una acción continua, como si Dios nunca se detuviera. Entonces, vamos a tener que creerlo.
Pablo dice que la manera de ver los cambios internos son como “por espejo”. Si estás pensando en los espejos que tienes en tu casa, olvídate. Los espejos de la antigüedad eran de metal, de bronce pulido, y las imágenes que reflejaban no eran claras. Pablo también dice en 1 Corintios 13:12: “Ahora vemos por espejo, oscuramente…”. Aaaaah, oscuramente… A veces no se ven tan claros los cambios, pero se están llevando a cabo poco a poco.
Pero también es importante decir que puede ser que realmente los cambios no se vean, y es porque no estamos permitiendo que el Señor nos transforme. Aparentamos haber sido cambiados, pero no es así. Más bien nos volvemos especialistas en usar diferentes máscaras. La máscara de santidad los domingos a la mañana, o la del arrepentimiento los sábados por la noche, la de buen padre en reuniones familiares, o la de buen trabajador los lunes por la mañana. Pero eso no es lo que Dios tiene para nosotros.
La verdadera transformación nos lleva a abandonar nuestras máscaras y mostrarnos con nuestra “cara descubierta”. Debemos presentarnos ante Señor tal cual somos y dejar que el Espíritu Santo trabaje en nuestros corazones. Llegar a ser como Cristo es una experiencia progresiva. Cuanto más cerca sigamos al Señor, más nos asemejaremos a Él.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 13 de enero, 2026
“Cómo sana un corazón quebrantado”
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.” Salmo 34:18
¿Puede un cristiano tener el corazón quebrantado? Por supuesto. “Quebrantado”, del hebreo shabár, significa “dañado, partido, derribado, roto”. Las enfermedades físicas, tanto nuestras como de nuestros seres queridos nos quebrantan. Las pérdidas nos derriban. La rebeldía de un hijo nos destroza. Las presiones externas nos dañan. Sí, a cualquiera le puede pasar. ¿Qué hacer entonces?
La respuesta está en el versículo anterior: “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.” (Sal. 34:17). Los que obtienen una respuesta son los que “claman”. Esta palabra en hebreo es tsaác que significa “dar un grito desgarrador, dar voces, gritar, implorar, levantar la voz”. Es un grito de angustia que solo puede entender el Señor.
Dios oye el clamor de sus hijos. Puede que no sean oraciones con fina homilética, argumentos bien desarrollados o palabras altisonantes, pero para Dios lo único importante es que sean oraciones que salen del corazón y manifiestan confianza y dependencia de Él. ¡Qué descanso!
Si lees todo el salmo, te darás cuenta que Dios cambió el quebrantamiento en alabanza. El salmista dice: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca... Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores” (vs. 1,4). A pesar de las circunstancias, podemos alabar a Dios en todo tiempo. Incluso si las circunstancias no cambian enseguida, por la fe podemos bendecir a Dios y alabarlo porque hará una salida.
Tu corazón necesita el verdadero descanso que está en Jesús. Clama a Él entregándole todas tus cargas y Él te levantará de tu abatimiento.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 12 de enero, 2026
“Eres libre de culpa”
“Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.” Salmo 32:2.
El Salmo 32 fue escrito por David, alguien que fue perdonado muchas veces. Él mismo dice que la persona cuyo pecado es perdonado es bienaventurada, muy feliz, bendecida. No hay pecado confesado que Dios no pueda perdonar.
Ahora, puede ser que hayas pedido perdón por tus pecados pero todavía te queda un sentimiento de culpa. Esto no es algo que viene del Señor, por el contario, el diablo está detrás de esto para impedir que experimentes victorias espirituales.
Cuidado con los susurros del enemigo. El diablo sabe usar algún mal recuerdo, palabras de personas mal intencionadas, o incluso enseñanzas que parecen bíblicas pero que en realidad no está alineadas con la Palabra de Dios. Por eso nunca debemos olvidar que las acusaciones de Satanás no tienen validez cuando estamos bajo la sangre de Cristo. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Romanos 8:33-34.
El salmo de David nos dice que es bienaventurado el perdonado, esto significa que el peso de la culpa es quitado porque no hay nada que pagar. ¡Aleluya!
Eres un hijo de Dios justificado. Deja que el Señor siga santificando tu vida diariamente. No escuches las mentiras de Satanás. “Por lo tanto, ya que fuimos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros”. Romanos 5:1.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 11 de enero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Delicias a su diestra"
"Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre." Salmo 16:11
Tengo una atracción especial con este salmo, no porque sea mejor que otro, sino porque fue con el que Dios me habló en mi adolescencia. En esa etapa de la vida en que tenemos muchas preguntas, dudas y temores, el Señor respondió a todos mis interrogantes con este salmo.
Si lees con atención, encontrarás en el último versículo una síntesis de lo que Dios hará en aquellos que confían en Él.
Cuando ponemos nuestra confianza en el Señor, el primer resultado que veremos es que Él “nos muestra el camino de la vida”. Antes de cada batalla, David oraba para saber qué estrategia debía usar y hasta que no escuchaba a Dios no se movía. Este rey pudo experimentar lo que es ser dirigido por la “senda de la vida”.
Antes de dar cada paso debemos estar seguros de haber escuchado a Dios. Movernos por emociones, presiones, comentarios, por temor, no manifiesta su guía. Necesitamos depender del Señor siempre.
Lo segundo es que David no “sobrevivía espiritualmente”, sino que vivía disfrutando la presencia de Dios. No le resultaba pesado orar, adorar, usar sus instrumentos musicales para cantarle o crear salmos. Estar en su presencia era el tiempo que más disfrutaba. ¡Tenía “plenitud de gozo”! Una relación placentera con Dios trae satisfacción al alma.
Lo último que descubrió David fue que en la mano derecha de Dios había delicias que durarían para siempre. Escuché una ilustración en una reunión de varones que me encantó. El dueño de un mercado le dijo al hijo de un amigo que tomara un puñado de caramelos del frasco que había delante de él. El niño le dio las gracias pero no agarró ningún caramelo. Entonces el hombre sacó un buen puñado de dulces y se los dio al niño quien ahora sí los recibió. Al salir del mercado el padre le preguntó por qué no había tomado los caramelos cuando su amigo se los ofreció la primera vez. El niño le respondió con una sonrisa: “¿Papá, no viste qué manos grandes tenía ese señor…?”
En las manos de Dios están todos los recursos que necesitamos, solo debemos tomarlos.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 10 de enero, 2026
“Se echó a perder”
“Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano...” Jeremías 18:4
Para tener un nuevo diseño, hay que descartar el viejo. Jeremías estaba en el taller del alfarero y vio cómo una hermosa vasija se desarmó en las manos del artista. “Se echó a perder”. Esta expresión en hebreo corresponde a la palabra shakját que significa “malograr, decaer, arruinar, dañar, deshacer, estropear, perder, quebrantar”. ¡Ay…! ¿Están hablando de mí…?
Muchas veces podemos sentirnos así. Lo que ayer parecía perfecto, hoy es nuestra peor pesadilla. Los sentimientos empiezan a jugarnos una mala pasada y parece que la única oración que podemos hacer es la que una vez salió de la boca de Elías: “¡Señor, quítame la vida!”… Y Dios nunca responderá a esa oración. ¡Nunca!
Una cosa es sufrir el shakját fuera de Dios, y otra es en Sus manos. De hecho, en esta historia el Señor le dice a Jeremías si Él no podía hacer como ese alfarero con su pueblo. Está claro que Dios quería amasarlos hasta hacerlos barro dócil porque si no les esperaba un final terrible. Presta atención: Es preferible un shakját en las manos de Dios que terminar como barro inservible en el horno de fuego eterno.
El barro desmenuzado y aplastado en las manos de Dios es más valioso que las mejores obras de arte expuestas en los grandes museos. ¡El Señor nunca permite pruebas que no podemos superar, tentaciones que no podamos vencer, resbalones de los que no nos podamos levantar! Los propósitos de Dios son más elevados que nuestros pensamientos y el fin es más maravilloso de lo que podamos imaginar.
¿Sabes cómo continúa el versículo cuatro de Jeremías dieciocho? “…y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla”. Lo que Dios ha planeado para nosotros desde ahora en adelante es lo mejor que nos podría pasar. Dios no quiere que nuestra vida termine como un amasijo. Tiene un plan para el que está en sus manos.
Una nueva etapa está delante de ti. Las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas. ¡Levántate que el Alfarero está haciendo algo bueno en tu vida!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 9 de enero, 2026
“Dios saca todo a luz”
“Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.” Daniel 2:20-22
Daniel no lo tenía fácil. Una cosa era interpretar un sueño y otra muy diferente revelar un sueño olvidado. Pero eso es lo que el rey Nabucodonosor les demandó a sus sabios, astrólogos y consejeros; y aunque todos le dijeron que no había hombre sobre la tierra que pudiera hacer eso, el rey fue terminante: Si no lo hacen, todos morirán.
Cuando Daniel supo esto, le pidió al rey que le diese tiempo y él le mostraría la interpretación. Daniel sabía que no estaba en sus posibilidades, pero se atrevió a confiar en el Dios que todo lo revela. Él mismo le dijo al rey: “El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios…” (Daniel 2:27-28). ¡Aleluya! ¡Conocía al único Dios Omnisciente! Y así fue, el Señor no solo le mostró el sueño sino también su significado.
Dios “revela lo profundo y escondido”. Esta declaración está en presente, eso significa que así como le mostró a Daniel lo que había pasado por la mente del rey mientras dormía, también sabe lo que está sucediendo hoy en nuestra vida y a nuestro alrededor.
Hay muchas cosas que hoy están ocultas, pero Dios las sacará a la luz. El Señor todo lo sabe, no hay lugar a donde nos podamos esconder de Él, o pensamiento e intención del corazón que esté oculto a sus ojos.
En el plan de Dios, está registrado el momento en que todo saldrá a luz, para bien o para mal de muchos. “Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse.” (Mateo 10:26). Los creyentes en Cristo debemos estar tranquilos y seguros si estamos siendo transparentes a los ojos de Dios y de los demás. Nada deberíamos temer, ya que el Espíritu Santo guía nuestra vida.
¿Estás sufriendo injusticias, burlas, acusaciones falsas, estafas, calumnias o injurias? El Omnisciente todo lo sabe y todo lo ve. Confía en Él, llegará el momento en que pondrá cada cosa en su lugar y la verdad será manifestada.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 8 de enero, 2026
“Al fin sucederá lo que Dios ha planificado”
“Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí… que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”. Isaías 46:9b-10
Vivimos en un mundo lleno de incertidumbres. Las enfermedades pandémicas (¡y las gripes cada vez más fuertes!), la inseguridad nacional, la inestabilidad económica… Hoy, tener un trabajo estable ya es un motivo diario de agradecimiento. Sin embargo, los hijos de Dios podemos vivir confiados y seguros en medio de todas estas situaciones porque quien nos sustenta es el mismo Dios Todopoderoso quien nos dice: “Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”.
Presta atención a los detalles de esta declaración. La palabra “consejo” en hebreo es etsá que significa “plan, designio, propósito, asunto determinado”. Dios ha trazado un plan desde la eternidad y tiene todos los medios para llevarlo a cabo. ¿Acaso podemos pensar que sus propósitos pueden ser frustrados? Al aceptar a Jesús como nuestro Salvador y Señor, ese propósito comienza a cumplirse en sus hijos y nada puede cambiarlo.
Quizás pienses: “¿Será que el plan de Dios para mí es realmente bueno?” ¡Por supuesto! Dios mismo dice que hará todo lo que Él ha dispuesto. “Lo que quiero” en hebreo es kjéfets y significa “mi placer, deleite o delicia; mi deseo; cosa valiosa; lo que me agrada o me complace, lo que me produce contentamiento”. ¿Acaso no podemos confiar en que Dios sabe lo que es mejor para nosotros?
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” (Jeremías 29:11-13). ¿Lo crees?
Comienza a buscar al Señor de todo corazón, clama hasta estar seguro de que Dios tiene el control de tu vida y su paz te dé descanso. Asegúrate de dejar todo en las manos de Dios y el Espíritu Santo te ayudará a avanzar según su plan. Entonces podrás decir como el salmista: “Jehová cumplirá su propósito en mí” (Salmo 138:8a).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 7 de enero, 2026
“Te vas a levantar”
“Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.” Salmo 20:8.
Esta declaración la hace David inspirado por el Espíritu Santo. Por un lado menciona a los que confían en sus “carros” de batalla, sus estrategias de guerra, sus bienes materiales, sus contactos, su posición social y su propio poder para vencer. Y por el otro, habla de “nosotros”, los que vivimos bajo la voluntad del Padre Celestial. Los primeros terminan “flaqueando y caen”, pero los que confían en Dios, aunque pueden resbalar, ¡se levantan! “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse...” (Proverbios 24:16). ¡No permanecemos caídos! Hay algo dentro de nosotros que nos impulsa hacia arriba en las peores circunstancias.
La palabra hebrea para “levantarse” es cum que significa “afirmar, alzar, renovar, confirmar, elevar, establecer, resucitar”. Dios nos levanta, renueva, eleva y si es necesario, resucita. ¡Aleluya!
Es difícil levantarse solo, por eso la diestra de Dios está extendida hacia sus hijos para levantarlos. “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”. (Isaías 41:13).
Tengamos en cuenta que las palabras de David no nos animan a caernos y levantarnos como algo normal. Eso está bien para los bebés que recién empiezan a caminar. Por el contrario, el salmista dice que nos levantamos, “y estamos en pie”. Para esta expresión hay otra palabra hebrea muy interesante, es el vocablo ud que significa “restaurar, certificar, exaltar, notificar, sostener, dar testimonio”. Es decir, nos levantamos y permanecemos en pie dando testimonio y mostrando las evidencias de que Dios es quien nos sostiene.
¿Te sientes abatido? ¿Has experimentado una nueva caída? ¡Levántate en el nombre de Jesús! Dios tiene todo el poder para ayudarte a volver a tu posición de victoria, perdonar tus pecados, restaurarte y ayudarte a permanecer de pie para que puedas dar testimonio de que Él es quien afirma tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 6 de enero, 2026
“Enojo controlado”
“Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?” Jonás 4:4.
Jonás conocía a Dios bastante bien. Como profeta estaba acostumbrado a escucharlo y hablar de parte suya al pueblo. Conocía su carácter en muchos aspectos y también su obra. El profeta había sido enviado a predicarles a los ninivitas, un pueblo sanguinario, vengativo, cruel, despiadado, idólatra. Cuando fracasó su primer intento de unas vacaciones en un crucero a Tarsis, no tuvo más remedio que ir a predicar a Nínive. Y sorpresa, ¡la ciudad entera se convirtió! ¡Aleluya! ¡Qué avivamiento Jonás…! ¿Jonás? ¿Estás bien…?
Jonás estaba enojado, muy enojado. Ahora esta ciudad rebelde estaba siendo perdonada por Dios y para Jonás eso era injusto. “¡Merecían el castigo! ¡Yo sabía que esto iba a pasar! ¡Dios perdona al que debe ser condenado!”. Jonás olvidó la misericordia de Dios.
Quizás “tengamos razón” para enojarnos, pero “perdemos la razón” cuando nos airamos. Nadie dice que no podemos enojarnos, pero todo tiene un límite. Fíjate cómo responde Dios a la oración iracunda de Jonás: “¿Haces bien?” ¿Estás seguro que tu enojo tiene sentido? ¿Hasta dónde puede llevarte el enojo? ¿Has considerado todos los aspectos de esta situación para saber lo que es realmente justo y dónde aplica la misericordia?
Pero lo que más me llama la atención de la pregunta de Dios es la última palabra: “¿Haces tú bien en enojarte… tanto?”. En otras palabras: “¿Estás enojado hasta el punto de querer morirte, es decir, cortar todos los procesos y propósitos que tengo con tu vida Jonás?
Actuar con ira descontrolada es darle lugar al diablo. Ya lo dijo Pablo en Efesios 4:26-27: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.” Podemos enojarnos por conductas pecaminosas, injusticias, falta de temor de Dios, pero cuando nuestro enojo es resultado de nuestro orgullo, entonces comenzamos a darle lugar al diablo. Sus malos pensamientos, como darnos de fuego, comienzan a hacer su trabajo en nuestra mente y corazón.
No sabemos cómo termina la historia personal de Jonás, pero su libro nos habla de la misericordia, perdón, compasión y amor de Dios. Nos recuerda que todos necesitamos su misericordia, por lo tanto, si Dios me perdonó, yo debo perdonar; si Dios tuvo misericordia conmigo, yo debo tener misericordia.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 5 de enero, 2026
“Cuando estés bajo presión”
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:13.
Muchas veces, al atravesar momentos difíciles, se nos escapa un “ya no doy más…” Nos parece imposible continuar bajo el peso de tantas cargas, sin embargo, Pablo vio las pruebas y tentaciones desde otra perspectiva, sabía que Dios las permite con el propósito de que crezcamos.
El apóstol dice que en los momentos difíciles debemos “resistir”. La palabra en griego es dynamai que significa “ser capaz o posible, capacidad para hacer algo, poder, poderoso”. Está diciendo que Dios no va a permitir una prueba sin darnos el poder para sobrellevarla. El mismo Espíritu Santo nos capacita con recursos sobrenaturales para vencer. ¡Tenemos al mismo Dios dentro de nosotros dándonos su poder glorioso!
También señala que podemos “soportar” la tentación. En griego la palabra es hypoféro que significa sobrellevar la adversidad, capacidad para poder sufrirlo”. Cuando las fuerzas parecen faltarnos, cuando los recursos se agotan, cuando no tenemos más ayuda humana, Dios mismo nos da las fuerzas para soportar el momento, la capacidad para permanecer firmes sin quebrarnos, la entereza para permanecer arraigados a nuestra fe. ¡El Señor no permitirá que la prueba sea más pesada que la fuerza de su poder!
Siempre hay una salida en el Señor, una puerta abierta que no hemos visto antes, un camino que sorpresivamente se abre ante nosotros. Las respuestas de Dios siempre llegan a tiempo, solo debemos permanecer firmes.
Si estás pasando por pruebas o tentaciones, recuerda las palabras que el Señor le habló a Pablo en medio de su prueba: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Y el apóstol respondió: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Corintios 12:9-10.
Resiste con el poder del Espíritu, soporta con la fuerzas del Señor. Tu salida está cerca.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 4 de enero, 2026
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Inténtalo una vez más"
"Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red." Lucas 5:5
Pedro y sus compañeros pasaron toda la noche, tal vez unas ocho horas pescando… bueno, intentando pescar. Ni a la derecha ni a la izquierda, ni cerca de la ribera ni en lo profundo. Los peces parecían estar agazapados en algún rincón del mar de Galilea esperando la señal del Hijo de Dios. Mientras tanto, los pescadores regresaban cansados, frustrados, desanimados y con las manos vacías.
¿Te sientes así? Parece que has agotado todos los recursos para que algunas cosas cambien sin ningún resultado. Tus oraciones han sido intensas, sinceras, persistentes, pero sin aparentes respuestas. Has compartido el evangelio pero nadie abrió su corazón para recibir a Cristo, y ahora te sientes como estos pescadores: cansado, triste, frustrado y desalentado.
Sin embargo, Jesús no se olvidó de ti. Pronto recibirás, como los pescadores, la palabra que estás necesitando. “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar…” ¿Otra vez? ¡Si toda la noche lo hemos intentado! ¿Cuántas veces habremos tirado la red? ¿30, 40 veces…? Pero ahora es diferente. Hay una orden directa y precisa del Hijo de Dios. Si el Creador del universo dice ahora, es ahora; y si dice mar adentro, no es en la orilla. Hay que ponerse a trabajar una vez más, como si fuera la primera vez.
¿Por qué Dios permitiría que estos pescadores volvieran sin resultados esa noche? Podemos descubrirlo a través de las palabras de Pedro. Cuando el Hijo de Dios le ordena ir mar adentro y tirar las redes, le responde con la palabra “Maestro”. Pero cuando vuelve trayendo la red repleta de peces, lo llama “Señor” (v. 8). Wow, ¡qué cambio!
El próximo pescador de hombres ahora tiene otra percepción de quién es Jesús. Ya no es simplemente el Maestro que enseña y explica la Palabra de Dios como nadie. Para Pedro, ahora Jesús ¡es el Señor de su vida! ¡Qué impacto produce experimentar a Cristo!
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 3 de enero, 2026
“Que no te falte el amor ni la verdad”
“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”. Efesios 4:15.
Si solo tuviéramos en cuenta un solo atributo de Dios, estaríamos “mutilando” su persona. Dios es amor, es cierto, pero también es Sabio, Fiel, Justo, Santo, Soberano, Todopoderoso, entre tantas otras características que nos permiten conocerle.
En este caso quiero resaltar dos virtudes que menciona el apóstol Pablo y que nos llama a imitar: Amor y Verdad.
Muchas veces manifestamos solo una de ellas. Podemos decir una verdad, pero si no lo hacemos con amor podemos sonar como un “metal que resuena, o címbalo que retiñe” (1 Co. 13:1). El amor es la llave que puede abrir el corazón para que esa verdad eche raíz.
Por otro lado, puede ser que actuemos con amor pero no digamos la verdad. Podemos amar a nuestros hijos, pero si no los corregimos con la verdad, nuestro amor deja mucho que desear. Podemos amar a nuestros amigos que no conocen a Cristo, pero si nunca les hablamos de Él, nuestro amor es discutible. También podemos decir que amamos al Señor con todo nuestro corazón, pero si no le obedecemos ese amor no es verdadero. Debemos decir y vivir la verdad en amor.
La oración del apóstol Pablo por los creyentes siempre fue en esta dirección: “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor.” Filipenses 1:9. ¿Tenemos el amor de Cristo? Excelente, pero también debemos tener la ciencia y el conocimiento que viene de su Palabra. Es la manera de poder aprobar lo que es mejor.
Nunca dejes de amar al decir la verdad, pero tampoco dejes de decir la verdad a quienes amas. Es la manera de vivir equilibradamente en medio de un contexto que necesita oír la verdad y ver el verdadero amor de Cristo a través de nosotros.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 2 de enero, 2026
“Señor, hazme humilde como tú”
“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos” Salmo 138:6
Si vas a hacer resoluciones para este año, no olvides incluir los relacionados a tu carácter. Uno de ellos es la humildad. ¡Señor, haznos humildes como tú!
En este salmo descubrimos, en pocas palabras, la manera de proceder de Dios con dos grupos muy diferentes de personas: los humildes y los altivos.
La palabra humildad en hebreo es shafál y hace alusión a las personas que han abatido su orgullo, que su altivez ha sido rebajada hasta el piso, que han tirado por tierra su soberbia. Tienen la disposición a escuchar el consejo de Dios y obedecerlo a pesar de ir contra sus propios gustos o beneficios personales.
El salmista dice que Dios “atiende” al humilde. Lo observa en sus luchas y pruebas para darle una salida a tiempo. Lo levanta cuando ha tropezado para que nunca permanezca caído. Le da fuerzas cuando parece que es imposible seguir adelante. Les promete una recompensa eterna, porque solo los humildes recibirán la tierra por heredad.
Dios se goza con los humildes porque tienen un corazón dócil y están siempre dispuestos a aprender y obedecer. ¡Que fácil es para Dios tratar con personas así!
Pero también está el otro grupo, los “altivos”. Esta palabra en hebreo es gaboáj y significa “elevado, alzado, arrogante; ponerse en alto, sobrepasarse, querer ser sublime”. Sabemos que Dios es amor, pero al altivo “lo mira de lejos”. No hay relación con él, porque una persona altiva no busca al Señor. Como podemos leer en
Santiago 4:6 y 1 Pd. 5:5, “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”
Jesús vino a ser nuestro ejemplo. Como Hijo de Dios tenía todo el derecho de mostrarse como el más grande de todos, pero nunca lo hizo. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).
Hoy tenemos la oportunidad de aprovechar las circunstancias que vayamos a atravesar para crecer en humildad. Como diría Juan el Bautista: “Más de Jesús y menos de nosotros”.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 1 de enero de 2026
“Resplandece en este nuevo año”
“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”. Isaías 60:1.
¡Estás comenzando un nuevo año con Jesús! No sé cómo habrá sido tu 2025, pero tu fe y tu visión renovada en Cristo te harán experimentar un nuevo comienzo. No mires hacia atrás. La noche pasó y estás vislumbrando la luz.
Cuando llega la luz a nuestra vida debemos hacer dos cosas: Levantarnos y resplandecer. “Levántate” en hebreo es cum que significa “afirmar, confirmar, despertar, permanecer en pie”. Hay que tomar la decisión de abandonar todo adormecimiento, temor, abatimiento, y comenzar a andar con fe.
“¡Resplandece!”. Esta palabra en hebreo es or que significa “alumbrar, iluminar, amanecer, dar luz, encender, glorioso”. Observa que no dice brillar ni reflejar. Lo que debemos hacer es irradiar la gloria del Señor momento a momento.
Hay días que parece que no tenemos las fuerzas para levantarnos y mucho menos la actitud de resplandecer, sin embargo, la promesa es que la Luz celestial ha llegado a nuestras vidas y la gloria de Dios ha nacido sobre nosotros, y esto ha sido así a través de Jesucristo, así que solo debemos permitir que Él manifieste su a través de nuestras vidas.
Isaías profetizó que la luz divina vendría al mundo. “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” (Isaías 9:2). La profecía de Isaías se cumplirá completa y literalmente cuando Cristo venga a reinar.
Mientras tanto, debemos recordar que estamos viviendo los últimos tiempos. Jesús viene otra vez a buscar a su pueblo y no podemos permanecer dormidos y sin esperanza. Tenemos vida eterna y un mensaje para compartir con los que nos rodean. Debemos levantarnos y resplandecer cada día donde nos encontremos.
“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. (Romanos 13:11).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 31 de diciembre, 2025
“La fidelidad de Dios en el año que ha pasado”
“Palabra fiel es esta… si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”. 2 Timoteo 2:11a,13.
¡Qué rápido parece haber pasado el 2025! Hoy podemos hacer memoria de la fidelidad de Dios en sus bendiciones dadas durante cada uno de los días pasados.
La palabra fiel en griego es pistós que significa “digno de confianza, fiable”. Esta palabra se aplicaba a las personas que se mostraban fieles en la tramitación de negocios, la ejecución de mandatos o el desempeño de funciones oficiales. Todo el mundo podía estar tranquilo cuando una persona que era pistós estaba a cargo.
Por la manera en que nos relacionamos cotidianamente, podemos llegar a concluir que Dios es fiel mientras nosotros lo seamos. ¡Tremendo error! Dios tiene otro corazón. Él entregó a su Hijo para salvarnos aunque no lo merecíamos. Nos dio vida cuando habíamos elegido la perdición. Decidió amarnos cuando nosotros éramos sus enemigos. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”. (Romanos 5:8,10).
También podemos llegar a pensar que la fidelidad de Dios tiene límites. Quizás hemos visto personas alejarse de nosotros porque no cubrimos sus expectativas o porque les fallamos de alguna manera y podemos llegar a creer que Dios será fiel mientras no nos equivoquemos en algo. Segundo error. Dios nos ama incondicionalmente y su fidelidad es inalterable.
Hemos visto tristemente como algunas personas faltan a su palabra, e incluso rompen promesas de fidelidad fácilmente. Pero Dios no es así. Él siempre cumple su Palabra. Sus promesas son fieles y verdaderas. “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”. (Deuteronomio 7:9).
El Señor ha sido fiel hasta aquí, y tenemos la promesa de que Él no cambia: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. (Hebreos 13:8).
Que hoy puedas hacer memoria de las bendiciones que recibiste del Señor y le des gracias por su fidelidad.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 30 de diciembre, 2025
“Luminares en el mundo”
“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”. Filipenses 2:15
No vivimos lejos de una generación maligna y perversa, vivimos en medio de ella, y El Señor nos ha llamado a ser “luminares” en el mundo. Esta palabra en griego es fostér que significa “iluminar, fulgor; manifestar rayos de luz, resplandor”. Somos portadores de la luz de Cristo desde el mismo momento que le aceptamos como nuestro Salvador. “Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hechos 26:18).
La luz de Cristo en nosotros se manifiesta a través de nuestra conducta. “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8). El apóstol Pablo en el pasaje de Filipenses menciona tres actitudes que debemos manifestar como luminares en el mundo.
- Irreprensibles. Que nadie encuentre ningún motivo real para culparte de algo malo. Cuando nuestra conducta imita la de Cristo, evidentemente vamos a ser ejemplo en medio de nuestra familia, trabajo, comunidad, iglesia y el mundo.
- Sencillos. Inocentes en nuestra manera de pensar y actuar. Podemos estar en el mundo siempre y cuando el mundo no esté en nosotros. Nuestra misión es llenarlo de la luz de Jesús, no que las tinieblas nos apaguen. “Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.” (Jeremías 15:19b). ¡Tú puedes marcar la diferencia!
- Sin mancha. Que ningún pecado esté arraigado en ti y afecte tu manera de proceder. Recuerda que Jesús viene a buscar una Iglesia “sin mancha ni arruga” (Ef. 5:27). Esta debe ser una motivación constante para rechazar lo que a Dios no le agrada.
Recuerda que nada de esto es posible sin la ayuda del Espíritu Santo. Él es quien te capacita para que seas luz en donde te encuentres.
Comienza tu día conectándote con Él, escuchándole y obedeciéndole. Verás que con su poder será posible resplandecer entre los que te rodean para la gloria de Dios.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 29 de diciembre, 2025
“Cuando Jesús no pudo hacer milagros”
“Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.” Marcos 6:5-6a.
Pocas veces se lo vio a Jesús “asombrado”, pero así se sentía al recorrer los lugares en donde había crecido. Cuando intentó cruzar su mirada con el viejo panadero del lugar, sorprendentemente volteó la cara para otro lado. Cuando saludó al pescadero solo recibió un movimiento de cabeza. Sus amigos de la infancia estaban escondidos en sus casas. Era evidente que nadie creí que fuera un profeta, mucho menos el Mesías que estaban esperando. El Señor estaba dispuesto a hacer señales, milagros y maravillas entre ellos pero no pudo. ¡No pudo! ¿Cómo que Jesús no pudo? ¿Acaso no es el Hijo de Dios?
Sí, Jesús es el Dios Todopoderoso, pero no hace nada si no creen en Él. No obliga a nadie a dar pasos de fe. Jesús se enojó, se asombró, lloró y también se frustró. ¡Si tan solo pudieran creer, sus vidas serían tan diferentes…! Pero la incredulidad ató las manos del Señor para hacer milagros.
Religiosamente todos en el pueblo creían en Dios. Estaban convencidos de que podía abrir el Mar Rojo, parar el sol y la luna, mandar pan del cielo, y hasta enviar al Mesías Libertador. Pero creer en Jesús era otra cosa. ¿Cómo creer en Aquel que en lugar de destruir a los romanos les dice que deben amar a sus enemigos? ¿Cómo creer en Él si les pide que lo sigan, incluso a una cruz? Ay, no…
Nuestros corazones no han cambiado mucho desde esa época hasta hoy. En lugar de creer que Jesús todo lo puede, seguimos cuestionando su existencia, su poder, sus intenciones, sus enseñanzas… Y el Señor solo nos sigue pidiendo fe, porque sin fe no hará nada. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6).
No es cuestión de tener una gran fe, sino la seguridad de que Dios puede hacer todo lo que prometió. Tú solo debes creer, los milagros déjaselos a Él.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 28 de diciembre, 2025
"Jesús me abrió los ojos"
"Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos". Juan 9:30
Cuando esté en la eternidad con Cristo y su Iglesia, voy a sentarme al lado de este hombre sanado por Jesús para que me cuente esta historia con lujo de detalles. He leído docenas de veces este pasaje y siempre disfruto el relato. Puedo imaginarme la escena y me gozo por lo que hizo Jesús en él. Admiro su valentía y sagacidad para enfrentarse a los religiosos hipócritas de su época.
El relato de esta historia comienza con una pregunta para Jesús. La gente tenía la idea de que si alguien nacía con alguna discapacidad o enfermedad era por consecuencia del pecado sus padres. Tremendo error que Jesús se encargó de corregir. El Señor dijo que esta enfermedad tenía el propósito de glorificar a Dios. ¡Y vaya si lo hizo!
Creo que este ciego jamás se imaginó los problemas que iba a enfrentar al ser sanado. Los religiosos lo abrumaron con preguntas, investigaron la vida de sus padres, y al final ¡lo expulsaron de la sinagoga! Para mucha gente, su situación era mejor cuando estaba ciego que ahora que había sido sanado por el Mesías. Increíble…
Este hombre confrontó a los religiosos de tal forma que hasta hay detalles de su humor y sarcasmo. “¿Por qué me preguntan tanto? ¿Quieren ustedes también hacerse discípulos de Jesús…?” Uf, eso los enfureció, y siguieron acosándolo: “¡Nosotros no sabemos de dónde es Jesús ni de dónde procede!” “¿En serio? ¿Ustedes los sabelotodo no saben quién es el que me sanó milagrosamente…?” ¡Tenían al Mesías, el Hijo de Dios frente a sus narices y no le conocían!
Hoy hay muchos que hablan de Jesús; conocen sus historias pero no le conocen a Él. En contraste, hay personas que se han acercado con sencillez, humildad, y el Señor les ha dado vista espiritual. Como el ciego sanado, son los que pueden adorarle porque han conocido al Salvador de sus vidas (v. 38).
Que el Señor nos use para guiar hacia Él a los que están ciegos espiritualmente porque es el único que puede darles la vista.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 27 de diciembre, 2025
“La batalla de la fe”
“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.” 1 Timoteo 6:12.
El Señor te ha sacado de las tinieblas a su luz admirable. Eres distinto, creado para marcar una diferencia para Dios. Perteneces al grupo selecto de los valientes que heredan promesas. Además, Dios te ha capacitado con el poder del Espíritu Santo y autoridad espiritual para permanecer firme. Sin embargo, puede que no todos los días te sientas así. Quizás estés en medio de un conflicto de intereses espirituales y materiales, un dilema entre actuar por fe o dejarte llevar por lo que hace la mayoría…
Si te has sentido así, Dios te dice a través del apóstol Pablo que pelees la buena batalla de la fe. Obviamente no es una lucha física sino espiritual y mental. La palabra griega para “pelea” es agonízomai y significa “luchar, contender con un adversario, esforzarse para lograr algo”. Esta pelea demanda de ti argumentos firmes y convincentes, una determinación inquebrantable para mantener tu fe, valor para permanecer y dar a conocer la verdad.
Diariamente Satanás y sus secuaces tratan de impedir que crezcas en fe. Lanzará dardos de dudas, intimidación, miedo, amenazas. Por supuesto que lo hace a través de personas, incluso de las que menos imaginamos.
Sin embargo, no debes olvidar que la batalla de la fe es una “buena batalla”. A través de ella maduras, creces en dependencia de Dios, escuchas mejor la voz del Espíritu Santo y puedes ver sus intervenciones en situaciones difíciles y desafiantes.
Te animo a no bajar los brazos. No permitas que nadie te robe tu decisión de creer. No dejes de compartir las maravillosas experiencias que tienes diariamente con el Señor. Muchos necesitan saber que hay esperanza en medio de las pérdidas, que hay amor en medio del odio, que hay aceptación en la discriminación, que hay libertad para la esclavitud del pecado, que hay vida eterna en Jesucristo. ¡Pelea tu buena batalla!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 26 de diciembre, 2025
“La maravillosa Palabra de Dios”
“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos.” Salmo 19:7-9.
¡Que bendición es tener en nuestras manos la Biblia y ser edificados diariamente con ella! El rey David la conocía muy bien porque la leía, estudiaba, meditaba y obedecía. Aquí nos da siete beneficios de conocer la Palabra de Dios:
1. Convierte el alma: La palabra hebrea para “convierte” es shub que significa “volverse, alejarse, arrepentirse”, dando la idea de abandonar el pecado para seguir la santidad de Dios; pero también “revivir, renovar, conducir, confortar, recobrar, recuperar, refrigerio, restaurar”. ¡Qué trabajo maravilloso que hace su Palabra en nuestra alma!
2. Hace sabio al sencillo: La Palabra de Dios nos da sabiduría para tomar buenas decisiones. No es mero conocimiento, sino palabras aplicables a nuestra vida.
3. Alegra el corazón: Quien conoce y aplica sus principios encuentra satisfacción. Su corazón se regocija.
4. Alumbra los ojos: Las tinieblas quedaron atrás, ahora nuestros ojos espirituales tienen claridad para ver los beneficios de vivir agradando a Dios.
5. Permanece para siempre: La Palabra de Dios jamás dejará de ser. Todo lo material se marchita y perece, pero su Palabra “permanece para siempre”. Sus valores son eternos y sus principios guían al pueblo de Dios de generación en generación.
6. Produce el temor de Jehová. Al meditar en su Palabra crece el temor reverente a Dios.
7. Manifiesta la verdad y justicia: No hay nada falso, imperfecto o injusto en la Biblia. Debemos leerla, meditarla y aplicarla sin preconceptos ni sospechas.
¡Qué privilegiados somos nosotros de tener todo el consejo de Dios, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, que nos conducen a la salvación, la santificación y la vida eterna! Toma un buen tiempo para alimentarte de ella cada día y permite que guíe tus pasos.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 25 de diciembre, 2025
"Los nombres de Jesús"
"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite..." Isaías 9:6-7
Después de setecientos años, esta profecía se cumplió en Jesús. En ella se mencionan cinco nombres que describen su carácter y su obra.
1. Admirable. Significa que causa admiración o es digno de ser admirado. En el hebreo, admirar significa estar atónito, maravillarse, estar pasmado. Jesucristo es sublime y al conocerlo quedamos extasiados por sus atributos extraordinarios. Jesús nunca pasaba desapercibido; por donde iba la multitud que le seguía quedaba maravillada por sus obras; pero también escuchando sus enseñanzas llenas de sabiduría y gracia.
2. Consejero. Él es la Palabra viva, el guía infalible, la sabiduría inagotable, la verdad y el camino. Conoce desde la eternidad los designios del Padre Celestial. Jesús siempre invitaba a la gente a recurrir a Él para todo lo que necesitaban. Aunque Jesús ascendió a los cielos y está a la diestra del Padre, envió al Espíritu Santo que nos conduce y aconseja diariamente.
3. Dios Fuerte. Jesucristo es Dios encarnado. La palabra traducida como “fuerte” tiene el significado de héroe o campeón de batallas. ¡Aleluya! Como Jesús es cien por ciento Dios, tiene todos los atributos divinos. El Señor es el héroe infinito de su pueblo, el guerrero divino que ha triunfado sobre el pecado y la muerte.
4. Padre Eterno. Jesús revela al Padre invisible. El que ha visto a Jesús, ha visto al Padre (ver Juan 14:9). Este nombre expresa su cuidado paternal sobre sus hijos. “Eterno” también significa siempre presente. El Señor habita en los corazones de sus redimidos.
5. Príncipe de Paz. Su reino estará caracterizado por el conocido “shalom” hebreo, que incluye sanidad, bienestar, prosperidad, gozo y cese de la enemistad. Su gobierno es de justicia y paz. Él mismo nos invita a recibir su paz verdadera (ver Juan 14:27).
¡Qué maravilloso es nuestro Salvador y Rey! ¡Cómo no alabarlo, adorarlo, exaltarlo y darle gracias eternamente por la obra que ha hecho a nuestro favor!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 24 de diciembre, 2025
“Adoración al Rey”
“¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Mateo 2:2.
Los magos de oriente estaban seguros que el Rey había nacido, sin embargo, en Jerusalén nadie se había percatado de semejante acontecimiento.
Estos hombres dejaron su país y emprendieron el largo camino a Judea con el propósito de adorar al niño que había nacido. La misma estrella que les había señalado la llegada del Mesías también los dirigió hasta la casa donde estaba Jesús. Suena tan desconcertante que personas paganas tuvieran más deseos de adorar al Rey que había nacido que el mismo pueblo de Dios.
Las acciones de los magos estaban enfocadas en la exaltación del recién nacido Rey de los judíos. Eran hombres que creyeron la señal que Dios les había dado. Cuando llegaron a la casa donde estaba Jesús, “postrándose, lo adoraron” con temor reverente y humildad. Entonces le ofrecieron presentes dignos de un rey. Ya nada fue igual para estos hombres después del encuentro con el Salvador del mundo.
El Rey ha nacido hace más de 2000 años y se encuentra preparando su segunda venida para reinar literalmente en el mundo. Mientras tanto, sigue buscando adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Personas que se han rendido completamente a Él y le han hecho Señor de sus vidas.
El verdadero adorador es una persona que refleja con todo su ser la relación en la que está profundamente envuelto. La adoración es, en última instancia, el resultado de un profundo encuentro con Dios.
Como dijera en una oportunidad el autor y predicador A. W. Tozer: “Nunca podremos ofrecer verdadera adoración a Dios hasta que sean perdonados nuestros pecados y nos ofrezcamos sobre el altar, listos para morir y darle el primer lugar a Dios en nuestras vidas. Entonces, el resultado serán vidas que entren en una íntima comunión con Él y ardan como una zarza en adoración”.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 23 de diciembre, 2025
“¿Cómo lees?”
“Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?” Lucas 10:26.
Un intérprete de la ley se había acercado a Jesús para probarlo. Los religiosos estaban tratando de encontrar algún error o contradicción que pudiesen usar contra Jesús. Entonces, como si estuviese realmente interesado en aprender, le preguntan al Señor: “Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?” Jesús sabiendo lo que había en su corazón le pregunta: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?”
La pregunta de Jesús era válida porque este era un intérprete de la ley que prácticamente se sabía la Biblia de memoria. Sin embargo, el Señor quería llegar a lo más profundo de su corazón y descubrir sus intenciones. No le preguntó “qué lees” porque era obvio, la pregunta fue: “¿Cómo lees?”. Interesante.
Este hombre leía e interpretaba para otros. Diariamente, muchas personas se acercaban a él para hacerle preguntas y estaba obligado a responder bien. Estudiaba mucho la Palabra, investigaba. En teoría la conocía a la perfección. En la práctica, había muy poco de las Escrituras que había aplicado a su propia vida. Este hombre leía con los lentes de los hipócritas religiosos.
A la pregunta que le hizo a Jesús, él ya tenía la respuesta. No robaba, no adulteraba, guardaba el día de reposo, no tenía que arrepentirse de nada… Si algo había que hacer para heredar la vida eterna, él creía que ya lo había hecho, aunque su conciencia lo declarara culpable.
La pregunta de Jesús sigue en pie para nosotros. ¿Cómo leemos la Palabra de Dios? ¿La leemos para otros, con ideas preconcebidas, buscando errores, para auto justificarnos? ¿O la leemos como la Palabra que nos revela a Jesucristo y su plan eterno, la Palabra que cambia nuestras vidas?
Permite que la Palabra de Dios llegue a lo más profundo de tu corazón. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 22 de diciembre, 2025
“Mi porción es Dios”
“Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.” Lamentaciones 3:24.
Jeremías, un profeta que supo sobrevivir a tiempos de frialdad y corrupción en Israel, tenía muy pocas cosas materiales a las que aferrarse. Los negocios y el trabajo eran totalmente inestables. Solo el que obedecía a Dios tenía la seguridad de permanecer. El profeta menciona en este pasaje que Dios era “su porción” y con eso le bastaba.
La palabra “porción” en hebreo es kjélec y significa “herencia, campo, galardón, hacienda, parte”. Desde un principio Josué había asignado los territorios a las diferentes tribus de Israel, pero luego ellos debían distribuir esos territorios a las distintas familias de esas tribus. El terreno asignado era posesión perpetua de la familia.
Dios había dicho que la tierra era suya y la daba a quien quería (Ex. 19:5; Lv. 25:23). Por lo tanto, los integrantes de cada familia debían estar agradecidos por lo que les había tocado, trabajar esa tierra y hacerla fructífera. No había lugar para las quejas o codiciar otros lugares que parecían más verdes. Además, las tierras podían perderse bajo los asedios de las naciones enemigas, pero nunca se perdería la misericordia y fidelidad de Dios. Por eso Jeremías podía decir: “Mi porción es Jehová”. ¡El Señor era todo para él!
Todos los que eligieron a Dios antes que a sus bendiciones han dicho lo mismo. David en el Salmo 16:5: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.” Asaf en el Salmo 73:26: “Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” Esdras en el Salmo 119:57: “Mi porción es Jehová; he dicho que guardaré tus palabras.” ¿Y qué dices tú?
Piensa en todo lo que tienes, no en lo que te falta. Piensa que Dios te ha dado las fuerzas para trabajar, la sabiduría para hacer negocios y la prudencia para saber administrar. Él ha estado presente en cada momento de tu vida. Todo lo que tienes es de Dios y merece que le agradezcas diariamente sus bendiciones. Que hoy podamos decir: “¡Él Señor es mi porción, en Él esperaré!”
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 21 de diciembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Raíces profundas"
"Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto." Jeremías 17:7-8
Los expertos en árboles recomiendan estudiar bien los terrenos antes de decidir dónde plantarlos. No es lo mismo un árbol plantado junto al agua que uno plantado en un terreno que depende exclusivamente de la lluvia para crecer. Y si el suelo está compuesto de piedra caliza, las raíces no llegan a tener profundidad y difícilmente el árbol resista vientos fuertes. En cambio, si se planta en un terreno fértil, con suficiente agua, crecerá y desarrollará raíces bien profundas que le permitan resistir hasta vientos huracanados.
Así es el que confía en Dios. Sus raíces llegan a ser tan profundas que nunca le falta el agua que lo alimente. Puede cambiar el clima e incluso atravesar temporadas de sequías, pero él siempre permanece verde.
También es cierto que los árboles que más crecen y que más años viven son los que están junto a otros árboles. Árboles débiles son protegidos por otros más fuertes. ¡Qué buena enseñanza para los cristianos! Crecemos más fuertes y más sanos cuando estamos juntos recibiendo el alimento espiritual que el Señor proporciona a su Iglesia.
Pero si no confiamos en Dios y actuamos con autosuficiencia o dependiendo de lo que nos promete el hombre, Jeremías dice que terminaremos siendo como una “retama” en el desierto, que gira y gira llevada por el viento sin ningún destino certero (vs. 5-6). ¿Has visto en alguna película las retamas secas llevadas por el viento sin dirección alguna? Son inservibles, sin valor.
Dios quiere que crezcamos fuertes, sanos y que demos fruto en todo tiempo. Eso es posible si estamos unidos a Él, alimentando nuestro espíritu diariamente. La oración, la Palabra, la comunión con el Cuerpo de Cristo, el servicio, nutren nuestra alma y nos permiten estar firmes y confiados cuando llegue la hora de la prueba.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 20 de diciembre, 2025
“¿Hacia dónde te diriges?”
“El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.” Proverbios 16:9.
Creí que iba en la dirección correcta hasta que mi esposa me dijo: “Creo que estamos perdidos… preguntémosle a alguien”. ¿Perdidos…? Si todavía estamos dentro del planeta tierra… ¿Preguntar a alguien? Jamás me lo permitiría mi orgullo. “No… vamos bien…”. Hasta que tuve que detenerme en una gasolinera y preguntar por el camino que debía seguir para llegar a nuestro destino. ¡Qué bendición fue cuando el GPS llegó a mi vida!
Como no siempre conocemos lo que tenemos por delante en nuestra vida, necesitamos asegurarnos permanentemente de ir en la dirección correcta, y solo Dios puede ayudarnos con esto. La palabra “enderezar”, en hebreo kun, también significa “establecer, asegurar, confirmar, consolidar, ordenar”. Nosotros podemos planificar nuestro camino, pero el único que nos ayudará a ordenar nuestros pasos y evitar desvíos es el Señor.
No podemos mantenernos en la dirección equivocada simplemente por no querer doblegar nuestro orgullo. Necesitamos reconocer nuestras malas decisiones, nuestras percepciones erróneas, nuestros caprichos injustificados, y rendirnos totalmente a la dirección de Dios. No existen mapas que te lleven al destino eterno correcto fuera de la Palabra de Dios. Cuanto más la leas y apliques a tu vida, más claro verás tu camino. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. (Salmo 119:105).
Además, Dios ha provisto una ayuda sobrenatural para todos los que han recibido a Jesús como Salvador y Señor de sus vidas: El Espíritu Santo. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13a). Semejante a un GPS, es la guía permanente para tu andar diario. Su voz interior te asegurará ir en la dirección correcta, o por el contrario, te avisará de caminos peligrosos o atajos que finalmente te conducirán a calles cerradas.
¿Hacia dónde se dirigen tus pasos? ¿Estás seguro de ir en dirección correcta? ¿Será que tienes que detenerte y evaluar el camino que has elegido seguir? Escucha la voz del Señor, medita en su Palabra, toma un consejo sabio y maduro espiritualmente, y da un giro rápido al “volante” de tu vida a tiempo.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 19 de diciembre, 2025
“Verdaderos héroes”
“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles… anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras… de los cuales el mundo no era digno… proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.” Hebreos 11:36-40
Si hiciéramos películas de los héroes de la fe de Hebreos 11, no todas tendrían finales felices como en la ficción. Nos encanta imaginar a Sansón destrozando a un león, a David venciendo a Goliat, o a Gedeón ganar una batalla con solo trescientos hombres. Pero hubo hombres y mujeres que tuvieron que pasar momentos muy difíciles en sus vidas, y no parece que este mundo los haya reconocido como merecían. De hecho, el autor de Hebreos dice que “el mundo no era digno” de tenerlos. Para Dios eran héroes encubiertos, que pasaban desapercibidos. A la hora de la “foto” siempre estaban detrás.
Hoy los verdaderos héroes de la fe son los que diariamente ponen en práctica su fe en Jesucristo y no se dejan intimidar por nada. Hacen frente a este sistema con valor, autoridad espiritual y son instrumentos de la gracia de Dios.
Los que nos precedieron en el camino del evangelio dejaron sus huellas. Son los “testigos” que menciona Hebreos 12:1, cuyas vidas nos alientan a seguir adelante hasta que Cristo venga.
Aquellos antecesores no fueron “perfeccionados aparte de nosotros” porque Dios tenía “algo mejor para nosotros”. Aquellos vieron de lejos la obra de Cristo, nosotros hoy podemos experimentarlo en carne propia. Ellos prestaron atención a las profecías, nosotros vemos su cumplimiento. A ellos se les dio una muestra de la vida eterna otorgada por gracia, nosotros la disfrutamos.
Puede ser que hoy tengas que enfrentar situaciones incomodas, difíciles y desafiantes. Puede ser que este mundo no recompense tus esfuerzos como mereces, pero tu esperanza te dice que pronto serás gobernante del reino de los cielos, dándole gloria a Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 18 de diciembre, 2025
“Torre fuerte”
“Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado.” Proverbios 18:10.
Cuando las circunstancias que atravesamos son difíciles y abrumadoras, no podemos ver más allá de lo que nos está pasando. Nuestro enfoque suele estar solo en la solución a ese problema o desafío y olvidamos que hay propósitos de Dios que se están cumpliendo en nosotros.
¿Qué hacer frente a las peores circunstancias? Aquí está el mejor consejo que podemos tener para esos tiempos de incertidumbre y desesperación: Ir a nuestra Torre Fuerte, Dios. La palabra hebrea para “fuerte” es oz que significa “fuerza, seguridad, fortaleza, fortificar, magnificencia, poderío, refugio, vigor”. En tiempos antiguos, los poblados construían una torre fortificada en el muro o en los linderos desde donde el atalaya podía ver si se acercaban sus enemigos y dar la voz de alarma. Pero también las construían altas y anchas para que muchas personas pudieran refugiarse en caso de que la ciudad fuera tomada.
Justamente este proverbio nos señala a Dios como nuestra Torre fuerte. Su protección es amplia y segura. Su poderío incomparable. Su resistencia, eterna; pero hay que “correr” a la torre de fuerza. Es nuestra parte de acción, nuestro paso de fe. Debemos confiar en su salvación y refugiarnos en Él. Si nos quedamos dubitativos en la puerta de la torre, analizando las posibilidades y pidiendo alguna señal antes de entrar, puede que sea demasiado tarde. Nuestra decisión de refugiarnos en Dios debe ser determinante, inmediata y pronta.
¿Cuál es el resultado? El justo “será levantado”. ¡Aleluya! Cuanto más alto estemos, más lejos veremos. Desde arriba podemos tener una visión muy diferente de las circunstancias y podremos descansar en sus planes eternos.
Dios está en su trono controlando nuestra vida, la prueba pasará y al final, todo lo que nos suceda redundará en bendición porque lo hemos puesto a Dios como prioridad en nuestra vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 17 de diciembre, 2025
“No te saltees ninguna etapa”
“Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor.” Hechos 7:30-31.
Por cuarenta años Moisés había sido criado en el palacio del faraón. No le faltaba nada. La mejor comida, medicina, educación, cuidados, todo estaba al alcance de su mano. Cualquiera podría haber dicho que tenía una vida bendecida… Pero no para Dios. Esa fue la primera etapa de formación de Moisés, pero esa etapa debía dar paso a otra muy, muy diferente que se llevaría a cabo en el desierto.
Desde el punto de vista humano, vivir en el desierto por cuarenta años era una absoluta pérdida de tiempo, pero desde el punto de vista divino era indispensable. Durante ese tiempo Moisés debía someter su orgullo, morir a su impetuosidad, adquirir paciencia, aprender a cuidar a otros y ver la importancia de tener hijos que amen, teman y sirvan al Dios Verdadero. Cuarenta años aparentemente improductivos, pero que en realidad lo estaban preparando para lo que Dios quería hacer a través de su vida.
Entonces llegó el día en que la etapa de formación en el desierto terminó y Dios dio inicio a una nueva y última etapa en la vida de Moisés. Increíblemente la más productiva, revolucionaria y desafiante que jamás hubiera imaginado. Él fue el hombre escogido por Dios para guiar a Israel a la tierra prometida.
Qué difíciles y desconcertantes pueden ser los desiertos, pero qué necesarios. Dios muchas veces se vale de este recurso para enseñarnos y eliminar todo aquello que se interpone en sus planes y propósitos.
¿Estás pasando por un desierto? ¿Te cuesta entender el por qué Dios lo ha permitido? No trates de saltearte esta etapa. Confía en Dios, permítele que siga trabajando en tu corazón hasta que aparezca tu zarza ardiendo y te muestre lo próximo que preparó para tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 16 de diciembre, 2025
“Nadie prevalecerá contra ti”
“Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti”. Josué 10:8
No era un rey contra Josué, ¡eran cinco! Si un enemigo es preocupante, imagínate cinco. Además eran reyes experimentados en la guerra que conocían muy bien el lugar. A los ojos humanos, Josué era un novato, pero tenía un arma secreta, bueno… no tan secreta: ¡Al Dios Todopoderoso! Ya había visto lo que podía hacer con un río imposible de cruzar, con unas murallas impenetrables, con una ciudad infranqueable. Debía seguir confiando en Él.
En esa situación, Dios le da una promesa a Josué: “Yo los he entregado en tu mano, y ninguno prevalecerá contra ti”. ¡Qué palabra reconfortante! Sus enemigos podrían ser muchos, tener grandes estrategias de combate, usar nuevas armas, pero no le vencerían.
Por favor, lee esta historia. Dios interviene directamente en la guerra. “Jehová los llenó de consternación delante de Israel” (v. 10). “Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos” (v.11). “Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel” (v. 12). Y como si esto fuera poco, oyó la oración de Josué e hizo detener la puesta del sol por casi un día entero (v. 3). “¿Necesitas algo más?”, parecía decirle el Señor. “Yo hago todo por ti”. ¡Aleluya!
Presta atención a otro detalle: No hubo ni una sola baja en el ejército israelí. “Todo el pueblo volvió sano y salvo a Josué, al campamento en Maceda; no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.” (v. 21).
Josué capturó a los cinco reyes amorreos y les dio una lección de fe y valor a los líderes del pueblo. “Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos. Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.” (vs. 24-25). El enemigo está sometido bajo los pies de los hijos de Dios que se mueven con fe y autoridad.
¿Estás siendo atacado espiritualmente por el enemigo? Ya sabes que nuestra lucha no es contra las personas sino contra las huestes del diablo. “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies.” (Romanos 16:20). Nuestra fe y confianza debe ser la misma que la de Josué. Dios pelea por ti. Nadie podrá hacerte frente. No tengas temor, ese enemigo interno que nos debilita, ni te intimides, porque el Poderoso Gigante pelea por ti.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 15 de diciembre, 2025
“Dios me recibe en sus brazos”
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”. Salmo 27:10.
David sabía muy bien que la protección y cuidado de Dios son superiores a las que nos ofrecen las relaciones humanas más estrechas. Aun así, sabía muy bien que Dios les había dado responsabilidades a los padres que no podían ignorar.
La palabra hebrea para “dejar” es azáb y significa “soltar, renunciar, abandonar, apartar, cesar, desamparar, desechar, fallar”. Qué triste es ver hijos abandonados, rechazados, abusados y olvidados por sus padres cuando en realidad deberían ser valorados, protegidos, guiados y amados.
¡Qué contraste con el Padre Celestial! La palabra “recogerá”, en hebreo asaf, significa “reunir para un propósito; recibir, acoger, buscar, juntar, sanar, tomar, traer, unir”. Esto es la que el Señor hace por nosotros. Jamás se olvida ni deja de atender las necesidades de sus hijos.
Quizás, algunos de los que lean este devocional, aún carguen con heridas provocadas por aquellos que debían amarlos y no lo hicieron. Si es tu caso, quiero que sepas el Señor vino para hacerte libre de esa prisión de dolor, amargura y resentimiento. No permanezcas llorando en silencio el resto de tu vida por lo que debió haber sido y no fue. Ve al Señor, Él puede sanar tus heridas y llenar tu corazón de su amor, un amor perfecto y desbordante.
Nuestra relación con Jesús es mucho más que sustituir a aquellos que nos desampararon. ¡Él es la Vida! ¡Es todo lo que necesitamos de aquí a la eternidad! Sin Jesús nada podemos hacer, y sin Jesús, nada somos.
En momentos de soledad, si hacemos silencio y ajustamos nuestro oído espiritual, vamos a escuchar a Dios decirnos: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida”. Isaías 49:15-16a. ¡Aleluya!
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 14 de diciembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
¡Maranata!
"El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene". 1 Corintios 16:22
La expresión “el Señor viene” en el original griego es una palabra traducida directamente de un vocablo en arameo, el idioma familiar de los judíos del tiempo del Nuevo Testamento. La palabra es “maran-atha”, que significa “nuestro Señor viene” o “nuestro Señor ha llegado”. El contexto indica el deseo de que ocurra de inmediato el retorno de Cristo.
Esta frase era muy usada por los creyentes de los primeros siglos. Hay registros de sus oraciones pidiendo reunirse en el Reino que Él ha preparado y terminan mencionando la palabra Maranata. Este deseo se expresa en Apocalipsis 22:20, justamente al final del libro a modo de último saludo pidiendo que Él venga en breve.
El apóstol Pablo manifiesta en este saludo la esperanza gloriosa de todo creyente en Jesucristo. No tenía miedo alguno de tener que comparecer ante Él, por el contrario, ¡era su ferviente deseo! Este hombre de Dios vivía cada día esperando el regreso del Señor. Sabía que a partir de su venida, la verdadera justicia se impondría en el mundo, el reinado perfecto se le otorgaría a Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores.
El deseo de que Cristo regrese es también el deseo de la verdadera Iglesia, su esposa (ver Apocalipsis 22:17). Si somos parte de ella, debemos tener siempre presente en nuestro espíritu que Jesús regresará otra vez a buscar a su pueblo.
La Palabra de Dios dice que su venida será sorpresiva, como un ladrón que aparece en la noche (ver 1 Tesalonicenses 5:2). Sonará la trompeta, los muertos en Cristo resucitarán primero y luego los que viven serán transformados (ver 1 Tesalonicenses 4:16-17). ¡Aleluya!
Aunque seguimos planificando nuestro futuro, vivimos pendientes del arrebatamiento porque en cualquier momento podemos pasar a la eternidad. El mismo Señor nos dijo que debemos estar preparados, velando, en santidad, siendo luz al mundo como una lámpara encendida. ¿Estás listo si el Señor viniera hoy?
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 13 de diciembe, 2025
“El ancla del alma”
“…hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma.” Hebreos 6:18-19.
No hace mucho tiempo, leí esta noticia. Cinco náufragos fueron rescatados por los servicios de emergencias después de escribir la palabra SOS en la arena de una pequeña y desierta isla situada en el este de Australia. Según los informes, este grupo había quedado atrapado en ese islote durante varias horas hasta que fueron encontrados. Menos mal que la historia terminó bien.
Pero lo interesante de esta historia, fue cómo terminaron en esa isla. Ese día, este grupo de personas decidieron salir a bucear en una zona de rocas y bancos de arena. Al llegar al lugar, se encargaron de anclar su pequeña embarcación y se lanzaron al agua. La sorpresa se la llevaron cuando volvieron a la superficie. ¡El barco ya no estaba! Había perdido el ancla y terminó a la deriva empujado por la marea…
El ancla de un barco es fundamental para mantenerse firme en un lugar sin ser llevado por las olas de una parte a otra. Imagínate en una tormenta. Toda embarcación andaría a la deriva sin un ancla que la mantenga firme.
¡Qué ilustración tan clara sobre nuestra vida espiritual! El mundo es más inestable que un mar embravecido y a menos que afirmemos bien nuestra ancla para permanecer firmes, seremos arrastrados de un lugar a otro.
El autor de Hebreos nos dice que los creyentes hemos puesta nuestra esperanza y seguridad en Cristo, de tal manera que es nuestra “ancla del alma”. A veces nuestros pensamientos pueden confundirse, quizás nuestros sentimientos se vuelven muy inestables o nuestra voluntad flaquee a la hora de tomar decisiones por eso necesitamos permanentemente un ancla para estar estable, y es Jesucristo.
En las tormentas más difíciles que podamos soportar, debemos afirmarnos por fe en lo que Él nos ha prometido. Hay confianza en la incertidumbre, hay fe en los mares de dudas, hay seguridad en la inestabilidad, hay gozo en las tribulaciones. Estamos arraigados en Cristo y nada nos podrá mover de nuestras convicciones.
Afirma tu vida en Cristo. ¡No pierdas tu ancla!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 12 de diciembre, 2025
“Ni mires para atrás”
“Acordaos de la mujer de Lot.” Lucas 17:32
Dios había sido muy claro con Lot y su familia. Debían escapar dejando atrás la ciudad de Sodoma, caso contrario el juicio podría alcanzarlos. “Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad” (Génesis 19:15). El pecado de las ciudades de Sodoma y Gomorra llegó a un punto en el que Dios decidió exterminarlas “poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente” (2 Pedro 2:6).
Lot había conocido a Dios, principalmente viendo la relación que Abraham tenía con el Señor, y aunque no conocemos detalles de su vida espiritual, Dios lo consideraba justo comparándolo con los hombres de su época. Sin embargo, al momento de elegir una tierra para establecerse, fue cautivado por la hermosura del valle de Sodoma y poco a poco fue extendiendo sus tiendas hasta vivir en esa ciudad pervertida. Esa decisión fue terrible, porque la comodidad y los lujos de su época empezaron a atrapar su corazón y su relación con Dios ya no era la misma. Pero el Señor quiso darle una nueva oportunidad a él y a su familia sacándolos de ese lugar.
Había que escapar urgentemente de Sodoma. No había tiempo para pensar en las cosas que iban a dejar. No se trataba de un paseo, sino de un escape. Ni siquiera debían mirar atrás. Pero alguien desobedeció. Ay… la esposa de Lot. Puedo escuchar los gritos de Lot y de sus dos hijas, pero ella se dio vuelta y se convirtió en una estatua de sal.
¿En qué posición habrá quedado como estatua? ¿Cómo la imaginas? ¿Levantando los brazos al cielo en alabanza por los juicios de Dios? No creo… ¿Haciendo señas para que otros también escapen y sean salvos? Tampoco. ¿Tal vez con un gesto de espanto por las cosas que estaba perdiendo? Qué triste final.
La Palabra de Dios dice que estas cosas se escribieron como enseñanza para nosotros. Al igual que Lot y su familia, somos llamados a dejar atrás lo que nos aleja de Dios. ¿Cómo es posible entonces que de vez en cuando echemos una mirada hacia “Sodoma” añorando volver a lo que nos estaba destruyendo? Creo que cuando ponemos nuestra mirada en el mundo, en vez de ser sal, solo somos estatuas que no hacen ninguna diferencia.
Tú y yo somos llamados a correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, poniendo nuestra mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2). No podemos mirar hacia atrás añorando con tristeza lo que hemos dejado. ¡Dios tiene una vida eterna llena de sus tesoros incalculables, con bendiciones diarias y la manifestación de su presencia en nuestras vidas! Cuando sabemos hacia donde nos dirigimos, ya no anhelamos volver al lugar de donde salimos.
“Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:52). Pon tus ojos en Jesús. ¡En su presencia hay plenitud de gozo!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 11 de diciembre, 2025
“Amor proactivo”
“El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies…. Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.” 2 Samuel 9:3,13.
En cierta ocasión, David expresó su deseo de hacer misericordia a la descendencia de Saúl, más específicamente, a la de Jonatán. Si lees el pasaje con atención notarás que no vinieron a hablarle de una necesidad, sino que David buscó la oportunidad de bendecir a alguien. Esa persona fue Mefi-boset.
David mandó a buscar al hijo de su mejor amigo y lo sacó de la miseria, le devolvió las tierras de su familia y además compartió su mesa con él todos los días. Este hijo de Jonatán, lisiado de ambos pies debido a una trágica caída por un descuido de su niñera, ahora era reivindicado, podía vivir con dignidad y disfrutar de todo lo que David puso a su disposición.
Esta historia es un ejemplo en menor escala de lo que es el amor de Dios por nosotros. Estábamos hundidos en la miseria del pecado, sin valor alguno, incapacitados para avanzar por nosotros mismos, perdidos, pero fuimos rescatados por Dios al aceptar a Cristo como nuestro Salvador. Desde ese día pasamos a ser hijos adoptados de Dios, recibiendo sus bendiciones continuas, descubriendo su amor incondicional e incluso con la promesa de ser coherederos con Cristo de todas las cosas. ¡Aleluya!
Dios no nos amó porque nosotros se lo pedimos o porque nosotros lo merecíamos. Dios tomó la iniciativa de amarnos aun siendo sus enemigos. Y ahora “nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
Como hijos de Dios, debemos imitar al Padre manifestando un amor proactivo. No ames solo cuando alguien lo merezca. Toma la iniciativa de dar sin esperar nada a cambio. Cuando amas de esa manera, el mundo sabrá que ese amor no es de este mundo. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. (Juan 13:35).
¿Hay alguien a quien hoy puedas mostrarle misericordia como Dios lo ha hecho contigo?
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 10 de diciembre, 2025
“¿Se agrada Dios de todas las oraciones?”
“El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios”. Proverbios 28:9,14a.
¿Dios se agrada de todas las oraciones? No, definitivamente. Lo acabamos de leer. Por más increíble que nos parezca, hay oraciones “abominables”. Esta palabra en hebreo es toebá que significa “algo repugnante, asqueroso; una abominación como la idolatría”. Dios dice claramente que hay oraciones que le resultan aborrecibles.
¿Cuándo sucede esto? Cuando perseveramos en un pecado. El pecado es una barrera que se levanta entre Dios y nosotros. Por eso no podemos pedirle a Dios que nos bendiga mientras continuamos en pecado. Esa oración le resulta repugnante al Señor.
Dios dice en su Palabra que Él perdonará todo pecado confesado, no importa el tipo ni la cantidad, siempre hay perdón. “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (v.13). Si encubrimos nuestro pecado no vamos a prosperar. Antes de decir: “Señor bendíceme”, debemos decir: “Señor perdóname”.
Observa con atención este pasaje: “No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Isaías 1:13-16). Los sacrificios, ofrendas, ayunos, oraciones, incluso las fiestas, son insoportables para Dios si no nos apartamos del pecado.
Recuerda la oración del fariseo y la del publicano (Lc. 18:9-14). El pecador fue justificado delante de Dios porque su oración expresaba arrepentimiento. En cambio, el fariseo, “oraba consigo mismo”. Dios no escucha oraciones hipócritas, aunque sean bien expresadas o políticamente correctas. Una oración es atendida por el Señor cuando caminamos en obediencia.
Dios oye las oraciones “de los justos”, es decir, de los que ya expresaron arrepentimiento y viven bajo la justicia de Cristo. Son los eternamente bendecidos por el Padre (Efesios 1:3). “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones” (1 Pero 3:12a).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 9 de diciembre, 2025
“Alumbra mis ojos”
“Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos… Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación”. Salmo 13:3,5.
Hay muchas circunstancias que pueden empañar nuestra visión espiritual. Cuando pasamos por pruebas severas y no podemos ver la intervención de Dios; cuando somos tentados y no vemos que el enemigo es quien está detrás de la escena; cuando las tormentas de la vida nos ahogan y no vemos a Jesús caminando sobre esas circunstancias y llamándonos a caminar con Él, se nos “nubla la vista” espiritual.
David lo sabía muy bien. Más de una vez puso su mirada en las situaciones antes que en Dios, y por eso necesitó pedirle que alumbrara sus ojos.
La palabra hebrea para “alumbrar” es or que significa “aclarar, dar luz, encender, iluminar”. Cuando el salmista ora pidiendo una respuesta divina, también pide que el discernimiento del Espíritu invada su ser para poder ver con claridad desde perspectiva de Dios.
Puede ser que nuestra vista física esté perfecta, pero en nuestro interior sentimos que algo no marcha bien. Necesitamos esa revelación de Dios sentado sobre su trono reinando, manifestando su autoridad sobre todas las cosas y viendo cómo se cumple su voluntad perfecta. Necesitamos una experiencia con el Oculista Divino.
David podía levantar sus ojos al cielo y clamar al que está reinando. Sabía con certeza que la solución a cualquier circunstancia difícil vendría de arriba. Por fe podía asegurar: “Mi corazón se alegrará en tu salvación”. ¡Aleluya! Ya podía ver la victoria.
¿Cómo está tu visión espiritual? ¿Ves las cosas desde la perspectiva de Dios? Es la manera en que tu alma halle descanso y seguridad. Mira a Jesús. Toma tiempo en su presencia para experimentarlo y cree que Él está interviniendo en tus circunstancias difíciles.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 7 de diciembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Gracia para cada prueba"
"En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas". 1 Pedro 1:6
Pedro mencionó que nos produce gozo saber que tenemos una herencia en los cielos, pero mientras tanto, y si es necesario, debemos aceptar que podemos pasar por diversas pruebas.
La palabra griega para “diversas” es poikilos y significa algo que es multicolor, variado, que tiene diversas formas. La raíz de la primera sílaba es pik, de donde deriva la palabra “pictórico” en español; de ahí que signifique diverso o multicolor. Pedro está usando esta palabra para decirnos que los creyentes en Cristo podemos pasar por diferentes pruebas.
A veces tenemos la idea de que toda prueba es un castigo, una disciplina o consecuencia de algo que hicimos mal. Pero Pedro nos dice que no debemos sorprendernos por atravesar alguna prueba como si algo extraño nos estuviera sucediendo (ver 1 Pedro 4:12-13), sino que debemos alegrarnos porque estamos pasando por lo mismo que Cristo experimentó y también saldremos victoriosos.
Para cada prueba hay una manifestación especial de la gracia de Dios. Es muy interesante notar que Pedro en su primera carta solo usa dos veces la palabra poikilos. La primera para describir la variedad de pruebas, y la segunda para expresar que la gracia de Dios también es muy diversa, multicolor: la multiforme gracia (ver 1 Pedro 4:10). ¡Hay una manifestación de la gracia de Dios que se ajusta perfectamente al tipo de prueba que estemos pasando!
El Señor no siempre actúa de la misma manera en cada tribulación. A veces nos da una salida rápida, otras veces nos capacita con fortaleza para soportarla. En algunas pruebas sabemos exactamente lo que Dios quiere hacer, en otras no. A veces nos envía ayuda, y en otras ocasiones solo contaremos con su presencia. Nuestras pruebas pueden ser muy variadas, pero la gracia de Dios también lo es.
Pedro, al final de su primera carta, nos dice que el propósito por el cual el Señor aplica su multiforme gracia a nuestras pruebas es para perfeccionarnos, afirmarnos, fortalecernos y establecernos.
Hoy el Señor quiere recordarte que Él siempre prepara una salida. Su gracia es abundante y te ayudará a salir victorioso una vez más.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 6 de diciembre, 2025
“Ay, Evita… evita la tentación”
De tanto en tanto necesitamos que nos recuerden que hay un tentador invisible observando nuestros pasos para ponernos algún tropiezo en el camino. “Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. (1 Pedro 5:8).
Eva caminaba fascinada por el huerto del Edén contemplando las obras perfectas y majestuosas de Dios. Sabía que todo le era permitido excepto comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Había millones de beneficios en ese nuevo mundo a disposición del ser humano, pero de manera imprevista llegó una tentación a través de la serpiente. “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”. (Génesis 3:4-5).
A partir de ese momento, Eva comenzó a observar el árbol de manera distinta. Su mirada inocente ahora se volvió inquietante, curiosa. “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría…” (Génesis 3:6ª).
Me parece escuchar a uno de los ángeles diciéndole a Dios: “Uy… esto no parece terminar bien… Señor, ¿intervenimos? ¿Quitamos el árbol o matamos a la serpiente?” Silencio celestial. No hay órdenes divinas nuevas. El árbol se queda y la serpiente también. Ay… “y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” (Génesis 3:6b). Adiós a la inocencia.
Somos más parecidos a Eva de lo que estamos dispuestos a aceptar. El apóstol Pablo se lo hizo saber a los corintios con estas palabras: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”. 2 Corintios 11:3.
De maneras inesperadas, sin aviso, aparecen situaciones que tratan de menoscabar nuestra fe, fidelidad y amor al Señor. Las oportunidades de pecar golpean diariamente a nuestra puerta y debemos saber que Dios no quitará la tentación ni al tentador. Sin embargo, ha trazado un nuevo camino para que seamos victoriosos sobre las tentaciones. ¡La obra redentora de Jesucristo! Él ha vencido al diablo en la cruz, está sentado en su trono y ha enviado al Espíritu Santo para darnos poder contra el enemigo. No vencemos con nuestro “poder”, sino con el poder de Aquel que vive en nosotros.
Cuando seas acosado por el enemigo, recuerda: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Corintios 10:13). ¡Hay victoria en Cristo!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 5 de diciembre, 2025
“Me oyó en mi angustia”
“En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.” Salmo 18:6.
Todos podemos pasar tiempos de “angustia”. Esta palabra en hebreo es tsar y significa “estar estrecho; en lugar apretado; sufrir oposición; tener adversarios, estar en aflicción, congoja o tribulación.” Sabemos muy bien de qué se trata esta palabra.
Cuando pasamos por situaciones apremiantes hasta nos cuesta articular palabras delante del Señor. Tal vez lo único que podemos expresar desde lo más profundo de nuestro corazón es: “Señor, ayúdame por favor…” ¿Será que Dios puede escuchar una oración tan corta y sin tantos detalles? ¿Atiende el Señor una oración sin largos prólogos ni argumentos coloridos?
La Palabra de Dios nos dice que Él escucha todas las oraciones que se hacen con fe. Más allá de las palabras que usemos, se trata de Quién es el que escucha la oración. De acuerdo al Salmo 18, lo primero que hizo el salmista fue “invocar” a Jehová. ¡Ahí radica el secreto! Invocar significa “llamar por nombre, dar voces”. ¿Podemos creer que tan solo mencionando el nombre de Dios en nuestra angustia Él viene en nuestra ayuda?
El Señor siempre está atento a nuestras oraciones. El apóstol Pablo nos dice que para alcanzar salvación todo comienza con una invocación al Dios verdadero. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Romanos 10:13.
Después de invocar a Dios en la angustia, debemos saber que Él estará con nosotros durante ese tiempo difícil, pero también traerá la respuesta en el momento indicado, nos mostrará la salida. “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”. Salmo 91:15.
No esperes ni un minuto más. Acércate a la misma presencia de Dios, allí donde te encuentras e invoca el nombre del Señor. ¡La respuesta está en camino!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 4 de diciembre, 2025
“Segundas oportunidades”
“La palabra del Señor vino a Jonás por segunda vez, y le dijo: Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive, y proclama allí el mensaje que yo te daré. Jonás se levantó y, conforme a la palabra del Señor, fue a Nínive…” Jonás 3:1-3a
El profeta Jonás estaba disgustado con Dios. Su sentimiento nacionalista no le permitía aceptar que Él amara también a sus enemigos y estuviera dispuesto a perdonarlos y darles otra oportunidad; por eso huyó en la dirección opuesta a Nínive. Conocemos la historia. Los marineros arrojaron al profeta del barco, la tempestad se calmó y Jonás tomó el “bus subacuático” hacia donde le había indicado Dios.
Jonás prefería morir antes que hacer lo que Dios le había pedido. ¡Vaya profeta! Sin embargo, después de tres días en el vientre del pez, dijo: “Me acordé de Jehová”. Menos mal. Y allí, entre algas y vaya uno a saber qué otras cosas, el profeta hizo una oración sincera y decidió obedecer a Dios y el pez lo vomitó en tierra. Entonces “vino palabra del Señor a Jonás por segunda vez”.
¡Qué grande es la misericordia del Señor! No tendría por qué haber dado una nueva oportunidad a Jonás, pero lo hizo.
¡Qué lección para el profeta y también para nosotros! No podemos huir de Dios y tampoco negarnos a obedecerle. Aunque los planes del Señor no se ajusten a “nuestros deseos”, o no entendamos las circunstancias por las que debemos atravesar, debemos recordar que Dios es soberano y siempre sabe lo que hace.
Si has estado eludiendo una palabra que Dios te habló, vuélvete a Él y acepta su segunda oportunidad. Los planes que Dios trazó para tu vida son perfectos. Ríndete al Señor sin reservas. No escapes o eludas lo que Él te habló y obedece. En la obediencia siempre hay bendición.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 3 de diciembre, 2025
“El Dios que te esfuerza”
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10.
Como seres humanos tenemos límites. Podemos enfermarnos, quebrarnos un hueso, lastimarnos un músculo, torcernos un tobillo… todos somos vulnerables. Otras veces tenemos las fuerzas físicas pero nos faltan las fuerzas emocionales, mentales y hasta espirituales. El desánimo, la frustración, la tristeza, la ansiedad puede dejarnos más debilitados que el maratón de Boston.
Dios conoce a su pueblo; sabe cuáles son sus límites. Cuando llegamos al final de lo que nosotros podemos hacer, Dios nos dice: “Yo soy tu Dios que te esfuerzo”.
La palabra hebrea usada aquí para la expresión “te esfuerzo” es amats que significa “estar alerta, tanto física como mentalmente; afirmar, alentar, animar, ayudar, confirmar, consolidar, fortalecer, hacer fuerte, prevalecer, ser valiente”. Vuelve a leer esta definición y presta atención a lo que Dios hace en ti. ¡Es extraordinario!
¿Cómo podemos estar seguros de que Dios lo hará si nunca lo hemos experimentado? ¿Cómo podemos saber que veremos actuar a Dios al enfrentarnos a nuestros límites? Lee todo el versículo y verás sobre qué apoyar tu confianza.
El Señor promete “ayudarnos” siempre. Por supuesto que no hace todo el trabajo, pero nos ayuda en nuestra debilidad. Cuando las fuerzas nos fallan, Él obra milagrosamente.
Promete “sustentarnos” siempre. Dios es justo para perdonarnos, limpiarnos, santificarnos; pero también es nuestra justicia, nuestra fuente de todo bien y el que suple nuestras necesidades.
Nos toma de la mano cuando caemos, nos levanta y fortalece. Jamás nos dejará caídos, nos da las fuerzas y el ánimo para avanzar.
“Yo estoy contigo” te dice el Señor, por tanto no debes temer. El autor de Hebreos también nos anima para depositar nuestra fe en el Dios que nunca falla: “De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. (Hebreos 13:6).
Toma tiempo para estar en la presencia de Dios en oración. Recibe del Señor las fuerzas que necesitas. Él es quien te esfuerza en este día.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 2 de diciembre, 2025
“Dios en las tribulaciones”
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos…” Salmo 46:1-2a.
¿Tribulaciones? ¿Alguien ha pasado por alguna de ellas? Claro que sí… Sabemos lo que significa soportar presiones de todo tipo, enfrentar desafíos más grandes de los que imaginamos, situaciones que producen angustia, estrés, ansiedad.
La diferencia entre salir o no airoso de esas presiones la hace en Quién nos apoyamos. Si le preguntamos a los salmistas hijos de Coré, la respuesta es clara: ¡Dios! El Señor hace la diferencia.
De acuerdo con las palabras del Salmo 46, Dios hace tres cosas por nosotros al pasar por momentos difíciles. En primer lugar es nuestro “amparo”. En hebreo es makjasé que significa “refugio, confianza, esperanza”. En momentos de persecuciones y guerras, los hebreos tenían refugios para protegerse de los ataques inesperados. Hoy, Dios es ese refugio para los que confían en Él. En el Señor encontramos protección y cuidado oportunos.
Dios también es nuestra “fortaleza”. La palabra hebrea es oz y significa “fuerza, fortificar, fuerte, poderío, potencia, vigor.” ¡El poder viene de Dios! Cuando algo parece imposible para nuestras capacidades humanas, Dios interviene con su poder y obra de manera sobrenatural para ofrecernos seguridad.
En tercer lugar, Dios es nuestro pronto “auxilio”. En hebreo es la palabra ezrá que significa “ayuda, socorrer, esperar la respuesta”. Observa que no dice que Dios hace todo el trabajo, sino que nos ayuda oportunamente. Hay una coparticipación con Él. Nosotros cumplimos con nuestras responsabilidades y Dios hace los milagros. ¡Nunca es al revés! El Señor siempre provee los recursos necesarios para vencer a los que ya están en marcha; da las armas a los que están listos para la batalla.
Conociendo lo que nos promete el Señor, ¡no temeremos! No importa cuán fuerte ruja la tormenta o cuánto tiemble la tierra, tenemos un Dios Todopoderoso en quien podemos confiar y estar seguros.
No tengas temor, el que creó los cielos y la tierra es tu Ayudador.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 1 de diciembre, 2025
“Yo caminé sobre las aguas”
“Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.” Mateo 14:28.
Imagino al apóstol Pedro escribiendo en su diario las experiencias que tuvo con Jesús.
“Queridos hermanos y hermanas que llegarán a leer estas palabras, soy Pedro, sí, el pescador rescatado por la gracia de Jesús. Hoy me pasó algo fascinante, espectacular. Si no lo cuento ¡exploto!
Todos los discípulos de Jesús salimos en la barca de mi familia al otro lado del lago de Genesaret. En realidad le decimos Mar de Galilea porque es bastante grande como para decirle solo lago. Jesús nos dijo que se reuniría con nosotros más tarde. No quise preguntar sobre sus motivos y tampoco en qué barca llegaría. En fin, los doce salimos hacia allá. A la mitad de nuestro viaje se levantó una tormenta feroz. Entraba agua por todos lados. Todos intentamos hacer algo porque sabíamos que teníamos pocas probabilidades de salir vivos. Hasta Tomas dejó sus dudas y nos ayudó a mantenernos a flote.
De pronto vimos que algo se movía, venía caminando sobre las olas hacia nosotros y creímos que era un fantasma, pero al acercarse un poco más nos dimos cuenta que era ¡Jesús! Con su voz inconfundible nos dijo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” Wooow… ¡¿Jesús también camina sobre el agua?! ¡Increíble! Enseguida me olvidé de la tempestad. Me fascinaba ver caminar a Jesús. Era como si el agua se hiciera hielo bajo sus pies.
Desde la barca le grité: “¡Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”! Y para mi sorpresa la respuesta fue: “Ven”. Para serles honesto, no lo pensé mucho. Simplemente obedecí. Pegué un salto y no sé si me creerán, pero… ¡el agua estaba firme bajo mis pies! ¡Qué sensación extraordinaria! Pero de repente, una ola golpeó mi cara y me di cuenta que era una locura lo que estaba haciendo. Entonces, en un instante, mi atención volvió a estar en la tormenta. Al dar lugar al temor y a la razón sobre la fe, comencé a hundirme. Jesús se dio cuenta y se acercó para darme la mano, levantarme y ayudarme a volver a la barca. Después de esto, me hizo una pregunta que hasta el día de hoy resuena en mis oídos: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”
Algunos de mis amigos estaban tentados a burlarse de mi fracaso, pero yo les dije: “Muchachos, ¿qué hacían ustedes en la barca mientras yo paseaba con Jesús sobre las aguas?” Silencio.
De esa experiencia aprendí que si Jesús da una palabra la cumple y no hay nada imposible para Él; pero que yo debo tener una fe real. Como dijo el Señor: “Al que cree, todo le es posible”. Y tú, ¿crees?
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 30 de noviembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"¡Aleluya!"
"Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!"
Apocalipsis 19:6
¿Sabías que la Biblia te menciona a ti? Aunque tu nombre no aparezca específicamente, estás entre la gran multitud de los salvos por Jesucristo que dirán ¡Aleluya!, y alabarán eternamente al único Redentor de la humanidad.
“Aleluya” es una palabra compuesta por dos palabras hebreas: Halal, que significa hablar elogiosamente, celebrar, gritar, glorificar grandemente; y Yah que es una abreviatura o contracción de la palabra Jehová.
La palabra aleluya estaba asociada con las personas que servían en el tabernáculo alabando a Dios por la mañana y por la tarde (ver 1 Crónicas 23:30). Los salmistas la usaban para movilizar y animar a toda la creación a alabar al Señor, incluyendo también instrumentos musicales.
Exhortaban al pueblo a alabar al Señor al son de bocina, con salterio y arpa, con pandero y danza, con címbalos resonantes, con cuerdas y flautas, con címbalos de júbilo. Porque todo lo que respira debe alabar a Jehová (ver Salmo 150:3-6). Así es como durante toda la historia de Israel y de la Iglesia de Cristo, la palabra aleluya ha sido la expresión más significativa para alabar a Dios.
Cuando estemos por la eternidad con Cristo, según Apocalipsis 19, la vamos a seguir usando, sobre todo porque veremos que sus eternos propósitos se cumplieron a la perfección y porque Él estuvo y siempre estará sentado en su trono reinando (ver Salmo 146:10).
Cada vez que veas a Dios obrar, glorifícale, celebra, di: ¡Aleluya! El Señor merece ser alabado por cada intervención en nuestras vidas. Dios es bueno y siempre actúa con misericordia. Su fidelidad es infinita y su gracia desbordante (ver Salmo 106:1).
Comienza a ensayar la canción que todos los que hemos recibido a Cristo como Salvador vamos a entonar al unísono por la eternidad: “¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 29 de noviembre, 2025
“Sin doblez de corazón”
“De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón.” 1 Crónicas 12:33.
Durante el reinado de David, la tribu de Zabulón tenía un ejército muy bueno. Si algo destacaba en este grupo de personas es que “peleaban sin doblez de corazón”. En el original hebreo, literalmente dice: “Peleaban sin corazón y corazón”, es decir, iban hacia adelante sin tener un corazón doble.
La palabra “corazón” en hebreo es leb, que además de aludir al órgano vital, tiene otras connotaciones importantes. Se usa para referirse a los sentimientos, la voluntad e incluso el intelecto. También se traduce como “ánimo, atención, cordura, decidir, deseo, entendimiento, juicio, pensamiento y voluntad”.
El escritor de Crónicas, inspirado por el Espíritu Santo, nos deja saber que estos guerreros no batallaban con una doble personalidad o con sentimientos desencontrados. Siempre los íbamos a encontrar con un espíritu desafiante y conquistador. Nunca se dejaban intimidar por el enemigo. Ellos confiaban en Dios y en nadie más. No había lugar para confiar en sus propias fuerzas, en estrategias humanas o en sus armas. Ganaban las batallas porque mantenían su ánimo firme y se apoyaban en Dios.
¡Qué buena enseñanza para nosotros! Cada día nos enfrentamos a luchas espirituales y debemos saber cómo mantenernos firmes. Pablo le dice a Timoteo: “Pelea la buena batalla de la fe”. Nadie está exento de los ataques del enemigo, el mismo diablo. Pero todos los hijos de Dios contamos con las armas espirituales que Dios nos entregó y con las mismas promesas de victoria que han sido ganadas por Cristo en la cruz para nosotros. Si esperamos vencer con un “corazón dividido”, fracasaremos. La Palabra de Dios es clara al mencionar lo que puede esperar el hombre de doble ánimo. (Santiago 1:6-8).
Mantener tu corazón de una sola pieza es una decisión personal. Es posible depositando toda tu fe en la obra de Cristo y parándote firme en sus promesas. Las victorias se ganan “sin doblez de corazón”.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 28 de noviembre, 2025
“Fuerzas renovadas”
“Y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.” Daniel 10:19.
Sabemos lo que significa enfrentar un día sin fuerzas. Aunque tomemos café y abramos las ventanas para que el aire nos despeje, todo nos cuesta el doble. Los motivos pueden ser muy variados. Podemos sentirnos físicamente agotados por alguna actividad intensa, o también debido a alguna enfermedad. Hay situaciones que nos agotan emocionalmente, como relaciones rotas, personas difíciles, estrés laboral… Mentalmente también podemos desgastarnos. Y por supuesto espiritualmente. Las batallas contra el mismo diablo nos roban fuerzas.
Daniel sabía muy bien lo que era quedarse sin fuerzas, pero en el pasaje citado, nos descubre cómo recuperarlas.
Al ir a la presencia de Dios en oración, él escuchó estas palabras: “Esfuérzate y aliéntate”. Es interesante notar que en hebreo se usa la misma palabra para las dos. Esta palabra, kjazác, significa “fijarse en, ser fuerte, valiente, abrazar, afirmar, ceñirse, echar mano, reforzar, resistir, estar resuelto”. Este fue el mensaje que recibió Daniel: “Fija tus ojos en Dios, agárrate fuerte de Él, abrázalo, refuerza tu fe, resuelve depender del Señor en todo”. Este es el mensaje que Dios quiere hacerte llegar hoy a ti.
Cuando Dios toca nuestro espíritu, comenzamos a ser renovados en las demás áreas de nuestra vida. Nuestras emociones comienzan a aquietarse, nuestra mente a despejarse y hasta nuestro cuerpo experimenta renovación. Daniel pudo decir: “¡Me has fortalecido!”.
Hoy el Padre Celestial tiene sus ojos puestos en ti. Es tu Fuente de fortaleza. Si lo buscas sabrás lo que significa ser renovado, y podrás continuar con tu día agradecido por la obra que hizo en ti.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 27 de noviembre, 2025
"Gracias te damos"
"Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas. Pero yo siempre anunciaré y cantaré alabanzas al Dios de Jacob." Salmo 75:1, 9
Hoy es día de darle gracias a Dios por todo lo que hace. El salmista dice: “Los hombres cuentan tus maravillas”. Dejemos de lado las peticiones y concentrémonos en agradecer por lo que ha hecho hasta aquí.
Nuestro primer agradecimiento a Dios es por habernos salvado. Las cosas materiales van y vienen, pero su salvación es eterna. Merecíamos la condenación, pero Él envió a su Hijo para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna (ver Juan 3:16). ¡Qué privilegio tenemos de ser sus hijos! Tenemos acceso directo a su presencia en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia.
Demos gracias por nuestra familia. Aunque de vez en cuando puede haber alguna desavenencia, podemos seguir perdonándonos, amándonos y ayudándonos para permanecer unidos. Dios nos da los recursos para seguir creciendo juntos.
Demos gracias por nuestro trabajo, medio a través del cual el Señor nos provee para nuestras necesidades y en donde podemos invertir nuestras capacidades.
Agradezcamos al Señor por habernos dado una familia espiritual a través de la iglesia. No estamos solos en nuestras luchas espirituales. Recibimos apoyo, consejo, amor y cuidado en el Cuerpo de Cristo.
Pongamos atención hoy en lo que tenemos y no en lo que nos falta. A pesar de las situaciones difíciles, ¿no hemos visto la provisión y cuidado de Dios?
Si Dios usó a alguien para bendecirnos, démosle gracias también a esa persona. Si nos hemos mantenido saludables, seamos agradecidos; si estuvimos enfermos, démosle gracias a Dios porque ha estado a nuestro lado continuamente. Tal vez hubo momentos en que no lo hayamos sentido cerca, pero la Biblia dice que siempre está con nosotros.
Démosle gracias por todo lo que nos ha dado y enumeremos todas sus obras (ver Salmo 103:2). Que nuestra alma bendiga a Jehová sin olvidar ninguno de sus beneficios
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 26 de noviembre, 2025
“Cuando las cosas se ponen difíciles”
“Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado… Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.” Daniel 3:19, 25.
Sadrac, Mesac y Abed-nego habían desafiado al rey. Mientras todos se arrodillaban con orgullo ante la estatua del monarca, estos tres valientes decidieron mantener su postura de fe a pesar de la presión social, política y religiosa. Ellos sabían que solo podían adorar a Dios, al Creador de todas las cosas.
Estos tres amigos de Daniel no estaban pensando que el rey haría una excepción con ellos porque eran hijos de Dios. Había un horno de fuego muy real esperando a los que desobedecieran las órdenes oficiales. Y esto fue lo que respondieron frente a esta amenaza: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (vs. 17-18). Vuelve a leer otra vez estos versículos. ¿Notaste la frase “y si no”? Ese “y si no” significa que estaban dispuestos a enfrentar la muerte porque nunca cambiarían sus convicciones.
¿Seríamos capaces de ponernos en sus zapatos? ¿Obedeceríamos a Dios o nos rendiríamos ante las presiones? La amenaza de un horno de fuego es algo poco probable en nuestro tiempo, pero todos los días enfrentamos presiones que demandan de nosotros una decisión: Mantenernos firmes en lo que creemos o darle la espalda a Dios.
¿Conoces el final de la historia? El mismo ángel de Dios se paseó en medio del fuego con estos tres valientes. Fueron librados, no “del” fuego, sino “en” en el fuego. ¡Aleluya!
El diablo quiere que te doblegues ante sus ídolos contemporáneos, que cedas a las tentaciones, que retrocedas en tu compromiso con el Señor, pero Dios promete ayudarte y estar a tu lado en medio de tus luchas. Esta es su promesa: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni las llamas arderán en ti. Yo soy el Señor, tu Dios. Yo soy tu Salvador…” (Isaías 43:2-3a).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 25 de noviembre, 2025
“Entre Mara y Elim”
“Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas… Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron…Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.” Éxodo 15:23-27.
Israel había visto la mano poderosa de Dios secando el Mar Rojo para que cruzaran al otro lado, y luego haciendo que las aguas recuperaran su curso normal y sepultaran a todo el ejército egipcio. Un milagro tremendo, pero había que seguir adelante y atravesar el desierto para llegar a la tierra de la promesa.
No hay tierra de leche y miel sin antes pasar por tierra seca y amarga. “¿Falta mucho para llegar? El GPS dice que no hay gasolineras en los próximos ¡mil kilómetros!” “Los chicos están cansados y aburridos. Aquí no hay wi-fi”. “A la abuela le duele la cintura y tiene sed”. “¡Ya no tenemos agua… buaaaa!”. ¿Te imaginas lo que habrá sido llevar a este pueblo a la tierra prometida?
Aunque ellos no lo sabían, Dios había preparado una parada maravillosa con setenta palmeras y doce fuentes de agua. Un verdadero oasis en el desierto, pero antes Israel debía pasar por Mara. El agua de ese lugar no se podía beber porque era amarga, y en vez de clamar a Dios por ayuda, el pueblo siguió quejándose. Sin embargo, Dios les mostró una vez más que estaba cuidándoles e hizo que las aguas se volvieran dulces. Un nuevo milagro que no detuvo las murmuraciones. Uf… complicado. Y ya te adelanto que ni siquiera Elim detuvo las quejas.
Tal vez no somos tan diferentes a los israelitas. Empezamos proyectos confiando en el Señor, pero ante la primera adversidad nos detenemos a protestar. Las quejas y la murmuración nos estancan, nos paralizan, nos consumen las fuerzas y no nos permiten ver que después de “Mara” hay un “Elim”. Dios siempre tiene los recursos necesarios para sacarnos de la amargura temporal. Siempre hay respuestas cuando le buscamos de la manera correcta.
El oasis está muy cerca. Ya falta poco para llegar a “Elim”. No te quedes estancado en la amargura y las quejas. Entrégale a Dios lo que te molesta, lo que te ha desgastado y te ha quitado las energías y sigue avanzando. Mira hacia adelante. El lugar de descanso y calma que el Señor preparó para ti puede estar más cerca de lo que crees.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 23 de noviembre, 2026
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"Los que tiemblan ante su Palabra"
"Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra". Isaías 66:2
Dios pone su mirada en los humildes, en los que reconocen su necesidad espiritual y están dispuestos a satisfacerla en su presencia. Los pobres en espíritu son los que tienen sed de Dios, hambre de Cristo, los que saben que sin Él no pueden hacer nada.
Jesús dijo que los pobres en espíritu son “bienaventurados” porque de ellos es el Reino de los Cielos (ver Mateo 5:3), es decir, son los que tienen un corazón dispuesto para que el Rey de reyes gobierne sus corazones, ahora y en la eternidad.
Cuando Dios habla a una persona pobre y humilde de espíritu la hace “temblar”. Esta palabra en hebreo es jared que significa temer, asombrar, sobresaltar. El significado que más se aplica en este contexto es “estremecer”. La persona que depende de Dios no tiene miedo ni se atemoriza cuando Él habla, sino que en su corazón hay un sentimiento de admiración, reverencia y deseo de obedecerle inmediatamente.
Necesitamos ser sensibles a la Palabra de Dios. Las corrientes liberales actuales han desplazado al Creador de todo escenario posible y creen que la Biblia es un libro obsoleto porque no han creído y experimentado al Dios vivo. En contraste, la Iglesia verdadera y fiel al Señor guarda su Palabra, la oye y la pone en práctica.
Dios sigue hablando, y cuando lo hace, estremece a sus hijos para movilizarles a hacer su voluntad. Ellos son los que marcan la diferencia. En tiempos de crisis, pandemia, revueltas políticas y sociales, quienes han sido estremecidos por la Palabra tienen paz y proclaman un mensaje de esperanza a todo aquel que quiera refugiarse en el verdadero Dios.
Los que tiemblan ante la Palabra de Dios son los que preservan este mundo, los que interceden por los que se pierden, los que sirven al necesitado, los que hablan de Cristo y predican su salvación a toda criatura.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 22 de noviembre, 2025
“Persiste”
“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” 2 Timoteo 3:14-15.
La mayoría de nosotros tendemos a buscar respuestas y salidas rápidas cuando estamos en apuros, pero una vez que todo se estabiliza volvemos a nuestras viejas costumbres. Somos más “utilitarios” de lo que podemos admitir. Buscamos ayuda divina en las pruebas, vemos la obra de Dios, le damos gracias, y a la semana siguiente dejamos de lado al Señor. Nos sucede lo mismo con nuestro crecimiento espiritual. Nos interesamos por un momento y al siguiente algo ocupa el tiempo que deberíamos dedicarle al Señor.
El apóstol Pablo le da una palabra a Timoteo que indudablemente nos sirve a todos. “¡Persiste!”. Esta palabra en el original griego es méno que significa “quedarse en un lugar, morar, ser perdurable, permanecer, proseguir”. Definitivamente es mantenerse firme, perseverar en el crecimiento espiritual a través del conocimiento y práctica de la Palabra de Dios y profundizar nuestra relación con Él.
“Sabiendo de quién has aprendido”. Timoteo había aprendido de Pablo. ¿De quién has aprendido tú a persistir? Tal vez sea un amigo o hermano de la iglesia, algún familiar, un pastor, un líder. Seguramente tengas muchos ejemplos cercanos y no te has dado cuenta. A nuestro alrededor hay personas que han permanecido fieles al Señor por años y siguen creciendo. De veras, somos muchos los que perseveramos diariamente y ponemos atención a nuestro crecimiento espiritual.
Tenía un profesor en el seminario que siempre nos decía: “¡Camarón (shrimp) que se duerme se lo lleva la corriente!”. Sus últimos días de vida los pasó enseñando en el seminario. Nunca dejó de buscar a Dios y de servirle. Ha sido una de las muchas personas que me han enseñado a persistir.
Persiste en la fe y en la Palabra de Dios porque “te pueden hacer sabio”. Los necios e insensatos desprecian la instrucción y la enseñanza, pero los sabios la buscan, la anhelan y se ocupan de aplicar inmediatamente a su vida lo que han aprendido.
“Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace”. Santiago 1:25.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 21 de noviembre, 2025
“Muro de fuego”
“Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.” Zacarías 2:5.
Jerusalén había sido destruida por los babilonios. Sus muros de piedra fueron derribados e incluso quemados. Sin embargo, Dios promete restaurarla, traer de vuelta a sus moradores, y por los muros no debían preocuparse porque Él mismo sería “un muro de fuego” a su alrededor. Esto comenzó a hacerse realidad en tiempos de Esdras y Nehemías, pero tendrá su cumplimiento total cuando Jesucristo venga por segunda vez y Jerusalén sea el centro de su reinado en el milenio.
Cuando Israel salió de Egipto, el ejército de Faraón corrió tras ellos para volverlos a tomar como esclavos, pero Dios fue para ellos un muro de fuego literal. “Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios, y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.” (Éxodo 14:24-25). ¡La nube de fuego estaba allí para proteger a su pueblo!
Aunque hoy no hay muros literales a nuestro alrededor, la protección de Dios sobre cada uno de sus hijos es real. Satanás podrá intentar venir contra nosotros una y otra vez pero no podrá tocarnos porque el Señor nos tiene cercados. El mismo diablo dijo que no podía hacer nada mientras esa protección estuviera alrededor del justo Job: “¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene?” (Job 1:10a). Nuestra parte es no dejarnos intimidar por el enemigo y mantenernos bajo la protección del Señor.
Quizás debamos enfrentar grandes desafíos o estar rodeados de personas que se nos oponen continuamente, pero nunca debemos olvidar que cuando alguien se mete con un hijo de Dios, se mete directamente con el Todopoderoso. El Señor es nuestro protector, nuestra justicia, nuestro Poderoso Gigante. Aunque no lo veamos, hay un muro de fuego rodeando a aquellos que han depositado su fe en Jesucristo.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 20 de noviembre, 2025
“La voluntad de Dios”
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2.
Hacer la voluntad de Dios… ¿es un placer o una carga? ¿Qué piensas?
Según el pasaje de Romanos, depende de una decisión. Podemos conformarnos al sistema o dejarnos transformar por el Espíritu Santo. Si nos adaptamos al sistema, hacer la voluntad de Dios nos parecerá difícil, aburrido y una carga. Por el contrario, si damos lugar al Señor para que transforme nuestra vida vamos a comprobar que es un placer hacer la voluntad de Dios.
La primera característica de la voluntad de Dios es que es “buena”. Esta palabra en el original griego es agathós que significa “bueno en cualquier sentido; que tiene favor, que son buenas cosas; algo hermoso, valioso, virtuoso”. ¡Nada mejor que agradar a Dios para un cristiano! Lo que Dios quiere para nuestra vida siempre es lo mejor.
La segunda característica es que es “agradable”. Esta palabra en griego es euárestos que significa “completamente gustoso, que trae contentamiento, que es bien apropiado, justo lo que se necesita”. Cuando vemos la intervención del Señor en nuestras vidas al obedecerle experimentamos una alegría y paz desbordantes.
La tercera característica es que es “perfecta”, del griego téleios que significa “completo; alcanzar madurez, ser perfeccionado”. Ajustarnos a su plan nos lleva a crecer, madurar, estar completos en Cristo.
Tendremos esta perspectiva de la voluntad de Dios si primero el Espíritu Santo transforma nuestros deseos, motivaciones, intenciones, forma de pensar, para que cada día nos parezcamos más al Señor Jesús. Todo comienza con un primer paso de obediencia, para luego dar el segundo y ya no detenernos más.
Según la Palabra de Dios, “el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. 1 Juan 2:17.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 19 de noviembre, 2025
“La clave de la vida victoriosa”
“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Romanos 6:11.
“Sé lo que debo hacer de acuerdo con la Palabra de Dios, pero en este momento me conviene hacer otra cosa…” ¿Has pensado alguna vez de esta manera? Hay cosas que nos atraen, nos seducen, y por naturaleza hacemos lo que nos dijeron que era peligroso y mortal. Ay… nuestra “carne”, parece que no hay remedio para nuestras debilidades.
Sí, hay remedio, pero no está en este mundo, ni en nosotros mismos, sino en la persona del Espíritu Santo. Sin Él es imposible, aunque lo intentemos muchas veces. Ni siquiera es simplemente un recurso de Él o su poder. Es mucho más que eso. Es Él mismo dentro de nosotros. Podemos vencer los malos deseos construyendo una relación diaria con el Espíritu desde el mismo momento que aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, porque viene a habitar dentro de nosotros.
Será siempre una coparticipación con Él. Hay una parte que debemos hacer nosotros, y el apóstol Pablo lo expresa de esta manera: “Debemos considerarnos muertos al pecado”.
Sin Él es imposible, aunque lo intentemos muchas veces.
La palabra “considerar”, en griego logízomai, significa “tener por cierto, concluir, tomar en cuenta, pensar”. Se refiere a recordarnos a nosotros mismos las decisiones que tomamos. De hecho, esta palabra está relacionada con logos, que significa “algo dicho, inclusive en el pensamiento; palabra, plática, discurso”.
A la hora de la tentación debemos recordar, traer a nuestra mente el compromiso que hicimos con el Señor: “Soy un hijo de Dios y vivo para Él. No voy a ser un juguete del diablo. Sé que las consecuencias de una mala decisión serán desastrosas. ¡Espíritu Santo, toma el control, ayúdame a vivir para agradar a Dios!” Y además considera que estás vivo por la gracia de Dios, porque Él te sostiene, porque Jesucristo ha vencido a Satanás, el mundo y al pecado para darte esa victoria a ti. ¡La victoria está ganada por Él!
Cuando te enfrentes a la próxima tentación, considérate muerto al pecado. Si has alimentado tu relación con el Espíritu Santo, tus deseos estarán sometidos a Él y te ayudará a vencer. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Cor. 5:17).
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 18 de noviembre, 2025
“Nunca nos desamparará”
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.” Hebreos 13:6
El deseo desmedido de cosas materiales con el afán de amontonarlas sin compartirlas con otros no es la actitud de un verdadero discípulo de Cristo. En contraste, vivimos agradecidos a Dios por cada bendición provista.
¿Cómo sabemos que tendremos todo lo suficiente? ¡Porque Dios mismo es nuestro Protector, Proveedor y Ayudador! El Señor dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”. En este pasaje, en el original griego contiene ¡cinco veces la palabra “no”! Spurgeon, reconocido predicador del siglo XIX, dijo sobre este versículo: “Aquí la palabra “no” tienen una fuerza quíntuple. Es como si Dios dijera: ‘No, no te dejaré, Yo nunca, no, nunca te desampararé’”. Bajo ninguna circunstancia Dios va a desampararnos y mucho menos abandonarnos. ¿No te hace sentir seguro saber esto?
Observa que el Señor es nuestro “Ayudador”. Eso no significa que Él hace todo. Hay una parte que nosotros debemos hacer. Debemos afrontar nuestras responsabilidades con solicitud y diligencia, pero también con gozo y agradecimiento. Es nuestro deber permanecer firmes en la fe, alimentar nuestro espíritu y poner en práctica la Palabra de Dios. Entonces Dios nos ayudará en aquello que no podemos hacer, para lo que no estamos capacitados o no tenemos las fuerzas suficientes.
Tampoco “temeremos a lo que nos pueda hacer la gente”. No vivimos para agradar a todas las personas, sino en primer lugar a Dios. Cuando nuestro enfoque es el Señor y sabemos que Él está con nosotros, el miedo se va y las dudas se despejan.
¿Estás pasando por un tiempo difícil? ¡Dios nunca desampara a sus hijos! Podemos decir confiadamente que Él es nuestro Ayudador. Haz tu parte y deja que Dios se encargue de los milagros. Vive este día tomado de la mano del Señor, porque está claro que Él nunca, y cinco veces nunca, te dejará.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 17 de noviembre, 2025
“El muro caerá”
“Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.” Hebreos 11:30.
Josué, los sacerdotes, los soldados y el pueblo iban caminando alrededor de la ciudad de Jericó. Estaban allí por obediencia al mandato de Dios. Debían rodear la ciudad durante siete días. Los primeros seis días debían dar una vuelta, pero el séptimo día debían completar siete vueltas.
El muro era imponente. Tan alto que era imposible de subir, tan ancho que no había herramienta o arma que lo pudiera atravesar, tan largo que… ya dolían los pies de tanto caminar. ¿Cómo entrarían a la ciudad? ¿Cómo conquistarían Jericó con semejante obstáculo?
Me imagino a Josué preguntándole a Caleb: “Esta es la última vuelta, ¿no?” Habían girado y girado, pero no había ninguna señal de que el muro comenzara a debilitarse. Pero al completar las vueltas que Dios les había ordenado, comenzaron a gritar con todas sus fuerzas y la tierra empezó a temblar y ¡los muros cayeron estrepitosamente! ¡Aleluyaaaaa, Jericó es nuestra!
La victoria fue aplastante. No quedó nadie en Jericó, excepto Rahab y su familia que fueron tratados bondadosamente por haber protegido a los dos espías que habían ido a observar la ciudad. Dios cumplió su promesa y fue la primera de muchas ciudades conquistadas. ¡Qué lección de fe poderosa!
Creo que todos decimos que tenemos fe en Dios, pero son muy pocos los que se atreven a caminar alrededor del desafío imposible creyendo que Dios cumplirá su Palabra. Si decimos que tenemos fe, entonces hay que actuar como si Dios ya hubiera hecho lo que prometió.
¿Cuáles son tus desafíos? ¿Crees que Dios intervendrá con su poder? Puede que el muro que tengas delante de ti sea impenetrable, demasiado complicado como para sortearlo, con muchos enemigos detrás esperando que desmayes, pero el Señor te pide que creas, que obedezcas su Palabra y actúes bajo la guía del Espíritu Santo.
Si Dios dijo que el muro caerá, avanza y espera ver la intervención sobrenatural del Todopoderoso. ¡Él cumple lo que ha prometido!
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 16 de noviembre, 2025
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"Siempre pastoreados"
"Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan." Isaías 58:11
¡Cuántas bendiciones contiene este versículo! Isaías comienza diciendo que el Señor es nuestro Pastor y que siempre estará a nuestro lado para cuidarnos. Luego continúa diciendo que Él “sacia el alma”. La palabra “saciar” en hebreo es saba y significa llenarse de satisfacción, tener abundancia, estar colmado. Todo lo que nuestro ser interior necesite lo provee el Señor ¡y en abundancia!
Nuestra alma se puede fatigar, entristecer, quebrantar, llenar de ansiedad, pero nuestro Pastor sabe atender cada necesidad y darnos protección, paz, consuelo, esperanza y gozo.
El Señor se encargará de nuestros tiempos de sequía. Cuántas veces hemos atravesado desiertos de los que pensamos que nunca saldríamos. Sin embargo, nuestras vidas recuperaron el verdor original y volvieron a ser fructíferas luego de ser tocadas por Dios.
Dará vigor a tus huesos. Él nos promete renovar nuestra vitalidad, recibir nuevas fuerzas para mantenernos firmes.
Seremos como un huerto regado y como un manantial al que nunca le faltará agua. Aquel que es refrescado por Dios tiene la capacidad de entender al que necesita el agua fresca y sabe guiar a la Fuente que puede saciar su vida.
Aprópiate de estas bendiciones. Aunque las fuerzas no estén de tu lado en este momento, di desde lo más profundo de tu ser: “¡Jehová me pastoreará siempre, y en las sequías saciará mi alma, y dará vigor a mis huesos; y seré como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan!”
Ser una de las ovejas de Cristo es la condición más segura y alentadora que existe. Él nos conoce a cada uno de manera personal, nos llama por nuestro nombre, nos cuida y guía nuestros pasos a través de cada circunstancia que tengamos que pasar.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 15 de noviembre, 2025
“La benéfica mano de Dios”
“Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos... Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.” Nehemías 2:4,8b.
Nehemías vivía lejos del hogar de sus antepasados. Desde Susa, la capital del imperio de Artajerjes, le llegó la noticia de que Jerusalén estaba destruida, sin puertas, sin muros, y que los enemigos entraban y salían sin problemas. Al escuchar esto se le partió el corazón y supo que debía movilizarse para restaurar la tierra de sus antepasados.
La tarea que Nehemías tenía por delante era enorme, y se atrevió a hablar con el rey sobre esta situación. Entonces el gobernante le preguntó qué necesitaba, pero antes de responderle oró. Finalmente el rey le concedió todo lo que le pidió porque la mano benéfica de Dios estaba sobre Nehemías. La palabra “benéfica” en hebreo es tob que significa “que hace el bien, que da cosas buenas, en abundancia; agradable, que da bienestar, prosperidad”.
El Señor es bueno y su mano se mueve de acuerdo con su corazón. Si no estás convencido, vuelve a leer la definición de tob y aplícala a tu vida.
La mano de Dios es la extensión de su carácter benevolente. Cuando nos ama, nos abraza; cuando nos consuela, nos acaricia; cuando tenemos necesidades, nos provee; cuando estamos perdidos, nos indica el camino; cuando tropezamos, nos levanta.
Por supuesto, para recibir las bendiciones que vienen de la mano de Dios hay que tener una relación con Él. Esto es posible si has recibido a Jesús como Salvador y Señor de tu vida. A partir de ese momento Él te considera su hijo/a y su mano benefactora estará sobre ti.
“Vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan”. (Mt. 7:11b).
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 14 de noviembre, 2025
“Dios me hizo ensanchar”
“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración”. Salmo 4:1.
David se encontraba bajo mucha presión. Le rodeaban personas que no tenían su mismo corazón. Muchos de ellos estaban esperando el momento en que tropezara para criticarlo y juzgarlo. Le tendían ciertas trampas para ver si caería en ellas con el propósito de condenarlo.
David no quiere orar simplemente por el deber de hacerlo ni que sus palabras sean llevadas por el viento. Quiere que Dios le responda, y ora con fe, sabiendo de antemano que Él siempre escucha la oración, sin importar la elocuencia, verborragia, gramática perfecta o vocabulario fluido. Dios espera un corazón contrito y humillado que quiera escuchar su voz para obedecerle. Él es el Dios de nuestra justicia, por eso podemos venir delante de su presencia para derramar nuestro corazón.
Frente a esta situación el salmista recurre a Dios. Él era el único que podía ayudarlo en su “angustia”. Esta palabra en hebreo es tsar que significa “estar estrecho; apretado; bajo la presión de un problema; aflicción, congoja, tribulación”. Cuántas veces nos hemos sentido así, emocionalmente asfixiados, tan presionados que nos cuesta respirar.
Una vez más, como lo había hecho en el pasado, Dios hizo “ensanchar” a David. Esta palabra en hebreo es rakjáb que significa “ampliar, aumentar, hacer espacioso”. Dios actúa sobre las presiones de tal modo que podemos respirar aliviados. Nuestro corazón se ensancha y hay más “espacio” en nuestra mente para pensar mejor. ¡Gracias Padre! ¡Podemos confiar siempre en ti!
¿Te sientes como David, “apretado” por las presiones, bajo tribulaciones que no te dejan respirar? ¡Dios te hace ensanchar! Él es el Dios de nuestra justicia. Se hace cargo de lo que nos está angustiando y alivia nuestras presiones. Hay descanso y renovación en su presencia.
David sabía que Dios escuchaba sus oraciones y que le respondería. También a nosotros Dios nos escucha y nos responde cuando lo llamamos. Ve a Él y confía en su intervención.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 13 de noviembre, 2025
“Corazón sano”
“Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Salmo 147:3.
Más de una vez hemos usado la expresión “corazón roto” y “herida del alma” cuando queremos expresar nuestra desilusión, frustración, desánimo, soledad, dolor, angustia... Las causas de estas emociones pueden ser muy variadas: Una traición, el rompimiento de una promesa, desengaño, una mentira expuesta, infidelidad, deslealtad, abandono. Estas y tantas otras situaciones pueden quebrantar el corazón y herir el alma al punto de provocar un pesar difícil de explicar.
La palabra hebrea para “quebrantar” es shabár que significa “dañar, derribar, deshacer, desmenuzar, destrozar, destruir, estropear, moler, partir, quebrar, romper”. Y la palabra usada en hebreo para “herida” es atstsébet que significa “dolor, lastimado, tristeza”. El salmista tenía claro el mensaje que quería hacerles llegar a los que se sintieran así.
Hay Alguien que nos conoce perfectamente. Sabe lo que ha pasado cada uno de sus hijos, quién les quebró el corazón y cuánto duele, pero sobre todo, es quien tiene el remedio para curar la herida. Por supuesto, “la medicina” solo trabaja en los que quieren ser sanados. ¿Podría alguien no querer sanar? Sí. Algunos prefieren “lamerse las heridas” que curarlas. Se sienten confortables con ellas, las muestran seguido para ser atendidos, queridos, recordados. No hay sanidad para el que quiere estar enfermo.
Sin embargo, el Señor es el Sanador de todo el que se acerca a Él con fe y decide tomar su “medicina”. Él quiere recordarnos que su plan no es que vivamos con heridas permanentes. Como ejemplo está Jesús, cuyas heridas fueron sanadas y hoy esas cicatrices nos hablan del poder de Dios.
El Señor quiere cuidar a sus hijos. Su deseo es llenar nuestro corazón de gozo, paz, y darnos todos los recursos espirituales que podamos necesitar para vivir sanos. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Cor. 5:17).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 12 de noviembre, 2025
“Pequeñas locuras”
“Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura al que es estimado como sabio y honorable.” Eclesiastés 10:1.
Imagina que te compras un buen perfume, de la mejor marca. Te costó mucho pero estás contento porque al fin lo conseguiste. Llegas a casa, lo abres y te encuentras con una sorpresa… dentro de la botella ¡hay una mosca muerta! ¿Qué harías? ¿Acaso no lo devolverías con cierto malestar? No pensarías: ¡Cómo es posible que esta prestigiosa marca dejara pasar esto! Ya no te importa cuánto querías ese perfume, ni los excelentes comentarios que obtuve de los expertos. ¡Ese perfume ahora es asqueroso!
Salomón usa esta poderosa ilustración para referirse a la integridad de una persona. Podemos pasarnos años construyendo un buen testimonio, una buena familia, un buen ministerio, y de pronto… una “pequeña locura” termina con todo lo bueno que fue sembrado por años.
Una “pequeña locura” no significa insignificante o sin importancia. Una locura, una decisión fuera de la voluntad de Dios, una forma de proceder incorrecta, aunque parezca pequeña, puede tener graves consecuencias. Una mala decisión, quizás tomada en unos segundos, puede hacernos caer hasta lo más bajo.
Aceptar una insinuación amorosa de otra persona que no es tu cónyuge, mantener contacto con un ex novio/a a través de las redes sociales, una mirada “rápida” a una página pornográfica, unos minutos frente a un video basura, hacer un chiste subido de tono a un compañero de trabajo, quedarte con el cambio de una compra que le hiciste a alguien, una media verdad para escapar de una situación comprometida… parecen pequeñas cosas si las comparamos con las locuras de otras personas. Sin embargo, destruyen tu reputación en un segundo.
Satanás siempre siembra la ilusión de que las consecuencias de ese tipo de acciones no son tan “terribles”; que una mentira puede esconder esa locura y permitirte seguir vendiendo una imagen de sabio y honorable.
Alguien dijo que cuanto más nos acercamos a la luz, más manchas podemos ver en nosotros. Cuanto más nos acercamos a Cristo, más conciencia tendremos de la importancia de que el Espíritu Santo perfeccione la santidad en nosotros diariamente. Las locuras a las que antes no le dabas importancia, ahora las verás más peligrosas, destructoras. Es el Espíritu Santo que mora en ti quien te hablará y exhortará a alejarte de todo aquello que es una “locura”.
“El que piensa estar firme, mire que no caiga”. (1 Co. 10:12). Si vas a mantenerte firme, será porque le darás lugar al Señor para que obre en ti y transforme tu vida. “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo...” (2 Co. 2:14-16).
¿Cómo huele el perfume de tu integridad?
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 11 de noviembre, 2025
“Las cosas que no son como si fuesen”
“Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas naciones. Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.” Romanos 4:17.
Dios nos define. Él nos creó para su gloria y nos capacita para cumplir sus propósitos. Tiene el control de nuestra vida y entorno de tal manera que su providencia se manifiesta en nosotros. Al estar en sus manos podemos confiar que seremos lo que Él ha querido que seamos.
Dios definió a Abram. Lo sacó de Ur de los caldeos, lo condujo a Canaán, le prometió una nueva tierra, y lo llamó “padre de multitudes” cambiándole el nombre a Abraham aunque su esposa Sara era estéril. Es que Dios “llama las cosas que no son como si fuesen”. Llamó al anciano Abraham “padre” como si lo fuese. Abraham lo creyó, y al fin la promesa se cumplió.
Dios no hace diferencias entre sus hijos, por lo que espera que conozcamos y creamos en los planes que trazó para nuestra vida. Él quiere compartir tiempo con nosotros, hablarnos, mostrarnos lo que preparó desde la eternidad para llevar a cabo en y a través de nuestra vida, pero debemos escucharlo y poner la fe en marcha.
En Hebreos 11:1 leemos: “La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”. Sería fácil celebrar después de que el plan se completó, pero Dios quiere ver tu gozo desde los inicios, cuando todavía no se vislumbra nada.
¿Qué te ha dicho Dios? ¿Qué planes te ha mostrado? ¿Crees que sus propósitos son demasiados elevados para ti? Dios los ha diseñado porque sabe lo que cumplirá en ti. Aunque no lo veas con ojos físicos o tengas sentimientos desencontrados, escucha lo que Dios dice.
Recuerda, Él llama las cosas que todavía no son, como si ya fuesen. Comienza a vivir como si Dios ya hubiera cumplido su promesa. Tu fe en Él te mostrará el camino a seguir diariamente.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 10 de noviembre, 2025
“Dios no escatima recursos”
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Romanos 8:32.
¿Habrá algo que sea bueno y que Dios no quiera dárselo a sus hijos? Según la Palabra, no. Si el Padre no escatimó a su Hijo Amado y lo envió a este mundo para morir en nuestro lugar por nuestros pecados, ¡imagínate todo lo que puede hacer a nuestro favor!
La palabra “escatimar” en griego es feidomai que significa “ser cauteloso de, abstenerse de algo, tratar con displicencia”. Dios nunca dudó en entregar a su Hijo. De hecho, lo tenía planeado antes de la fundación del mundo. ¡Qué sabiduría infinita!
Sin embargo, puede haber dos factores que detengan los recursos que Dios tiene para sus hijos. El primero, si lo que estamos pidiendo es “bueno” para nosotros, pero no desde la perspectiva de Dios. Ningún padre terrenal le compra una serpiente cascabel a su hijo de mascota porque se la pidió para su cumpleaños. Mucho menos Dios nos dará algo que pueda perjudicarnos. “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mt. 7:11). Si lo que pides en oración es bueno, Dios te lo dará oportunamente.
El segundo factor que puede detener un recurso de Dios para nosotros es la incredulidad. Dios dijo que siempre deberíamos pedir con fe. “Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.” (Mt. 21:21). Jesús hizo muchos milagros, pero hubo lugares en donde no hizo ninguno a causa de la incredulidad. “Y por la incredulidad de ellos no hizo allí muchos milagros”. (Mt. 13:58). ¡Increíble! Cierto… increíble.
Para poder tener la fe que se requiere y saber que nuestra petición está de acuerdo con la voluntad de Dios, debemos tener siempre como guía su Palabra. Mira lo que dice este versículo: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. (Juan 15:7).
¿Qué necesidades no están cubiertas en tu vida y en la de tu familia? ¿Puedes creer que el Padre Celestial se ocupará de ellas? Dios no escatima sus recursos para sus hijos si piden con fe. Haz tu oración creyendo y espera con expectativas lo que Dios hará.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 9 de noviembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
¿Tienes la espada pegada a tu mano?
"Eleazar… uno de los tres valientes que estaban con David… se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria…" 2 Samuel 23:9-10
¡Qué tremendo fue este valiente general de David! Durante una batalla su mano se cansó, pero no por eso se detuvo, sabía que debía seguir peleando. Al terminar el combate, Eleazar no podía quitarse la espada de la mano… ¡la tenía pegada!
Nosotros somos llamados diariamente a pelear la buena batalla de la fe (ver 1 Timoteo 6:12), y nuestra pelea no es contra nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestro jefe, un hermano, ni el pastor. Nuestro enemigo es el diablo. Todos los días está listo para lanzar ataques contra nuestra fe. Él sabe que si logra debilitarla nos tendrá en sus garras.
En Efesios 6:17 leemos que Dios nos ha dado una armadura espiritual para ser vencedores, y el arma que debemos usar para hacerle frente al enemigo es la espada del Espíritu, la Palabra de Dios. El Señor Jesús nos dio una clase magistral sobre cómo usarla cuando enfrentó la tentación del diablo en el desierto. Su respuesta al ataque del diablo fueron tres versículos, y la batalla terminó.
El problema se presenta cuando no tenemos ni un solo texto en mente. El Espíritu Santo no nos puede recordar lo que no hemos leído todavía. Por eso es vital alimentarnos de la Palabra de Dios cada día. Debes incorporar las Escrituras de manera que queden “pegadas” a tu vida. No puedes ni debes soltar la espada en medio de la batalla.
Pablo le dijo a Timoteo que se ocupara de la lectura (ver 1 Timoteo 4:13), refiriéndose a leer la Palabra; y el mismo consejo aplica para nosotros hoy. Necesitamos leer toda la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, porque según el Salmo 119:160, la suma de toda su Palabra es la verdad.
Si no eres un lector asiduo de la Biblia, te animo a leerla a diario. Comienza por Génesis o un evangelio, pero asegúrate de equiparte bien para la batalla, solo así podrás salir victorioso.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 8 de noviembre, 2025
“Dios no nos olvida”
“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” Isaías 49:15.
El amor de una madre es digno de admirar. Hay una fuerza especial dentro de ellas que las impulsa a levantarse cuando su bebé llora, aunque eso las mantenga despiertas casi toda la noche. A la hora de defender a sus hijos, su instinto de protección es más fuerte y determinante que el de una leona con sus cachorros. Y cuando sus hijos atraviesan momentos de tristeza, no pueden dejar de abrazarlos y llorar junto a ellos. Pasarán los años y el instinto de madre nunca morirá.
Sin embargo, puede haber excepciones. Madres adolescentes que no saben qué hacer con sus vidas, otras atrapadas por una adicción, abrumadas por problemas emocionales profundos, alteraciones mentales. Situaciones con las que ningún hijo quisiera convivir.
Según el profeta Isaías, una madre nunca olvida a sus hijos, y si fuera el caso, hay Alguien que jamás olvida a ninguno de sus hijos. No hay nada que lo altere, nada que cambie su manera de pensar, nada que haga inestable sus emociones o le haga perder la memoria. ¡Dios nunca olvida a ninguno de sus hijos!
Cada uno de nosotros somos especiales para el Señor. ¡Cómo no serlos si Él mismo nos ha formado! “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”. Sal. 139:16. Sabe cuáles son nuestras fortalezas, pero también nuestras debilidades y aun así nos ama incondicionalmente.
Cuántas veces nos ha sucedido que durante tiempos difíciles ponemos nuestra mirada en las circunstancias y nos olvidamos que arriba está nuestro Padre. Comenzamos a sentirnos solos, luchando a nuestra manera, creyendo que Dios se ha olvidado de nosotros. Sin embargo, hay una voz interior que nos sigue diciendo: “Aunque se olviden de ti, Yo nunca lo haré”.
¿Crees que estás solo, que estás luchando sin ayuda? ¿Alguien te ha dicho que Dios no se ocupa de ti? ¿A quién le estás creyendo? Dios nunca miente. Si dice que jamás se olvida de ninguno de sus hijos, esa es la verdad.
Comienza este día creyendo que estás bajo su amada presencia y deja que tu corazón lo experimente una vez más. Otros pueden olvidarse de ti, pero Dios nunca lo hará.
Pastor Pablo Giovanini
Viernes 7 de noviembre, 2025
“El Dios Admirable”
“Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios? Tú eres el Dios que hace maravillas”. Salmo 77:13-14a.
¿Sabemos exactamente en quién estamos depositando nuestra confianza? Si son personas, debemos considerar la posibilidad de que nos fallen, se equivoquen o cambien de parecer. Si son cosas materiales, puede que se pierdan, las roben, o se echen a perder. Si es dinero, ya sabemos que se puede ir tan rápido como llegó. Sin embargo, al confiar en Dios, sabemos que no cambia y que ¡no hay nadie más grande que Él!
El salmista testifica que nuestro Dios es el que hace maravillas. La palabra “maravilla” en hebreo es péle, que significa “milagros, persona admirable, que hace prodigios, que es sorprendente”. ¿Sabías que esta palabra hace referencia directa a Jesucristo? Se encuentra en la profecía de Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” El primer nombre que hace referencia al Salvador es “Admirable”, y en hebreo péle.
Jesús siempre fue admirado por sus palabras, sus acciones, su influencia, su poder. La gente estaba admirada de su doctrina (Mt. 7:28), de su sabiduría (Mr. 6:2). Incluso el apóstol Pablo dice que seguirá siendo admirado por todos nosotros cuando le veamos cara a cara. (2 Tes. 1:10).
Es cierto que cuando atravesamos dificultades nos olvidamos fácilmente del Dios que hace maravillas. Por eso es necesario recordar siempre sus obras. “Acordaos de las maravillas que él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca” (Salmo 105:5). Si Dios ha sido fiel en el pasado, también lo seguirá siendo ahora porque no hay manera de que cambie. Recuerda que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Hebreos 13:8). ¡Aleluya!
Deposita tu confianza en Él y lo verás obrar en todo aquello que te parece imposible de resolver. “Dios mío, los cielos te alaban por tus grandes hechos; todos los ángeles del cielo hablan de tu fidelidad y solo a ti te honran. Eres un Dios incomparable; ¡eres grande y maravilloso! Señor y Dios del universo, ¡no hay Dios como tú, tan fiel y poderoso!” Salmo 89:6-8.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 6 de noviembre, 2025
“Aceptando su dirección”
“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros...” Romanos 8:26.
¡Cuántas veces nos hemos enfrentado a una decisión 50/50! Me refiero al momento en que tenemos frente a nosotros dos opciones buenas, ya sea de trabajo, carrera, lugar donde vivir, ministerio, y no sabemos cuál es la mejor. ¿Qué hacer?
Dios nos ha creado con sentido común para saber qué es lo que se adapta mejor a nuestra personalidad, gustos, necesidades, formación, experiencia, edad, entorno. También nos ha dado una conciencia que nos alerta frente a opciones que no nos edifican espiritualmente. Pero sobre todas las cosas nos ha dado su Espíritu Santo que habita en nuestro espíritu desde el día que aceptamos a Cristo como Salvador y Señor para guiarnos y aconsejarnos.
En la vida nos encontraremos ante la alternativa de escoger entre dos cosas buenas, pero hay una que según el apóstol Pablo “nos conviene”. La palabra griega usada aquí para “conviene” es dei que significa “lo que debe ser, lo preciso”. Hay una opción que encaja perfectamente con los planes de Dios para nuestra vida y el Espíritu Santo quiere ayudarnos a saber cuál es. Pero necesitamos relacionarnos con Él de una manera humilde, sincera y obediente. Si solo queremos tener una “relación utilitaria”, su voz estará apagada en nuestro espíritu.
En una oportunidad escuché esta oración: “Señor, dame la esposa que tú tienes para mí, pero que sea María”. Esto no es pedir dirección para conocer lo que es mejor, sino que Dios apruebe lo que ya decidimos. Si ese es el caso, no deberíamos hacerle “perder tiempo” al Señor porque en realidad solo queremos escuchar nuestra voz.
Si quieres lo mejor de Dios, necesitas rendirte completamente a Él y permitir que el Espíritu Santo te guie. "Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu" (Gálatas 5:25). En otras palabras, si él vive en ti, deja que te ayude a escoger lo que es mejor para tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 5 de noviembre, 2025
“Consuelo que alegra el alma”
“En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma”. Salmo 94:19.
Qué complejo es controlar nuestros pensamientos en momentos difíciles. Una preocupación lleva a la otra y resulta en una cadena de pensamientos que abruman nuestra alma. Sabemos que Dios nos ama y que todo ayuda a bien, pero no encontramos sentido a lo que nos sucede. Comenzamos a experimentar ansiedad, temor, confusión y estas emociones parecen tomar el control de nuestra vida.
Si te sirve de algo, no eres el único, no eres la única. Hay muchas personas que se sintieron así pero encontraron la salida. La persona que escribió este salmo nos cuenta lo que hizo cuando su mente estaba saturada de preocupaciones.
Cuando la mente está dividida entre la realidad y la fe, entre las preocupaciones y las promesas bíblicas, hay que recurrir al Señor. Si hay algo que apacigua nuestros pensamientos y nos da paz es el “consuelo” celestial. Fíjate que el salmista dice “tus consolaciones”, evidentemente son las de Dios. La palabra hebrea para consolación es tankjúm que significa “compasión, solaz, suspirar aliviado, cobrar aliento, aliviar el alma”.
El consuelo de Dios es sobrenatural. Cambia la ansiedad por paz, los miedos por valor, el estrés por quietud, de modo que podemos suspirar aliviados porque nuestra alma encuentra el reposo prometido por Dios. Es tan impactante que el salmista dice que trae “alegría al alma”. La palabra hebrea para “alegrar” es shaá y significa “mirar con complacencia; acariciar, agradar, regocijarse, ser mimado”.
¿Qué necesitas recibir hoy? ¿Puedes sentir al Padre Celestial abrazándote? ¿Su mano secando tus lágrimas? ¿Un gozo inexplicable? ¿Impactado por su presencia?
Si puedes entregarle a Dios cada uno de tus pensamientos, tu espíritu tendrá reposo y tu alma se llenará de la alegría celestial. “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26:3.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 4 de noviembre, 2025
“Sostenidos por su diestra”
“Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido”. Salmo 63:7-8.
Hay tiempos difíciles de sobrellevar que simbólicamente representamos como desiertos. Nos sentimos solos, tratando de ocultarnos de los ataques del enemigo, no vemos mucha vida a nuestro alrededor, no hay agua suficiente para apagar la sed de nuestra alma, no escuchamos ninguna voz más que la nuestra y parece que estamos a punto de desfallecer.
Entonces nos preguntamos: ¿De dónde puedo obtener la fortaleza para atravesar valles de muerte, de tristeza, de pérdidas, de frustración? David nos da la respuesta: “Tu diestra me ha sostenido”. Es la mano de Dios tomando la nuestra, levantándonos, sosteniéndonos y guiándonos a través del desierto hasta llegar al próximo oasis.
Su diestra nos ha “sostenido”. Esta palabra en hebreo es tamák que significa “sustentar, agarrar, mantenerse apegado, ayudar, seguir de cerca, asir, conducir”. Cuando nos tomamos de la mano de Dios, Él no nos suelta nunca, su mano firme nos asegura que no estamos caminando solos y que Él nos conducirá a través de las situaciones que nos toque atravesar.
El Señor nunca está ajeno a lo que nos sucede y nos entiende. De hecho, Jesús pasó también por un desierto, cuarenta días sin tener qué comer y siendo tentado por el diablo. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15). Jamás te deja solo en tus luchas y quebrantos.
La presencia de Dios no significa solo compañía, Él quiere intervenir en nuestra vida para ayudarnos. El salmista David pudo experimentar la ayuda de Dios cada vez que le buscó. Cuando las situaciones se volvían difíciles, sentía el cuidado sobrenatural como “la sombra de sus alas”. Sabía que Dios estaba tocando su alma y su ánimo era levantado a tiempo.
Renueva tu mente y tu corazón recordando las palabras con las que el Señor quiere hablar hoy a tu vida.
“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás...” (Salmo 138:7ª).
“Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.” (Salmo 139:5).
“Tuyo es el brazo potente; fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.” (Salmo 89:13).
“Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmo 37:24).
Extiende tu mano hacia el cielo y dile al Señor: “¡Sé que tu diestra me sostiene!”
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 3 de noviembre, 2025
“Cree y serás salvo, tú y tu casa”
“Y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.” Hechos 16:30-32.
No fue nada fácil el comienzo de la iglesia en Filipos. Pablo y Silas terminaron en la cárcel por predicar el evangelio. Sin embargo, Dios intervino de manera sobrenatural provocando un terremoto, rompiendo las cadenas y abriendo las puertas de las celdas. Cuando el carcelero vio semejante intervención divina, cayó de rodillas rendido ante Dios y dijo: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”
El mensaje era claro y sencillo: Dios nos ofrece la salvación gratuitamente y por su gracia. La condición es creer que la obra de Cristo en la cruz es el único medio para limpiar todos nuestros pecados y reconciliarnos con Dios.
Es necesario escuchar y creer todo el mensaje del evangelio. Pablo y Silas “les hablaron la palabra del Señor” a todos los que habitaban en la casa del carcelero y cada uno puso su fe en marcha y creyó. El resultado fue que toda la casa alcanzó salvación ese día. ¡El gozo había llegado a ese hogar! Ahora Jesucristo era el centro de sus vidas y a partir de ese momento todo sería diferente.
La Palabra de Dios nos sigue hablando de la misma manera. Tal vez tú ya has creído en Cristo pero tu familia no. Muchas veces debemos tener paciencia, sembrar la Palabra con amor y esperar la obra que hará el Espíritu Santo en sus vidas. Si nos desesperamos y solo los intimidamos con las graves consecuencias que vendrán por no ser cristianos, cerraremos sus corazones a la obra que solo puede hacer el Señor.
Nunca dejes de orar, de interceder por tu familia. Dios les ofrecerá cada día oportunidades para le conozcan. Sigue creyendo, obedeciendo a la voz del Espíritu Santo y actuando con sabiduría. Él está obrando.
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3).
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 2 de noviembre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Tocar a Jesús"
"Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?" Marcos 5:31
Jesús estaba siendo apretado por la multitud, a tal punto que ya era asfixiante. Todos querían estar al lado del Maestro, abrazarlo, mirarlo a la cara, comprobar quién era realmente. Cualquiera podía apretar al Jesús humano, pero muy pocos podían tocar al Cristo divino.
Una mujer enferma por muchos años, decidió acercarse con fe al Jesús divino. Creía que si solo podía tocar el borde de su manto sería sana. La cultura discriminaba a quienes sufrían su enfermedad y se suponía que no debía estar entre la multitud, pero corrió el riesgo y arrastrándose hasta Jesús, tocó el borde de su manto e inmediatamente fue sana. El Señor se dio cuenta en su espíritu y se detuvo. En medio de una multitud que le “apretaba”, alguien había “tocado” sus vestiduras y poder salió de Él.
La palabra tocar en griego es hapto, que significa conectar, manejar o encender un fuego. Tocamos las perillas de la cocina (estufa) para que se encienda, tocamos el timbre de una casa para que alguien nos abra la puerta, tocamos el ícono de una app en nuestro celular para abrir un mundo de posibilidades. Eso es “tocar”, es actuar sabiendo que algo sucederá.
Jesús no se quejó porque la multitud lo apretaba. Él no tenía problemas de que alguien quisiera comprobar su naturaleza, pero su poder solo se manifestó cuando alguien se acercó a Él con fe.
Hoy, obviamente, no se trata de tocar físicamente al Señor, sino de experimentar lo sobrenatural por fe. Así como la mujer de la historia se propuso llegar a Jesús a pesar de todo, también nosotros debemos movernos con fe hacia Él diariamente. Quizás también debamos superar algunos obstáculos, pero el deseo de encontrarnos con el Señor y experimentarlo debe animarnos a avanzar con determinación.
El poder de Jesús está disponible para sanar nuestro cuerpo y nuestra alma, para restaurar relaciones, para darnos sabiduría, para transformar nuestro carácter. Su poder se manifiesta cuando ponemos en marcha la fe y le permitimos tomar el control de la situación.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 1 de noviembre, 2025
“Victoriosos en las aflicciones”
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33.
La Biblia es clara cuando habla de lo que sucederá en los últimos tiempos. La fe se apagará, el amor se enfriará, las convicciones pasarán por pruebas de fuego, y hasta se levantarán falsos profetas y falsos maestros que se denominarán cristianos pero en realidad Cristo no estará en sus predicaciones y enseñanzas. Jesús dijo que todo esto generará en nosotros aflicciones.
La palabra “aflicción” en griego es thlipsis que significa “presión de todo tipo; estrechez, angustia, persecución, tribulación”. Fíjate que las aflicciones son más espirituales que emocionales o físicas. Nuestro espíritu se aflige por lo que está pasando en nuestra sociedad, en nuestra familia y hasta en la Iglesia de Cristo.
Frente a esta realidad podemos adoptar una de estas posturas: Desánimo y desesperanza creyendo ya no hay nada que hacer, o confianza y esperanza tomando parte activa de los cambios que Jesús quiere hacer. El Señor fue claro al decir que las presiones estarían sobre nosotros, pero debíamos “confiar” en Él. Esta palabra en griego es tharséo que significa “tener valor, ánimo”. Esto es posible porque Jesús está con nosotros y ¡ha vencido al mundo!
El Señor nos ha capacitado a través del Espíritu Santo para ser vencedores. Él nos delegó su autoridad para defender nuestras convicciones, nos da valor para no ser arrastrados por la maldad actual, nos da sabiduría para hablar la verdad a nuestros hijos, y nos impulsa a decir que solo en Él se puede hallar verdadera paz.
A pesar de las noticias que escuchamos a diario, Dios sigue teniendo el control de todas las cosas. Las presiones del mundo podrán cambiar, ¡pero el poder de Jesús no ha cambiado! Su Palabra es la que nos debe sostener aunque la tormenta ruga a nuestro alrededor. “La paz os dejo, mi paz os doy, Yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Juan 14:27.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 31 de octubre, 2025
"Cegar las fuentes al enemigo"
"Viendo, pues, Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén, tuvo consejo con sus príncipes y con sus hombres valientes para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron… ¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan?"
2 Crónicas 32:2-4
Cuando Ezequías asumió el reinado de Judá, encontró a la nación en un estado espiritual deplorable. Los anteriores reyes habían despojado la casa de Dios e hicieron alianzas con el enemigo y sus dioses. Entonces Ezequías comenzó a limpiar a Jerusalén de la idolatría, a volver a establecer la ley de Dios en el pueblo, a celebrar la Pascua, a poner a los sacerdotes y levitas en sus posiciones según lo que Dios había dicho.
Creo que ya sabes lo que sucede cuando comenzamos a buscar al Señor para restaurar nuestra relación con Él: el enemigo intentará detenernos con todo tipo de estrategias. A él no le conviene que Dios tenga el primer lugar en nuestra vida, por eso se movilizará para detener nuestra búsqueda espiritual. Pero hay algo que podemos hacer para contrarrestar sus ataques tomando el ejemplo de Ezequías.
Cuando el rey de Judá se enteró de que los asirios habían destruido a Samaria y se estaban acercando a Jerusalén, fue proactivo, se adelantó a la situación: cortó todas las fuentes de agua externas para no darles oportunidad de establecerse allí, evitando así ser sitiados por mucho tiempo. Sin agua no podrían sobrevivir. Nunca hay que satisfacer la sed del enemigo.
La Biblia dice que Satanás no puede tocar a un hijo de Dios porque todo aquel que ha nacido otra vez, no practica el pecado, porque Dios le guarda, y el maligno no le toca (ver 1 Juan 5:18). Pero puede enviarnos sus dardos de fuego con dudas, temor, ansiedad para distraernos y apartarnos de lo que Dios nos ha dicho.
Conociendo las estrategias y artimañas del enemigo, ¡no lo alimentes! ¡No satisfagas sus deseos! ¡Cierra todas las puertas por donde pueda meterse!
Si estás sometido a Dios, resistes al diablo y huirá de ti (ver Santiago 4:7). El Señor Todopoderoso es tu defensa y siempre te ayudará si acudes a Él.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 30 de octubre, 2025
“Nuestro futuro está en las manos de Dios”
“Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.” 2 Reyes 23:5.
El rey Josías fue tremendamente impactado por la Palabra de Dios cuando fueron hallados los antiguos rollos de la ley en el templo. Después de muchos años, el rey volvió a limpiar a Jerusalén de la idolatría y de todo lo relacionado con “los signos del zodíaco”: astrología, adivinación y hechicería. Cuando ellos se volvieron a Dios y pusieron su confianza en Él, volvió la paz y la prosperidad al pueblo.
Los años han pasado y nada ha cambiado. El hombre sigue tratando de interpretar lo que “dicen” los astros sobre su destino. Muchos siguen creyendo que los signos del zodíaco tienen algo que decirles. Millones de personas diariamente consultan el horóscopo para saber lo que les deparará el día y ponen su confianza en ello. ¡Qué engaño del diablo!
Tengo un amigo en Argentina que antes de conocer a Cristo trabajó en un medio de comunicación. Cuando se ausentaba el astrólogo de turno, encargado de decirle a la gente lo que podía espera ese día según su signo zodiacal, le pedían a él que escribiera algo para el horóscopo del día… ¡Imagínate las cosas que inventaba! Podía escribir lo que se le ocurriera, y muchos seguirían al pie de la letra sus disparates.
Es difícil de creer que tantas personas confíen más en lo que supuestamente “dicen” los astros que en lo que dice el Creador de todo lo que existe.
La verdad sobre nuestro futuro la encontramos en la Palabra de Dios. Si necesitamos dirección, consejo o saber lo que podemos esperar en nuestro día a día, solo debemos abrir la Biblia y leer lo que Dios tiene que decirnos. Él es el único que conoce nuestro presente, pasado y futuro. Él único a quien le debemos confiar nuestra vida.
Como dijo David en el Salmo 16:5, 7,11: “Tú, Señor, eres… mi herencia; tú eres quien me sostiene. Por eso te bendigo, Señor, pues siempre me aconsejas, y aun en las noches me enseña mi conciencia. Tú me enseñas el camino de la vida; con tu presencia me llenas de alegría; ¡estando a tu lado seré siempre dichoso!”
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 29 de octubre, 2025
“Una cosa sé”
“Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.” Juan 9:25.
Nunca había visto nada, pero de pronto se encontró con Jesús y recuperó la vista. ¡Qué milagro! Su vida fue transformada para siempre a partir de ese momento.
Lo que fue un milagro digno de alabanza, para muchos fue un truco, un engaño. Cuando alguien no quiere creer siempre piensa que todos los demás están equivocados. Los religiosos no querían creer que Jesús era el Mesías, por lo tanto todo lo que hacía estaba bajo escrutinio.
Los fariseos presionaron al ciego para sacarle información que pudiera incriminar a Jesús, pero nada, ninguna pista. El ciego estaba frente a ellos con los ojos bien abiertos relatando su testimonio y la conclusión de los eruditos fue que Jesús era un pecador que se hacía pasar por el Hijo de Dios. A estas palabras el ciego respondió de manera sencilla pero rotunda: “Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”. Quién podía refutar esto. Intentar cambiar esta realidad sería el verdadero fraude.
Podemos pasarnos la vida entera buscando argumentos que nos ayuden a creer, pero lo único que dará lugar a la fe es decidir si realmente queremos creer. Los fariseos tenían frente a ellos al hombre que había recuperado la vista y no querían aceptar la realidad.
¿Qué es lo que tú sabes que nadie puede objetar? ¿Jesús te abrió los ojos a su realidad? ¿Has experimentado transformaciones sobrenaturales en tu conducta, carácter? ¿Puedes dar testimonio de alguna intervención del Señor en tu vida, tu familia o tu trabajo? Jesús actúa constantemente en nuestra vida y entorno, tal vez debamos prestar más atención para no pasar nada por alto.
Muchos nos pedirán razones de nuestra fe y no debemos callar la verdad. Con convicción y firmeza debemos decir que Jesús es real, cambia vidas, hace milagros, y es el único camino para alcanzar salvación. Lo sabemos porque antes éramos “ciegos”, pero ahora vemos claramente. Nada más que añadir.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 28 de octubre, 2025
“Estimado a los ojos de Dios”
“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” Isaías 43:4.
¿Qué vio el Señor en nosotros para amarnos? Sigue siendo la pregunta del millón.
¿Has visto la mirada de una madre ante su hijo recién nacido? Creo que se aproxima un poquito al amor que Dios siente por nosotros. Ella ama a ese bebé sin haberlo visto y sin importar lo que sucederá a partir del momento de su nacimiento. Está dispuesta a dar su vida por alguien que solo llora y pide comida. Sin embargo, sabe que es parte de ella, lo ha llevado en su vientre por varios meses y siente algo que… ¿Cómo explicarlo? No soy madre, pero he visto esa mirada. Si tú eres mamá, entiendes lo que quiero decir.
Dios nos mira con ojos llenos de amor; para Él somos de “gran estima”. Pero no nos confundamos, no somos valiosos por nosotros mismos sino a través del sacrificio de Cristo en la cruz. Fuimos comprados con su sangre y valemos su misma vida. Además para Él somos “honorables”. Esta palabra en hebreo es kabad que significa “con honor, distinguido, ilustre, insigne, noble, renombrado”. ¡Wow Señor! ¿Así nos ves? ¡Qué amor!
Observa que Dios no dice “yo te amaré”, dice “yo te amé”. Tiempo pasado. Nos ama desde la eternidad y nada ni nadie puede cambiar eso. Su amor es inalterable, infinito, incondicional, ininterrumpido. Dios tiene su mirada sobre ti, no se cansa de contemplarte. Te ama porque te creó, pero además porque te volvió a comprar para que seas doblemente suyo.
Cuando comprendemos que somos amados sin merecerlo, solo podemos corresponder a ese amor entregando nuestra vida al Señor sin reservas. A través de esa relación de amor Padre-hijo llegamos a entender para qué fuimos creados y nos envuelve una profunda seguridad de que el Señor cumplirá sus planes en nuestra vida, hoy y por la eternidad. Si esa es tu confianza, ¿cómo no creer que Él se ocupará de cada detalle de tu vida?
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 27 de octubre, 2025
“Lágrimas que producen grandes cosechas”
“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.” Salmo 126:5.
Los tiempos de alegría muchas veces son precedidos por épocas de lágrimas. El salmista lo sabía muy bien y en este salmo expresa lo que sintió el pueblo de Dios al salir de la cautividad babilónica. Habían perdido seres queridos, tierras, casas, y hasta su misma dignidad, pero Dios les había prometido restauración y su promesa se cumplió. Israel pudo ver la misericordia de Dios no solo en esa época, sino a lo largo de toda su historia.
Las lágrimas derramadas en la presencia de Dios son como semillas que a su tiempo producirán fruto. Jesús dijo que son “bienaventurados los que lloran”, los que reconocen su necesidad espiritual y ponen su vida en las manos de Dios. “Ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4).
Muchas de nuestras lágrimas brotan en tiempos de intercesión por nuestros hijos. Cuando vemos que no toman buenas decisiones, que su fe se tambalea, que escuchan más a sus amigos que no conocen al Señor que al consejo de la Palabra de Dios, que atraviesan situaciones difíciles. Nuestro corazón, como dice Jeremías, parece derramarse como agua. “Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos…” (Lamentaciones 2:19). Jamás Dios pasa por alto las oraciones que hacemos por nuestros hijos.
Otras lágrimas son producto de la frustración que sentimos al ver desaprovechadas las oportunidades que Dios les da a nuestros seres queridos para acercarse a Él. O también por la tristeza que nos produce ver un mundo hundido en toda clase de pecados, que ignora o se burla de Dios.
Aunque haya momentos en que te sientas desalentado, recuerda que las lágrimas que derramadas en la presencia de Dios producirán fruto. No te impacientes, el Señor está obrando. Ningún suspiro, ninguna lágrima, ninguna oración inspirada por el Espíritu de Dios será improductiva.
La respuesta llegará, la promesa se cumplirá. “¡Con regocijo segarán!”. El tiempo de gozo por la respuesta a la oración está cercano. Sigue confiando, Dios siempre cumple sus promesas.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 26 de octubre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Tomado de su mano"
"Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso… y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios." Daniel 6:23
Este hombre de Dios ya anciano, tal vez tenía unos 80 años, tuvo que pasar por una prueba muy dura: la acusación de sus compañeros de trabajo. Tú sabes, no todos los que parecen amigos realmente lo son. Quisieron quitarse a Daniel de en medio porque les molestaba su sabiduría, integridad y forma de trabajar. Cuando todos holgazaneaban, Daniel daba lo mejor de sí.
Mientras los demás contaban sus andanzas del fin de semana, él se tomaba un recreo para orar. Claro, las diferencias eran notables, entonces les pareció que lo mejor que podían hacer era deshacerse de él. Lo que no sabían sus enemigos era que si se metían con Daniel, realmente se estaban metiendo con el mismo Señor.
Daniel había “confiado” en su Dios. Esta palabra en hebreo es amán, y significa rendirse, estar firme, ser fiel, permanecer, estar quieto, ir a mano derecha del ayo o llevado por la nodriza. Se aplica a un niño que es llevado de la mano por su tutor. ¡Qué linda imagen para un hijo de Dios! No importa lo difícil que sea el camino, siempre podemos ir tomados de la mano del Señor.
Daniel bajó al foso de los leones agarrado de la mano de Dios, como un niño pequeño agarrado de la mano de su padre. Su confianza en el Señor le daba seguridad. No era la primera vez que lo libraba de una situación peligrosa. La historia bíblica nos dice que Daniel fue salvado y sus enemigos devorados por los leones.
Dios se encarga de hacer justicia en su tiempo y levantar la cabeza de sus hijos cuando han decidido mantenerse firmes y confiando en Él bajo cualquier circunstancia.
Difícilmente pasemos por una situación como la de Daniel, pero las presiones que sufrimos por la envidia y los celos de otros todavía existen. No tengas temor de las amenazas e intimidaciones; sigue actuando con responsabilidad y da lo mejor de ti. Dios siempre estará de tu parte.
Daniel conocía la Palabra de Dios. Seguramente habría leído muchas veces el Salmo 91:11-14. ¡Tenemos al mismo Dios Protector!
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 25 de octubre, 2025
“De dónde viene la ayuda”.
“Entonces, aunque quiero hacer el bien, descubro esta ley: que el mal está en mí. Porque, según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero encuentro que hay otra ley en mis miembros, la cual se rebela contra la ley de mi mente y me tiene cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”. Romanos 7:21-23.
No sé si te ha pasado que al encontrarte bajo presión haces promesas que en otras circunstancias no harías. Cuando las presiones surgen en la familia, nos comprometemos a pasar más tiempo con ellos. Cuando tienen que ver con nuestra salud, prometemos que vamos a hacer ejercicio y a comer más saludable, incluso estamos dispuestos a renunciar a los ¡chocolates! En lo espiritual, es más de lo mismo… Te pregunto, ¿realmente cumplimos esas promesas? Si los hacemos, ¿por cuánto tiempo? Creo saber la respuesta.
El problema no son las promesas, de acuerdo con lo que dice la Palabra de Dios, el problema está en nuestro interior. Dentro de nosotros conviven dos naturalezas: la natural o carnal que está propensa a hacer las cosas que desagradan a Dios, y la naturaleza espiritual donde habita el Espíritu Santo que nos lleva a hacer la voluntad de Dios. Esa es la lucha que describe el apóstol Pablo en Romanos 7.
Entonces, qué hacer, de dónde viene la ayuda. Jesús dijo que nos convenía que Él ascendiera a los cielos para que el Espíritu Santo viniera a vivir en nosotros para siempre. ¡Él es nuestro Ayudador! En Juan 14:17 leemos: “Estará ‘en’ nosotros”. El mismo Espíritu que ungió a Jesús, que lo capacitó para ser vencedor sobre las tentaciones y le dio dominio propio, ahora nos ayudará a inclinar nuestro corazón hacia el bien.
Pero Él no trabaja solo, lo hace “con” nosotros; se trata de una coparticipación. Debemos buscar su ayuda y someternos a Él, entonces nos dará poder para alinear nuestra voluntad con la de Dios y producirá en nosotros el fruto de la templanza y el dominio propio. Allí está la clave.
Permite que el Espíritu Santo sea tu Ayudador. Recurre a Él cuando luches con tu vieja naturaleza. Él puede producir el “querer como el hacer” lo bueno. No lo intentes solo. Recuerda: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu…” Zacarías 4:6.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 24 de octubre, 2025
“Jehová-Asá”
“Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.” Isaías 44:2.
Dios no se apartó del mundo después que lo creó. Es una herejía pensar que Dios dejó funcionando al mundo y lo abandonó completamente. En la Biblia podemos leer muchísimos pasajes que hablan de la intervención permanente de Dios y como está llevando a cabo sus planes.
Sin embargo, cuando Israel era disciplinado por sus pecados, pensaban que Dios los olvidaría para siempre, que ya no tendrían oportunidad de recuperar lo perdido. ¡Pero Dios nunca abandona a su pueblo! Y se lo hizo saber a través del profeta Isaías. Si Israel se humillaba y se alejaba de sus malos caminos Dios actuaría con misericordia, gracia y perdón porque era su “Hacedor”.
La palabra hebrea para Hacedor es Asá, que significa: “El que actúa, administra, aprovecha, cambia, concede, construye, dispone, consuma, ejecuta, crea, cumple, designa, favorece, que se ocupa, ordena, el que trabaja con sus manos”. ¡Wow! ¡Que Dios tan activo tenemos! No hay nada que Él no pueda hacer.
La palabra “Asá” está acompañada por la palabra “Formador”, que en el original hebreo significa “moldear; dar forma como el alfarero; determinar; forjar, idear, labrar”. Observa que Isaías dice que Él es nuestro Formador desde el vientre de nuestra madre. Él nos dio características especiales que nos hacen únicos para su gloria. Y no solamente en el aspecto físico, sino también en nuestra personalidad. Nos creó con un propósito y ha intervenido siempre para que sus planes se cumplan en nosotros.
No creas que estamos terminados ni mucho menos. Como el Alfarero, Dios nos sigue formando momento a momento. Puede ser que en este mismo instante esté usando situaciones complejas, difíciles de entender, pero Él sabe exactamente lo que está haciendo, y siempre es bueno. No te ha abandonado.
Dios conoce tu situación y quiere ayudarte. Da lugar a su amor, cuidado, fuerza y visión renovada. ¡Él es tu Hacedor y Formador! Por eso, aplica lo que dice Isaías a tu corazón: ¡No temas, porque Él te ha escogido y cumplirá lo que ha planeado para ti!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 23 de octubre, 2025
“¿Maestro y Señor, o Señor y Maestro?”
“Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros”. Juan 13:13-14.
Jesús y los discípulos estaban reunimos para celebrar la Pascua y nadie dio el primer paso para lavar los pies de los demás como era costumbre. A Simón el celote no lo movieron sus fuertes impulsos. Tomás estaba dudando si hacerlo era conveniente. Judas estaba haciendo cálculos para ahorrar agua. Juan pensaba en recostarse sobre el pecho de Jesús bien lejos de sus pies, y Pedro tal vez estaría pensando que él no era el sirviente de nadie. Mientras se miraban unos a otros, Jesús tomó el lebrillo, la toalla y comenzó a hacer el trabajo sucio.
Después de terminar su lección objetiva, Jesús los miró a todos y les dijo: “Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro…”. ¡Jesús cambió el orden de las palabras! Fue como decirles: “Ustedes me llaman Maestro y Señor y es verdad, porque lo soy, pero el orden es incorrecto. Ustedes siempre esperan que les enseñe lo que deben hacer, que les dé explicaciones del por qué deben servir. A ustedes les encantan mis enseñanzas, pero parece que no las ponen en práctica. Pues sepan que primero soy su Señor y después su Maestro. Primero les digo lo que deben hacer y después, si lo creo conveniente, les doy las explicaciones. Si son mis discípulos deben ser hacedores de la Palabra más que oidores. Si yo, el Señor y Maestro, les he servido, ustedes deben hacerlo también en obediencia a mi mandato”.
Esta enseñanza sigue siendo tan cierta como en esos días. Cada hijo de Dios debe tener claro que Él sigue siendo primero Señor y después Maestro. Un verdadero discípulo obedece a todo lo que Jesús le mande. Si Él dijo que debemos “amarnos unos a otros”, no hay excepciones. Si dijo: “Amarás al Señor tu Dios de todo corazón”, esto no significa amar más las cosas materiales que a Dios. Si dijo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y las demás cosas serán añadidas”, no podemos alterar el orden. Y si dijo que debemos perdonar a todo aquel que nos ofenda, no debemos esperar que primero nos explique por qué.
Te pregunto, ¿qué lugar ocupa el Señor en tu vida? ¿Es tu Señor? ¿Le obedeces sin cuestionamientos, quejas, o reproches? Cuando le hemos rendido todo nuestro ser al Rey de reyes y Señor de señores, nuestra voluntad debe estar sometida a Él. El Señor mismo nos enseñó que aun en las peores circunstancias debemos responder: “Hágase tu voluntad y no la mía”.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 22 de octubre, 2025
“Dios hace cosas tremendas”
“Será cosa tremenda la que yo haré contigo”. Éxodo 34:10b.
Dios hace la diferencia a través de las personas que están dispuestas a creerle y obedecerle. No importa el trasfondo que tengan, su estatus social, nivel económico, profesión. Cuando Dios toma a la persona que quiere usar, hace “cosas tremendas” a través de ella.
Así fue como sucedió con Moisés. Cuando Dios se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza, era un fugitivo de la justicia egipcia, un llanero solitario despreciado por su pueblo, acomplejado por su carácter y forma de hablar, miedoso al extremo. Sin embargo, Dios vio algo en él que nadie veía, ni siquiera el mismo pastor de las ovejas de Jetro.
El Señor lo llama para liberar a su pueblo y, a pesar de su resistencia inicial, creyó que Él libertaria a su pueblo y le obedece. Dios no lo envió solo con promesas sino con evidencia de su poder, con milagros persuasivos que movilizaron el corazón de toda una nación. Cuando la situación se puso difícil al comienzo del viaje a Canaán, Dios le dijo lo que tenía pensado hacer a través de él: “Será cosa tremenda la que yo haré contigo”.
A pesar de su resistencia inicial, Moisés obedeció y Dios lo respaldó haciendo muchos milagros que tocarían el corazón de toda una nación. Dios hizo una cosa tremenda. La expresión “cosa tremenda” en hebreo corresponde a la palabra yaré, que significa “que produce temor, reverencia, susto; asombro, atemorizar; algo estupendo, formidable, maravilloso”.
Dios hizo “cosas tremendas” a través de Moisés y continúa haciéndolas a través de aquellos que están dispuestos a creer y obedecer. Dios busca personas que digan “pronto estoy” (Ro. 1:15), que se sometan a su dirección, que escuchen su voz y respondan con valentía a su llamado.
Este mundo en caos necesita hombres y mujeres que no teman a las provocaciones del enemigo y que hagan evidente el poder de Dios a través de sus vidas para que muchos se rindan a Cristo.
Todo comienza con un llamado de Dios. Algunos responden a una zarza ardiendo, otros a un devocional.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 21 de octubre, 2025
“Plenamente convencido”
“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”. Romanos 4:20-21.
¿Hasta cuánto tiempo estás dispuesto a esperar por el cumplimiento de una promesa de Dios? Tal vez te parezca demasiado una semana o un mes, pero tenemos el ejemplo de un hombre que supo esperar… ¡hasta los cien años! Creo que ya sabes que estamos hablando de Abraham, el padre de la fe.
Abraham nunca “dudó por incredulidad”. Puede ser que haya dudado acerca del momento, de las formas, incluso alguna vez dudó si Sara sería la madre del hijo que Dios le había prometido, pero nunca pensó que Dios no cumpliría lo que le había dicho. Luchó “esperanza contra esperanza” hasta ver el cumplimiento.
¿Cuál fue el secreto de Abraham para permanecer firme tantos años? El apóstol Pablo nos da la respuesta: Estaba “plenamente convencido”. Esta frase corresponde a una sola palabra griega, pleroforéo, que significa “completamente seguro, ciertísimo; sin espacio para la duda”. Se refiere a una persona que después de haber analizado la situación, ha llegado a la conclusión que no hay manera de que no suceda lo esperado porque todas las evidencias están a su favor.
A través de los años de espera, Abraham fue conociendo más y más a Dios. Cuanto más se acercaba a Él, más crecía su fe. Tuvo que pasar momentos difíciles en su viaje de Ur a Canaán, perdiendo a su padre y dejando a su familia en Harán. Tuvo varios sustos en Canaán, Egipto y la tierra de los filisteos, pero siempre vio la mano poderosa de Dios obrando sobre su vida, familia y posesiones. Sus experiencias con Dios afirmaron su fe. Sabía que cuando Él promete algo lo cumple sí o sí.
Entre otras cosas, aprendemos de la historia de Abraham que si nos hemos encontrado con Dios y Él nos ha dado una promesa, debemos esperar pacientemente su cumplimiento. Nuestra confianza debe estar puesta en Aquel que habló a nuestro corazón.
¿Qué promesas te hizo Dios? ¿Estás plenamente convencido de que Él nunca falla? ¿Crees que Él ha fijado un tiempo para el cumplimiento de las promesas que te hizo y que nada ni nadie pueden cambiar esto? Si nos ocupamos de conocer más a Dios nuestra fe se desarrollará y en consecuencia estaremos preparados y esperando con expectativas lo que el Señor hará.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 20 de octubre, 2021
“Compasión inalterable”
“¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel?... Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión”. Oseas 11:8.
Durante el ministerio del profeta Oseas, la nación de Israel estaba apartada de Dios, volcada a la idolatría y dirigida por líderes corruptos. Si pudiéramos resumir en una palabra la condición del corazón del pueblo sería rebeldía. Sin embargo, ni siquiera en ese estado Dios dejó de amar a su pueblo.
Cada vez que leo el capítulo 11 de Oseas me impacta la descripción que Dios hace de su amor incondicional. Él se coloca en su posición de Padre y dice: “Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí” (v. 2). A pesar de su incipiente rebeldía, “le enseñaba a andar… tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba” (v. 3). Cuando tenían hambre, “puse delante de ellos la comida” (v. 4). Sin embargo, una y otra vez sus hijos le daban la espalda. ¿Qué más hacer con un pueblo que parecía no tener remedio?
Pero Dios nunca se da por vencido. Él usa la expresión “se inflama toda mi compasión” para que podamos entender lo que impulsa su amor. La palabra hebrea para “inflamar” es kamár que significa “estar profundamente afectado por la pasión, conmoverse”. Cuando su pueblo se apartaba de Él, su compasión no le permitía quedarse quieto mientras veía cómo sufría por sus malas decisiones. A pesar de todo, siempre actuó a favor de su pueblo. ¡Qué inmenso amor!
El amor del Padre Celestial es eterno, infinito e inalterable. Dios sigue amando con la misma pasión y actuando con la misma compasión a pesar de nuestra rebeldía y rechazo. Él nos sigue llamando porque quiere relacionarse con nosotros cada día. Sigue proveyendo para nuestras necesidades, nos sigue consolando en momentos difíciles, nos tiende su mano bondadosa cuando caemos y nos toma entre sus brazos ofreciéndonos su tierno cuidado.
¿Cómo es posible estar indiferentes a ese amor? Como verdaderos hijos de Dios debemos corresponderle dándole gracias, alabándole, adorándole y profundizando nuestra relación con Él.
Que podamos decir como el apóstol Pablo: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor”. Romanos 8:38-39.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 19 de actubre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"Plata afinada"
"Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata". Salmo 66:10
Muchas veces Dios considera necesario hacernos pasar por diversas pruebas para cumplir algunos propósitos en nuestra vida. La palabra probar en hebreo es bajan y hace referencia a testear metales, investigar, escudriñar o examinar. Si lo pensamos bien, Dios no necesita una prueba para saber cómo estamos, pero nosotros sí.
Dice su Palabra que Él nos afina como a la plata. La palabra “afinar” en hebreo también significa fundir, acrisolar, limpiar; describe el proceso de purificación que lleva a cabo un refinador, calentando el metal y sacando las impurezas que tuviera. En el caso de la plata, cuando se extrae de las minas está llena de escoria que hay que purificar (ver Proverbios 25:4).
La plata es preciada y tiene mayor valor cuanto más se purifica. Los antiguos herreros que trabajaban este metal, decían que la plata estaba purificada y lista para ser sacada del crisol cuando podían ver su rostro reflejado en ella. Creo que ya sabes hacia dónde va la aplicación de esta enseñanza. ¡Exacto! Hasta que nuestro carácter no refleje a Cristo no pasamos la prueba.
Entonces, si al atravesar la primera prueba dejamos de lado la fe en el Señor, hemos fallado el test. Seguramente, y por la misericordia de Dios, nos conceda una segunda oportunidad para terminar la obra que había empezado.
Si hay impurezas que sacar, habrá pruebas que atravesar. Pero debemos saber que Dios nunca nos deja solos en medio de esas presiones. Él está a nuestro lado mientras nos perfecciona y nos capacita para ser vencedores.
En cada prueba somos transformados para parecernos más a Cristo. Pablo dice en 2 Corintios 3:18 que miramos al Señor con la cara descubierta para ser transformados de gloria en gloria.
¿Estás pasando por una prueba severa? ¿Todavía no sabes cuándo terminará? No te concentres solo en las circunstancias, sino en el proceso. El Señor ya preparó la salida y tú podrás honrarle con la transformación que se lleve a cabo en tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 18 de octubre, 2025
“Seguros en un mundo inestable”
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33.
Vivimos en tiempos de mucha incertidumbre. La paz mundial se resquebraja, la salud sigue siendo un tema de preocupación, la economía se tambalea y las preocupaciones por el futuro se acrecientan. Pero hay un pueblo que tiene paz a pesar de las circunstancias porque sabe que la historia la escribe Aquel que reina desde la eternidad hasta la eternidad, en cuyas manos está el destino de todas las cosas. Ese es el pueblo de Dios que ha sido preparado para esta hora.
Sabíamos desde hace mucho tiempo que vendrían “guerras, rumores de guerra”, que “se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (Mt. 24:6,7), pero Jesús nos dijo que cuando estas cosas comenzaran a suceder, debíamos levantar nuestros ojos al cielo porque de allí vendría nuestra salvación. “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” (Lucas 21:28).
Nuestro futuro no depende de lo que digan o hagan los líderes mundiales, ni de los pronósticos de los economistas. Nuestro futuro está definido desde la eternidad. Nuestra vida está controlada por Aquel que tiene contado “aun los cabellos de nuestra cabeza…” (Lucas 12:7a), y quien es la Fuente de nuestro sustento. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19).
Cuando nuestra alma comience a ser afectada por la angustia, ansiedad o temor, debemos poner nuestras cargas a los pies del Señor y permitir que su paz inunde nuestra alma. “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27).
Eres parte del pueblo adquirido por Dios que descansa en su cuidado y manifiesta al mundo en crisis que solo hay esperanza y paz en Aquel que murió para salvarnos.
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 17 de octubre, 2025
“La Roca de nuestro corazón”
“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Salmo 73:25-26.
Nuestros sentimientos pueden ser inestables. El fin de semana estamos llenos de gozo y un día después comenzamos a escuchar las noticias, intervenimos en alguna conversación poco amable, somos testigos de las injusticias que ocurren a nuestro alrededor y comenzamos a desestabilizarnos emocionalmente. Le pasó al levita Asaf y lo describe muy bien en este salmo.
Sabemos de la maldad en el mundo por causa del pecado, conocemos como actúa el diablo, somos conscientes de la debilidad humana y la inclinación a hacer lo malo, pero cuando nos toca de cerca, nuestros sentimientos parecen dominar nuestra mente y ya no pensamos claramente. “Nuestra carne y corazón desfallecen”. Cuando algo así nos sucede, debemos actuar con urgencia. ¿Qué hacer entonces?
El salmista lo expresa claramente en el v.17: “Hasta que entrando en el santuario de Dios...” ¡Esa es la respuesta! El santuario ya no se trata de un lugar físico porque ahora somos el templo del Espíritu Santo, eso significa que podemos encontrarnos con el Señor en cualquier lugar y a cualquier hora. Por lo tanto, en los momentos en que nos sentimos desfallecer, debemos correr a la presencia del Señor.
Lo que Dios hace en nuestro interior es afirmar nuestro corazón recordándonos su Palabra. Trae a nuestra memoria sus promesas, no recuerda que Él sigue sentado en su trono y nada está fuera de su control. Él es “la roca de nuestro corazón”.
Es asombroso ver cuánto bien le hizo a Asaf la visita a la casa del Señor. Renovó su confianza y le dio entendimiento y perspectiva eterna. “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza” (v.28).
Cuando la maldad parece tomar control y nuestro ánimo decae, debemos recordar a Quién tenemos de nuestra parte: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?”. Si levantamos nuestra mirada sabremos que no hay nada más alto que el Altísimo, que todo lo ve, que todo sabe y que tiene todo poder para guardarnos seguros en el hueco de su mano.
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 16 de octubre, 2025
“Cartas de Cristo”
“Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”. 2 Corintios 3:3.
Cada creyente es como una “carta” (epístola en griego) de Cristo, escrita por el Espíritu Santo en su corazón. El mismo Espíritu que inspiró las Escrituras es el que la aplica ahora en el corazón de cada creyente. Eso significa que a través de nuestro carácter, palabras y conducta manifestamos la Palabra de Dios. ¡Somos una Biblia abierta a los demás!
Recordemos, por ejemplo, la epístola a los Romanos. Allí habla de la salvación por la fe, del gozo de una relación profunda con Dios, la transformación diaria de nuestro entendimiento, la conducta irreprensible del creyente, la comunión manifestada por el verdadero amor… Cuando alguien lee esa carta, debe ver lo mismo en nuestra vida. Pablo dice que somos cartas de Cristo “conocidas y leídas por todos los hombres” (v. 2).
Simbólicamente hablando, si hoy Cristo quisiera enviarle una carta a alguien que está pasando momentos difíciles, ¿cómo lo haría? A través de nosotros. Si el Señor quisiera enviarle un mensaje de amor y fe a un enfermo, ¿no lo haría a través de nosotros que somos sus cartas abiertas? Si quisiera enviar un texto a alguien que está perdido y necesita ser salvo, obviamente lo haría a través de nosotros. Por supuesto, el mensaje que leen en la Biblia y ven en nuestra vida es el mismo. Nunca puede haber discrepancias. Quiera Dios que nunca lean un texto diferente al declarado en Su Palabra.
¿Qué versículos de la Biblia pueden ver en ti? ¿Son solo textos de justicia o también reflejan el amor y misericordia del Padre Celestial? ¿Manifiestan la gracia de Dios en tiempos de crisis? ¿Se evidencian palabras de verdad dichas en amor? ¿Pueden otros “leer” en nosotros sobre la paz de Jesús en medio de la desesperación?
Que el Señor nos ayude a ser una Biblia abierta al mundo que necesita una palabra de salvación, de fe, de esperanza, de amor, de gracia y misericordia. Que otros puedan “leer” a Cristo a través de tu vida.
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 15 de octubre, 2025
“No dejes de interceder”
“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6:18.
A través de este versículo Pablo nos exhorta a orar por los “santos”, es decir, por los hermanos en la fe que pueden estar pasando momentos muy difíciles. El apóstol dice que debemos hacer “súplicas” por ellos. Esta palabra en griego es déesis que significa “petición, rogativa, clamor a favor de otros”. Cuando llegamos a sentir como propias las necesidades de nuestros hermanos, no podemos dejar de orar hasta que el Señor responda.
A veces no sabemos cómo pedir, pero el Espíritu Santo lo hará a través de nosotros. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Romanos 8:26). ¡Qué tremenda ayuda! No estamos orando solos.
La oración intercesora nos ayuda a pensar menos en nosotros y a enfocarnos más en los demás, de esa manera podemos tener el mismo sentir de Cristo. “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. (Filipenses 2:4-5).
Corrie ten Boom, escritora y predicadora del siglo XIX, dijo en una oportunidad: "Nunca sabemos cómo Dios responderá nuestras oraciones, pero podemos esperar que Él nos involucre en su plan para la respuesta. Si somos verdaderos intercesores, debemos estar listos a participar en la obra de Dios en favor de las personas por quienes oramos".
Un día estaremos todos delante del trono celestial y sabremos exactamente la diferencia que hizo la oración unida y perseverante. ¡No dejes de interceder!
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 14 de octubre, 2025
“El Señor atiende al humilde”
“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás”. Salmo 138:6-7a
David conocía a Dios porque tenía una relación personal y diaria con Él. Podía dar testimonio de su grandeza, pero también de sus intervenciones en los momentos difíciles de su vida. Dios sabe “atendernos” en medio de nuestras necesidades.
La palabra hebrea para “atender” es raá y significa “ver, considerar, levantar, proveer, visitar”. Nosotros usamos mucho esta palabra cuando necesitamos ayuda de un profesional médico o consejero. Decimos: “Hoy mi doctor me puede atender”, o por el contrario, “está ocupado, no me puede atender”. Por supuesto como humanos solo podemos estar en un lugar a la vez, sin embargo, Dios es omnipresente, está disponible para todos sus hijos al mismo tiempo.
El apóstol Pedro lo expresó de esta manera: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones”. (1 Pedro 3:12a). Dios está atento a cada una de nuestras palabras y con toda seguridad atenderá a nuestras súplicas, pero debemos ir a Él con humildad. En el Salmo leemos que “Dios atiende al humilde”, al que dejó su arrogancia y soberbia para someterse a Dios. El que es humilde está dispuesto a obedecer y a darle la gloria al Señor por todo lo que haga.
Por el contrario, el altivo, el orgulloso, el que se eleva por encima de los demás y hasta de Dios mismo, no es atendido por Él. El Señor lo “mira de lejos”, simplemente observa lo que hace, lo deja a su libre albedrio, con la esperanza de que su corazón cambie y decida acercarse a Él.
Cuando atravesamos momentos de angustia podemos ir a Dios con humildad para que nos fortalezca y renueve. El Señor nos atenderá siempre, en toda circunstancia nos mostrará su fidelidad.
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 13 de octubre, 2025
“El Alfa y la Omega”
“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” Apocalipsis 1:8.
Cuando Juan vio a Jesucristo glorificado mientras se encontraba en la isla de Patmos, cayó como muerto. Fue tremendamente impactado en espíritu, alma y cuerpo. En ese momento, el Señor se le reveló con un nuevo nombre: “El Alfa y la Omega”.
Alfa es la primera letra del alfabeto griego y Omega la última. Es como decir: “De la A a la Z”. Él es antes de todas las cosas y permanecerá más allá de lo que a este viejo mundo le pase. Si Jesús es el Alfa y la Omega, entonces tiene autoridad sobre todo lo que está en el medio de la primera y la última letra. Eso incluye los planes y propósitos para el futuro. Dios dirige los eventos históricos para que todo se cumpla como Él lo ha dispuesto. Hasta el mismo diablo está sujeto a su plan, ya que un día será lanzado al lago de fuego por la eternidad.
El azar no existe para Dios y se ríe de la suerte. ¿Quién puede contender con Jesucristo? ¿Hay alguien que pueda hacerlo desistir de su voluntad? ¿Podrán manipularlo para que cambie sus estándares? Él dirige la historia de la humanidad, pero también cada detalle de nuestra vida.
Jesucristo es “el que es y que era y que ha de venir”. Es el Hijo del Dios eterno y conoce todo lo que hay en cada corazón. Aun así nos ama y fue a la cruz por nosotros.
En el versículo mencionado, Jesús también se define como el “Todopoderoso”, en griego pantokrátor que significa “Gobernante de todo, que sostiene todas las cosas, Aquel que tiene todo en su mano”. Esta palabra solo se aplica al Señor. ¡Aleluya! Él lo sustenta todo. ¿No crees que estamos en las manos de Aquel que tiene todo bajo su control? ¿Acaso podemos pensar que nuestra situación es demasiado “complicada” para el Señor?
“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.” (Isaías 44:6). Pon tu confianza en tu Redentor y dale el control de toda tu vida. Él jamás te fallará.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 12 de octubre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"La Palabra de Dios no es negociable"
"Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios,
y delante de Dios, hablamos en Cristo." 2 Corintios 2:17
La palabra “medrar” en griego es kapeleuo y hace referencia al que se dedica a la reventa o a traficar; un comerciante al por menor de bagatelas; o un vendedor de cosas de poco valor. Esta palabra se usaba para referirse a la persona que trataba de conseguir ganancias por medios deshonestos. Además Pablo usa la palabra “falsificar”, que significa una burda imitación o una copia falsa, para referirse a los que adulteran la Palabra de Dios para obtener beneficios.
Los que medraban la Palabra no eran solo grandes predicadores, sino cualquier persona que había recibido el evangelio y lo había cambiado. No siempre el beneficio que se quería obtener era monetario, muchas veces buscaban tener una mejor posición social, laboral o ministerial. Otras para evitar burlas y desprecios de ciertos sectores sociales. Incluso para no ser expulsados de la familia por ir en contra de sus tradiciones. Así que, fuera cual fuera la motivación, quien parcializaba la verdad la estaba adulterando.
En contraste, los que seguimos fielmente el evangelio hablamos de Cristo con sinceridad. La palabra “sinceridad” está ligada a lo que es puro y libre de mezclas. Así es el creyente fiel, habla la verdad sin adulterarla.
Hoy somos presionados por la filosofía de esta cultura a modificar la verdad. Somos presionados por amigos y familiares para dejar de lado los principios cristianos y cambiar nuestra ética y moral. Compañeros de trabajo o de estudios muchas veces tratan de intimidarnos a través de burlas, amenazas y confrontaciones para que dejemos pasar muchas cosas que sabemos que a Dios no le agradan.
Sin embargo, somos llamados a ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Aunque muchos cambien la verdad para su propio beneficio, nosotros no lo haremos. Hablaremos siempre con sinceridad de parte de Dios, conscientes de que un día daremos cuenta de nuestras acciones y palabras.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 11 de octubre, 2025
“Somos hijos adoptados”
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Romanos 8:15.
Hay un punto de inflexión en nuestra vida que lo cambia todo para siempre y es el momento en que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Señor. A partir de allí, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros y somos declarados en el cielo hijos adoptados de Dios. Creo que a todos nos cuesta entender en plenitud el significado de ser un hijo de Dios.
La palabra griega para “adopción” es huiothesia, un término legal que significa “colocar como hijo, dar los mismos derechos legales que un hijo biológico”. Eso significa que cuando Dios nos adoptó, ¡recibimos los mismos privilegios que su Hijo Jesucristo! Wooowww…
Como el Padre ama a Jesús, nos ama a nosotros. ¡En serio! Él nos ama al máximo y no hay nada que podamos hacer para que nos ame más, ni nada que podamos dejar de hacer para que nos ame menos. ¡Su amor es inalterable!
Alguien dijo: “He visto muchos hijos biológicos abandonados por sus padres, pero nunca vi a un padre abandonar a un hijo adoptivo porque es un hijo buscado”. Así es el amor de Dios por nosotros. El Padre fue capaz de exponer a su Hijo Amado al sufrimiento de la cruz para que millones llegaran a ser sus hijos. Él nos buscó, nos llamó y nos adoptó.
A veces decaemos en la fe, manifestamos algunos signos de rebeldía, parece que la queja vence a la alabanza, y hasta tenemos algunas reacciones de infidelidad, sin embargo, ¡su amor es incondicional! “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” (2 Ti. 2:13).
Pero cuidado, que su amor sea incondicional y no cambie no significa que podemos dejar el camino de la santidad sin consecuencias. El infierno está lleno de personas que han sido amados por el Señor pero lo rechazaron y prefirieron seguir sus propios caminos. Nuestro destino eterno está siempre en nuestras manos, por eso Dios nos dio libre albedrio.
El Creador ha decidido que todo lo que es suyo sea también de sus hijos y que lo disfruten eternamente. Nos esperan cielo nuevo y tierra nueva para gobernar y administrar juntamente con Jesucristo. “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo…” (Ro. 8:17a). ¡Qué promesa maravillosa!
Levántate con la visión de hijo adoptado. Disfruta el amor de Dios para ti. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Jn. 3:1a)
Pastor Pablo Giovanini
Viernes 10 de octubre, 2025
“Cuando mi pie resbala”
“Cuando yo decía: Mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.” Salmo 94:18.
Los que vivimos en New England sabemos lo que significa resbalarse. Estoy seguro que más de una vez hemos experimentado el efecto del hielo en nuestro cuerpo. Nos ponemos las mejores botas antideslizantes, nos agarramos de todo lo que podemos, caminamos como si fuéramos equilibristas, pero en un segundo terminamos en el suelo. Cuanto más confiados estamos, más probable es que nos resbalemos.
El salmista, en el v. 18, no dice “si yo resbalase” como una posibilidad remota. No, él está afirmando que hubo momentos en que su pie resbalaba. La palabra hebrea para “resbalar” es mot que significa “deslizarse, sacudir, caer, temblar, titubear”. Hum… creo que sabemos a qué se refería.
Tenemos claro que debemos permanecer firmes en el camino del Señor. Cuando descubrimos el sendero que nos conduce a la vida eterna y experimentamos la presencia de Dios, no queremos salirnos de este camino. Pero esto no significa que nunca vayamos a tropezar o resbalar. A veces ponemos nuestra mirada en otro lado, algunas dudas comienzan a infiltrarse en nuestra mente, la impaciencia nos juega una mala pasada, la autosuficiencia hace de las suyas y tropezamos en la fe.
Cuando éramos niños e íbamos de la mano de alguien que nos cuidaba, muchas veces tropezábamos pero no nos caíamos. Esa mano fuerte nos sostenía. Pero cuando corríamos por nuestra cuenta y tropezábamos, terminábamos con alguna herida. No es lo mismo resbalar solos que de la mano del Padre. “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10). El salmista usa la misma palabra que usó Dios en Isaías: “Sustentado”. En hebreo es saád, que significa “sostener, respaldar, confirmar, confortar”.
Si pensabas que nunca ibas a resbalar pero pasó, Dios lo sabe. Sin embargo, Él no te dará la espalda sino que extenderá su mano para levantarte. No habrá reproches ni condenación. Te ofrecerá una vez más su perdón. Recuerda lo que dijo el salmista: “Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba”. Jamás decaen sus misericordias, al contrario, cada día se renuevan.
Revisa a qué está “aferrada tu mano”, si a las posesiones materiales, a promesas humanas, a personas, a recursos terrenales… o a Dios. Si estás fuertemente tomado de la mano del Señor, quizás resbales, pero nunca te dejará caído. “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmo 37:24). ¡Gracias Señor por sostenernos de tu mano!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 9 de octubre, 2025
“¿Difícil para Dios?”
“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”. Jeremías 32:27.
Dios le dijo a Jeremías que Jerusalén no se iba a librar de los babilonios porque habían pecado y se olvidaron de Él, pero después de disciplinarlos los restauraría. Para certificar esa promesa Dios le pide a Jeremías que compre una heredad. El profeta quedó desconcertado y le dijo a Dios: “La ciudad va a ser entregada en manos de los caldeos que pelean contra ella y que con arietes la atacan para tomarla. Por causa de la espada, del hambre y de la peste ha venido a suceder lo que dijiste que sucedería, ¡y ya lo estás viendo! ¡Señor, Señor! ¿Cómo pudiste decirme que compre para mí el terreno, y que lo pague ante testigos, si la ciudad va a caer en manos de los caldeos?” (vs. 24-25).
Entonces Dios le hace la pregunta que todos deberíamos escuchar cuando nos encontramos en dificultades: “¿Habrá algo que sea difícil para mí?”. La palabra “difícil” en hebreo es palá que significa “hacer algo distinguido, grande, maravilloso, especial, un milagro, cosa portentosa”. ¡Ese es nuestro Dios! Nada lo limita. ¿Cómo puede haber algo difícil para el Todopoderoso? ¡Nada que esté dentro de su voluntad dejará de cumplirse!
Cuando leemos la Palabra de Dios nuestra fe se nutre, madura, crece, se desarrolla. Entonces llegamos a creer que Dios todo lo puede. Victorias milagrosas, sanidades instantáneas, vidas transformadas, intervenciones sobrenaturales… Pregúntale a Lázaro, Sara, Elías, Pedro, Pablo, Josué, Gedeón y a millones de cristianos que experimentamos el poder de Dios por la fe.
Para el Señor no existen las palabras: difícil, imposible, desahuciado, irreparable, perdido. Lo que detiene sus obras maravillosas son: la incredulidad, la duda, el pecado, la rebeldía, la autosuficiencia. Pero cuando alguien se acerca a Dios con fe, se hace realidad lo que parecía imposible.
¿Qué hay de ti? ¿Todavía te parece que es difícil para Dios responder tú petición? ¿Crees que es imposible que cambie tu realidad? El Señor Jesús solo te pide que creas, que pongas toda tu confianza en Él. Todavía sigue diciéndonos: “Para los hombres esto es imposible; pero para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26).
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 8 de octubre, 2025
“Deléitate en el Señor”
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Salmo 37:4.
David, al final de sus días, nos aconseja por el Espíritu confiar de una manera práctica en Dios. En el Salmo 37 hay mucha sabiduría. La clave para una vida llena de gozo la encontramos en el versículo 4: Debemos aprender a deleitarnos en el Señor.
Deleitarse significa experimentar gran placer y gozo en la presencia de alguien. Esto sucede únicamente cuando conocemos muy bien a esa persona. Por lo tanto, para deleitarnos en el Señor, debemos conocerle mejor. El conocimiento de su gran amor por nosotros nos dará deleite.
¿Te gozas en el Señor cuando te concede las peticiones de tu corazón o te deleitas antes de eso? ¿Disfrutas más las bendiciones de Dios o al Dios de las bendiciones? El consejo es muy claro: Deleitarse en el Señor es prioritario, lo demás viene por añadidura. Que Dios conceda los deseos de tu corazón es el resultado de una relación amorosa e íntima con Él.
Muchos de los salmos de David fueron escritos mientras se encontraba en el campo, el lugar en donde se encontraba a solas con Dios. Desde muchacho aprendió a disfrutar de esa intimidad especial con el Creador. Sus cantos y oraciones expresan los mayores deseos de su corazón: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11).
Las peticiones de David siempre estaban de acuerdo con lo que había en el “corazón de Dios”. De hecho, Dios lo eligió como rey porque tenía esa particularidad: “Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo” (1 Samuel 13:14b). Indudablemente para tener su corazón hay que pasar tiempo en su presencia, anhelar esos encuentros.
El predicador y escritor Charles Spurgeon dijo sobre este versículo: “No pienses primero en los deseos de tu corazón, sino piensa primero en deleitarte en tu Dios. Si lo has aceptado como tu Señor, es tuyo; así que deléitate en él, y entonces te concederá los deseos de tu corazón”.
Pastor Pablo Giovanini
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Martes 7 de octubre, 2025
“Misericordia incomprensible”
“Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó.” Lucas 22:50.
No sé lo que tú crees, pero yo pienso que Pedro no quería cortarle la oreja al siervo del sacerdote, ¡quería matarlo! Le apuntó a la cabeza y erró. No veo al pescador con habilidades de espadachín, pero cuando se enfrentó a una situación de peligro, reaccionó sin pensarlo demasiado.
Juan fue sumamente preciso al describir la situación: “Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.” (Juan 18:10). ¡Fueron momentos imposibles de olvidar!
Sospecho que el siervo del sacerdote fue impactado por el milagro. Debe haber pensado: ¿Cómo es posible que Jesús, a quien fuimos a arrestar, se ocupara de sanar mi herida? ¿Por qué pensó en mi situación en lugar de salir corriendo como lo hicieron los discípulos? Acaso, ¿yo no era un enemigo para Él?
La única respuesta es el amor de Jesús. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros… Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” (Romanos 5:8,10). El Señor fue a la cruz por todos. Por Pedro, por Juan, por su madre María, por Malco, por los soldados romanos, por ti y por mí para salvarnos y darnos vida eterna.
No sabemos nada más de Malco. ¿Habrá aceptado a Jesús como su Salvador? ¿O se habrá burlado de Él en el sanedrín? ¿Se habrá arrepentido de sus pecados? Muchos piensan que si después de este incidente no se lo menciona más, ni siquiera en la tradición judía, no llegó a ser cristiano. Puede ser. Actualmente hay muchos “Malcos” que también fueron sanados y tocados milagrosamente por el Señor y sin embargo siguen indiferentes a Jesús.
El Señor sigue actuando con misericordia, pero no son sus intervenciones poderosas las que salvan. La salvación es el resultado de reconocer que somos pecadores, arrepentirnos de haber fallado a Dios y aceptar que el único que puede perdonarnos y darnos una vida nueva es Jesús. Entonces podremos decir como Jeremías: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lamentaciones 3:22-23).
Pastor Pablo Giovanini
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Lunes 6 de octubre, 2025
“La imaginación del corazón”
“Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres… Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”. Jeremías 9:14,24.
Me impacta mucho la vida de Jeremías, un siervo que mantuvo firmes sus convicciones aún bajo las peores presiones. Dios lo levantó como profeta para llamar al arrepentimiento a Israel. Lo triste fue que nunca vio conversiones genuinas, más bien parecía que sus hermanos cada vez cerraban más su corazón.
Israel había abandonado a Dios y se había vuelto a los dioses de los pueblos vecinos porque seguía la “imaginación de su corazón”. Jeremías usa muchas veces esta expresión (Jeremías 9:14; 11:8; 13:10; 16:12). La palabra imaginación en hebreo es sherirút y significa “pensamiento torcido, obstinado, imaginar torcidamente, con dureza”. Esto indica que sacamos malas conclusiones cuando tenemos ideas torcidas.
Los israelitas querían seguir sus propios deseos, por lo tanto “acomodaban” a Dios según los parámetros de las culturas paganas. “Si los baales dicen que podemos hacer nuestra vida y después entregarle alguna ofenda para contentarlos, entonces Dios debe ser igual”. “Si Asera dice que se puede fornicar, entonces Dios debe pensar lo mismo”. “Si Moloc dice que podemos sacrificar a nuestros hijos para que nos vaya bien, seguramente a Dios no le parecerá mal”. Ya sabes cuáles fueron las consecuencias de seguir sus “imaginaciones”.
Dios fue claro en el segundo mandamiento cuando escribió con su dedo en piedra: “No te harás imagen”. Pero no solo imágenes de piedra, madera o metal, también imágenes mentales distorsionadas que nos pueden llevar a acomodar la Palabra de Dios según nuestra conveniencia.
Quebramos el segundo mandamiento cuando no vamos a la Palabra para conocer Quién es Él exactamente. Por eso Dios mismo le dice a Jeremías que lo que más anhela es que su pueblo pueda alabarse por “entenderlo y conocerlo”.
Para no tener una relación distorsionada con Dios necesitamos leer la Biblia, la única revelación escrita para todas las razas, culturas, lenguajes y épocas. Ella nos mostrará a Jesucristo, la imagen perfecta del Dios invisible y descubriremos cómo tener una relación verdadera con el Padre Celestial.
Te animo a tomar tiempo para leer la Biblia completa, descubrir a Dios en todas sus facetas: Amor, justicia, santidad, misericordia, gracia, soberanía, compasión, perdón, y poder experimentarlo todos los días de tu vida. Cuando el Dios verdadero se apodera de tu corazón, la pasión por conocerlo crece y el gozo de experimentarlo serán indescriptibles.
Pastor Pablo Giovanini
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Domingo 5 de octubre, 2025
Puedes ver el sermón del domingo a partir de las 11 am haciendo click aquí.
"El propósito de su espera"
"Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios". 2 Crónicas 33:12-13
El rey que más años duró en el trono de Israel fue el peor rey que tuvo en toda su historia. ¡Qué paradoja! Manasés reinó 55 años y Dios dice que no hubo otro rey tan pecador como él. Sin embargo, ¡le permitió vivir más años que a otros reyes que fueron fieles, respetados y consagrados! ¿Por qué? La respuesta está en el corazón de Dios. Él no quería que este hombre se perdiera eternamente en el infierno y le estaba dando más oportunidades para arrepentirse.
Además de hablarle al corazón, Dios le envió mensajeros y profetas a los que despreció, rechazó y enjuició injustamente. Pero finalmente, el Señor permitió que los asirios lo llevaran cautivo por un tiempo a Babilonia, y recién en ese momento reconoció todos sus pecados, le pidió perdón a Dios y pudo volver a Jerusalén para corregir todo el mal que había hecho.
¡Qué maravillosa es la misericordia de Dios! Mientras nosotros lo hubiéramos ajusticiado en los primeros años de su reinado, Dios siguió dándole oportunidades para que se arrepintiera. En la eternidad, cuando todos los hijos de Dios estemos reunidos en su presencia, allí estará Manasés.
El corazón del Señor sigue siendo el mismo, no cambia, su amor y misericordia no tienen fin. Si todavía no ha venido a buscar a su Iglesia es porque está esperando que muchos se arrepientan. Si todavía la persona que más dolor te causa sigue viva y aparentemente feliz, es porque Dios no quiere que se pierda (ver 2 Pedro 3:9). Sin embargo, su justicia sigue activa; el Señor está buscando arrepentimiento o evidencias para el día del juicio.
¿Cómo estás viendo a las personas que no buscan tu bien? ¿Y a tus parientes que se burlan porque eres cristiano? ¿O a los compañeros de trabajo que “te hacen la guerra”? El deseo de Dios es que sean salvos.
Pastor Pablo Giovanini
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Sábado 4 de octubre, 2025
“Movidos por el Espíritu”
“Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo.” Lucas 2:25-27.
Simeón era distinto a los demás. Sus palabras, actitudes y acciones reflejaban algo sobrenatural en él. Lucas nos dice exactamente de qué se trataba: “El Espíritu Santo estaba sobre él”.
Este hombre tenía una relación estrecha con el Espíritu Santo. Su conducta manifestaba justicia y piedad, pero también esperanza. Sabía que si alguien podía cambiar el rumbo pecaminoso del pueblo era el Ungido de Dios, el Mesías esperado por tantos años. En uno de sus tiempos de oración diaria escuchó la voz de Dios diciéndole que iba a ver con sus propios ojos la llegada del Salvador. ¡Qué relación tan estrecha con Dios!
Esa relación no era teórica sino que se evidenciaba en sus acciones. Simeón era obediente a la voz de Dios. Cuando José y María llevaron al bebé Jesús al templo para dedicarlo, él supo que debía ir urgentemente, fue “movido” por el Espíritu. Al llegar, supo que estaba en presencia del Hijo de Dios y mientras lo sostenía en sus brazos, no solo lo bendijo sino que el mismo Espíritu Santo le dio una palabra profética acerca de la obra redentora que llevaría a cabo el Mesías.
Esta historia es un ejemplo de lo que el Espíritu de Dios hace en los que tienen una relación estrecha con Él. Jesús es el ejemplo perfecto de esa relación. Toda su obra fue hecha impulsado por el Espíritu Santo. Él se “despojó” de toda su gloria para actuar bajo el poder del Espíritu. Entonces, si el Espíritu Santo actuó con poder en Jesús, también lo hará en nosotros.
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”. (Juan 16:7). Ahora el Espíritu de Dios habita en todo aquel que ha recibido a Cristo como Salvador. Pero no solo vino para morar, sino a estar activo en nuestra vida cada día.
El propósito de Dios para cada uno de sus hijos es que nos rindamos al gobierno del Espíritu Santo. "Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu." (Gálatas 5:25). En otras palabras, si él vive en ti, ¡deja que te dirija!
Pastor Pablo Giovanini
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Viernes 3 de octubre, 2025
“En el día de conflicto”
“Jehová te oiga en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda.” Salmo 20:1.
Hay días más difíciles que otros, hay momentos en que el mismo diablo parece haber concentrado todos sus ataques sobre nosotros, nuestra familia, trabajo, iglesia, incluso usando a las personas que menos podríamos imaginar. David lo llama el día de “conflicto”. Esta palabra en hebreo es tsará que significa “aprieto, problema, aflicción, angustia, calamidad, tribulación, ataque de un rival”.
Los días de conflicto nos llegan a todos, a veces inesperadamente, otras veces los vemos venir. Sin embargo, si tenemos un corazón como el de David sabremos recurrir al Señor, el único que nos “defiende”. Otra palabra interesante. En hebreo es sagáb que significa “estar elevado, inaccesible, seguro, fuerte; enaltecer, engrandecer, exaltar, levantar.” ¡Wow! ¿Todo eso hace Dios cuando nos defiende? Es mucho más que hacerse cargo del conflicto, el Señor nos pone en alto, en Él estamos seguros y su nombre es exaltado. ¡Aleluya!
Es tremendo cómo Dios transforma un día de conflicto en día de victoria y celebración. Lo que podría destruirnos Dios lo usa para que crezcamos, lo conozcamos más y tengamos más motivos para dar gracias y alabarlo.
Por favor, toma unos minutos más y lee todo el salmo. Parece que el mismo David estuviera orando por nosotros. Él le pide a Dios que nos envíe ayuda (v. 20), que cumpla los deseos de nuestro corazón (v. 4), que nos alegremos en su salvación y conceda todas nuestras peticiones (v. 5). Si tu corazón está conectado con el de Dios, entonces todos tus deseos serán los mismos que los suyos y verás respuestas a tus peticiones porque estarán de acuerdo con su voluntad.
Además, en el v. 8 vemos que hay una gran diferencia entre los que confían en Dios y los que solo lo hacen en sus propios recursos. Cuando tropiezan, no se pueden levantar. Pero el que está sostenido por la mano poderosa de Dios, ¡siempre se levanta! “Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie”.
¡Bendito sea Dios nuestro Ayudador!
Pastor Pablo Giovanini
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Jueves 2 de octubre, 2025
“Preparar nuestros caminos”
“Así que Jotam se hizo fuerte, porque preparó sus caminos delante de Jehová su Dios.” 2 Crónicas 27:6.
Tal vez no conozcas mucho la vida del Jotam porque fue un rey de bajo perfil. No buscó glorias humanas ni trató de hacerse de un nombre, pero el registro bíblico nos dice que “hizo lo recto ante los ojos de Jehová”. Eso es lo que cuenta para Dios.
El comienzo de su reinado estuvo marcado por mucho dolor, temor e incertidumbre. Su padre Uzías, había sido un prolífico rey de mucha fama y renombre, pero cometió un pecado terrible ante los ojos de Dios. Su orgullo y soberbia lo llevaron a ofrecer incienso en el templo, algo que solo los sacerdotes podían hacer, y desde ese día quedó leproso hasta su muerte. Jotam vio con sus propios ojos lo que trajo la desobediencia de su padre y aprendió la lección.
Por eso Jotam “preparó sus caminos delante de Jehová su Dios” antes de comenzar a reinar. La palabra hebrea para “preparar” es kun que significa “estar erguido, recto; establecer, arreglar, afirmar, alistar, enderezar, ordenar, hacer seguro”. Esto es lo que tenía en mente el joven rey al presentarle sus caminos al Señor. Él eligió servir a Jehová como su único Dios y ajustó su vida a la Palabra.
Jotam “edificó la puerta mayor de la casa de Jehová” (v. 3). Los buenos reyes siempre se destacaron por reparar y preservar el templo. Dicen los eruditos que “la puerta mayor” era la entrada por donde pasaba el rey para ir a buscar a Dios. “Preparar el camino” fue literal, ese camino lo conectaba diariamente con la presencia de Dios.
El resultado fue que Dios lo hizo fuerte. Pudo edificar ciudades, construir fortalezas y torres que servían de ayuda en la agricultura y estrategia militar (vs. 3-4). También derrotó a todos los enemigos que le hicieron la guerra y debieron pagarle tributo (v. 5).
Así como hizo Jotam, nosotros también debemos preparar nuestros caminos delante de Dios tomando tiempo para orar, escuchar su voz, obedecerlo y actuar con fe.
¿Quieres victorias espirituales? Somete tu vida a Dios. Se debe preparar el camino antes de las batallas, no solo cuando llegan los momentos difíciles. Debemos estar preparados de antemano, para que al llegar los desafíos inesperados, tentaciones o circunstancias difíciles, dependamos de Dios. Nuestra fuerza viene de Dios. ¡Él es nuestra fortaleza!
Pastor Pablo Giovanini
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Miércoles 1 de octubre, 2025
“No estoy solo”
“He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo”. Juan 16:32.
Los discípulos de Jesús, en momentos de crisis, solo pensaron en “sálvese quien pueda”. Todos habían afirmado que estarían dispuestos a dar la vida por su Maestro, pero cuando la presión fue fuerte, los compromisos se esfumaron.
Siempre hemos escuchado que los verdaderos amigos se ven en los momentos difíciles. Cuando el Señor no enfrentó dificultades los discípulos estuvieron a su lado y fueron sus fieles seguidores. Pero cuando comenzaron los verdaderos problemas, cuando debían velar una hora con Jesús en Getsemaní, enfrentar a la turba o dar su opinión ante el sanedrín, Jesús estaba solo, humanamente hablando.
El Hijo de Dios tenía claro que su hora había llegado y que nadie podía ayudarlo a redimir al ser humano, nadie podía tomar la cruz y morir por los pecados de la humanidad siendo el sustituto perfecto y sin pecado sino solo Él.
Sin embargo, esta situación de soledad de Jesús también tenía el propósito de manifestar al Hijo de Dios hecho hombre. Él entiende lo que nosotros sentimos porque experimentó dolor, sufrimiento, angustia, soledad. Cuando decimos “me quedé solo”, el Señor sabe lo que significa.
Jesús hace una declaración que debemos tener muy en cuenta: “No estoy solo, porque el Padre está conmigo”. ¡Qué tremenda verdad, no solo para Él sino para nosotros! Jesús nos mostró el camino al Padre, nos relacionó con Él, nos enseñó los beneficios de esa relación para que nosotros pudiéramos experimentar esa cercanía.
Muchas veces vamos a atravesar momentos difíciles que parecen conducirnos a la misma muerte. Jesús te entiende, Él lo pasó. Miramos a cada lado y no hay nadie que nos aliente, nadie que esté a nuestro lado… por lo menos visiblemente. En esas circunstancias es que toman un tremendo significado las palabras de Jesús: “¡No estoy solo, porque el Padre está conmigo!”
Nunca estás solo, sientas o no la presencia del Padre, Él ha prometido estar a tu lado siempre. “… He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Apocalipsis 28:20b.
Pastor Pablo Giovanini
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